Fic

La Boda de mi mejor Amiga

Por Mayra Exitosa

Capitulo DIECISEIS

Familia

- Albert, mi abuelo fue por los papeles del seguro de Anthony, pero temo que no los encuentre. - No te preocupes, yo me encargaré de todo, asegúrate de no dejarlo solo. - Gracias. Candy meditaba que había llegado como si supiera que se encontraba ahí, como si ya le hubieran dicho que era su hijo y no estaba molesto, ni se notaba incomodo, parecía que sabía lo que hacía y eso era bueno, porque ella estaba aturdida, temerosa por no haber prevenido una enfermedad mayor en la edad más difícil de Anthony aun siendo enfermera, debía haber tenido más cautela, antes que eso era madre y lo había cuidado bien, como es que no le había visto ese bicho en su pierna, ¿Cómo? Si su hijo estaba así era su culpa, la de nadie más.

Albert notaba su turbación, él entregaba y firmaba documentos con una velocidad increíble, para que no detuvieran el proceso de las atenciones de su hijo, más ella estaba mirándolo, con sus ojos inundados en lágrimas y no podía soportar verla llorar, - Candy, sabes que es mi responsabilidad y… no me lo dijiste. El rubio la abrazaba protector, ella no podía estar sola con todo, era su responsabilidad, ella debía saber que lo tenía a él y no esperar a que otro tomara su lugar. Ella le susurraba, - No quería atarte a… Y el rubio al tenerla tan cerca le respondía en tono bajo, de la misma forma, - A nada me atas, es nuestro hijo, Candy. ¡Es nuestro!

Ella se dejaba abrazar, estaba muy tensa ya habían pasado el día entero y verlo ahí, era como si todo embonara, sabía que su madre había estado en su casa, había visto a su nieto, ahora él estaba ahí, ¿Cómo se había enterado? ¡Que importaba! Se encontraba ahí y Anthony tendría todo lo necesario para ser atendido.

El doctor que los observaba confirmaba, - ¿Son los padres? Albert sin titubeos respondía, - Si, y me haré cargo de todo lo que necesite mi hijo. Candy bajaba el rostro estaba pálida, no había comido nada a lo que Albert la abrazaba sosteniéndola, notando su leve desvanecimiento y preocupación por todo lo que estaba pasando el pequeño.

- Señora, hizo bien en traerlo, llego muy a tiempo, vamos a requerir saber que se le dio de antibióticos y a qué horas. - Si, soy enfermera, mi hijo está al corriente con sus vacunas, mi abuelo fue por sus papeles del seguro, aquí están los documentos personales de mi hijo, sus cartillas médicas, las cajas de medicamento que le di marcadas con las horas en cada caja y sus papeles de actualización médica. Es la primera vez que se enferma de esta manera. - Fue solo un piquete, pero es grande el insecto, si no lo encontrábamos seria más complicado, ahora la pediatra ya lo tiene y vamos a sacar ese insecto de su piel. Todo estará mejor.

El grito del niño alarmaba a los padres, a lo que entraban juntos hasta la camilla, - ¡Mami! - ¡Anthony! Candy lloraba y el niño levantaba sus brazos, le habían sacado de su piernita la cabecita de la garrapata con unas pinzas y le había dolido demasiado, lloraba y su fiebre lo tenía ruborizado. La pediatra confirmaba, - ¡Es buena señal! Necesitamos que no se duerma ahora.

- No ha comido nada, todo lo devolvió. - Le daremos lo necesario, vamos a meterlo a baño frío. El niño miraba a Albert y este fijaba su mirada a él. Candy al verlos, le decía al oído, - Es tu papi. El niño giraba a verla con su rostro de sorpresa y ella le confirmaba, - Es tu papi, Anthony. El pequeño lo miraba con su boca suelta, ya no se dormía, como si eso fuera necesario para quitarle el sueño. Albert lo miraba con ternura, mientras él pequeño lo observaba como memorizándolo, incrédulo de verlo por primera vez, como si pensara que si se dormía desaparecería y ya no estaría ahí.

Candy lo sujetaba al ver lo fuerte que la agarraba del cuello, para introducirlo en la pequeña bañera, donde lo iban a meter para bajar la temperatura. Mencionaba - El agua esta fría. La pediatra confirmaba, - Si, es para nivelar su temperatura, solo un poco despacio. Candy de pronto se sentía resbalar, el médico le decía que el lo hacía y el niño no lo quería. - Anthony, quieres que yo lo haga. Preguntaba Albert, este lo miraba intensamente.

Albert abrazaba a Candy y junto a ella le tomaba al niño con sus largos brazos cubría a ambos y el pequeño los miraba con total atención, sin pestañar, un poco aturdido por su fiebre y otro tanto por la información que sabía de ese ser que no había visto y se encontraba ahí.

La velada se hizo larga, Albert entrego su tarjeta cubriendo todo para que pasaran los gastos al no llegar los documentos del seguro, mostraba su identificación asegurando que era el padre y el responsable del menor, luego traía alimentos para él y para Candy, ya se encontraban en una habitación con el niño. Candy estaba aletargada, agotada y no había ingerido nada ese día, su mirada y su cansancio se reflejaba en su cuerpo y su rostro.

Horas más tarde, iban llegando todos, aun siendo altas horas de la noche casi madrugada, iban ingresando desde Sandra, Richard y los bisabuelos, incluso las gemelas. Candy les contaba lo que le había picado a Anthony y que le había ocasionado una reacción por ser tan pequeño, estaba en una batita de hospital y entretenido con Albert tomándole la manita, con una mascarilla de oxígeno para que, si se presentaba la dificultad de nuevo, estuviera conectado.

Richard, padre de Candy la abrazaba mimoso y besaba su cabeza tranquilizándola, notando que su hija se encontraba triste al ver a su niño en la cama, nunca lo habían tenido así, - Todo va a estar bien, hija, te lo prometo. Ella se refugiaba y soltaba el llanto como si solo esperaba que él llegara para soltarse todo lo que tenía dentro de su ser, por años ella siempre había querido que su padre volviera a darle esa seguridad que había perdido cuando se había marchado de su hogar, dejándolas solas y sin poderlo recuperar. Richard se sentía padre de nuevo, ella era su bebita, la niña más bella del mundo, su princesa, a la que le había fallado, más ahora se hallaba en sus brazos y era como si el tiempo se la hubiese devuelto, - ¡Ya! ya mi pequeña, Papá está aquí, no estás sola, te prometo que todo estará bien. Esa simple frase, hacía que Candy como si fuera su niña la que hacía más de doce años la había dejado, hoy estuviera regresando, a pesar de que, si había estado en el nacimiento de su nieto, en algunas cosas importantes, más siempre retraído y lejano, con cargo de conciencia, preocupado por no ser el hombre que deseaba para su mujer y su hija.

Continuará…


Gracias por continuar leyendo y comentando mis historias, para las historias que no he continuado,

me disculpo de antemano y les aseguro que pronto notaran su avance, no voy a dejarlas atrás

ninguna de ellas, es solo un reto que traigo programado y escribir es un gusto que se comparte

Pronto avanzaremos en el Anthonyfic y Terryfic que están actualmente iniciadas

y de cada uno de ellos viene una historia más en Julio 2021 que tendrá algo que valdrá la pena leer

Seguiremos con más Historias de Albert y Candy

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa