[Salto en el tiempo]

Ya había pasado cuatro años desde que Ranko y Ryoga habían regresado a Nerima siendo aceptados por casi toda la familia Tendo... Bueno casi todos, ya que Akane nunca aceptó eso por lo que había hecho todo lo posible por separarlos, pero no funcionó haciendo que se rindiera en el proceso, ahora ella manejaba el dojo Tendo sola sin nadie a su lado, mientras que Kasumi se caso con el doctor Tofu, Nabiki con Kuno y los dos se habían casado un año después petición de Nodoka.

—Ryoga, ve ahora te toca atenderla...

Pidió muy adormilada eran casi las cinco de la mañana cuando su hija empezó a llorar despertando a sus padres.

—Bien, ya voy... Ya voy.

Se levanto con pereza fue a la pequeña habitación de su hija Kalani de tan sólo unos meses de edad, la tomo en brazos y se sentó en la mecedora arrullando a la pequeña pelirroja para que calmara su llanto.

—¿Papá? -preguntó Ami entrando a la habitación- ¿ya se despertó?

—Si -respondió sonriendo divertido observando a su hija tallar sus ojos- ¿que pasa Ami?

—Tengo hambre.

—Tan temprano, si que tienes el apetito de tu madre vamos a comer

Ryoga y Ami fueron a la cocina mientras él mayor tenía a su hija mas pequeña en brazos quien ya se había quedado dormida e hicieron el desayuno al poco rato Ranko llegó a la cocina.

—Despierta tan temprano -dijo sentándose en la mesa- me sorprende Ami.

—Es que tengo mucha hambre...

—Bueno el hambre despierta a cualquiera.

Ryoga rió así que le entrego a Ranko a la pequeña Kalani quien despertó a ver a su madre se empezó a reír, todos desayunaron tranquilamente para luego hacer sus labores, Ranko alisto a su hija mayor para el kinder y Ryoga se alisto para el trabajo cuando estaban listos salieron.

—Estoy feliz -dijo contenta y con una sonrisa satisfecha- ahora tengo una familia a la cual tengo que cuidar.

—Recuerda que siempre la tuviste.

—Claro que si, pero contigo tontito.

—Yo te amo tanto.

—Y yo te amo a ti, Ryoga.

Se abrazaron y besaron tiernamente, antes luchaban por la misma mujer y ahora eran una familia siempre se dice que las personas menos inesperadas son las que están destinadas a estar juntas.

Fin.