El cambio


No sabía exactamente cuánto tiempo había pasado desde que lo intentaban, tampoco le hacía mucho caso, pues trataba ser lo más comunicativa posible en el trabajo o en el trayecto desde su casa, salían más a cenar, a comprar en la librería y demás; eso le agradaba mucho a ella pues aprovechaba cada instante para cumplir lo que decía la terapeuta, así no le quitaría el tiempo a la noche, cuando las palabras salían sobrando.

Lástimosamente su prometida no pensaba lo mismo…

– Ya para… – Escuchó en un susurro

– ¿Qué estoy haciendo? – Cuestionó con una leve risa mientras seguía acariciando sus muslos, que esa pijama corta dejaba ver

– Bien sabes lo que haces – Intentaba permanecer seria, pero la verdad que con verla a ella le ganaba la sonrisa, a parte que la cercanía no ayudaba mucho

– No entiendo porque seguimos haciendo este ejercicio – Se quejó acariciando su mejilla con la nariz rozando levemente sus labios mientras hablaba – Siento que ya no hay de qué más hablar, cenamos juntas, te conté de mi día, tú sobre el tuyo… – Susurraba mientras seguía acariciando sus muslos – ¿Porque no mejor solo...? – Empezó a besarla despacio, se sorprendió que de que le corresponda al principio, aunque luego se apartó negando con la cabeza

– Ultear… – Soltó su nombre en una especie de queja – ¿Por qué no mejor hablamos de la fiesta de mañana? – Intentó recomponerse, a pesar de que sentía las mejillas arder

– ¿De la cursi fiesta de disfraces? ¿En serio? – Rodó los ojos con algo de fastidio

Seilah rio ante su actitud – No puedes quejarte porque no es tu fiesta, es de Jellal y Erza, claro que la organización y la idea es completamente de Mira – Ladeó levemente la cabeza

– No entiendo porque no puede ser una reunión normal, en un club normal, usando ropa normal – Se cruzó de brazos con el ceño fruncido

Le parecía graciosa su actitud, gateó en dirección a ella acercándose un poco, dejando una mínima distancia entre sus rostros – Tú solo dices eso porque aún no has conseguido un disfraz y la fiesta es mañana – Arrugó la nariz juguetonamente

– Creo que ni existen más de treinta nombres con la letra U y ellos quieren que consiga un disfraz – Torció la boca

– Yo digo que vayas como te vistes todos los días – Decía restándole importancia

– Y cuando Mirajane me diga de que voy disfrazada ¿Qué le digo? – La confrontó alzando sus cejas no queriendo ser castigada por la albina

– Que eres… – Mordió su labio inferior viéndola fijamente – Única – Sonrió al ver las mejillas rojas de su prometida – Mejor descansemos, porque mañana tenemos que levantarnos temprano para buscar tu disfraz y ayudar en la decoración – Le robó un beso y se metió entre las sábanas para dormir

Ultear se quedó viéndola, no podía estar más feliz que en ese momento, se sentía tan plena, a pesar de que la producción ya se estaba acabando no estaba desesperada como cuando finalizaba otros proyectos y buscaba el siguiente, ahora quería tomarse su tiempo.

– ¿Vienes? – Escuchó de la mujer que hacía su corazón latir desbocadamente

– Sí – Sonrió recostándose detrás de ella pegando su pecho a la espalda de su prometida, entrelazando sus dedos, disponiéndose a dormir para la fiesta del día siguiente

– Aún no me lo creía, pero sí, logré realizar un tour en diferentes estadios por todo Europa – Decía con voz tenue mientras acariciaba el ya abultado abdomen de su prometida – Así es, tu papá tocó para tanta gente, algún día podrás subirte a un escenario conmigo si vuelvo a hacer conciertos – Paseaba la mano con cuidado mientras que con la otra mano cambiaba la canción que sonaba en su celular

– Juvia cree que eso seguro será muy pronto – Soltó la peli celeste embarazada en un bostezo acomodándose mejor en la cama

– ¿Ya quieres descansar? – Alzó la mirada hacia ella

– Mmhhmm – Contestó sintiendo que los ojos se le cerraban

– Bien, déjame prender la bocina con música para el bebé y ya nos vamos a dormir – Emitió Gray levantándose de la cama yendo a ese aparato que había comprado con un montón de CD's de diferentes temas que estimulan al bebé

– Gray-sama – Sonrió viendo como hacía su tarea con esmero

– ¿Sí? – La vio de reojo

– Juvia agradece que calme al bebé – Sonrió levemente – Cuando Juvia le habla solo patea más fuerte – Se acomodó mejor en la cama

– Seguro es porque le emociona escucharte – Decía recostándose al lado de ella acariciando su mejilla

– Estos últimos días han estado siendo más difíciles de lo que Juvia creía que serían – Se acomodó de lado

– Ya falta poco para que tengamos a nuestro bebé en brazos, así también podré ayudarte – Sonrió con sinceridad

– Gray-sama ha sido muy atento con Juvia todos estos ciento noventa y ocho días… – Asintió entusiasta

– Ciento noventa y nueve – Corrigió él viendo que ya era la una de la mañana del día siguiente

– Aún mejor – Aplaudió con emoción – Deberíamos descansar para la fiesta de esta noche – Sentía sus párpados pesados

– Tienes razón – Asintió continuando con la caricia en su mejilla – Cualquier cosa que necesites, no dudes en despertarme, no importa que sea – Soltó determinante

– Está bien – Emitió con otro largo bostezo cerrando los ojos de inmediato, ya no podía estar más tiempo despierta

Gray había hecho lo posible esos últimos días para que Juvia esté lo más cómoda que se pueda con un embarazo de veintiocho semanas, no le importaba despertar para hablarle al bebé o por un loco antojo que se le ocurra a su prometida, necesitaba sentir que hacía algo, porque veía el gran cansancio que causaba en la peli celeste el embarazo, claro que estaba entusiasmado con la idea del bebé, hasta habían empezado con las decoraciones del cuarto de su hijo, y el pelinegro tenía en mente que al crecer un poco más, su apartamento no sería seguro, debía de despedirse de su loft de soltero, pero eso no le importaba mientras tenga a Juvia y a su futuro bebé en su vida.

La veía completamente asombrado, nunca había visto a su esposa así, era obvio que muchos cambios vendrían por el embarazo, pero esperaba más cambios emocionales, pues de por sí Mirajane no era tan concisa sin las hormonas del embarazo alterándola.

– ¿Qué? – Emitió la albina sintiendo la mirada de Laxus encima de ella desde hace varios minutos

– Nada – Negó el rubio volviendo su rostro a la pantalla

– Desde hace rato que no me quitas la mirada, dime ¿Qué sucede? – Habló dejando la hamburguesa que tenía a la mitad enfrente de ella, en la mesa de centro

– Ya te dije que nada – Se cruzó de brazos

– Laxus – Endureció la voz

– Es solo que – Se apresuró a contestar viéndola de reojo – Me sorprende que hayas podido comer todo lo que me pediste

– Ni que haya sido tanto – Le desvió la mirada

– Me pediste una malteada de chocolate, otra de vainilla, tres hamburguesas diferentes, papas grandes, pollo frito, una ensalada de col y una soda light – Enumeró con sus dedos recordando lo que, gracias a la magia del delivery, había pedido para su esposa

La albina sollozó levemente ante lo que dijo el rubio.

– No llores – Negó agitando las manos – No importa, da igual lo que comas, estás preciosa de embarazada, no te debes poner triste por…

– ¡No estoy triste! – Gritó intentando calmarse – Es solo que cuando me enojo empiezo a llorar – Explicó

– ¿De qué estás enojada? – Preguntó con miedo

– De que estés sacando cuentas de cuanto como o si me lo termino o no – Contestó cruzándose de brazos con la voz llorosa – Estoy comiendo mucho ¿Verdad?

– Eso no importa – Intentaba consolar a su esposa – Tú eres preciosa, y unas cuantas marcas no harán que eso cambie

– Ya sé.. – Respiraba erráticamente

– Entonces ¿Por qué sigues llorando? – Se acercó hacia ella intentando que se recueste en su pecho

– Ni yo sé – Contestó tratando de calmarse

Laxus se sentía confundido, pero claro que haría todo y soportaría todo por Mira y su futuro bebé, hasta esos cambios de humor y apetito descomunal, todo se reducía a nada con la gran noticia de que por fin podrían tener un hijo.

Sintió algo de frío en la espalda, pues estaba solo cubierta por una sábana, intentó acurrucarse mejor para seguir durmiendo, pero simplemente no podía, se estiró un poco y entre abrió los ojos, vio hacia la ventana, a través de las cortinas se transparentaba la luz del sol, sonrió al ver quien dormía a su lado, pasó la mano por los abdominales descubiertos de su acompañante, decidió ponerse un poco encima y empezar a besarlo con cuidado.

– Mmmm… – Escuchó en un quejido de esos masculinos labios

– Buenos días – Emitió con voz cantarina mientras seguía repartiendo besos por su rostro

– Buenos días – Estiró los brazos para despertarse y después los rodeó en la cintura de la peli escarlata – ¿Qué hora es? – Preguntó con una sonrisa al sentir la boca de ella en su cuello

Se alejó para alcanzar su celular en la mesa de noche – Las diez – Contestó cruzando los brazos encima del torso del hombre para posar su rostro

Él sonrió acariciando su mejilla – Feliz cumpleaños, Scarlet

– Feliz cumpleaños, Jellal – Inclinó su cabeza más en la mano de él, mientras le sonreía plenamente

El peli azul tenía unas ganas terribles de decirle que la amaba, no lo había repetido desde la última que se lo dijo, hace pocas semanas, sentía que debía esperar a que ella lo diga y no por él, si no porque sentía que presionaba a Erza a expresar algo para lo que aún no estaba lista.

– ¡Ay no! – Exclamó Jellal levantándose de la cama lo más rápido posible

– ¿Qué sucede? – Preguntó intrigada por el cambio de actitud en él

– Tú mamá dijo que quería desayunar con nosotros y ya es demasiado tarde – Habló rápida y atropelladamente mientras buscaba su ropa en el closet y la tiraba a la cama – Nos va a matar, bueno a mí, porque tú eres su hija… debe estar furiosa – Negó preocupado – No sé ni que ponerme… – Erza lo veía desde la cama ciertamente divertida – ¿La camisa azul o negra, a cuadros o rayas? – Decía sosteniendo varias prendas analizando cada una

– Jell – Intentó no reír

– ¿Será formal o informal? – Pensó – ¿A dónde dijo que iríamos?

– Jell – Intentó llamar su atención

– Es cierto que ella odia las rayas – Negó dejando esa camisa de lado – Lo que aún no sé es que color…

– Jellal – Escuchó en su oído mientras unas delicadas manos se posaban en su abdomen – Mamá canceló, nos veremos al almuerzo y quiere que vayamos con Meredy y Wen – Susurró posando su mentón en el hombro de él

– No sabes el alivio que me das – Suspiró volteando en sus brazos – ¿Te parece si nos damos una ducha? – Sonrió juntando su frente con la de ella

– Claro – Lo vio a los ojos

Entre risas fueron al baño, estaban ambos muy felices, la verdad ninguno era entusiasta de celebrar su cumpleaños, pero sabían que a sus amigos los hacía felices hacer una fiesta, ellos solo se conformaban con despertar al lado del otro y felicitarse mutuamente.

Ya a la noche, el acostumbrado club en el que siempre Mirajane organizaba los eventos, estaba llenándose poco a poco, todos con su respectivo disfraz de la temática que había escogido ella, cada quien debía de disfrazarse de algo que empiece con la primera letra de su nombre.

– ¡Al fin llegaron los festejados! – Exclamó la albina yendo hacia la entrada junto a su esposo

– ¡El lugar está en serio increíble! – Emitió Erza después de saludarlos

– Gracias – Sonrió Mira – ¿De qué se supone vienes disfrazada? – Cuestionó algo confundida

– De esposa de los 50 – Sonrió poniendo las manos a ambos lados de ella mostrando su vestido rojo de falda algo larga y el peinado de la época

– Esa es una gran indirecta para Jellal – Se burló la albina, la peli escarlata rodó los ojos a un lado – Por cierto – Dirigió la mirada al peli azul – Tú vienes disfrazado de…

– Bond, James Bond – Emitió Jellal acomodándose la corbata

Mira rio levemente – Un personaje de una película de los cincuenta… ¿Y así me dices que no es una indirecta, Erza? – Continuaba diciendo con burla

– Cómo sea – Negó la peli escarlata cruzándose de brazos – Por lo que veo tú vienes de Marilyn Monroe – Asintió viendo la peluca rubia y el clásico vestido blanco

– Embarazada, pero sí – Dijo la ahora rubia

– Y Laxus es un… ¿Beisbolista? – Frunció el ceño no entendiendo

– DiMaggio – Contestó el rubio que inclinó la cabeza a un lado

– Pero tu nombre empieza con L – Agregó lo obvio el peli azul

– Mira decidió ir por mi apellido – Se burló Laxus – Todo porque el esposo de Marilyn era Joe DiMaggio

– Esa es una manera muy conveniente de usar las iniciales – Emitió Erza

– ¡¿Se podía usar las iniciales de los apellidos y nadie me lo dijo?! – Interrumpió esa voz en una queja a la albina que estaba apunto de rebatir a su amiga

– Hola Ultear, que bueno es verte – Sonrió Mirajane saludando a las recién llegadas junto a los demás

– ¿Sabes lo difícil que es disfrazarte con algo que empiece por la U? – Continuaba quejándose la pelinegra

– Pues se nota que no lo conseguiste – Agregó Jellal – ¿Que se supone que eres?

– Una doctora – Remarcó la primera letra

– La bata blanca te sienta – Emitió su prometida dejándole un beso en la mejilla

– Seilah – Mira abrió los ojos sorprendida – Luces genial de Sally – Sonrió

– Gracias – Dijo con algo de timidez

– El maquillaje está increíble – Asintió Erza

– Ahora entiendo porque Ultear no me dejó disfrazar de Jack Skellington – Añadió el peli azul con una leve risa

– Lo hizo Bisca – Sonrió la vestuarista – La verdad sí quise disfrazarme mejor que en Halloween – Decía jugando con sus manos – Por cierto, ¡Feliz cumpleaños, a los dos! – Los vio

– Espero que les guste lo que les traemos de regalo – Emitió Ultear con una sonrisa ladeada – Sé que les va a ser de utilidad

– ¿Dónde está la mesa de los obsequios? – Preguntó Seilah

– Por allá – Indicó Mirajane

– Bueno, iremos a dejarlos – Sonrió tomando a su prometida de la mano yendo en esa dirección

– Nos vemos – Dijo Erza – Nosotros vamos a saludar a todos

La peli escarlata y el peli azul caminaron alrededor del lugar saludando a todos sus amigos, agradeciendo las felicitaciones por el cumpleaños compartido y haber llegado con el único requerimiento de la fiesta que era el disfraz.

– ¡Juvia, hola! – Exclamó Erza al ver a su amiga peli celeste, se acercó a saludarla a ella y a su acompañante

– ¡Feliz cumpleaños a los dos! – Emitió la conductora con mucha felicidad de verlos

– Gracias por venir – Sonrió Jellal

– Que bonito te queda el disfraz de Jasmine – Sonrió la peli escarlata

– Gracias – Se sonrojó – Juvia creía que por el embarazo se vería mal, pero…

– Por supuesto que no – Negó Erza – Te queda muy bien ¿Y tú de qué vas Gray? – Ladeó la cabeza sin entender

– Golfista – Contestó simple

– Habría sido una buena idea que te disfrazaras del genio de Aladdin – Agregó la peli escarlata asintiendo

– Juvia no creyó que Jasmine embarazada del genio suene a una buena idea – Decía Gray intentando no burlarse

– Suena algo perturbador – Aceptó Jellal

– Y Mira dijo que no venga de guitarrista, así que … – Se encogió de hombros

– ¿Y qué planean hacer para las vacaciones? – Preguntó el peli azul

– Decidimos quedarnos aquí – Contestó el músico – Falta poco tiempo para que el bebé nazca y la idea de que se adelante nos da algo de inseguridad al viajar – Llevó una mano a su nuca

– ¿Ustedes? – Cuestionó Juvia

– Iremos a Magnolia – Respondió Jellal – Tenía el boleto desde hace mucho y ahora que mis padres vuelven de su viaje creímos que sería bueno cambiar de aires

– Suena genial – Asintió Gray – Aunque me sorprende que Erza no quiera estar en la postproducción, porque no creo que se detenga ese proceso ¿Verdad?

– Lo hará Laxus – Negó levemente la peli escarlata – Yo tengo demasiado por procesar y quisiera verla ya hecha – Decía algo pensativa

– Bueno, dejen de hablar de trabajo – Negó la peli celeste – Gray-sama, Juvia quisiera una soda ¿Me acompañas?

– Sí – Asintió el pelinegro – Nos vemos luego – Se despidió de los cumpleañeros y se fue con su prometida en dirección a la barra

A Jellal le consternaba tanto como a todos que Erza no quiera encargarse de la postproducción de su propia película, siempre que hablaban del tema, ella parecía contestar en automático, había intentado hablar al respecto, pero la peli escarlata siempre lo evitaba, así que en ese momento decidió hacer lo que tenía acostumbrado cuando la veía tan ensimismada en sus pensamientos, distraerla.

– ¿Quieres bailar? – Preguntó el peli azul ofreciéndole una mano

– Claro – Sonrió ella al instante dirigiéndose al centro de la pista de baile con él

Esa noche fue realmente disfrutable y tranquila, después de cantar la típica canción de cumpleaños y soplar las velas para pedir un deseo, los dos estaban seguros de que pedían lo mismo y así era. Bailaron toda la noche, era un momento en serio disfrutable por más que no hubieran querido hacer algo en específico por su cumpleaños.

Pronto viajarían al lugar en el que se conocieron, era algo irreal como las cosas habían cambiado tanto desde ese entonces, aunque ninguno de los dos extrañaba como eran antes de conocerse.

Esta era la última semana de rodaje, la peli escarlata no sabía si tenía tantas ganas de rodar su última escena como antes, sentía que verla era algo muy diferente a hacerla, más aún por lo que esa escena en específico significaba para ella.

Apretaba sin cesar el botón que accionaba la punta de un lapicero azul, decidió que esto era lo que quería hacer después de ese día, no ir a celebrar con todos, si no más bien entorpecer el proceso de edición para satisfacer sus propias ansias de saber si esto último que había grabado era lo suficientemente… no sabía que, no tenía idea de lo que buscaba al ver esa escena, con todos los cortes hechos, las imágenes de las cámaras continuadas, sin pausa alguna, exactamente como quedaría para cuando se estrenara su preciada película.

Respiró profundamente, se encontraba sola en el cuarto de edición, no celebró el almuerzo del final de las grabaciones, estuvo en su camerino, sola, no dejó que nadie se le acerque, hasta que le llegó el mensaje de que la escena final de su personaje había sido editada, estaba sentada frente a la computadora, estática, incapaz de ponerle play al vídeo, no sabía cuánto tiempo había estado ahí, ni si realmente quería ver esa escena en específico, finalmente se decidió, dejó el lapicero a un lado y con las pocas ganas que tenía, como si la voluntad se le fuera a ir en cualquier momento pulsó la barra espaciadora del teclado en frente.

Entonces la escena empezó a reproducirse.

En la pantalla se mostraba a Lilith, su personaje, se la veía caminando de un lado a otro en la habitación de su casa, tenía una expresión de preocupación total, en la historia se supone había quedado completamente sola después de que Liz llame a Siegrain anunciándole que su madre había tenido un accidente, aunque la escena en sí transcurría unos dos días acontecido eso, la peli escarlata tomaba su celular y llamaba al peli azul, seguidas veces, pues no sabía nada de él, no había recibido ni un mensaje.

Escuchó el timbre de la puerta, bajó las escaleras corriendo, emocionada pensando que sería Siegrain, mucha fue su sorpresa cuando vio a la persona detrás de su puerta.

– ¿Me dejas entrar? – Emitió la femenina voz bajándose un poco los lentes de sol para ver a la estática peli escarlata

– ¿Qué haces aquí? – Preguntó con extrañeza

– Vine por dos cosas – La topó con el hombro entrando a la sala sacándose los lentes y guardándolos en un estuche dentro de su bolso

– Creo que de todo lo que teníamos que hablar, fue previamente discutido en la fiesta, así que en serio Liz – Se aferró a la puerta con fuerza dejándola abierta – No tengo ni el más mínimo interés de hablar contigo, por lo que te pido por favor que te retires – Intentaba sonar tranquila, pero simplemente no podía

– Te recomiendo cerrar la puerta – Decía sin hacerle caso yendo a sentarse a uno de los sofás – Que no me iré pronto de aquí – Posó su rostro encima de sus nudillos

Lilith respiró profundamente intentando no dar un portazo, cuando cerró la puerta con algo de fuerza volteó a verla – ¿Qué quieres?

La pelinegra alzó la vista hacia ella, disfrutó la impaciencia que le daba el que no hablara, después des unos segundos procedió a hacerlo – El día del accidente de la madre de Siegrain – Empezó explicando – Sé perfectamente que él quería escaparse contigo – El enojo empezaba a notarse en su rostro – Con la mujer que simplemente lo sedujo para robarle todo su dinero y sus empresas – Inclinó la cabeza hacia un lado, una sonrisa se expandía en su rostro al ver como la peli escarlata se veía realmente sorprendida de lo que decía, entonces lo decidió, ya no lo ocultaría más – Y también sé que su amorío no es reciente, de hecho llevan bastante tiempo creyendo que no sé nada – Empezó a alzar la voz conforme hablaba – Ninguno de los dos ¡Malditas ratas traicioneras se atrevió ni siquiera a decirme la verdad! – Se levantó del sofá tomando una carpeta llena papeles con imágenes de su bolso que lanzó a la mesa de centro – Tal vez… solo tal vez… – Intentó relajarse – Si me hubieran dicho podría perdonarte, pero no, prefirieron escapar y no enfrentar la situación, y yo no puedo seguir así, al principio estaba dispuesta a que lo tengas, porque pensé que eras algo pasajero, pero no… él terminó queriéndote, algo que no me voy a permitir

Lilith escuchaba la voz de la pelinegra, pero desde que vio todas esas fotos sobresalir de ese folder, simplemente se arrodilló en el piso a ver todas y cada una de las imágenes, eran fotos de ella junto a Siegrain en diferentes lugares, sitios en los que se supone Liz jamás los encontraría.

Que equivocados estaban…

– Sé que hicimos mal – Emitió la peli escarlata con muchos nervios – Yo siempre le dije que fuera directo contigo, a mí no me agradaba la idea de escapar, pero yo…

– ¡Cállate! – Exclamó queriendo aclarar su mente – Siegrain y yo nos vamos a casar, yo no voy a dejar que me lo quites – Todo el cuerpo le temblaba, parecía que no escuchaba nada alrededor suyo – Tú lo.. lo tuviste un tiempo, pero ya no – Negó con la voz rota – Yo no te quiero cerca de mi futuro esposo, no quiero que te entrometas más – Tenía la mirada ida – Así que lo vas a dejar, él es mío, por fin ahora lo tenía solo para mí, cuando volví, ¡Pero te tenías que entrometer tú! – Exclamó tirando el bolso hacia un lado y sacando una navaja realmente afilada, empuñándola en dirección a Lilith

– Liz, cálmate, por favor – Alzó la manos instintivamente – Baja eso, no me hagas daño, por favor – Casi que rogó

– Es que no es justo – Hablaba con lágrimas en los ojos mientras se acercaba más a la mujer frente suyo – ¿Por qué tienes que tenerlo a él? ¿Por qué tiene que amarte? ¿Por qué tú y no yo? – Continuaba hablando cómo si la peli escarlata nunca hubiera abierto la boca – No debes ser tú, no, no, no, no… – Respiró profundamente – Déjalo, por favor

– Liz, cálmate – Hablaba con paciencia – Hablemos ¿Te parece? – Estiró una temblorosa mano hacia ella – Dame la navaja y lo resolvemos – La pelinegra tenía la mirada perdida en el piso – Me alejaré al completo de Siegrain, lo juro – Con esa sola frase llamó su atención – Lo prometo – Puso la mano debajo del puño con el que sostenía el arma – Ustedes se casarán y serán felices, así que no cometas una tontería ¿Quieres? – La mano de Liz se abría un poco más con las palabras de ella – ¿Ves? Todo solucionado, nunca viniste aquí

– ¿Y lo dejarás? – Insistió ella viéndola a los ojos

– Totalmente – Contestó con seguridad

– Yo te lo advertí en el baile – Recordó fijando la mirada en ella, tomando con más fuerza la navaja que sostenía – No me hiciste caso, tú seguiste con él y ahora… – Parecía que la compostura había vuelto a ella con su mirada afilada y seria, estaba decidida – Y ahora me crees tan tonta pensando que voy a creerte – Se quedó en silencio unos segundos – Sí lo vas a dejar – Afirmó – Pero de la misma forma que lo dejó su madre

– ¿A qué te refieres? – Preguntó con la voz en un hilo presintiendo la respuesta

– La madre de Siegrain murió – No pudo contener la sonrisa al verla espantada – ¿Sí sabes qué le pasó, no? – Decía pasándole los dedos a la parte sin filo de la navaja – Que el único accidente que aconteció ese día fue que mi querida suegrita estaba husmeando en donde no debía

– Liz, por favor, no me hagas nada – Rogó con profundo miedo – Por favor

– Yo también te pedí algo y no lo cumpliste – Lo decía con una expresión de tristeza – Así que no entiendo porque yo te haría el favor que no me hiciste a mí ¿Ahora sí me vas a hacer caso? – Apuntó la navaja a su pecho

– Basta, por favor – Lagrimeó – Déjame ir, tú ya tienes a Siegrain, no necesitas hacer esto

– Podría dejar de tenerlo si no haces lo que yo te ordeno – Emitió con determinación

– ¿A qué te refieres? – Preguntó confundida

– Siegrain está ahora profundamente dormido en nuestra habitación, por la noticia me dio tanta lástima así que le puse un sedante para que se quede tranquilo – Explicó tomando su celular y mostrándole la cámara que daba a la habitación principal, ahí estaba el peli azul, recostado en la cama profundamente dormido – Claro que tengo a alguien que lo vigila, así que si quieres que despierte sano y salvo vas a obedecerme

– Tú no le harías daño, estás manipulándome – Soltó con la poca valentía que tenía

– No creo que quieras probar si te miento o no – Negó – Pero si quieres atreverte, me dices y yo doy una orden rápida, podría ser una pequeña cortada o tal vez una quemadura – Se encogió de hombros no dándole importancia

– Si estás dispuesta a hacerle eso, es porque no lo amas, él solo es un capricho para ti – Intentó confrontarla, pues no sabía que más podía hacer, todo se sentía perdido

– ¡Ni te atrevas a dudar de mi amor por él! – La tomó con brusquedad del brazo – ¡Lo amo tanto que estoy dispuesta a protegerlo de zorras como tú! – Se relajó sabiendo que lo mejor no era en ese momento alterarse – Será mejor que empecemos – Respiró intentando encontrarle orden a sus pensamientos – Prende tu chimenea

– ¿Qué? – Preguntó confundida

– ¡Dije que prendas la maldita chimenea! ¡¿Estás más idiota de lo que creía o qué?! – Gritó fúrica

– ¡Está bien, voy! – Se encaminó a hacer su labor, estaba conflictuada, no entendía lo que hacía, mucho menos para que, pero no quería arriesgar la integridad física de Siegrain, si debía hacerle caso a Liz para que él esté bien, lo haría. Puso los troncos secos que tenía al lado, los metió uno por uno para después encenderla viendo que el fuego quemara todo por igual

– Ahora recoge los papeles regados y junto a la carpeta ponlos en el fuego – Habló como si sintiera aburrimiento de la situación

Lilith estaba profundamente aterrorizada, cada vez entendía menos de lo que pasaba, ella no dejaba de lagrimear intentando hacer el menor ruido posible mientras veía como las fotografías de ella con Siegrain iban convirtiéndose en cenizas poco a poco, realizaba la acción con la mayor lentitud posible.

– ¿Ahora qué? – Preguntó dándose la vuelta para ver a Liz

– Ten listo un cuchillo y espera mis órdenes, por favor – Dijo la pelinegra a través de su celular

– ¡Dijiste que no lo lastimarías! ¡¿Qué estás haciendo?! – Se acercó peligrosamente a ella

– ¡Cálmate! – Decía meciendo la navaja en dirección suya – Solo me prevengo, porque con esta siguiente orden no quiero que te pases de lista – Apretó sus dientes enseñándole a la peli escarlata como en la habitación a parte del peli azul dormido se encontraba alguien más con el arma que justamente Liz ordenó

– No lo haré – Negó rápido – Pero no le hagas daño, por favor

– Shhh.. – La acalló – Toma tu celular y envíale un mensaje a Siegrain diciendo que no quieres ser un estorbo en su felicidad y como te estoy diciendo, nada de pasarte de lista – Le mostró el celular que proyectaba la cámara

– No lo haré – Negó tomando el celular que estaba en el piso, lo había dejado caer cuando vio las fotos de ellos saliendo de la carpeta que acababa de quemar

– Muéstrame lo que haces

Lilith tomó el celular apagado y lo desbloqueó enfrente de Liz para escribir el mensaje que le había pedido.

– Ahora rómpelo de una manera en la que esté inservible

La peli escarlata asintió, arrojó su celular contra el piso con toda la impotencia que tenía contenida, se sentía inútil, no podía hacer nada por Siegrain.

– Bueno, llegamos al final de todo – Liz tomó su bolso del sofá y se lo colgó en el hombro – Antes de irme – La vio con seriedad – Solo harás una última cosa por mí, a ver que tan dispuesta estás a salvar a Siegrain

– Haré lo que sea – Soltó con determinación

Una sonrisa se expandió en su rostro – Sostén el mango de la navaja – Ordenó tomándola débilmente de la parte de arriba del asierro

Lilith no se creía que lo estaba a punto de pedirle, sin más colocó una mano alrededor del cabo de la naja justo debajo de la mano de Liz.

– Creo que ya sabes lo que sigue – Emitió con cautela la pelinegra mientras la mirada de la peli escarlata se perdía en la cuchilla que apuntaba a su abdomen

– Ya déjame, Liz – Sollozó – Tu ganaste, solo déjame ir, por favor

– No quiero escucharte – La vio con seriedad – Si quieres te ayudo si no tienes la motivación suficiente – Tomó su celular

– ¡No, no! – Negó rápido – Haré lo que quieras, solo no le hagas más daño, por favor

– Bien, empecemos entonces – Rodeó su mano dominante encima de la de Lilith – No sabes cuando había deseado hacer esto – Con todas sus fuerzas, incluso las mismas que las de la peli escarlata procedió a perforar junto a ella su abdomen

El rostro de dolor de Lilith era indescriptible, tan real, las puñaladas continuaron una tras otra hasta que la misma peli escarlata cayó al piso, Liz soltó su mano justo a tiempo para que la navaja caiga seguida a ella, cerca de su cuerpo.

Se quedó unos minutos contemplando el charco de sangre en el piso que se expandía cada vez más, un poco de sangre le había salpicado a los zapatos y las manos, pero le fue indiferente, pues faltaba una pequeña cosa en el lugar, tomó uno de los cojines y lo arrojó cerca de la chimenea lo suficiente para que se queme con las llamas, pero a la vez se expanda hacia la sala.

– Adiós, Lilith – Le dieron ganas de recoger la navaja que había traído, pero no debía

Liz se volteó caminando en dirección a la puerta, giró la perilla. Al salir, cerró y se quitó los guantes negros que la habían acompañado todo el tiempo, los guardó en su bolso aprovechando sacar sus lentes de sol y se fue del lugar.

La pantalla se apagó seguido a todo lo que había presenciado, en Erza peleaba su lado de espectadora y directora con lo que había visto, no quería dejar que ninguna gane, sabía que la película no terminaba ahí, pero esa escena en específico era la que le interesaba.

Se quedó viendo la pantalla en negro un buen tiempo, como si procesara lo que había visto.

Otra vez se encontraban en ese lugar, la tarde en la época de aproximación del verano hacía el clima perfecto, estaba fresco, el cielo despejado, poco a poco ya oscurecía, ambos tenían cierta clase de sentimientos agridulces conforme a su última grabación.

– Aún sigo temblando por el día de hoy – Emitió la pelinegra para romper el silencio, era raro estar en ese lugar y no hablar de nada

– No parecías nerviosa mientras grabábamos – Volteó su rostro hacia ella relajando sus brazos apoyados en esa pequeña pared

– Estaba concentrada, pero créeme que no he podido dormir – Suspiró apoyándose en el balcón de la misma manera que Jellal, solo que posaba su rostro en una de sus manos – Siempre escuchas que actores despiertan con pesadillas o intentan mentalizarse de que lo que hacen día a día en el trabajo es falso, que ellos son buenas personas, pero… nunca lo crees hasta que te pasa ¿Sabes? – Torció el gesto

– Creo que es obvio, hay gente que se pelea en la oficina y llega enojado a casa, imagínate que en nuestro trabajo matamos gente o somos perseguidos por fantasmas, entre otras cosas ¿Cómo podría no afectarte? – Se encogió de hombros – Te llaman con otro nombre, haces cosas que ni en mil años podrían ni siquiera cruzarte por la cabeza, solo es… difícil a veces

– Lo sé – Aceptó recordando como estos últimos días se despertaba en la madrugada después de pesadillas en las que sus manos y ella estaban cubiertas de sangre, sueños horribles en lo que le decían que algo salió mal mientras grababan las escenas y ella terminó lastimando a las personas de verdad, era simplemente espantoso – ¿Y Erza?

– Se quedó en el estudio – Se sujetó del muro con las manos llevando su espalda hacia atrás – Ya ves que desapareció desde que terminaron de grabar, ella insistió en quedarse a ver la escena justamente como quedaría para la película, Laxus ayudó al editor en ese proceso, la última vez que él me llamó, fue para decirme que Erza estaba esperando afuera, seguro recién estarán terminando la edición – Suspiró pesadamente

– Me parece algo extraño, ella había estado muy entusiasmada con la película todo este tiempo, pero hoy la sentí algo ausente

– Lo sé, no parecía la misma de todos los días, ojalá que hoy vuelva a casa para hablarlo – Torció el gesto

– Aunque sí está medio turbio que a tu novia se le haya ocurrido la película, más el final – Rio levemente recordando – Que por cierto ella misma agradecerá que lo hayamos grabado hace mucho

– ¿Por qué lo dices?

– Porque en la escena final Liz y Siegrain se acuestan, después de que él se da cuenta que perdió a su mamá y a Lilith, quiso ser una mejor persona y hacer feliz a Liz que siempre había estado para él – Explicó

– Por culpa de ella es que pierde a su mamá y a Lilith – Emitió conflictuado

– Sí, pero él no lo sabe – Soltó en un suspiro – El final de la historia me gusta, en verdad es como la vida

– ¿Como la vida? – Cuestionó frunciendo el ceño

– Sí – Asintió – Nunca llegas a conocer al cien porciento a nadie, ni a tus amigos, ni a tu familia, ni a tu pareja; y si alguien es lo suficientemente inteligente para hacer que no te des cuenta que es lo que en realidad pretenden, te quedas viviendo en una mentira, porque al final Siegrain fue el que se sentía culpable de fallarle a Liz, que supuestamente estuvo siempre para él

– O sea que en verdad vivimos una mentira…

– Depende de cómo se vea, pues Liz y Siegrain terminaron siendo felices en lo que cabe – Torció la boca hacia un lado – ¿Cómo va todo para el viaje? – Preguntó queriendo cambiar de tema después de un largo silencio

– Bien, se supone que nos vamos en pocos días, ya está prácticamente todo, aunque ella quiere llevarle algo a mis padres, pero no sabe que – Sonrió un poco pensando en cómo Erza había estado preocupada por eso últimamente también – ¿Y ustedes? Se van mañana mismo ¿No?

– Ajá, Seilah quiso ir lo más pronto posible, la verdad nunca se ha acostumbrado a la ciudad, ella preferiría haberse quedado en Magnolia si pudiera, pero ya ves… – Contestó no estando tan animada al respecto

– Por el contrario tú, odias estar allá – Decía Jellal dándole vida a sus pensamientos

– Pues sí – Aceptó – No me gusta la idea de volver a mi casa o ver a mi madre, por más que dije que lo iba a intentar, no es fácil perdonar todo sin más

– Te entiendo – Puso una mano en el hombro de ella en señal de apoyo

– Igualmente no estoy yendo principalmente por eso, Seilah me dijo que no quiere que intervenga con sus padres, pero yo no me puedo quedar como si nada pasara cuando sé que le afecta tanto – Negó apoyándose más hacia el filo

– Esto va a sonar peor de lo que quiero decirte, pero da igual – Veía hacia arriba intentando encontrar las palabras exactas – ¿En serio quieres ir a discutir con esas personas? Seilah misma nos dijo que sus padres son algo… limitados – Trató de sonar sutil – No creo que entiendan de razones, será perder el tiempo tratar con gente así

– Igualmente lo quiero intentar, porque Seilah es mi prometida, yo la amo y sé que haría lo mismo por mí – Emitió reflexivamente

– Bueno… pero debes de entender si no te quieren escuchar o simplemente te rechazan, porque yo te conozco Ultear, y sé que no eres una persona muy paciente que digamos y pierdes los estribos sin ponerte a pensar en lo que estás haciendo, así que…

– ¡Ya sé! – Lo interrumpió – No te preocupes por mí, yo sé controlar mis emociones y medir mis palabras

– Confío en que así sea – Vio el cielo – Bueno, debo irme. Quiero saber si Erza ya está en casa o si al menos piensa venir

– Seguro que sí – Lo animó ella – Yo también debo irme, le dije a Seilah que la ayudaría con las maletas

– Bien Ul, adiós – Le dejó un beso en la cien después de rodearla con un brazo por los hombros – Buen viaje, nos vemos pronto

– Adiós, Jellal – Sonrió ella viendo como se iba escaleras abajo

La pelinegra no sabía exactamente porque, pero presentía que esas vacaciones traerían demasiadas cosas para su amigo, aunque no exactamente malas, era extraño como si podría ver lo que pasaría en una bola de cristal.

...

Siempre recordaría ese lugar aunque hace mucho no volvía a ir, aunque parecía que el tiempo se había detenido ahí, estaba exactamente como hace años, en los cuales había sido tan feliz.

Aún podía ver lo que había sucedido en ese lugar, con solo cerrar los ojos escuchaba esa voz, rio levemente pensando en como había sucedido todo, hace ya tantos años, ella caminaba distraídamente en dirección al estudio quince, estaba justo entrando cuando lo vio a él, no pasó desapercibido, para nada, él se veía tan grande y fuerte como en las películas que protagonizaba, era el galán del momento, no había revista en la que él no estuviera en la portada, ni programa de chismes en el que no lo vincularan con cualquiera de sus coestrellas, aunque por lo poco que sabía de él en ese entonces, siempre había mantenido una relación profesional con sus compañeras actrices y había escuchado en una de sus entrevistas que él prefería salir con mujeres fuera del medio, pues la relación de dos figuras públicas no hacía exactamente una buena combinación.

Pero todo cambiaría ese día, aunque ninguno de los dos lo sabía, él claro que la vio caminar por ese pasillo, lo cautivó enseguida, no sabía cómo o con qué excusa, pero debía hablarle, sentía algo en su interior, algo que lo motivaba a acercársele.

– Disculpa – Escuchó la peli escarlata y vio como el hombre que era el sueño de muchas se le acercaba – ¿Crees que este anillo haría que mi novia quiera casarse conmigo? – Preguntó enseñándole una pequeña caja con un aro que relucía un diamante dentro

– Mmmm.. – Emitió ella algo pensativa – Si tu novia se entera que lo sacaste de la utilería de tu trabajo, no creo que lo acepte – Rio levemente

– Entonces es una suerte que no tenga a quien proponérselo, aún… – Sonrió galantemente guardando la pequeña caja de terciopelo en uno de los bolsillos internos de su abrigo – Me llamo Simon Mikazuchi, actúo en la producción de la nueva película de Macao – Señaló las puertas hacia el set mientras le ofrecía la otra mano en un saludo

– Erza Scarlet – Le dio la mano con una sonrisa – Mi mamá está actuando en la película – Emitió soltando su mano, después de darse cuenta que la había sostenido por mucho tiempo

– ¿Ah sí? – Se cruzó de brazos apoyándose en la pared realmente interesado – ¿Quién es tú mamá?

