Capítulo IX

Y así volvía a ser lunes, y a pesar de que había tenido un fin de semana ajetreado y con un escaso descanso, extrañamente esa mañana se encontraba fresco y de un extraño buen humor, otra vez. A tal grado de que, al pasar por su habitual café matutino, decidió llevar bebidas y muffins para todos sus colegas. Situación que extrañó a los demás, pues él nunca había tenido detalle alguno hacia con sus empleados, ya que Syaoran, alias el jefe Li, siempre se había encargado de dejarles muy en claro que el ambiente en la oficina debía de estar única y exclusivamente enfocado al área profesional.

Algo debía de pasarle, curiosearon todos ahí en cuanto les hizo entrega de las bebidas y los panecillos. Y así fue que a sus colegas les pareció que la mejor forma de comentarlo entre todos era compartiéndolo al extenso y basto mundo en redes sociales.

— ¿Qué haces aquí? — preguntó mordaz el susodicho en cuanto vio que su fastidioso amigo Eriol se asomaba sin disimulo por la mirilla de la puerta de su oficina pasado el medio día

— Vine a comprobar si eran ciertos los cotilleos que llegaron a mí durante toda la mañana — contestó observando con detenimiento el entorno en el que se encontraba envuelto su amigo

— ¿Ah sí? ¿Y cuáles son esos? — le preguntó con un interés mal disimulado y dejó por un momento lo que se encontraba haciendo volteando a verlo de reojo

— Que al parecer nuestro huraño jefe se ha conseguido una novia que le aguanta su puto humor de perro rabioso y callejero…— contestó con guaza— y que dicha dama es quien probablemente le está descongelando su corazón porque ya tiene quien le da calor a su ya no tan gélida cama

—¿Qué memeces estas diciendo? — preguntó con fastidio al momento en que le lanzaba directo a su cabeza lo primero que tuvo a la mano siendo un lapicero— no entiendo de donde sacas esas idioteces

— Bueno, yo también creí que estaban exagerando, pero al llegar hasta aquí y verte, ahora puedo evaluar con cuidado la razón de lo que se murmura, mira que tú eres de trabajar en completo silencio y el día de hoy hasta te encuentras tarareando la música que tienes mientras estas concentrado en lo que sea que haces

— No sé a qué te refieres — dijo sin más, apagando disimuladamente la música que se encontraba escuchando y continuó con lo que estaba realizando antes de que llegara aquel intruso que se hacía llamar su amigo

— Oh vamos, jamás habías tenido atención alguna con tus colegas, y menos les habías traído nada a tu equipo de trabajo. Digo, no les dabas ni los buenos días, y de un día al otro vienes y traes a la oficina café y panecillos para todos. No disimulas para nada tu felicidad

— Estas exagerando— le restó importancia comenzando a fastidiarse y continuó en lo que estaba tratando así de ignorarlo olímpicamente

— Voy a comenzar a creer que es cierto eso de que tienes alguien que te da calor a tu lecho— reflexionó para después continuar— Anda, cuéntamelo todo, no crucé cuatro manzanas casi que volando para que no me quieras decir nada

— Es tu problema, yo no te pedí que vinieras a verme—expresó con fastidio — Es más, no sé qué haces aquí, vete me distraes. Tengo mucho trabajo y poco tiempo

— Sé que cuando estas así de absorto en tu trabajo— expresó señalando el escritorio y la mesa de dibujo que tenía atiborrada de papeles donde estaba él y añadió— te olvidas de alimentarte correctamente, así que he traído algo para que comamos ambos. Vamos tomate unos minutos, te servirá para que te despejes un poco

Así, Eriol solicitó al joven que Syaoran tenía como asistente que les acondicionaran la sala de juntas para que ellos pudieran tomar un pequeño break ahí, con la finalidad de que le pudiera sacar información a su amigo.

Syaoran accedió a regañadientes ya que Eriol no sabía nada de lo que le había sucedido todo ese fin de semana. Y no era que deseaba contarle a su amigo todo lo que le pasó, pues bien sabía que el pesado inglés se mandaría con la mofa que le haría al saber lo que vivió desde el viernes.

— Misero chacal chino, la has conocido y no me habías dicho nada — reclamó en cuanto su amigo le contó que la había conocido la noche del viernes en un encuentro accidental en un supermercado

— No sabía que te gustaban los cotilleos — se burló Syaoran esperando que su amigo se sintiera ofendido por decirle chismoso

— Me alimento de ellos, sobre todo si se tratan de ti — contestó provocándole fastidio a su amigo— Y bien ¿en qué términos están?

— Nos acabamos de conocer, no puedes ponerle etiqueta a quien acabas de conocer

— Claro que sí puede haber—le espetó antes de que dijera algo más— solo que tú eres un patoso, aburrido y sobre todo muy correcto, y eso te hace lento— Eriol clamó por sentido común al cielo para su amigo, era increíble lo lerdo que podía llegar a ser— anda, sigue, me doy cuenta de que no termina ahí. Cuéntamelo todo

Después de un momento de sopesar que su amigo le hubiese dicho aburrido, Syaoran decidió contarle a grandes rasgos lo que le había sucedido ese fin de semana. Desde haber conocido accidentalmente a la castaña el viernes por la noche, pasando por la salida del sábado con los compañeros de trabajo de ella, mencionando que tuvo un par de encuentros con el hermano de esta.

—Llevaste a Kinomoto a su casa? ¿y ella te invitó a cenar? ¿De verdad? — preguntó cuando iba en esa parte no creyendo lo que escuchaba— y además saliste con ella la siguiente noche, estoy que alucino

—Eriol, ahora ya hablando muy seriamente ¿Qué tan cierto fue lo que me dijiste acerca de mí y de Sakura?

Para el pelinegro no pasó desapercibido qué su amigo ya nombraba a la chica con su nombre de pila y no dijo nada, para él eso ya le sabía a ganancia

— ¿Qué de todo mi muy gruñón amigo?

—Que yo termine teniendo algo con ella

—Estoy teniendo un deja vu. Creo que ya hemos tenido esta conversación y si es necesario el dejarte en claro que no hay problema alguno con ello, te lo recordaré cada vez que lo desees.

Después de escuchar eso, continuó relatando lo que le aconteció hasta la salida del día anterior al barrio de Akihabara en compañía de su sobrina. Claro, comentándole que una de sus hermanas, Shiefa, y su sobrina Meilin se encontraban en ese momento de visita en la ciudad. Cuando finalizó pudo apreciar la enorme sonrisa que se dibujaba en el rostro de su amigo que se vio menguada por una repentina preocupación.

— ¿Meilin los acompañó? Debió haber sido un grano en el culo con ese humorcito que se carga gracias a su contienda interminable de querer espantarte a las novias — se quejó Eriol con burla imaginando los peores escenarios que pudo haber pasado su amigo gracias a la compañía de su sobrina

— No, esta vez no fue para nada la situación— rememoró brevemente como había sido su sobrina anteriormente con el par de chicas a las que conoció — En un principio no niego que estuvo un poco reacia a interactuar con ella, inclusive me apena aceptar que fue un poco grosera, pero al final del día terminaron simpatizando al grado en que posaron juntas para tomarse un sin número de fotos

—¿Meilin qué? — Preguntó sorprendido, nunca imaginó que la sobrina de su amigo podría llegar a llevarse así de bien con una potencial novia, no cabía dudas que la flor de cerezo tenía el don de ganarse a la gente.

— Al parecer le gusta, o al menos eso le dijo a Shiefa cuando llegó y se unió a nuestra platica en la noche

— Sabía que ella lograría robar tu corazón— aceptó sin más— pero no imaginé que lo haría tan fácil y pronto con la fastidiosa de Mei, Estoy seguro que la pasaste mejor este fin de semana, que en los últimos tres años juntos

— No exageres, no es para tanto

— Y no lo hago, solo puntualizo

— Sabes que conmigo no va que me quieras hacer tus patéticas y baratas técnicas de psicolocos

— Claro que no, tienes un grave delirio de persecución— dijo al momento en que le mostró una de esas sonrisillas que lograban enervarlo— no todo se trata de psicología

— Ya vete, sino se me hará tarde para pasar por Mei allá donde se encuentra realizando sus pruebas. Quedé con Shiefa de que yo pasaré por ella

— ¿En dónde? — Preguntó después de ponerse en pie y recoger sus sobras

— En Ginza— contestó haciendo lo mismo que su amigo— Y no quiero escucharte decir que quieres acompañarme — complementó al leer el interés en los ojos detrás de las gafas de Eriol

—Ya que insistes— contestó como si con eso el castaño lo hubiese invitado e insistido en que lo acompañara a ir por su sobrina

—No, ni loco quiero que vayas, además Mei ya no es una niña a la que puedes andar fastidiando como si nada— señaló recordando como era su amigo con ella desde que la conoció siendo aún muy pequeña, y como era que su amigo disfrutaba fastidiarla comentando acerca de las chicas que lo pretendían desde entonces.

Y eso debido a que muy a su pesar y para su fastidio (según él), Mei siempre demostró ser muy afín suyo y desde que tenía recuerdos con ella, siempre le expresó su descontento por cada una de sus amigas, ya que no cualquiera podía llegar a ser su tía.

—Pasas por mí cuando vayas a por Mei— se despidió antes de salir volando de regreso a su oficina para no escuchar la negativa de su amigo

.-

Cuando terminó el trabajo que tenía asignado para ese día y de adelantar un poco el de los días siguientes, se encaminó hacia donde le dijeron que se encontraba su sobrina. Meditó un instante en si pasar por su amigo para que lo acompañara, o desentenderse de su petición, optando por inclinarse a la segunda opción. Así se dirigió hasta el lugar.

Cuando llegó a la recepción, le avisaron que su sobrina aun no terminaba, y lo invitaron a que esperara en uno de los asientos que estaban colocados afuera del estudio para las personas que también acompañaban a quienes estaban realizando pruebas. Cuando llegó hasta ese lugar se sorprendió al ver solo a un par de personas, ya que había imaginado que encontraría un mar de gente.

Se dedicó a esperar a que su sobrina terminara, y de un momento a otro sintió la presencia de alguien que se había colocado justo al frente de él.

— ¿Qué se supone que estás haciendo aquí? — fastidiado le preguntó a quién lo observaba sorprendido de pie

—Sabía que no tendrías la decencia de pasar por mí, así que me adelanté hasta este lugar— Contestó encantado Eriol al encontrarse a su amigo ahí sin siquiera haberlo planeado

— Sí, claro ¿qué haces aquí? — preguntó de nuevo queriendo saber la causa real de que su amigo estuviera ahí en ese momento

— Que cascarrabias eres, he venido a ampliar mi cartera de clientes con alguien de este edificio… y como sé que no terminaste de contarme los detalles de cómo te fue ayer con nuestra

—Ni se te ocurra terminar esa frase, Sakura no es un objeto, así que no te atrevas a proclamarla tuya ni de nadie

—Tranquilo hermano, no te molestes. Iba a decir sobrina, pero me alegra que hayas sido tu quien nombrara a la adorable flor de cerezo

— Eres un infeliz desgraciado…— comenzó a alegarle indignado por haberse descubierto él solo

Pero no terminó de decir lo que pensaba de él, ya que enmudeció abruptamente al ver ahí en ese lugar a la última persona que hubiera imaginado, y es que parecía que habían invocado a la antes nombrada.

