13. Envidia
Gundam Wing
01x02
AU, PG 13, SHONEN AI
By Judith_VazSa
«Historia que participa en el Primer Desafío Diario de "Gundam Wing Yaoi en Español" (página de facebook)»
"Gundam Wing y todos sus personajes son propiedad de sus respectivos autores y son utilizados en estos escritos para entretenimiento sin fines de lucro (Al menos hasta que consiga comprarme los derechos sobre Duo y entonces si cobro por verlo xD)"
— Duo — escuchó la voz de una pequeña llamarle entre sueños — Duooooooo —.
Frunció ligeramente el ceño, realmente no tenía ganas de abrir los ojos y despertar, no sabía qué hora era, pero como sentía un par de pequeñas manos comenzando a jalar las sábanas en las que estaba envuelto, ya debía ser más tarde de lo normal.
—La hermana Helen dijo "es hora de levantarse"— escuchó otra voz, ahora la de un niño.
Suspiró resignado mientras se sentaba sobre la cama, se rascó la cabeza y bostezó…se giró hasta ver a esos dos chiquillos encargados de levantarle…y se topó con que no eran solo ellos dos, estaba allí otro joven de cabellos oscuros, muy familiar y que apenas y era un par de años mayor que él.
— ¿La hermana les envió a levantarme? — preguntó mientras estiraba sus brazos y trataba de despertar completamente.
— Si — respondió con una enorme sonrisa la pequeña de apenas cinco años, de largos cabellos castaños en un tono achocolatado y unos bellos ojos azules — dijo que Duo hará el desayuno — comentó mientras subía a la cama y se colocaba detrás de él para jugar un poco con la cabellera trenzada.
— Así que… ¿soy el encargado del desayuno de nuevo? — preguntó enarcando una ceja hasta el joven de cabellos negros, ojos grisáceos, pantalón de mezclilla y camisa en color blanco, quien tenía en sus brazos un niño de cabellos y ojos cafés de unos 4 años, pero lo que de inmediato llamaba su atención era ese alza cuello en color negro.
— Lo has hecho desde que llegaste, así que ¿cuál es la novedad? — rió — sabes que no te permitirá estar de vago— dio media vuelta para retirarse — anda, hay muchos pequeñines que esperan los alimente el hermano Duo—.
— Ok, ok —suspiró y se rascó un poco la cabeza- Conny —llamó a la pequeña quien de inmediato recargó la cabeza en su hombro para escucharlo, por la posición solo pudo verla de soslayo — debo cambiar mi ropa primero así que necesitaré que me deje solo un momento, linda señorita —dibujó una sonrisa en su rostro, la cual fue correspondida de igual manera por la pequeña.
Vio como ella entre risas bajaba de la cama y se dirigía a la puerta con rapidez, dando su mano al moreno quien le esperaba.
— En unos minutos bajaré a la cocina — se pudo de pie de un salto —dile a la hermana que prometo no tardar, así que no será necesario enviar más pequeños mensajeros por mi —acarició la cabeza de ambos niños — ¿puedes hacer eso por mí Solo? ¿O debería llamarte también a ti Padre Maxwell?—.
— Para mis allegados sigo siendo Solo…aunque para ti soy su Excelencia Padre Maxwell — respondió burlón, lo que provocó que el trenzado soltara una sonora carcajada.
Les vio alejarse para dejarlo solo y cerró la puerta de la habitación luego de esto. Ya era casi un mes desde que había vuelto a ese sitio, al sitio que era considerado su hogar. La Iglesia de Maxwell fue donde terminó luego de que perdiera a sus padres en un accidente de auto, era muy pequeño como para recordar el sentimiento de pérdida o sentir que les extrañara, pero los pocos recuerdos que tenía guardados en el fondo de su memoria le hacía saber que le quería y se preocupaban por él. El Padre Maxwell era el hermano mayor de su padre, dedicado al sacerdocio desde temprana edad por lo que eran pocas las veces que convivía con él en su infancia luego siendo quien le acogió y cuidó hasta que tuvo la edad suficiente para heredar los ahorros que habían dejado para él, no era una cuantiosa fortuna como para derrochar, pero era lo suficiente como para poder ayudarle a costear sus estudios y solo preocuparse por sus propios gastos.
