Decidió comenzar a cortar distancia y Mikasa al verlo hizo lo propio.

Estaban cerca podían sentir la respiración del otro. Mikasa decidió cortar la distancia y dar rienda a su pasión con un beso salvaje, hambriento quería saborear, podía sentir el sabor del jugo de manzana en el paladar, por su parte Eren sentía la menta de los labios de la joven.

Estaba extasiado, se sentía en el paraíso jamás se imagino estar en esa situación, bueno si lo imaginaba pero de verdad aunque suene muy cliché la realidad superaba a la fantasía.

Las manos del joven comenzaron a recorrer el cuerpo de la Ackerman, pasaron por su espalda, bajaron por esa estrecha cintura quedándose un momento para pegarla más a su cuerpo, decidió ir más allá bajando por su espalda baja para detenerse en esos glúteos que tanto admiraba, esos que eran tan suaves al masajearlos y apretarlos, no contento con eso decidió darles un pequeño pellizco que hizo a Mikasa gemir en el apasionado beso.

Ella no se quería quedar atrás, le gustaba dominar, pero siendo sincera dejaría pasar por esta vez y se dedicaría a disfrutar.

Al ver la disposición de la muchacha Eren con más confianza comenzó a besarle el cuello.

-¿Sabes? Es mejor esto que los estúpidos sueños húmedos que me volvían loco cada noche. - soltó en el oído de Mikasa y mordiendo el lóbulo de esta.

Ella soltó un gemido.

-¿Quieres saber que se va a sentir mejor? - dijo con los ojos entrecerrados por el placer y una sonrisa socarrona.

-¡Oh! Créeme que me doy una idea, si esos sueños eran porque escuchaba como ese estúpido enano te hacía suya. Pero yo te voy a demostrar que soy mejor en lo que sea que ese anciano hiciera.

-Escucharte decir eso me hace excitarme más, vaya que si eres un acosador ¿a caso te molestaba que Levi me cogiera? Igual ya no importa, eso se acabó. Pero tu eres el que si tiene un compromiso con esa chiquilla odiosa.

Eren bufo encima de su clavícula la cual estaba degustando, trató de no tomarle importancia y siguió bajando hasta los senos de ella. Esa estúpida tela le impedía ver y probar lo que quería.

Se separó solo un poco, Mikasa iba a protestar hasta que se dio cuenta de lo que él castaño quería hacer, ella levantó los brazos en lo que Eren le sacaba la blusa negra de tirantes, vio un bralette color azul que le resaltaba esa piel blanca ahora perlada un poco de sudor, se abalanzó hacia la azabache, pero ella lo detuvo.

-Está cosa es un conjunto, así que ahora espera para mostrártelo.

Dicho esta Ackerman tomó el botón de aquel short que tapa solo lo necesario, lo desabrocho y bajándolo lentamente no perdía de vista a Eren quien miraba hambriento lo que iba dejando al descubierto.

Se enderezó cuando terminó de bajar aquel molesto short.

-Eres una gran tentación, Mikasa.

Era la primera vez que el la llamaba por su nombre, y lo hizo de una manera tan sensual y necesitada que si ahora mismo el le abría las piernas y entraba en ella lo dejaría sin ningún problema de lo mojada que estaba y con solo unos cuantos besos y miradas.

Él por su parte se quito aquel pantalón de pijama que ahora estaba fuera de lugar. Mikasa pudo ver aquel bulto que en verdad no dejaba nada para ser criticado, aún debajo de esa estúpida tela del bóxer se visualizaba apetitoso.

-A ti te bendijo muy bien el creador, o quizá el demonio para hacer pecar a las mujeres. - hablo acercándose a él y volviéndolo a besar.

-Espera, vayamos a mi habitación allá estaremos mucho más cómodos.

La tomó de la mano y la guio hacia su pieza. Una vez dentro comenzaron con lo que habían estado haciendo hace unos minutos.

Entre besos deseosos de más Eren comenzó a bajar de nueva cuenta por el pecho de la ojigris y hábilmente se deshizo de aquel bralette.

Tomó con su boca aquel pezón rosado y comenzó a masajear el otro seno mientras hacía maravillas con su lengua.

Ella no dejaba de gemir, vaya este hombre en realidad era un maldito, ¿con cuantas mujeres se habría acostado para estar haciéndola mojar con sólo besos y caricias en sus senos?

-Es mi turno, querido vecino.

Se apartó de él y camino a la gran cama situada justo en medio del cuarto. Se sentó y con su dedo índice le dijo que se acercará. Eren intentó de una a recostarla pero ella negó.

El se quedó estático al sentir como ella rozaba con sus dedos la cinturilla de aquel bóxer, para después irlo bajando lentamente.

Jeager sintió la húmeda boca de la Ackerman cubriendo su pene y las caricias que le proporcionaba la lengua de ella a la cabeza de su miembro haciéndolo sentir más duro de lo que estaba.

Ella hacía un vaivén lento mientras esté soltaba pequeños gemidos guturales pues sentía el palpitar de aquel falo, para después ir aumentando la velocidad del oral.

Él sentía que su orgasmo estaba próximo a llegar y con cuidado quito a la joven que se encontraba desconcertada por el acto.

-Si seguías con eso me hubiera sido imposible no correrme. - contestó a la interrogante que veía en los ojos de ella, la levantó de su lugar y la volteo dándole la espalda. - Espero y sea de tu agrado estar en 4, porque así es como estarás.

Mikasa no podía estar más excitada, su vecino era muy bueno y esa posición era la que más disfrutaba ella en el sexo.

-Espera un momento me pondré el preservativo, porque por muy caliente que este y me quiera hundir en ti ya, tengo que cuidarnos.

Camino hacia el buro negro que se encontraba a lado de la cama, sacó el condón y hábilmente lo coloco en su pene. Volvió a donde ella quien ya lo esperaba ansiosa dándole una maravillosa vista del lechoso y bien formado trasero que lo estaba tentando.

La imagen de ella era tan erótica y caliente, su trasero al aire y su espalda curveada tan sensualmente que lo siguiente que hizo fue hacer la braga hacia un lado agacharse para quedar a la altura de la rosada vagina, la cual ya estaba tan húmeda que podía ver sus jugos sobre los labios.

Por instinto acerco su rostro y como si de un hombre al que se le ha negado agua durante días se tratase comenzó a devorar la intimidad de la chica, quien no podía dejar de gemir y moverse tratando de que la lengua de Eren entrase más en ella.

-Por favor, necesito que ya metas tu pene. - no podía cree que ella Mikasa Ackerman estuviese suplicando por una verga, ni siquiera con Levi lo había hecho y lo raro de todo esto es que su orgullo no se sentía herido.

Eren no opuso resistencia, incluso el estaba ansioso de poder hacer lo que la joven pedía.

Se metió de una estocada, fuerte y duro haciendo que Mikasa soltara un gritito tan sensual.

-¿Te dolió? ¿Puedo ir más lento si quieres?- preguntó el de ojos verdes deteniéndose un momento.

-No te atrevas a hacerlo despacio, así como lo hiciste esta bien, sigue con ese ritmo.

Eren sonrió, así que a su vecina le gustaba rudo entonces se haría como ella quería.

Volvió a salir y meterse de igual manera, las estocadas subían cada vez más de intensidad.

Estaba en el cielo, sentía como las paredes vaginales de la Ackerman le aprisionaban más su miembro.

En un arranque de placer la tomó de ambas manos levantando su tórax de la cama y haciendo entrar más su virilidad en ella.

Por su parte Mikasa no podía estar más extasiada, así era como le gustaba el sexo a ella, rudo, sensual sin miramientos o pensando que ella era una dulce princesa pues no lo era.

Eren la soltó, pero no dejó que ella bajara, al contrario puso ambas manos haciendo presión en el largo y blanquecino cuello de la pelinegra.

Espero una queja por parte de ella, pero solo tenía pequeños jadeos aprobatorios. El por fin estaba cumpliendo sus más oscuros deseos, sus anteriores parejas eran tan sosas.

Incluso lo intentó con Gabi, pero ella le dijo que no era ninguna prostituta que lo mejor era el sexo en posición del misionero porque las parejas que se amaban debían hacerlo así para transmitir todo el amor que sentían por el otro al momento de la unión.

Algo estúpido si le preguntaban a él.

Pero con su vecina esto era diferente, no sentía que ella se fuera a romper e incluso parecía disfrutar de esto y no podía estar más agradecido con ella.

En la habitación solo se escuchaban jadeos, gemidos y el constante chocar de la pelvis en el trasero de la azabache.

-¡Ereeeeeeeen!- fue lo que escucho al sentir las paredes de Mikasa contraerse alrededor de su miembro.

Fue todo lo que necesito para terminar de correrse diciendo el nombre de Mikasa tan gutural y placentero.

Después de unos segundos el salió de su vecina, quien respiraba agitadamente como él mismo.

-Creo que debemos descansar ¿Quieres dormir aquí a mi lado?- pregunto dudoso, ya que cuando el tenía sexo casual antes de ser pareja de Gabi por lo regular lo hacía en hoteles, pero esto fue totalmente diferente.

Ella iba a negar pero recordó lo que había hecho con las llaves de su departamento.

-Igual no es como que pueda ir a mi casa después de todo, pero si te incomoda puedo ir a casa de una amiga. - dijo levantando sus hombros restándole importancia.

-Quedate por mí no hay problema, pero primero será mejor darnos una ducha.

Ya ambos se habían duchado y aprovecharon un poco más para otro rápido encuentro, se encontraban dormidos hasta que Eren sintió la puerta abrirse y lo golpeó un poco la luz en el ojo haciendo que el levantará la mano para tapar su rostro.

-¿¡QUE MIERDA EREEEEN!? ¿¡QUIÉN ES ESTA MALDITA MUJERZUELA!?

Esa sin duda alguna era su dulce novia Gabi.

Maldición había olvidado que le dio una copia de sus llaves a la castaña.

La pelinegra se había sentado ya mientras tallaba sus ojos para quitarse un poco lo somnoliento.

Ahora si se había metido en un jodido lío, y no porque hubiera engañado a la castaña, sino que tendría que soportar sus estúpidas rabietas.


Aclarando, no soy buena escribiendo Lemmon solo lo había hecho una vez en otra historia hace 7/8 años y espero les haya gustado.

Dos capítulos en un solo día, andaba muy inspirada hoy. Ojalá así sea hasta que termine la historia.

Si les agrado la lectura recomiéndenla con sus amix.

Gracias por leer