14. Daño
Gundam Wing
01x02
AU, PG 13, SHONEN AI
By Judith_VazSa
«Historia que participa en el Primer Desafío Diario de "Gundam Wing Yaoi en español" (página de Facebook)» (la cual me ha entusiasmado tanto siendo que extrañaba bastante a estos pilotos tan geniales y sin duda deben visitar).
"Gundam Wing y todos sus personajes son propiedad de sus respectivos autores y son utilizados en estos escritos para entretenimiento sin fines de lucro (Al menos hasta que consiga comprarme los derechos sobre Duo y entonces si cobro por verlo xD)"
Abrió la puerta del departamento, caminó hasta la sala, dejó las cosas sobre el sofá y caminó directo hasta su habitación. Entró al cuarto de baño y fue directo al lavamanos para arrojarse agua en el rostro…necesitaba aclarar su mente.
Estaba más que seguro de que no haberse detenido en ese momento habría terminado fuera del departamento de Duo, aún estaba molesto, aún se sentía herido, el daño seguía allí… ¿entonces por qué se comportaba de ese modo?
Bufó molesto y caminó de vuelta a la recámara y se dejó caer en la cama, seguramente todo se debía al cansancio acumulado que no le dejaba ordenar sus pensamientos. Se levantó y caminó hasta el armario, comenzó a buscar ropa para poder cambiarse y tratar de descansar.
Ya estaba con ropa cómoda y se sentó sobre la cama, y comenzó a ver alrededor de la habitación, ¿qué seguiría? No estaba acostumbrado a estar en ese horario en casa…no acostumbraba a tomarse descansos.
—Debí quedarme en la oficina— suspiró pesadamente.
Se puso de pie y se dirigió a la cocina, comenzó a buscar algún refrigerio... ¿qué otra cosa podría hacer?
Escuchó su móvil sonar, suspiró, seguramente era Quatre quien quería saber su paradero…lo ignoró deliberadamente y continuó preparando lo que comería. Se sentó al comedor y suspiró de nuevo, era la primera vez que sentía el silencio del lugar.
No odiaba esa sensación puesto la mayor parte de su vida la había pasado solo pero aun así no era algo que le agradara.
Era un hombre cuyo padre murió en acción durante su infancia por lo que su madre debió ser quien asumiera el papel de proveedora, por lo que tenía que valerse por sí solo la mayor parte del tiempo, esa fue la época en la que llegó a conocer a Quatre; con el paso del tiempo su madre volvió a casarse, no pudiera decir que el hombre fuera malo…pero igual su relación no era la mejor por lo que igual pasaba la mayor parte del tiempo fuera de casa…cuando llegó el momento de comenzar su educación universitaria, pasó a vivir cerca del campus y se enfrascó de lleno en ello, después lo combinó con el trabajo, la relación con su madre fue aún más lejana para finalizar cuando ella murió debido a una enfermedad cardiaca. Desde entonces no había vuelto a ver al que era su padrastro hasta ese momento y cortó toda relación con él. Quien estuvo siempre a su lado fue el rubio…pero incluso ahora realmente no tenía deseos de tenerlo cerca.
Siendo sincero con él mismo, estaba tratando de divagar y llegar la hilada de sus pensamientos en otra dirección pero le era casi imposible, la verdadera razón por la que estaba sintiéndose de esa forma, tenía nombre y apellido.
Las últimas veces que había podido estar el tiempo suficiente en casa había sido con él, desde entonces era extraño cuando todo estaba en silencio, sino era por su voz o su risa o tenía la televisión en algún programa basura que quería viera, difícilmente el sitio se encontraba tranquilo como justo ahora.
Sintió como la comisura de sus ojos ardió levemente, de nuevo, estaba pensando en el ojivioleta…dio por terminado su refrigerio, levantó y lavó lo que utilizó…lo mejor sería tratar de recuperar horas de sueño o simplemente matar el tiempo con su portátil. Se dirigió a la sala, recordó que debía revisar su móvil, seguramente tendría varios mensajes de Quatre, al menos debería avisarle que estaba en casa.
Apenas y lo tenía en sus manos, cuando el sonido de alguien llamando a la puerta le tomó por sorpresa. Se dirigió con tranquilidad hasta la entrada, dudaba que el rubio o alguien de la oficina fuesen a pararse por allí, la mera curiosidad era lo que le atraía abrir ya que fácilmente hubiera podido ignorarle…abrió y entonces se quedó helado al ver la persona frente a él.
—Hola, ¿podemos hablar?—.
Justo allí, frente a él, estaba el culpable de todo.
Se llegó el fin de mes y yo apenas voy por la mitad TT_TT
Pero voy a esforzarme por terminar pronto los 31 escritos y sigans iendo de su agrado.
Saludos
