Despertó sobresaltado, agitado, con la voz en un hilo pidiendo ayuda, su cuerpo empapado en sudor, estaban tenso que dolían las piernas, sus amos apretaban las sábanas tanto que sus nudillos estaban pálidos, Quatre se apretó el pecho con fuerza, aquello había sido una terrible pesadilla, pero en un momento llego a creer que era verdad. No pudo volver a conciliar el sueño, debió levantarse y ocupar su mente en otra cosa, las imágenes de esa pesadilla volvían a atacarlo en cualquier descuido, optó por llamar al actor principal de su sueño en una hora prudente, de esa forma podría quedarse más tranquilo. La angustia le duro hasta que pudo llamarlo, algo le decía que no era un simple mal sueño, que aquello era otra cosa. Cuando Wufei no le contesto en toda la mañana, fue que su corazón comenzó a dar señales de ansiedad. Estaba en una reunión no muy concentrado cuando alguien, en modo de comentario, mencionó lo ocurrido en aquella remota colonia. La mención de los Preventers fue lo que acabo por enterrar su calma.

La voz de Sally por el comunicador, fue todo lo que necesitaba Quatre para confirmar lo que vivió en sus sueños. —Por el momento no sabemos nada, estamos trabajando en la forma de recuperarlo —. El piloto ofreció su ayuda, pero siendo ahora un importante empresario no podían involucrarlo, Sally le mencionó que, si la misión que ella estaba organizando no funcionaba, llamaría a los demás pilotos. Eso apretó aún más la garganta del árabe, en el fondo sabía que sería lo mejor, eran mucho mejores que los soldados que tenía Sally bajo su mando, pero temía los encuentros posteriores.

No pudo resistir y sin más viajó hasta la colonia en la que estaba siendo usada por los Preventers como centro de mando. Juntos planificaron un ingreso tras recaudar toda la información que pudieron, incluso con videos sobre el primer ataque, cosa que solo lograba apretar más el corazón de Quatre. Tras el fracaso del operativo, el árabe supo que debían tratar esa misión en modo secreto, los secretos a voces estaban entorpeciendo con el rescate, Sally lamentablemente y muy apenada, reconoció que aún les faltaba armar bien a esos soldados. Debieron llamar a los demás, en especial a Heero.

El rubio estuvo horas pensando en si era recomendable llamar a Duo, quizás ya había oído los rumores, quizás no los creía ya que nadie podría creer que el gran Wufei sería presa de un puñado de rebeldes. Mientras pensaba apareció Heero, como siempre envuelto en misterio y frialdad, saludo al rubio como si se viesen todo el tiempo, a Quatre le alegro verlo entero, se notaba que ahora era todo un hombre. Evitaron las charlas entretenidas y fueron directo al punto, el soldado de hielo supo que hacer en cuanto vio los planos de la colonia.

—Trowa estará aquí en unas horas, iremos los dos, es mejor así, evitaremos que esto sea del dominio público, no podemos permitir que las colonias crean que los Preventers no son confiables.