Fic

La Boda de mi mejor Amiga

Por Mayra Exitosa

Capitulo TRECE

La Liendre y el piojo

Por la mañana William llamaba a la puerta de Richard y al abrir, este se hallaba completamente desnudo, cubriéndose con una almohada, se disculpaba por levantarse tarde, - No se apure iré a avisarle a la señora Sandra, William apenado contestaba relajado, a cualquiera le podía pasar, pero la respuesta lo dejaba en shock. - No, ella está aquí conmigo, ahorita nos pondremos listos. Richard cerraba la puerta lo más rápido posible y William escuchaba, - ¡Uno más y nos vamos!

El rubio se iba de ahí como alma en viento, se quedaba tragando seco, mejor los esperaría en el café, eso no lo había previsto, sus suegros estaban reconciliándose. Eso sería algo inesperado para Candy, pero tal vez también así volvería a creer en el matrimonio, aunque con Stear no le puso pegas y ya lo había aceptado de buenas a primeras, por lo que esperaba obligarla de ser necesario… aunque a Candy no se le podía presionar a nada, solo se le amaba y eso haría, quererla tanto como lo había hecho todo ese tiempo, pero ahora se lo haría sentir en cada instante sin dejarla escapar de nuevo.

En el rancho del Abuelo Richard el niño tenía molestia, no le había caído bien el cambio de rutina se hallaba irritado y con un poco de temperatura alta, hoy no saldría de la casa, ella lo cuidaba y le pedía a su abuelo que le trajera algunas medicinas del pueblo cercano. Candy lo bañaba, estaba algo inquieto y no era su comportamiento normal. Lloraba por nada, estaba incomodo y se quejaba de estar cansado, soñoliento y eso inquietaba a la joven madre a tal grado que el niño solo quería estar en sus brazos y colocaba su cabecita entibiecida en su hombro pidiéndole - ¡Besito! - Si mi amor, mami te dará muchos besitos.

En la casa de Candy, llegaba un John desesperado con las niñas, a lo que el abuelo Stefan le decía que se había ido con William a buscar a Candy, más no le decía que iba con su ex Richard, solo lo omitía. Las niñas entraban y su abuelo les atendía con juegos. A los quince minutos llegaba molesta Pamela preguntando por Richard, a lo que el abuelo le respondía algo similar y ella enojada se quedaba a esperarlo, como no le agradaba en nada a Stefan este le avisaba a John que se iría a pasear a las niñas. Dejando a Pamela en la sala de la casa, esperando el regreso de Richard.

En el auto una pareja iba muy contenta, el chofer no decía ni un solo comentario, esos ya estaban en reconciliación y él no era quien, para informar a nadie, solo ponía música y ambos dormían el camino restante hasta llegar y enterarse que Candy no se hallaba en su departamento y con los vecinos indagaban que se habían ido a una boda y que regresarían dentro de poco más de un mes aproximadamente, sacaba un mapa Sandra quien se notaba más lista y analítica cuando estaba con Richard, mientras él parecía obedecerla o seguirle las ideas y completarlas.

-Los terrenos que compró tu padre, era aquí, aquí y aquí, - Todos los heredará Candy eso me dijo, Papá. - Eso no importa, él dijo que iba a construir para su nieto y que iba a tener caballos, - Si, compro caballos, pero no sé a dónde se los llevó, - Pues a una de estas propiedades, ¿Cuánto hacía en volver? - Se quedaba allá y en ocasiones se iba a ver a Candy, así que no sé cuánto se tardaba. - Bien, esta propiedad está en el sector más urbano si construyera necesitaría quien le construya y no le cueste tanto, esta… Richard ¿una tenía propiedad? - Si una casa vieja y otra para los empleados. - ¡Esta es! Sandra irradiaba felicidad, así miraba a William quien estaba más que conmovido por como la pareja dependía uno del otro para guiarse hasta en un mapa. - Vamos hijo, mi nieto quiere ver a su abuelita y Richard sonriente agregaba - ¿Y a su abuelo también? - ¡Si! Por supuesto que te quiere ver. Decía sonriente Sandra.

William miraba el mapa y era regresar de nuevo a Lakewood, pasar un poco más lejos para llegar a la zona rural. Sin embargo, la pareja quería comprar algo de ropa, William aprovechaba para comunicarse por celular con Stefan y este le decía,

- Ni los traigas ahora a la casa, están sus parejas aquí como chinches esperando, mejor pásate de largo y hospédense en un hotel, cortaba y William pensaba que al menos ya tenía a parte de la familia de su lado, ahora solo era convencer a Candy que debía casarse y olvidarse de regresar a Pennsylvania.

En la casa de Candy una pareja se contaban sus penas. Stefan llegaba, les comentaba a las niñas que se fueran a ver películas, luego escuchaba atento la problemática y como ambos se quejaban de Sandra y de Richard. Primero que sus parejas no se casaron con ellos, John comentaba que Sandy lo veía solo como un amigo y que luego de las niñas ya no quería tener más hijos, temía que en cualquier momento fueran a separarse. Mientras que, Pamela le comentaba que no había relaciones entre ella y su pareja, que luego de su hijo ya no la tocaba, se encontraba en un desierto abandonada ya que Richard se la pasaba en el trabajo y casi no hacían vida marital. Stefan que los escuchaba, entraba y le pedía una limonada o un café, a lo que Pamela le decía que el de la cocina era John y este le servía vino de la mesa, ambos muy deprimidos. Así el abuelo notaba que los dos estaban contándose sus desgracias a lo que él entraba en acción. Si ya había unido a Paty con el exnovio de su nieta, que no vaya a sacar a esa liendre y ese piojo de esa cabeza, faltara más sobrara menos, ahora verían de lo que se quejaban tanto.

Las cosas se tornaron algo difíciles, John era muy corpulento, las niñas estaban viendo las películas que tenía Candy cuando pequeña, desde rosita fresita hasta la serie de todas las de Barbie. Lo que le preocupaba era lo pesado de John, para ponerlo en alguna forma comprometedora. A lo que se lo echaba encima de la espalda y lo hacía caminar un poco, entraba a la habitación donde habían estado Paty y Stear, sentía que se le había pasado la mano con John, porque le puso tres en vez de una, pero con ese cuerpo tan grande, lo mejor era prevenir. Ya acomodados, Pamela y John, este salía apagando las luces y limpiando todo rasgo de evidencia, ahí esa pareja era uno para el otro.

Como no tenía a quien llamar de la familia, llamaba algunos amigos para jugar ajedrez, porque estaba cuidando a sus nietas. A lo que llamaba a tres de sus más allegados, así preparaba la mesa y las botanas. Sus nietas estaban entretenidas, pero no tardaban en pedir algo de cenar, él ya las había llevado a comer.

En el departamento de Richard y Pamela, el jovencito de once años estaba solo muy preocupado, llamaba a la policía, su padre se había ido una noche antes y su madre hacía horas que no respondía el celular, a lo que estaba muy asustado. Reportaba la desaparición de su madre, llamaba a su padre, pero estaba su celular apagado, había dejado el cargador en casa, ya se le debía haber terminado la carga.

Continuará…


Gracias por continuar leyendo, comentando cada capítulo si gusta la historia,

se puede seguir escribiendo y subiendo más capítulos, el gusto de saber que les agrada hace que la continúe ;)

Continuamos con más Historias de Albert y Candy

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa