La tormenta
Terminaron de grabar la primera escena, la peli escarlata estaba sentada en su silla de directora con el libreto en las piernas como siempre, veía a la vez la agenda del día mientras leía las escenas siguientes, estaba demasiado entretenida en lo que hacía como para notar la mirada de un peli azul que estaba fija en ella.
Jellal sonrió y decidió acercarse a su novia al ver lo seria que estaba, se paró delante de ella, pero era como si no lo notara, acercó su rostro a la mejilla de ella y le dejó un beso.
– ¿Por qué ese ceño fruncido, Scarlet? – Soltó gracioso
Ella alzó la mirada con una pequeña risa provocada por él – La siguiente escena que tenemos que grabar es con mamá, pero no llega – Decía viendo la hora con algo de preocupación – Debería llamarla, pero primero necesito ver las…
– Erza – Se aproximó Mirajane hacia ambos – ¿Recuerdas la gran tormenta que te dije se aproximaba y me respondiste que no debía de preocuparme, porque era una simple lluvia? – Decía con una sonrisa
– Ajá… – Contestó la peli escarlata entrecerrando los ojos no sabiendo a dónde iba la albina con lo que le decía
– Acaban de anunciar por las noticias que no debemos de salir de dónde nos encontremos, las calles están bloqueadas – Les mostró su celular a ambos
– Mierda – Maldijo Erza llevándose ambas manos a la cabeza – Bueno… podemos ir grabando igualmente con el equipo que tenemos aquí..
– De hecho – Decía la albina mostrándole la última parte de la noticia – Hay probabilidad de que la electricidad se vaya, así que…
– Debemos apagar todo porque si no podría haber un corto circuito – Completó lo que diría mientras se seguía lamentando de retrasar un día de producción
– Exactamente – Mira se encogió de hombros, obviamente le apenaba perder ese día de grabaciones, recién habían reanudado el trabajo hace un mes, pero también estaba en ella haberle advertido a Erza hace tiempo acerca de la tormenta que se aproximaba
– Bueno, que desconecten todo entonces y quedémonos aquí – Suspiró encogiéndose de hombros, aunque aprovecharía para avanzar algunos papeles de todas maneras
– Mira – Laxus se aproximó a ellos de repente, se lo veía algo agitado – Debemos ir con el abuelo, nos necesita
– Está bien – Asintió tomando la mano del rubio – Ya encargué que desconecten todo – Vio a la peli escarlata antes de irse – Por cierto, Irene llamó a tu oficina para no interrumpirte, se quedó en tu casa
– Okay, gracias por decirme – Contestó viendo a su amiga que se retiraba con su esposo
Erza se levantó de la silla sosteniendo la carpeta que siempre llevaba.
– ¿Necesitas ayuda en algo? – Preguntó Jellal ofreciéndole la mano, ella la tomó inconscientemente
– La verdad necesito una Mira – Rio levemente mientras caminaban en dirección a la oficina – Hay algunas cosas de agenda y demás que deben ser revisadas y a mí sola me tomaría demasiado tiempo
– Yo puedo ayudar – Escucharon una tercera voz tras ellos
– ¿En serio? – El peli azul alzó una ceja viendo como su amiga se ponía delante de ellos
– Claro – Se encogió de hombros
– Ultear… – Empezó diciendo Erza buscando las palabras exactas para no ofender a la pelinegra que le ofrecía su ayuda – Eres una gran actriz… – Afirmó ante la sonrisa burlona que aparecía en el rostro de Jellal – Pero créeme que si no hubieras mandado escenas tuyas a parte de tu hoja de vida, no estarías en la película
– ¿A qué te refieres? – Decía sin entender
– No sabes usar formatos o tener una manera de dirigirte a las personas o empresas, no pudiste ni adjuntar las hojas en orden, los documentos no son lo tuyo, pero eres muy buena ante las cámaras – Contestó la peli escarlata con una sonrisa animosa al final
– Al parecer como asistente eres una gran actriz – Decía Jellal en forma de burla
– Al menos a ella no le mandaron a hacer todo como al niño mimado que vino a su audición en su avión privado – Emitió Erza en defensa de la pelinegra recordando que los padres del peli azul organizaron todo por él
Ultear alzó las cejas sugestivamente entrando con ellos a la oficina de la peli escarlata.
– ¿Qué haces aquí? – Preguntó la pelinegra con una sonrisa al ver a su prometida en la silla de la oficina con el teléfono en el oído mientras anotaba algo en una libreta al lado suyo
Seilah levantó el dedo pidiendo silencio mientras escuchaba lo último que le decían en el teléfono – Está bien, gracias, tenga buen día – Colgó y volvió su vista a las notas en la mesa – Mirajane me encargó el teléfono y algunas cosas que habían pendientes – Alzó la mirada a la Erza – Ya terminé de reorganizar y hacer el inventario del vestuario como lo pediste, llamaban para acordar la fecha en la que utileria venía a retirar la escenografía y demás del hospital, puesto que ya no lo vamos a utilizar, quedaron de venir para la siguiente semana trayendo los nuevos aditamentos que necesitas para las últimas escenas y sí – Contestó la pregunta que iba a hacer la directora de cine antes de que abra la boca – Repasé la lista de lo necesario por teléfono para ver si faltaba algo, también encargué al catering que no se vaya y hagan más comida porque no sabemos hasta que hora nos quedaremos, por cierto Irene-san volvió a llamar y quiere que la llames cuando te desocupes – Terminó de decir con rapidez sin olvidar absolutamente nada
– ¿Crees que puedas hacer eso? – Le susurró Jellal a su mejor amiga, la pelinegra rodó los ojos hacia un lado
– Muchas gracias por encargarte de todo – Decía la peli escarlata acercándose a su escritorio – Sin Mira aquí no sabía cómo iba a poder continuar – Se acercó al lado de Seilah viendo la libreta en la que estaba escribiendo
– Si quieres me puedo seguir ocupando de lo que necesites – Ofreció la vestuarista – Al fin que no saldremos en horas
– Me facilitarías demasiado la vida con eso – Asintió Erza con emoción
Jellal estaba a punto de acomodarse cerca de su novia, pero su teléfono sonó interrumpiendo su accionar, frunció el ceño extrañado – ¿Mamá? – Escuchó la preocupada voz de la mujer que le dio la vida – Estoy en el estudio... – Decidió salir de la oficina para continuar la llamada desde su camerino, así que le dio un beso rápido de despedida a su novia y se retiró del lugar
– Iré por algo de tomar – Agregó Ultear a los minutos
– Está bien, luego nos vemos – Seilah le sonrió levemente y volvió la vista rápido a lo siguiente que le había encargado la peli escarlata
– Sí, nos vemos – Emitió la actriz con algo de desánimo saliendo de la oficina
– ¿Todo bien? – Preguntó Erza por la extraña reacción de ambas, ellas normalmente no eran así
– Sí, no importa – Contestó la vestuarista suspirando lánguidamente – Iré a edición a entregarles el tratamiento de las escenas que se grabaron esta semana – Se levantó con las hojas y caminó hacia afuera
– Okay, gracias – La vio salir de la oficina, no sabía que sucedía entre sus amigas, pero esperaba que pronto las cosas mejoren
Seilah caminó por el largo pasillo mientras revisaba las hojas que llevaba en manos, intentaba concentrarse en el trabajo, la verdad estaba agradecida de que la peli escarlata le haya dejado tantas responsabilidades para ese día, normalmente llegaría a casa y se encerraría en el estudio a leer todo el día, solo saliendo para comer y aquí no tenía sus libros, pero al menos había mucho que hacer, caminaba tan distraída que apenas y se dio cuenta cuando chocó con su amiga peli celeste.
