Y me quede soñando.
Con la ilusión a cuestas...
El FBI vino a buscarla a su casa y solo encontró sus cosas en un desorden apocalíptico. Parecía que los cajones habían vomitado ropa por doquier al igual que su armario, cómoda y baúl. Se reportó un robo con secuestro que salió increíblemente mal ya que la camioneta en la que se ubicó el GPS de su móvil hizo una carrera demente, eludiendo por completo a las patrullas policiales de tres estados hasta perder el control casi ingresando al estado de Montana, estrellándose en la ladera de una montaña después de una lucha encarnizada por el timón entre Lisbon y su secuestrador. No se encontró mas que cenizas que hacían la detección de ADN imposible pero la silueta carbonizada de dos cuerpos era inequívoca.
Abbott nunca lo creyó.
A pesar de las pruebas irrefutables: el celular de Lisbon en la escena, el audio de la pelea, los cuerpos carbonizados, la estatura de uno de los cuerpos para él era demasiada coincidencia, esto tenía las marcas de una gran estafa para disuadir al FBI de perseguirla y por eso nunca dejo de buscar, de mirar, de seguir a la familia Lisbon en Chicago, a los ex integrantes del equipo del CBI, a los ex clientes de Jane, incluso intentó seguir a sus amigos del carnaval pero esa gente era tan escurridiza como el mismísimo Patrick Jane
Con la esperanza guardada
en el bolsillo roto de un pantalón...
Y después estaban las demandas.
La familia Lisbon en pleno lo había demandado hasta por el aire que respiraba; con sus cuatro integrantes adultos y algunos primos que fueron encontrados en el camino. No contento con eso, hostigó e interrogó a la manera despiadada de la KGB a los esposos Rigsby-Van Pelt, al agente Kimball Cho, JJ La Roche, Madeleine Hightower y habría acosado hasta al mismo Gale Bertram si no estaba bien guardado en una cárcel de máxima seguridad, acusado y sentenciado como cómplice de Red John. Todos y cada uno de los antes mencionados estaban demandándolo por acoso. A él con nombre propio. Acusándolo de utilizar los medios que tenía en su poder en el FBI para seguir con una vendetta personal que le había costado la vida a Teresa Lisbon.
En el baúl sin fondo de mis decepciones...
¿Acaso la vida del Sheriff Thomas McAlister, alias Red John, valía tanto la pena para que a pesar de las evidencias irrefutables de que Teresa Lisbon había muerto a manos de uno de los miembros de la Asociación Blake, Dennis Abbott le tenía tanto encono que llevaba una caza de brujas póstuma hasta el ridículo?
Eso parece pensar la opinión pública, después de reportaje tras reportaje que una hábil periodista rubia emite semana a semana en una de las cadenas televisivas de mayor audiencia nacional; ensalzando las virtudes de la fallecida agente, su dedicación al trabajo, su tenacidad indomable, su don de gentes, su compasión y su liderazgo indiscutible. Hannah Burley había encontrado su nicho con la beatificación de Teresa Lisbon como agente caída en el cumplimiento del deber y nada ni nadie la iba a hacer cambiar de opinión mientras el raiting siga subiendo.
Lo último había sido que el Jefe de Crímenes Mayores del FBI en Washington DC se presentó en su oficina hecho una furia y aduciendo que si no vino antes a romperle la crisma, fue porque su esposa acababa de dar a luz. Le informó a voz en cuello que Teresa Lisbon era su medio hermana, y que él personalmente se encargaría de hundir su carrera si seguía ensuciando su memoria al no dar por finalizado el caso de su trágica muerte. Lo amenazó de frente y sin tentarse el corazón.
Aletargado en el tiempo.
Obsesionado con verte.
- Una sola vez más, agente Abbott, una sola vez más que usted intente seguir con la investigación y sus hijos se quedaran huérfanos.
- ¿Me amenaza en mi propia oficina y en terreno federal?
- Se lo estoy prometiendo, agente Abbott... los accidentes pasan a diario tal como el que le ocurrió a mi hermanita. Es justicia poética, ojo por ojo o llámelo como le dé la gana. Intente quejarse con su superior y se dará cuenta que nadie esta dispuesto a apoyarlo en esta estúpida cruzada contra una mujer que ya está en paz.
- ¿Entones no es "Descansa en paz" como presente imperfecto sino "Está en paz" como presente pluscuamperfecto?
Seeley Joseph Booth sonrió sin dejar de mirar al director Dennis Abbott. El hombre afroamericano sintió un escalofrío ante esa sonrisa. Como si acabara de despertar una bestia salvaje dormida, un tigre o un león. Incluso creyó ver que el color de los ojos del Jefe de Crímenes Mayores cambiaba ligeramente. De un marrón oscuro a un granate muy vivo...
Se enrojecieron mis ojos.
Se marchitaba mi mente...
- Mi esposa es antropóloga. Ella le dirá que cuando el organismo segrega una gran cantidad de adrenalina, hay cambios orgánicos en el cuerpo. El reflejo de huida es mas fuerte, las pupilas se dilatan, la sangre se hace escasa en el abdomen y va a las extremidades para potenciar el poder de ataque o la huida mas rápida además se segrega un componente interesante, Dennis ¿Sabe cuál es?
Seeley invadió el espacio personal de Dennis Abbott y el hombre retrocedió por reflejo. Había algo sombrío, tenebroso e indudablemente peligroso en el hombre que Dennis tenia al frente pero a pesar de esta impresionante exhibición de matonería, el agente supervisor no logróba percibir maldad real en el Jefe de Crímenes Mayores. Aun así, el hombre estaba en alerta.
