Fic

La Boda de mi mejor Amiga

Por Mayra Exitosa

Capitulo VEINTIDOS

Una boda Elegante

Los invitados se iban trasladando al salón para ser los primeros en ingresar, ya que estaban siendo muy exigentes con la vigilancia exhaustiva en las entradas y revisión al ingreso en la iglesia, debía ser más intensa en el salón. Albert miraba a Stear y este junto a Paty se iban hasta donde ellos esperaban. - ¿William tu? - Si Stear, es mi esposa y mi hijo. - Pero…- No sabía que teníamos un hijo, pero cuando me dijiste que sería el padrino y… me diste su nombre, vine lo más pronto posible, no iba a poder dejarte a mi mujer y menos a mi hijo. - ¡William! Yo… realmente fui solo un amigo. - Lo sé. Conozco demasiado a Candy y sé que no le es fácil confiar en alguien, mucho menos entregar el corazón. Un abrazo amistoso y Alexandra la madre de Stear corría para apurarlos ya que el automóvil estaba esperándolos, y al ver a Candy esta se quedaba seria, emitiendo un simple, - ¡Pero!

Albert intervenía sonriendo confirmaba, - Que bueno que la veo, le presento a mi esposa y mi hijo. El rostro de Alexandra era de sorpresa y su mirada decía claramente lo que pensaba, más Candy estaba apenada, pero luego sin esperarlo y recordando como la había recibido Alexandra sin temor la abrazaba y agregaba, - Gracias. Paty y Stear son el uno para el otro. A lo que Candy le respondía con media sonrisa, - Lo sé. Se lo dije, solo somos amigos. - Ahora lo comprendo, muchas gracias. Paty me ha hablado maravillas de su amistad y ella quería que no faltaras. - Creo que mi esposo ya se lo dijo. - Si, y no lo puedo creer, como no pude relacionar al niño como lo hizo Pauna de forma tan inmediata. Ahora lo comprendo todo.

Alexandra los apuraba a todos salían rumbo al salón en el club de golf, uno de los más costosos, exclusivos y elegantes salones de todo Chicago.

Albert tomaba a su hijo en un brazo y este se recargaba con él, mientras ambos veían a Candy subir en el auto convertible de su padre, luego lo colocaba en el asiento trasero con el cinturón, notando que le faltaba una silla para adaptarlo a lo que Candy se cruzaba para irse junto a él. Y Albert meditaba que no podía continuar manejando ese auto, ya iba rumbo a la boda pensando que ya no era solo él sino su hijo y su mujer.

En el salón las listas de organizadores admitiendo, rechazaban a Gloria, quien se devolvía con toda la dignidad quebrada y se iba molesta, siendo vista por los guardias exagerados que jamás habían puesto en una boda, como si supieran que ella iba a colarse en esa fiesta. Avergonzada no tuvo más remedio que como el club de golf era tan selecto, no podía ingresar sin ser descubierta, así se marchaba y al hacerlo volvía a ver a Albert en su auto y en el asiento trasero su mujer y su hijo. Meditando que el muy tonto la había elegido, como su mujer en vez de una verdadera dama como ella, que valía más que esa que solo había estudiado enfermería, mientras ella era una licenciada en literatura inglesa, que no tenía trabajo aun, pero que pronto lo conseguiría. La superaba en belleza, en dignidad y en orgullo, nada que ver con una tipeja que casi abusan de ella, si es que no lo hicieron al tener padres separados que la olvidaron en el camino y andaba causando lastima a Rosemary y William, para poder colarse solo porque su abuelo conocía al padre de ellos.

Gloria levantaba el brazo para detener un taxi y Candy ya bajaba del auto y la alcanzaba a ver, ahí estaba la mujer que se embriagaba y hablaba con tal descaro, que siendo tan bella estaba sola, se veía que había venido a la fiesta, pero se había ido, quizás por Albert o… por ella. Lo cierto es que era la mejor amiga de Rosemary, a parte de ella, siempre había dicho que jamás se casaría con nadie, solo con Albert y que serían cuñadas ella y Rosemary. Ahora eso no era posible, pues Albert no la toleraba y era su esposo, el único hombre al que se había permitido amar y que también era el padre de su mayor orgullo, Anthony, - ¡Candy! - ¡Disculpa! Me distraje un poco, vi a Gloria subir en un taxi. - Debió ser un evento equivocado, este solo tiene amistades de los Cornwall, no de nosotros, es decir, Rosemary no creo que la haya podido invitar. - Me imagino que no. - Deja de pensar en ella, ya no volverá a aparecer jamás en nuestras vidas. - Si, tienes razón. - ¿Estás celosa? - De ella, jamás. - Me alegro mi vida, no me agrada en nada. Y la única a la que le di el sí, es a ti. - ¡Albert! Este la sorprendía tomándole los labios a lo que su hijo les jalaba el vestuario a ambos, - ¡Mami! ¡Papá! Candy se retocaba los labios y le hacía un guiño al que él recordaba algo al verla retocarse los labios y se sonrojaba. Candy al verlo, lo empujaba. - ¡Albert!

Al entrar muchas miradas giraron a verlos, pero la que no esperaba verlos unidos corría hasta ella, - ¡Candy! - ¡Rous! Un abrazo, emocionada girando y luego agregaba su hermano. - Anthony ella es tu tía Rose Mary, mi hermana. Rosemary soltaba a Candy y giraba para ver al pequeño, luego con sus ojos expresivos giraba a ver sus rostros y Albert con una sonrisa agregaba, - Candy es mi esposa, Rosy. Y este pequeño es nuestro hijo. George llegaba con su hija en brazos, y saludaba a ambos de manera formal, invitándolos a la mesa a lo que Albert confirmaba que estaba reservado junto a los novios su lugar. Y así lo hacían, donde Pauna ya los esperaba y Anthony corría hasta ella abrazándola.

La boda fue elegante, las parejas bailaban y disfrutaban de la música que por mucho que desearan, no los dejaba charlar. Candy miraba de reojo como Pauna presentaba a su pequeño con cada mesa y el niño actuaba parlanchín y sonriente, por lo que ella continuaba aferrada a Albert quien no la soltaba de bailar en la pista y susurrar en su oído que la quería con él y que dejara a su hijo disfrutar de la fiesta junto a su abuelita, que él lo llevaría cuando se quedara dormido con tanto ajetreo.

Continuará…


Gracias por continuar leyendo y comentando esta y las demás historias, deseando que lleguen a la recta final cada una de ellas,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa