La reunión como siempre fue desordenada, un tanto ruidosa, cantaron, celebraron y comieron de todo, Quatre veía a sus amigos ahora más cercanos, habían recuperado lo mejor del pasado, que era ellos mismo con su amistad, su lealtad. Agradecía haber respondido al correo de Duo, el haberse visto nuevamente, y tener una nueva oportunidad luego de darse cuenta que estaba mal encaminado, apegado a algo que no existía a menos que se volviesen a ver. Sus pensamientos estaban sacando conclusiones alegras cuando la llegada de Trowa lo alertó, obviamente estaba invitado en esa celebración y Duo no perdió segundo para comenzar a sacar especulaciones sobre lo que esos dos ocultaban.

Las horas pasaban volando entre risas, burlas y juegos improvisados, era un buen día, era un buen cumpleaños con ellos a su lado, en realidad sentía que ahora no se encontraba solo, no tenía que mirar al pasado para sentirse bien, sin pensar en nada podía saber que no estaba solo, en cualquier momento alargaba su mano y tendría el apoyo de uno de esos tres pilotos que no dejaban de burlarse de Duo. Le gustaba ver la sonrisa de ese trenzado, lo tierno que era con el oriental, parecía que actuaba sin darse cuenta, siempre tratando de tener a Wufei cerca, acariciándolo a momentos, era divertido para el árabe notar eso en ese americano.

Wufei debió disculparse por el trenzado quien había bebido de más y ahora balbuceaba cosas incoherentes sobre ataques marcianos y cosas parecidas, a ratos reaccionaba y volvía a decirle a Quatre que era el mejor amigo que tenía en la vida, en base a eso el oriental arrastro al trenzado a su habitación, al día siguiente saldrían a recorrer la colonia, una excusa para simplemente salir a caminar y respirar un poco. Trowa aprovecho la soledad para ayudarlo a ordenar un poco.

—Me encantó el regalo —. dijo mientras ordenaba, evitando que notara su sonrojo, no lograba evitar controlar aquello, su corazón latiendo rápido que le fastidiaba.

—¿Quieres usar las partiduras? Creo que sería agradable volver a tocar

Quatre acepto y ambos tomaron sus respectivos instrumentos musicales y comenzaron a tocar, y la música lleno el ambiente, tanto que calmo su corazón, de soslayo veía como ese piloto había cumplido con lo dicho, no le dejaba solo, y seguía pendiente de él, le estaba conquistando y se sentía feliz de que así fuera. Ahora podía decir que iban en serio, que ambos habían expuesto lo que sentían y estaban en la búsqueda de ver cuánto tiempo duraría aquello. Era un hermoso sueño que estaba volviéndose real con los días. No había querido que Trowa dejara el circo ya que era lo que más quería ese piloto y no pensaba en querer cortar sus alas, lo dejaba ser libre.

Podría decir que era feliz, que estaba viviendo una vida plana día con día, que no estaba solo y su perspectiva de vida había sido modificada totalmente gracias a esos chicos, ahora estaba por fin siendo él y le gustaba.