Desperté, sentía el cuerpo pesado y los párpados como si estuvieran pegados, ¿Cuánto había dormido? El sol ya se notaba pegando directamente en mi ventana, eso significaba que había pasado el mediodía, mire mi celular y efectivamente la mitad del día había pasado hace ya tres horas, mi clase en la universidad comenzaba tan solo en 30 minutos y aún tenía que comer algo, moría de hambre, encontré un poco de carne que había sobrado del día anterior y lo devoré en 5 minutos, tomé una ducha y me vestí para irme a la universidad, solo me quedaban 10 minutos para llegar a tiempo a clase y el trayecto me llevaría al menos 25 minutos, así que salí despreocupado de mi casa, me puse mis audífonos y elegí la canción que estuve escuchando todo el día anterior, la canción que ella me había mostrado.

Llegué a la parada del bus y espere 5 minutos, el conductor hizo poco tiempo hasta el lugar donde tenía que bajarme, camine otros diez minutos y llegué, entre al salón de clases y el profesor me saludo con un tono burlón diciendo.

- Buenas noches señor, se le pegaron las sábanas -

- Tuve que pedirle permiso a Morfeo para venir - dije siguiendo su mal chiste y forzando una cara alegre.

Me senté junto a ella, no se había dado cuanta que había llegado, estaba concentrada mirando su teléfono y con los audífonos puestos. Comencé a saludar a todos, el profesor solo estaba escribiendo en el pizarrón y nadie ponía atención, yo miraba y copiaba en mi libreta lo que estaba escribiendo. Últimamente me sentía raro, no sonreía tanto y siempre estaba un poco aburrido y antipático, hacía poco que había renunciado a mi trabajo, mis padres habían ido a vivir a otro estado y a mi hermana la mandaron a estudiar en Europa, había conseguido una beca en una buena escuela y funcionaba como internado, aunque solo tiene 15 años es muy inteligente, y no le ha costado adaptarse a la vida sin nadie con ella, a diferencia de mi, tal vez esa fuera la razón por la que me sentía así, tenía 2 meses que mi hermana había tomado su vuelo, y solo un mes que mis padres se habían mudado, había renunciado a mi trabajo hace solo dos semanas, me había costado adaptarme a vivir solo en un departamento, no tenía muchas cosas así que estaba casi vacío y...

-Oye, ¿No piensas saludarme?-

Me sacó de mis pensamientos de golpe

-Eh... ¿Que?... Ah si, hola, ¿Cómo estás? No quise interrumpirte cuando estabas con tu teléfono, pensé que estaría viendo algo importante.-

No saludamos con un beso en la mejilla, y de pronto yo estaba sonriendo, como si nada me preocupara, había olvidado todo lo que estaba pensando hace solo unos segundos, le pregunté sobre su fin de semana, y solo la miré mientras me contaba todo lo que había hecho, hablaba sobre un viaje que hizo con su familia, reía con sus chistes y contestaba solo con afirmaciones y reacciones de sorpresa cuando me decía algo que había sucedido durante su viaje, me encantaba escucharla hablar, mirarla mientras contaba sus historias, me gustaba mucho, sin darme cuenta sonreía cuando estaba con ella, buscaba estar a su lado cuando podía, y la acompañaba siempre cuando terminaban las clases. No sabía si estaba enamorado de ella, pero si que me gustaba mucho, y tenía que decírselo, y pronto, sería el momento perfecto para hacerlo.