Sus pasos cada vez se hacían más firmes para no perder el equilibrio, tenía sueño aún y tenía un poco de hambre, pero no se dejaría derrotar aún.
Debían haber pasado por lo menos unas 11 horas desde que se fugó de la base, no se podía rendir si apenas había empezado su viaje por sus memorias.
Paro un momento, su cuerpo se sentía pesado por el cansancio e incluso sus ojos se cerraban por si solos, tomo la mochila que tenía en su espalda y busco la botella que tenía con agua, vertió una cantidad considerable en sus manos y la paso por su rostro, con la intención de despertar.
Guardo la botella, saco un pañuelo para secar su rostro y luego saco el resto del pan que tenía y se lo comió.
Eso debería servir por el momento.
El agua no sería un gran problema para ella, sino, la comida sería su más grande factor. Tenía el suficiente dinero para comprar una gran cantidad, a menos que alguien le robará, pero ella misma podía vencerlos, pero debía ser lo más discreta ahora, ya que muy seguro que esas personas la están buscando.
Siguió su camino, debía alejarse aún más, aunque ya no estaba en el rango de la base, estaba segura que usarían sus escobas para ahorrarse tiempo, y eso era una desventaja para ella, ya que no podía usar la escoba.
- ...
Otra vez ese sentimiento.
Cada vez que pensaba en esas amables personas, su corazón se apretaba y sentía unas increíbles ganas de llorar, su yo actual también lloraría, pero no con la intensidad que sentía aquella Tristeza, para ella habían sido unos pocos meses, y también creía que lo había sido con su yo con recuerdos, pero sentía que no era lo mismo.
- Que idiota soy... Creo que la respuesta a este problema es obvia...-. Murmuró mientras miraba el cielo.
"Hubiera sido mejor que yo hubiera perdido mis recuerdos."
- ... - Su vista de repente fue nublada por más lágrimas.
La Amnesia era algo que no le deseaba a absolutamente a nadie, pero solo traía desgracias, no solo a la persona afectada, sino también a las personas más cercanas a uno, y esa tristeza no se la deseaba a nadie.
Cuando Asta le había dicho aquellas palabras, pensó: "¿Entonces hubieras preferido olvidarme?" eso provocó un gran enojo en ella y sin pensarlo, lo golpeó.
- ...Ese idiota se lo merecía... -. Esas palabras aparecieron en su mente, y sin dudas estaba de acuerdo.
Aunque aún así se sentía mal por golpearlo, ¿Por qué será? Además en ese momento lo llamo "Bakasta", una palabra que había escuchado anteriormente de Kahono, y una que otra vez por parte de Vanessa.
Era una palabra que le transmitía muchas cosas, pero ninguna de esas cosas podía entenderlas.
Todo es muy confuso.
Al igual que esas veces que sin sentir un sentimiento en específico, simplemente sus lágrimas se desbordan, sin sentir dolor, o alguna alegría, solamente sucedía.
Muchas veces Asta se había alterado al verla llorar, e intentaba calmarla, pero él se ponía demasiado nervioso al no saber que hacer. Así que la situación terminaba al revés, ella tranquilizandolo a él.
- ... -. Sonrió. -. No se puede evitar.
De repente sintió mucha energía, suponía que era por lo que acaba de comer.
- Será mejor que me mueva. - Agarro con fuerza su mochila y siguió.
El bosque sería muy silencioso sin el sonido de los animales alrededor, era tranquilizante.
Se podía oír claramente el canto de los pájaros, el sonido de un río en algún lugar, alguno que otro movimiento en los arbustos provocado por pequeños animales, personas... ¿Personas?
Con mucho cuidado, Noelle siguió las voces que escuchaba y llego hasta cierta parte del bosque. Ahí habían tres personas hablando sobre algo mientras uno sostenía algo en sus manos.
Era algo que ella reconocía bastante bien.
- ¡Esas cosas son...! -. Ella sabía que objetos eran.- Entonces esas personas...
Los objetos que ella había visto son los dos que le habían encargado sacar algún momento de una mazmorra hace unos meses atrás.
Entre sus hechizos, no había alguno que fuera capaz de encerrarlos, solo tenía unos que usaba para protección en donde nada puede entrar, pero todo puede salir.
Diablos.
Tendría que jugársela.
- ¡¿Otra vez?! ¡Mierda! -. Se quejó uno.
- Estas cosas no nos sirven en absoluto... -
- Si tan solo tuviéramos todas las piezas, así podríamos venderlo y tener una gran cantidad de dinero del mercado negro.
- ¡Ahg! ¡Esto es tan fastidioso!
- ¡Han pasado meses, y aún así no hemos podido conseguir nada con esto! ¡Sí tan solo no hubieran estado esos malditos caballeros mágicos!
Los tres estaban completamente enojados, y se intentaban desquitar a menudo de gritos e insultos.
Esta era una oportunidad, para Noelle.
Apuntó su varita y creo una esfera de agua que disparó hacia el tipo que tenía ambos objetos, logrando que este los soltara por el impacto, y rápidamente los encerró en una esfera de agua.
- ¡Ahora! -.
- ¡¿Qué sucede?!
- ¡¿Quién está ahí?!
- ¡Sacanos de aquí!
Corrió hasta los objetos, y los tomo entre sus manos.
- Como pensaba... Estos tipos son los que robaron los objetos en la Mazmorra.- Rápidamente se levantó y miro a los tres tipos.
- ¡¿Quién eres?!
- ¡Espera! Esta chica... No cabe duda, esta chica es la que estaba ese día en la mazmorra, ¡Es ella quien agarro el otro pergamino! -. Dijo uno.
- ¿Ella?
- Sí, no cabe duda.
- Eso significa que estamos de suerte.- Sonrió otro.
- Oye niña, ¿Qué tal si nos das el otro pergamino?
- Lamento informarles, pero yo no tengo en mi poder aquel pergamino, y aunque lo tuviera tampoco se los entregaría. - Respondió Noelle. - Tengo que irme.
Sin dudarlo, Noelle guardo los objetos en su mochila y empezó a correr, tenía que irse antes que se dieran cuenta que el hechizo se podía romper fácilmente, aunque fueran tan solo unos segundos de ventaja.
- ¡Espera! -. Grito.
- ¡Oye! ¡Mira! -. Le dijo otro que había logrado sacar su mano de la esfera.
- Esa niña... ¡Atrapenla!
De un solo ataque lograron deshacer el hechizo, y fueron detrás de la Silva.
El bosque tenía sus ventajas y desventajas, una era que podías esconderte en casi cualquier lugar y otra es que podías tropezarte en cualquier momento.
Los tres ladrones empezaron a lanzar sus ataques, uno de ellos era mago tipo tierra, otro de fuego y por último espadas.
Los ataques tenían un gran alcance, y un gran poder de destrucción, en su caso el único hechizo que tiene con un increíble poder de destrucción era el Rugido del dragón de mar, pero si el resto de esas personas seguían buscándola, y usar ese hechizo que tenía un gran tamaño sería llamar la atención de ellos.
Además tampoco podía dejar liberar su poder, si lo hacía Luck la encontraría muy rápido, y tenía que moverse seguido para que tampoco la detecten por su Ki.
Tenía mucho en contra en estos momentos.
Se giró y lanzó una gran bola de agua, que detuvo uno de los hechizos del mago de fuego, el agua y este último crearon una gran nube de vapor que los segó a todos.
Era su oportunidad de volver a correr.
- ¡Ahg!
- ¡Vuelve aquí!
- ¡No veo nada!
- ¡Tranquilos! -. Ordenó uno, para luego sonreír.-. No la podemos ver, pero... ¡Podemos ver tu sombra!
Tal como decía, entre todo la nube de vapor que se formó se podía ver una silueta, y la único persona que estaba cerca de ellos era la chica.
Sin dudarlo, lanzó una de sus espadas en dirección a la silueta, y se pudo ver cómo está atravesó justo el medio.
Los tres siguieron la dirección de la espada una vez que el vapor empezó a despejarse.
- Esta mocosa...-
Pero lo único que vieron fue la capa de la Silva siendo atravesada por la espada.
Ella había logrado escapar.
- Espera... Puedo sentir el olor a Sangre. - Dijo uno.
- Tu nariz es muy útil en algunos casos. - Sonrió otro.
- Vamos.-
Había alcanzado a esquivar eso último ataque a duras penas, si no se hubiera dado cuenta ese ataque le hubiera dado justo en el centro y muy seguro dado en un órgano vital.
Con fuerza apretó el vendaje, y lo amarró en la zona afectada.
La espada había logrado darle en su brazo Izquierdo, aunque no era una herida tan grande ni tan profunda, pero la sangre no se había dejado esperar en aparecer.
Tan pronto como dejo firme el vendaje, se hecho a correr otra vez, no debía perder tiempo, sabía que en cualquier momento se podía a llegar a encontrar con ellos otra vez.
Una pared de tierra apareció repentinamente frente a ella, impidiendo su camino. Sin pensarlo dos veces, disparó una bola de agua que logró destruir aquella pared.
