En la casa Uzumaki había una divertida discusión entre la princesa del byakugan y el hijo del Séptimo Hokage.

—¡Pero mamá! No puedes irte, hoy día iba a jugar con Mitsuki en mi cuarto, 'ttebasa— Decía un suplicante Boruto a su madre —¿Quién jugará con Himawari si no estás tú dattebasa?—

—Boruto, juega junto a ella— Caminando hacia la puerta para poder irse.

—Si onii-chan juguemos juntos, sé muchos juegos divertidos— Añadió la pequeña niña muy alegremente.

—¡Por favor mamá!— Jalándola de la manga para que no se vaya.

—Juega junto a tu hermana— Pronunciaba cada palabra decididamente —O si no— Un aura con la que nadie quisiera toparse comenzaba a aparecer.

Boruto solo la veía asustado a su madre que había activado su byakugan y lo miraba fijamente por lo cual el rubio se cayó y se alejó un poco.

—Juguemos juntos onii-chan— Decía una tenebrosa Himawari a sus espaldas con el byakugan también activado.

El rubio con total susto ante las dos mujeres que lo miraban de esa manera tan escalofriante mientras se alejaba de ellas, él solo podía pensar sobre la "gran suerte" que le toco al tener una madre y hermana como ellas, en ese momento nuestro ojiazul podría haber estado muerto.

—Está bien Hima, ¿A qué quieres jugar?— Preguntó Boruto algo desganado y apoyado sobre la mesa de la cocina —¡Así luego yo podre jugar con Mitsuki mientras tu duermes 'ttebasa! - Decía con el animó más elevado cuando pronuncio ese nombre y tomándose con ambas manos su rostro algo sonrojado.

—Yo quiero jugar con tu amigo onii-chan— pedía suplicante la pequeña —¡Por favor ~!—

—Ahh ... no lo sé, falta poco para que llegué, y ...- Buscaba algún pretexto mirando hacia la pared mientras su hermanita lo observaba directamente a los ojos ya él unos nervios lo consumían, pero no sabía por qué los tenía —Bueno, Hima tu ganas ... jugaremos con Mitsuki— Declaro vencido el rubio suspirando. Era mejor hacer caso a su hermana, desde que había activado su byakugan lo mejor era hacer caso.

—¡Siii! Va a ser muy divertido, ya sé a qué jugaremos. Voy a traer lo necesario onii-chan— Levantándose de su silla —Te aseguró que nos divertiremos— Dijo tiernamente a su hermano y fue corriendo a su habitación.

—¡Claro dattebasa!— Le sonrió mientras veía a su hermana ir a su cuarto —… que estará pensando esta niña ...— Estaba preocupado, no tenía un buen presentimiento sobre ese "juego".

Himawari en su habitación buscaba las cosas necesarias para jugar al juego que según ella sería muy divertido.

—¿Dónde lo habré dejado? Sé que lo debí dejar por aquí ~— Buscaba algo desesperada la pequeña, hasta que se le ocurrió una idea —Tal vez este debajo de mi cama— Fue a buscarla —¡Sí! Aquí está. Esta maleta hará el juego muy divertido— sonreía, hasta recordar algo —Cierto, tengo que llamarlo—

Tocaban la puerta mientras que Himawari bajaba por las escaleras

—Yo abro onii-chan— Decía corriendo hacia la puerta para abrirla.

—Hola Himawari, sigues siendo una niña linda ¿no?— Pronunció el visitante visitante mientras sonreía y removía los cabellos de la pequeña Uzumaki.

—¡Claro, cuñadito!— Exclamó alegre

—¿"Cuñadito"?— Preguntó algo extrañado pero con una sonrisa y brillo en sus ojos.

—Pasa, onii-chan y yo te estábamos esperando— Dijó mientras Mitsuki pasaba y ella cerraba la puerta —¡Onii-chan! ¡Mitsuki ya llegó!—

—¡Hola, Mitsuki! - Totalmente emocionado acercándose rápidamente hacia ellos —Disculpa, pero vamos a tener que jugar con Himawari 'ttebasa— Informó algo decepcionado rascándose la nuca.

No hay problema mientras tú también juegues Boruto, porque todo contigo es divertido— Declaró sin vergüenza y le dedicó una bella sonrisa al rubio provocando que este se sonrojara y Himawari los viera feliz.

—Bueno, ya es hora de jugar, pero quiero que vallan a comprar esto— Les dijo mostrando una pequeña lista.

—¿Y para qué? - Boruto estaba desconcertado leyendo la lista.

—Obvio que para preparar comida, ¿no? - Respondió Himawari como si fuera lo más claro del mundo.

—Vamos boruto, así hablamos un rato— Propuso tomando al ojiazul del hombro

—Ahh ...— Suspira —Bueno, si tú lo dices, vamos— Se acercó hacia la puerta —Regresaremos rápido, Himawari— Aclaró saliendo aún inseguro de la casa

—Demórense todo que quieran— Dijo sonriente la niña

—Que rara esta hoy…— Susurró el ojiazul.

La pareja de muchachos había demorado media hora en hacer las compras que la menor solicitó. Ambos se quedaron en la puerta y Boruto fue el primero en ingresar a su hogar para después darle el paso a su invitado.

—¡Ya llegué 'ttebasa!—

—¿Qué tal, Boruto? - Al escucharlo el rubio volteo a verlo.

—¿¡Ah !? ¿¡Qué haces aquí, Inojin!?—

—Solo acompaño a Shikadai— Dijo abrazando al Nara que recién se acercaba a ellos.

—Oye, ya suéltame, Inojin—

—¡Ehh! ¿Y eso por qué? A mí me gusta estar así— Se quejó con pucheros aferrándose más al de ojos esmeralda.

—¡Oigan ya 'ttebasa! - Gritó molesto captando la atención de los presentes —¿¡Qué hacen acá!? -

—Tu hermana nos dijo que viniéramos a esta hora— Respondió tranquilo el azabache mientras se zafaba del agarré de su amigo.

—¿Cómo?—

—¡Onii-chan ya llegaste!— Se acercó al grupo de amigos.

—¡Hima! ¿¡Porque les dijiste a esos que vinieran dattebasa!? - Preguntó señalando a Shikadai e Inojin.

—¡Oye! Nosotros tenemos nombres— Se quejó el rubio totalmente ofendido, cruzándose de brazos y bufando mostrando así su actitud.

—Que fastidio— Dijo pesadamente el pequeño Nara.

—Boruto, cálmate— Habló serenamente, por fin, Mitsuki.

—Al fin lo va a calmar un hombre— Comentó burlonamente el Yamanaka entre leves risas recibiéndola mirada fastidiada del su compañero del equipo 10.

—Pero ... Mitsuki yo solo iba a jugar contigo—

—Ya te lo dije, Boruto, todo contigo es divertido— Le respondió con una dulce sonrisa causando que el menor tuviera un sutil rubor en sus mejillas.

—¡Oooh! Como quisiera que me hablaras así tu Shikadai— Le dijo al azabache mientras este solo lo miraba interrogante —¡Nah!— Haciendo la seña con la mano —A mi gusta cómo eres Shika— Aseguró abrazando con fuerza el brazo del Nara.

—...— Himawari miraba atenta y con los labios entreabiertos las escenas —¡Oigan!— Gritó con el ceño fruncido y todos la miraron —¡Yo los llamé a ellos para jugar! Porque quiero peinar y vestir dos muñequitas rubias— Dijo sonriente juntando sus manitos con inocencia.