Ese día en clases en la secundaria Tomoeda, no es muy diferente a otros días.

-"Te veo con cara de sueño, ¿otra vez te quedaste toda la noche?"- preguntaba Sakura a su inseparable amiga Tomoyo.

-"Es que me ha costado decidirme por unos diseños que empecé. Te los voy a mostrar y me das tu opinión, por favor."- tomó su tableta y le señaló unos diseños de telas, todas eran muy bonitas.

-"Tú sabes que yo las veo todas iguales... "– dijo apenada Sakura.

-"Es porque no te fijas bien... estos son motivos de frutas tropicales y esos de allá son aves. ¿Lo notas ahora?"

-"Ahora que lo dices... "– decía la castaña con los ojos revueltos mirando los diseños.

-"Y bien, ¿cuál prefieres?"

-"Las frutas tropicales, ese del centro".

Esta escena era frecuente en la preparatoria desde que Tomoyo llevada por su espíritu creativo abriera un sitio web, primero para comentar recetas de cocina, los libros que iba leyendo, moda en general, fotografías profesionales y por supuesto aprovechaba de exhibir sus diseños textiles de los cuales estaba muy orgullosa. Pero con el éxito de visitas que había logrado, fue derivando en un portal para vender sus novedosos productos con su estilo personal.

Esta página llevaba por nombre Divinas! contando a la fecha con más de 1 millón de suscriptores que no sólo daban Like a sus publicaciones, también le escribían y le hacían consultas. Además, ella escribía acerca de su vida personal, pero como cuidaba siempre de no sobreexponerse, utilizaba un seudónimo. Así que dentro de su círculo más cercano, sólo Sakura conocía este secreto. Ella solía ayudarle modelando sus trajes, pero el acuerdo era que siempre aparecería sin mostrar su rostro o con una peluca de cabellera larga, también era la encargada de ocuparse de contactar al proveedor de los despachos, que se hacían los días martes y viernes, algunas veces contestaba las consultas de los seguidores.

En la secundaria en tanto, les iba relativamente bien, era un nivel muy exigente, pero ellas le hacían frente con responsabilidad y apoyándose en lo que pudieran. Sakura era más débil en matemáticas y Tomoyo, ella era fuerte en todas las asignaturas, pero la tarea de administrar su sitio web le ocupaba más tiempo del que quería, así que Sakura muchas veces la salvaba con los trabajos u otras exigencias académicas.

Las chicas además, tenían un círculo social cerrado y no muy extenso, básicamente los mismos amigos que conocieron en la primaria.

Ese día la clase había terminado sin contratiempos, tenían que estudiar para el examen de inglés, hacer un trabajo práctico en química y resolver los cincuenta problemas de matemáticas que les daba el profesor.

Sakura estaba guardando sus cuadernos cuando su lápiz mina rodó hacia el suelo, se agachó para recogerlo pero un compañero con quien no había hablado nunca lo tomó antes y se lo entregó. La chica lo quedó mirando durante una fracción de segundo antes de recibirle el lápiz, gesto que a él le incomodó porque bajó la vista enseguida.

-"Muchas gracias" - dijo ella.

El siguió con lo que estaba haciendo

-"Vamos, Sakura" – la apuró Tomoyo.

-"Enseguida salgo".

Caminaban a casa con apuro porque Tomoyo estaba ansiosa por revisar cuántos visitantes tenían sus últimas publicaciones, ya que se había descargado la batería de su Tablet.

-"Oye amiga, te vi hablar con Li, ¿qué te dijo?"

-"No me dijo nada, sólo me entregó el lápiz que cayó en sus pies".

-"Es una lástima que sea tan pesado, porque todas opinan que es muy guapo".

-"¿Tú crees?"

-"Si... pero él jamás se fijaría en mí. Debe tener una novia de infarto".

-"¿En serio?, no sabía que tenía novia".

-"Eso escuché de las chicas que se han atrevido a declarársele".

Pero Sakura no comentó nada más porque ella hasta ese momento creía que él a veces la observaba, ya que en algunas ocasiones se volteaba a mirarle y él desviaba la cara. Ahora ya sabía que sólo eran ideas suyas. Por alguna razón, el saber que tenía novia la desanimó.

-"Mira Sakura, 5 mil visitas y sólo lo subí ayer" – decía una eufórica Tomoyo, casi saltando hasta el cielo.

-"Me alegro mucho",

-"Tenemos que celebrar. Te invito para mañana al lugar que tú quieras".

-"Podríamos ir al estadio, mañana hay competencias de atletismo, ¿no te gustaría ver a los corredores?"

-"Es una excelente idea, ¿cómo supiste de esa competencia?"

