Epílogo

Pov Shikamaru

Mis ojos se desperezan poco a poco. Es otro día más en el que tengo el mayor placer de mi vida; despertar al lado de mi hermosa esposa Nara Temari. Ya llevamos cinco años casados y vamos a tener a nuestro primer hijo en un par de días.

Todavía siento que estoy viviendo un sueño. Es difícil de creer que después de todos los problemas que atravesamos, el camino nos haya concedido la oportunidad de estar juntos por siempre y formar una familia.

Me levanto con suavidad de la cama para no despertar a Temari. Bajo las escaleras y voy a la cocina. Es hora de prepararle un buen desayuno a mi mujer y llevárselo al cuarto.

No quiero que haga esfuerzos innecesarios.

Termino los huevos con tocino, fruta picada, jugo de naranja y café.

Acomodo todo en una bandeja de madera y me dirijo de vuelta a nuestra habitación.

Abro la puerta despacio con tal de no despertarla.

Dejo la bandeja sobre mi lado de la cama.

Acaricio su hermoso rostro. Ella entreabre sus ojos con pesadez.

Me sonríe.

-Buenos días, amor.

-Buenos días mi princesa.-Apoyo mi cabeza en su vientre.-Buenos días Shikadai.

-Nunca dejaré de decir que es igual de dormilón que tú. Hasta creo que ya me pegó la flojera.-Me rio ante su comentario.

-Es un Nara al fin y al cabo mujer. Si nace activo podría llegar a pensar que me engañaste con otro.-Tuerce los ojos con ironía.

-¿Cómo crees? Jamás podría engañarte. Sólo te amo a ti Shikamaru.-Sonrío.

-Y yo a ti preciosa.-Le doy un suave beso en la frente.-Bueno, es hora de que disfrutes de tu gran desayuno.-Le ubico la bandeja lo mejor posible para no lastimar al bebé.

-Cada mañana sí que sabes cómo sorprenderme, ¿no?

-Tengo que cuidar de mi bella esposa y mi hijo.-Llaman a la puerta.

-Deben ser Kankuro y Gaara.-Intenta pararse, pero la detengo.

-No te preocupes Temari. Es mejor que comas. Yo abriré.

-¿Estás seguro? No tengo ningún problema en ir yo.

-Sí, tranquila, yo me encargo.-Voy hasta la sala y abro la puerta principal.

-¡Hola Nara!-Exclaman Kankuro y Gaara al tiempo. Llevan un montón de regalos. Si son así cuando Shikadai ni siquiera ha nacido, no me imagino el día que cumpla su primer año.

-Qué alegría tenerlos aquí. ¿Cómo les va?-Ambos se adentran en la casa y dejan todo sobre el sofá para luego recostarse en un sillón cada uno.

-Bastante bien la verdad. El trabajo no ha estado mal, sin contar que dentro de poco seremos tíos.

-Estamos tan felices de que ambos vayan a tener un hijo. Todavía me cuesta creerlo.-Enarco una ceja tras el último comentario de Kankuro.

-¿Qué quieres decir?-Kankuro suspira.

-Bueno, después de todo el daño que le causaste a nuestra hermana y lo terca que ella puede llegar a ser cuando algo se le mete en la cabeza, parecía casi imposible que ustedes dos se convirtiesen en una pareja.-Odio admitirlo, pero tiene razón.

-Creo que el amor que ambos sienten por el otro permitió que su relación funcionara a pesar del dolor. Además, Temari muy posiblemente se habría arrepentido toda la vida de no estar junto al hombre que ama.

-Hablando de Temari, ¿cómo le ha sentado el embarazo?-Sonrío como idiota y tomo asiento en el único sillón libre.

-De momento todo va de maravilla. Tras la última ecografía nos dijeron que el niño vendrá sin ninguna enfermedad.-Gaara y Kankuro ríen.

-Eso era obvio. También lleva los genes de los Sabaku No.

-De débil no tendrá ni un pelo, eso seguro.-Se escuchan unos cuantos pasos por las escaleras.

Temari sí será terca. El médico dijo que no debía esforzarse en estos días y se pone a caminar.

Espero que Shikadai no herede eso de ella, sino serán dos problemáticos en esta casa.

Kankuro y Gaara corren en su auxilio.

-Hola hermanita. Es un gusto poder verte nuevamente.-Le ofrecen sus manos para ayudarla a bajar.

-Amor, te dije que te quedaras acostada. Debes seguir las instrucciones del médico.-Temari suspira y rueda los ojos.

-No exageres Shikamaru. Que tenga que llevar a nuestro bebé en mi vientre y cada día esté más grande, no quiere decir que no tenga derecho a caminar. Mis piernas pueden perder su movilidad si no las ejercito de vez en cuando.-Me paro de mi silla para darle espacio a ella de sentarse.

Temari se acomoda muy lentamente hasta quedar completamente acostada.

Su respiración se siente agitada.

-Entre más pasan los días más difícil es andar con Shikadai dentro de mí.

-¿Quieres que te traiga un vaso con agua cariño?

-Por favor.-Exclama con poca energía.

Salgo corriendo hacia la cocina como un loco, sirvo el agua en un vaso y vuelvo de inmediato junto a mi esposa.

Toma el vaso y comienza a beber con ganas.

-¿Te sientes mejor?-Temari suspira con pesadez y pone una de sus manos sobre su barriga.

-Sí amor, te agradezco la ayuda.-Le doy un suave beso en la frente.

Kankuro y Gaara se arrodillan frente a Temari y tocan su vientre.

-¿Cómo está mi pequeño y hermoso sobrino?-Dijo el castaño ubicando su cabeza en la panza de Temari.

-Acaba de dar una patadita. Se nota que nos quiere.-Una sonrisa se asoma en los labios de Temari, quien sin pensar acaricia las cabezas de sus hermanos.

-No tengo dudas de que los amará mucho a los dos, así como lo hago yo.

-Espero y herede tus ojos hermanita, porque los de Nara no creo que sea muy buena idea.-Me cruzo de brazos fingiendo estar ofendido.

Con el tiempo es fácil acostumbrarse a las indirectas muy directas por parte de los Sabaku No.

-¿Qué quieres decir con eso Kankuro? ¿No te parezco atractivo?-Kankuro sonríe con ironía.

-Sinceramente, me das pena Nara, pero mi hermana te adora así que hay que aceptarte dentro de nuestra familia, sin embargo, no me sorprendería que heredara tu color de cabello. También es un Nara después de todo.

No voy a negar que me hace feliz que nuestro hijo sea mitad Nara y mitad Sabaku No. Eso me asegura que de cualquier forma será un niño muy apuesto.

-Supongo que ese ha sido el mejor cumplido que me has dado después de tanto tiempo.

-Agradece que lo intenté Nara.-Gaara sonríe con mucho amor.

Vaya, no esperaba que en su rostro se pudiera reflejar ese tipo de sentimientos. Con lo serio que es nadie sabe con exactitud lo siente, pero parece que hay emociones que no sabe disimular.

-Espero que luego del nacimiento de Shikadai busquen darle un hermanito o hermanita. De esa forma el niño no se sentirá solo.

Me pongo rojo de la vergüenza. Kankuro sí que sabe sacar los temas más incómodos en el momento más inoportuno.

-Todavía no sé si vayamos a tener más hijos. Yo opino que con Shikadai es suficiente.-Temari me pellizca la pierna.

Kankuro y Gaara se ríen.

-¡Ay! ¿Por qué hiciste eso?

-Luego del nacimiento de Shikadai y cuando termine mi dieta de 40 días después del parto, no te dejaré dormir ni una sola noche Shikamaru. Nos encargaremos de crear otro bebé, y ni se te ocurra decirme que no porque te irá peor.

A veces me sorprende lo caliente y fogosa que puede ser mi mujer cuando se trata de tener encuentros clandestinos conmigo.

-Mendokusai…-Me limito a decir.

De repente, empieza a quejarse de un gran dolor en el vientre.

-¿Qué sucede mi amor?-Vuelve a respirar con dificultad.

-… ya viene…-Dice entre dientes.

De seguro me matará si vuelvo a preguntarle lo que dijo.

-¿Qué acabas de decir hermana?-Pregunta Kankuro.

-¡Que el bebé ya viene idiotas!-Se sigue quejando y aprieta mi brazo. A este paso me lo va a arrancar.

-Gaara, trae compresas de agua caliente de la cocina mientras Kankuro y yo cargamos a Temari para llevarla hasta el auto.-El pelirrojo asiente y sale como bólido hasta la cocina.

Kankuro sujeta a Temari de un lado y yo del otro.

-Temari, inhala y exhala profundamente. Intenta calmarte.-Me entierra las uñas en el hombro.

Creo que es mala idea decirle a una mujer embarazada.

-¡A la mierda con eso! ¡No tengo tiempo para relajarme! ¡Este niño ya quiere salir!-Kankuro y yo aceleramos nuestros pasos, hasta que logramos llegar al parqueadero.

Gaara baja a los pocos segundos con las compresas.

Abre la puerta trasera del auto y metemos a Temari.

Me acomodo en el asiento del conductor mientras Kankuro se ubica en el del acompañante y Gaara se queda junto a Temari tratando de tranquilizarla.

Arranco y manejo lo más rápido que puedo.

-¡Apresúrate Shikamaru! ¡No creo que pueda soportarlo más!

¿Y aun así quiere tener otro hijo? Qué mujer tan problemática.

Logramos llegar y de inmediato empiezo a gritar desesperado.

-¡Necesitamos ayuda por favor! ¡Mi esposa está a punto de dar a luz!-Varios médicos llegan con una camilla, sacan a Temari del auto y la acomodan.

Entran de vuelta al hospital y la encierran en una habitación.

Suspiro con pesadez y me rasco la nuca.

Los tres nos sentamos en la sala de espera.

Gaara pone una mano sobre mi hombro y sonríe.

-Tranquilízate Nara. Todo saldrá bien. Temari es una mujer muy fuerte y el niño vendrá sano.-Inhalo y exhalo profundamente.

-Gaara tiene razón Nara. Tanto Shikadai como Temari estarán bien, sólo tenemos que esperar un poco más para que nos llamen y nos digan que el parto salió un éxito.

Pasan varias horas y comienzo a caminar de un lado al otro mientras me muerdo las uñas.

Estoy tan nervioso que no sé qué hacer. Necesito noticias de Temari y mi hijo pronto.

-Familiares de Nara Temari.-Al escuchar su nombre, voy corriendo hacia donde está la señorita y Gaara y Kankuro me siguen.

-Yo soy su marido y ellos sus hermanos. ¿Cómo está ella?-La mujer sonríe.

-El parto fue muy bien. De momento ella está descansando junto a su bebé, pero si gusta, puede pasar a verlos a los dos.-Mi corazón se llena de emoción y por poco me pongo a llorar.

-Quiero verlos.

-¿Y ustedes dos?-Kankuro y Gaara se miran.

-No se preocupe. Primero permita que ingrese el esposo. Más tarde lo haremos nosotros.

-Muy bien.-La señorita me guía por un pasillo y en una de las puertas puedo identificar el nombre de mi esposa.

-Aquí es señor Nara.

-Le agradezco su cordialidad.-Abro la puerta y veo cómo los ojos de Temari se abren lentamente.

Una tierna sonrisa se posa en sus labios.

-Hola mi amor.-Me acerco a ella y le doy un beso en la frente.

-¿Cómo te sientes?

-Mucho mejor.-Veo que carga a nuestro pequeño retoño entre sus brazos.

Vuelvo a enfocar mi vista en ella sintiendo cómo mis ojos se llenan de lágrimas por la felicidad.

-¿Quieres conocer a tu papi Shikadai?-Extiende el bebé hacia mí y lo sujeto.-Ten cuidado con su cabeza amor.-Sujeto al pequeño entre mis brazos.

Es hermoso. Tiene el cabello igual al mío, pero sin duda heredó los ojos de Temari.

-Hola Shikadai, yo soy tu papito Shikamaru. Prometo que siempre cuidaré de ti y de tu mami para que a ninguno le falte nada.

En definitiva, este es uno de los días más felices de toda mi vida.

Jamás pensé que me convertiría en esposo, mucho menos en un padre, sin embargo, estoy agradecido de tener esta bella familia.

oooooOOOOOOOOOooooooo

He aquí la conclusión de esta hermosa historia. Espero que les haya gustado de principio a fin.

Sé que todavía me faltan historias por terminar y actualizar, pero hago mi mejor esfuerzo para lograrlo.

Todos: ¡Gracias por leer! ¡Nos vemos en una nueva historia!