Antología Trolls vol 1: Competencias y Sentimientos
"Cuando los diálogos estén entre comillas y las letras estén así son pensamientos"
Cuando los diálogos estén así significan que es un recuerdo o algún evento del pasado
Parte Dos.
Esto no lo puse en el capítulo anterior (ni en mi One-Shot anterior de Trolls "Medidas Desesperadas") porque no lo considere necesario. Pero después de pensarlo, decidí que el detalle no estaría de más…
Adaptación de los nombres del inglés al español latino:
Branch = Ramón. Creek = Arroyín. Poppy = Poppy. Biggie = Grandulón. Fuzzbert = Fuzzberto. Smidge = Chiquilina. Satin and Chenille = Satín y Seda. Guy Diamond = Diamantino.
Listo XD Ahora si, vayan a leer.
– ¡ALTO AHÍ!
la música, las risas y las celebraciones se detuvieron cuando aquellas palabras resonaron en todo el "Troll Village Stadium"
Ramón y sus amigos rompieron su abrazo grupal buscando con la mirada al troll responsable de aquel grito mientras el público hacía lo mismo mirándose los unos a los otros.
Entonces una flor amarilla-reflector se encendió y deslizó un gran círculo de luz blanca sobre la gradas, iluminando a cada troll sin importar su tribu, hasta detenerse en la primera fila de asientos localizada detrás de la mesa de jurado. Lugar ocupado por los Pop Trolls.
El círculo de luz se redujo hasta iluminar únicamente a tres trolls sentados adelante; los cuales eran la Reina Barb, la Reina Poppy y… ¡¿El Rey Peppy?!
Un gran jadeó se escuchó en el estadio y el viejo rey al darse cuenta que era el centro de atención de todos, de una manera bastante incómoda hay que decirlo, de inmediato se alarmó y se arrimó con timidez hacia un lado para dejar que el reflector mostrara al verdadero culpable de la situación; señalando con un dedo a Arroyín.
El troll de cabello azul verdoso y vestuario ligeramente femenino miraba hacia el escenario, más específicamente a Ramón, con las manos en sus caderas, el ceño fruncido y una expresión de clara indignación arrugando su rostro jovial.
– ¡NO ES JUSTO! – Volvió a gritar, y esta vez señaló con un dedo a los Rainbow Trolls. – ¡No merecen ganar! ¡HICIERON TRAMPA!
Esta última frase dejó estupefactos a los trolls, quienes una vez más volvieron a jadear de incredulidad, y antes de que Poppy, Ramón o alguien más pudiera decir algo los murmullos invadieron las gradas…
– ¿Trampa?
– ¿Pero por qué?
Eran algunas de las preguntas que se podían oír entre los murmullos así como otros cuestionamientos desatados por la acusación del que, a pesar de sus reprochables acciones pasadas, era uno de los trolls más queridos del pueblo.
Wani y Kim Petit intercambiaron miradas preocupadas y se tomaron de las manos con expresiones de angustia en sus rostros. Incluso Tresillo lucía nervioso por la tensa situación que de la nada se había desatado en torno a ellos.
Pero Ramón, que le devolvía al troll Zen una mirada desafiante, no iba a permitir que la influencia dañina y tóxica de Arroyín (irónico para alguien que siempre se la pasaba hablando sobre tener auras positivas y evitar las malas vibras) hiriera a sus amigos; y aún insuflado por la confianza atrevida que la canción de Tresillo le dió, camino un par de pasos al frente y habló:
– ¿Y se puede saber, Arroyín, en qué sentido mis amigos y yo hicimos trampa? – cuestionó Ramón usando un tono ácido y rudo que, aunque no lo demostró, intimido un poco al troll de piel lavanda. – Porque si la memoria no me falla, ni nuestra coreografía ni nuestra música fue usada por ningún otro grupo de Trolls durante la competencia. Y las canciones que usamos fueron compuestas y escritas por mis compañeros aquí presentes y sus amigos que no pudieron venir por cuestiones de salud y… ¿Niguas brillantes? – miró a Tresillo que solo asintió con una expresión compungida en su rostro. – Por lo tanto… ¿Bajo qué argumentos te apoyas para llamarnos "tramposos" Arroyín?
– Ah...
Wani, Kim Petit y Tresillo se posicionaron a los costados de Ramón y todos juntos fulminaron con la mirada al instructor de yoga del pueblo que trago saliva y comenzó a pensar que quizás su pequeña acusación impulsaba había sido una mala idea.
Pero ya no podía echarse atrás. Los ojos de todos los trolls, y los de Poppy, estaban sobre él y por lo tanto tenía que hallar la manera de salir airoso de esa situación (al mismo tiempo que humillaba a Ramón en el proceso, por supuesto).
Entonces busco en su cabello. Cinco segundos luego sacó un libro de recortes, el cual abrió y pasó velozmente varias páginas hasta hallar la correcta…
– Bueno Ramón… – comenzó Arroyín con gesto solemne, sosteniendo con ambas manos el pequeño libro rosa. – Quizás no estés enterado debido a tus muchos años de aislamiento autoimpuesto y a que los nuevos cambios hechos por la reina, hace apenas un mes, siguen siendo muy recientes. Pero el reglamento establece muy claramente, y citó, que solo podrá participar un grupo por tribu en la competencia y que dichos grupos tienen que estar conformados por tres o más trolls de sus respectivas tribus. Y dado que tú eres un Pop Troll Ramón, y tus dos amigas son trolls del K-Pop, es bastante obvio que tu equipo rompió estas dos importantes reglas ya que la Tribu del Pop ya había sido representada horas atrás por mi, Poppy y nuestros amigos. Y luego de nosotros, La Pandilla Pink & Black pasó al escenario en representación de la subtribu del K-Pop. Así que, y me apena mucho decirlo, pero es evidente que los Rainbow Trolls tienen que ser descalificados de la competencia debido a estas faltas tan graves al reglamento.
Con aquellas palabras Arroyín cerró el libro y lo guardó en su cabello mientras una nueva oleada de murmullos se desataba entre los trolls. La gran mayoría dándole la razón, para gran placer del troll lavanda que sonreía complacido por su pequeña victoria y miraba a su rival esperando verlo gruñir o haciendo una rabieta sobre el escenario debido a su humillante derrota.
Pero lejos de parecer preocupado o molesto, Ramón entrecerró sus ojos azul cristalino y… sonrió.
El corazón de la reina del pop dio un brinco, o por lo menos así lo sintió ella, cuando volvió a ver a su mejor amigo/novio/mano derecha/asistente luciendo aquella sonrisa peligrosa y salvaje (la misma que tenía cuando canto "Sexyback") que hacía que sus piernas se sintieran débiles y temblorosas mientras sus mejillas enrojecian y ardían como si tuviera fiebre.
– "Espero que esto no sea permanente" – pensó Poppy avergonzada mientras se abanicaba con una mano y sacudía la bufanda alrededor de su cuello con la otra.
– Tranquila Popeñaja… – Le dijo Barb con una mirada y una sonrisita maliciosa en su rostro. – Piensa en libros de recortes y arcoiris. Yo me encargaré de los pensamientos inapropiados por ti.
Aquellas palabras provocaron que la reina rosa al instante le diera a su amiga una mirada molesta (que lejos de alarmarla, solo hicieron que la rockera soltara unas cuantas risas divertida). Mientras tanto Ramón se cruzaba de brazos con un gesto confiado…
– Tienes toda la razón Arroyín. Pero… me parece que estás olvidándote de unos detalles, muy pequeñitos, muy importantes. – dijo Ramón, provocando que la curiosidad de los trolls salga a flote. – Nosotros en ningún momento entramos a la competencia representando a la tribu del Pop o del K-Pop.
Los trolls de las gradas jadearon y cubrieron sus bocas con sus manos, pasmados por la afirmación de Ramón...
– Lo hicimos representado a la subtribu del Reggaeton. – termino de decir Ramón, causando un gran "Ooooooooooooohhhhhhh" en todo el estadio y que la sonrisa de Arroyín desaparezca para dar lugar al desconcierto. – Y si, es cierto que el reglamento establece que sólo tres o más Trolls de sus respectivas tribus pueden entrar a la competencia. Pero aparte de eso… en realidad no hay ninguna regla que prohíba o diga algo en contra de que Trolls de distintas tribus se unan para formar equipo ¿O si?
Los ojos de la multitud recayeron otra vez en Arroyín, cuya boca se abría y cerraba intentando decir algo para contradecir al troll aguamarina, que sonría presuntuoso al verlo sin palabras, mientras los murmullos del público ahora se ponían del lado de los Rainbow Trolls.
– Pe-Pero… ¡Ustedes participaron usando una canción del género Pop! ¡No de reggaeton! – replicó Arroyín desesperado. – Entonces…
– La canción que usamos no era ni Pop ni tampoco de reggaeton. – explicó Ramón interrumpiéndolo. – Era una mezcla de varios géneros: un poco de Rock, algo de Pop y K-Pop, un toque de reggaeton, de rap, y algo de techno. Hablando de eso… ¡Gracias por la ayuda con las mezclas y el Mashup Synth! ¡Te debo una! – gritó de repente a alguien detrás de Wani, Kim y Tresillo.
La flor reflector que iluminaba a Arroyín se apagó momentáneamente y una nueva se encendió iluminando el fondo del escenario, mostrando a un techno troll color púrpura oscuro flotando feliz detrás de un tecnológico equipo de DJ digital (típico de su tribu) instalado encima de una oruga esponjosa y sonriente con grueso pelaje azul, rosa y morado.
– ¡No hay problema Dubstep! – gritó de vuelta Synth saludando a Ramón emocionado. – ¡Cuando quieras!
De inmediato el reflector volvió a iluminar a Arroyín que ya no lucía tan confiado y victorioso como antes…
– Así que, según como lo veo yo, tu acusación está bastante fuera de lugar Arroyín. Además… ¿Qué tú no dijiste una vez que el universo no tiene reglas?
– Y si esto sirve de algo, solo entramos a la competencia por diversión. – agregó Wani, que al igual que su hermana por fin se había animado a decir algo en defensa de su equipo.
– *Habla en coreano* – dijo Kim Petit para confusión de los presentes.
– Lo que nuestra prima dice… – habló uno de los miembros de la Pandilla Pink & Black desde las gradas. – ...Es que ellos solo querían bailar y cantar en el escenario al igual que todos nosotros. Y al ver que Tracy era el único cuya tribu no iba a tener representación en la competencia, usaron la oportunidad para ayudar también a un amigo.
– ¡Awwwww….! – exclamaron los trolls desde sus asientos, enternecidos por el pequeño gesto del equipo con su compañero.
– Pero… – trato decir Arroyín, pero fue rápidamente acallado por la reina del rock.
– ¡AY, YA CÁLLATE IMITACIÓN DE GURÚ BARATA! – Bramó Barb empujando la cara de Arroyín fuera de luz mientras ella se ponía de pie sujetando un rockero micrófono negro y plateado con detalles de calaveras. – ¡Si alguien aquí va a opinar quién sale y quien se queda que sean los jueces! ¡Qué para algo están ahí sentados además de calentar asientos! ¡RIFF!
El círculo blanco del reflector abandonó a Barb y a los Pop Trolls y se deslizó hasta la mesa de los jueces. Iluminando primero al Rock Troll, y mano derecha de la reina Barb, Riff; quien durante toda la polémica desatada por Arroyín se la había pasado distraído tarareando y tocando una melodía al azar sobre la mesa con sus baquetas de batería….
– ¡UH! ¿Qué? – Exclamó sobresaltado el troll, girando la cabeza de un lado a otro, cuando la voz de su reina lo regreso a la realidad y entonces se percató de la atención sobre él. – Esto… que...
– ¡Ya habla hombre! – le ordenó Barb (aún desde las gradas) usando el micrófono para amplificar su voz. – ¡Di algo sobre la canción de venganza de Boytoy y sus amigos! ¡Opina algo! ¡Pon un puntaje, una A+, una carita feliz o yo que se!
– ¿Eh? Ah bueno… – balbuceó Riff y entonces ladeó su cabeza hacia adelante enfocándose en Ramón que destacaba fácilmente entre Wani, Kim y Tresillo. – Viejo, estuvieron asombrosos. Esa forma de moverse fue una locura. Y la canción fue como… Wow… en especial cuando de la nada sacaste y tocaste esa guitarra… ¡Fue aún más loco!
A continuación el rock troll de enorme nariz rosa comenzó a escribir algo en un trozo de cartulina gris con un rotulador negro, causando que todos lo miren con extrañeza, y cinco segundos más tarde levantó el improvisado cartel por encima de su cabeza en la que se veía claramente dibujada una mano cornuda con una carita feliz a un lado.
Tardaron unos momentos en entenderlo, pero finalmente Ramón, Wani, Kim, Tresillo, Poppy y el resto de público troll, comprendieron que esta era la forma del becario de dar un pulgar arriba y gritos de alegría se desataron por todo el lugar a modo de celebración.
La siguiente en fila para decir su opinión era Nova Veloz que se veía radiante y complacida como siempre.
– ¡Perlitas! Lo que ustedes hicieron sobre ese escenario solo puedo describirlo con dos palabras y tres sílabas: Total y Absolutamente… ¡Ar-di-en-te! ¡Oops! Fueron cuatro sílabas. – se disculpó la troll rubia con un encogimiento de hombros y una sonrisa tímida. – Bueno no importa.
Y acto seguido la fashionista de la aldea sacó una bengala de brillantina que al ser disparada al cielo dibujó un gran (y fabuloso) pulgar arriba violeta brillante, que luego tomó la forma de su rostro guiñando un ojo.
– ¡KYAAAAAAHH! ¡LA AMO! – gritaron las gemelas antes de desmayarse por segunda vez en esa noche.
La siguiente en hablar era Holly Darlin' quien tenía una amplia sonrisa boba en su cara y un enorme sonrojo cubriendo sus mejillas. Pero cuando intentó decir algo, a los pocos segundos se desmayó, con silla incluida, acompañada de un enorme estruendo que dejó impactados a los trolls.
– Eso va a doler mañana. – señaló Tresillo mientras Ramón, Wani y Kim hacían gestos de dolor por su amiga.
Pero antes de que pudieran preguntarle a la Country Troll si se encontraba bien, un letrero de madera se elevó por encima de la mesa del jurado mostrando un gran corazón rojo flechado y, al girarlo, un tierno dibujo de ella misma dando su aprobación a los Rainbow Trolls con un pulgar arriba.
El siguiente fue el rey Trollex…
– ¡Alucinante! – dijo extasiado, seguido por un "¡Increíble" de Botoncito que fue presionado por su rey causando una explosión de pulgares arribas pixelados de color verde claro.
Y por último el rey Quincy y la reina Esencia quien tomó la palabra en nombre de ambos con una sonrisa cariñosa...
– Ramón, Wani, Tresillo, Kim Petit… mi esposo y yo lo discutimos, y tras escuchar los veredictos de los demás jueces, hemos tomado la decisión de no decir nada. – declaró la reina, alarmando a todos (menos a Arroyín que sonrió satisfecho). – Porque cualquier cosa que pudiéramos añadir solo haría que cayéramos en la divagación. Que su equipo nos regaló a todos una presentación magnífica, una no vista en mucho tiempo, es algo que los trolls presentes en este estadio ya saben y tanto Quincy como yo pensamos que cualquier otro cumplido que pudiéramos darles esta noche ya fue dicho. Así que…
– ...Solo nos queda darles esto. – termino de decir el Rey del Funk levantando un letrero cubierto con una tela roja que al retirarla, mostró un cartel de colores psicodélicos brillantes (amarillo y rosa) con dos pulgares arriba hechos de lentejuelas doradas.
El furor se desató al instante entre los trolls que saltaron desde sus lugares gritando de felicidad y alegría. Mientras que de modo contrario, Arroyín se dejaba caer en su silla enfurruñado y cruzando los brazos molesto por el veredicto tomado por los jueces.
– ¡Los jueces han hablado y el divertometro ya tomó su decisión! – dijo el rey Peppy junto a Barb desde las gradas, sosteniendo un micrófono color fucsia con diamantes rosas en su mano. – ¡Por lo tanto es evidente que los ganadores de la competencia de este año son los… RAINBOW TROLLS!
– ¡QUE GENIAL! – gritó el rey Thrash alegre, levantando sus manos (con ayuda de su hija) haciendo el gesto rockero tradicional de su tribu.
Los cañones que rodeaban el escenario, con la forma de flores naranjas y rojas, automáticamente dispararon chorros de brillantina dorada al cielo mientras el público estallaba en aplausos, chillidos y vitoreos, celebrando la victoria del equipo por milésima vez en esa noche.
Cuando el cuarteto salió del estadio con sus destellantes medallas doradas colgando de sus cuellos (excepto Ramón, quien decidió guardar la suya en el bolsillo de su saco con su corbata) todavía no podían quitar las sonrisas de sus rostros a pesar de que las mejillas ya les empezaban a doler…
~ 🎶 I'm bringing sexyback… 🎶 ~ cantó Kim Petit risueña mientras caminaba con su hermana dando ligeros saltitos con los ojos cerrados.
– Tenemos que volver a hacer esto alguna vez… – dijo Wani. – ¡Fue muy divertido!
– *Habla en coreano* – dijo Kim Petit.
– Cierto Unnie. – asintió Wani. – Kim dice que como cada uno de nosotros se llevó una medalla, en cierta forma nuestras tribus ganaron también.
– Hablando de medallas, Ramón amigo… ¿Me quieres explicar qué obsesión tienen los Pop Trolls con los recortes? – Preguntó Tresillo abriendo su medalla, que en realidad era una tarjeta 3D, haciendo que la palabra "WINNER" (hecha con cartulina amarilla) brote fuera junto con la grabación de una voz aguda gritando "¡Eres un ganador!" seguida por una mini explosión de brillo dorado.
– La verdad Tresillo, esa es una duda que no me deja dormir por las noches. – respondió Ramón con seriedad.
Mientras veía a Wani y a Kim abrir sus medallas una y otra vez, ya que al parecer las encontraron muy graciosas, el Pop troll se preguntó vagamente si acaso Poppy se encargó de crearlas; y entonces…
– ¿Ramón?
La chica dueña de sus pensamientos hizo acto de aparición detrás suyo. Ramón se giró y de pronto sintió de forma más consciente el aire frío del entorno cuando vio a su reina de pie frente a él luciendo sumamente hermosa con su vestido brillante de tirantes azul cielo y blanco, su cabello suelto, y su bufanda de plumas rosa pastel descansando sobre sus hombros.
– Hola. – le saludo Poppy con una sonrisa tímida.
– Hola. – respondió Ramón, también tímido.
Tresillo y ambas Trolls K-popers rápidamente notaron el ligero cambio en el ambiente y decidieron que lo mejor sería darle a la parejita un poco de privacidad.
– Bueno Oppa, Kim y yo iremos a la fiesta de al lado para mostrarle las medallas a nuestras primas. ¡Nos vemos luego! – dijo Wani mientras Kim la arrastraba fuera de la escena.
– Si. Y yo eh… iré a buscar un baño. – fue la excusa que Tresillo uso para abandonar la zona junto con las hermanas.
Una vez solos, un incómodo silencio se instaló entre Poppy y Ramón quienes no sabían que decirse o hacer y tenían la extraña necesidad de disculparse entre ellos a pesar de que no estaban peleados ni nada por estilo. Y que no se hubieran hablado en semanas desde el día que Poppy lo sacó de su equipo no tenía nada que ver.
¿Cierto?
– "Ella ha estado muy ocupada con los ensayos de la competencia…" – pensó Ramón mirando hacia otro lado.
– "...Apenas he tenido tiempo para mis labores de reina. Mucho menos para pasar el tiempo con Ramón..." – pensó Poppy moviéndose el labio. – "Eso no quiere decir que estemos peleados. ¿Verdad?" "pero entonces…"
¿Pero entonces porque sentían como si hubieran hecho algo malo? Poppy en especial era la que más se sentía de aquella forma...
– Felicidades por ganar. – dijo Poppy al fin, con una sonrisa tenue. – Me… me gustó mucho su canción.
– Gracias. – dijo Ramón ruborizándose. – La canción la compusieron Tresillo, Marimba y Tambora. Y la última parte fue escrita por la Pandilla K-Pop.
– ¿Y el nombre de los "Rainbow Trolls" fue idea tuya? – Preguntó Poppy en tono burlón.
– Eh, nop. Esa fue idea de las chicas también. – dijo Ramón empezando a sentirse más relajado. – Tresillo y yo no estábamos de acuerdo e hicimos una votación para decidir pero perdimos el desempate…
– ¡Pastelillo, Glaseado o Galleta! – gritaron todos.
– ¡El glaseado cubre el pastelillo! – gritó Wani cubriendo el puño de Tresillo.
– *¡Habla coreano!* – dijo Kim dándole un leve golpe a los dedos de Ramón en forma de galletas de tijera con su puño.
– *¡Ganamos!* – exclamaron Kim y Wani en coreano.
– Caramelos… – masculló Ramón con el ceño fruncido, intercambiando una mirada frustrada con Tresillo.
– …Y era eso o hacernos llamar "The Ice Cream Team" o "Boom Caramels" así que Tresillo y yo accedimos a la opción menos vergonzosa. – termino de explicar Ramón.
– ¡Wow! ¿Crees que a la Pandilla K-Pop le importaría si usamos ese nombre para la competencia del próximo año? – Preguntó la troll rosa con ojos brillantes encantada (a diferencia de su compañero) con las sugerencias de nombres dadas por Wani y Kim Petit.
– Bueno, puedes ir a preguntarles. – dijo Ramón, y entonces su sonrisa decayó al recordar algo. – Poppy… ¿Podemos ir a un lugar más... privado? Quiero decirte algo
– ¿Eh? – entonces la atmósfera ligera que se había formado alrededor de ellos desapareció como una burbuja recién reventada. – C-Claro. De hecho, yo también necesito decirte algo…
Entonces Poppy formó con su cabello un enorme capullo verde oscuro, que visto de lejos o sin mucha atención parecía un arbusto más del bosque, protegiendolos así a ella y a Ramón de cualquier mirada indiscreta.
– Ramón…
– Poppy yo…
Ambos trolls tomaron aire y luego se miraron de frente.
– ¡Lo siento! – exclamaron Poppy y Ramón al mismo tiempo para sorpresa de los dos. – ¡¿Qué?!
La pareja se observó confusa por varios segundos, sin estar muy seguros de lo que acababan de oír sus oídos…
– ¿Acabas… de disculparte? – Preguntó Ramón asombrado.
– ¿Por qué te estás disculpando? – cuestionó Poppy perpleja.
– Tu primero.
– ¡No! ¡Tu primero! – insistió Poppy con su usual terquedad. – ¿De que te estás disculpando conmigo? Tú no has hecho nada malo… ¿O si?
– Pues yo… no lo sé. – Admitió Ramón abatido. – Supongo que por no avisarte que iba a participar en la competencia con Tresillo, Wani y Kim. Luego de salir del estadio me puse a pensar y me di cuenta que tal vez debí decirte algo, pero las cosas sucedieron de forma tan repentina que simplemente no se me ocurrió hacerlo. No me pareció importante.
– Ramón… que tú y tus amigos decidieran participar en la competencia a última hora no es un motivo para que tengas que disculparte conmigo. – le tranquilizo Poppy. – Eso es algo que yo, y miles de Trolls, hemos hecho en todos los concursos y competencias de Villa Troll desde que puedo recordar. Y probablemente se seguirá haciendo ya que… ¿Qué sería de los concursos sin los participantes sorpresa? Más bien, la que debe disculparse soy yo. – dijo con una expresión de arrepentimiento apareciendo en su rostro. – Tu no hiciste nada malo. Yo si.
