"— ¡Asta atrás! – Grito su compañera avisándole del peligro.

Se giró rápidamente al sentir el Ki del ataqué, pero no lo alcanzaría a esquivar a tiempo.

Sintió como su cuerpo era empujado con fuerza, sacándole del camino de aquel hechizo.

En el proceso había abierto los ojos, quedando en Shock. Su compañera lo había empujado, pero…"

—¡Noelle! –. Grito sentándose en la cama. Se miro sus manos temblorosas y sudadas. – ...¿Un sueño?...

Abrazo su pierna que no estaba herida, y escondió su rostro, e intento tranquilizarse.

Respiro profundo y luego soltó, necesitaba tranquilizarse.

Hace mucho no le pasaba esto, la primera fue cuando salieron del bosque de las brujas.

Esa vez había soñado, no, mejor dicho había recordado lo que vio mientras había sido controlado por la reina de las brujas.

Como había matado a Noelle con sus propias manos, y a Finral también. Pero el festival, y la cita doble que organizó sorpresivamente Kahono logro que su miedo a ese acontecimiento se esfumara.

Con cuidado se sentó en el borde de su cama, tomo su ropa y se vistió. Con ayuda de la pared camino hasta donde se encontraban sus muletas, y las posicionó a cada una a un costado de su cuerpo.

No le gustaba usarlas, pero tan solo apoyar su pierna Izquierda un dolor horrible le recorría por todo el cuerpo.
Con Nero ya en su cabeza, salió de la habitación. Analizó el lugar, y fue a la derecha.

Siempre debía fijarse bien en el lugar cuando despertaba, ya que la base solía cambiar bastante seguido. Una vez abajo encontró al resto de los Black bulls.

Charmy comiendo en una de las mesas, Gauche haciendo otra escultura de su hermana, Magna persiguiendo a Luck, Grey en una esquina escondiéndose, Gordon sonriéndole a algo que tenía en su mano, Vanessa en el sillón, Finral no estaba y finalmente Yami estaba leyendo el periódico.

—...

—Oh. Buenos días, enano. – Saludo Yami al verlo.

—B-Buenos días capitán. – Respondió Asta. – ¿Y Finral-Senpai?

—¿Ah? Fue a ver a Noelle. – Contesto Yami.

—¡¿Eh?! ¡¿Fue solo?! – Grito el cenizo sorprendido.

—Bueno. No fue a verla en sí, fue a hablar con Owen. – Aclaró el Sukehiro.– Se lo Ordene esta mañana antes que todos despertarán.

Eso explicaba muchas cosas.

—Ya veo. – Murmuró el joven.
El Sekehiro miro por unos momentos al joven que había bajado su mirada, eso solo lo hizo querer suspirar con cansancio.

—Aunque hubieras estado despierto no te hubiera dejado ir. – Dijo Yami de repente.

—¿Eh?

—No quiero que preocupes a Noelle, así que este día úsalo para tranquilizarte y descansar. – Le respondió mientras pava las hojas de su periódico. – Ella estará aquí mañana de todas formas.

—¡P-Pero…!

—Asta. – Llamó alguien detrás de él.

El chico se volteó y vio al resto de sus compañeros mirándolo, el que hablo fue Magna, este se le acercó y hablo:

—Sabemos perfectamente cómo te sientes, pero piensa que esos sentimientos que tienes de culpabilidad pueden hacer que Noelle se preocupe, y sé. No… Sabemos perfectamente que eso es lo último que tú quisieras hacer. – El chico de lentes pasó uno de sus brazos por detrás de la cabeza de Asta e hizo que este se apoyará en su hombro. – Ella de seguro está pasando por lo mismo, pero no lo dirá para no preocuparnos a nosotros, ella es así… Por eso vamos a darle todo nuestro apoyo para que ella recuperé sus recuerdos.

El lugar se había quedado en completo silencio.

Magna sintió como el cuerpo de Asta empezaba a tiritar, y como una de sus manos se agarraba a la parte trasera de su chaqueta.

—… ¿E-Ella recuperará la memoria?... – Las palabras entrecortadas de Asta representaban claramente cuan afligido estaba.

—Sí. Nosotros los Black bulls nos encargaremos de eso. – Hablo Magna por el resto de sus compañeros. – Es una promesa, traeremos de vuelta a esa Princesa Tsundere.

El ahogado llanto de Asta les partió el corazón, raramente se veía así de mal, ellos no dejarían que él sufriera solo por este incidente, después de todo, ellos eran compañeros.


—Ya volví. – Suspiro Finral una vez había cruzado su propio portal con su magia espacial.

El castaño camino unos pasos, pero se detuvo al sentir como algo a gran velocidad pasaba frente a él.