– Irene Belserion

– ¿Ah-ah Irene Belserion es tu madre? – Emitió incrédulo

– Sí, esa es la reacción que todo el mundo tiene – Suspiró riendo un poco

– Bueno, un gusto, tu madre debe estar en su camerino, nos vemos luego, Erza – Habló rápido alejándose con velocidad por el pasillo

– Hasta… – Volteó para ver como ya estaba a varios metros de ella – Luego – Le dijo al vacío pasillo

La peli escarlata no había entendido porque había reaccionado así cuando se conocieron, después supo por qué, ella era algo así como "fruta prohibida", era la hija de Irene, no se le podían acercar con nada más que respeto y distancia, pues aunque Erza no se había enterado, ya habían algunos muchachos que intentaron acercársele en un contexto nada amical, los cuales habían sido alejados por su madre.

Después de ese día iba más seguido al estudio con la excusa de ir a ver a Irene, pero la verdad iba por Simon, ella era la que lo buscaba y empezaba cualquier conversación con él, hasta que notó que la actitud de alejarse no había sido de solo un día, continuaron así hasta que por fin lo confrontó, después de esa explicación boba acerca de su madre alejando pretendientes de ella, Erza le dejó bien en claro que la única que decidía con quien estar o no era ella misma, seguido a eso le plantó un gran beso, un beso en el que sintieron que lo suyo iba en serio y para siempre.

No tardaron en hacerse novios y para comprometerse, Simon quiso recrear lo mismo que habían vivido al conocerse, ella no tardó en reír ni llorar mientras aceptaba ese anillo, en esta ocasión verdadero, hasta que a días de su boda, todo se volvió gris.

Había empezado como un día cualquiera, llegaron al estudio como siempre, cada quien después de darse un corto beso se fue a sus respectivos sets, después del almuerzo Erza recibió un texto de su prometido, él había acabado antes de filmar e iría a casa a prepararle la cena, a ella le faltaba poco para irse también, jamás olvidará que a los minutos, cuando salía de su camerino a grabar, después de recibido ese mensaje una persona del staff entró al set corriendo desesperado anunciando que Simon había sufrido un accidente, él intentó decir más cosas pero ella no escuchó nada después de eso.

Ese día no lo recordaba tan bien, pues no sabía cómo había llegado a una ambulancia, a sostener la mano de su prometido mientras él intentaba respirar y luchar por su vida, los paramédicos le dijeron que al salir de los estudios un auto lo había golpeado, ella intentaba no llorar y darle palabras de aliento, mientras repetía una y otra vez que ya faltaba poco para la boda, que en unos días, cuando él esté mejor se casarían, todo lo decía mientras veía su anillo de compromiso en la mano, no quería creer que se mentía a ella misma y a Simon también.

Al llegar al hospital se lo llevaron, ella esperó en la sala para familiares, vio como llegaban más personas poco a poco, Mirajane le insistía que debía cambiarse, ella no había recordado hasta ese momento que estaba con el vestuario de la producción, un vestido morado claro, que ahora estaba lleno de sangre, igual que sus manos, Erza no se movió de ahí hasta que salió el doctor a decirles que su prometido se encontraba muy grave, que esas veinticuatro horas eran cruciales para él.

Ella se quedó a su lado toda la noche, repitiéndole al cuerpo inconsciente de Simon que él estaría bien, que todo pasaría, que sea fuerte y que no la deje, en la mañana él despertó, se lo veía agotado, le costaba hablar, le costaba respirar, sus ojos habían perdido su brillo, él sabía que no le quedaba mucho tiempo.

– Shhh… – Emitió la peli escarlata apretando su mano y acariciándole el rostro – No te esfuerces, ya vas a estar mejor ¿De acuerdo?

– Erza – Soltó con debilidad acariciando su mejilla limpiándole las lágrimas que le recorrían – Quiero que seas feliz, no importa que me pase a mí, pero no pierdas ese brillo en ti que todos aman, no me enojaría si encontraras a alguien más con quien compartir tu vida

– No digas eso – Negó frenéticamente – Tú vas a mejorar, nos vamos a casar, yo solo compartiría mi vida contigo, con nadie más, solo contigo, solo contigo, solo contigo...

– Escucha – Intentó llamar su atención – No tengo mucho tiempo y agradezco que lo último que haga sea verte a ti – Tosió un poco – Así que solo prométeme que vas a ser feliz – Emitió en un hilo – Por favor – La visión se le nublaba cada vez más – Te amo tanto, Erza – Respiraba erráticamente – Eres en serio preciosa, no puedo creer que me hayas elegido a mí

La peli escarlata sintió como la mano que sostenía había perdido su fuerza, como los ojos de su prometido perdieron el poco brillo que le quedaban, la desesperación en ese momento fue tanta, salió a buscar un doctor, pero fue en vano él ya se había ido y después de que todo el mundo se vaya de la habitación, ella no lo hizo, se quedó ahí abrazada a ese cuerpo en el que su prometido no habitaba más.

Su mamá, Mirajane y Laxus la sacaron casi que a rastras de ahí, no recordaba cuántos días había llorado, cuanto tiempo había desaparecido, del funeral tenía solo imágenes, no había comido casi nada, solo cuando la obligaban, los días después del funeral, ya no lloraba, no tenía expresión alguna, era la sombra de la alguna vez alegre mujer que había sido, hasta que un día de esos tomó su computadora se aferró a una idea que cruzó por su mente y escribió cada pequeña fracción que podría funcionar para desarrollarla, sin darse cuenta tenía una trama y en unos días más la había convertido en un libreto entero, el libreto de una película en el que nadie sería feliz.

Poco después a eso reaccionó en otra cosa, no iba a quedarse como un mueble en casa, claro que no, ella debía hacer algo, pero actuar, no… nunca más, le dañaba simplemente el hecho de imaginar hacer algo que ella y su prometido amaban, pues él no podía hacerlo más, hubiera querido alejarse de este mundo permanentemente, pero no se pudo, porque era consciente de que más que esto no podía hacer, de que este era su mundo quiera o no y a pesar de que su madre odiaba su decisión ella continuó con lo que creía correcto, sin importar que Irene se alejara por completo de su vida.

Ahora solo le faltaba algo a la nueva Erza, algo que la deshumanice más, pues al acercarse fechas importantes solo sentía ganas de volver a ser la mujer que se tiraba a llorar, cuando ella en este punto ya estaba muy lejos y empezó la idea de los viajes, sin importar si eran vacaciones o no, se acercaba el cumpleaños de él o de ella, tomaba un avión y se iba, algún aniversario, hacía lo mismo, una fecha especial por alguna cursi razón, no dudaba dos veces en alejarse lo más posible de Crocus, con el tiempo terminó regularizando esas escapadas, jamás olvidaría la primera vez que se fue, faltaban pocos días para la fecha en la que hubiera sido su aniversario de bodas, ella hasta ese entonces usaba el anillo, pero antes de salir de su casa en dirección al aeropuerto lo dejó en la mesa de entrada a su hogar, si iba a alejarse de todo, lo haría bien, no tardaron los hombres que la veían sola y se le acercaban a ella, pero no fue hasta que un muchacho directo a pocas horas de volver a Crocus, le ofreció algo veloz, dos horas, en el cuarto de hotel de él, ni siquiera se acordarían el nombre del otro.

Lástimosamente a veces, cuando estamos rotos aceptamos cosas en las que en un futuro nos arrepentimos, aunque no fue el caso de ella, pues tomó la experiencia para repetirla, para desintegrar el concepto de amor que tenía el sexo en su mente, un concepto que de nada le serviría a la nueva ella.

Y así fue, como el amor de su vida se volvió su trabajo, sus bebés eran cada una de sus producciones, su interés en el amor de pareja lo dejaba para las películas y la ficción, pues nada de eso existía en la vida real, nadie lucharía por ella, nadie querría ser la pareja de una persona tan vacía como ella.

Hasta que alguien sí lo hizo, hasta que un peli azul se atravesó en su camino haciéndola olvidar cada una de las cosas en las que se había deconstruido con tanto esmero.

Y justamente por eso estaba aquí…

– Hola – Soltó débilmente, aunque sabía que nadie estaba ahí en ese momento, se encontraba completamente sola – Te preguntarás porque no he venido por aquí hace mucho o que ni siquiera he ido a tu tumba desde que falleciste, la respuesta es simple – Tomó aire aunque sabía que las lágrimas no pararían – No he querido recordarte, sé que suena horrible, pero es la verdad y tú sabrías si miento, así que trato de ser completamente sincera – Veía hacia arriba con la espalda en la pared y las manos detrás de ella – Me ha ido bien estos años ¿Sabes? – Intentó sonreír – De hecho he vuelto a la actuación y yo sé que te hace feliz porque jamás fuiste egoísta, también sé que te habrán decepcionado otras cosas que hice en estos años, tú sabes cuales – Volvió a respirar – Pero no estoy aquí para hablarte de eso, quiero decirte que hoy terminé la producción de la película en la que empecé a trabajar poco después de que te fueras, solo tú y yo sabemos, porque termina como termina, el día de hoy me sentí tan sola, nunca te había tenido tan presente como hoy ¿Sabes? – Se limpió las lágrimas con una mano – También quiero hablarte sobre Jellal, él ha hecho hasta lo imposible para tener una relación conmigo y ha estado ahí, celebrando cada pequeña acción mía, derrumbando cada barrera que me había puesto al amor, en cada ocasión que yo sola me conflictuaba él estaba pacientemente al lado mío, consolándome, no obligándome a nada, yo le debo mucho, incluso hasta ahora no le he dicho que lo amo, el pobre tampoco me lo ha repetido justamente porque no quiere presionarme – Soltó una leve risa – Así que aunque sé que no querrías que haga esto igual vengo aquí a decirte que si él está dispuesto yo querría una vida al lado suyo, yo necesito que esté junto a mí, pero no quiero que pienses que te he olvidado, porque no lo hice ni por un segundo, ni jamás lo haré y sé que debería volver a hablar con el resto, ya sabes… Milliana, Wally, Sho y Kagura, tu hermana, siento haberme alejado de ellos todos estos años, pero antes que mis amigos fueron tuyos y me era muy difícil – Decía con arrepentimiento – Pero volviendo de Magnolia lo haré ¿De acuerdo? – Se quedó en silencio unos segundos – Hubo un tiempo en el que quise alejarme completamente de Fairy Tail producciones, pero siempre por una y otra cosa no podía, creo que fuiste tú él que me impidió ir, porque justamente aquí volví a conocer el amor, aunque fue un poco cruel – Rio en un suspiro – Porque este lugar siempre me recordará a ti, te conocí en en este pasillo, en el que años después me propusiste matrimonio, discutimos también en algunos almacenes y camerinos, en los que después también nos reconciliamos y… a pocos días de casarnos falleciste en la puerta ocho de los estudios, yo siempre evito salir por ahí. A lo que quiero llegar con esto es que Jellal jamás va a ocupar tu lugar, porque es uno completamente diferente al tuyo, gracias por escuchar y cuidarme todos estos años, te amo y siempre te recordaré – Después de cerrar los ojos un momento dio un paso al frente y salió de ahí

.


.

Recuerda dejar tu bello review!

Hola! Tanto tiempo sin escribir! Perdónenme, no tengo excusa alguna, pero puedo decir que en vacaciones cada noche sin falta escribía y no diario les entregaba un producto, pero lo intentaba.

Ahora no quería saltarme actualizar uno de mis fics antes de lanzarme con el especial de Halloween que ya lo tengo terminado! Aunque aún no sé si lanzarlos tres días seguidos (29, 30, 31) o cada cinco días, así para que el final caiga justo el 31, me dicen que preferirían más.

Con respecto al fic, tiene muy poquito Jerza :c, lo cual me entristece mucho, pero siento que cada parte era necesaria, para tener una actualización de todos los personajes, pues pasaron algunas semanas desde lo que sucedió en el último capítulo.

Recuerden que vamos en la cuenta regresiva al final de este fic, así que se abre una nueva sección de datos curiosos, sobre ideas o cosas que se me habían ocurrido para este fic, pero nunca sucedieron por diferentes razones.

Y como es obvio no habrá especial de Halloween en este fic porque ya hubo el año pasado, pero justo por eso hice la pequeñísima fiesta de disfraces por el cumpleaños de Jellal y Erza que en mi fic cumplen el mismo día, por cierto lo de la letra "U" es verídico, hay poquísimos nombres que empiecen así y casi nada disfraces o al menos ninguno que sienta que encaje con Ultear, por eso se me ocurrió lo de agregarle "Una…" a su disfraz xd.

Les dejo la pequeña lista de los disfraces por si aún no saben de que vestirse en Halloween.

Erza – Esposa de los 50: Un vestido de la época y el clásico peinado de rulos

Jellal – James Bond o agente 007: Un traje (re basic)

Mira – Marilyn Monroe: El peinado (si no eres rubia, una peluca) y el vestido por el que todos la recuerdan

Laxus D. – Joe DiMaggio: Uniforme de beisbolista

Ultear Una doctora: Scrubs del color que prefieras y una bata médica

Seilah – Sally del Extraño mundo de Jack: El vestido de la muñeca y una peluca larga roja opaca

Juvia – Jasmine: La vestimenta en color verde agua y la corona de princesa

Gray – Golfista: Unos pantalones de vestir, una camisa, un chaleco y una especie de gorrito

Bye…

Psdt: El último fic que actualicé se llama El año perdido, andalo a ver y si lo lees espero que dejes tu bello review

Aclaraciones:

Simon no tiene apellido en Fairy Tail, pero por alguna razón Kagura, sí, así que le puse el apellido de ella, porque son hermanos.

Datos curiosos:

Hay un montón de referencias a diferentes series y películas favoritas mías que he hecho en este fic, por eso es que si sienten que ya han visto esto antes, posiblemente sí xd.

Siempre hay fechas exactas en mis fics, por más que no las use me sirven de referencia, por ejemplo: El cumpleaños de Erza y Jellal es el 5 de junio y el último día de rodaje es el 11 de junio.

Agradecimientos:

Pilikali

Olivia1415