– Lo siento, Seilah-san – Decía Juvia sorprendida de haberse topado con su amiga, hace algo de tiempo de que no hablaban – Juvia andaba algo distraída, estoy buscando a Gray-sama ¿Lo has visto?
– No – Contestó serena – Pero estoy yendo a la sala de edición, tal vez está por esas oficinas – Sugirió
– Eso tiene sentido – Asintió la peli celeste – ¡Vamos! – Emitió animada tomando a la pelinegra del brazo, lo cual la tomó por sorpresa
Seilah intentó no ponerse incómoda y trató de caminar con normalidad, claro que al ver Juvia recordó algo – Tu embarazo, ya se nota más – Sonrió con felicidad – ¿Cuánto tiempo tienes?
– Hoy Juvia cumple 113 días – Asintió con una sonrisa
La pelinegra después de una rápida operación matemática en su cabeza llegó a la conclusión de que estaba alrededor de las 16 semanas y su abdomen no se ocultaba – ¿Puedo? – Emitió con emoción acercando su mano al vientre de la peli celeste
– Claro – Se encogió de hombros
Seilah posó la mano encima de su vientre, no podía creer que había una vida creciendo dentro de su tan alegre amiga, jamás había presenciado un embarazo tan de cerca, recordaba haber leído libros, en esta etapa el bebé ya empezaba a desarrollar los dedos y las piernas se veían más largas que los brazos.
– Juvia ya siente al bebé, se mueve muy levemente, pero sé que es mi bebé – Sonrió – Justo ayer fuimos con Gray-sama a hacerme la revisión y nos dijeron que todo está bien, se ve tan lindo con sus puñitos cerrados
– Me alegra que todo esté bien – Sonrió con sinceridad alejando su mano y retomando su camino a la sala de edición
– Gracias – Caminó al lado suyo – Hace tiempo que no hablamos, deberíamos salir de compras uno de estos días como antes
– Claro… – Decía dudosa – Aunque la verdad…
El sonido del celular de la peli celeste interrumpió lo que decía – Disculpa – Emitió la conductora contestando – Hola, mamá – Sonrió – Sí, Juvia está bien, no te preocupes… – Tapó la bocina y vio a Seilah – Si encuentra a Gray-sama le dice que busque a Juvia, por favor
– Seguro – Asintió viendo a la peli celeste alejarse con el teléfono
Sin más entró a edición, notó que Gray estaba ahí junto a Laxus, así que decidió hablar con el pelinegro después de dejar en orden los papeles correspondientes.
– El abuelo se había preocupado por Mira, pensó que estaría algo asustada por quedarse encerrada en el estudio, ella solía tener una leve claustrofobia, pero claramente está tranquila – Escuchó la voz de Laxus tras suyo
– Oh… Juvia estaba grabando algunas cápsulas para su programa, pero creo que debería de ir por ella ahora, antes de que se vaya la electricidad – Emitió con preocupación – Es una lástima que no podamos avanzar nada el día de hoy
– Todo para la película requiere una gran cantidad de electricidad – Negó levemente
– Tal vez tú podrías ayudarnos con eso, Rayito – Emitió Gray con burla, Seilah recordó que Mira le había contado acerca de ese curioso apodo, mordió su labio inferior para no reír
El celular del rubio sonó de repente – ¿Hola? – Cuestionó con extrañeza, pues era un número desconocido – ¿Mamá? – Ladeó la cabeza levemente – Sí, Mira y yo estamos bien, nos tuvimos que quedar encerrados en el estudio, pero no pasa nada grave – Se levantó de la silla dirigiéndose a la puerta despidiéndose con una mano de quienes estaban ahí – Ya me di cuenta de que volviste a perder el celular… este es el cuarto que compras este año... – Escuchaban a lo lejos hasta que la voz de Laxus se perdía
Seilah volteó al pelinegro que se había quedado ahí, se lo veía algo distraído, imagino que planificar todo para la llegada de un bebé ocupaba su mente, más aún ahora que no había nada más que hacer – Juvia está buscándote – Le dijo – Creo que se fue a su camerino
– Oh… okay – Se levantó – Gracias – Sonrió amablemente y se encaminó hacia el pasillo
Y en una manera nada sorpresiva ese día vio al músico contestar su celular seguido de las palabras: "Hola, mamá". La pelinegra rodó los ojos hacia un lado saliendo del lugar dirigiéndose hacia la oficina, tomó su celular, no habían mensajes, ni llamadas perdidas, la verdad la estaba fastidiando en demasía el recordatorio constante de que sus padres casi no le hablen esos últimos días, la terapia sentía que la había hundido en vez de hacerla sentir mejor, no era para nada justo lo que sucedía, pero debía afrontar sus decisiones, sabía lo que iba a pasar antes de que suceda, pero no quería creerse al cien por ciento que sus padres literalmente no le dirijan la palabra; decidió deshacerse de esos pensamientos cuando llegó a la oficina, notó que Erza no estaba, así que ocupó el lugar de Mirajane enfrente de la silla de la directora de cine y continuó con el resto de pendientes que tenía.
El teléfono sonó sacándola de sus pensamientos, sin más lo levantó y al contestar, su día solo le recordaba otra vez lo que sentía le faltaba, era Irene, al parecer Erza aun no la había llamado, lo cual a la pelinegra le extrañó pues sabía que la peli escarlata ya habría terminado para ese entonces lo que debía hacer; después de atender la llamada, colgó sin más y decidió ir en busca de la directora de cine, tenía un nudo horrible en el pecho, no se sentía para nada bien, por fin la vio al lado de la mesa de dulces, estaba riendo junto a Jellal, mientras elegían que comer, le dolió en cierta manera que su mamá la esté buscando y la peli escarlata actúe como si no fuera relevante, claro que Seilah no sabía los problemas y demás por los que habían pasado y aún sucedían entre Irene y su hija; sin más decidió acercarse.
– Tu mamá volvió a llamar – Emitió con seriedad, Erza volteó su mirada a la pelinegra – Dice que hasta ahora no te comunicas con ella
– Yo no… ammm… yo… – Se sentía extrañamente nerviosa – Si vuelve a llamar solo dile que estoy ocupada – Habló finalmente volviendo su mirada a la mesa
– Tu mamá está preguntando por ti – Parecía como si no lo entendiera – Está llamándote, quiere saber de ti, cómo estás y sé que la viste esta mañana, pero… – Empezó a hablar rápido, sentía sus ojos cristalizarse, sin embargo no iba a llorar en ese momento – Sólo llámala lo más pronto que puedas – Suspiró – Ya terminé todo lo que me encargaste – Terminó diciendo y se fue de ahí, ante la mirada extrañada de Jellal y Erza
Seilah caminó rápido por el pasillo, llegó al vestuario y entró sabiendo que nadie estaría ahí, al menos ese día, respiró profundamente intentando calmarse mientras su espalda se apoyaba en la puerta cerrada.
– ¿Qué pasó? – La voz presente ahí la tomó por sorpresa, rápidamente le dio la espalda y empezó a limpiarse las lágrimas que le caían de los ojos – ¿Estás bien? – Sintió la mano de esa inesperada persona en la espalda
– Mira, no sabía que estabas aquí – Intentó que su voz suene lo más normal posible – Claro que estoy bien – Volteó cuando se sintió más relajada – ¿Qué haces aquí? – Notó después de su pregunta que la albina tenía los ojos llorosos – No te ves bien ¿Quieres hablar? – Apretó amigablemente su brazo
– Solo si tú también me dices que te sucede – Respondió sintiéndose algo mejor de no estar sola en ese momento
– De acuerdo – Asintió sabiendo que no podía negarse
La albina se fue a sentar en el sofá dónde a veces se quedaban a hacer el inventario, Seilah la siguió haciendo lo mismo. Mira sintió la mirada de la pelinegra en ella, llevó la mano a su abdomen casi que por reflejo, la verdad lo que más le dolía de estar así era transmitirle a su bebé su tristeza, pues no se lo merecía.
– La verdad es que tengo mucho miedo – Admitió por fin la albina – Yo sé que estuve buscando embarazarme, que yo quiero un bebé, pero no pienso que yo pueda llegar a ser una buena madre – Negó levemente sintiendo sus ojos escocerle a tal grado por aguantar las lágrimas que decidió soltarlas, Seilah sin más se acercó y la abrazó a ella
– ¿Por qué piensas eso? – Acariciaba uno de sus brazos con cariño no entendiendo porque Mira se sentía así de repente
– Porque no siento que esté lista, hoy solo hablé cinco minutos con mi mamá y me dijo todo lo que me faltaba por comprar, por aprender, yo no tengo ni siquiera idea de como envolver a un bebé, o cómo bañarlo o cómo cortarle las uñas porque son demasiado pequeñas, yo no sé, no sé hacer esas cosas y la verdad no sé en qué estaba pensando cuando tanto quería un hijo, debí de haber leído más, informarme mejor y tengo demasiado pánico porque no tengo mucho tiempo, me queda un poco más de la mitad para que llegue y siento que soy un total desastre – Intentaba respirar mientras se explicaba
– Mira… – La pelinegra no sabía exactamente qué decir, así que decidió hablar con lo poco que tenía de conocimiento acerca del tema y sobre todo acerca de la albina – Yo no sé lo que es traer un bebé al mundo, mucho menos lo que es ser madre, pero no creo que nadie haya tenido hijos sabiendo exactamente que hacer, ser padres creo que es algo que se aprende, no puedes estar pensando en que te falta o en lo que no sabes hacer porque aún no llega el momento en que aprendas y obviamente que tu mamá quiere llamarte para que sepas algunas cosas o para saber si ya conseguiste tal o cual objeto de bebé, porque ella te ama y se preocupa por ti, también tienes a Laxus que está encantado con la idea, no he hablado mucho con él, pero se le nota en la mirada cuando te la dirige a ti, cuando ve a su bebé crecer, como siempre está pendiente de que no te haga falta nada, no creo que debas de preocuparte de todo eso ahora – La alejó un poco para verla a los ojos – Nadie está listo para ser padre, y presiento que a lo que más le tienes miedo es a fallarle a tu bebé – Tomó aire notando como la mirada de la albina estaba más atenta en ella – Y te digo que es a lo que menos debes temerle, porque ese bebé es deseado y amado, ustedes van a ser unos muy buenos padres, porque siempre harán lo mejor para su hijo, sin importar qué, y con eso ya tienen todo el camino cubierto, te lo digo yo que no soy madre, pero sí hija y créeme que mis padres no son exactamente los seres más amorosos del mundo – Se encogió de hombros diciendo lo que tenía en mente esos últimos días
– Muchas gracias por eso – Sonrió sintiéndose mejor por las palabras de Seilah, pues sabía que eran sinceras, y su perspectiva era una demasiado neutra – Tienes razón, debo de preocuparme por aprender, saber lo mejor que pueda cómo cuidar a mi bebé, y mamá me puede ayudar con eso
– Exacto – Sonrió levemente – Debes de estar tranquila, lo mejor en tu embarazo es la calma, vas a ser una madre increíble, ya verás
– Ojalá – Suspiró quitándose las lágrimas – Que bueno que mi máscara es a prueba de agua – Bromeó mientras sacaba un pequeño espejo de su bolsillo para verse, los ojos los tenía algo hinchados y rojos, solo debía darle tiempo a que vuelvan a la normalidad – Ahora tú, dime que te sucede
– La verdad no importa – Negó la pelinegra no queriendo llenar a la aturdida albina con sus problemas
– Seilah… – Endureció un poco la voz viéndola – Hicimos un trato – Decía al ver como ella intentaba irse