—¡¿Ehh?! ¡¿Asta-Kun?! –. Sí, tal como había gritado.

La persona que paso frente a él corriendo sobre sus manos no era nada menos que Asta, después vio a un cansado Magna detrás de él y a Luck, que solo se reía mientras saltaba por todos lados gracias a su magia.

—¿M-Me perdí de algo? – Se preguntó Finral algo confundido.

—Oh. Bienvenido de nuevo Finral. – Saludo Vanessa que justo en ese momento abrió la puerta principal de la base.

—Vanessa… ¿Me perdí de algo? – Le preguntó sin entender la situación.

—¿Ya lo viste? Magna le ayudo a subir los ánimos. – Sonrió la pelirosa. – Al parecer nuestro pequeño chico no pudo dormir bien anoche por lo sucedido y estaba un poco afligido, así que Magna lo ayudo y le dijo que entrenarán para relajarse.

— Entiendo...

— Bueno... Todos están haciendo más cosas de costumbre... El capitán está fumando de más, Charmy cocinando una cantidad monstruosa de comida, Gauche haciendo más figuras, Magna y Luck están más activos, Gordon haciendo sus muñecas, Grey escondiéndose en donde puede, por mi parte no quiero beber y Asta... Bueno, ya lo viste. –

—Ya veo. Y yo que traía noticias que seguro los animaría un poco. – Sonrió nerviosamente el castaño.

—¿Buenas noticias? – Le preguntó la chica confusa.

—Sí. Sobre Noelle. – Dijo Finral empezando a caminar hasta la puerta de la base y entrar. – Se los diré cuando sea el momento indicado. No quiero interrumpirlos.

—¡Espe…! ¡Oye! ¡Finral! – Grito Vanessa corriendo detrás de él.

—¡no te lo diré! –

—¡Que malo eres! –


El medio día ya estaba presente, y el resto de los Black bulls ya había terminado de comer, por lo que Finral creyó que era el momento perfecto para hablar.

Bueno. Debía hacerlo, ya que no soportaba más las intensas miradas que llegaban a su persona. Una vez que el resto de sus compañeros se habían dado cuenta de su mirada, la mayoría pregunto cómo estaba la Silva, pero les había dicho que se los diría en el momento correcto.

Solo lo hizo para poner un poco de misterio, pero por hacer eso, parecía que sus compañeros querían devorarlo vivo.

Tosió con fuerza para llamar la atención de sus amigos, cosa que rápidamente la atrajo.

—B-Bueno. Es hora que les cuente lo que paso esta mañana cuando fui con Owen-San. –

Toda la atención que les prestaba sus compañeros, lo hizo sentirse nervioso.

—Bueno… Emm… Hoy en la mañana fui a dejarle a Noelle-Chan, un manto nuevo y su varita, ya que está se rompió en la misión pasada. – Empezó a hablar. – Y pues… Noelle-Chan al verlas… Lloró… También dijo… "Mis objetos más valiosos están de nuevo conmigo"

—Reconoció sus cosas… – Murmuró Vanessa, para luego mostrar una gran sonrisa de felicidad.

—¡¿A-Algo más?! – Pregunto Asta. – ¿E-Ella recordó algo más?

—No. Solo el manto y la varita. – Respondió el castaño. – Noelle-Chan, nos dijo a mí y a Owen-San que había soñado con esas dos cosas. Al principio creo que había reconocido el manto porque lo llevábamos nosotros ayer, pero ella misma negó ese hecho.

—¿Ves Asta? ¡Noelle poco a poco ira recordando! ¡Así que demos todo! – Grito Magna emocionado.

—¡S-Sí! –

Las posibilidades de que Noelle recuperará la memoria estaban en aumento.


Vanessa no era tonta, para nada. Podía saber perfectamente que Finral no había contado todo, se le veía muy pensativo e incluso un tanto molesto.
Estaba el 80% segura que el capitán también se había dado cuenta, pero no le preguntaría.

Se acercó al castaño que estaba apoyado en unas de las paredes que estaba más alejada de todos, y le pellizcó el brazo.

—¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Eso duele! – Le dijo mientras se retorcía de dolor.

—No puedes engañarme, Finral. – Murmuró para que nadie más escuchará.– Sé perfectamente que estás ocultando algo más.

El Roulacase no respondió, y solo dio por mirar hacia otro lado.
—¿Y bien? ¿Es sobre Noelle, cierto? Se nota en tu expresión. –

—…Sí… Pero no le sucedió nada a ella. – Contestó Finral. – … Cuando llegue a la consulta de Owen-San me encontré con los hermanos de Noelle-Chan.

—… ¿Silver Eagle?... –

—Ellos estaban ahí para saber el estado de Noelle, bueno… No se veían muy interesados. – Contaba Finral mientras apretaba los puños. – Solid-San y Nebra-San se la pasaban diciendo que solo estaban gastando su preciado tiempo.

Una fuerte rabia empezaba a nacer dentro del pecho de Vanessa, sabía que el resto de los hermanos Silva no querían a su hermana menor, pero decir algo así en el estado que se encuentra era imperdonable.

—Incluso se enojaron cuando Owen-San no les dejo ver a Noelle-Chan. –

—¿Eh?

—Owen-San me dijo que Noelle-Chan no quería verlos, dijo que no sabía el por qué, pero no quería. – Decía Finral. – Así que no les permitió verla. Se fueron una vez que Owen-San les dijo su estado.

—Ya veo. No me sorprende que Noelle sintiera eso, ya que le hicieron cosas horribles siendo solo una niña. – Murmuró Vanessa.

—De ahí empieza lo que les conté después. –

—Entiendo. ¿Cómo estaba ella? –.

—Pues cuando me vio, se alegró. – Carcajeo el castaño. – Me dijo que Owen-San la llevo por la capital para ver si reconocía algo, también la llevo con el Rey Mago, me dijo que le dio unos consejos, pero que después se había escapado por la ventana.

—¿Consejos del Rey Mago? Al parecer la paso bien ayer. – Rio Vanessa feliz por su compañera.

—Eso parece. Ella está esperando pacientemente a poder llegar aquí mañana. –

—Eso es una señal de que mañana va a volver a ver bastante ruido por aquí. – Sonrió la pelirosa.

—Sí. –

Eso era lo que todos en aquella habitación esperaban.


La noche ya había llegado, y todos los miembros de los Black bulls estaban listos para en cualquier momento irse a sus cuartos a dormir.

El día fue bastante tranquilo, a comparación de otros días. Bueno… no había ya que mencionar la razón por qué los ánimos de algunos estaban bastante bajos.

—Oigan, Asta se quedó dormido en el sillón. – Hablo Luck señalando al chico dormido.

—Habrá que cargarlo a su habitación. – Suspiro Magna caminando hasta el cenizo.

—Debe estar muy cansado para dormirse aquí. – Sonrió Finral. – Tanto mentalmente como física.

—Esto debe ser culpa de Magna. – Dijo Luck.

—¡¿Eh?! ¡¿Por qué sería mi culpa?! – Intento no gritar muy fuerte.

—Bueno… Tu sugeriste la idea de correr alrededor de la base esta tarde. – Respondió el rubio.

—¡Eso fue para distraerlo! ¡Para que su cabeza no pensara en Noelle!

—Oww. Eres una muy buena persona Magna. – Se rio.

—¡Cállate! –. Grito esta vez Magna enojado.

—¡No hagan ruido! – Grito Gauche que estaba sentado en una de las mesas. – ¡No puedo concentrarme!

Vanessa con su magia de hilos lo levanto, era la mejor opción para no despertarlo.

Con cuidado lo guío hasta su cuarto, lo recostó en su cama, usando su magia lo tapo con la mantas y se quedó allí viéndolo.

—Todo se solucionará, Chico. – Pensó Vanessa antes de irse de la habitación.
Miro a Finral que estaba parado fuera de la habitación, y esté solo asintió.
Ella solo sonrió.

Ambos deben estar pensando en lo mismo.

—El capitán me dio permiso de llevar a Asta mañana. – Hablo de repente el castaño.

—Ya veo. Asta estará bien. – Sonrió Vanessa. – Ella también. De seguro Noelle estará contenta por verle de nuevo.

—Sí, claro que lo estará. Esta Noelle dirá si está contenta. – Intento bromear. – Me preocupa que Asta vuelva a desanimarse…

—Ya te lo dije… Asta estará bien. – Repitió la pelirosa. – Él está decidido en ayudar a Noelle cuando llegue.

—Claro que lo sé, pero…

—Sí algo lo llega a deprimir de nuevo, ahí vamos a estar todos para animarlo. – Interrumpió la mujer. – Es lo mínimo que podemos hacer después de todo lo que ha hecho él por nosotros.

—Vanessa…

—¡Vamos! ¡Arriba esos ánimos Finral! – Sonrió la mujer mientras golpeaba con fuerza el hombro del castaño.

—¡E-Eso dolió!

—¡No seas tan llorón!

Desde el otro lado de la puerta estaba Asta, despierto, y escuchando todo lo que sus amigos decían en el pasillo.
Ellos tenían razón, y estaba agradecidos con ellos.

Se sentó en la cama, para poder mirar la luna que estaba fuera.

—Daré todo lo que tenga para ayudarla. – Dijo con un brillo de determinación en sus ojos.

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Próximo capítulo: Black Bulls.