- Eres bastante rápida para ser solo una niña.-
- Eso fue demasiado rápido. - Pensó Noelle, mirando a las personas detrás de ella.
- ¿hum? Ahora qué te veo bien... Eres una chica muy hermosa, ¿No te gustaría ser mi esposa? -. Pregunto uno con una horrible sonrisa.
- Ni en mil años. - Respondió Noelle.
- Vaya, que lástima. - Se estaban burlando de ella.
- Hey, mirá. -. Dijo uno, señalando los broches dorados que la PeliPlata portaba.
- Oye, oye, ¿Qué tenemos aquí? ¿Una chica de la realeza? Ahora me interesas aún más, niña. -. La expresión era horrible, no, toda la existencia de ese hombre le daba asco.- Parece que encontramos el más grande botín... De seguro tienes muchas cosas de valor Contigo, no solo me quedaré contigo, sino también con todo lo que tienes.
- Que envidia capitán, tendrá una hermosa esposa.- Rio uno.
- Sí, yo también siento un poco de envidia. -
Asqueroso.
- Atrápenla. -.
Noelle se dio rápidamente la vuelta, su instinto le decía que corriera lo más lejos de esos tres, no los quería cerca.
Los ataques no se hicieron esperar, el bosque no era un lugar muy bueno para la lucha, ni mucho menos si había un mago tipo fuego, ya que un mínimo mal movimiento puede incendiar el bosque completo.
A lo lejos vio una luz cegadora, lo que indicaba el fin del bosque, eso decía que había un espacio abierto en donde se podría pelear, pero lo que encontró no fue lo que quería.
En frente de ella había un precipicio.
- Esto es malo.- Pensó.
Su cuerpo se congelo cuando sintió una mano en su hombro.
- Al fin te alcanzamos. -
Abofeteó al hombre detrás de ella, logrando soltar su agarre, y rápidamente se alejó de aquellos hombres, pero...
- Al fin tenemos de vuelta el pergamino y el joyero. - Habían logrado quitarle su mochila. - además que también todas tus pertenencias.
Sin dudarlo, el hombre abrió su mochila.
- ¡Esto es un verdadero botín! ¡Oye, niña, traes una gran cantidad de cosas contigo! Además de comida, eso ya nos hacía mucha falta. -.
- ...
- ¿Sabes? Ya no te quiero, ese último golpe realmente me dolió y lo que yo busco es una mujer que me respete, admito que sería muy divertido disciplinarte, pero me conformo con esta gran cantidad de dinero... Así que, Morirás aquí y ahora.
Debía recuperar su mochila... Durante unos pequeños segundos de debate consigo misma, se decidió.
Incremento su poder hasta un 68%, y levantó su varita señalando a aquellos tres hombres.
No tenía más opción, si no lo hacía, perdería.
Un gigantesco Dragón apareció alrededor de Noelle, estaba lista para disparar en cualquier momento.
- Devuelvanme mi mochila. - pidió amablemente Noelle con un tono serio.
- Como se esperaba de alguien de la realeza, tienes una cantidad de Maná increíble. - Rio el hombre.- Eso me dan más ganas de Matarte. ¡Gael! Acaba con ella de una vez.
El hombre con magia de tierra dio unos cuantos pasos hacia el frente, y su Grimorio se abrió en cierta página.
Noelle agarro con fuerza su varita.
- ¡Magia creación de tierra: Gran avalancha!
- ¡Magia creación de agua: Rugido del Dragón de Mar!
Noelle cuando se había soltado del ataque, había corrido en dirección al acantilado, y eso, fue un gran error.
El ataque de ese tal Gael había ido directo al suelo, destruyendo la superficie en donde estaba Noelle, logrando que su propio ataque se desviará hacia el bosque, destruyendo todo a su paso, mientras que ella había caído con el resto de piedras que antes la habían sostenido.
Abajo había un río, pero si ella llegaba a caer en el... moriría sin dudas.
Morir.
Ella aún no se sentía lista para morir, ¡Aún tenía cosas por hacer! ¡Debía recuperar su memoria!
Debía verlos sonreír una vez más...
Aunque pensara eso, su cuerpo no reaccionaba y ningún plan le venía a la cabeza.
Cerro fuertemente los ojos, con la intención de detener nuevamente las lágrimas.
De un momento a otro dejo de caer, algo o alguien la había salvado.
Lentamente abrió sus ojos, y a la persona que vio la dejo sin habla. Él no la miraba, pero estaba segura que sabía perfectamente que lo miraba.
El nudo en su garganta no la dejaba hablar, pero aún así logro pronunciar el nombre de quién le había salvado:
- A-Asta...San..
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Próximo capítulo: Ataque.