– ¿Qué? ¿De qué hablas?
– Yo… estaba tan enfocada en que la presentación de la aldea impresionara a las demás tribus que no me importó…
Poppy cubrió su boca con su mano sintiéndose incapaz de decir una frase tan horrible como la que estuvo a punto de pronunciar. Pero tenía que hacerlo; de lo contrario su disculpa no estaría completa.
Así que reuniendo valor y quitando la mano de su boca, abrió sus labios, y obligó a sus cuerdas vocales a decir las palabras que además de ser horribles también la avergonzaban tanto…
– No me importó… – la reina tomó aire y lo dijo; – ¡Deshacerme de ti! Ni tampoco pensé en lo que sentirías por eso solo porque me dije a mi misma que de todas maneras tú no querías estar con nosotros en la competencia cuando en realidad era todo lo contrario. Me di cuenta que estaba equivocada ¡Y peor aún! ¡Te hice sentir mal por eso! – tras hacer una pausa para calmarse, Poppy respiró profundo y continuó hablando. – Por eso quería pedirte disculpas. Por poner una estúpida competencia por encima de mi mejor amigo y por ser una pésima mejor amiga. ¿Podrás perdonarme Ramón?
El pop Troll, que en esos momentos lucía un tono azul grisáceo sin ninguna tonalidad de verde, se quedó en silencio con la boca entre abierta y cerrada mirando fijamente a Poppy mientras una pequeña batalla interna se libraba en su mente.
Por un lado, quería decirle a la reina rosa que no tenía nada de qué disculparse porque ella tampoco había hecho nada malo. Por otro, quería abrazarla, decirle que la perdonaba y que todo estaba olvidado; ya que en realidad su decisión de sacarlo del equipo si lo había lastimado (aunque no desde el ángulo que ella pensaba). Y por otra parte, muy en el fondo, la parte de él que estaba furioso con ella, quería salir a flote y reclamarle por ni siquiera poder descifrar correctamente cómo se sentía realmente…
– ¿Ramón?
Finalmente el aludido tomó una decisión y, tras soltar un suspiro, habló.
– Poppy… tampoco es necesario que te disculpes conmigo. No hiciste nada malo. – dijo el troll azul, aunque su cara y el tono que uso al hablar fueron suficientes para que la reina troll supiera que su mejor amigo, diagonal novio, no estaba siendo sincero con ella.
– ¡No es cierto! ¡Estás molesto!
– Claro que no.
– Claro que sí.
– Claro que no.
– Claro que sí.
– Claro que no.
– Claro que sí.
– Claro que no.
– Claro que sí.
– Claro que no.
– Claro que sí.
– Claro que no.
– Claro que sí.
– ¡Qué no!
– ¡Qué si! – insistió Poppy con su voz cada vez más aguda.
– ¡No! – Bramó Ramón, para frustración de la troll rosa.
– ¡Si! ¡Estás molesto! ¡Te hirió que te sacará del equipo! ¡¿Por qué no lo quieres admitir?!
– ¡Porque no estoy molesto por eso! ¡De hecho, hasta me hiciste un favor! ¡Cuando supe que ya no iba a tener que ser parte de ese monstruo de crema, brillitos y azúcar que tú y los demás estaban tan emocionados por interpretar delante de todos sentí alivio! – Admitió Ramón furibundo dejando a Poppy estupefacta. – ¡Sentí alivio porque tú amigo tenía razón! ¡Arroyín tenía razón! ¡Odiaba la canción! ¡No podía soportarla! Es más, si me hubieran dado a elegir entre dejarme lamer por una Tarantulapuff o estar atrapado contigo y el pueblo entero en un abrazo grupal de tres días seguidos; lo hubiera aceptado con mucho gusto antes de tener que cantar de nuevo esa canción.
– ¡Awwww! ️ ¡¿En serio?! – Preguntó Poppy juntando sus manos, ilusionada con la parte de Ramón diciendo que quería estar en un abrazo grupal de tres días (o al menos así lo interpretó ella)
– Por favor no pienses cosas raras. – le pidió el troll al reconocer la mirada que Poppy tenía en su rostro. – (suspiro) Lo que trato de decir es… no me lastimo que me sacarás del equipo. Me lastimo que lo hicieras solo… porque Arroyín te dijo que lo hicieras.
– ¿De qué hablas? Arroyín n-
– Arroyín era el único que señalaba mis errores en los ensayos (incluso los más mínimos) a todos. – dijo Ramón, cruzándose de brazos, interrumpiendo a Poppy. – E incluso cuando los demás también se equivocaban, yo era el único troll al que Arroyín le hacía "críticas constructivas" cuando mi voz no alcanzaba el tono correcto o ejecutaba mal un paso.
– Eso...
– Según él, yo siempre estaba cargado de "malas vibras" (incluso cuando llegaba de buen humor a las prácticas). Y cuando me enojaba porque me agobiaba hasta el hartazgo con sus "sugerencias" él lo tachaba como falta de compromiso con el equipo. Y puedo apostar a que esa supuesta charla que tuviste con todos para decidir si me quedaba o no, consistió más en Arroyín susurrandoles a cada uno de ustedes razones por las cuales sería mejor que yo no participara para luego tomarte de las manos y decirte con su falso tono de pena que lastimosamente tendrían que dejarme ir pero que aquello sería lo mejor porque me haría feliz. ¿Me equivoco o no?
– Ah, esto… pues… Si, más o menos ocurrió así como dices. – Admitió Poppy, evitando la mirada de Ramón, incómoda por la precisión con la que había descrito la escena a pesar de que no estaba presente en ella ese día. – ¡Pero de todos modos fue algo bueno! porque tu mismo dijiste que odiabas la canción entonces…
– Poppy… ¿Desde cuándo somos amigos?
– Eh… – balbuceó Poppy, extrañada con la repentina pregunta. Tras hacer algo de memoria, contestó. – ¿Desde nuestra aventura para salvar a nuestros amigos de ser comidos por los bertenos?
– (asiente) Ajá, hace bastante tiempo. Y desde ese día quedó establecida una dinámica usual entre nosotros que supongo ya conoces… tu tienes una idea, me buscas para que te ayude con ella, yo veo el lado negativo, pero de todos modos me arrastras contigo y yo accedo a ayudarte aunque todavía pienso que es una mala idea, pongo junto con los demás de todo mi talento y energía para que las cosas salgan tal y como las imaginaste pero a la final (por circunstancias externas) todo sale mal, te retiras a estar sola porque te das cuenta que te equivocaste, luego voy a consolarte porque me doy cuenta que en realidad tenías razón, entonces nos damos cuenta que los dos teníamos razón y luego… ¡Espera! ¿Estás haciendo recortes de mi explicación?
– Sip. – respondió Poppy, sentada en el suelo, recortando con sus tijeras una figura de fieltro azul con la forma de Ramón y luego otra color rosa de ella misma. – Es para las futuras generaciones. Una página más… algo de brillantina… y… ¡Listo!
Con el improvisado libro de recortes sobre ella y Ramón (¿Como lo iba a titular cuando llegara a casa?) una vez terminado, Poppy lo guardó en su cabello; junto con el pegamento, las tijeras, el fieltro, el foami, la brillantina, las joyas de bisutería… y luego se puso en pie enfocando sus ojos rosados fijamente sobre Ramón.
– Continúa. – dijo la reina del pop.
– ¿Okey?…. – dijo Ramón con incomodidad, pensando que Poppy a veces podía ser más rara que el pequeño Keith. – De nuevo, lo que intento decirte con todo esto Poppy, es que aunque sabes muy bien que casi nunca estoy de acuerdo contigo (y ni tú conmigo) siempre doy todo de mí para apoyarte… hasta cierto punto. También existe un límite.
– Ramón…
– No importa que tan loca o disparatada sean tus planes (o yo piense que lo son) siempre cuentas con mi apoyo. Y este espectáculo super empalagoso que a ti y a los demás les entusiasmaba tanto no era la excepción. Hasta que decidiste hacerme a un lado. Y no porque notaras como me sentía respecto a la canción o me lo preguntaras, sino porque Arroyín (prácticamente) ¡Te dijo que lo hicieras!
