Fic
La Boda de mi mejor Amiga
Por Mayra Exitosa
Capitulo VEINTE
Nuestra Familia
El regreso a la mansión de los Andrew fue nuevo para Candy, Rosemary no había ido a casa de su madre debido a que, como dama de honor de Paty no podía darse tiempo a visitarla en esos días y Pauna ni decía nada con tal de acaparar todo el tiempo a su nieto, sabía que Rosemary debía enterarse que su hermano tenía un hijo y ahora esposa, pero ella tenía sus prioridades y eso le daba un gusto porque así tenía a Candy y a su hijo felices ahí todo el tiempo con ella.
Candy abrazaba a Anthony y el niño vaya que la había echado de menos, luego cuando Albert lo tomaba y se lo llevaba a jugar, la rubia se disculpaba avergonzada a solas con Pauna, está la abrazaba y comentaba que lo mejor era lo que tenía actualmente, que nada le importaba como ver feliz a su hijo. Eso para Candy fue muy sincero ya que deseaba tener una buena relación con la señora Pauna, a la que por obvias razones vivirán juntas.
Albert tenía el plan de tener una luna de miel y su hijo quizás se quedaría de nuevo con su abuelita, donde sus bisabuelos podían ir a visitarlo, sus padres también lo harían y Pauna confirmaba que se encontraba más que complacida de recuperar el tiempo perdido de estar con su nieto que era muy diferente en carácter a su hijo, pues Anthony no era de ir por insectos, animales y quedarse en los jardines. Era un niño muy aplicado, de tareas interiores, mientras que su meditación era lo único que lo hacía parecerse en a su padre, al ser un niño muy tranquilo, que con música lo seducías y lo hacías dormir con facilidad dependiendo de la hora, porque la música parecía disfrutarla junto a su abuela cuando le tocaba el piano.
Para Candy ir de compras con Albert, adquirir el vestido que usaría para ir junto a su marido, quien era el padrino de la boda de Paty y Stear, ahora como esposa era algo extraño. El niño iría con un trajecito de esmoquin por sugerencia de su padre. Marcaba al teléfono de Paty y esta lloraba emocionada por todo lo que estaba pasando y gracias a que ella les dio la oportunidad de unirse es que era muy feliz.
- ¡Oh Paty! Me da tanto gusto, sabes, estoy con el padre de mi hijo. Albert escuchaba al estar a su lado y se guardaba silencio mientras que Candy colocaba el parlante, - ¡Candy! - Si, sé que es sorprendente, pero me contó todo lo que realmente sucedió y ha decidido darle su apellido a Anthony. - Me alegro tanto. ¡Candy! Que gusto. Eso significa que lo podré conocer en mi boda, ¿Por qué vendrás? - ¿Me estás invitando? - ¡Por supuesto! Stear había planeado que si venías te presentaría al padrino de bodas es un hombre genial. Albert sonreía por como las cosas habían cambiado drásticamente,
- ¿En serio? Candy sonreía por lo que ahora habían estado planeando, pero Paty le aseguraba que hablaría con Stear para evitar eso, ya que el padre de Anthony se encontraba con Candy y que el niño ahora llevaría su apellido. Candy finalizaba la llamada a lo Albert la besaba efusivamente y al final agregaba, - Mi mujer ahora se encuentra casada, no quiero que le presenten a ese padrino ni a nadie. - ¡Albert!
Para Rosemary ver que no era tan organizada como lo fuera Candy en su boda, le daba cierta nostalgia, pues su amiga había excedido en trabajos y le quedaban mejor las cosas, conocía a todo el pueblo y se llevaba bien con todas las personas, a ella le incomodaba el pastelero que la Tía Alexandra había elegido, para colmo con las prisas de la boda no podía opinar, más Paty lo aprobaba y estaba más que complacida de tener una boda tan rápido. Había estado llamando Gloria por el teléfono de manera constante, pero no podía responderle, sabía lo que le iba a pedir y era que la invitara, pero eso tenía algo de incomodidad, pues su hermano no la toleraba y para bien o para mal, era el padrino y no iba a arriesgar pedir que aceptaran a Gloria para que su hermano saliera de la fiesta solo por verla.
Para Paty nada que pasara le molestaba, porque de no tener una posibilidad estaba teniendo la mejor de todas, era como un milagro que estaba viviendo, además que Stear y ella ya habían probado que lo que sucedió en la casa de Candy no había llegado a mayores, puesto que ellos pasaron su primera noche apenas un par de días antes y todavía no podía creer que intenso y apasionado era Stear, porque ella jamás imaginó que él la deseara como mujer y que viera atributos sexys en ella, cuando se sentía exagerada en algunas cosas de su cuerpo, siendo esto una atractivo que su futuro esposo adoraba y se lo había hecho sentir en cada caricia, en cada susurro y en cada embate de esa noche tan apasionada que habían tenido.
Candy, tu padre y yo ya estamos cambiando todo para la casa, - Me alegro, ya hice los cambios y Papá y tu son los dueños de nuevo. Por cierto, ¿no has sabido nada de John? - Sé que ya salió y le cobraron una fianza, esta muy avergonzado y me pedía perdón, pero le aseguré que podía venir a ver a las niñas y llevárselas a pasear, también le dije que había regresado con tu padre, luego de verlo con Pamela, fue algo grotesco, la realidad volver con tu padre, fue mucho antes de ver lo que Pamela y John hicieron. - Mami te vi muy feliz cuando estábamos en las Vegas, - hija, todavía estamos de luna de miel tu padre y yo, - ¡Mamá! - No sabes la alegría reflejada en el rostro de tu padre como me hace sentir tan feliz. - Recuerdas que me tomaste muchas fotografías, tengo una aquí, es como si hubieran rejuvenecido años, se ve tan feliz, radiante, han vuelto a la vida, mamá. - ¿Y tú? - Soy más feliz que una alondra.
Al cortar la llamada, Albert se acercaba tras ella y comentaba, - Me alegro haber entrado a tiempo para escuchar esa hermosa frase, sentía que te estaba presionando a aceptar nuestro matrimonio. - De eso nada. Estoy feliz y tranquila, hubo una ocasión que temía que, si pasaba algo, mi hijo no te conocía y yo me sentía culpable. - No pienses en eso ahora - ¡Te amo, Albert! - También te amo, desde mucho tiempo atrás y nunca deje de hacerlo, eres la única mujer a la que puedo contarle todo y me gustaba mucho ponerte celosa, pero jamás me imagine que me creyeras un don juan o un playboy. - ¡Oh Albert! Sufría cuando te soñaba y puedes creer que recuerdo todos los nombres que mencionaste de cada una de ellas. - ¡Candy!
El la giraba y la estrechaba uniéndola a su cuerpo luego besaba su rostro tan lentamente que provocaba ansiedad en ella, a lo que al final tomaba su boca con un deseo desbordante y ella lo detenía, - Señor Andrew, no sea desesperado, su sobrino Stear esta planeando presentarme al padrino de bodas, así que no serás el único. - ¡grrrr!
Continuará…
Gracias por continuar leyendo y comentando cada capítulo de las historias que hemos estado haciendo mis compañeras y yo
de corazón muy contenta por todo el apoyo a cada historia de Albert y Candy
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
