Lo improvisado
La cena que su mamá había planeado se acababa de llevar a cabo, después de hablar hasta algo tarde en la sala subieron ellos dos a la terraza, hace años que no estaban juntos en Magnolia, pero no hace mucho que no hablaban.
– La noche es preciosa aquí ¿No? – Emitió la pelinegra viendo el cielo – En Crocus no se ven tan brillantes las estrellas
El peli azul frunció el ceño no habiendo notado eso, aunque su amiga tenía razón, aún así le parecía un comentario extraño en ella – Supongo que sí – Se encogió de hombros – ¿De cuando acá tan profunda?
Ultear rio – Desde que volví a ver Magnolia con otra perspectiva – Contestó restándole importancia
– Y ya me imagino quien te hizo ver las cosas diferente – Rio picándole con el dedo en la cintura
Ella rio igual – Pues sí, no lo niego – Se encogió de hombros
– Hablando de ella ¿Cómo te fue conociendo a tus suegros? – Preguntó interesado
– Pues bien, en lo que cabe – Meció la cabeza algo insegura – La señora es muy amable aunque un poco de pensamiento arcaico ¿Sabes? – Posó el rostro en una de sus manos – Mientras que el señor es todo un cazador, cada vez me sorprendo más de cómo Seilah logró lo que logró tan joven y prácticamente sola, a veces me siento mal por quejarme de mi vida cuando en perspectiva fue más fácil y llevadera
– No puedes sentirte así – Negó – Cada quien tiene sus problemas y el grado en lo que te afectan las cosas tiene que ver con tu tipo de vida, por ejemplo si un millonario pierde la mitad de su fortuna se va a sentir mal y obviamente destruído, por más que aún tenga millones, simplemente porque va a tener que bajar un poco su calidad de vida, mientras que hay familias enteras que sobreviven con lo justo, a lo que voy es que no puedes comparar dolores, porque no tiene sentido ninguna vida con la otra
– Creo que tienes razón al respecto – Asintió – ¿Y ustedes cómo van?
– Muy bien, mis padres adoran a Erza, la madre de ella llega en unos pocos días, lo cual me pone nervioso a mí, pero estamos felices, hemos tenido mucho tiempo para hablar, pensar y ponernos de acuerdo en lo que haremos ahora que este proyecto se acabó – Contestó sintiéndose tan feliz – Por lo pronto hay una idea que creo llevaremos a cabo
– ¿Y cuál es? – Cuestionó interesada
– Bueno…
…
Acababan de llegar a la casa de su madre, aún no podía creer lo que su amigo le había dicho, se encontraba algo ida por lo que habían pensado en hacer, le parecía algo bueno para ambos, tanto para Erza como para Jellal, pero no sabía si pueda ser lo mejor.
– Ultear, Ultear – Escuchó como su nombre como si se lo dijeran desde lejos aunque esa voz estaba de hecho muy cerca
– ¿Sí? – Vio a su prometida
– Desde que llegamos estás pensativa – Acarició su mejilla – ¿Pasa algo?
– Te mentí – Respondió lo primero que se le vino a la cabeza, una de las tantas cosas que su amigo le había dicho que debía de decirle
– ¿Qué? – Decía confundida
– Yo… – Vio al piso intentando pensar que decir, levantó rápido la mirada y se puso el cabello detrás de la oreja – Yo fui a la casa de tus padres a hablar con ellos
Seilah se cruzó de brazos sintiendo enojo – ¿Por qué, Ultear? ¿Por qué hiciste algo que claramente te pedí que no hicieras? – A la actriz jamás le había agradado la manera en la que le hablaba o decía las cosas su prometida cuando estaba enojada – Te he dicho mil veces que no tienes porqué intervenir en mi vida, que no hables con mis papás, que ni los busques, simplemente no debiste ir, no te debiste meter en lo que específicamente te pedí que te mantuvieras lejos
– Baja la voz – Advirtió con seriedad – Que estamos en la casa de mi madre y no tiene porque enterarse de nuestros problemas
– ¡Si no querías problemas te debiste de haber alejado de mis padres cuando te lo dije! – Exclamó en un susurro
– ¡Si lo hice fue por ti, porque estabas destrozada sin que ellos te llamaran o se acordarán en lo más mínimo de que tú existes! Yo lo hice porque… – Respiró profundamente no queriendo discutir – Porque te amo y me parte el alma verte triste, pero tienes razón Seilah, lo siento, nunca más me vuelvo a meter en tu vida – Se volteó yendo directa por el pasillo hacia su habitación
La vestuarista trató de calmarse, sabía que las intenciones de su prometida habían sido buenas, pero le enojaba que la llamada que había recibido esa mañana de su padre era por coacción de ella y no porque en serio sus padres hayan reflexionado al respecto, claro que tal vez debería agradecerle a Ultear por ser quien los ayudó a dar ese paso a la reflexión.
