Todos en la base de los Black bulls estaban despiertos desde temprano, todos limpiando el desastre que se armó ayer en la noche después de las peleas entre Luck y Magna.
Cómo les dice Yami cuando desordenan mucho el lugar, "Uno rompe o ensucia, limpian todos" así que ahora solo se encontraban recogiendo mesas, sacando las cosas rotas, y limpiando el polvo de todo el lugar.
Se demoraron alrededor de una hora tener todo limpio de nuevo, pero todos sabían que el lugar no duraría mucho tiempo.
— Ah…. – Suspiro Finral, siempre terminaba agotado después de limpiar todos los desastres que se armaban en la base, si fuera por él se iría a descansar, pero tenía cosas por hacer aún. – Asta-Kun… ¿Podrías dejar de mirarme de esa manera? Me pone nervioso…
Así es… Desde que el cenizo había llegado al centro del desastre no había dejado de mirarlo atentamente, logrando incomodar al castaño en un inicio, pero ahora solo lo hacía sentir Nervioso.
— Yami-San… – Llamó algo cansado Finral.
— Esta bien. Vayan. Tan solo tengan cuidado y no se metan en problemas. – Dijo el hombre mientras leía su periódico.
— ¡Sí! –
Ambos chicos se pusieron sus respectivos mantos de orden y progresaron a irse.
— ¿Listo Asta-Kun? – Pregunto el castaño, aunque sabía que no era necesario.
— ¡Sí! Cuando quieras, Finral-Senpai –.
Fuera de la base, frente a la puerta principal de la base, Finral uso su magia espacial para abrir un portal que dirigía directamente a uno de los pasillos de la consulta de Owen.
Sin pensarlo dos veces, ambos pasaron el portal, cual se cerró segundos después detrás de ellos.
Llegaron al pasillo principal, ahora solo debían caminar hasta la oficina de Owen, ya que ese era el lugar con más probabilidades tenía de que estuviera el Doctor.
— Hey, Asta-Kun, Finral-Kun, Buenos días. – Ambos chicos se dieron la vuelta, ahí parado detrás de ellos estaba Owen con una sonrisa en el rostro.
Al parecer estuvo haciendo unas compras, ya que traía en sus brazos dos bolsas llenas de comida.
— Buenos días, Owen-San. – Saludaron ambos.
— Si buscan a la señorita Silva, me temo decirles que tendrán que esperar. – Les dijo el hombre mientras se adentraba en su consulta.
— ¿Eh? ¿Qué quiere decir? – Pregunto Asta.
— Ella salió. Esta afuera caminando por la ciudad. – Afirmó el hombre.
— ¡¿Eh?! ¡¿Ella sola?! – Gritaron ambos.
— ¿Eh? Por favor no griten, ella no está sola, fue con una de mis ayudantes. – Tranquilizó Owen. – En estos últimos días ella ha estado afuera para familiarizarse con este sector, creo que te lo dije ayer, ¿No, Finral-Kun?
— A-Ah… C-creó que sí… – Tartamudeo el castaño.
— ¿Quieren un té? Mientras esperamos que la señorita Silva regresé. – Ambos chicos solo se miraron, no tenían de otra.
Se sentaron en unas sillas que habían en la oficina de Owen, y tranquilamente tomaron té junto al hombre mayor.
— ¿Cómo está tu pierna, Asta-Kun? –
— Aún duele un poco cuando la apoyo, pero estoy bien. –
— Eso es normal, solo no apoyes mucho la pierna y no la fuerces. Bueno, ahora con respecto a la señorita Silva, ella estaba muy ansiosa por que llegarán a buscarla. – Empezó Owen a hablar.
— ¿Enserio? Me alegra escuchar eso. – Sonrió Finral.
— Me estaba preguntando a qué hora vendrían, pero no tenía idea en qué momento llegarían. – Rio.
— A-Ah. Lo siento por eso, nosotros tampoco teníamos una hora para venir. Asta-Kun también estaba ansioso por venir por ella, no me dejaba de mirar de manera insistente para que vinieramos de una vez por todas. – Carcajeo Finral logrando el cenizo se sonrojada un poco y reclamará. – Aunque admito que todos en la Orden nos sentimos igual, es raro no ver a Noelle por ahí.
— Entiendo. Espero que la señorita Silva progrese estando con ustedes, Yami ya me había contado lo del entrenamiento, y lo entiendo, pero aún así tengan cuidado con ella, ¿Entendido? – Ambos chicos sintieron tenso el ambiente.
Owen tenía una expresión sería, lo que decía era enserio y debían obedecer a lo que él pedía.
Los distrajo unos leves toques en la puerta.
