Pov. Normal.
Los dos se miraban fijamente Ranko no sabía si debía quedarse ahí o no, pero su incomodidad ganó así que fruncio el ceño lista para atacarle, pero antes de que eso sucediera apareció Izayoi.
—¡Oh por dios, Ranma! -exclamó sonrojada al ver esa situación entre ambos adolescentes- creó que llegue en un mal momento...
—¡Izayoi! no es lo que crees, quitate cerdo pervertido -explicó nerviosa luego lo golpeo mandándole al agua levantándose y tomando su ropa con rapidez- te lo juro no estábamos haciendo nada malo... ¡Ryoga¡ -exclamó al recordar que él no podía nadar cuando es un cerdo y al sacarlo, Ryoga comenzó a atacarle- p-chan tranquilo sino te lanzó de nuevo al agua y te dejo ahogarte.
Él rápidamente se calmo al escuchar la advertencia de la pelirroja, Ranko suspiro saliendo del lago y luego se dirigió con Izayoi.
—Lo siento tardabas mucho... -menciono nerviosa Izayoi mirando a la pelirroja- por eso vine hasta acá.
—No pasa nada, por cierto mira él es Ryoga un chico muy despistado y también con una maldición verdad -explico con una sonrisa burlona levantando al cerdo- ¿verdad p-chan?
—Hola Ryoga -saludo tocándolo y se sintió maravillada al tocarlo- mucho gusto yo soy Izayoi.
—Hey Ryoga -le llamó al ver que aún se movía bruscamente tratando de golpearle a pesar de su advertencia anterior- tranquilo, que sigo considerando en tirarte al lago.
—Se ve que ustedes son muy buenos amigos
Ranko asintió con una sonrisa se encaminaron al pequeño campamento improvisado, cuando estuvieron ahí Ryoga se echo agua caliente cual iban a ocupar para el té y se lanzo contra Ranko.
—¡Ranma preparate a morir!
—¡¿Qué te pasa ahora idiota?! -grito molesta por el repentino ataque mientras se defendía de los ataques del chico- calmate aliento de cerdo.
—¡Como te atreves a hacer llorar a Akane! -grito sorprendiendo a la pelirroja quien dejó de defenderse y cuando lo hizo, Ryoga aprovecho en lanzarle un golpe que la mando lejos- pelea cobarde... ¡eres poco hombre!
—No hay necesidad de pelear... Si no podré razonar contigo con palabras... -contesto Ranko tocando su labio donde salía un pequeño hilo de sangre- ¿que acaso nadie me comprende?
—Tu... -dijo señalándole aun furioso- cobarde iras y le pedirás perdón.
—Jamás regresare -al decir eso recibió otro golpe se sentía humillada, pero no dejaría que fuese Akane quien la humillara- ¡jamás lo haré!
—¡Ya basta!
Grito Izayoi rápidamente en medio de los dos, Ryoga respiraba agitado mientras la pelirroja trato de levantarse, pero no pudo terminando inmediatamente desmayada y eso alertó a Izayoi.
—¡Ranma despierta! -le llamó muy preocupada acercándose a ella- por favor querida.
—Él despertara y cuando lo haga seguiremos con la pelea.
—¡¿Como puedes hacerle eso a tu amigo?! -le recriminó y colocó la cabeza de Ranko en su regazo dándole leves golpes en las mejillas- el poco hombre serias tu.
—Él no es mi amigo es una persona sin vergüenza, que hace llorar a una mujer tan linda y que no merece eso.
—Tu acabas de golpear a una mujer aunque sea una maldición -recrimino molesta, al ver que él iba a hablar no se lo permitió- el cuerpo de una mujer es bastante frágil.
Le encaró muy molesta, pero decidió ignorarlo así que cargo a Ranko adentrandola en la tienda de campaña y dejo a Ryoga afuera quien aún esperaba que ella despertara.
—Todo estará bien Ranma -menciono acariciándole el cabello quitándole la ropa para curarle- yo seré como tu madre desde ahora, te cuidare y protegeré mucho.
Le puso alguna vendas y ungüentos para las heridas provocadas por el chico del paliacate, cuando termino la cubrió con una cobija e Izayoi salió donde se encontró con Ryoga aun ahí y el cual ignoró.
Pov. Ryoga.
Entre a la casa de campaña la vi dormir tranquilamente que parecía como sino hubiera pasado nada afuera, cuando fui hace tres días antes a la casa de Akane la encontré destrozada, llorando su cuatro hecho desastre cuando le pregunte me contó todo y la rabia me domino que salí a buscarle... Tarde un poco, pero cuando lo encontré solo me descargue en él.
—Es toda tu culpa Ranma, tu no tienes derecho a hacerla llorar así...
Me agache acercando mi mano a su mejilla me dieron unas ganas de hacerlo, se veía frágil, pero la aparte inmediatamente y también a esos pensamientos ¡él es un hombre, no una mujer!
Continuará...