Rayos, rayos, rayos. Lo último que necesitaba, toparse con ella estando en compañía del fanfarrón de Eriol. Inmediatamente se tensó y su amigo se dio cuenta de ello

—¿Qué pasa Li? —preguntó, pero no fue necesario escuchar su respuesta pues por ese mismo pasillo donde se encontraban ambos, venía caminando distraídamente Sakura hacia su dirección— oh ya veo. No te preocupes, no creo que se acuerde de mí y yo no diré nada que te pueda afectar

—¿Syaoran? hola que linda casualidad encontrarte aquí — comentó cuando al pasar frente a ellos se percató del antes mencionado y se detuvo a saludar

— Sakura, ¿Qué tal? ah sí, no creí encontrarte por aquí... — balbuceó poniéndose de pie junto con su amigo y lo volteo a ver tensándose un poco y preguntándose si sería necesario presentarlos y si ella lograría recordarlo— ah, bueno, él es

— Eriol Hiragizawa un gusto conocer finalmente a la chica que trae a mi amigo por las nubes — se presentó con galante firmeza y sin temor alguno de ser identificado

Li se puso morado por la osadía de su amigo, ya se las pagaría cuando volvieran a estar solos, ¿Qué no acababa de decirle que no diría nada que lo pudiera afectar? Desgraciado inglés estirado, ya estaba perdiendo la cuenta de todas las que le debía ese palurdo.

—Hiragizawa, un gusto— se presentó avergonzada por el comentario del que decía ser amigo de Syaoran— Sakura Kinomoto

— El gusto es mío, pero por favor llámame Eriol— y no fue necesario voltear a ver a su amigo para saber que lo estaba estrangulando con la mirada

Vieron cómo iban saliendo un par de jóvenes y se alejaban junto a los otros que estaban ahí esperando, lo cual quería decir que no tardaría en salir Meilin.

— y dinos, ¿tienes prisa o aceptarías a que te invitemos a acompañarnos a ir a tomar un café? — preguntó Eriol siendo víctima aun de la mirada asesina de su amigo y ya con deseos de zarandearlo para que dejara de hacerse el gracioso

— Agradezco la invitación, pero he quedado de verme con mi prima — contestó con un poco de pena por tener que declinar la invitación, pues se veía que ese joven que acompañaba a Li era muy simpático

—Sakura, me sorprendes no has tardado en llegar— y nuevamente cual invocación, se escuchó la suave voz de alguien que les daba alcance ahí donde estaban ellos y que se dirigía con suma familiaridad a la castaña

—Tommy— saludó la castaña agitando su mano al escuchar a quien le hablaba— Mira te presento a Syaoran Li y a… Higarizawa— la introdujo en cuanto su prima estuvo con ellos— les presento a mi prima Tomoyo Daidoji

—Es Hiragizawa, pero díganme Eriol por favor— pidió nuevamente con amigable educación

Así que ella era la famosa prima, pensó muy a sus adentros Syaoran mientras la observaba con disimulo, le había hablado tanto la castaña de ella que sentía que de algún modo también la conocía un poco. Además de que la castaña no mintió cuando le llegó a comentar acerca de los atributos de esta.

— Es un placer … Con que Li— fue lo que dijo la morocha en cuanto visualizó con detenimiento al nombrado con una resplandeciente y muy mal disimulada sonrisa— supongo que vienen acompañando a la señorita Meilin— puntualizó como si esa fuera la causa de saber acerca de él recibiendo una leve confirmación

Al ver que nadie decía nada, Eriol continuó con la platica no dejando que muriera, pues él caía de curiosidad por ver a su amigo socializando con ese par de féminas.

— Así es— contestó el de los lentes— y justo la estábamos esperando para extender nuestra invitación a acompañarnos a cenar

Que hábil era ese cuatro ojos, de tomar un café la invitación cambió a ir a cenar, no cabía duda de que era diestro en eso de desenvolverse con los demás. Ahora solo quedaba esperar a ver si ella aceptaría dicha invitación.

—¡Tío Xiaoooo, muero de hambre… vayamos a comer algo! — escucharon justo en ese momento como se quejaba Meilin en su lengua materna mientras se acercaba a ellos — pero si es Kinomoto— expresó en cuanto la vio ahí acompañando a su tío y a…— aaah Eriol ¿Qué hace él aquí tío? — le preguntó en chino con la intención de que no le entendieran Kinomoto y Daidoji, lo ultimo que deseaba es que la vieran como una quejica

— Meilin, que gusto verte después de tanto tiempo, vaya que has crecido— comentó Eriol con una familiaridad que no le agradó en lo absoluto a Syaoran pero que ya estaba por demás acostumbrado a ella.

—Que tal Mei— saludó igual con algo de familiaridad Sakura

—Lo sabía ¿verdad que eres la imagen oficial de la marca? — le preguntó acercándose a ella con emoción —¿Por qué no me lo comentaste antes?

— No era mi intención, la verdad es que para mí es solo un pasatiempo que hago porque Tommy me ha persuadido y porque dice que ello se me da con naturalidad

—No seas modesta, sabes muy bien que es así— expresó su prima

Y así sin haberlo planeado ninguno de ellos, el par de primas aceptaron la invitación que les había hecho anteriormente el joven inglés, todo porque fueron persuadidas por Meilin, dirigiéndose así a un restaurante cercano a donde se encontraban.

Fue fácil para Eriol y para Tomoyo hacerse entender entre ellos y lograr que los dos castaños se relajaran. Platicaron a grandes rasgos acerca de ellos. Sin contar que la más joven de todos hacía una excelente labor de socialización, cosa que nunca antes había visto Syaoran hacer a su sobrina, vaya que se le daba bien la convivencia con los demás.

Cuando menos se dieron cuenta, ya se encontraban compartiendo anécdotas, más específicamente del par de castaños ahí presentes compartidas por sus respectivas amistades.

—Se veía tan adorable con ese conjunto que confeccioné e hice especialmente para ella, era el príncipe más encantador sobre la faz de la Tierra— rememoró Tomoyo encantada, cuando ya estaban acomodados en el sitio — ahí supe que quería dedicarme a ello y que la tierna Sakura debía ser mi musa, mi inspiración, mi modelo— declaró con los ojos resplandecientes de emoción

—Ya Tomoyo por favor, no sigas. Que pena

—Si pena es lo que sientes. No te preocupes, yo también tengo muchas anécdotas muy vergonzosas que involucran a este encantador intento de perro pekinés

—Eriol… — musitó su amigo con una voz amenazante advirtiéndole así que no dijera nada fuera de lugar

—Vamos tío, no te avergüences, todos queremos conocer esas anécdotas de ti— se emocionó la joven china al saberse conocedora de ese tipo de historias de su tío— anda palurdo, desembucha— invitó así al amigo de su tío a que iniciara con el relato

— ¿Por cuál empezar? — se preguntó así mismo tratando de encontrar alguna historia que les pudiera interesar— a las ahí presentes

— ¿Por la más reciente? — planteó Daidoji

— Por la más vergonzosa — quiso saber su sobrina

— Por la más adorable — alegó la castaña

— Ya sé ¿Qué les parece la vez que el primo de un amigo se lo estaba ligando y el pobre ingenuo ni cuenta se dio?

—No te creo, mi tío Xiao no es tan despistado— animó la más joven a que continuara la historia

—Claro que es verdad, verán, resulta que estábamos una vez en la fiesta de despedida de otro amigo que justo se estaba marchando a Sídney por cuestiones de trabajo…

—Eso no tiene nada que ver, le estas dando vuelta al asunto, ve directo al grano — apresuró Meilin ansiosa por saber de esa historia

— Bueno, bueno, resulta que uno de los primos de este amigo quedó prendado por el atractivo salvaje y la cara de pocos amigos que tiene Xiao, toda la noche se la pasó enviándole señales y coqueteando con él, pero nuestro buen amigo aquí presente nunca se percató de ello y fue así que le aceptó una salida a beber a un bar días después. Cuando se llegó el día, al final de la cita este chico se lanzó a por todo y hasta que intentó besarlo fue que Syao se dio cuenta que se lo estaban ligando… así de despistado e ingenuo es Xiaolang

Hasta que terminó de contar la anécdota fue que las tres féminas se permitieron reír un poco, y claro la única que no se contuvo en ello fue su sobrina.