— Adelante. – Dijo en voz alta el hombre.
— Permiso, Owen-San, ya llega… – La que estaba en la puerta no era nada menos que Noelle. – ¡Ah! ¡Finral-San, Asta-San!
— Bienvenida, Noelle-San. – Sonrió Owen.
— Con permiso. – Dijo otra chica de cabello rubio.
— ¿Cómo les fue? – Pregunto el hombre mayor.
— Muy bien, Noelle-San me guío por la ciudad, parece que ya memoriso el lugar completamente. – Sonrió la mujer.
— Eso es bueno. –
Noelle se acercó rápidamente a ambos chicos que estaban ahí, y les sonrió.
— Bienvenida, Noelle-Chan. – Saludo Finral.
— Esta vez viniste con Asta-San, eso me alegra. – Dijo la chica sin borrar su sonrisa.
— …¿Asta-San?... – Sonaba demasiado raro viniendo de Noelle, más si se dirigía a su persona. – ¿En qué momento empezó a llamarme así?
— ¿Pasa algo, Asta-San? – Le preguntó Noelle, quién parecía muy curiosa por su silencio.
— ¿Eh? ¡N-No, para nada! Bienvenida de nuevo – Sonrió el ojiverde.
— Me alegra saber que ya estás bien, ya no pareces tan deprimido. – Golpe bajo.
— ¿Es así? Hmm… Es por qué estoy decidido a ayudarte a recuperar tu memoria, y deprimido no puedo. – Le dijo a la chica.
— ¿Oh? Ya veo, gracias. –
— ¡Asta-Kun no te quedes con todo el crédito! – Reclamo Finral.
— ¡¿Eh?!
Owen y la mujer a su lado se miraron, no les sorprendía ese ambiente, ya que así eran los Black bulls y esperaban que esa característica que tanto los hacia resaltar nunca se perdiera.
Antes de irse de nuevo a la base de los Black bulls, Noelle había arrastrado a ambos chicos hasta la ciudad nuevamente, ella parecía muy feliz caminando por ahí.
Los chicos solo se habían dejado arrastrar, pues de como la chica agarro la manos de ambos los dejó "atontados" por unos cuantos minutos.
Ella le mostraba los puestos muy feliz, aunque se les hacía raro verla de esa forma, no dirían nada, lo importante ahora solo era ayudarla.
— Noelle-Chan, sé que estás muy motivada ahora por enseñarnos todo lo que viste en estos días, pero tenemos que irnos a la base en donde están el resto esperándonos. – Interrumpió Finral.
— Entiendo. – Murmuró la chica. – Entonces, ¿Qué esperamos?
— Noelle, hoy estás muy emocionada. – Sonrió Asta.
— Estoy muy intrigada de todo de lo que yo hacía de antes de perder la memoria, Owen-San dijo que era parte de la realeza del reino, pero por alguna razón me siento algo incómoda al respecto e incluso un poco de miedo, y a la vez quiero saber más de aquellas personas que son parte de los Black bulls. – Confesó la Silva.
— Noelle… –
La verdad es que no le sorprendía que ella sintiera así con respecto a su familia, y que ella fuera como él la conocía, alguien con Orgullo, un poco arrogante, poco honesta pero ella también era amable, dispuesta a salvar a otros, buena persona y algo reservada con sus sentimientos.
Con todo esos defectos e incluso virtudes, él la apreciaba mucho y por eso nunca perdonará a aquellos que la intentan hacer menos o incluso… lastimarla... No lo hará… por eso aún no se perdonada a sí mismo.
Sintió un fuerte dolor en ambas mejillas, eso lo trajo de nuevo a la realidad.
Frente a él estaba Noelle, que lo había golpeado lo miraba atentamente con un rostro de pocos amigos.
— ¿N-Noelle? –
— ¿En qué piensas tanto? Te hemos estado llamando todo este rato. – Le dijo la peliplata.– ¿Pasa algo? ¿Aún te sientes deprimido?
— ¿Eh? No, no pasa nada. – Negó de inmediato, por alguna razón se sentía un poco intimidado por la cercanía de la chica.
— ¿Seguro? –
— Totalmente, solo pensaba en que no dejaré en que nadie te haga daño de ahora en adelante. – Dijo con determinación mientras soltaba una de sus manos de la muleta y agarraba una de las manos de la chica que se encontraba en su mejilla.
— Ah… Gracias, Asta-San. – Sonrió la chica.
Finral que estaba al lado de ellos solo pudo sonreír, se sentía aliviado que la tensión que sentía por parte de Asta se esfumara.
Algo que no estaba muy lejos le llamó la atención y al parecer ese alguien también se dio cuenta de su presencia.
— Bueno, será momento en que vayan a la base con los demás. – Hablo el castaño.
— ¿No vendrás con nosotros Finral-San? – Pregunto Noelle.
— Iré en un rato más, aún tengo cosas que hacer, así que no te preocupes. – Le respondió. – Así que Asta-Kun, lleva a Noelle-Chan a la base, ¿Entendido?
— ¡Sí!
Finral uso su magia espacial y abrió un portal. La peliplata se había quedado asombrada viendo el portal, pero se veía un poco dudosa de cruzar.
— ¡Vamos, Noelle! .– Asta que aún seguía agarrando sus manos la hizo caminar hasta el portal. – No te preocupes, esto es seguro, no pasará nada.
— S-Sí.
Ambos pasaron el portal, y Finral inmediatamente lo cerró.
— ¡Lo sabía! – Se escuchó la voz femenina detrás de él.
— Tanto tiempo sin verla, Rebecca-San.– Saludo el castaño.
Detrás de él se encontraba Rebecca Scarlet y sus hermanos, ella parecía feliz de encontrar a un conocido, pero se veía que buscaba a alguien más.
— ¿Eh? Estaba segura que había visto a Noelle y a Asta. – Dijo confundida.
— Se acaban de ir, de hecho apenas te vi hice que se fueran. – El tono serio preocupo un poco a la pelirroja.
— ¿Pasó algo? –
— ¿Qué tal si te lo cuento mientras te ayudo con esas bolsas? Es un tema algo delicado. –
Rebecca usualmente se hubiera negado a la ayuda del castaño por su gran característica de ser muy coqueto con las mujeres, pero esas últimas palabras la tenían preocupada.
— Esta bien. Ustedes caminen un poco más adelante, pero no se separen mucho de mi, ¿Entendido? – Los más pequeños entendieron, así que entre ellos se tomaron de las manos y caminaron más adelante como dijo su hermana mayor.
Cuando los niños estuvieron a una distancia un poco más alejada de ellos, empezaron a hablar.
— ¿Y bien? – Pregunto de nuevo la joven.
— Sí… La razón por la que no quería que te encontrarás con ellos, ya que, saldría el tema a flote de nuevo y no quiero que Asta-Kun se deprima de nuevo. – Empezó Finral.
— ¿Qué Asta se deprima?
— Hace dos días, los Black bulls fuimos asignados a una misión en donde teníamos que investigar una mazmorra que había aparecido cerca de nuestra base. – Narraba el castaño.
Rebecca escuchaba atentamente a Finral mientras vigilaba a sus hermanos menores que iban adelante.
— Nos separamos en grupos de dos, y como ya es costumbre entre ellos, Asta-Kun y Noelle-Chan fueron en equipo. Nos separamos todos, pasaron los minutos y la mayoría nos habíamos encontrado con ladrones, obviamente teníamos que derrotarlos, pero los que se encontraron con el jefe fueron Noelle-Chan y Asta-Kun. – Contaba Finral.
— ¿Q-Qué paso después?
— Noelle-Chan salvo a Asta-Kun de uno de los ataques… Mejor dicho, ella se interpuso entre uno de los ataques, eso la dejo inconsciente, después llegamos nosotros y los salvamos, ya que Asta-Kun no podía levantarse y tampoco podía defenderse, no tenía sus espadas y Noelle-Chan estaba desmayada. Por lo que nuestro capitán nos envío a mí y a una compañera a llevarlos inmediatamente con un Doctor. –
La peliroja sintió como un nudo en el estómago, la dirección que estaba tomando el relato no le estaba gustando.
— Fueron atendidos inmediatamente, Asta-Kun no sufrió tantos daños, solo su pierna era la más delicada, pero Noelle-Chan…
— ¿Q-Qué le pasó a Noelle? – Pregunto apenas.
— Ella perdió la memoria… No recuerda nada, ni a nadie. – Dijo finalmente Finral.
La sorpresa en el rostro de Rebecca era evidente, tanto que había dejado de caminar, sus hermanos al darse cuenta se devolvieron.
— ¿Es broma?
— Ojalá lo fuera. Estaba seguro que Asta-Kun no le gustaría que sus amigos o conocidos lo vieran deprimido. Por eso no deje que los viera a ambos. – Termino Finral.
— …Entiendo, la situación es bastante delicada… Espero que Asta esté bien, y Noelle también, sé perfectamente que para Asta, Noelle es una importante compañera. – Le dijo Rebecca. – De seguro piensa que fue su culpa, yo también lo pensaría si algo así me pasará.
— Sí, estos dos últimos días estuvo muy deprimido, pero todos los Black bulls hemos estado apoyando tanto a Asta como a Noelle, estamos dispuestos a que ella vuelva a recordarnos. –
— Cuando eso suceda, Vengan a mi casa. – Sonrió Rebecca. – Les cocinare algo delicioso a todos.
— Por supuesto.
[Momentos antes]
Un portal se abrió frente a la base de los Black bulls, un chico de baja estatura fue el primero en salir, y luego una chica un poco más alta que él.
— No cierres los ojos Noelle, no pasa nada. – Rio el chico al ver el rostro de la peliplata.
Noelle abrió uno de sus ojos y vio un edificio frente a ella, era de color oscuro, cosa que le sorprendió. Miro hacia los otros lados, y solo vio vegetación, al parecer el lugar estaba en medio de un bosque.
Sintió como algo apretaba su mano Izquierda, se había olvidado que el cenizo aún tenía agarrada su mano.
— Bienvenida de nuevo, Noelle. – Sonrió Asta. – Está es nuestra base.
— Nuestra base… La base de los Black bulls… – Murmuró la chica mientras miraba la estructura frente a ella. — Asta-San
— ¿Sí?
— ¿Cómo es el lugar?
— ¿Cómo es? Bueno…
Una fuerte explosión lo interrumpió, ambos de inmediato miraron la base. De ahí salía bastante humo y alguien había salido entremedio de el. La cara de ambos era de sorpresa, ya que la persona que había salido era nada menos que Luck.
— ¡¿Ehhh?!
Este solo se reía, parecía bastante entretenido en lo que le pasaba en ese momento, por lo menos eso pensaba una shockeada Noelle.
— ¡Ven aquí! – Se escuchó un gritó, el cual Asta pudo identificar inmediatamente.
— ¡Atraparme si puedes, Magna! – Reía el rubio.
Ambos miraban al rubio hasta que este se dio cuenta de se presencia.
— ¿Hum? ¡Hola! ¡Llegan en un buen momento! .– Saludo el rubio desde el aire.
— ¡Luck! –
Asta sintió la mirada de Noelle sobre su persona, haciéndolo sentir un poco nervioso y tener que explicar la situación.
— Asta-San…
— Te vas a acostumbrar de nuevo…
— Ok…
Realmente no sabían que decir de la escena que tenían en frente.
— ¡No destruyan la base! – Se escuchó el grito de alguien mayor.
Acto seguido otra explosión hizo retumbar el lugar.
— ….
— ¡Capitán Yami! – Grito internamente Asta, una parte de su rostro se empezaba a cambiar de color azul. – ¡Ellos habían prometido que intentarían no destruir nada hasta mañana!
— Asta-San… Esto…
— Noelle, créeme que esto también es normal en la base…
— …Haré mi mejor esfuerzo…
La puerta principal se abrió, dejando ver a una mujer alta de cabello rosado que solo iba vestida con ropa interior.
— ¿Hum? ¡Ah! ¡Chicos, Noelle y Asta ya están aquí! – Grito la chica hacia dentro de la base.
La cara de Noelle estaba roja y rápidamente le tapó los ojos al chico a su lado para que no mirara.
— ¡¿P-P-Por qué…?! – Las palabras no le salían de por la impresión y los Nervios.
— ¡Tranquilízate! ¡Créeme que esto también es normal en la base! – Le dijo Asta.
— ¿Normal…?
De la base salieron de repente muchas mas personas, a todas las había visto hace dos días.
— ¡Bienvenida! – Ese grito repentino la sorprendió.
Todos tenían una sonrisa en el rostro, y la miraban a ella, aunque no recordara a ninguno de las personas que estaban junto a ella, se sentía cómoda al lado de ellas.
— Bienvenida de nuevo, Noelle. – Esas fueron las palabras de Asta, que ahora tomaba sus manos y se las quitaba de sus ojos.
— …
— ¡Ven vamos a dentro! Charmy, va a preparar algo comer. – Sonrió Vanessa.
— …
— ¿Noelle?
— No, no es nada… Solo pensaba en lo cómoda que me siento ahora…
Esto hizo sonreír a Vanessa.
— Eso es bueno, pero después de comer empezaremos tu entrenamiento desde cero. – El que hablo ahora, no era ni nada menos que el capitán de los Black bulls, Yami Sukehiro.– Y superarás tus límites, otra vez.
Ahí estaba otra vez esa frase… Solo la había escuchado dos veces, y seguía sintiendo el mismo sentimiento al escucharla.
— ¡Sí! – Sin dudar respondió, haciendo que las personas a su alrededor sonriera, ya que el tono empleado por la chica fue el mismo que solía usar para responder, uno fuerte y claro.
— ¡Capitán! Yo creo que sería mejor mostrarle la base. – Hablo Asta. – Ya que después del entrenamiento ella se sentirá muy cansada.
— Hum… Tienen 20 minutos para eso, ¿Entendido? – Dijo el hombre para luego volver a entrar en la base.
— ¡Entonces vamos a comer! – Sonrió Vanessa.
Durante la comida pasaron un montón de cosas, Magna de nuevo termino persiguiendo a Luck, Vanessa se emborrachó, Gordon murmuró sin parar, Grey se avergonzó mucho, Charmy comió sin parar, Gauche siguió haciendo una mini-figura de su hermana menor, Finral intento calmar la situación, Yami termino en el baño, Asta comió muy rápido y Noelle intento comer sin que lo del alrededor le sorprendiera.
Por más que no lo quiso mostrar, mostró una sonrisa algo tiesa al ver el desastre que quedó el lugar después de la comida.
Ya le habían avisado de ante mano que Black bulls eran de esta forma, pero sin duda no esperaba que fuera a ese nivel, pero sin duda lo que más llamaba su atención era la base, que a pesar de ser destruida una y otra vez, está parecía reconstruirse por si sola.
Incluso cuando pregunto por eso, noto que ellos no le ponían mucha atención a ese detalle.
¿Ella debería ignorarlo también?
Ese pensamiento fue interrumpido por una intensa presencia que venía de la misma dirección en la cual antes se había ido su capitán, ¿Pasará algo? Se preguntó.
— ¡Capitán Yami! ¡Usted es un verdadero hombre! – Grito Magna entre lágrimas dramáticas.
— …? –. Noelle instintivamente miro a Asta por alguna respuesta, pero este solo giró la cabeza para otro lado.
— ¡USTED PUEDE GANAR ESTÁ BATALLA CAPITÁN YAMI! –. Volvió a gritar.
— ¿B-Batalla? –
— El capitán Yami está en el baño. – Le dijo Luck que se había parado junto a ella, este esperaba a que Magna terminara de gritar para volver a jugar. – Y está batallando con poder hacer lo del dos.
— ¡L-Luck-Senpai, no le digas eso! –
Luck esperaba que Noelle relacionada con un ataque hacia su persona, pero la única reacción por parte de Noelle fue colocarse totalmente roja.
— ¿Qué? Sí es la verdad, además ella estaba preguntando, ¿No? – Le dijo con inocencia. – Que el capitán está caga-
— ¡LUCK-SENPAI! – Asta había alcanzado a taparle la boca al rubio.
El cenizo miro a su compañera de Orden, y solo la pudo ver sentada mientras se tapaba la cara con ambas manos y al parecer la chica estaba murmurando algo, agudizó un poco su oído y escucho…
— Tú puedes Noelle, Tu puedes Noelle, Tu puedes Noelle, Tu puedes Noelle, Tu puedes Noelle. – La chica levantó su cara y se golpeó ambas mejillas con fuerza.
— ¿N-Noelle? –. La repentina acción lo había asustado un poco.
— ¡Solo debo acostumbrarme a esto!
— ¡Por favor no te acostumbres a eso! –
Después que todo el escándalo Asta y Vanessa, (que ya estaba sobria) empezaron por la guía por la base, aunque realmente no valía mucho la pena en realidad, ya que la base solía cambiar muy seguido.
Pero por lo menos para que no se perdiera mucho cuando eso sucediera uno de estos días.
— Ya conoces la sala, la cocina y el comedor. – Sonrió Vennesa mientras guiaba a los otros dos. – Ahora toca el Baño publico, tenemos horarios entre mujeres y hombres así que no te preocupes.
— Entiendo. –
— Pero si no estás muy segura, solo me dices ¿Esta bien?
— Sí. –
Vanessa solo abrió la puerta del baño y miraron hacia dentro, la verdad es que todo se veía muy ordenado, a comparación de cómo estaba en estos momentos la sala de estar y comedor.
— Ahora, vamos a la parte baja de la base. – La pelirosa tomo la mano de la OjiVioleta y la guío. – Chico, ¿Les diste comida, cierto?
— …. ¡¿EHHHH?! ¡Se me olvidó! – La expresión de Asta cambio y su una parte de su rostro paso de ser piel a ser azul. Rápidamente agarro bien las muletas apuro su paso, dejando a ambas chicas atrás.
— ….
— Bueno, sigamos, aún nos falta un poco. – Sonrió la mujer.
Ambas bajaron, y llegaron a un largo pasillo algo oscuro, pero se veía perfectamente. Caminaron y lo primero que vieron fuera al chico de cabello cenizo metido en la boca de una gran bestia.
— ¡¿EHH?! ¡ASTA-SAN! – Entre el susto y la sorpresa, Noelle rápidamente se puso a su lado con la intención de ayudarlo.
— ¿Noelle? ¡Aléjate un poco! – Aunque la voz se escuchaba un poco bajo, el pedido del OjiVerde era claro.
Noelle se alejó unos pasos de Asta, este con los abrazos tomo la parte de arriba y de abajo del hocico de la bestia, con mucha fuerza la abrió y saco la cabeza. Después la forzó a cerrarla y lo empujó hacia atrás.
Asta al no tener el soporte de ambas muletas, cayó de inmediato al suelo y un gran dolor recorrió su pierna.
— Ay, ay, ay… – Se quejó el cenizo mientras se frotaba la pierna. – Creí que no dolorida mucho.
— ¿Estás bien? – La pregunta de Noelle logro llamar su atención.
— ¿Ah? Sí. No te preocupes, estoy bien. – Aseguro Asta con una sonrisa y un pulgar arriba. – Y lo de ser casi tragado por ellos es normal, también.
— Menos mal… – Asta y Vanessa se miraron, pero decidieron no decir nada.
— Bueno, Noelle, te presentamos a las mascotas del capitán Yami. – Presentó Vanessa. – No te acerques mucho o podrías terminar igual que el chico.
— …¿Mascotas?...Realmente tenía otra cosa en mente… – Desde su lugar solo podía ver los ojos brillantes de esas bestias, eso hizo que un escalofrío le recorriera la espalda.
— Bueno, bueno, sigamos antes de que se quieran tragar a Asta otra vez. Vamos a ver tu cuarto, los dormitorios quedaron en la parte de arriba. – La pequeña carcajada no paso desapercibida para ambos que estaban con ella, al parecer la situación le parecía algo graciosa.
Noelle le entrego las muletas al Ojiverde, y este con su ayuda se pudo volver a levantar. A un paso moderado, los tres llegaron a un pequeño pasillo con trampas.
Estas consistían en agujas en el techo y lásers que iban en muchas direcciones, ese pasillo era el único que guiaba a las habitaciones de las chicas.
— Esto es para que los chicos no pasen, solo un pequeño sistema de alarmas, si ellos llegan a pasar serán hombre muerto. Pero existe un truco que solo conocemos las mujeres de la base; más tarde te lo enseñaré Noelle, así que por ahora, los dos, cierren los ojos. – Ambos obedecieron a las palabras de Vanessa, y en solo unos segundos se escuchó como si algo se activará. – Pueden abrir los ojos.
Ahora el pasillo se veía como uno completamente normal sin todas aquellas trampas que tenía. Vanessa con una mano dio la señal para que la siguieran, Asta no pudo evitar sentirse algo incomodo, esta zona de la base era totalmente desconocida para él.
— Ehmm… Vanessa-Senpai, ¿Esta bien que yo esté en esta parte de la base? .– La incomodidad se notaba en el tono de voz.
— ¿Hum? Claro. Una vez no hay problema, además, estás con nosotras, el verdadero problema sería si intentarás entrar aquí sin permiso y meterte en una de las habitaciones de las chicas. – Parecía no importarle mucho el tema en estos momentos.
— …
— Esto… Tu habitación creo que quedó en la parte del fondo. –
La base era un lugar con muchas habitaciones, los miembros más antiguos tienen más de una habitación, ya que los Black bulls no son tan numerosos como otras órdenes de caballeros, y por eso decidían en quedarse con más habitaciones para ellos mismos. En el caso de Asta y Noelle al ser los únicos dos novatos de la orden, ellos solo tenían una habitación para cada uno, ni tampoco necesitaban otra habitación, la que tenían era más que suficiente. (Hablo de habitaciones individuales :v no que ellos compartan una.)
— ¡Ah! Allí está. – El tono de felicidad en Vanessa fue evidente, y rápidamente se acercó a la puerta.
Las puertas de las habitaciones en sí eran todas iguales, pero la de Noelle destacaba al tener un listón de color violeta en su puerta, al parecer era para encontrar la habitación de una manera más rápida y no equivocarse, un buen detalle por parte de la Silva.
Noelle miro la puerta por unos segundos, lentamente puso la mano en el picaporte y abrió la puerta. Al momento de abrir la puerta lo primero que vio fue un conejo de felpa sobre la cama.
— ¿Hum? ¿Un conejo? – Las palabras salieron sin permiso de su boca, pero logro llamar la atención de las dos personas que venían con ella.
— ¡Ah! Yo recuerdo ese peluche. – Sonrió Vanessa al reconocer al muñeco en forma de animal.
— …
— ¿Eh?
— Ese peluche te lo regalo nuestro pequeño chico. – Respondió la Pelirosa colocando su mano sobre la cabeza de Asta. – Aunque no sé mucho de la historia de cómo te lo dio.
— ¿Asta-San?
— ¿E-Eh? Bueno, no fue por nada en especial. Se lo di a Noelle un día que fuimos a comprar unas cuantas cosas a la capital con Finral-Senpai, recuerdo que te lo habías quedado mirando un rato y creí que lo querías, así que con el dinero que me quedaba te lo compré, al inicio no parecías muy feliz por tenerlo y dijiste "Si tanto insistes lo conservaré", después de eso no supe más del peluche. – Relato Asta mientras observaba al conejito. – Pero me alegra saber que si lo guardarás.
— …! – Noelle sintió como sus mejillas se sonrojaban y de inmediato desvío su mirada del joven. Camino hasta donde estaba el conejito y lo tomó entre sus manos para observarlo mejor. – …
A su mente vinieron dos imágenes, una sonrisa divertida que le transmitió un miedo horrible en su ser y la otra era un conejito parecido al que tenía en sus manos, pero ese estaba totalmente destrozado.
De inmediato dejó caer al conejo, y dio tres pasos apresurados hacia atrás por el susto y cayó.
Pero ese conejito…
— ¡¿Noelle?! ¡¿Qué pasa?! – La pregunta de Asta fue apenas escuchada por la chica, al parecer había entrado en un pequeño transe al ver conejo de peluche. – ¡Noelle! ¿Me oyes?
— Noelle, ¿Estas bien? –
La chica movió la cabeza rápidamente hacia ambos lados, se limpio una gota de sudor que recorrió el lado derecho de su rostro y finalmente miro a sus dos compañeros que rápidamente se habían puesto a cada lado de ella.
— A-Ah… L-Lo siento –. Se disculpó. – Es solo que al ver al peluche unas imágenes aparecieron repentinamente en mi cabeza.
— ¿Imágenes? ¿No serán una parte de tus recuerdos? – Pregunto Vanessa con un rostro serio.
— No lo sé… Lo que ví fue a una persona con una sonrisa, una sonrisa que me transmitía miedo y… y un conejo de peluche parecido, pero este estaba destrozado frente a mí… Esa persona me lo mostraba mientras sonreía… – Dijo la chica lo más claro que pudo, ya que se veía un poco inquieta.
— …
— Ven, levántate. – Vanessa ayudo a Noelle a levantarse, y la ayudo a limpiarse un poco el polvo. – Ahora solo tranquilízate, es muy probable de que eso hallan sido unos pequeños fragmentos de tus recuerdos.
— … Sí… Estoy bien, gracias Vanessa-San. – Vanessa quería creerle en su totalidad, pero sus manos temblaban.
Asta miro al conejito que ahora estaba en el suelo, lo tomó y lo observó. No dijo ninguna palabra, pero esas acciones llamaron la atención de Noelle.
— ¿Asta-san?
— Lo siento…
— ¿Eh?
— Creo que ahora entiendo por qué te quedaste mirando este peluche esa vez… Lo siento, me lo llevaré. – Dijo el chico, agarro con fuerza las muletas y dio media vuelta.
— ¡Espera! – Asta sintió como dos brazos pasaron por ambos lados de su torso y lo abrazaron con fuerza desde atrás.
— ¿Noelle? –
— No te lo lleves por favor… – Pidió.
— Pero…
— Ese es un regalo especial, eso es lo que siento… Un regalo de una persona importante para mí… –
— Noelle… –
— Ese conejo también me transmitió tranquilidad, así que no te lo lleves… –
— …
Asta con una de sus manos tomo la muñeca de Noelle, he la separó de él, y volteó para poder quedar frente a frente.
— Esta bien… Ten. – Sonrió. Esas palabras lo habían hecho sentir feliz, nunca pensó que ella valorará a ese grado aquel peluche.
La chica tomo al muñeco nuevamente, y una sonrisa se dibujo en su rostro.
— …Ahora que lo pienso… –. Pensó el Cenizo al ver aquella expresión en la chica.– Ese día Noelle también había sonreído…
En la primera semana Noelle trabajaría hechizos básicos para controlar su magia, debían de admitir que las reacciones de la chica al inicio habían sido chistosas, ya que un mínimo detalle la sorprendía.
Se podía destacar que el subconsciente de Noelle no había olvidado nada, ya que parecía controlar muy bien sus hechizos y todo, pero Yami había dicho que el control puede que permanezca, pero la experiencia se mantiene en la consciencia.
En un principio, Vanessa hizo que hiciera una bola de agua y que la mantuviera lo más posible sin usar su varita.
Asta se había quedado aún lado junto a algunos más de la orden, si llegaba a pasar algo es preferible que se quede cerca, ya que si se quedaba lejos no llegaría muy rápido debido a las muletas, y apoyar su pierna lo hacía sentir un dolor horrible, pero a comparación del primer día el dolor había disminuido.
Observó cómo la chica seguía con un hechizo simple, mientras más pasaban los segundos se notaba que le costaba mantener la forma redonda del hechizo.
— ¡Wha! – El grito de ambas chicas fue inevitable cuando repentinamente la esfera de agua explotó, mojando a ambas en el proceso.
— Eso estuvo bien, sigamos con un ataque simple, sin la varita. – Prosiguió Vanessa.
— ¡Sí! –
Noelle puso una de sus manos en frente, y concentró su poder para poder hacer una esfera de agua de un gran tamaño.
— Ahora, intenta golpear el centro que te dibujamos en el árbol. – Las instrucciones de Vanessa eran claras.
La chica del cabello plateado miro al árbol frente a ella, concentró su poder y disparó. A comparación a la primera vez que Asta la vio, su ataque se desvió un poco, pero este logro hacerle un gran hoyo en el árbol.
— Ah… –
— No te desanimes, eso está bien. Al principio no podías darle al árbol, eso significa que haz progresado mucho, Noelle. – Ánimo la pelirosa.
— ¡Vannesa-Senpai tiene razón, Noelle! – Las palabras de Asta llamó la atención de ambas chicas. – Mejoraste mucho gracias a Kahono.
— ¿Kahono? ¿Quién es Kahono? – La pregunta de ella hizo que el corazón de los que estaban ahí se apretara. – ¿Hum?
Asta se acercó a la peliplata lentamente, se afirmó todo su peso en la pierna buena y en una de sus muletas, colocó una de sus manos en su hombro y dijo:
— Kahono es una gran amiga tuya, la conocimos cuando fuimos de misión al templo Submarino, ella te ayudo a controlar la mayoría de tu poder mágico y hacer que nosotros lográramos llegar hasta donde ella vive.–
— Ya veo.
— … ¡Capitán Yami! ¿Nosotros podríamos…? – Asta de inmediato se volteó hacia su capitán, ir no era mala idea.
Yami, que estaba sentando en el sillón que solían tener fuera de la base leyendo el periódico, este simplemente lo había mirado al escuchar que lo llamaban, y al entender a lo que se refería el cenizo sonrió.
— Estuve pensando lo mismo que tú, Mocoso. – Efectivamente. – Iremos cuando tu pierna sane totalmente, ¿Entendido?
— …. ¡Sí! – La gran sonrisa de Asta alegro interiormente a Yami, él realmente estaba decidido. – ¡Noelle!
— ¿Sí?
— ¡Vayamos juntos a ver a Kahono! –.
— … ¡Sí!
Tenía la esperanza de que ella recordara algo en ese lugar, tenía todas sus esperanzas de que fuera así.
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Ufff... Oficialmente hasta ahora este es el capítulo más largo hasta ahora... Tenía demasiadas ideas al momento de escribirlo y no podía ponerles un orden en específico 😅
Incluso unas cuantas escenas decidí moverlas para el siguiente capítulo, o si no nunca hubiera terminado de escribir el capítulo 😂
Debo de aclarar que una persona con Amnesia no olvida quién es, pero quise agregar algo de ficción y hacerla olvidar hasta su propia personalidad.
Sé que por la personalidad recuerde un poco a Mimosa (O por lo menos una parte de ella), pero no, en la historia del Manga/Anime Noelle tiene una personalidad fuerte y no demuestra lo que siente o sus emociones por culpa de los comentarios/abusos que recibía de sus hermanos, y por el resto de la gente de la realeza.
Así que en mi mente, me centre en aquel corazón bondadoso , en vez una niña que se forzó a cerrar su propio corazón y mostrarlo con la Amnesia, ya que ella no recuerda nada (Obviamente) y no recuerda todo lo que sufrió de pequeña.
Una Noelle más abierta y expresa lo que siente. Esa es la Noelle que quiero mostrar en esta historia.
Asta y los demás harán todo lo posible para que Noelle recuerde, ¡Así que por ahora no hay por qué preocuparse!
Próximo capítulo: Templo Submarino.
¡Hasta el próximo capítulo!