– Pero no lo entiendo. – dijo Poppy sintiendo de nuevo esa sensación extraña en su pecho; como si desgarraran pedacito por pedacito su corazón. – ¿Po-Por qué eso te molesta tanto?
– No lo se. Tal vez porque me recordó que no soy un troll perfecto como Arroyín y que sin importar lo que suceda, sin importar que tan traicionero, hipócrita o poco confiable sea, a quien siempre escucharán y tomarán enserio será a él. Y solo a él. – dijo Ramón con amargura.
– ¿De qué hablas? Ramón, nosotros también te tomamos enserio.
– ¿Ah sí? ¿Puedes nombrar un solo momento en el que yo haya dicho algo y tú no lo descartaras o los demás no se burlaran pensando que estaba siendo paranoico otra vez?
– ¡Por supuesto! Ya olvidaste la vez que… ah… cuando… ya sabes tú y… esa cosa…
– ¿Si? Estoy esperando. – dijo Ramón sarcástico mientras veía a Poppy intentando desesperadamente hacer memoria de algún momento en sus vidas donde no lo haya ignorado cuando intentó advertirle de algo.
– (risa incómoda) Aguarda un momento… – pidió Poppy, exprimiendo su cerebro en busca de algún momento donde ella o alguien de la villa tomara con seriedad a Ramón. ¡Estaba segura de que había alguno!
Viendo que esto tomaría un rato, Ramón rodó los ojos y tras soltar un gran suspiro decidió seguir hablando…
– Poppy… – musitó Ramón, recuperando la atención de la joven reina. – Se que no soy el troll más… troll de la aldea. No importa cuánto me esfuerce por ser un troll típico como tú y nuestros amigos, en el fondo siempre seré el mismo Ramón gris y gruñón que decidió aislarse del mundo luego de que tu padre nos sacará a todos del Árbol Troll de pueblo Berteno. En parte, porque me gusta ser así. Soy feliz de aquella manera. Pero también soy consciente de que los otros no piensan igual que yo con respecto a esa parte de mi…
– Ramón ¿Qué estás diciendo?
– Siendo honesto, no me hubiera dolido tanto tu decisión si hubiera venido de ti, Grandulón, Chiquilina o incluso de cualquier otro troll. – admitió Ramón, apartando la mirada de Poppy. – Pero me dolió que viniera de Arroyín porque cuando lo escuchaste, me di cuenta del nivel de influencia que aún tenía sobre ustedes. En especial sobre ti. No importa que tan horribles hayan sido sus acciones pasadas (nos regaló como alimento para los bertenos, no solo a nosotros sino al pueblo entero, para salvar su propio pellejo ¿Y eso qué importa?)… Él sigue siendo el troll perfecto que todos los otros trolls deberían aspirar a ser ¿cierto? Y entonces, me di cuenta que si logro convencerte para que me echarás de una tonta competencia con tanta facilidad quizás, un día, cuando todos ya se cansarán de mi obsesión con la seguridad y ver el lado negativo de las cosas él…
El extenso monólogo de Ramón sobre sus miedos y emociones fue interrumpido de forma abrupta por él mismo cuando escuchó un leve lloriqueo. Al levantar la vista las alarmas lo invadieron cuando vio a su novia llorando; llorando feo como ella le decía…
– ¡Ay no! ¡Nonononono! ¿Qué hice? – Exclamó Ramón apresurandose en sacar un pañuelo de su saco para secar el llanto de su novia. – ¡Poppy! ¡Lo siento mucho! ¡No era mi intención hacerte llorar! ¡Soy un tonto!
– ¡No! ¡No lo eres! – gritó Poppy apartando el pañuelo de Ramón de sus mejillas húmedas. Su nariz moqueaba y por culpa del llanto tenía hipo pero no le importaba. – ¡Yo lo soy! Todo este tiempo… te sentiste de esta manera y yo (hipido) ¡Ni siquiera me di cuenta! ¡Y la peor parte es que es mi culpa!
– Poppy no es cierto. Tú no tienes la culpa. – se apresuró en contradecirla Ramón.
– ¡Si lo es! – Poppy se restregó los ojos con su puño pero aún así las calidas lágrimas siguieron brotando abundantemente de sus ojos rosados. – (Snif) Te-Te hice sentir… poco querido. Como si fueras… reemplazable. Un vaso de fiesta desechable, una rama insignificante de un árbol cualquiera… ¡Algo sin valor! Y a mi… ¡Ni siquiera me preocupaba!
La reina se entregó por completo a su llanto; sollozando como nunca antes se había visto en ella (solo en Bridget, su mejor amiga berteno) y que en definitiva Ramón no quería seguir viendo. El troll azul quiso abrazarla para tratar de detener sus lágrimas, pero cuando levantó los brazos de repente noto que el volumen del llanto había aumentado de forma notable a sus alrededores y cuando echo un vistazo al bosque a través de las hebras de cabello teñidas de verde, descubrió que él y Poppy ya no estaban solos.
El Snack Pack completo con excepción de Dj Suki y Arroyín (gracias al cielo) estaba reunido afuera en torno al arbusto falso. Y por la manera en que lloraban desconsolados, era obvio que habían escuchado cada palabra que dijo…
– Y es por esto que no me gusta hablar de mis sentimientos… – masculló Ramón, maldiciendo en voz baja, cubriéndose la cara con una mano.
Afuera en el bosque, los trolls lloraban y se abrazaban entre ellos intentando obtener un consuelo para la culpa que los atormentaba en esos momentos tras escuchar a Ramón hablar de sus sentimientos…
– ¡¿Pero qué hemos hecho?! – gritó Grandulón al cielo, dejándose caer dramáticamente de rodillas mientras lloraba abrazando al señor Peluche que como siempre lucía impávido ante la situación.
Apoyada en el tronco de un roble cercano, vistiendo una gabardina de cuero negra, su fiel guitarra de hacha tras su espalda y acompañada de Riff, Barb veía la escena con tal frialdad e indiferencia que casi podría malinterpretarse con desdén…
– Y es por esto que los Rock Trolls no hablamos de nuestros sentimientos… ¡Riff! ¡Bro, controlate! – Le regaño la reina con dureza cuando vio a su mano derecha gimoteando con un pañuelo viejo en sus manos.
– (Snif) Di-Disculpe su Rockteza. – dijo Riff lagrimeando antes de sonarse ruidosamente la nariz con su pañuelo.
De vuelta en el interior del capullo verde las cosas seguían igual que hace cinco minutos…
– ¡Lo siento mucho, Ramón! ¡Lo siento de verdad! – se volvió a disculpar Poppy con las cascadas de lágrimas todavía cayendo por sus mejillas rosadas. – Debí saber cómo te sentías desde hace mucho tiempo; pero nunca los supe porque nunca… nunca me detuve a pensar si… ¡Si la forma en que te trataba te hacía daño o no! ¡Y aquello me convierte en la peor reina y mejor amiga/novia de la historia troll! ¡Soy horrible!
– ¡No Poppy! ¡Nunca digas eso! ¡No es verdad! ¡Eres la mejor amiga que he tenido jamás y también una reina magnífica! – dijo Ramón tomando las manos de la troll rosa, tratando de que lo oyera por encima del llanto. – ¿Cómo ibas a saber lo que sentía si siempre lo ocultaba? Y ahora que lo pienso, el verdadero culpable de esto no es ni Arroyín, ni nuestros amigos, ni tú… ¡Soy yo! ¡Deje que mis pensamientos negativos me consumieran otra vez sólo por estar celoso!
– ¿Uh? (snif) ¿Celoso? – al oír eso, Poppy limpio sus ojos con su bufanda tratando de parar de llorar e intentó enfocar su visión borrosa en Ramón. – ¿De... quién? ¿De Arroyín?
Avergonzado, Ramón asintió.
