Los Black bulls permanecieron en silencio, eso había sido un golpe muy duro para todos los presentes.
—Los golpes que recibió dañaron una parte de su cerebro y provocó la Amnesia. – Informo el OjiVioleta.
Yami soltó un suspiro pesado.
—¿Cuánto durará? – Esas fueron las primeras repentinas palabras que había soltado Asta hasta el momento.
—La Amnesia puede ser temporal, o en peor de los casos, puede ser permanente. – Owen vio claramente la expresión de impotencia del joven, pero este era su trabajo y tenía que ser honesto. – Le hice algunas pruebas. Ella recuerda perfectamente su nombre y Edad, también los nombres de todos los objetos a su alrededor, bueno, en el caso del Grimorio lo llamo como un simple libro. Si no les molesta la tendré bajo observación solo por el día de mañana.
—¿Hay probabilidades de que recupere la memoria? – Pregunto Yami, llamando la atención de todos.
—Los daños no son serios, por lo que la probabilidad de que regresen es muy alta, pero prefiero no darlo por hecho ya que esto puede ser como... Una caja llena de sorpresas, en palabras simples. – Owen relajó su expresión al ver que había una pequeña luz de esperanza en los rostros de los Black bulls. – Ahora, Asta-Kun, tú no tienes problemas, puedes irte hoy.
— Tendré que informar esto al Rey mago y al flequillo raro. – Suspiro Yami. Este se dio media vuelta y camino nuevamente por el pasillo. – ¡Todos! Quédense aquí hasta que vuelva.
El resto no respondió, aunque Yami tampoco esperaba una.
—Por el momento será mejor que se vuelvan a presentar con ella, para que tengan su confianza de nuevo. – Sugirió Owen antes de irse por el pasillo.
Vanessa y Finral se miraron entre sí, al parecer ambos pensaban lo mismo, ambos debían mantenerse fuertes.
—Yo y Finral iremos primero, creo que será mejor ir de a poco. – Todos tenían que poner de su parte para ayudar a su compañera. – Nosotros debemos apoyar a Noelle.
—Vanessa tiene razón, chicos. Ayudemos a Noelle-Chan. – Finral también estaba decidido. Pero por el momento el que más le preocupaba era Asta.
El resto asintió con entusiasmo, ellos dos tenían razón, debían ayudar a su compañera cueste lo que cueste.
—Los esperaremos aquí. – Hablo Gordon entre susurros.
—La! Nosotros nos quedaremos aquí. – Grito Charmy con entusiasmo. – Por mientras le prepararé algo de comer a Noelle, ¡debe estar hambrienta! ¡Nos volveremos a unir por el lazo de la comida!
Sin esperar aparecieron tres ovejas con gorros de Chefs, y empezaron a cocinar. El resto solo pudo forzar una sonrisa, Charmy no cambiaría nunca.
Vanessa se acercó a la puerta, y con un poco de duda entro en la habitación junto con Finral, que estaba igual de nervioso. Ahí pudieron ver a su compañera sentada en la cama, con su grimorio sobre las piernas y ella mirando por la ventana.
—Noelle. – Llamó la mujer, obteniendo la atención de ella.
—Ah. Ustedes son los de antes. – Dijo Noelle al reconocerlos. – ¿Ustedes son mis compañeros de Orden? Owen-San me habló un poco de ustedes.
—Soy Vanessa Enoteca, tú Senpai y amiga. – Sonrió la pelirosa acercándose lentamente y ofreciéndole su mano. – Obviamente también compañera de Orden. Un gusto.
—Yo soy Finral Roulacase, también soy tu Senpai y amigo de Orden, también soy parte de la Nobleza como tú. – Sonrió Finral.
—Noelle Silva. Un gusto, Vanessa-San, Finral-San. – La peliplata acepto con gusto la mano de Vanessa. – Aunque creo que es un poco ridículo decirlo, ya que ustedes si saben quién soy.
—¿San? – Eso sorprendió mucho a ambos. Ya que Noelle no importará quien fuera, ella no trataba a nadie con sufijos.
—¿Sucede algo? – Pregunto Noelle al ver sus expresiones.
—N-No, nada. – Negó Finral con una risa nerviosa.
—Emm… Me podrían contar un poco de ustedes, y de mi. ¿Por favor? –. Las palabras fueron amables, y algo tímidas. Otra cosa que Obviamente les sorprendía, ya que no estaban acostumbrados a que Noelle fuera así.
—Eso no se pregunta. ¡Con gusto te contaremos todo lo que preguntes! – Rio Vanessa. – Pero esto será largo.
—¡Ponte cómoda, Noelle-Chan! – Guiño un ojo Finral.
La gran sonrisa sincera de Noelle, fue suficiente para ellos. Empezaron desde el momento en que la conocieron, con el problema de su magia descontrolada, sus logros, un poco de su pasado, personalidad y forma de actuar.
También le hablaron un poco de sus otros compañeros, cuales de a poco habían entrado más personas.
Noelle se sentía emocionada, y un sentimiento de Familiaridad la invadía haciéndola sonreír, había distintos tipos de persona con ella en ese momento, por lo que también se sentía curiosa por cada una de ellas, pero…
—Finral-San, El chico que estaba aquí cuando desperté, ¿Dónde está? – La pregunta de la chica de ojos violetas calló a todos rápidamente.
—¿Te refieres a Asta-Kun? Debe estar afuera. – Respondió Finral.
—Él es el único que no estado aquí, ¿Le sucedió algo? – Una pregunta difícil de contestar.
—Emm… – Finral no sabía que responder.
—Chicos, ¿Qué tal si dejamos que Asta y Noelle hablen a solas? –. El resto acepto la petición de Vanessa, ya qué él único que podía responder a las demás preguntas de la chica.
Noelle se quedo sola de nuevo, se quedó mirando la puerta con la esperanza de que alguien entrará. Solo fueron unos pequeños minutos, y al fin pudo ver de nuevo al chico de cabello cenizo.
El Ojiverde caminaba con ayuda de dos muletas, cosa que la impresionó y llamó su atención. Este camino y se sentó en la silla de madera junto a su cama.
No dijeron nada durante unos minutos, cosa que preocupo más a Noelle, además el chico no levantaba la mirada para mirarla y simplemente miraba hacia abajo, como si fuera lo más interesante del mundo.
—¿Te sientes bien? – Pregunto la chica al ver que el ojiverde no daría el primer paso para hablar.
—E-Eh. S-Sí, ¿Y tú? – Asintió el joven.
—Bueno. No me duele nada, y emocionalmente me siento preocupada por ti. – Dijo la Silva sinceramente. – ¿Te duele la pierna?
—N-No, estoy bien… –.
Otro silencio.
Noelle frunció el ceño, por alguna razón le molestaba que no la mirara y que no fuera sincero. Acercó amabas manos y tomo las mejillas del chico, para poder levantar su cabeza y hacer que la mirara directamente.
—….
—Tú no estás bien, no me mientas por favor. – Las honestas palabras de Noelle fueron como un golpe bajo para Asta. – Pero si no quieres decir nada no te forzare.
— ...
— ¿...?
El chico bajo la mirada nuevamente, y su cuerpo empezó a tiritar levemente, como si sintiera frío, cosa que la preocupo un poco más a la chica.
—P-Por mi culpa… – Ese murmuró atrapó la atención de la chica, se sorprendió al ver como el chico tomaba una de sus manos y la apretaba con algo de fuerza.
—¿Eh? No te entiendo. Habla un poco más fuerte, por favor. – Pidió Noelle.
—¡Por mi culpa tú terminaste así! – El repentino grito de Asta sorprendió a Noelle. – Por no haberme fijado antes… Tú no hubieras tenido que protegerme de esa forma… yo… yo… Lo siento, Noelle…
El hilo de voz de que salió de Asta podría a ver roto el corazón de cualquiera.
—No te disculpes. – Respondió Noelle con una sonrisa amable.
—¡Pero…! – Replico Asta.
—¿Asta-San, cierto?. – Eso puso un poco inquieto al Ojiverde. – Creo que empiezo a entender la razón por la cual perdí mis recuerdos.
—….
—Dijiste que yo te protegí, entonces, tú debes ser una persona realmente importante para mí, según lo que me contó Venessa-San y los demás, yo al principio era un poco arrogante y severa, muy orgullosa, pero que también soy muy amable, fuerte y un buen caballero mágico. – Hablo ella con un tono serio. – Un compañero que yo misma protegí, eso me hace sentir bien de algún modo.
—¿Incluso si no tienes recuerdos? –
—Sí. Siento que valió la pena. –
Asta agarro con un poco más de fuerza la mano de Noelle. Su mente recordó las palabras que Vanessa le había dicho antes que entrara nuevamente en la habitación.
"¿Sabias que hay dos tipos de recuerdos? Los recuerdos de la mente y los recuerdos del corazón, ambos son igual de importantes. Noelle perdió los de la mente, pero ella aún conserva los de su corazón."
Ahora podía entender mejor eso.
—Noelle… la próxima vez… Yo… No permitiré que te pase algo… – Más que simple palabrería, eso era una promesa.
La puerta se abrió, dejando ver a un hombre alto, cabellos negros, barba, con un manto negro sobre uno de sus hombros, una espada atada a su cintura y por último un cigarrillo apagado en la boca.
Noelle del susto se quedó callada, y Asta solo había mirado con sorpresa a la persona que acababa de entrar.
—¡C-Capitán! – Fue lo único que pudo decir el cenizo.
—¿Uh? Veo que ya estás mejor enano. – Dijo Yami, este había dado unos pasos dentro de la habitación y cerró la puerta detrás de él. – Estabas muy deprimido hace un momento, pero bueno, no es de lo que quiero hablar. Noelle, ya hablé de tu situación con los demás capitanes y Rey Mago. Dándome dos opciones de que hacer contigo.
—…. –
—¿Usted es el capitán de la Orden a la cuál pertenezco? – Pregunto la chica un poco intimidada.
—Sí. Soy Yami Sukehiro. – Se presentó el hombre sin cambiar su expresión. – Algunos capitanes sugirieron darte de baja por tu condición.
—¡¿Eh?! ¡Yami-danchou, No me diga que…! – Replico Asta, al escuchar aquellas palabras de su capitán.
—Déjame terminar enano. – Dijo Yami mientras le apretaba la cabeza con fuerza, ocasionado que esté solo se quejará. – La otra fue un entrenamiento completo durante un mes.
—¿Eh? ¿Entrenamiento? – Asta quién había estado intentando soltarse del agarre de Yami, dejo de moverse al escuchar lo último.
—Sí. Un entrenamiento en donde ella tendrá que aprender desde cero todo sus hechizos y controlarlo. – Contesto Yami. – Contarás con la ayuda de tus compañeros para no quedarte atrás, y si es posible… Supera tus límites.
—…Superar… mis límites… – Esa frase se le hacía conocida. Esas palabras tampoco eran una petición, sino, una orden. Sin saber el por qué sonrió. – ¡Lo haré!
—Así se habla. – Sonrió Yami de vuelta. – ¡Mocoso! Es hora de irnos.
—¡¿Eh?! –
—¡Sin objeciones! – Dijo el hombre. Tomo con su mano libre las muletas del chico y se dirigió a la puerta nuevamente. – Hasta luego, pequeña.
—¿Hasta luego? – La repentina ida sorprendió a Noelle, pero no hizo nada por detenerlos. – ¿Vendrán mañana?
—No. Mañana te estarán haciendo distintas pruebas para estimular tus recuerdos, así que mañana de seguro te dejarán salir acompañada para recorrer la ciudad. – Aclaro Yami sin voltearse.
—Ya veo… Entonces nos veremos otro día… Eh… Capitán, Asta-San. – Se despidió la chica.
—Sí. –
Diciendo eso, la chica quedó sola nuevamente dentro de esa gran habitación.
Al día siguiente, Noelle se encontraba de pie en medio de una gran multitud junto al , que amablemente le hablaba del alrededor.
Ella le había preguntado antes de salir si es que estaba bien de qué él personalmente saliera del lugar, pero él se rio y le dijo que eso también era trabajo.
—Doctor, ¿Y ese lugar qué es? – Pregunto Noelle señalando a la parte más alta.
—¿Hum? Ah. Esa parte es donde vive la realeza, una de esas es tu verdadero hogar. – Respondió el hombre. – ¿Quieres ir hasta allá?
Esa pregunta hizo que un escalofrío recorriera en todo su cuerpo, por alguna razón no quería acercarse a ese lugar, sentía un raro miedo.
No sabía la razón, pero en estos momentos quería estar lo más lejos de ese lugar. Aún así, sentía que debía ir y ver algo, no sabía que quería ir a ver, pero negó con la cabeza.
—No. No me siento preparada para estar ahí. –Susurro lo suficiente alto para que Owen escuchará.
—Entiendo. Entonces sigamos por el lugar. –
—¡S-Sí! – No podía negar que el lugar si le era conocido, pero por más que se esforzará por recordar, no lograba nada.
Y eso la frustraba mucho, no quería que nadie se diera cuenta de eso, sentía que si lo decía las personas a su alrededor solo se reirían en su cara, y por alguna razón eso también le asustaba.
Ahora que lo pensaba… Sentía mucho miedo de muchas cosas.
¿Era bueno?
¿Era Malo?
No lo sabía.
Pero lo que más le asustaba en estos momentos… Era recordar algo horrible.
Después de tanto caminar, llegaron a un gran pasillo dentro de algún lugar que ella no reconocía.
El Doctor la guiaba, hasta que llegaron a una gran sala, en donde en medio había un escritorio y una persona vestida con una gran capa roja estaba mirando por la ventana.
—Aquí está la señorita. – Hablo Owen.
—Oh. Gracias por traerla contigo. – Dijo la persona en un tono amable, mientras se daba la vuelta.
La persona tenía un cabello rubio, ojos púrpuras y una extraña marca en su lado izquierdo de la frente.
Su conciencia le dijo a esta persona le debía tener mucho respeto, así que nerviosamente se quedó quieta.
—Tiempo sin verte, Noelle. – Saludo el hombre rubio.
—¿Eh? ¿Y-Ya nos conocemos? – Pregunto inocentemente.
—Ah, cierto. Lo siento, debí presentarme primero. – Se disculpó el rubio con una risa. – Me llamo Julius Novachrono, El Rey mago actual.
La chica quedó muda, está era la persona que Owen le había hablado el día de ayer.
—U-Un gusto… –. Dijo la chica inclinándose levemente.
—No hagas eso, por favor. – Rio de nuevo Julius. – Hablemos con confianza, después de todo Asta-Kun y tú nos hemos topado varias veces.
—¿Conoce a Asta-San también? –. Pregunto.
—¡Claro que sí! – Los ojos del hombre se iluminaron de emoción.– ¡Un chico como él sería difícil de olvidar! Un muchacho que es capaz de usar la Anti-Magia, y muy interesante la verdad.
—…Difícil de olvidar… – Murmuró Noelle bajando la mirada.
—¿Sabes por qué pedí que vinieras? — Preguntó Julius al escuchar el murmuró de Noelle.
La chica negó con la cabeza.
—Sentía que tenía que decirte una cosa que tal vez te serviría mucho, y para que no te frustres por tus recuerdos perdidos. – El hombre camino hacia ella, y colocó ambas manos sobre los hombros de ella. – ¿Sabias que las personas tenemos dos tipos de recuerdos?
—¿Dos? –. Pregunto Noelle al no entender.
—Sí, dos. Los recuerdos de la mente, y los del corazón. Puede que la mente los haya olvidado, pero el corazón siempre los recordara. – Sonrió el hombre rubio. – Así que si te sientes frustrada por tus recuerdos perdidos, solo dilo. Nadie te recriminara por eso.
—…
—Por tu silencio puedo deducir que ya lo haz pensado. – Dijo Julius. – Si no estás lista para decirlos, entonces no lo digas, dilo una vez te sientas cómoda con las personas a tu alrededor.
—…Sí… Gracias. – Murmuró la OjiVioleta.
El rey mago se alejó de ella, camino de vuelta a la ventana, la abrió y puso un pie afuera.
Bueno, yo me voy. Sí ven a Max-Kun ustedes no me vieron aquí. – Dicho esto salió por la ventana, dejando a Noelle con la boca abierta y a Owen riéndose.
Noelle pudo sacar una conclusión después de ver la pila de papeles sobre el escritorio:
El Rey mago odiaba el trabajo de oficina.
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Próximo capítulo: Seguir Adelante.