Se quedó unos minutos más en la sala pensando en que no debía de haber dicho esas palabras, específicamente decirle que no se meta en su vida, porque finalmente si iban a casarse le correspondía ver por ella, por su bien y a pesar de solo estar comprometidas la actriz lo estaba cumpliendo.
Después de unos minutos se dirigió a la habitación que habían empezado a compartir en aquella casa, vio a Ultear recostada a un lado de la cama dándole la espalda a ella, cerró la puerta despacio y se quitó los tacones para dirigirse hacia su prometida, en silencio se puso el pijama y se metió a la cama al lado suyo, cuando sin querer su mano rozó la espalda de la actriz, ella se alejó pegándose más al borde.
– Ul – Soltó Seilah en una especie de queja en voz baja – No me gusta que peleemos – No hubo respuesta alguna – Lo siento, no debí hablarte así ni enojarme por lo que hiciste
– No me diste ni oportunidad para contarte de lo que hablé con ellos y reaccionaste de manera injusta conmigo – Se le cortó la voz – Aunque ya sé que no debí haber intervenido, que tal vez no fue lo correcto haber hecho esto a tus espaldas, tampoco me parece que merezca ese trato, ni la manera tan horrible en la que me dijiste que no me meta en tu vida – Aún quería decir algunas cosas más, pero decidió callarse
– Lo sé – Asintió ella sentándose un poco en la cama – Perdón, no quería decir eso, estaba enojada – Se acercó a ella – Lo lamento en serio, claro que quiero que estés en mi vida – Susurró en su oído – Y en las siguientes si el universo me hace ese favor – Ultear sonrió ligeramente – Ya no estés enojada, perdóname, te juro que haré lo que sea si lo haces
– ¿Lo que sea? – Emitió volteando a ver a su prometida
Seilah aprovechó para acariciar una de sus mejillas limpiando sus lágrimas, la actriz tenía los ojos cristalizados, le dolía haberle causado eso, por más pequeño que fuera – Lo que sea – Confirmó asintiendo
– Hablamos de eso después, entonces – Se dejó rodear por los brazos de su prometida que la acercaba hacia su pecho buscando sus labios para darle un tierno beso
– Bueno… – Aceptó después de probar esos labios que la volvían loca
– Mientras tanto – Alzó la mirada a los ojos de ella – ¿Quieres que te cuente mi visita a tus padres? – Sabía que no iba a preguntarle, pero que claramente quería saber
– Sí, por favor – Asintió dejándole otro beso en la mejilla
– La que me abrió la puerta fue tu madre que se comportó muy amable hasta que supo quién era yo, tu papá si fue amable todo el tiempo, de hecho después de las cosas nada amables que dijo tu mamá, él fue detrás mío para hablar acerca de ti – Sonrió viendo como los ojos de su prometida se iluminaban – Sobre lo mucho que te extraña, que te adora con todo su corazón, que eres su orgullo, lo mucho que le gusta lo inteligente y graciosa que eres, en serio te extraña y te ama – Acarició su mejilla con una sonrisa viendo como se enternecía por lo que decía – Me dijo también que hablaría con tu mamá, para convencerla de volver a tenerte cerca, aunque tu mamá es…
– ¿Terca, arcaica, arraigada a sus costumbres? – Decía todos los adjetivos que se le ocurrían
– No quería expresarme así de tu madre, pero sí – Suspiró – Te pido perdón de nuevo por haber ido sin tu consentimiento, pero quería hacer lo mejor para ti
– No importa Ul – Negó juntando su frente a la de ella cerrando los ojos disfrutando ese leve contacto – Ya me imagino todo lo que mi mamá te habrá dicho como para encima venir yo a hacerte sentir mal – Negó alejándose un poco – Lo siento, pero ya ves en parte porque no quería que intervengas
– Yo solo quiero que te reconcilies con tus padres y que entiendan que por más que te cases con quien sea – Tomó su mano izquierda poniendo su anillo junto al de ella – Siempre vas a ser una extraordinaria persona
– Gracias – Le dejó otro beso rápido – Creo que vas a ser una gran esposa
La actriz rio levemente – Ojalá – Soltó sincera – Bueno… ahora tenemos que entrar a otra clase de conversación porque te tengo noticias – Sonrió encantada
– ¿Qué noticias?
– Jellal y Erza están pensando en algo que siento que tal vez no sea buena idea, pero tienen su motivo para que así sea
– No puedo adivinar a lo que te refieres – Entrecerró los ojos
– Solo te diré que ambas tenemos labores por hacer – Soltó misteriosa
– ¿Labores que tienen que ver con qué?
– Con tus habilidades en vestuario y las mías en comprar cosas – Alzó las cejas sugestivamente
– Ya déjate de secretos y por favor habla de una vez – Decía ansiosa
La actriz rio y después de darle un largo y profundo beso se dispuso a contarle lo que le había dicho su amigo en esa conversación que tuvieron en la terraza, hubo mucha emoción y planificación al respecto.
Y obviamente no faltó la felicidad.
…
Pocos días después, la mañana del plan había llegado, todos se andaban contando cosas en voz baja intentando lucir naturales y lo más importante conseguir culminar sus tareas a tiempo.
Tenía el celular en el oído escuchaba el timbre esperando ansiosamente que le contestaran, pero no sucedía, la espera se le hizo larga, aunque fueron unos pocos segundos.
– ¡Al fin contestas! – Exclamó el peli azul angustiado
– Perdón, estaba con mamá – Se excusó su amiga
– ¿Ya tienes todo lo que te pedí? – Preguntó en un susurro
– Todo está listo, justo ahora voy a recoger tu encargo y a ver que todo esté en orden, por cierto Seilah está llegando a tu casa para ver a Erza, hazla entrar por detrás para que nadie la note
– Sí, gracias – Decía con un poco de calma – Nos vemos más tarde
– Sí, Jellal. Adiós – Se despidió colgando seguidamente
El peli azul hizo lo que su amiga le indicó, dejó entrar a la vestuarista por la parte de atrás de su gran casa y después de indicarle dónde se encontraba lo que ella había traído para Jellal, él se fue a una de las habitaciones de invitados a verlo.
…
– Enviado especialmente para ti – Sonrió Seilah sacando la tela de la caja en la que había sido recogida – Desde Crocus, un diseño único y original – Emitió con gran felicidad
– ¡Está en serio precioso! – Se emocionó la peli escarlata dando saltitos viendo lo que se pondría ese día – No puedo creer que hayas podido diseñar esto en tan poco tiempo, es espléndido – Se acercó al vestido – En especial el color, me encanta
– Yo solo hice unos cuantos trazos – Negó sonrojándose al instante dándose cuenta de que se había tirado muchas flores cuando sacó la tela de la caja – No es para tanto, yo…
– Gracias – Sonrió Erza dándole un abrazo – Es especial, pues es el primer vestido que haces y exclusivo para mí – Se alejó un poco volviendo su atención a la tela – Un Seilah Ryogets original – Lo estiró enfrente suyo – ¡Tengo que ponérmelo ya! – Exclamó dirigiéndose atrás del biombo de madera – Ayúdame con el cierre – Pidió después de cambiarse con rapidez, como si de magia se tratara, saliendo y caminando hacia el espejo
– ¿Te gusta? – Preguntó algo nerviosa cuando la vio sin palabras detallando su reflejo
– Me encanta – Afirmó con una sonrisa triste – Es solo que… me siento un poco sentimental al respecto – Hubo un corto silencio – Pero no importa – Le restó importancia con una de sus manos – Empecemos con el peinado y maquillaje ¿Tú me vas a ayudar, verdad?
– Sí – Asintió intentando sonreír – No soy tan buena como Bisca, pero haré mi mejor esfuerzo – Asintió abriendo una pequeña maleta de maquillaje y otra de artículos para el cabello
Erza abrió los ojos no creyendo todo lo que veía – Yo solo uso máscara y algo de labial, así que si tú sabes usar todas esas brochas, delineadores, pinceles, sombras, correctores y demás creo que eres una profesional – Se encogió de hombros
– No necesitas mucho igualmente – Pensó viendo el vestido y los colores que usaría
– Al menos sí para mis ojeras – Torció la boca sentándose enfrente del tocador – No he estado durmiendo bien
– Porque será… – Soltó al aire mientras empezaba aplicando una base en su rostro
Erza rio levemente ante la insinuación de Seilah, ese día debía ser simplemente lleno de felicidad.
…
Aún faltaba mucho tiempo para que deba siquiera estar presente en el lugar, pero no le importaba, él necesitaba llegar, se encontraba al lado de las grandes puertas respirando profundamente, el punto de hacer lo que hacían era justamente evitar los nervios y la emoción desbordada del supuesto gran día.
Saber que todos los días serían un gran día sin importar qué…
Rio levemente recordando cómo sus padres todos esos días sospechaban que él y Erza se traían algo, el colmo de la semana fue cuando en uno de sus tantos intentos por descubrirlos, les regalaron un pequeño ropón de bebé, la peli escarlata se puso tan nerviosa, tenía el rostro rojo a más no poder, él no paraba de reír mientras veía como su novia intentaba desmentir a sus padres, cuando ya se trababa mucho él intervino en su rescate diciendo que faltaban tal vez años para usarlo, pero agradecía el obsequio, Jellal no era tan bueno mintiendo así que sus padres solo se obsesionaron más con saber que sucedía y ya lo sabrían pronto.
Igualmente la madre de Erza que llegaba al día siguiente, en parte era el motivo de lo que harían ese día, bueno los padres de ambos eran el punto.
– Llegas temprano – Escuchó esa ya tan familiar voz que lo quitó de sus pensamientos
– Tu igual – Rebatió en una sonrisa
– Debía traerte tu encargo y más valía pronto por si acaso – Sonrió de igual manera con una pequeña caja en manos
– Es grandioso que lo hayan podido hacer tan rápido – Abrió los ojos en sorpresa viendo el contenido
– Soy buena haciendo que las personas hagan lo que digo – Agitó su largo cabello negro – Erza ya viene para acá si es lo que te preocupa – Emitió después de unos segundos de silencio
– No es eso – Negó levemente – Pero gracias
– ¿Entonces?
– Solo estoy ansioso – Soltó una leve risa
– ¿Ansioso de que suceda? – Alzó una ceja
– Sí – Asintió convencido
– Creí que el punto de lo esporádico era estar relajado, no darle mucha importancia, casi que fingir que no es algo relevante
– No es fingir – Alzó la vista a ella – Es… tal vez aliviar la presión, porque aún no lo sabes, pero el planear hace que te sientas coaccionado por más personas, por gastos, por servicios a contratar, es demasiado, Erza y yo decidimos no poner esa presión en el otro
– Wow, ahora que dices eso me haces sentir como una terrible persona por hacer que Seilah se ca…
– ¡Llegamos! – Escucharon justo la voz de quien hablaban
Jellal volteó a ver a quien estaba esperando, instantáneamente se olvidó de respirar, a pesar de haber sido todo improvisado cada pequeño detalle contaba, ese cabello escarlata caía en delicadas ondas sobre sus hombros, se veía radiante con esa sonrisa que le dirigía luciendo en su escote el collar de diamantes que le regaló hace unas noches, de hecho la noche en la que se decidieron por hacer esta locura, un pequeño bouquet de flores de la época, el vestido perfectamente entallado detallando cada curva de su cuerpo, con una pequeña cola que se deslizaba con suavidad al lado de ella por la entrada del antiguo edificio en el que se encontraban.
Todos se saludaron cordialmente, el único que no emitió palabra alguna fue el peli azul que parecía hipnotizado, Erza se acercó despacio hacia él, se sonrojó por la mirada que le dirigía.
– ¿Te-te gusta? – Tartamudeó la peli escarlata con un poco de nervios
– Estás bellísima – Contestó en un suspiro – Es simplemente perfecto, te ves perfecta – Decía totalmente convencido
– Gracias – Dijo con nervios – Tú vienes muy guapo también
– Que pasen los siguientes aplicantes, por favor – Interrumpió una desconocida voz que les hablaba de adentro del edificio
Erza respiró profundamente tratando de contener la emoción que tenía – ¿Pasamos?
– Por su puesto – Aseguró Jellal ofreciéndole la mano
Y después de una sonrisa cómplice caminaron por el pasillo, entrando a ese gran edificio que citaba en letras grandes encima de la entrada "Corte Municipal de Magnolia".
Caminaron por el pasillo de la mano hasta el escritorio del juez, un señor de cabello naranja que se veía muy feliz de hacer su trabajo.
– Necesitaré sus identificaciones, por favor – Pidió amablemente
– Aquí están – Dijo Seilah acercándose a la mesa dejando lo requerido
– ¡Esperen! – Escucharon por el pasillo viendo como dos figuras se acercaban a ellos – Ya llegamos, ya llegamos – Seguía diciendo mientras caminaba rápido hacia los aplicantes
– ¡Mira! ¡Laxus! – Exclamó la peli escarlata emocionada abrazando a sus amigos – Vinieron
– No me perdería esto por nada – Confirmó la albina con una sonrisa para luego dar un paso hacia atrás – Disculpe juez Richard – Leyó en la placa encima del escritorio – Puede continuar
– Que hayan más personas aquí compartiendo el amor me satisface grandemente – Asintió verificando los papeles y las identificaciones – Todo parece estar en orden, así que empezaré – Alzó la vista hacia los contrayentes – Estamos aquí para participar en la unión marital en conformidad de las leyes y regulaciones de la ciudad de Magnolia, si es de su propósito contraer matrimonio, por favor entrelacen las manos
Erza y Jellal hicieron lo pedido mientras se dirigían una mirada de felicidad absoluta.
– Jellal Fernandes, con total uso de sus facultades y sin coacción alguna ¿Acepta usted a Erza Scarlet en matrimonio?
– Sí, acepto – Asintió
– Erza Scarlet, con total uso de sus facultades y sin coacción alguna ¿Acepta usted a Jellal Fernandes en matrimonio?
– Sí, acepto
– ¿Tienen algún token que desean intercambiar?
– No, no tuvimos tiempo de conseguir anillos – Contestó la peli escarlata
– De hecho aquí están – Agregó Ultear acercándose con la pequeña caja dejándola delante de ellos
– Perfecto – Emitió Richard con una genuina alegría – Los anillos que lucirán son símbolo de fortaleza espiritual, en esta se basa el que caminen juntos por la vida, siempre con el propósito de aunar sueños, deseos y realidades amparados en la sinceridad y ayuda mutua, columnas en la que se asienta la vida en matrimonio, procedan a intercambiarlos – Emitió abriendo la caja que portaba los aros
Jellal fue el primero en tomar el anillo destinado para Erza, y colocarlo en su dedo anular con cuidado, la peli escarlata hizo lo mismo sellando el pacto de matrimonio para siempre, más allá de lo legal, la trascendencia del significado en sí.
– Hoy en el día de su boda prometen amarse el uno al otro hoy, mañana y para siempre acaban de consagrarse pareja eternamente. Felicidades, puedes besar a la novia
El peli azul se acercó a esos labios de los que jamás se cansaría de probar, notó cómo ella sonreía encima de los suyos y no pudo evitar hacer lo mismo, la peli escarlata acarició su mejilla con cariño mientras respondía a ese beso que los proclamaba marido y mujer.
El juez después de empezar con los aplausos, tomó el sello del municipio y lo estampó en las actas, pidiendo a los recién casados cuando terminaron de besarse que pasen a firmarlas.
Los novios se agacharon para poder firmar en dónde les correspondía, después dieron pase a sus testigos que en este caso eran Ultear y Mirajane, que felizmente había llegado a tiempo a la boda.
Fue una tarde muy feliz, junto a una pequeña celebración para los presentes en el penthouse cortesía de la mejor amiga del novio.
…
– ¿Quién diría que una fiesta de seis personas sería tan divertida? – Decía la peli escarlata después de cerrar la puerta del lugar y despedir a sus invitados
– Si no lo hubiera vivido tampoco lo creería – Rio acercándose a su ya esposa – ¿Estás cansada?
– Un poco – Admitió – Pero no tanto como para no celebrar nuestra primera noche como marido y mujer – Le sonrió de lado
– ¿Crees que ahora que estamos casados seremos igual de buenos? – Inclinó su cabeza tomando a la peli escarlata por la cintura
– Incluso mejores – Alzó las cejas sugestivamente – Aunque la verdad me da algo de pena quitarme el vestido, nunca más podré usarlo – Hizo un adorable puchero que su esposo no se tardó en besar
– Podríamos casarnos tantas veces como quisieras – Soltó sincero, por ella podría contraer matrimonio todos los días si fuera posible
– Tal vez en un futuro le demos ese gusto a nuestras madres – Rio levemente
– ¿Lo quisieras? – Preguntó algo serio – ¿Una boda mejor planificada?
– Ahora no, pero en un futuro tal vez sí – Contestó sincera – Mientras sea contigo puedo seguir casándome – Sonrió tomándolo por las mejillas – Te amo y me encanta que hayamos hecho esto por más que después de este día y de que vean nuestra acta de matrimonio nuestras vidas corran peligro por las mismas que nos las daron
– También te amo y solo quiero hacerte feliz Erza, no importa que – Emitió con sinceridad
– Yo igual, no creí que de este viaje volveríamos casados, pero ya ves – Se encogió de hombros – ¿Te parece si vamos a nuestra luna de miel en la recamara?
– Como ordene señora Fernandes – Asintió galantemente
Ella rio mientras sentía que su esposo la tomaba en brazos cargándola estilo princesa hacia la recamara principal – Que bueno que decidí conservar mi apellido – Decía bromista – Pues a mí me gusta ser tuya en otros aspectos más que de nombre – Rio viendo las mejillas sonrojadas de Jellal – Debemos disfrutar esta noche al máximo – Mordió su labio inferior
– Contigo eso será fácil – Sonrió juntando su frente a la de ella, al llegar al puerta se dio cuenta que era algo pequeña como para que entren los dos
Erza rio mientras Jellal la movía en sus brazos intentando que los dos quepan por la entrada.
– No me molesta caminar desde aquí – Rio levemente creyendo que ya se había despeinado por la zarandeada
– Creo que será lo mejor – Asintió el peli azul dejando a su esposa en el piso
Ella le sonrió tomándolo de la mano y entró antes siendo seguida por él, Jellal no podía dejar de admirar cuan preciosa se veía en ese vestido, corrección era igual de bella con lo que sea que se pusiera, ella simplemente era perfecta ante sus ojos.
El lugar tenía algunas velas y pétalos de rosa alrededor, era una decoración algo rápida y clásica de noche de bodas, pero al menos tendrían una, antes de lucirse en público con sus anillos.
– Jellal – Volteó a verlo – Gracias por este día, yo sé que ambos decidimos esto, pero quiero agradecerte por entenderme incluso cuando yo no lo hago – Sonrió levemente – Te amo y no sé que sería de mí si no te hubiera encontrado – Decía con sinceridad posando una mano en la mejilla de él
– Yo te adoro, Erza – Emitió convencido tomando su mano libre – No tengo palabras para todo lo que hemos pasado e incluso a veces me siento un poco culpable por la manera en que te traté en un principio cuando no sabía nada de ti y creía que eras fría solo porque sí y ya sé que no quieres que me disculpe, pero necesito ser sincero
– Como tu mismo dijiste, no lo sabías, es tonto sentir culpa por algo que no era de tu conocimiento, debes dejarlo atrás – Se acercó más a él
– Tienes razón – Sonrió sintiendo su aliento muy cerca de su rostro – Mejor te digo que te amo hasta el infinito y que adoro que seamos esposos, porque más que un título hay un gran significado y aunque lo decidimos no pensando en cosas felices exactamente, quiero que sepas que decir que la muerte nos separe es poco Erza, porque aunque sea polvo jamás voy a dejar de amarte
– Yo tampoco, jamás me quiero separar de ti – Soltó convencida viendo como los anillos en sus dedos se encontraban juntos, nunca olvidaría ese día
La peli escarlata se acercó a besar a su esposo, juntando sus labios en esa danza de lenguas de la que jamás se cansarían, amaba la sensación que le daba el besarlo, era completamente perfecto, los brazos de él la rodearon por la cintura acercándola más a su pecho, ella paseó ambas manos despeinando el cabello del peli azul, cuando el aire se hizo paso y se alejaron un poco ambos vieron los ojos del otro brillar, con un toque de lujuria y emoción que les daba su título de recién casados.
Aunque en clandestinidad como había dicho Mirajane.
Después de escuchar sus respiraciones agitadas volvieron a los besos necesitados, con gemidos incluidos por la acción de unir y desunir sus lenguas, entregándose completamente el uno al otro, ahora en cuerpo, Erza ya se había deshecho del saco y la camisa del peli azul, Jellal decidió llevar su mano hacia el cierre y deslizarlo hacia abajo con delicadeza, sintiendo la piel de su espalda que se descubría cada vez más estando a su total disposición, la tela blanca que había adornado su cuerpo para ese día tan especial había caído al piso, ahora solo quedaba el conjunto de lencería que su amiga le había mandado diciendo que no creía posible el ir a su boda.
Ella lo usó creyendo que sería así, sintió los ojos de su esposo recorrer su cuerpo con una sonrisa que se extendía en sus labios, el color rojo no tardó en llenar sus mejillas aunque para eso Jellal ya había empezado a besar su cuello y sus finos hombros mientras ambos caminaban en dirección a la cama.
Ambos cayeron, Erza enterró las uñas en la espalda de su esposo que le daba una placentera sensación y cuidado en sus pechos, no recordando cuando la parte de arriba de su conjunto había sido retirada, él bajó con más besos húmedos por su abdomen, dejando mordidas y lamidas por el recorrido que hacía su boca, evitó pasar por su centro dejando más besos en la parte interna de sus muslos, escuchaba a la peli escarlata gemir de placer mientras soltaba su nombre de esos labios hinchados por los besos, bajó un poco más justo a su muslo derecho, a ese pequeño pedazo de tela del cual se habían olvidado completamente hasta ahora, el peli azul tomó el liguero con los dientes y junto a su lengua empezó a deslizarlo hasta que por sí solo no se sostenía más y cayó al piso, volvió a recorrer con su boca el cuerpo de su esposa pasando esta vez las manos por detrás de ella, pasando por ese perfecto trasero que apretó sintiendo que todo el cuerpo le quemaba.
La peli escarlata no pudo evitar dejar esos gruñidos de placer de lado, así que mientras se besaban tomó la correa y quitándola deslizó los pantalones y el boxer del peli azul que dejaron ver su ya gran erección que moría por tener dentro suyo.
Jellal sin palabras entendió lo que ella pretendía y después de dejarle un último beso ingresó su longitud dentro de la intimidad de Erza empezando a moverse poco a poco.
– ¡Jellal! – Gimió ella como no hacía hace tanto, pues no habían podido estar completamente solos en un lugar exclusivo para ellos, y aunque su esposo la provoque constantemente a gritar así, trataba de contenerse por lo oídos que puedan estar presentes cerca – Ammm
– Erza – Gruñó tomándola de las piernas alzándola un poco más a él entrando con más profundidad y ritmo
Más gemidos de placer se escuchaban en la habitación, la peli escarlata arqueaba su espalda sintiendo que llegaba pronto al orgasmo, tenía el dorso del brazo encima de sus ojos y de pronto sintió el ritmo disminuir, bajó la mano para saber qué sucedía y vio a Jellal recostándose al lado de ella, él solo le dirigió la mirada y entendió a lo que iba.
Ella rio levemente sintiendo muchos recuerdos venir a su cabeza mientras se acomodaba encima de él y deslizaba su centro en su longitud, sosteniéndose de ese abdomen perfectamente trabajado, subía y bajaba como ella quería escuchando su nombre de los labios de ese actor que jamás pensó que se convertiría en algo más para ella.
Jellal la tenía sostenida de los muslos sintiendo deleite de verla, aún no concibiendo la idea de que era su esposa, creyendo que en cualquier momento el perfecto sueño que vivía podría desaparecer, pensando que la realidad no podía ser así de perfecta, que compartiría el resto de su vida con esa bellísima mujer que hora hacía lo posible para satisfacerlo.
Tiempo después los placeres de ambos se combinaron en un desfogue de sus cuerpos, la peli escarlata cayó algo rendida encima del pecho de su marido, dejando una mordida agotada cerca de su pectoral, el peli azul acarició su cabello mientras salía del centro de ella en una deliciosa caricia interna, se acomodaron mejor e intentaron recuperar el aire.
Entre sonrisas cómplices volvieron a retomar el ritmo de su noche de bodas, recordando cómo habían empezado, cómo Erza siempre intentaba dominar sobre cualquier cosa, en especial sus sentimientos y aunque Jellal había logrado derribar esas barreras siempre era divertido recordar sus inicios, cómo empezó todo.
Cómo la directora de cine, una mujer de apariencia fría, que no buscaba el amor, se convirtió en su esposa.
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Recuerda dejar tu bello review!
Hola! Espero que les haya gustado el capítulo de hoy y en especial que los haya sorprendido la boda, ¿Habrá algún motivo en especial por el que se hayan casado?
No lo sé. xD
Me di cuenta que a lo largo del fic nunca se habían peleado Seilah y Ultear por algo que haya hecho Sei :v entonces quise cambiar ese pequeño detalle, a parte que me encantó hacerlas las cómplices más cercanas a Jellal y Erza que ayudaron a llevar su matrimonio a cabo.
Siempre he querido escribir una boda secreta, me parece de lo más romántico y adrenalínico, aunque esta tuvo más detalles, no creía que eran cosas que pasaban en la vida real, hasta que me contaron de una experiencia similar, claro que lo llevé más a la ficción y tuve que ver muchos vídeos de bodas civiles, también el requerimiento de los testigos y blah, ojalá que si alguien encuentra mi historial de búsqueda no piense algo erróneo de mí XD
Me encanta que Jellal es un mártir hasta el final ahre, no me encanta, pero se me hace muy típico de él, porque creo que después de saber por todo lo que pasó Erza, le habrá parecido egoísta su manera de reaccionar ante cómo ella lo trataba al principio.
Pero bueno, se viene el siguiente y último capítulo de La directora de cine, no puedo creer que ya se acabe, creo que hasta el momento es de mis historias favoritas que he redactado, pero no se preocupen que no es un adiós porque aún hay más historias en mi perfil y una nueva que estoy por escribir, obviamente Jerza y… les doy un adelanto, se llama: Perfect Lovers, ojalá la vayan a leer. Aún no sé cuando esté publicando el primer cap, pues estoy demasiado ocupada con la universidad, pero será muy pronto, eso lo prometo.
Recuerden también pasarse por mi short-fic llamado La Boda y dejar un review si les gustó :3
Aclaraciones:
Para la boda civil en el fic me base en bodas reales y de series, así que obviamente debe de haber un error o algo que me haya faltado, pero no importa porque es ficción :v
Datos curiosos:
Iba a hacer una escena de sesión de fotos para la película en la que habría mucha tensión entre Erza y Jellal, pues se supone que sería en la época en la que ellos estaban en tregua (justo después de la entrevista en el programa de Juvia), pero nunca encontré en qué momento ponerlo, entonces se aplazaba hasta que ya no la hice xd
Yo leo las escenas cuando las estoy corrigiendo, casi como si las actuara para ver si estoy siendo muy dramática o me falta algo, también para saber si es gracioso o no o si necesito más argumentos en una discusión, lo hacía más cuando escribía la película. 7u7 Y sí, me rio de mis propios chistes :"v
Agradecimientos:
Pilikali
