Buen Día!
Espero que estén muy bien. Después de muchísimos días, quiero compartirles un nuevo capítulo, y último de otoño, de Linda Locura. Como saben, también el día de hoy es el cumpleaños de Nozomi así que pensaba hacer un pequeño maratón esta semana. Espero poder hacerlo, aunque no prometo nada.
Sin más, disfruten la lectura. Y, como suelo decir, ¡Feliz cumpleaños Nozomi!
XXIX
Omake III
Hojas de otoño y la linda chica
Hubo días en los que los pensamientos en mi cabeza estuvieron dispersos en otro lugar. Poco pensaba en la situación de Nozomi, en su comportamiento o en lo molesta que se había puesto conmigo esos días antes del festival escolar. Yo solo pensaba en convertirme en presidenta del consejo estudiantil para poder ayudar a Otonokizaka. En mi cabeza no cabía la posibilidad de que Nozomi, en ese momento, estuviera pasando por algo fuera de mi alcance.
Aquel fin de semana de otoño, salí a caminar por la tarde tratando de que las ideas que tenía en mi cabeza se disiparan un poco. Sabía que de nada serviría estar pensando día y noche en las elecciones para presidenta; lo único que ocasionaría si lo hacía sería agotarme mentalmente para el momento en el que tuviera que hablar frente a toda la escuela, dando un discurso y tratando de convencer a mis compañeras que yo era la mejor opción que tenían; muy en el fondo sabía que lo era.
Pero esa tarde estaba cansada de pensar en ello, por eso mismo caminaba por las calles tranquilas en ese lejano otoño. Recuerdo los colores a la perfección: naranjas y dorados; brillos crepusculares pasaban entre las copas de los árboles y el aire traía consigo una fragancia dulce y fría.
Aunque, incluso caminado sola por las calles casi desiertas, no podía dejar de pensar en que el ansiado día llegaría pronto. Siendo sincera, estaba un poco nerviosa. Y quizás era porque no me sentía del todo segura de lo que estaba haciendo, o quizás era porque, en medio de la soledad y el silencio por el que caminaba, a la cabeza me llegó repentinamente la imagen de mi amiga. Y no la veía como acostumbraba hacerlo, sino que en su mirada mostraba frialdad y molestia. Y sus mejillas rojas por el enojo me hacían pensar en que algo muy malo le había hecho para que se pusiera así.
Habían pasado algunos días desde esa pelea con Nozomi y aun no sabía lo que había hecho para que se comportara así conmigo. Desde ese día no me había vuelto a dirigir la palabra. Y quizás por eso me sentía tan nerviosa, porque, desde que había llegado a Japón, siempre había tenido su compañía. Incluso pensaba que me apoyaría cuando se enterara que me postularía para el puesto de presidenta. No podía evitar sentirme un poco decepcionada al no tenerla conmigo.
Y, mientras más caminaba, mis pensamientos se volvían a llenar de ella. No sabía por cuanto tiempo había ignorado el deseo que tenia de estar con ella. Pero cuando lo recordé, su imagen se reflejó fijamente frente a mí. Deseaba mucho que estuviera en ese momento junto a mí. Y bueno, a pesar de lo vergonzoso que suene, quizás lo sentía porque inconscientemente quería disculparme con ella de algo que ni siquiera sabía que había hecho. Además, es normal que me sintiera así en un momento como ese, y más con Nozomi; eso es algo que hacen las compañeras; las amigas. En ese momento me encontraba sola y fue inevitable para mí no sentirme nostálgica y melancólica. Aunque el sentimiento me duró poco.
Sin darme cuenta, había llegado al parque que estaba cerca de los suburbios de la ciudad. Era un parque que ya conocía muy bien y en el que había pasado mucho tiempo junto a Nozomi cuando quería jugar. Era un lugar cerca de su departamento y fue el lugar donde por primera vez me la encontré cuando caminaba junto a mi hermana por la calle; en aquella primavera que me parecía sumamente lejana.
Y quizás fue por mi deseo de volver a verla que, por alguna razón, ella se presentó frente a mí como si acudiera a mi llamado. Claro, no es que crea en ese tipo de cosas espirituales ni mágicas como lo hace Nozomi, pero en ese momento la casualidad se interpuso ante la lógica y me mostró lo que quería ver desde hace días; me mostró una vez más a la linda chica.
Parada debajo de la sombra de un árbol e iluminada con las luces doradas del cielo que se filtraban entre las copas de los árboles, se encontraba Nozomi. El suave viento otoñal le daba en la cara y mecía su cabello como si fueran las olas del mar. Mi corazón latió con fuerza al volver a verla. Debajo de esa luz parecía mucho más misteriosa de lo que ya era y, quizás era por mis deseos de verla, que me pareció que se veía más linda al punto de hacerme perder el aliento; tenía un aire maduro como ningún otro, y, al verla, fue inevitable para mí no recordar la vez que la encontré cerca del observatorio del mar en Kioto.
Sin querer interrumpir realmente, y un poco temerosa de acercarme a ella por lo que pensaría de mí después de nuestra pelea, retrocedí un par de pasos sin dejar de verla. En ese momento pensé que lo mejor sería irme sin decir nada ya que seguramente no estaría contenta con lo que había hecho para que se molestara conmigo. Y, además, aun no descubría el motivo de su enojo, y no quería mentirle a la cara y darle una disculpa vacía sin antes saber lo que había hecho.
Sin embargo, al retroceder, ella volteó y de reojo miró cómo trataba de huir de ese lugar. Su mirada aun parecía distante y fría. Su boca ni siquiera esbozó una sonrisa cuando me vio. Parecía aún muy molesta al punto de ignorarme y lo supe cuando regresó su mirada frente a ella como si pretendiera que no existía.
Sentí cómo mi corazón se contrajo en dolor al ver lo fría que se comportaba conmigo, pero no pude evitar sentir una llama encenderse dentro de mí al sentir la forma en la que me trataba después de todos esos días sin vernos. Lo único que yo quería era volver a verla, y me sentí molesta porque ella no pensara lo mismo; sentí que realmente me odiaba y no quería verme nunca más.
Dado mi personalidad, sabía que eso no podía quedarse así. Estaba molesta por la forma tan fría en la que me había mirado, y ahora más que nunca quería saber el porqué de su enojo. Las cosas no se quedarían así y no estaba dispuesta a esperar un día más. Si seguía pensando en Nozomi, seguramente no tendría tiempo de concentrarme en las elecciones del concejo estudiantil.
Me acerqué a ella con paso decidido, casi haciendo ruido a propósito para que se diera cuenta de que yo no pretendía ignorar su actitud y que iba a resolver las cosas en ese momento. Sin embargo, ella no se movió de dónde estaba y ni siquiera volvió a verme a los ojos. Cuando llegué a su lado, me sorprendió ver que se quedara ensimismada viendo frente a ella como si yo no existiera.
—No… —Mi voz titubeaba al hablarle, pero sabía que en ese momento no tenía tiempo de actuar tímida y temerosa frente a ella; tenía que mostrarme firme y hacerle saber que estaba arrepentida de lo que había pasado—. Nozomi.
Ella ni siquiera se inmutó cuando le hablé. Seguía viendo frente a ella y, de vez en cuando, parpadeaba como si estuviera espantando a una mosca que se ponía frente a ella. Un par de veces exhaló un par de suspiros y otras más frunció los labios. Estaba poniendo mucho esfuerzo por ignorarme.
—Sabes, han pasado muchos días desde que no estuvimos juntas, ¿verdad?
No solía tomar la iniciativa para hablar. Me costaba mucho seguir una conversación con ella después de tanto tiempo de no hacerlo. Y ya sé lo que dirás: «sólo fueron unos días». Pero para mí se sintieron como meses.
