Los meses pasaban, y el progreso de Noelle se volvió completamente nulo, por más que los demás trabajarán por no mostrar sus rostros tristes cuando ella estaba cerca.
Pero por más que la ocultan ella se daba cuenta, y hacia que se sintiera mal y se frustrara mucho. Lloraba de vez en cuando deseando poder recordar y poder volver a la normalidad, para poder volver a hablar normalmente con sus compañeros y que éstos les mostrarán una expresión verdadero, y no una falsa.
También cuando sus compañeros hablaban de misiones pasadas mientras se reían, cuando preguntaba de que hablaban ellos les contestaban:
"Una misión que hicimos hace un tiempo"
Luego cambiaban el tema a cosas más recientes.
Eso había sido así durante los últimos cuatro meses.
—¿Noelle?
El llamado la saco de sus pensamientos, y miro al chico que tenía en frente.
—¿Estás bien?
—Sí, solo estoy cansada.
Ahora, se encontraban sobre la escoba de Magna, volviendo de una misión. El dueño de la escoba manejaba, Asta venía detrás de él y Noelle en la parte de atrás.
No se había dado cuenta en qué momento se había apoyado en el cenizo, y tal vez por eso le había preguntado si se encontraba bien.
—E-Entiendo, descansa.– murmuró el chico lo suficiente alto para que ella escuchará.– Llegaremos en un rato más.
Últimamente Asta tartamudeaba demasiado cuando hablaba con ella, y se ponía rojo sin razón, por lo menos para ella, era extraño.
Si comparaba al Asta de hace unos meses, con el actual, había un gran cambio entre esos dos.
¿Estará enfermo?
Pues no lo sabía.
Todo esto se estaba volviendo cada vez más incómodo, por cada segundo, minuto, hora y días. Todo se volvía cada vez más difícil.
La base estaba llena de buenas personas y de muchos tipos.
Habían personas reservadas, glotonas, risueños, enojonas, entusiastas, borrachos, fumadores, etc.
Todos tenían sus propias historias y problemas, pero todos eran como una familia, una familia que ella no lograba recordar.
Todos se divertían y sonreían cuando estaban juntos, pero también sufrían en grupo, no dejaban a nadie de lado.
No importaba si eras feo, alto, pequeño o tuvieras problemas emocionales. Ellos te apoyaban y te hacían sentir a gusto a pesar de todo.
Eso era lo que ella podía ver de los Black bulls.
Yami era una persona que daba miedo la primera vez, pero con el tiempo se transforma en alguien muy importante.
Finral era alguien un tanto cobarde que intentaba a toda costa las batallas, pero era muy útil cuando se trata de su magia.
Vanessa siempre bebía alcohol, por lo que siempre terminaba en algún lugar de la base inconsciente por culpa de lo que bebió, pero era como la hermana mayor en la base.
Charmy siempre estaba comiendo, nunca la había visto luchar desde que perdió la memoria, pero le habían dicho que ella era muy fuerte.
Gauche era una persona extraña, y muy poco paciente. Siempre hacia figuras de su hermana pequeña Marie y le sangraba la nariz muy seguido.
Grey era una chica que se avergonzaba por todo, a pesar de que ella es muy linda físicamente, no sabía la razón por la cual ella intentaba esconderse de todo.
Luck y Magna, eran dos polos completamente opuestos. El primero era risueño, y un tanto psicópata en ciertos términos. Magna era alguien confiable, pero se enoja a la mínima provocación.
Gordon siempre murmuraba cosas que no podía entender, pero siempre lograba entender la palabra "Amigos" viniendo de él, su presencia la ponía un poco incómoda al principio, pero logro acostumbrarse.
Y Asta… Podía decir que era alguien con mucha energía, siempre entrenaba su cuerpo y hacía mucho ejercicio. Aunque sabía que él era alguien que siempre miraba al frente, últimamente era alguien que le transmitía una aura extraña.
La primera vez que noto que todo empezaba a cambiar fue hace más o menos hace unos meses atrás, más o menos cuando fue al templo Submarino, pero fue específicamente cuando por accidente había escuchado una conversación entre Asta y Finral.
"— ¿Asta-Kun? ¿Pasa algo? Últimamente estás muy distraído. – Preguntó el castaño.
—… Lo siento, es solo que estoy un poco pensativo… Solo es eso. – Había respondido el cenizo desviando un poco su mirada.
—Asta-Kun… es raro verte de esta manera ¿Sabes? –. Suspiro Finral.
—…
—Ya te lo he dicho un par de veces, pero es como si esa chispa tan alegre de tu personalidad se fuera apagando poco a poco. – Decía el castaño intentando explicar su punto.– No sé si logro entenderme bien, pero desde que Noelle-Chan perdió la memoria, tú haz estado mucho más tenso y muy protector, aunque se nota que quieres corregir esto último, pero el cambio de personalidad que haz tenido me preocupa.
—…Lo siento por preocuparte, Finral-Senpai… Últimamente cuando veo a Noelle, mi corazón se apreta y no puedo evitar pensar en comparar a la Noelle de antes con la actual, mientras más lo hago más miedo siento… Mucho miedo… No sé qué pensar, es un miedo que de a poco ha ido tomando mi corazón.
—…
—Desde lo que paso en el Templo Submarino, no sé qué quiero hacer. Noelle sufre al recordar algo, y que eso pase otra vez y de la misma forma me aterra, pero también extraño a esa Noelle, mucho, y no sé que debo hacer… – Cada palabra que salía de él, se podía reflejar que tan frustrado estaba."
Noelle solo podía pensar que por su culpa Asta está entrando en un tipo de depresión, haciéndola sentir mal, a tal punto de querer vomitar.
Todo estaba empeorando por su culpa, así que ella debía arreglar esto.
Salió de la base en dirección al bosque, en estos momentos Asta debía estar entrenando en alguna parte de él, así que rápidamente camino entre los árboles y la maleza del lugar.
Se detuvo.
¿Por qué iba a buscarlo?
¿Qué quería decirle?
¿Qué iba a hacer al tenerlo en frente?
¿Qué quería hacer?
Sin saber cuándo se había vuelto a mover, miro a la persona que se encontraba a unos cuantos pasos de ella.
Un pequeño miedo nació al fondo de su corazón, esta era la primera vez que sentía miedo hablar con Asta, o eso creía.
El cenizo estaba entrenando con una de sus espadas antimagicas, la cual levantaba y bajaba una, y otra vez.
—Asta-San –. Llamó.
El chico no volteó.
—Asta-San. –. Hablo un poco más alto.
Nada.
—¡Asta-San! –.
Nada, otra vez.
Un gran enojo surgió de la nada dentro de ella, haciéndola gritar:
—¡ESCUCHAME CUANDO TE ESTOY HABLANDO, BAKASTA! –. Rápidamente se tapó la boca sorprendida.
¿Y eso?
¿"Bakasta"? ¿Esa no era la manera en la que Kahono le había dicho que ella llamaba a Asta?
¿Por qué salió así de repente?
Miro al chico, y descubrió que él también la miraba con un rostro lleno de sorpresa.
—A-Ah, yo… –
Asta dejo caer la espada, y rápidamente se acercó a ella tomándola fuertemente por los hombros.
—¿Asta-San? –. Noelle lo miro con sorpresa.
La Silva vio como repentinamente el brillo que había en los ojos del chico desapareció, preocupandola.
—E-Estas apretando mucho. – Se quejó Noelle al sentir que el agarre en sus hombros se volvía más fuerte.
—A-Ah, Lo siento. – Como si despertará de un sueño, Asta soltó a Noelle con cuidado. – Perdón.
—… ¿Sucede algo?
—No, no es nada. – Desvío la mirada.
Otra vez.
En estos últimos meses, Asta desviaba su mirada de ella, también era mucho más callado y muy reservado. Cada vez que le preguntaba qué pasaba, él respondía que no era nada de que preocuparse, pero lo único que lograba era preocupar a los demás.
Era así solo con ella, con el resto se le veía riendo y siendo muy activo, como los primeros meses de esta situación.
Esa también era una de las cosas que la frustraban demasiado.
—¿Por qué estás siendo así? –. Esas palabras salieron sin permiso de ella.
—¿Eh?
Ya no hay vuelta atrás.
—¿Acaso es por lo que le dijiste a Finral-San? –. Preguntó la chica.
—¿A-A qué te refieres? –. Los nervios se notaron en su tono de voz.
—Lo escuché por accidente la otra vez que hablaban en el pasillo hace unos meses.– Aclaro la chica.
—…
—¿Puedo hacerte una pregunta?
—…
—¿Extrañas a la otra yo?
—…¿Qué pregunta es esa? ¡Claro que la extraño! –. Respondió Asta.
—Entonces, ¿Prefieres a esa Noelle?
—¡…!
—Cuando te grite, ¿Creías que había recuperado mis recuerdos?
—Y-Yo…
—Eso es un sí, supongo… –. Suspiro la chica.– ¿Te desilusioné, cierto?
—…
—Supongo que quieres mucho más a mi yo con recuerdos. – El tono de voz de Noelle tembló, y sus manos se aferraba con fuerza a su falda color violeta. – Pero yo no tengo la culpa… ¡Yo no pedí perder mis recuerdos! ¡No tengo la culpa!
—…
—¡Dijiste que me ayudarías a recordar! ¡¿Entonces por qué me haces aún lado ahora?! ¡Sé perfectamente que prefieres a mi yo con recuerdos, pero esa comparación hace que me sienta mal! Me duele el pecho cada vez que oigo a los demás "Eso es extraño de tú parte" o "La Noelle de siempre hubiera reaccionado así" –. Los sentimientos en su corazón estaban hecho un completo caos.
—…
—¡¿Qué no sabes que hacer ahora?! ¡¿QUÉ SE SUPONE QUE SIGNIFICA ESO?!
—…
—Cada vez que estoy cerca tienes esa expresión de dolor en tu rostro, y me hace pensar ¿Valió la pena perder mis recuerdos? ¿Por qué estás personas sufren por mí?
—Yo no…
Noelle lo miro, su cabello tapaba sus ojos y sus manos estaban en forma de puño, bien apretados.
—Yo no te pedí que me protegieras ese día… –. Esa pequeña frase fue como un golpe en el estómago para Noelle.– Hubiera sido mejor que yo hubiera perdido mis recuerdos.
Un fuerte golpe se escuchó.
Las lágrimas caían por los ojos de Noelle, su mano ardía en dolor, y su cuerpo no dejaba de tiritar.
Asta no volteó a verla, solo se quedó ahí parado, sin hacer nada, sintiendo el fuerte ardor y dolor en su mejilla Izquierda.
—¡Idiota! –. Dicho esto, la chica se fue corriendo del lugar.
—…
El cenizo camino hasta su espada, tomo la empuñadura de esta de nuevo con la intención de seguir entrenando, pero no la levantó. Solo sé quedó allí, sosteniendo la empuñadura.
Por otro lado, Noelle corría sin rumbo por el bosque. No quería ver a nadie, no quería hablar con nadie, quería estar sola.
Repentinamente calló al suelo, de seguro se había tropezado con una piedra o con una raíz de árbol que sobresalía de la tierra.
No hizo el esfuerzo de levantarse, no tenía las fuerzas para ponerse de pie.
Como una niña lloro en el suelo, sin que nadie la consolarla, tampoco es como si quisiera que alguien lo hiciera en estos momentos.
…
Cuando volvió a levantar la cabeza se dio cuenta que el cielo estaba anaranjado, lo que indicaba que el sol ya se estaba ocultando.
¿Cuánto tiempo habrá estado tirada en el suelo?
Con cuidado de levantó. Debía volver a la base cuanto antes, no quería preocupar a los demás.
Su ropa estaba toda sucia, tenía barro, pasto y un raspón en la rodilla, debió habérsela hecho al caer.
Miro el lugar, y volvió por donde había corrido llegando al lugar en donde le había gritado y golpeado a Asta.
En el lugar ya no habían rastros del chico cabello cenizo, aunque tampoco esperaba encontrarselo.
Encontró el camino de vuelta a la base, se acercó a la puerta y la empujó para abrirla, una vez abierta fue recibida por Vanessa.
—¡Noelle! ¡Que bueno que llegas! Es hora de comer. – Le dijo la peli rosa.– ¿Qué te pasó? Estás toda sucia.
—A-Ah, E-Estaba entrenando en el bosque. – Mintió.
—¿Enserio? Entonces debes venir hambrienta. – Sonrió la mujer.
—La verdad es que no…–. Respondió Noelle.– Iré a bañarme y a dormir, con permiso.
—¿Hum? Esta bien. –
Noelle paso por la sala, sabiendo que todos los presentes la observaban, pero decidió ignorarlos. Al llegar al pasillo se encontró con Asta.
—¡Noelle-Chan! ¿Estás segura de que… –. Finral que había aparecido por el pasillo buscando a la peliplata de repente se quedó callado.
—…
—…
Finral sintió la repentina tensión en el ambiente y el peso que tenía. Vio como ambos solo se miraban sin decir nada, hasta que Asta decidió desviar su mirada de ella.
La chica bajo la cabeza, y paso por el lado de él. Esta situación no era normal.
Una vez la Silva desapareció por el pasillo, Finral se acercó a Asta que seguía sin moverse de su lugar.
—Asta-Kun… ¡…! –. Finral al ver el rostro del cenizo se sorprendió.
La orilla de sus ojos estaban rojos al igual que sus mejillas, como si… Él hubiera estado llorando por algo.
Creo que ya entendía la situación.
—¿Tienes hambre?
Asta negó.
—Ve a dormir, tranquilo, le diré a los demás que estás cansado. –
—Gracias…
El chico dio la media vuelta en dirección a los dormitorios, y camino lentamente, pareciera como si un mínimo empujón fuera a votarlo al suelo.
No estaba seguro de qué pasó con ellos, pero sabía que era algo delicado.
Noelle abrió los ojos, ya habían pasado horas desde que entró en su habitación. Había pensado mucho mientras se bañaba, y lo que iba hacer sería lo mejor que podría hacer.
Ya había dormido así que ahora o nunca.
Se levantó de la cama, busco una mochila y empezó a guardar todo lo que podía llevar, como dinero y ropa.
Se quitó la pijama y se colocó un conjunto de ropa que solía usar con mucha frecuencia, tomo una capa que venía con un gorro y se la colocó.
—"Esto es lo mejor"
Esas eran las palabras que repetía una y otra vez en su mente.
Tomo una hoja y una pluma para poder escribir. Escribió algo pequeño, ya que las manos no le dejaban de tiritar y las lágrimas no dejaban de caer.
Dejo la nota en su escritorio afirmado con frasco.
Salió de su habitación y camino por los pasillos oscuros, se dirigió a la sala de la base que estaba vacía, era extraño ya que siempre se quedaba alguien por ahí, pero así era mejor.
Camino hasta la cocina y saco toda la comida que pudo, para después guardarla en su mochila.
Era todo.
Rápidamente se dirigió a la puerta y la abrió. Esto era por su bien y por el de todos a su alrededor.
—Cuando recupere mis recuerdos, volveré. – Esa era una promesa así misma. – Hasta luego… chicos.
Dicho esto corrió hasta perderse dentro del oscuro bosque.
La paz es algo que no dura para siempre, ya que siempre habrá algo que la perturbe, se quiera o no.
Eso describiría perfectamente lo que sucede dentro de la base de los Black bulls.
Vanessa corría por los pasillos de la base, en dirección a la sala en donde se encontraban todos.
Ese día ella había decidido levantarse temprano y esperar fuera de la puerta de la Silva hasta que ella saliera para poder hablar con ella, ya que el día de ayer se había visto un poco deprimida, pero al notar que se demoraba mucho decidió tocar la puerta, que se abrió al primer golpe.
Una vez dentro vio la habitación vacía, y se fijó que faltaban un muchas cosas. Su atención fue directamente a una nota que estaba sobre el escritorio afirmada con un frasco de vidrio.
Dudosa lo había tomado, lo abrió y leyó.
En ese momento la desesperación la invadió, y sin dudar corrió fuera de la habitación en dirección a la sala.
"Adiós.
Noelle Silva."
La nota se podía apreciar perfectamente manchas que habían logrado correr la tinta en el papel, por el tipo de manchas suponía que Noelle la escribió mientras lloraba.
Una vez llegó a la Sala, todos los presentes se giraron a mirarla sorprendidos.
—¿P-Pasa algo? – Pregunto Finral acercándose a la Pelirosa.
—¡Noelle! ¡Noelle se fue! –. Grito una vez recuperó el aliento.
Todos en la sala contuvieron la respiración.
Vanessa cayó de rodillas al suelo, mientras se sujetaba de la pared que estaba a su lado, estaba cansado y sintió como si su fuerza fuera drenada de repente.
—¿Eh? –. Eso es lo único que pudo decir Asta.
Definitivamente esto se estaba volviendo cada vez más complicado.
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Con al capítulo solo diré que, es algo que debía pasar😬 y que hice ver a Asta como un tremendo ¿Patán? Pero deben pensar que no todo sale como uno quiere 😂
Próximo capítulo: Tristeza.
