Fic
La Boda de mi mejor Amiga
Por Mayra Exitosa
Capitulo DIECINUEVE
Nuestra Boda
En el pañuelo que traía en las manos, su madre le había entregado el anillo de compromiso que fuera antes suyo, había pertenecido a varias generaciones de los Andrew. Lo tomaba y colocaba en su anular notando que le quedaba muy bien, sin estar tan ajustado le daba un suave beso luego se ponía de pie, con las manos de ella para abrazarla, lo había aceptado. la miraba y le mostraba lo que tenía el pañuelo, siendo las alianzas de sus padres, para casarse. Ella sonreía y se aferraba a su pecho abrazándolo. Richard los felicitaba y luego Sandra, el padre de Candy les comentaba,
- ¿Les gustaría ir a las Vegas? Podemos ir los cuatro con mi nieto y casarnos de inmediato. Candy asombrada preguntaba, - ¿Casarnos? - Si hija, tu madre y yo lo volveremos a hacer. No creo que podamos seguir por separado un día más. - ¡Papá!
Candy lo abrazaba y este besaba su cabeza, mientras Albert miraba como había encontrado una solución tan rápida, así le confirmaba, - Por mi encantado, tendría que ser pronto, en una semana seré padrino de bodas y me requieren en el altar de mi sobrino Alistar Cornwall. Candy no podía creer todo lo que a esas horas de la madrugada se planeaba, más todo dependía del alta de su hijo.
Sandra y Richard se fueron a su casa, como habían tenido a su yerno de chofer en la búsqueda de su hija, ambos habían descansado todo el camino hasta que se encontraron con todos los problemas que suscitaron, por lo que antes de seguir como andaban vestidos se irían por algunas cosas en el taxi al departamento de Richard, después continuaban a esas horas ya en su auto para dejar todo en orden de nuevo en su casa, la que siempre había sido su hogar, donde ellos habían sido felices. Así podría entregar el departamento a renta en cuanto se pudiera, ahora que ya no tendría razón de tenerlo.
Toda la noche fue así, trasladando cosas, literalmente se fueron haciendo sus maletas y buscando no dejar ningún pendiente, luego en su hogar ya que habían trasladado todo lo de Richard y empacado las cosas de Ricky y Pamela en cajas, agotados se quedaron dormidos en la que fuera su cama. El siguiente día lo tomaban como para dedicárselo a Sandra y a sus hijas, quienes se encontraban en casa de su abuelo Stefan.
- Hay que traer tus cosas y las de tus niñas, así ustedes ya no estarán a expensas de lo que es vivir encima de un negocio todo el tiempo. - Si, me da pena el caso de John, es un buen hombre, pero creo que se dejo engatusar por Pamela. - En eso te doy la razón, pero no le puedo dejar más tiempo a mi mujer. - Ni yo quiero, Richard. No te preocupes, no estoy casada y si desea ver a sus hijas jamás se lo impediría.
En el hospital todos se habían ido, solo ellos se quedaron, Albert no había dormido, la tenía en sus brazos meditando que podía hacer para que ella se animara, aunque no fuera una boda como le gustaría darle a su mujer como todas las bodas que habían tenido en su familia, las que sus antepasados habían realizado y le hiciera mayor ilusión una boda tan rápida. Luego giraba para ver a su pequeño también descansaba y la enfermera de turno entraba, quitando la mascarilla y revisando sus niveles, para después dejar a los padres junto a su hijo y salir discretamente.
El alta de Anthony fue ya por la tarde del siguiente día, así Albert se los llevaba a la mansión con su madre, donde Anthony traía corriendo a todos tras de él. Candy y Albert aceptaron irse en un viaje de tres días, luego de que le comentaron los planes a su madre y el pequeño quedaría bajo los cuidados de su abuelita Pau, una enfermera y un sequito de personal para que estuviera al cuidado como es debido, eso dejaba a Candy tranquila, más dejar a su pequeño le dolía, casi nunca se habían separado, solo el caso era para trabajar.
El viaje a las Vegas fue divertido para las dos parejas, las risas y esa comunicación de padres orgullosos de Candy fue algo que la hizo lanzarse sin dudar a una boda que gracias a ellos se le hacía la mejor del mundo, porque Albert le ofrecía un amor duradero y ella deseaba creerle, su padre insistió en comprarle un vestido, al final se decidieron por rentarlo y era hermoso, Albert hizo lo mismo al alquilar un traje que hiciera juego con su novia y las dos parejas se casaron esa noche, Candy fue la dama de honor de su madre y ella la suya.
La noche de bodas fue como si valiera por un millón de noches, celebraron como si fuera una boda en todos los detalles, con fotos, pastel, copas, brindis y todo fue como Sandra lo deseaba para su hija, se dio el gusto de tomar recuerdos para hacerle un álbum donde rememorar cada detalle juntas, que cada instante de esos días valiera todo el esfuerzo. - No creas que las bodas en las que gastas miles y miles de dólares son el significado de la felicidad, eso no es así, ya lo vivimos y en cualquier momento pasan pruebas y muchas parejas se les acaba el amor, en cambio a tu padre y a mi nos dio una segunda oportunidad, el solo hecho de irte a buscar, el no quería hacerlo, sin mi y yo me sentía muy bien junto a él. Porque volvía a sentir que estábamos juntos y eso fue algo que ya no creía posible. Esa mujer lo engañó y nos daño a nosotras al quitarnos a tu padre. Sabía que no era feliz, pero eso no me consolaba, y aunque lo intenté no lo logré, hoy me doy cuenta de que tienen una oportunidad, pero depende de ustedes que lleguen a durar no un año, sino todos los que Dios les permita. -¡Mamá!
Richard se encontraba realmente extasiado, al poder recuperar a su familia, los procesos legales se llevarían tiempo, pero iniciarlos fue el comienzo. Lo mismo para Candy y Albert, el registro de William Anthony, al igual que ceder la casa de nuevo a sus padres, fue solo el inicio, Richard había contratado un abogado para la situación que había organizado Pamela en su contra y donde este había sido el afectado por años.
Ya de regreso, la pareja más cariñosa y amorosa se expresaba en mimos y caricias. Él no encontraba la forma de pedirle que salieran mucho más tiempo juntos y a solas, así en el avión de regreso Albert comentaba, - Candy luego de la boda de mi sobrino, nos iremos de luna de miel, te prometo que… - ¡Albert! nuestra luna de miel es estar juntos, ya podamos viajar después, dependiendo del tiempo que dispongas. - créeme dispondré de tiempo, no dejare por nada perder esta oportunidad que tenemos. No te arrepentirás de darme el placer de que estemos juntos. - ¡Es para toda la vida! - ¡Si!
Continuará…
Gracias por seguir leyendo, comentando y solicitando esta historia que se ha ido muy rápido gracias a su consideración,
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