– Si, celoso por la facilidad que posee para que lo escuches; y también… celoso por no ser un troll perfecto como lo es él… para ti.
– ¡Ramón! ¡¿Qué dices?! ¡TÚ ERES PERFECTO! – gritó la reina para sorpresa del troll quien contemplaba a Poppy con los ojos redondos, boquiabierto por su afirmación recién dicha.
Tras unos segundos de silencio, en los que Ramón vio como la troll rosa hipaba y respiraba con cierta dificultad por el esfuerzo de controlar sus lágrimas, Poppy continuó hablando…
– Es cierto… (snif) no eres el troll más divertido de la aldea. Ni tampoco el más positivo, sonriente, amigable, extrovertido, adorable o brillante de Villa Troll. (Snif) Pero… aún así… siendo como tú eres… gris, azul, gris azulado, azul grisáceo, verde azulado "wow, ahora que lo pienso Ramón tiene muchos colores..." gruñón, sarcástico, serio, precavido, paranoico, un poco loco; y aunque a veces digo lo contrario, en realidad… no quiero que cambies ni que seas como otros trolls (mucho menos como Arroyín)... porque te amo. Te amo tal y como eres. Te amo por ser Ramón y quiero que sigas siéndolo porque, al menos para mí, eres perfecto así... Perfecto para mi.
Justo en aquel instante, luego de decir esas palabras, las flores de sus pulseras florecieron anunciando la Hora del Abrazo y sin titubear la reina se arrojó sobre su novio para darle el abrazo más amoroso y fuerte que le había dado hasta ahora.
Un par de segundos luego, Ramón sonrió con cariño y correspondió al abrazo rodeando con sus brazos el blandito cuerpo de su mejor amiga/novia/reina/troll especial de su vida...
– Prométeme que ya no fingiras que no tienes sentimientos. Que me dirás cuándo algo, incluso yo misma, te lastime o te haga sentir triste… – le pidió Poppy con su mejilla pegada a la de Ramón. Su llanto ya se había detenido. – por favor.
– Lo prometo. – dijo Ramón. – Te amo my sunshine.
– También te amo Ramón. – repitió Poppy, pero en esta ocasión sonriendo.
Y con aquellas palabras el capullo verde poco a poco se fue retirando, hasta volver a ser el cabello rosa de Poppy, mostrando a la pareja favorita del Snack Pack (sobretodo de Grandulón) fundida en un adorable abrazo rebosante de amor.
– ¡AWWWW...! 💕– exclamaron todos enternecidos, incluyendo a Rif, al verlos.
– No sé si pueda ser capaz de soportar tanta ternura. – dijo Grandulón, sonriendo amplio, conteniéndose de soltar un grito de fangirl.
Pero Barb presentía que aquello no iba a durar mucho…
– Esto no va a durar. – dijo Barb.
– ¡OIGAN! – gritó un troll, arruinando (de nuevo) la atmósfera del momento.
– Lo sabía… – dijo Barb rodando los ojos. Con cierta pereza se separó del tronco en el que estaba recostada y caminó hacia Poppy y sus amigos pensando que ya había llegado la hora de intervenir.
– ¡Ahí estás! ¡Tú! ¡Sucio traidor! – bramó Arroyín señalando con el dedo a Ramón quien a regañadientes se separó de Poppy y frunció el ceño al verlo.
– ¿Me lo dices a mí o estás hablando contigo mismo? – le preguntó Ramón sarcásticamente. – ¿En serio crees que eres el troll más indicado para hablar de traiciones Arroyín?
– ¡No intentes cambiar de tema Ramón! – le reprochó el troll de cabello azul verdoso y piel lavanda. – ¡Debería darte vergüenza! Juntandote con trolls de tribus extrañas, mezclando géneros musicales como si fueran salvajes, y presentándote con ellos en el escenario para robarles a tu propia gente y amigos el premio que eras consciente estaban a punto de ganar… ¡Y aún así tienes el descaro de mostrar la cara! Y yo que pensaba que eras nuestro amigo.
Poppy abrió la boca para defender a su novio pero justo en ese momento apareció su amiga, la reina del Hard Rock, caminando confiadamente hacia ellos…
– ¿Ganar? ¿De qué hablas niño bonito? – dijo Barb con su usual humor sardónico. – Incluso si Boytoy y sus amigos nunca hubieran irrumpido en la competencia, el segundo lugar ya lo tenían asegurado los Pop Trolls.
– ¡¿Qué?! – exclamaron todos en shock.
– ¡Pero nosotros teníamos el mayor número de aplausos en el divertometro! – dijo Diamantino
– Nooop… – dijo Barb negando con su dedo. – Ustedes eran uno de los grupos con mayor número de aplausos en el divertometro. Los otros eran los Techno Trolls y, todavía no lo puedo creer, los Trolls Clásicos. Y debido a que los señores "Beeps" y "boops" les llevaban una ventaja de al menos un 5% extra de aplausos, los jueces decidieron darles a ellos el primer lugar y el tercero al dramático show de ballet y ópera que nos dio Trollzart (en serio, no puedo creer que llegarán tan lejos). O bueno… así era hasta que ciertos trolls llegaron sin avisar al escenario y nos golpearon a todos como una ola calor con su "sexy" presentación (si saben a lo que me refiero)...
– ¡Tú! ¡¿Viste lo que hiciste?! – le dijo Arroyín a Ramón (que ya empezaba a perder la paciencia otra vez). – ¡Por tu culpa pasamos del Segundo Lugar al Cuarto Lugar!
– Bueno, a mí no me parece tan malo… – comentó Riff al pensar que como Ramón era un Pop Troll, cuyo equipo quedó en primer lugar, y los demás también eran Pop Trolls, que habían quedado en cuarto lugar, técnicamente habían ganado dos veces.
– ¡Exacto! ¡Además fue una competencia limpia! Yo no tengo la culpa de que la canción de Tresillo gustará más que ese exceso de helado con chispas, burbujas y cachorros que ustedes cantaron sobre el escenario.
– ¡Oye! – replicó Poppy frunciendo el ceño, aunque luego se calmó cuando de repente pensó que la comparación era muy tierna.
– ¿Llamas "canción" a esa aberración contra la naturaleza musical que ustedes crearon? – dijo Arroyín despectivo, quien aún no podía digerir bien la mezcla de tantos géneros diferentes en una sola melodía. – ¿Qué sigue? ¡¿Mezclar pizza con helado?!
– ¡Hey! ¡Eso no suena mal! – exclamó Cooper relamiéndose los labios ante la idea.
– ...¡Al menos nuestra presentación no provocó desmayos colectivos y que más de la mitad de los trolls presentes en el estadio se deshidrataran de calor! – continuó Arroyín en tono desaprobador.
– ¿En serio? ¡Pues al menos nuestro equipo no trató de sabotear a nadie! – replicó Ramón irritado.
– ¿Acaso insinúas algo?
– ¡Ya deténganse ustedes dos! Saben que no me gusta hacer esto, pero si no se detienen usaré mi poder de reina. – advirtió Poppy interponiéndose entre ambos trolls masculinos.
– Y además la canción de la tribu del pop tuvo un lado positivo. Desde que la escuché, ahora tengo un nuevo sentido de apreciación por la música. – comentó Barb, para desconcierto de sus amigos.
– ¡¿QUEEEE?! – gritaron todos en shock (incluído Riff).
– ¡Ja! – Exclamó Arroyín victorioso. Atreviéndose incluso a envolver a Barb con su cabello para pegarla a él mientras juntaba sus manos en su usual pose de meditación. – ¿Lo ves Ramón? Nuestra música logró que incluso una pobre reina como esta de espíritu bajo y chakras poco iluminados viera una nueva luz en el universo que recientemente se ha revelado ante sus ojos.
Pero apenas Arroyín cerró la boca, el filo del hacha-guitarra de Barb apareció bajo su barbilla, presionando su cuello, y al mirar a un lado se encontró con la mirada iracunda de la reina (a un desliz de enloquecer)…
– Tienes exactamente dos segundos para quitar tu pelo y alejarte a más de un metro de distancia de mi. O si no… tus chakras no serán las únicas partes de tu cuerpo que me encargaré personalmente de desalinear. Permanentemente. – amenazó Barb con voz baja y mortal la cual logró espantar (quizás para siempre) al troll zen; quien en menos de un segundo retiró su cabellera de la reina del Rock y se deslizó lo más lejos posible de su presencia hasta desaparecer detrás de unos árboles.
Luego de que Arroyín se fuera, traumatizado psicológicamente por Barb, Poppy retomó la conversación.
– Barb… ¿Hablabas en serio? Con lo que dijiste antes quiero decir…
– Claro Popeñaja. – asintió Barb. – Tras escuchar la canción de tu equipo me di cuenta que no importa si la música es rock, pop, country, clásica o techno. Cualquier cosa… es mejor que esa bazofia. – termino de decir con una mueca de asco.
– ¡Ohhhhh…! – exclamaron los Pop trolls y Riff en señal de compresión (eso tenía más sentido). – Oh… – dijeron luego con incomodidad al entender lo que quiso decir la reina.
Entonces, de unos arbustos cercanos, emergió Dj Suki sobre su Wooferbug…
– ¡Por fin los encuentro! – dijo la DJ, que al igual que Poppy usaba un traje de lentejuelas (el suyo de era de color amarillo y blanco), sombra naranja brillante en sus parpados, sus rastas naranjas libres de su coleta balanceándose sobre su rostro (esponvoreadas con brillantina del mismo color para darle un efecto chispeante como la piel de Diamantino) y auriculares dorados reemplazando sus auriculares normales. – ¡Los he estado buscando por todos lados! ¡Todos en la fiesta han estado preguntando por ustedes! ¡En especial por ti Ramón!
– ¿Por mi? – repitió Ramón confuso.
– ¡Si! ¡Todos en la fiesta quieren escucharte a ti y a Tresillo cantar otra vez! – respondió Suki. – Y a las chicas de la Pandilla Pink & Black les gustó tanto tu presentación con Wani y Kim que, tras hablar con sus primas, quieren saber si el próximo año harías equipo con todas ellas.
– ¡Ah no! ¡De eso nada! – respondió Seda en tono cortante antes de que Ramón pudiera responder. – Diles a esas BlackPink o como se llamen que Ramón es nuestro y que si va a hacer equipo con alguna chica el próximo año ¡Será con Poppy y nosotras!
– ¡Exacto! Así que vuelve a la fiesta y dales la información a esas divas antes de que se hagan falsas ilusiones. – dijo Satin de forma despectiva.
– O mejor aún… ¿Qué tal si todos juntos formamos equipo el próximo año? Un grupo de Pop y K-Pop no suena mal. – dijo Poppy entusiasmada ante la idea. – Estoy segura que sería algo muy hermoso. ¡Es más! Creo que volveré a hacer unos cuantos cambios en el reglamento otra vez… – añadió pensativa.
– Eh… Si, eso también podría funcionar. – dijo Seda con Satín asintiendo de acuerdo.
– ¿Okeyyyyy?….– dijo DJ Suki, preguntándose qué se perdió mientras animaba la fiesta con Synth y el Rey Trollex. – Entonces ¿Qué dicen? ¿Volvemos a la fiesta?
– Paso. Prefiero volver a mí linda, oscura y acogedora cueva. – dijo Barb colocando su guitarra, otra vez, tras su espalda. – Es la hora de dormir de papá y quiero regresar a casa cuanto antes para escuchar mi colección de mejores solos de guitarra de la historia para terminar de sacar ese "Baby, baby ooh" de mi canal auditivo. Nos vemos, Popeñaja. Suerte Muchachon... ¡Andando Riff!
– ¡Sí! ¡Si, su Rockteza! – respondió el becario, apresurandose en seguirle el paso a su reina luego de despedirse de sus amigos poperos.
Un par de minutos después de que la reina Barb se fuera, alguien más decidió seguir su ejemplo...
– Bueno… – dijo Ramón, dando unos cuantos pasos atrás lejos de Poppy. – Creo que yo también regresaré a mi búnker. Ha sido una noche muy larga, y…
– Ah no, señor "I'm bringing sexyback"... – dijo Poppy tomando la mano de Ramón para atraerlo hacia ella. – Es una tradición que los ganadores del primer lugar canten en la fiesta que se celebra luego de la competencia. Y tú… ni romperás la tradición ni mucho menos dejarás solo a tu equipo sin uno de sus elementos estrella. Además…
Poppy le dió unos cuantos "toquecitos" a la nariz de Ramón con su dedo rosa, mientras le sonreía de manera traviesa.
– …Quiero escucharte cantar otra vez.
Y así… en un abrir y cerrar de ojos (como cuando Poppy hizo su mashup de mejores canciones de la historia para los Country Trolls) se encontró sobre el gran hongo naranja en forma de flor que solía usarse como escenario o para dar anuncios, en compañía de Tresillo, Poppy y nadie más… excepto una gran multitud de trolls deseosos de escuchar una nueva canción interpretada por el dúo con elegantes trajes oscuros.
– ¡Y con ustedes… luego de una hora y treinta minutos de espera… LOS RAINBOW TROLLS! (o por lo menos la otra mitad de ellos) – dijo Poppy, oyendo complacida como las aclamaciones de la excitada audiencia aumentaban de volumen con su anuncio.
– ¿Por qué Wani y Kim Petit si pueden quedarse entre el público y yo no? – refunfuño Ramón, con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
– Porque ellas dos se encargaron de entretener a todos mientras Tresillo bailaba con Nova Veloz y tú hablabas conmigo sobre tus sentimientos. – explicó Poppy alegre caminando lejos de las flores-reflectores. – Ahora les toca a ti y a Tresillo.
– ¡FIGHTING OPPAS! – gritó Wani desde abajo acompañada por Kim Petit (que los saludaba dulcemente), la Pandilla Pink & Black y el Snack Pack.
– ¡Él es mi amigo! ¡Lo conozco, lo conozco! – les decía Grandulón emocionado a las trolls coreanas señalando a Ramón.
– Tranquilo Chiqui-Ramón. Lo harás bien. – le dijo Poppy mientras sacaba de su cabello rosa la corbata de vinilo azul que se suponía estaba guardada en el bolsillo de su saco.
¿Cuando la había tomado? Era un misterio.
Ramón suspiró y rodó los ojos. Las cosas que tenía que hacer en nombre del amor y la amistad…
Sin decir palabra, se puso de nuevo la reluciente corbata alrededor del cuello y luego, para sorpresa de la troll rosada, sacó de su bolsillo la medalla que el rey Peppy le había dado en el estadio.
– Ramón pero…
– Como dijo Wani antes, solo entramos a la competencia por diversión. – le explicó el troll mientras le colocaba la medalla a Poppy; amarrandola tras su cuello como si fuera un collar. – Esto nunca me interesó. Y si quieres mi opinión, desde mi perspectiva la medalla luce mucho mejor en tí que en mi.
– Pero...
Sin embargo la reina no pudo completar su protesta porque Ramón la interrumpió dándole un beso en los labios que sorprendió tanto a los presentes como a ella misma.
– ¡Eso hermano! – le ánimo Tresillo, orgulloso de su amigo.
Un minuto con 20 segundos después, la pareja se separó sonriendo e ignorando olímpicamente las alabanzas de los espectadores que celebraban su reciente muestra de amor...
Pero la que tenía la sonrisa más grande de los dos era Poppy, quien tras soltarse de las manos de su amado se dejó caer de espaldas sobre las cabelleras de sus amigos sintiéndose como si flotara en las nubes.
¡Aquello era mucho mejor que ganar cualquier premio!
– ¡Wou! – exclamó el Rey Trollex para luego mirar a su joven embajador. – Me muero por venir a la competencia del próximo año.
– Igual yo. – asintió Synth.
Tras decir aquello, ambos Techno Trolls se colocaron sus audífonos y tras darle un pulgar arriba a Suki, quien se encontraba con su Wooferbug sobre otro hongo a un par de metros de ellos, la DJ dió por iniciada una nueva mezcla a la que se unieron Synth y Trollex segundos más tarde.
Ramón y Tresillo dieron unos cuantos pasos al frente hacia las luces, en perfecta sincronía, y a continuación comenzaron a cantar una nueva canción que en esta ocasión mezclaba el inglés y el español.
FIN
Y hasta aquí llegó esta historia (escribir el final me costó más de lo que había pensado al principio).
Originalmente planee esto como un One-Shot pero, como siempre me pasa, cuando estaba llegando casi a la parte que yo pensaba iba a ser la última me di cuenta que la historia iba a extenderse un poquito más y entonces decidí volverlo un Two-Shot.
Quiero aclarar que aunque en este fic (y en próximos) mencionó a varios personajes que salen en "Trollstopia" y "Trolls: No Pierdas el Ritmo" en realidad yo no imagino el fic dentro de las líneas de tiempo de esas series debido a que (por varias razones) no las considero canónicas.
Para mí los únicos materiales canónicos de Trolls son: Las películas (obvio XD) y los cortos.
Las series 2D solo las tengo de material referencial para escribir más fácilmente el escenario que rodea la historia y también (pero solo un poquito) para el comportamiento de algunos personajes secundarios…
Por ejemplo: Arroyín.
Aunque el personaje me cae mal, siendo sincera, en una parte del fic me pregunté si quizás no estaba exagerando un poco con su personalidad ya que no estaba tan segura sobre si Arroyín sería capaz de comportarse como lo hizo en este fic solo para que Ramón no ganará.
Pero luego de ver un par de capítulos de la serie, en los que Ramón y Arroyín competían entre sí, me tranquilice porque obtuve mi respuesta: Si, si sería capaz comportarse como lo hizo (aunque quizás de un modo más sutil)
Ahora pasemos a más información que quizás no les interese saber pero igual comparto porque si xD….
️ 💙 Referencias:
– 01 El Perfecto Arroyín: La parte en la que Ramón dice que Arroyín es un troll perfecto es una referencia al libro de Trolls "Follow your Art" cuya historia se sitúa antes de la primera película y por lo tanto no aparece Ramón y en su lugar tenemos a Arroyín (aclaró que no he leído el libro. La información que voy a decir la saqué de la Wikia en inglés)
En una parte de la historia Poppy y Harper hablan sobre Arroyín y mencionan que lo encuentran atractivo. Y además de esto, piensan en él como un troll masculino perfecto debido a su físico y a su personalidad.
(Según la Wikia los libros no son canónicos pero para mí las series tampoco lo son así que la información que sale en los libros [como la que acabo de mencionar] la tengo de material de referencia también)
– 02 Canción de la venganza: Ver más abajo en el glosario de términos.
– 03 Guitarra: cuando Riff habla sobre lo increíble que fue la actuación de los Rainbow Trolls menciona que Ramón en una parte de la canción de "Sexyback" saco una guitarra.
Esto es una referencia, primero, a un corto de Trolls llamado "Trolla-palooza" en el que nos muestran al Snack Pack de gira por el bosque, en el Orobus de Tipo Nube, tocando distintos instrumentos (el de Ramón es una guitarra eléctrica roja). Y segundo, a uno de los conciertos de Justin Timberlake (que en Youtube pueden encontrar como "Justin Timberlake - Sexyback live 2014/2015") que me ví un par veces mientras escribía la primera parte de este fanfic.
A la mitad de este video dos músicos (con guitarras o bajos eléctricos [no estoy segura]) que están en el escenario tocan por unos segundos una versión instrumental de la canción antes de que Justin siga cantando. Esta parte me gustó mucho y aunque no la llegué a escribir si me la imaginé (a Ramón sacando de la nada su linda guitarra roja y tocando momentáneamente sobre el escenario una versión instrumental de la canción mientras Wani, Tresillo y Kim Petit se mueven al ritmo de los acordes) y por eso quise mencionarla de algún modo y me pareció que el más indicado para hacer esto era Riff que estaba entre los jueces.
– 04 "Bye Bye Búnker": Si han visto la serie supongo que de inmediato notaron las similitudes con cierta escena en la que Poppy y Ramón se dicen palabras similares en ese episodio (aunque sin el contexto romántico) del cual no hablaré más para no hacer spoiler (en caso de que alguien por aquí aún no haya visto "Trolls: No Pierdas el Ritmo") y es que de hecho tome de referencia ese capítulo para escribir parte de este fic
– 05 Perfect for Me: la confección de Poppy también tuvo influencias de esta canción que todos amamos, solo que invertida xD. Mientras que en la canción Ramón dice que "odia" que Poppy sea perfecta para él, aquí Poppy dice que ama que Ramón sea perfecto para ella.
– 06 Grandulón es fan del Broppy: esto lo saque de un corto llamado "Vestimenta" (todos los cortos menos "Trolls Holiday" los pueden ver en Youtube) en el que Grandulón y el Sr Peluche se disfrazan de Ramón y Poppy respectivamente (no sé si este corto se situaría antes o después de la primera película pero a mí me gusta imaginar que se sitúa antes porque entonces significaria que Grandulón shippeaba a Ramón y Poppy mucho antes de que estos dos se hicieran pareja XD)
– 07 My sunshine: este apelativo es una referencia a la canción "Friend Medley" que sale en el corto "Trolls Holiday"
En la película no se llega a escuchar porque Poppy interrumpe a Ramón y no lo deja terminar de cantar XD, pero la letra completa iba a así ...
Oh, eres la mejor amiga que alguna vez tuve…
(Oh, you're the best friend that I've ever had…)
¡He estado contigo tanto tiempo!
(¡I've been with you such a long time!)
Tú eres mi sol
(You're my sunshine)
Y quiero que sepas que mis sentimientos son verdaderos...
(And I want you to know my feelings are true…)
Realmente te amo
(I really love you)
Oooh… eres mi mejor amiga
(Oooh… You're my best friend)
💚 Glosario de Términos:
1 ) Foami: son hojas de colores hechas de un material suave que apuesto a que muchos de ustedes lo usaron en la escuela para hacer manualidades. En mi país le decimos "foami", busque en internet para saber que nombre tiene este material en otros países y aparte de "Fomi" o "Fomy" solo encontré que en Argentina le dicen "Goma Eva"
2 ) Canción de Venganza: es una referencia al "Vestido de la Venganza" de Lady Di. El vestido de la venganza fue el nombre que recibió un vestido negro usado por Diana de Gales el mismo día que el Príncipe Carlos admitió haberle sido infiel durante el matrimonio (para más información busquen en Google) y mientras escribía este fic, en cierto punto, me di cuenta que inconscientemente tuve en mente este vestido para la historia ya que el contexto era muy similar:
-Diana es humillada por su ex esposo y Ramón es humillado por Arroyín.
-Los dos estaban en una situación en la cual se querian esconder del mundo, pero gracias a un amigo (en el caso de Diana su mayordomo y en el caso de Ramón sus amigos Kim Petit, Wani y Tresillo) se animan a no hacer esto.
-Y justo cuando todos pensaban que Diana iba a quedarse en su casa humillada y deshecha por la noticia; y Arroyín asumía que Ramón estaba oculto en su búnker amargado y triste como un perdedor…
¡SORPRESA!
-Los dos hacen acto de presencia (Diana en una gala y Ramón en la competencia) luciendo sexys, atrevidos y victoriosos.
Y por eso hice que Barb se refiriera a la canción de los Rainbow Trolls en la historia como "Canción de Venganza" en honor a este vestido XD
3 ) Fighting: también escrito como "Paiting" o "Hwaiting" es una palabra usada en Corea del Sur para dar ánimo a alguien (en especial a artistas del K-Pop). Aunque literalmente se traduce como "Peleando" en Corea el significado que se le da es de "¡Ánimo!" o "¡Tú puedes!" entre otras frases parecidas.
4 ) Boytoy: es el apodo que Barb le dió a Ramón en la película. En el doblaje lo tradujeron como "Muchachon". Yo uso ambos por igual a mi gusto.