— Hay tío como crees, cualquiera se da cuenta de que se lo están tratando de ligar— comentó Meilin incrédula pero divertida ante la situación y siendo consciente de lo despistado que podía a llegar ser su tío

Mientras tanto las otras dos féminas observaban la dinámica en la amistad de los dos hombres que se encontraban acompañándolas, a pesar de que el castaño se empeñaba en mostrarse arisco con el joven inglés, se notaba que le tenía una estima muy elevada, pues tenía pinta de que a no cualquiera le aguantaba ese tipo de confianza como la que le mostraba a su amigo.

En realidad, cualquiera que los viera a primera vista difícilmente adivinarían que así era su trato, pues el castaño se veía muy serio como para avergonzarse tan fácilmente, y el otro tenía una pinta de ser maduro e intelectual lo cual distaba de verse jocoso y locuaz como lo estaba siendo en ese instante.

También había que resaltar que Tomoyo observó con detenimiento como Li no le perdía la pista a su prima y mejor amiga. Sobre todo, porque al llegar notó que esté tuvo toda la intención de sentarse junto a Sakura, pero su amigo lo haló para que se sentara a su costado y su sobrina fue quien aprovechó para sentarse a lado de su prima quedando así también cerca de ella, definitivamente ese pelinegro tramaba algo y debía de descubrir qué era. Usualmente los amigos están para ayudar, pero este al parecer trataba de demostrarle algo al castaño ¿acaso lo estaba probando?

— Pues así fue, así como lo ven con su cara de amargado en realidad no hay otro más sensible y tan dulce como él

—Es una pena tener que terminar con esta agradable velada, pero ha surgido un improvisto y debo de marcharme— dijo Tomoyo después de un rato de haber estado contando relatos acerca de ella y su prima en el mundillo de la moda y escuchar otros tantos de los Li y de ese socarrón pelinegro— si gustas puedes continuar sin ningún problema— le comentó a su prima en cuanto se levantaba

— ¿Quieres que te acompañe? — se ofreció la castaña en cuanto vio que su prima se levantaba de su asiento a su lado

— Nosotros te podemos llevar, ¿cierto tío? — ofreció rápidamente la más joven que se encontraba en esa mesa

—No te preocupes Saku— se dirigió a su prima tratando de tranquilizarla— la verdad les agradecería infinitamente que hicieran el favor de llevarla después de haber terminado

— Claro, sin ningún problema — contestó la joven china

Y casi detrás de la morocha salió corriendo Eriol al parecer al encuentro de un asunto que le surgió en ese instante. Syaoran no quiso indagar por temor a que se tratase de cierto peliblanco que le erizaba los pelos de la nuca.

— ¿No creen que ellos dos se parecen mucho? — puntualizó Meilin en cuanto ambos morochos se habían marchado ya

— En lo absoluto, Eriol es un bocazas de primera en cuanto a Daidoji es prudente en demasía, aunque pensándolo bien ambos tienen una forma de ver y actuar que hacen pensar que…

— ¿algo traman? — agregó Sakura tratando de adivinar lo que ella también apreció de esos dos que ya se habían marchado

— Sí, algo así — le dieron la razón ambos chinos

—Saben, Eriol me recuerda a alguien, pero aún no logro saber a quién— dijo tratando de recordar a alguien que a todas luces no iba a rememorar tan fácilmente

—¿Por qué lo dices? — preguntó el chino con temor a que fuera recordado su amigo por la castaña

—No sé, me parece que su cara la he visto en algún lugar, pero tal vez son alucinaciones mías— dijo para después restarle importancia

—Sí tal vez sea solo eso — contestó él

—o quizá que se parece físicamente a tu prima— puntualizó nuevamente la joven china y solo así le dio la razón su tío.

Así estuvieron otro rato más hablando acerca de como le había ido a la joven china en su prueba y de los rituales y tips que hacía la castaña cada vez que iba a tener alguna sesión de fotos. La llevaron temprano hasta su hogar pues al parecer tenía que madrugar o algo así comentó que debía de hacer al día siguiente. Contando que también al día siguiente su hermana y su sobrina habrían de regresar a China.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Espero que sea de su agrado, nos leemos pronto