– Está bien – Suspiró acomodándose mejor en el sofá, se puso de lado recostando su brazo en el respaldar para apoyar la cabeza en la mano – Como seguro sabes estoy yendo a terapia, y después de tantos años recién pude decirle a mis padres la verdad acerca de mi vida, ellos no lo tomaron nada bien – Soltó una risa nerviosa – No han cobrado los últimos cheques que les envié, no he hablado con ellos desde hace como tres semanas que fue cuando les conté todo, prácticamente se olvidaron de que tienen una hija – Se encogió de hombros – Y la verdad el escuchar que a todos los llamaban sus padres me hizo creer que los míos harían lo mismo, que les preocuparía siquiera un poco que haya una tormenta tan fuerte que haga que no nos podamos ni mover, pero no, su enojo y decepción puede más, lo peor es que en casa tampoco me siento bien, yo sé que no es culpa de Ultear quien soy o qué siento, pero a veces ella es algo asfixiante, me trata como si me fuera a romper en cualquier momento y llega a un punto de hartarme, obviamente que la adoro, pero justo cuando ya estábamos recuperándonos cuando sentía que tenía mi vida devuelta, pasa lo de mis padres y es como si hubiéramos retrocedido, no me deja ni salir a la calle sola, las veces en las que iba a salir con Juvia, ella intentaba unirse y obviamente no me disgusta estar a su lado, pero yo quiero tener mis propios amigos, mi propio entorno ¿Sabes? Porque yo sé que todo tiene un fin y yo necesitaré hacer mis cosas sola, cuando intenté hablar con ella sobre esto, peleamos y la verdad, Mira... no sé que vaya a pasar porque si no nos tratamos cortantes simplemente empezamos a discutir y siento que ya no puedo, la terapia tampoco está ayudando; y ya no sé que hacer, no sé si terminar o seguir o cómo seguir o alguna solución, así que solo hablamos lo necesario…
– Aunque no me creas te entiendo, las relaciones no son nada fáciles, pero no puedes simplemente vivir con alguien a quien no le hablas, eso está muy mal, tienen que ser dos personas maduras no pelear, hablar de lo que piensan y sienten, porque sinceramente Seilah, si no dicen nada de lo que les está afectando, piensa si realmente hacen bien siguiendo juntas, porque ahora solo están siendo miserables la una con la otra, y no es justo para ustedes, no puedes simplemente aferrarte a lo conocido, yo te sugiero en serio que intentes hablar y si resulta en una discusión o en algo en lo que simplemente no pueden ponerse de acuerdo, si está en ambas arreglarlo lo harán, pero si no… lo mejor sería separarse y por como me ves y asientes a lo que digo sé que ya pensaste en esta opción, pero no quieres hacerlo – Ladeó levemente la cabeza – Aunque tienes que afrontarlo – Apretó su muñeca con cariño – ¿De acuerdo?
– De acuerdo – Suspiró asintiendo, era cierto que no podía estar atada a una persona con la que no podía ni siquiera entablar una conversación
– Ahora con tus padres, yo creo que tu ya hiciste demasiado por ellos, si no te aprecian lo suficiente como para ni siquiera llamarte, solo por la persona con la que estás, es su problema, pero eso no te resta valor a ti, así que no te debes sentir mal por intentar remediarlo, porque ellos son los que deben de llamarte y decirte que te adoran sin importar qué – La pelinegra solo asintió pensativamente
Las luces se apagaron de repente, las tomó por sorpresa que justo pase en ese momento, pero era algo que se esperaba que pasara con la tormenta, la albina se levantó prendiendo la linterna de su celular.
– Te dejo, entonces, debo ir a buscar a mi Rayito que seguro ya está preocupado por mí – Sonrió levemente
– Está bien, gracias Mira
– No hay de qué – Negó levemente dirigiéndose a la puerta – Gracias igualmente – Tomó la perilla, pero antes de girarla volteó hacia la pelinegra – Dale la satisfacción a Ultear de saber dónde estás, seguro también está preocupada
– Lo haré – Asintió aceptándolo
– Bien, nos vemos – Se despidió y se retiró del lugar
Mira se sentía mucho mejor después de haber porfin sacado lo que tenía dentro, los pasillos estaban desocupados, caminaba con la linterna, pero no escuchaba más ruido que el de las personas que estaban en el set de grabación, recordaba que Laxus quería ver las escenas que lograron filmar esa mañana, así que se aproximó hacia la zona de edición, aunque no fue necesario llegar a alguno de los salones, pues encontró a su Rayito en medio del pasillo.
– Te estaba buscando – Escuchó la voz aliviada del rubio que se aproximó rápido a ella a tomarla en sus brazos
– Yo igual – Suspiró abrazándose a su esposo
– ¿Te sientes bien? ¿Quieres descansar? ¿Comiste? – Decía preocupado, ella solo sonrió viéndolo
– Sí, no, sí – Rio levemente respondiendo cada pregunta en orden – Debes de relajarte, Rayito – Le dejó un beso en la mejilla, Laxus sintió total calma en ese momento, su primer pensamiento después de que el fluído eléctrico se cortara fue ir por Mira, tenía la necesidad de saber dónde estaba – Te amo – Escuchó de los labios de su esposa
– También te amo – Soltó en un suspiro acariciando su mejilla – ¿Te parece si le robamos el camerino a Erza para estar más cómodos? – Se abrazó al completo a ella
– Claro, total que ella nunca usa el propio – Rio en conjunto a su esposo y con la luz que provenía del celular de Mira caminaron hacia ese lugar
Ni se molestaron al tocar pues sabían que estaba vacío, obviamente no se equivocaron, sonrieron cómplices y entraron al camerino de la desaparecida peli escarlata, el rubio después de cerrar la puerta y acomodarse en el sofá con su esposa posó la mano en el vientre de la albina, estaba demasiado feliz de por fin poder tener un bebé, quería dar lo mejor de sí, no había tenido un buen padre, pero él estaba seguro de querer ser uno, el mejor si se podía, amaba a su esposa y a ese bebé, haría lo que sea por ellos, le iba a ofrecer a su hijo o hija la mayor estabilidad posible.
– Ya no es posible que no se note ¿No? – Mira rio levemente poniendo su mano encima de la de Laxus
– No – Sonrió levemente acomodando a su esposa encima de sus piernas – Pero el embarazo se te ve genial – Asintió convencido
– ¿Me sienta bien? – Preguntó con algo de duda en la voz, dejó su celular a un lado, apagando la linterna y dejando que la simple luz de la pantalla ilumine sus rostros
– Te sienta perfecto – Contestó él sin atisbo de duda en la voz mientras le dejaba un beso en la cien
– Y… – Empezó a hablar algo temerosa recordando la plática que recientemente había tenido – ¿Crees que seré una buena madre?