-"Mi hermano competirá y también estará Yukito".

-"Ahora lo entiendo. Entonces mañana iremos a ver quién es el mejor. Tomaré muchas fotos y un video para subirlos a mi página..."

-"Hoee! "– Sakura había caído al piso.

-"En la sección de Salud quedarán geniales..."

Al día siguiente partieron rumbo al estadio de la ciudad, Sakura llevaba un pequeño bolso con su celular y su monedero, mientras que Tomoyo iba con una cámara Canon de última generación.

-"Mira, ahí se encuentran los competidores".

-"Ya los vi "– decía Tomoyo, mirando por el objetivo de la cámara y accionando el obturador con entusiasmo.

-"Ya va a dar inicio. Acerquémonos más hacia la pista".

-"Pero mira quien compite... ¿ya viste?"- dijo una asombrada Tomoyo

-"Es Hiragizawa"

Los competidores empezaron a avanzar, llevando la delantera Touya Kinomoto, hermano de Sakura. Pero en los últimos metros fue superado por el joven de apellido Hiragizawa, compañero de clase de las amigas.

-"No puedo creer que Hiragizawa ganara la competencia. Ni siquiera sabía que fuera maratonista".

-"También yo. Y superó apenas a mi hermano. Debe estar furioso"- se avergonzó la castaña.

-"Vamos a felicitarlo, así aprovecho de hacerle unas fotos".

-"De acuerdo" – dijo Sakura con resignación.

Llegaron con los competidores que habían abandonado ya las pistas de carrera y Tomoyo con un desplante único en ella, como cada vez que asumía su rol de chica influencer, se acercó a su compañero y lo abrazó para felicitarlo. El chico se sorprendió pero recibió su saludo con cortesía.

-"¿Te puedo hacer algunas fotos, Hiragizawa?"

-"Claro".

-"Sakura ven, te haré unas fotos con el ganador".

-"Voy"- dijo la chica no muy convencida pero resignada.

Tomoyo hizo sus fotos y ya se estaban despidiendo cuando llegó Touya y las encontró saludando al ganador, es decir, al chico que le había arrebatado el primer lugar.

-"Sakura, ¿qué demonios haces aquí?"

-"Hermano, estaba saludando a Hiragizawa. Es mi compañero de clases".

-"Hola Sakura, Tomoyo, que bueno que hayan venido"- el bueno de Yukito siempre poniendo paños fríos a los arranques de Touya.

Una vez que las muchachas se fueron del estadio caminaron hacia el parque.

-"¿No te parece lindo Hiragizawa?" –le soltó Tomoyo

-"Me parece un chico muy amable".

-"Pero esa no era mi pregunta".

-"Si, me parece apuesto".

-"Creo que tú le gustas"- dijo Tomoyo, mirando a su amiga con interés.

-"¿Por qué dices eso, si él nunca... él nunca... creo que te equivocas".

-"Déjame ver, si me dices que te gusta yo te podría ayudar..."

-"¿Ayudarme a qué?"

-"Pero amiga, no te gustaría que paseara contigo de la mano, que te diera un beso... "- dijo soñadoramente.

-"Pues nunca he pensado en él de esa manera..."

-"¿Entonces no te gusta?"

-"Creo que no".

-"¿Y entonces quién es el chico que te gusta?... porque desde que te dejó de gustar el joven Yukito te has vuelto muy reservada"

En ese momento comenzó a sonar de manera estridente el celular de Tomoyo. La chica miró el remitente pero era un número desconocido, no sabía si contestar así que pensó que era peor quedarse con la duda.

-"Hola! ¿Con quién hablo?"- decía Tomoyo, poniendo la voz más madura que era capaz de aparentar.

Se enfrascó en una conversación muy larga y Sakura permaneció a su lado esperando como siempre hacía. De cierta manera agradecía a esa impertinente llamada que sacaría a Tomoyo del tema que la incomodaba desde hace algún tiempo pero que había decidido no verbalizar porque sentía que si lo decía, se volvería real. Además, Tomoyo tenía razón, cuando era pequeña se había encaprichado con Yukito Tsukishiro, el mejor amigo de su hermano y lo había perseguido casi a diario y hablaba mucho acerca de él con Tomoyo, era como si él ocupara todos sus pensamientos. Pero el tiempo había pasado y ese amor infantil se había desvanecido a medida que ella crecía, dando lugar a un cariño fraternal.

-"¡Sakura, no lo puedo creer, me quieren entrevistar para la cadena Discovery, en el canal Home&Health, es increíble, es algo que jamás me imaginé¡"- decía visiblemente alterada la hermosa chica.