- Tiene un nombre insignificante, Vasopresina, sin embargo tiene olor almendrado.
Seeley inhaló y sonrió al hombre. En ese momento Dennis Abbott vio como su rostro se transformaba. Sus ojos se pusieron color rojo sangre y unos colmillos empezaban a aparecer en su dentadura. El agente supervisor no podía creer lo que estaba pasando frente a sus ojos, estaba petrificado de miedo ya punto de gritar de terror.
- Apestas a almendra, Dennis...
Será...
Que aún no se llenaba la luna.
Será...
Que el tiempo fue menguando nuestras ganas.
El hombre cerró los ojos por instinto de conservación y los abrió un segundo después para darse cuenta de que Seeley Booth lo miraba extrañado, enojado aun pero intrigado por su comportamiento. El Jefe de Crímenes mayores negó con la cabeza y retrocedió.
- Creo que tanto trabajo te esta afectando, Dennis es mejor que te tomes un descanso, unas vacaciones son preferibles a una baja médica por estrés acumulado. Debe ser horrible perseguir fantasmas aunque nada comparado con ser perseguido.
- ¿Perseguido?
- Claro. Las imágenes mentales son muy poderosas. Imagínate ser perseguido por algo producto de tu desbocada imaginación. ¿A que le tenias miedo de niño, Dennis? ¿Fantasmas? ¿Extraterrestres? ¿Hombres lobo?
- Yo...
- Oh no me lo digas... Le temías a los vampiros ¿Cierto?
Seeley Booth dejo la oficina haciendo un adiós con la mano y sin voltear a mirar al agente supervisor.
Abbott cerró el caso esa misma tarde y lo archivó sin retorno. Aunque quisiera tomarse esas vacaciones que tan amablemente sugirió el Jefe de Crímenes Mayores, aún tenia que recibir a Patrick Jane, recién llegado de Venezuela en amor y compañía de la agente Kim Fisher y darle la pésima noticia de la dramática muerte de su compañera .. .
Las máquinas pitaron como locas mientras el ocupante de la cama abría de golpe los ojos azul verdoso. Aterrado, inhalaba y exhalaba mil veces para calmar su alterado corazón, con una única pregunta retumbando en su mente, después de ver como su peor pesadilla se hacía patente:
¿Teresa Lisbon está muerta?
¡No puedo vivir en un mundo así...! ¡No! ¡Yo me niego...!
Los doctores entraron y lo encontraron con la mirada perdida y fija en el techo. Hicieron todas las pruebas pertinentes. Lo pincharon para el análisis de sangre. Cuando revisaron las pupilas del paciente, confirmaron sus temores. No reactivas. El pulso era estable pero un poco agitado. El mapeo cerebral indicaba que las ondas y reacciones estaban estáticas. Un hombre mayor entra cojeando con un bastón y aparta con el a los internos para revisar las máquinas por si mismo. Luego mira al paciente con desprecio.
- Maldito cobarde... díganle al Director Abbott que el paciente ha caído en coma por obra y gracia de su propia estupidez.
- House...
- Saben que es cierto. El hombre estaba inconsciente pero no en coma y su cuadro clínico no era tan grave...
- ¿No te parece grave un balazo en el estómago?
- Este idiota ha resistido eso y más...
- Conoces al paciente, entonces...
- Digamos que es mi sobrino... llévenlo al penthouse y manténgalo confortable. Tengo que hacer unas llamadas ...
- Dicen que no tiene parientes vivos.
- No dije a quien iba a llamar... ¿No tienen a quien hacer un enema o un drenaje cutáneo? Porque los puedo asignar si siguen molestándome ...
¿Será?
Será...
¡Será!
Será la luna...
Un hombre observa todo el trajín y vaivén de médicos con atención. Una vez que vé salir al anciano de bastón de la habitación y enfrascarse en una alterada llamada con alguien llamado Max, desaparece en las sombras de la escalera y aparece junto a la entrada de emergencia para reunirse con otro hombre anónimo en la salida de emergencia del hospital.
- Está hecho. Patrick Jane cree que Teresa Lisbon está muerta y tal como usted dijo, prefirió el autoexilio del coma antes de enfrentar esa realidad.
- ¿Utilizaste las drogas que te dí?
- No. No es mi estilo. Tengo otros métodos más efectivos, lo importante es que el trabajo se hizo.
- Aquí tienes tu pago ...
- Gracias pero no lo aceptaré. El ver a Jane destruido es más que suficiente paga.
- ¿También tienes asuntos pendientes con el rubio? No lo dijiste cuando te contraté.
- No era necesario, Sr. Volker. Tampoco me es necesario usted en este momento ...
Tommy Volker sintió en ese momento que una fuerza invisible y desconocida lo levantó del suelo y lo estrelló contra la pared al otro lado del callejón. Intenta huir pero sus piernas no le responden y el hombre va acercándose con una mirada desprovista de emoción en el rostro. Tommy no quiere morir a manos de un sádico cualquiera en un callejón de mala muerte ...
El venía preparado.
Remanga su abrigo con un movimiento rápido y deja al descubierto una ballesta de bolsillo ya previamente cargada y lista para disparar. Apunta al corazón en un micro segundo y dispara al mismo tiempo que el hombre salta sobre él ...
El hombre se desvanece en medio de una nube de polvo negro y Tommy Volker aprende de la peor manera que las pesadillas infantiles si se hacen realidad y más a menudo de lo que se espera. Bendita paranoia de ver cosas mas allá de lo evidente ...
¿Será?
¡Será!
Serán las ganas... serán...