– No – Se encogió de hombros contestando relajado – Serás la mejor – Sonrió levemente acomodándose mejor para verla a los ojos – ¿Por qué lo preguntas? – Acarició su mejilla notando, a pesar de la poca luz, que su demonio en serio estaba preocupada por eso último
– Siento que nos centramos más en tener al bebé que en estar listos para tenerlo – Contestó sincera
– Tal vez sí… – Se encogió de hombros aceptándolo – Pero lo estamos haciendo, cada día estamos más y más listos, nuestro bebé será muy querido y estará muy bien cuidado, alimentado, limpio, no te digo que tal vez seremos los mejores padres del mundo, pero lo vamos a intentar y con el tiempo lo lograremos, porque este bebé es deseado y amado – Posó la mano con más firmeza en el ya notorio vientre de la albina
– Tienes razón – Sus dudas no estaban totalmente resueltas, pero lo que decía su esposo la animaba grandemente – Debemos hacer lo mejor por el bebé – Aceptó
– Sí, justo eso – Sonrió notando como la expresión de su esposa se veía de más tranquilidad
…
Decidió hacerle caso a su amiga, sabía que su prometida no iría a buscarla, así que se levantó del oscuro lugar, tomó su celular y se guió a través del pasillo al camerino de Ultear, ni siquiera tocó simplemente abrió la puerta notando que ella estaba medio recostada en el sofá, habían dos grandes velas detrás, estaban en su tocador ofreciendo la luz necesaria, justo por eso apagó la linterna de su celular y cerró la puerta tras ella, la expresión de la actriz era de total alivio cuando vio a su prometida cruzar el umbral, Seilah notó esto y decidió que era momento de hablar.
– Hola Ul… – Soltó tímidamente, estaba realmente nerviosa por lo que diría – ¿Sabes? Yo creo que nosotras… – En un acto de nerviosismo empezó a jugar con su anillo de compromiso – La verdad, deberíamos… – Intentaba buscar las palabras pero simplemente no salían de su boca
La actriz frunció el ceño no gustándole a dónde iba lo que su prometida le estaba diciendo – No – Emitió determinante dejando su celular al lado cruzándose de brazos – Ni creas por un segundo que simplemente vamos a terminar porque no lo voy a permitir
Seilah tenía una expresión de confusión después de escuchar aquellas palabras, así que se decidió mejor por acercarse, mordió su labio inferior sentándose a horcajadas en el regazo de Ultear, descruzó los brazos de su prometida rodeándolos en su cintura y empezó a besarla lentamente, hace tiempo que no tenían esa clase de contacto, subió una mano a la mejilla de ella, sonrió encima de sus labios, sentía las manos de ella aferrarse a su cuerpo, no podía describir lo bien que se sentía con este contacto y más aún después de tantos días.
– No quiero alejarme de ti nunca – Susurró Seilah alejándose de la boca de Ultear – Cuando te pedí que te cases conmigo y te di ese anillo, era en serio y para siempre, aunque no me quieras ni ver – Suspiró con algo de tristeza en la voz
– ¿Entonces a qué te referías? – Preguntó queriendo ignorar lo último que dijo, en especial cómo lo dijo
– Decía que necesitamos hablar – Contestó sintiéndose más confiada de sus palabras y acciones, bajó la mano al cuello de la actriz apartando su cabello – Pero hablar, no discutir o ignorarnos al completo, debemos de conversar acerca de lo que nos sucede, de lo que nos disgusta y lo más importante es que debemos de llegar a un acuerdo al respecto
– Tienes razón – Asintió queriendo hacer lo mejor para su relación, no soportaba ver a Seilah infeliz, que ella misma sea quien la haga infeliz era una tortura, no se lo merecía, menos las discusiones que tenían y se habían vuelto desagradablemente habituales, en vez de poder ser maduras y hablar sobre lo que sentían – Empieza tú – Emitió con seguridad de escucharla e intentar volver a ser felices como antes
– Yo no puedo vivir en una casa en la que me tienen como resguardada – Expresó lo que primero venía a su mente – No puedo simplemente sentirme presa en mi hogar, siempre que quiero ir aunque sea por un café o a comprar a la dulcería que está cruzando la calle, quieres venir conmigo, o vas tú o simplemente no me dejas ir y lo pides para que nos lo entreguen en casa y no me mal entiendas, te amo, te adoro, obviamente que quiero pasar el resto de mi vida contigo, solo que no tan literal ¿Me entiendes? – Tomó una gran bocanada de aire – Quiero mi espacio, quiero que te quites de la mente la idea de que puedes o no darme permiso, porque eres mi prometida, no mi madre – Soltó con seriedad
– Entiendo lo que quieres decir, pero quiero que comprendas también mi posición, tengo demasiado miedo de perderte de nuevo, no sabes la ansiedad que me da esperarte y no saber dónde estás o si estás bien y sé que es tal vez demasiado exagerado, pero entiéndeme, por favor – Sus manos apretaron su ropa con algo de fuerza mientras la veía a los ojos y comprendió que con esa actitud no le estaba haciendo ningún bien, hasta la misma terapeuta le había dicho que sería bueno darle su espacio, aunque simplemente no le hizo caso – Pero tienes razón, he estado siendo demasiado egoísta, porque aunque quiera estar contigo todo el día, debo confiar en que estarás bien – Aceptó – Escucha… no lo haré por voluntad propia y me costará un montón al principio, pero te prometo dejarte ser más libre, ir a lugares tu sola, y en serio perdóname por lo que te he estado haciendo sentir estas últimas semanas
– Solo querías cuidarme – Se encogió de hombros restándole importancia – No querías controlarme, estabas preocupada y lo entiendo, supe por Erza todo lo que pasaste esa noche, así que lo comprendo en cierta forma, pero también debes de confiar en mí, y en que esa mujer está en la cárcel y se quedará ahí por mucho tiempo, así que no debes de preocuparte por lo que vaya a pasar, te adoro Ul, y jamás te preocuparía a propósito, solo que la dinámica de ti en la puerta vigilando que no haga nada por mi misma, no es sano ni siquiera para ti, no has estado ni durmiendo bien – Acarició levemente sus ojeras que ahora eran cubiertas por el maquillaje que le aplicaban por las mañanas
– ¿Por qué no le llamas a Juvia y acuerdan salir? – Sonrió levemente viendo como los ojos en su prometida se iluminaban – De todas formas, tengo que ir a hablar con Meredy en uno de estos días
– Seguro – Asintió con una sonrisa
– Te amo – Soltó con total sinceridad – Y… – No sabía muy bien cómo abordar este tema, pero era necesario hacerlo – Lamento en serio que no te hables más con tus padres – Decía con mucha tristeza, pues sabía que el humor de Seilah había decaído grandemente después de esa llamada y que de los motivos principales de la falta de palabras en casa era que no tenía los ánimos para hablar – Sé que son muy importantes para ti y que de cierta forma el que no hablen más contigo es por decirles que te vas a casar conmigo, así que…
– No te culpes por eso – Negó rápidamente – No es tu culpa que yo no sea lo que ellos esperaban como hija, no es tu culpa que me haya enamorado perdidamente de ti y que lo único que quiera sea pasar el resto de mi vida contigo, tampoco es mía, porque no hay culpas – Ladeó levemente el rostro – Yo soy así, quienes están mal son ellos, yo no entiendo como pueden simplemente cortar cualquier lazo conmigo por la persona a quien amo, es estúpido, pero ya está en ellos querer contactarse conmigo, aceptarme y volver a quererme, si no quieren eso, no me importa, porque yo tengo una vida propia, tengo un trabajo, un hogar, una prometida, no los necesito, puedo sobrevivir sin ellos; y no me malentiendas, por supuesto que los extraño un montón y hay demasiado que quisiera contarles o mínimo quisiera que reciban el dinero que les estoy dejando, pero no puedo obligarlos a que me sigan queriendo, porque no voy a cambiar
– Sei… – La abrazó lo más posible a ella y limpió las pocas lágrimas que había soltado por lo que decía – Hablaré con ellos, iremos hasta su casa si es necesario, no quiero que te quedes sin padres, ellos tienen que saber que eres demasiado increíble, que no importa si estás conmigo o con quien sea, los haré entender, no sé cómo, pero…
– Ya te dije que no es necesario, está en ellos y la verdad no quiero hablar más del asunto – Negó levemente
– Está bien – Suspiró asintiendo, Ultear sabía lo que significaba no tener padres, pero el tenerlos y que la vida te los arrebate, debía ser mil veces peor – ¿Que quieres hacer entonces? – Juntó su frente a la de ella
– ¿Por qué no aprovechamos el ambiente y volvemos a donde iniciamos antes de empezar a hablar? – Sonrió de lado acercando sus labios a los de su novia
– Esa idea me gusta – Asintió con una leve risa empezando a besarla despacio para después acelerar el ritmo de su boca mientras sus manos las paseaba por sus costados
Seilah se apoyó con cuidado encima de la actriz bajando su mano al muslo de ella, empezó a dejar besos húmedos por su mejilla hasta bajar a su cuello, Ultear mordió su labio inferior sintiendo la lengua de su prometida junto a sus dientes, todo se sentía tan placentero hasta que el sonido de su tono de celular las quitó del momento abruptamente.
– Demonios – Susurró la actriz con enojo tomando su teléfono mientras su prometida reía levemente alejándose del cuello de ella, claro que estaba disfrutando el momento, pero le daba gracia la frustración de la actriz – ¿Hola? – Contestó sin siquiera ver el teléfono – ¿Mamá? – Decía extrañada – Sí, estoy bien, nos tuvimos que quedar en el estudio encerrados por la tormenta, pero todo está tranquilo aquí… no te preocupes, en serio, no pasa nada, en unas horas seguro ya todo se regulariza y podremos ir a casa… – Se acomodó mejor en el sofá y hablaba distraídamente mientras acariciaba la cintura de su prometida – Sí, ya vamos por lo último de la grabación, pero la película se estrenará a fines de año… ammm… no, no había pensando en ir a casa en verano, pero creo que sí sería una muy buena idea – Sonrió viendo de reojo a Seilah – En especial porque te tengo que presentar a alguien en serio muy importante – Asintió totalmente convencida, puso el altavoz al teléfono para que su prometida pueda escuchar
– ¿A quién? – Decía la madre de Ultear a través de la bocina del celular
– A mi prometida – Contestó con simpleza, Seilah se sorprendió y solo esperó a que empiecen los gritos o la decepción de parte de la madre de la actriz
– ¡¿Te vas a casar?! – Emitió con emoción, la vestuarista estaba en serio sorprendida por cómo había reaccionado
– Cierto que no hablamos hace mucho tiempo – Suspiró Ultear – Pero sí, me voy a casar, y siquiera tienes que hacerme el favor de desatender tu preciosa escuela de música para conocerla – Decía con algo de reproche
– Yo misma iré por ustedes al aeropuerto si decides venir – Emitió con claro arrepentimiento en la voz, pues desde que la actriz se había ido, las llamadas eran escasas, recién se había dado cuenta de que no era una gran madre
– Iremos allá este verano, entonces – Le dejó un beso en la mejilla a Seilah – Te prometo que la vas a amar, ella es muy inteligente, divertida, observadora, preguntona, es… increíble
– No por nada logró que te quieras casar con ella – Emitió nostálgica – Recuerdo que siempre decías que las relaciones eran para los débiles – Rio levemente
– Era una niña tonta entonces… – Aceptó la actriz – Pero bueno, es oficial, estaremos en Magnolia cuando termine de grabar
– Me parece genial, hija. Nos vemos hasta entonces y trata de no espantar a mi nuera hasta que la conozca – Decía divertida
– Intentaré – Rio levemente – Nos vemos mamá, gracias por llamar, adiós
– Adiós, Ultear. Cuídate – La llamada se colgó y la actriz devolvió su celular a dónde estaba
Hace demasiado tiempo que no escuchaba la voz de su madre, no creía ni por un segundo que la iba a llamar, pero había pasado, le había contado acerca de su futuro matrimonio y la había felicitado al respecto, es más estaba ansiosa de conocer a Seilah, no podía creer la calma con la que se lo había tomado, aunque claramente no era algo para lo cual alterarse.
Ni molestarse.
– Tú mamá es increíble – Escuchó decir a su prometida, ella por reflejo le sonrió asintiendo
– Lo es – Ya era hora de que olvide el pasado y empiece a construir un futuro, y si su mamá quería sumarse a este enmendando todos los errores que cometió, iba a aceptarlo
…
Llevaban horas entre juegos bobos, deciéndose palabras bonitas entre besos, abrazos, algunas cosquillas; habían hecho el tonto demasiado tiempo, Erza recordó que deberían de haber velas en alguno de los almacenes, y después de encontrarlas las fue a repartir a quienes pudo, claro que se quedó con unas cuantas para ella y su novio en lo que esperaban que la luz vuelva, pues el corte eléctrico fue un impedimento para los juegos de mesa en los que se entretendrían Jellal y ella, claro que la oscuridad les permitió hacer cosas más entretenidas, una entretención más adulta, pero entretención al fin y al cabo.
– Y así fue como di mi primer beso – La peli escarlata se encogió de hombros después de narrar esa historia tan lejana con una persona que no había vuelto a ver desde la secundaria
– Eso no fue un beso – Negó el peli azul en una risa acomodando mejor la manta que los tapaba a los dos
– Claro que sí – Afirmó Erza
– No – Volvió a negar – Un primer beso debe de ser más de cinco segundos y debes de profundizar, si no, es práctica – Explicó con la nada necesaria seriedad del caso
– Un primer beso se supone que es cuando literalmente besas a alguien en la boca, ¿Y porque más de cinco segundos? Eso no tiene sentido – Frunció el ceño levemente conflictuada
– Yo no fui el que inventó las reglas – Jellal alzó las dos manos excusándose
– Bueno, quedemos en que primer beso es a lo que yo me refiero, porque las prácticas no existen – Asintió segura acomodándose encima de su pecho
– No, porque entonces mi primer beso habría sido con Ultear, y ni a ti ni a mi nos gusta ese resultado – Torció la boca hacia un lado
– Cederé por esta vez – Asintió pensándolo mejor – Así que cuéntame tu primer beso, según tus reglas, bastante trauma tengo con verte besar a Ultear todos los días – Rio levemente
– Y encima me pagas por ello – Continuó la broma
– Ya.. dime… – Insistió
Jellal prefería mil veces contarle la historia con Ultear que traer a esa persona a colación, aunque la verdad sentía que de algún modo le debía a Erza la historia, y con todo lo que han pasado juntos y el que ella haya sido tan paciente, lo merecía, la peli escarlata había ganado su total confianza.
– Jell… – Emitió ella después de unos segundos de total silencio, él tenía la mirada perdida y una expresión pensativa
– Mi primer beso fue con Minerva – Se animó a contar por fin
– Minerva… – Repitió el nombre sintiendo que le parecía familiar – ¿Minerva Orlando? – Preguntó haciendo un click en sus recuerdos
– Sí, ella – Asintió – Salía de un ensayo de trabajo con Crime Sorciere, ella venía acompañando a Yukino para que se encuentre con su hermana, claro que Minerva no tenía las intenciones de acompañar a su amiga, la había visto creo que dos o tres veces hasta esa ocasión, recordé que había dejado mi reloj dentro, volví hacia el escenario y no lo encontré, si no que la vi a ella, me sonrió mostrándome mi reloj, le agradecí por encontrarlo, hablamos un poco, me dijo que le gustaba estar ahí, y simplemente pasó – Se encogió de hombros explicando sin más – Tenía diecisiete o tal vez dieciocho años… no recuerdo con exactitud
– Estabas algo grande cuando lo diste, eh… – Soltó bromista, intentando aligerar el ambiente, pues a pesar de que la voz del peli azul no sonaba tensa, sentía su cuerpo de ese modo
– Tal vez… – Aceptó viendo a su novia – Pero creo que estaba demasiado joven cuando le propuse ser mi esposa – La expresión de la peli escarlata era de sorpresa total, ella se imaginaba un conflicto entre sus amigos, que ellos hayan tenido algo o una relación, pero casarse… no podía creerlo – Tenía exactamente veinte años, llevábamos un año y algo de relación, un día simplemente amanecí más seguro y feliz de lo normal, creí que sería perfecto tener un hogar, tal vez una familia, no tenía queja alguna de mi relación, y prácticamente vivíamos juntos, pues me independice muy joven y ella se quedaba conmigo, fui a la principal joyería de Magnolia, no tenía el dinero suficiente ni para comprar el más barato, así que tomé la tarjeta de crédito de mis padres, obviamente les devolvería el dinero y compré el adecuado, quien me atendió fue Sorano, estaba algo nervioso porque ella me arruine la sorpresa, no planee nada exactamente, simplemente esperé a que llegue a casa después de que volví del trabajo, cuando llegó se lo propuse y ya, la tomó por sorpresa – Unos segundos se hicieron totalmente de silencio, hasta que él lo entendió como un incentivo a que siga con su historia – La boda fue poco después, mamá estaba vuelta loca, Ultear solo decía que mi vida se arruinaría y estos últimos días que lo estuve recordando, me di cuenta de que hasta Gray estuvo ahí, yo no conocía a los amigos de Minerva, sabía que Rogue trabajaba en la policía de Magnolia, Sting estudiaba en el extranjero si no me equivoco y a Yukino la conocía por ser hermana de Sorano; el día de la boda llegó, no me sentía extasiado de felicidad, ni ansioso, para mi era un día con una celebración sin más, después de arreglarme fui a altar a esperarla, la espere y espere… no sé exactamente cuánto habrá sido, según yo fueron horas, el punto es que jamás apareció, mi primera reacción fue preocuparme, pensar que algo le había pasado, fui al hotel en el que se estaba quedando, pues como vivíamos juntos, Yukino sugirió que estemos alejados al menos una semana por la boda, para que se aliste ese día y demás, recuerdo llegar a la habitación de ella, estaba vacía, busqué a Yukino que debía estar en la contigua, ella solo me vio y empezó a decir "lo siento" repetidas veces, antes de darme el anillo que había comprado para Minerva y una carta, estaba escrita en una bolsa de papel, decía que se había acostado con Rogue esa noche, que no tenía el valor para poder pararse en el altar conmigo, que tal vez era lo mejor, pues lo de casarse había sido demasiado apresurado, me deseaba bien y me decía que no la busque, pues se iría de Magnolia; lo peor es que al voltear la bolsa reconocí el logo, era del bar en el que había sido mi despedida de soltero, me sentí tan mal, pero no por el engaño en sí, si no porque no me dijo en ningún momento que el casarnos era un error, simplemente me engañó con Rogue y le dio la excusa perfecta para irse, estaba enojado, frustrado, avergonzado, aunque a la vez agradecía que no haya llegado a la iglesia para huir con Rogue como en las películas… en fin… eso es lo que me ha tenido distraído estos últimos días, no el hecho, si no en si decírtelo o no – Soltó lo último con total sinceridad
– Ibas a casarte a los veinte años… – Emitió lo primero que vino a su cabeza, aunque no quería ponerse a pensar en sus propias cosas ahora – No pensaba que algo así te haya pasado, tú querías una vida con ella y simplemente… desapareció – Intentaba expresarse lo mejor posible
– Sí, algo como eso – Se encogió de hombros – Pero lo que me enoja no es lo que hizo ese día, si no todo el tiempo desperdiciado ¿Sabes? Le di años de mi vida, y le fue tan fácil hacerme algo así… es casi impensable – Reflexionó, después de todo lo que había dicho no podía creer que no le esté afectando en el grado en el que lo hizo esos últimos días
– Siempre aprendes algo de cualquier relación – Seguía el hilo de lo que decía – Yo creo que al menos con ella aprendiste a alejarte de las personas como... era yo antes de ti – Emitió recordando las veces en las que Jellal le decía que ella era de las que huían
– Nunca pienses eso de ti jamás – Negó abrazándola más a su pecho arrepintiéndose por alguna vez haberle dicho que huía – Tú eres diferente Erza, especial, no me puse a pensar nunca que podías haber pasado algo que te obligara a alejarte de estar en una relación, así que no lo pienses más, si pudiera borrar esas palabras de tu recuerdo, créeme que lo haría
– No te dejaría – Negó rápidamente – Porque aunque no sea así, eso me hizo dar cuenta de que no podía escapar de sentir algo nuevo – Sonrió levemente no dándole el gusto absoluto de olvidarlo, porque en cierta manera sentía que sí intentaba huir de cualquier relación afectiva, pero ya no era así, gracias a él
Jellal había cambiado tantas cosas en su vida.
– Te amo, Erza – Emitió el peli azul desde el fondo de su corazón, desde la verdad total, desde el sentirse completamente libre al contar su historia de vida, no sabía desde cuando lo sentía, creía que desde el principio en el que empezó a conocer a la peli escarlata, pero recién se animaba a decírselo
– Yo… yo… – Empezó a decir nerviosa, pues aunque el sentimiento era totalmente correspondido, aun no se sentía capaz de liberarse de sus fantasmas del pasado como lo había hecho Jellal, no podía aún pronunciar lo que sentía, no era capaz de decirlo, esperaba que muy pronto eso cambie
El peli azul se acercó a los labios de ella y empezó a besarla sin más, no quería escuchar las mismas palabras que él le había dicho, no necesitaba que se las diga, Erza se lo demostraba en cada oportunidad que tenía, con sus gestos, sus llamadas, el preocuparse por él, cuidar a su hermanita, no había nada más que pueda pedir, ya lo escucharía cuando ella esté lista para decírselo, mientras tanto, estaba contento con al fin podérselo expresar.
Aún faltaban cosas por decir y experiencias por vivir...
Las palabras sobran cuando el sentimiento se expresa…
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Recuerda dejar tu bello review!
Hola! Cómo están?! Al fin actualizo este fic que tanto me encanta! Tenía que hacer este capítulo exactamente para Junio! Porque es el pride! Feliz mes del orgullo a todos, todas y todes!
Siéntanse libres y felices por ser quienes son, no tengan miedo a demostrar lo que sienten, ya basta de una sociedad con pensamientos de la época medieval! No más!
Hice este capítulo de la perspectiva de Seilah porque es un personaje que AMOOOOO con toda mi vida, literalmente morí cuando Mira tomó su forma como demonio, es de las pocas representaciones LGBTQ+ que tenemos en FT y se merecía este capítulo totalmente.
Tenía este cap planeado desde hace mucho, pero justo la época para redactarlo se dio en este mes y me aparece una muy agradable coincidencia 7u7
Ahora con respecto a los demás, el personaje de Mira obviamente que adora a su pequeño bebé, pero quise reflejar la duda y tal vez normalizarla un poco, porque aunque un bebé sea deseado y amado no significa que necesariamente los padres van a ser perfectos o que no tengan cierto tipo de duda, porque son humanos, aunque estés tomando la mejor decisión de tu vida siempre estará la espinita de si estás haciendo lo correcto, y siento que es mi deber normalizar que algo como eso existe y está bien.
Y obviamente en un fic Jerza no puede faltar justamente el Jerza con esta gran revelación sobre el pasado de Jellal, no quería que él se sienta mal por el abandono en sí, pues como vieron no estaba ni emocionado por la boda, si no quería que se vea como alguien puede darle prácticamente todo a otra persona y la correspondencia sea mínima o hasta una bofetada como en su caso que Minerva se escapó, porque es realista, porque hay gente que está años de novios, pero su matrimonio fracasa, o tal vez que después de un año o menos simplemente se dan cuenta de que esa persona no es con quien quisieran una vida juntos, y es mejor darse cuenta temprano o huír cuando es necesario, y como bien dijo Erza: De todas las relaciones se aprende algo. Hasta aprendes que es lo que NO quieres en tu vida… espero en serio que les haya satisfecho el secreto de Jellal y a quien tenía como novia, casi esposa.
Y sí.
Al fin dijo que la ama! *morí* Me encanta que al menos Jellal se haya podido expresar al completo, y que ya no crea tener alguna carga por no decirle absolutamente todo sobre él, y aunque Erza no pudo emitirlo… bueno… ya sabemos lo que siente…
Bye…
Psdt: Estoy escribiendo un nuevo short-fic llamado La Boda, obviamente Jerza! Si se pasan a ojearlo dejen algún review sobre la historia, se los agradecería un montón
Psdt2: Amé escribir las pequeñas conversaciones con las madres de varios personajes, pues aunque por ejemplo no conocemos a la madre de Laxus en FT, no sé por qué la imagino como una mujer divertida y algo distraída. Y obviamente que todas sus mamás debían llamarlos, porque estaban demasiado preocupadas sobre sus hijos, pues por más que ya todos estos estén casados y algunos esperando bebés, creo que la preocupación de una madre siempre está ahí.
Aclaraciones:
Tratamiento de escenas: Consiste en una narración de la historia contada al completo, con todos los detalles, personajes y localizaciones. Se escribe como un relato corto y sin incluir los diálogos.
Cápsulas: Son un producto audiovisual híbrido que transmiten un mensaje sin alto grado de valor noticioso, aunque se considera útil o importante para la audiencia.
Agradecimientos:
Pilikali