La iglesia se encargaba de un pequeño orfanato, especialmente una religiosa, la Hermana Helen, quien había arribado bastante joven y quien prácticamente había fungido como su madre; también allí pasaba sus días conviviendo con otros chicos mayores, más pequeños o de su misma edad. Dentro del orfanato conoció a Solo, un joven mayor que él, que igual ya tenía más tiempo en ese sitio y que prácticamente había tomado él mismo el rol del hermano mayor de todos allí. Pocos años después, su tío adoptó a Solo y le otorgó su apellido, ingresó al seminario…y ahora ya había sido ordenado como sacerdote. Todos estaban realmente emocionados y felices por ello, más aún cuando le permitieron servir en esa misma iglesia y ayudar a su padre adoptivo, quien pese a dar todo de sí mismo, debido a su edad ya requería de ayuda.
Aquel día, cuando salió de casa de Quatre, solo deseaba volver a casa, se sentía tan devastado y con tanto dolor que solo quería volver a casa cual niño pequeño que busca a sus padres luego de tener una pesadilla. Montó su motocicleta y emprendió camino, realmente no fue consiente de cómo llegó hasta allí, por lo que se reprendió a si mismo ya que pudo no solo ponerse en peligro sino también a otros transeúntes. Cuando llegó, fue recibido con entusiasmo por todos, aunque también con extrañeza por parte de los adultos en el sitio. No quiso dar muchos detalles de la razón por la que ahora estaba allí y para su fortuna, ellos podían entenderlo, habían esperado hasta que estuviera listo para hablar.
—Así que arruinaste todo, eh — dijo Solo mientras hablaban, pocos días después de su llegada se encontraban recogiendo la loza utilizada para la comida— sabía que eras un idiota, pero nunca pensé que tanto —.
—¡Solo! —le reprendió la hermana Helen, quien, pese a ya mostrar algunos signos del paso del tiempo, seguía con ese mismo espíritu jovial— Se supone que ahora eres un sacerdote, no deberías hablarle así — frunció el ceño.
— Si, soy un sacerdote…pero legalmente soy su primo y moralmente su hermano mayor…así que puedo decirle idiota, a este idiota trenzado cuantas veces quiera, Hermana —se encogió de hombros.
Ninguno de los presentes pudo callar la carcajada que vino hasta ellos tras esas palabras. La religiosa se acercó hasta Duo y le indicó que se sentaran para seguir hablando, mientras que con la mirada le indicaba al joven sacerdote que siguiera limpiando. Ambos tomaron asiento en una de las mesas, el joven ojivioleta se veía decaído, lo que realmente preocupaba a la religiosa, colocó una de sus manos sobre las del trenzado y esperaba que lo sintiera como un gesto de consuelo.
— Duo, sabes muy bien que lo que hiciste no estuvo bien. Por lo que me contaste, éste joven, Heero…no parecía ser alguien que pudiera no tomar en serio tu confesión y realmente se tomaría el tiempo para pensarlo… ¿qué te llevó a esa decisión? —.
—Hermana —sonrió con tristeza— ni siquiera yo mismo lo sé... ¿autosabotaje? —se encogió de hombros y bajó la mirada — por más que lo pienso, por más que repaso lo ocurrido…solo se que fue una estupidez, una estupidez que me costó demasiado…y para colmo, soy un cobarde que no se atreve a hacerle frente — escondió su rostro recargando su frente sobre la mesa.
— Ese otro joven… ¿pensabas volver a verlo? —preguntó y le vio negar con un movimiento de cabeza — ¿entonces por qué salir a buscar a alguien más? —.
— ¿Soledad? ¿desesperación? — giró su rostro levemente para poder ver a la religiosa —se que es una tonta excusa, me cuesta incluso creer que fuera ello…solo…me dolía la espera y la simple idea de que todo esto —se enderezó y llevó una mano hasta su pecho—no fuera correspondido, pero al final…fui yo mismo quien terminó por echar al suelo cualquier oportunidad de un final distinto— la giró su rostro en busca de evitar el contacto visual con la hermana, puesto que temía no poder mantener el rostro sereno, un ligero ardor en la comisura de sus ojos le indicaba que amenazaban con derramar lágrimas.
No dijo nada más, solo pudo sentir como la religiosa acariciaba con suavidad su cabeza pues seguramente había entendido la situación, al poco tiempo le hizo aceptar el deber enfrentar sus acciones y regresar a cumplir con todas sus responsabilidades, ya no era un niño, pero no sin antes dejarle claro que esa era su casa y podía volver cuando quisiera.
Entró a la cocina y con gran animo pudo notar como su tío se encontraba en ésta, estaba preparando una jarra de café, como siempre acostumbraba.
—Buenos días—sonrió y se acercó hasta el mayor —es bueno verlo tan bien esta mañana, padre—palmeó suavemente su espalda.
—Sabes que esa sonrisa y buen ánimo no me hará no regañarte por levantarte temprano—sonrió—los niños llevan levantados horas y tú apenas y vienes llegando a prepararles el desayuno—.
—Lo sé y me disculpo—suspiró, sin duda nunca cambiaría eso, los niños acostumbraban a levantarse a las 7 am y ya eran pasadas las 9—¿quiere algo en especial para desayunar? —.
—Aunque me fascina tu comida, debo decirte que hoy no quiero obtener eso de ti—dijo con tranquilidad el sacerdote mientras se sentaba a la pequeña mesa en la cocina.
—Uy…eso sonó a que quizás no me gustará lo que me pidas tío—sonrió nervioso por lo que deliberadamente había dejado de llamarlo por su cargo, lo que provocó una suave risa por parte del aludido—¿Qué requieren de mi parte? —preguntó comenzando con preparativos para el platillo que realizaría.
—Saber cuando tiempo disfrutaremos de tu presencia aquí—dijo sin volverse a verle y tomando un sorbo de su taza con café—sabes que es un placer tenerte aquí, pero conozco muy bien los motivos que te trajeron de vuelta…no puedes estar huyendo por tanto tiempo Duo Maxwell—.
El trenzado se quedó quieto por unos momentos ante sus palabras, aunque instantes después siguió con lo que hacía.
—Asi que…creía que los sacerdotes no podían escuchar tras las puertas—rio con nerviosismo
—No es bien visto más no prohibido, además que nada se puede hacer si uno llega justo en el momento en que hay una charla bastante importante y no quiere interrumpirla—bebió otro sorbo.
—Ya…tuve el suficiente tiempo para pensar en todo—respondió con seriedad—solo me quedaré el día de hoy para ayudar y despedirme de todos, mañana partiré de vuelta y no se cuanto tiempo tarde en regresar…tendré mucho en lo cual ponerme al día—.
Pudo ver como el anciano hombre, se ponía de pie y se acercaba hasta él, se giró para verle y recibió un cálido abrazo de su parte.
—Se que harás lo correcto—le dijo al oído—uno debe enmendar sus errores y disculparse genuinamente…nadie esta exento de equivocarse, pero no todos son capaces de reconocerlo—.
Duo no dijo nada, solo se limitó a escuchar las palabras del hombre y corresponder el abrazo, por un momento sintió envidia de Solo y los niños, ellos podían estar aquí, en casa…pero entonces recordaba que si había podido seguir sus sueños fue precisamente por este sitio, así que debía ser valiente y seguir luchando por cumplirlos…y más aún ahora, que día buscar a cierto ojicobalto y buscar su perdón, sabía que sería imposible el continuar donde estaban, que ahora más que nunca sería difícil el poder hablar de un "nosotros"…pero por lo menos, quería poder conservar a ese amigo que había conseguido a su lado, al menos poder permanecer a su lado…no le obligaría, pero al menos se lo pediría y se esforzaría en enmendar el daño que le hizo. Y también, seguramente rogar por el perdón de ese rubio y la morena que lo estarían esperando ansiosos y molestos por haber desaparecido sin decir palabra alguna y no comunicarse con ellos durante todo ese tiempo.
Bueno, pues ahora ya saben donde ha estado Duo. Poco a poco se irá todo arreglando asi que espero pronto podamos volver a verlos todos melosos jajajaa
Uff siento que este quedó super largo pero quería poder poner más sobre la infancia del trenzado.
Muchas gracais por los reviews! amo sus comentarios!
