Fic

La Boda de mi mejor Amiga

Por Mayra Exitosa

Capitulo VEINTITRES

Luna de miel

Los novios se despedían y Archie era el indicado de llevarlos esta vez, el padrino tenía un hijo en brazos y la dama de honor lo tenía a él, así que el hermano fungía como el chofer alcahuete que llevaba a la pareja a su viaje de bodas, que por cierto ya no era tan urgente, ese par casi vivían juntos y era difícil despegarlos, su madre decía que ya ni los separaran, lo seguro era que Stear la haría por fin abuela al paso que llevaban ya que no dejaba en paz ni una sola noche a su nuera, así que la luna de miel no era para ver el mar o el cielo, esa pareja iba a estar metida en su habitación a capa y espada, no se dejaban ni uno ni el otro, apenas se descuidaba, Alexandra los descubría en el baño de él o de ella, escondiendo el uno al otro para no ser amonestado. - Los esperamos a su regreso, al parecer habrá mucho trabajo Stear, - Si. Ya me dijo mi padre sobre lo que haremos, y Paty no le molesta quedarse en la misma casa de mis padres hasta que le compre la suya. - Bueno si la llenan de niños, mi madre puede ayudar. El rubor de Paty hizo que Stear le diera un zape a Archie para que tuviera mejores comentarios que hacer.

Archie estaba emocionado porque a él ya ni lo presionaban con su novia ni le ponían tanta atención, con lo que había hecho Stear había roto todos los esquemas y a él que ni en cuenta lo tomaban, por suerte sabía protegerse bien y su novia era más tranquila que su cuñada.

Para Albert estar con Candy en su hogar era la gloria, no había vuelto a pensar en todos los pendientes, estaba en una atmosfera cubierto de ella y eso los tenía más que embebidos, le había dicho que se cuidaran para no traer otro bebe y él le prometía hacerlo pero se había descuidado en varias ocasiones de madrugada y ambos ya no se fijaban en eso, sería demasiada coincidencia embarazar tan pronto a su mujer, aunque la realidad se moría por verla con su hijo en su vientre y tocarla y hacerle el amor con los cuidados de su barriguita. - Candy ¿estas cansada? - No para ti mi cielo. - ¡Oh Candy!

Los bisabuelos de Anthony no salían de visitar a la suegra de su nieta, eran atendidos como celebres hombres de familia y los trataban como reyes al ser los mejores abuelitos y más amados por Anthony, más con todo y eso, no tenían permiso de sacarlo en ningún momento de la casa, pues el pequeño tenía vigilancia extra luego de la garrapata que le había picado, no deseaban que nada le pasara y estaban más de tres personas encargadas de su seguridad y sus alimentos, de sus siestas y sus baños, era como un príncipe en la mansión Andrew, aunque Pauna no se consideraba una reina si creía que su nieto era más que un príncipe para una abuela tan enamorada de ese ser que apenas lo había conocido y fue amor a primera vista.

A lo que su nieto gozaba de ella al verla y escuchar tocar el piano, realizar bellas pinturas y el arte que había en la mansión, nada que ver con su hábil padre que podía escaparse a los bosques, nadar en la laguna y correr tras los animales más agresivos y no tener miedo a nada. Anthony era el niño que siempre había esperado Pauna, al colocarlo en el piano para tocarle música y que la viera enamorado.

- ¿quieres un té o un jugo, Anthony? Como si fuera algo común su sonrisa y asentía para continuar ahí con ella, que sacaba música de unos cuadritos blancos y negros ante su mirada inquisitiva. Pauna no se daba cuenta, pero el pequeño imitaba perfectamente bien a sus bisabuelos.

El viaje de Albert y Candy ya estaba programado, dejar a Anthony fue todo un dilema, más la pareja aseguraba que volvería pronto, siempre y cuando el pequeño no saliera de la mansión y estuviera a cargo de su abuela, para sentirse tranquilos ambos padres.

Su viaje fue romántico, no de una playa y de deportes extremos como siempre hacía Albert, sino de música, baile y un romance bajo la luz de la luna, en el sonido del viento y entre otras muchas cosas que Albert gozaba ahora con otro punto de vista al tener a Candy a su lado.

- Creo que no te he cuidado como es debido. - Lo he notado, hemos estado jugando a la ruleta rusa estas veces. - Me gustaría tener otro hijo, esta vez planeado por nosotros. - Si, es mejor, además, tengo en casa un álbum de todo mi embarazo y el proceso de crecimiento de Anthony, ahora tener otro hijo para que pueda sentirse acompañado sería genial, pensé que Richie era mi hermano, pero tener gemelas, está bien como hermanitas. - Y me darás gemelitas ¿también, mi vida? - No lo sé. Creo que eso depende de ti. - ¡Oh Por Dios! ¿A que estamos esperando? - ¡Albert!

La vida fue diferente con Albert junto a ella, sus padres juntos de nuevo, sus abuelos en tranquila armonía, aunque Albert le aseguraba que no los creyera tan santos, podían hacer algo inesperadamente y colocaba un guardia extra a cada abuelo cada que llegaban, no fueran a realizar alguna travesura como lo habían hecho en el caso de Stear y Paty, sospechaba que en lo de Pamela y John también.

Para Pamela las cosas se complicaron, porque Richard ordenó un abogado por todos los daños ocasionados, este llevo todos los gastos y facturas, así como las exigencias de Pamela por el hijo que siempre le había hecho creer de Richard, el mismo niño desconocía tener un padre de doble nacionalidad mexicano americano.

Continuará…


Gracias por leer, comentar y seguir esta historia que se fue muy rápido,

ojala y las que están pendientes también les demos este seguimiento con su apoyo

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa