—¡Quiero más!
Extendió el brazo a la mesera meneando el pocillo en el aire mientras el rubio árabe comía helado incómodo, llevaba cuatro pocillos de cinco bolas de helado cada uno, y por lo visto parecía que no tenía ganas de detenerse. Wufei siguió centrado en su café, sabiendo que ese era el método de venganza que tenía Duo, había sido un error de su parte el ofrecer pagar esa salida con la idea de pasar la pena, ahora ese maldito trenzado estaba queriendo arrasar con su bolsillo. Aunque prefería verlo así, berrinchudo, pues el silencio a su alrededor le disgustaba, se daba cuenta lo mucho que disfrutaba discutir con ese muchacho.
Esa mañana tuvo que arrastrarlo por el suelo para sacarlo del cuarto, recibió cientos de insultos, golpes y patadas, le costó entender las quejas que recibía, Duo continuaba repitiendo que nadie le entendía, que todos le traicionaban, fue un momento duro en el que debió contener sus instintos asesinos. En un instante quiso detenerse y pedirle que le hablara sobre lo que sentía, pero el instante se desvaneció cuando el piloto 04 llegó para asistirlo. Olvidaba que, en ese enredo, Quatre también estaba metido y sus sentimientos también estaban quebrados.
Quatre era muy dulce, siempre con su sonrisa, siempre amable, parecía saber lo que los demás necesitaban oír, muchas veces el oriental pensó en si realmente el árabe seguía sus propios consejos, confirmando que no, al saber que no estaba con Trowa. Sus ojos y sus pensamientos se enfocaron en el rubio, la discusión que se oía en el aire pasó a segundo plano, su mente no dejaba de analizar los días previos, las circunstancias en las que se encontraban ahora comiendo helado.
—Da lo mismo, al final no logramos nada, Wufei siempre supo que no sacaríamos nada y, aun así, ahí está tomando su café mientras nosotros sufrimos —se quejaba y se quejaba Duo, ya fuese contra Heero como contra Wufei—. Yo creo que debemos disfrutar del helado y de esta visita, despejar la mente y todo eso, claro que, si prefieres continuar comiendo, por mí tampoco hay problema, el café es agradable. —La voz de Wufei hizo que el americano dejara de lado el pocillo con helado, negando con la cabeza, había comido demasiado, aunque jamás era demasiado helado para comer.
El ambiente se calmó un poco, incluso el americano comenzó a bromear volviendo a ser el de siempre, Wufei suspiró respondiendo a sus tontos comentarios, notando que, aunque todo era agradable, el que no podría volver a estar bien del todo era Quatre, la noticia le había afectado, recordó sus lágrimas y sus palabras de arrepentimiento. Levantar el ánimo de ese árabe tomó toda la noche, no encontraba las palabras adecuadas para impedir que continuara llorando. No pudo ir donde Duo, no pudo dejar a Quatre solo hasta que por fin se quedó dormido, por eso ahora estaba bebiendo café, trataba de mantenerse despierto a la fuerza. Esperaba de corazón que todos avanzaran dejando el pasado, que cerraran un ciclo, aunque él continuaba esperando alguna respuesta por parte de Duo, cosa que veía difícil.
