Hace muchos meses que quería animarme a esto. Espero que tanto quienes son fans de Babil como de Karadayi puedan comprender esta locura. Ese amor del más puro hacia dos personajes que me hubiese encantado que pudieran interactuar, y también hacia sus performers Bergüz y Halit. Lo que quiero aclarar es que aquí no existen las respectivas parejas de Feride e Irfan para que nadie se sienta molesto. La idea es que esta historia dure un par de capítulos y está ambientada en la actualidad pero con una Feride de la edad que tenía en Karadayi... espero que la disfruten como yo al escribirla...

Amor y justicia

Feride Sadoglu se bajó de su auto e inspiró hondo. A pesar de todo, esa era la parte que más disfrutaba de su trabajo… la investigación…

Había aprendido hacía años que lo más importante para poder resolver un caso y dictar una sentencia era, no solo conocer las pruebas, sino también a los implicados…

Y, a pesar de que desde que la habían trasladado al juzgado de familia de Estambul las cosas no habían sido tan interesantes como lo eran en el foro penal, Feride había encontrado un caso a la medida de sus expectativas…

La historia que había detrás de ese caso era digna de una película, aunque ella no hubiese querido protagonizar ninguna de las partes…

Por un lado, tenía a una madre desesperada, que había cometido el error de no contarle a su pareja, su marido, que el hijo que tenían no era suyo.

Por otro lado, un hombre, un padre, no en la genética pero que lo había sido en cuerpo y alma durante 8 años, creyendo que el lazo era sanguíneo…

Y en el medio un pobre niño, que sin entender de nada más que de amor, no quería perder a ninguno de sus padres…

Caminó en silencio, sus pasos resonando en la vereda hasta que entró a un bar y se quedó observando el lugar…

Sin duda el hombre, el profesor Irfan estaba deprimido con los últimos acontecimientos, su ahora ex mujer se acababa de casar con quien había sido su mejor amigo y que era el padre de su hijo…

Feride se mordió el labio, no podía culparlo… trataba de comprender de alguna forma a la mujer, que en su desesperación por no perder a su amor lo había retenido con engaños… pero la realidad era que consideraba que el profesor era quien había llevado la peor parte aquí…

Recordaba haber visto una foto de él y le costó un poco de trabajo encontrarlo. Lo vio en la barra, con la cabeza apoyada sobre su brazo, casi recostado… seguramente borracho…

Se acercó despacio y se sentó a su lado. Él no registró su presencia. Ella no estaba vestida como solía vestirse para el juzgado, más bien estaba arreglada para una salida nocturna, con el cabello suelto, aunque con un vestido sencillo.

Su plan no era darse a conocer, no quería que él se sintiera forzado a hablar, quería conocerlo, pero se dio cuenta de que quizá no era el mejor momento.

Pensó en irse, pero se dio cuenta de que quizá podría conversar un poco con él, sacarle algunos datos que, de estar más lúcido, tal vez no le daría…

-Disculpe…- le dijo al chico que atendía la barra en voz alta para molestarlo, quizá así se percatara de su presencia...

Irfan, tal como ella esperaba, se quedó mirándola. Ella sonrió y él se perdió en sus ojos y le devolvió la sonrisa.

-¿Me habló a mí?- le preguntó.

-No… no… sólo quería tomar algo…- dijo y le hizo señas al chico de que le sirviera un vaso de whisky.

-Dame otro a mí también…- dijo levantando una mano él.

Y cuando el chico les sirvió a ambos, Irfan levantó unos billetes, pagándole por ambos…

-No, no… no hace falta…- dijo Feride y él le sonrió.

-Por favor… - insistió él y ella finalmente asintió.

-Feride Sadoglu…- dijo extendiendo su mano y él se la apretó con suavidad.

-Irfan Tuna Saygun…

-Encantada…

-¿Qué te trae por aquí? - le dijo él sin dejar de mirarla.

-Bueno… digamos que trato de descontracturar mi día…

-¿Mucho trabajo?

-Digamos que sí… ¿qué hay de ti? Parecías algo deprimido cuando llegué…

-Es una larga historia…- dijo sonriendo con amargura.

-Pues… tengo tiempo, además estarías haciendo una buena obra, distrayéndome un poco…

-¿Sabes qué? Tienes razón…- dijo él y ella notó que él había tomado lo suficiente como para sentirse bastante alegre, pero sin perder el sentido.

-Te escucho… ¿mal de amores?

-Bueno… hasta hace un par de meses creí que era el tipo más afortunado de la tierra… tenía una esposa, un hijo precioso…

-¿Tenías? ¿qué pasó?

-Tantas cosas…- dijo y se acercó a ella, mirando sus labios. Feride no se movió, continuó observándolo y le dio un pequeño sorbo al whisky.

-Cuanto misterio…

-No… nada de misterio… fue tan evidente y no lo vi venir…

-¿Qué pasó?

-Mi esposa me engañó…

-Entiendo…

-No, no lo haces… créeme…- dijo y se mordió el labio, con algo de rabia mientras seguía acercándose a ella.

-Tu esposa te engañó… ¿se fue con otro?

-Ojalá lo hubiese hecho… yo me casé con ella porque había quedado embarazada… de Deniz… mi hijo… pero resultó ser que mientras tanto, tenía una aventura con mi mejor amigo… y el niño es hijo de él…

-¿No me digas? - dijo Feride y se tapó la boca- ¿pero tú no lo sabías? Parece como si acabaras de enterarte…

-Me enteré hace muy poco… tantos años después...- dijo y sacudió la cabeza con tristeza.

-Lo siento… de verdad…

Ahora me quedé sin nada… créeme, mi matrimonio nunca fue todo lo feliz que hubiese querido, mi esposa quería otra cosa de mí, quería más dinero, y yo seguí mi vocación de profesor…

-Hermosa vocación… yo también seguí la mía…

-Pero mi vocación no me dio dinero… ¿cuál es la tuya?

-Las leyes, la justicia…

-¿Abogada? - dijo y ambos tomaron un sorbo de whisky casi al mismo tiempo.

-Algo así.- dijo ella y sonrió.

-El caso es que mi matrimonio ya no importa, pero perder a mi hijo… porque es mi hijo… ese tipo no vivió nada, nada de lo que yo viví con él…

-Tú lo sientes como tuyo, por supuesto…

-Nunca lo dudé… nunca me atreví a hacerlo…- dijo y Feride vio lágrimas en sus ojos.

-No tenías por qué hacerlo…- dijo ella y no pudo contenerse, levantó su mano y la apoyó sobre la de él.

Irfan se perdió en sus ojos otra vez más y ella se mordió el labio cuando sintió los dedos de él buscando los suyos… pidió otro trago y uno más para ella…

-No deberías seguir tomando… no te hace bien, y menos en este estado…

-Tú también estás bebiendo, señorita abogada…

-Es mi segundo trago, ¿cuántos tomaste tú?

-No me acuerdo…- dijo él y se inclinó sobre ella.

-Irfan…- le dijo y él sonrió y colocó sus dedos sobre sus labios entreabiertos.

-Eres tan hermosa… ¿quién eres? ¿por qué te estoy contando todo esto?

-No tengo idea…- dijo ella y entrecerró los ojos, los dedos de él olían a su perfume y Feride presintió que no lo olvidaría fácilmente.

-Dime que no eres una trampa de Suleyman… que no viniste para terminar de arruinar mi vida…

-¿Suleyman? ¿quién es ese?

-El tipo que me arruinó la vida…- dijo y se inclinó otra vez sobre ella, más interesado en sus labios que en seguir hablando.

-¿Por qué?

-Ya no recuerdo…- dijo y sonrió, dejándose llevar por sus deseos. Feride supo lo que venía y no pudo ni quiso evitarlo. Solo trató de no dejarse llevar demasiado para tener que descubrirse ante él.

Irfan capturó sus labios con los de él y la besó con suavidad. Sus labios eran dulces e intensos por el sabor del whisky. Feride dejó escapar un suspiro suave, hacía mucho que no la besaban…

Él la tomó de la cara y profundizó el beso. Ella lo dejó hacer, pero se sintió torturada, estaba desesperada por responderle, esto se le estaba yendo de las manos y no podía hacer nada por el momento, no quería echar a perder lo que había logrado…

El beso fue perdiendo intensidad y cuando se terminó, él la miró con una sonrisa.

Tomó de un trago su vaso y la miró.

-¿No lo tomas?

-No… mejor no…- dijo ella, todavía afectada.

-Bien…- dijo y lo tomó él.

-Irfan…- trató de detenerlo y él lanzó una carcajada feliz- ¿viniste en auto?

-No me acuerdo…- dijo riéndose.

-Ven… te llevaré a tu casa…

-Mmmm… muero por que lo hagas…- le dijo él y luego de pagar por los dos últimos tragos, Feride lo abrazó para caminar y salieron hacia el estacionamiento…

No bien subieron al auto, él se puso a llorar y ella lo observó…

-¿Estás bien? ¿no habrá sido mucho alcohol?

-Déjame… era necesario… necesito olvidar…

-Bien… dame tu dirección, así te dejaré en casa…

-No… no sé… vayamos a tu casa…

-Irfan…- dijo y cerró los ojos y cuando ella pensó en decirle algo lo vio quedarse dormido.

Feride tuvo ganas de llorar, eso no era para nada lo que había planeado hacer esa noche. Sabía que no podía dejarlo en su casa sin exponerse, y tampoco podía llevarlo a la de ella…


Unos minutos más tarde, estacionó en un motel bastante bien puesto, al lado de la ruta. No tenía otra opción…

Lo dejó durmiendo en el auto y entró a registrarlos a ambos.

Cuando bajaron del auto, él se apoyó en ella y caminaron hacia la habitación…

Ella lo depositó sobre la cama y él la tomó entre sus brazos un momento. Feride se quedó inmóvil, cuando él se quedara dormido se escaparía… al menos de su abrazo asfixiante…

Un momento después pudo zafarse de él y le quitó los zapatos primero y luego le aflojó la camisa y el cinturón… y se recostó a su lado…

Lo observó dormir casi toda la noche, preguntándose como alguien como él podía sufrir tanto, habiendo tanta gente mala e injusta… que valoraba más las cosas materiales que las emocionales…

No supo cuando se quedó dormida y al abrir los ojos se encontró con los de él, más azules que nunca… que la miraban con curiosidad…


Bueno, como dije, esto sigue! Gracias por leer y espero que les haya gustado!