Los personajes pertenecen a Inagaki y Boich. Esta historia es original y sin fines de lucro. Espero les guste. Nos leemos abajo
Advertencia: la historia contiene spoilers del manga.
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Muérdago
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Durante la primera celebración navideña de la era post-petrificación todo parecía salir de una postal idílica: los miembros del reino de la ciencia alrededor de una enorme mesa en la cual se apreciaba una cena navideña fabulosa gracias a la habilidad de Francois mientras todos celebraban alzando sus copas o compartiendo momentos con sus amigos más cercanos con los que habían pasado tantas aventuras.
El ambiente era ameno, familiar y amical, la magia de estas fechas parecía haber calado hondo en el corazón de cada presente, pareciendo imposible dejar de sonreír al recordar los momentos buenos y graciosos de ese año.
Sí, todo era como se supone debería ser hasta que…
- Atención, atención a todos los presentes – empezó a decir Francois, desviando la atención de toda la sala hacia ella – el amo Ryusui les tiene preparada una sorpresa.
En ese momento Ryusui apareció con un sorprende efecto de humo a su alrededor y alumbrado por un potentísimo reflector que lo apuntaba directo al rostro.
- Queridos amigos – empezó a decir el joven navegante – primero agradecerles por hacer de la celebración navideña de la familia Nanami un éxito rotundo. Desde que me des-petrifique he ansiado con todo mi ser poder disfrutar de las antiguas tradiciones navideñas que teníamos en nuestros tiempos.
Todos aplaudieron entusiastas ante estas palabras haciendo que Ryusui sonriera "humildemente" por el cumplido de su público.
- Así que, para esta noche, les he traído una tradición más que no podía faltar en esta fecha – dijo afilando su mirada en un gesto algo macabro – para el cual he tenido la colaboración de nuestro mentalista.
Todos desviaron sus miradas hacia Gen al otro extremo del salón, tenía una sonrisa pícara en el rostro, la cual sinceramente daba algo de miedo. Los presentes empezaron a intercambiar miradas nerviosas… eso solo podría significar problemas.
- Esto no puede ser bueno – expresó Kohaku mientras adoptaba una posición de defensa.
- ¡Qué sería de una celebración navideña…! – continuo el mentalista, ignorando los susurros del público mientras aparecía una cuerda desde el techo – Sin la entrañable tradición del muérdago.
Y dicho esto tiro de la cuerda haciendo que varios muérdagos cayeran sobre los presentes, los cuales atónitos miraban hacia arriba para asegurarse no estar debajo de ninguno de ellos.
- No entiendo – empezó a decir Kohaku relajándose un poco en su posición después de haber saltado hacia un lado y esquivado un muérdago justo encima de su cabeza gracias a sus increíbles reflejos y a su visión sobre humana – es solo una planta, pensé que sería mucho peor.
- Lo es – dijo Senku a su lado con un gesto serio mientras señalaba con un dedo a Taiju y Yuzuriha quienes estaban juntos al momento de que les cayeron las dichosas plantas y ahora el reflector gigante los alumbraba.
Las primeras víctimas.
- Ya conoces la tradición, grandulón – grito Ryusui mientras que los aludidos se ponían rojos de pura vergüenza desde los pies hasta la cabeza.
Yuzuriha más colorada que un tomate y conociendo la caballerosidad de Taiju, ante la mirada asombrada de todos tomo valor y poniéndose de puntillas le dio un fugaz beso en los labios.
Los vítores y silbidos no se hicieron esperar, mientras los involucrados solo desviaron la mirada con sus cabezas echando humo de pura vergüenza.
Después de eso Gen procedió a explicar la tradición a los habitantes de la aldea y a los isleños haciendo especial hincapié en que no hay manera posible de eludirse de las responsabilidades que implicaba estar debajo de un muérdago.
- Déjame ver si entendí – dijo Kohaku dirigiéndose a Senku – si estoy bajo una de esas dichosas plantas con un chico ¿voy a tener que besarlo?
- Kukuku… no tiene ni un milímetro de lógica, pero es correcto – respondió el peliverde.
~ A menos que quieras romper para siempre el espíritu navideño, Kohaku-chan ~ añadió el mentalista ~ y para hacerlo más divertido…
Gen volvió a jalar de la cuerda haciendo que los muérdagos que habían caído se movieran de lugar encontrando así nuevas víctimas.
Sin embargo, Kohaku fue más rápida y de un salto aparto a Senku y a ella de haber quedado debajo de uno de ellos.
- Kukuku… Creo que me quedaré a tu lado esta noche, leona – dijo Senku a su espalda con una media sonrisa en su rostro– con tu vista y tus reflejos, no hay manera de que caer en sus trampas.
- Si vuelves a llamarme leona, te abandonaré a tu suerte – respondió ella mientras estaba atenta a los cambios de posición de los muérdagos colgantes.
Sin embargo, no todos tenían el poder de reacción de Kohaku y mucho menos su afilada visión y muchos inocentes no pudieron evitar caer debajo de alguno que otro muérdago y sin ánimos de arruinar la celebración cumplían a cabalidad la tradición. Otros no tan inocentes, por el contrario, incluso buscaban estar cerca de las chicas bonitas al momento de la rotación. Como en el caso del pervertido de Ginro o Mozu, lo cual los hacia incluso más despreciables.
Kohaku se sentía confiada, no había forma de que ese sucio mentalista y el ambicioso marinero la atraparan, no podrían contra sus habilidades y se había propuesto proteger a cierto científico, de quien sabía tenía cero tolerancias con el contacto físico y ni que hablar de las relaciones. Si, esto seria pan comido incluso con Luna pegándose a Senku para intentar hacerlo caer debajo de alguna de esas plantas.
Hasta que de pronto…
- ¡Vamos, Chrome! – se escuchó un vítor desde el otro lado del salón.
Kohaku desvío su mirada hacia donde estaba el reflector en ese momento, encontrando a una muy sonrojada y tímida Ruri junto a Chrome. Internamente se alegro por ellos, ya iba siendo tiempo de que avanzaran en su relación platónica de más de diez años y no pudo evitar sonreír y hasta aplaudir cuando vio como el ex - hechicero tomo valor y por fin le dio un beso a su hermana en lo que ella respondía echándole los brazos al cuello para sorpresa de todos y el disgusto de Kokuyo.
Estaba realmente feliz por ellos y eso la distrajo… tarde se dio cuenta de que la posición de los muérdagos estaba cambiando y vio asombrada como ella estaba a punto de quedar bajo uno de ellos junto a cierto peliverde; pero en esa ocasión Luna fue más rápida casi tacleándola y empujándola varios pasos hacia atrás haciéndole perder el equilibrio mientras chocaba contra alguien que la sostuvo de los brazos para que no cayera.
Levanto la mirada y lo primero que vio fueron los ojos amables de Ukyo que la miraban alegres lo que hizo que ella le devolviera la sonrisa mientras la ayudaba a ponerse de pie, tarde se dio cuenta de que el bendito reflector ahora los iluminaba a ellos dos de entre toda la multitud y eso hizo que involuntariamente levantara la mirada para ver con horror como uno de esos dichosos muérdagos caía sobre ellos.
Miro sonrojada a Ukyo, quien parecía estar igual de incomodo y rojo que ella e involuntariamente desvío su mirada hacia su posición anterior encontrándose con una Luna que aplaudía y gritaba "Beso, beso, beso" y un científico con las cejas hundidas en profundo desagrado mientras que sus ojos rojos parecían incendiarios dentro de sus pupilas.
~ Ya conoces las reglas, Ukyo-chan ~ la voz del mentalista se hizo oír más allá del bullicio.
Kohaku sentía como todas las miradas se desviaban hacia ellos, maldecía una y otra vez el momento en que se había distraído.
Ukyo estaba algo incomodo por toda la situación y la presión de los invitados; así que con ánimos de que eso termine pronto se quito su sombrero mientras se inclinaba lentamente hacia ella, quién estaba tan nerviosa y sorprendida que no pudo si quiera moverse de su sitio, y en el último minuto puso su gorra justo a la altura de sus rostros quedando sus labios extremadamente cerca que sus alientos podían mezclarse, pero sin llegar a tocarse.
- Podemos guardar esto como un secreto – le dijo en un susurro antes de separarse de ella retirando el gorro que los cubría y haciéndole un guiño en señal de complicidad.
Ella solo pudo soltar un suspiro que no sabía que estaba conteniendo y le regalo una dulce sonrisa mientras renovados gritos y vítores se escuchaban por el salón.
Después de eso el juego terminó y volvieron al ambiente familiar y de celebración. Sin embargo, Kohaku seguía algo inquieta por lo que había sucedido y salió a tomar un poco de aire, necesitaba refrescarse. Camino un poco sintiendo el frío invernal chocar contra su rostro mientras llegaba hacia el inicio del bosque, justo lo que necesitaba.
Se detuvo contemplando la oscuridad de este esperando poder disminuir sus pensamientos con ello. Estaba muy molesta consigo misma por haber sido tan tonta al haber bajado la guardia, pero es que había esperado el primer beso de Chrome y Ruri desde que tenía memoria y no pudo evitar emocionarse y dejarse llevar por la algarabía del momento. Ella era consciente de que tuvo mucha suerte de que haya sido Ukyo con quien quedo bajo el muérdago, Ukyo era un buen amigo y todo un caballero jamás habría pensado en aprovecharse de la situación; además era muy listo y había encontrado una solución para ese vergonzoso momento, le debía una al haberla salvado de esa situación tan incomoda, el resultado pudo haber sido diferente si hubiera terminado junto a Magma o Mozu o incluso Ginro.
Sacudió su cabeza en un gesto de disgusto.
- ¿Tomando aire, leona? – volteo al escuchar una voz conocida.
- ¡No soy una leona! – respondió ella frunciendo el ceño
- Kukuku… Diez billones de dragos a que te sigues atormentando por lo que paso en el salón.
Kohaku soltó un suspiro cansado.
- No puedo decir que este molesta con el murciélago de Gen y Ryusui por hacer ese juego tan absurdo, pero si conmigo misma por ser tan descuidada – dijo desquitándose frente a él.
- Ukyo me contó lo que paso – soltó Senku, haciendo que ella desviara su vista hacia él – Diez billones de puntos para él, muy bien pensado de su parte.
- Sí, pudo haber sido peor – admitió ella, recordando con escalofríos a los pervertidos del lugar.
- Aunque creo que hoy tus sentidos te están fallando bastante, leona – cuando ella le devolvió la mirada enfadada por el apodo y con una pregunta muda, él solo se encogió de hombros y señalo sobre ellos.
Ella vio hacia donde le indicaba y para su sorpresa estaba nuevamente debajo de un dichoso muérdago, esta vez colgando naturalmente sobre ellos. Kohaku se puso color escarlata y hasta sintió arder sus mejillas.
Senku rio de buena gana al ver su reacción y antes de que ella pudiera hacer o decir algo la tomo de los hombros y se inclino a besarla dejándola patidifusa en su sitio y sin poder reaccionar. La verdad es que no le había gustado nada ver como alguien más la besaba, aunque en realidad no fue así, y quizá fue justo eso lo que necesitaba para dejar de lado su juicio sobre las relaciones y hacer lo que tanto tiempo se había impedido: dejarse llevar por su lado irracional por una vez en su vida.
Cuando se separaron, Kohaku seguía sin respirar y parpadeo varias veces como si no creyera lo que había ocurrido. Senku aprovecho su confusión y se retiro con rumbo a la fiesta con una sonrisa de satisfacción en el rostro, pero no contaba que a los pocos metros la leona se le lanzara por la espalda tirándolo al suelo con ella.
- Pero que mier…
Calló, cuando ante sus ojos, ella levanto un muérdago frente a ellos y lo besó con entusiasmo sin dejarle moverse ni un milímetro.
A Senku solo le tomo un instante responder al contacto. Quizá, después de todo, el traer esta tradición a la nueva era no era tan malo como ambos habían pensado.
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FIN
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Hola a todos querido lectores
Este es un regalo especial para el reto del Santa Secreto. ¡Feliz Navidad Mary Fuentes!
Espero de todo corazón que te haya gustado.
Y a todos ustedes que han llegado hasta aquí les deseos unas felices fiestas al lado de sus familiares y que el niño Dios nazca en su hogar con mucho amor y unión.
El mejor de mis deseos para este maravilloso fandom, son increíbles su apoyo y amor por esta pareja es asombroso.
A todos ustedes un abrazo enorme. Hasta la próxima historia.
Los quiere mil,
Nita.
23/12/2020