—¿Cómo has estado? —Ni siquiera me volteó a ver. Esta vez suspiró con fuerza—. Veras, solo quiero que me escuches. Así que, por favor… —En un impulso levantó las manos y estiró su cuerpo—. ¿Estas escuchándome?
Ella siguió sin dirigirme la palabra. A pesar de que tenía que sentirme molesta, realmente estaba decepcionada por la forma en la que pretendía ignorarme. Aunque en más de una ocasión quise soltar una risa al ver que se contenía por hablarme.
—Mira, lo del otro día… —Antes de continuar hablando, por fin comenzó a caminar, aunque ni siquiera me volteó a ver—. ¿De verdad te vas a comportar así? Sabes que tengo cosas importantes en las que pensar, ¿verdad? —Al escuchar mis palabras, aceleró más el paso—. No quiero solo estar pensado en lo que hice para que te molestaras conmigo. Así que, si pudieras ayudarme diciéndomelo, tratare de solucionar las cosas contigo y…
—¡Oye! —Repentinamente dejo de caminar y por fin, por fin, habló. Me sentí un poco aliviada al volver a escuchar su voz, aunque la satisfacción me duró poco al ver que no era a mí a la que se dirigía—. Sabes, te he estado observando desde hace un rato y quería advertirte que un sucio y feo fantasma está cerca de este lugar.
—¡OYE! Eso es grosero —Grité con fuerzas, aunque ella ni siquiera me presto atención.
—¿D-Disculpa?
Al escuchar esa dulce voz, volteé a ver a la chica con la que había hablado Nozomi. Solo bastó un segundo cuando la mire a los ojos para que mi corazón diera un vuelco en mi pecho trayéndome al cuerpo un sentimiento desconcertante. Fue tal mi sorpresa que pensé que realmente todo lo que veía no era más que algo producto de mi imaginación; un sueño, aunque ni siquiera sabía en qué momento me había quedado dormida.
Y fue sencillo que ese tipo de pensamientos llegaran a mi cabeza porque, al ver a la niña frente a nosotras, me dio la impresión de que la directora de la escuela había perdido años mágicamente. Literalmente, esa chica y la directora de Otonokizaka eran como dos gotas de agua. La niña tenía el mismo largo de cabello y sobre su cabeza sobresalía un mechón largo que caía sobre su fleco. El color de su cabello, si bien, no era tan grisáceo como el de la directora, tenía un color castaño cenizo. Y, por si fuera poco, sus ojos eran los mismos que los de la directora; de un iris ambarino que irradiaba amabilidad.
—¡¿Escuchaste eso?! —Gritó sorprendida Nozomi—. Es la voz fea de un fantasma agonizante. Deberíamos de salir de este lugar.
—¿C-Cómo dices? —La chica miró tanto a Nozomi como a mí sin entender lo que pasaba—. ¿Acaso nos conocemos de algo?
—Tú no me conoces, pero yo te he estado observando desde hace un buen rato —Al escuchar las palabras de Nozomi, el rostro de la chica se puso azul del susto.
—Así que por eso estabas parada sin hacer nada —Cansada, me llevé una mano a la frente. No podía creer que en un momento así, justo cuando pretendía disculparme con ella, se comportara de esa manera—. Solo estabas acosando a esta chica.
—¿Acosando? —Asustada, la joven subió sus pies a la banca en la que estaba sentada y se abrazó con fuerza las rodillas—. ¿Quiénes son ustedes? Gritare si me hacen algo.
—¿Eh? Porque hablas como si hubiera otra persona. Acaso no vez que solo estamos tú y yo.
—¡¿Es una amenaza?! Porque si es una amenaza, yo…
—¡Es suficiente, Nozomi!
Bruscamente la tomé del hombro y por fin no le quedó de otra que verme a directo a los ojos. Sorprendida, Nozomi abrió la boca y emitió un quejido. Me hizo sentir un poco culpable ante tal ataque de enojo contra ella, pero en ese momento no pensaba del todo claro. Lo único que quería era disculparme con ella, pero solo pretendía ignorarme y se estaba comportando de una manera muy grosera.
—¡Que quieres! —Dijo con molestia—. No quiero verte ahora. Encontré a una nueva amiga que si me entiende no como tú.
Sus palabras me dolieron en lo profundo de mi corazón. A pesar de que pretendía disculparme con ella, todo sentir dentro de mí se apagó al escuchar sus palabras. Al ver su rostro lleno de molestia, sus ojos llorosos al punto del llanto y su cara roja, sentí cómo si me clavaran un cuchillo en el corazón. A mí también me estaban ganando las ganas de llorar, porque pensé que todo lo que habíamos vivido juntas hasta ese momento no había sido importante para ella.
—D-Disculpen…
Ante nuestro silencio, la voz de la chica que fijamente nos miraba interrumpió. La miré con apuro ya que no quería que Nozomi viera mi cara al punto del llanto. Además, ya no soportaba verla a los ojos porque, definitivamente, pensé que esa no era la misma persona que conocía; me dio un poco de miedo verla comportarse así.
—Saben… No conozco la situación, pero no deberían de pelear de esa forma si son amigas.
—Yo no soy…
—No es bueno que digas eso.
La chica, antes tímida y asustada, se levantó del banco y se puso a la misma altura que Nozomi. A pesar de verse menor que ella, con solo su sonrisa y su mirada consiguió intimidarla.
—He escuchado muchas veces esas palabras de otra persona, y no por eso rompieron su relación.
—No sé de lo que hablas, yo no te conozco.
—Pero, ¿acaso no dijiste que me estabas viendo desde hace un rato? —Una sonrisa pícara apareció en su rostro—. ¿No me digas que ya lo olvidaste? ¿Acaso te llame la atención por algo? —El rostro de Nozomi se puso rojo ante la indirecta que, aunque sutil, incluso yo pude captar.
—Siento mucho lo que Nozomi…
—Y tú… —La chica se dirigió ahora hacia mí. Yo era más alta que ella, pero en ese momento la veía enorme; su presencia de verdad lograba impresionar—. No deberías de ser tan violenta con tu amiga, si es verdad que lo son. A mí no me gustaría que me tratarán de esa forma.
Tanto Nozomi como yo nos quedamos calladas ante las palabras de la chica. Al verla a los ojos, sentí una presencia de autoridad, parecida a la que la directora Minami me hacía sentir. Fue como la vez que me llamó a su oficina para hablar de Nozomi. No quise siquiera contrariarla, y aunque quisiera, en ese momento me había quedado sin palabras.
—Bien, ahora que ya todo está más tranquilo, que tal si volvemos a empezar —Una radiante sonrisa apareció en su rostro—. Yo me llamo Minami Kotori, encantada de conocerlas a las dos. ¿Ustedes son?
—¡Nozomi! —Dijo la chica con efusividad—. Lo sabía, sabía que te conocía de algún lado.
—Tienes razón… —trate de calmarme y entrar en la conversación de Nozomi; ella parecía más tranquila—. Yo también suponía que eras la hija de la directora de Otonokizaka. Yo soy Ayase Eli. Encantada de conocerte.
—¿Eh? ¿Conocen Otonokizaka? Mis amigas y yo queremos asistir el próximo año a esa preparatoria, y no es porque mi madre sea la directora, sino porque nos gusta mucho esa escuela. —Tomando el atrevimiento de acercarse más a nosotras, nos tomó a ambas de la mano—. Es un gusto conocerlas, espero que nos llevemos bien una vez que ingresemos el próximo año.
—E-Eso espero… —Al verla a los ojos, sentí debilidad por su mirada. Parecía muy amable y transparente; algo que me sacó un poco de balance.
—¡Lo primero que hare cuando empiece el próximo año será buscarte para ser amigas! —Dijo Nozomi con ánimo. Parecía que, de un momento a otro, todo el asunto de nuestra pelea se hubiera olvidado; aunque el gusto me duró poco.
—A mí también me encantaría ser tu amiga. Pero, primero que nada, que les parece si me dicen la razón por la que estaban peleando.
Ninguna dijo nada ante la petición de Kotori. Cada una miró hacia otro lado, incluso yo me mostré un poco tímida ya que consideraba que no sería bueno meter en nuestros asuntos a una extraña por más amable que se mostrara.
—E-Eso no es importante —Nozomi fue la primera en hablar—. Es algo que Elichi y yo tenemos que solucionar…, y ya casi lo tengo solucionado.
—¿D-De verdad?
A pesar de mi pregunta, y del sentimiento de felicidad que recorrió mi cuerpo al escuchar sus palabras y la forma tan típica en la que decía mi nombre, aun sentí cierta distancia en ella. Al menos era un paso después de la escena que mostramos frente a Kotori. Sentí un gran alivio al escucharla hablar de esa forma.
—Entiendo que no me quieran contar —Kotori sonrió ante lo dicho por Nozomi—. ¡Está bien! Las perdono. Pero no lo vuelvan a hacer, entendido. Es horrible ver a dos amigas peleándose. Algunas veces no medimos las consecuencias cuando eso pasa, y puede ser que incluso rompa con toda relación —Su mirada decayó al suelo—. Pero, al verlas a ustedes dos, supe que no sería así. Me recordaron a mis dos amigas. Ellas también suelen pelear a menudo, pero solo es porque se llevan demasiado bien.
—¿D-De verdad lo crees? ¿Crees que Nozomi y yo…?
—Si no tuvieran una fuerte relación, no hubieras estado a punto de llorar cuando te dijo esas cosas tan feas.
—¡Eso no! —Nerviosa ante lo que dijo Kotori, sentí que mi corazón palpitaba fuerte contra mi pecho y un calor extremo iba directo a mis mejillas.
—¿De verdad? —Sentí la mirada de Nozomi en mí, aunque, por la vergüenza, ni siquiera pude verla a los ojos—. ¿De verdad estabas a punto de llorar?
—Eso no… —La miré a los ojos, y perdí la capacidad de pensar al ver como su mirada triste y distante había regresado a su rostro—. No fue tu culpa, no te preocupes —Trate de mostrarme confiada, dejando atrás el miedo que sentía al verla así—. Aún no he solucionado todo lo que tengo que solucionar. Tengo muchas cosas en mi cabeza y mis ideas están dispersas ahora mismo. En parte también fue mi culpa por precipitarme en disculparme sin saber lo que había hecho —Di un paso hacia ella y la miré fijamente a los ojos. Intenté mostrarle una sonrisa confiada, para demostrarle que todo estaba bien; que no tenía que preocuparse y poner una cara triste como la que me mostraba—. Espérame unos días más, Nozomi. Te juro que descubriré la razón por la que te enfadaste de esa manera conmigo. Lo descubriré y te daré una disculpa adecuada.
Sus mejillas enrojecieron y de sus labios entreabiertos parecían querer salir palabras que muy en el fondo se negaba a decir; como si estuviera escondiendo algo y en ese momento no pudiera contenerse más en ocultarlo. Sin embargo, con toda su fuerza de voluntad, lo único que hizo fue quedarse en silencio mientras me miraba a los ojos. Y al verla me sentí tranquila. ¿Por qué? Quizás porque, después de mucho tiempo, me di cuenta de lo linda que era y eso me tranquilizo. La imagen de la Nozomi molesta que me miraba hace unos días poco a poco se disipaba de mis recuerdos.
—Lo ven, pueden arreglar las cosas si se tranquilizan —Ruborizada por las repentinas palabras, tanto Nozomi como yo nos dimos cuenta de que Kotori aún seguía junto a nosotras. Por un segundo había olvidado que se encontraba ahí, y, al ver el comportamiento de Nozomi, parecía que también lo había olvidado.
—G-Gracias —Respire profundo, para calmarme frente a ella—. Es verdad que eres la hija de la directora Minami. Parece que sabes controlar las situaciones más problemáticas con firmeza. Es una cualidad admirable.
—Nada de eso, nada de eso —Tímidamente, la chica se llevó una mano a la nuca—. Siempre me suelen comparar con mamá, aunque yo creo que ella siempre parece tener la situación bajo control a diferencia de mí. Yo solo hice lo que suelo hacer cuando mis amigas están peleando. Y, al verlas a ustedes, no iba a dejar las cosas como estaban. Sentí la necesidad de ayudarlas.
—Perdón… —dijo Nozomi de pronto, mientras se estrujaba los dedos con nerviosismo y miraba al suelo—. Hace un rato te asuste diciéndote cosas extrañas. Pero después de eso nos ayudaste y fuiste amable con Nozomi. Me gustaría tener a una hermanita como tú —Llena de determinación, Nozomi la miró a los ojos—. No, es más, ¡quiero ser tu hermanita!
—¿Eh? Pero eres mayor que yo —La chica retrocedió nerviosa.
—Pero si eres mi hermana mayor, me puedes enseñar esas cosas tan bonitas que te vi haciendo hace un rato.
—¿Cosas bonitas? —La chica, sin entender, se quedó viendo fijamente a Nozomi. Ella, por su parte, parecía irradiar una fuerte determinación—. Oh, ¿te refieres a la costura?
—Sí, sí, eso, eso —Un poco incomoda por la animosidad infantil de Nozomi, Kotori volvió su mirada hacia mí. Parecía un poco confundida por su extraño comportamiento.
—No te preocupes. Nozomi suele interesarse de esa forma por las personas que le gustan. Al parecer te ganaste su atención —Y el solo hecho de pensar en ese comportamiento tan típico de Nozomi, me hizo sentir más aliviada. Me hizo feliz verla con su comportamiento habitual—. Que no te moleste la forma en la que se comporta. Nozomi es así con la gente que le da confianza. Así que, ¿te podría pedir un favor?
—¿Un favor? ¿A mí? No sé si pueda cumplir sus expectativas.
—No te preocupes. Si Nozomi se interesó por ti, quiere decir que cumplirás con todas sus expectativas.
—Es cierto, es cierto. Llevo un rato viéndote y pensé que la forma en la que cosías ese lindo vestido era asombrosa. Quiero hacer uno igual para… —Sus palabras se quedaron en el aire, como si hubiera recordado algo que no tenía que decir.
—Esto es solo un trapo sucio, no vale la pena que te enseñe.
—¡Pero quiero aprender!
—Sabes que ella no te dejara en paz hasta que aceptes, ¿verdad? —Dije con una sonrisa en mi rostro—. Sabes, creo que te sorprenderás cuando descubras de lo que es capaz Nozomi.
—¿De lo que es capaz? ¿Acaso es una genio de la costura o algo parecido?
—¡Claro que lo soy! He cocido cosas como la comida de esta mañana y también algunos vestidos para mis amigas en casa. Además, puedo preparar platillos sencillos sin que se conviertan en una masa verde. Oh, y no puedo olvidar mencionar mis increíbles dotes preparando pociones.
—Nozomi, te saliste del tema—Soltando una suave risa, me dirigí a Kotori con confidencia—. Puede que no lo parezca, pero ella suele aprender bastante rápido. Y, si te da algún tipo de problema, yo me haré cargo.
—P-Pero… —La miré fijamente, cortando sus palabras repentinamente. Nerviosa ante mi insistente mirada, trató de ver hacia otro lado, pero se encontró con la aún más insistente mirada de Nozomi. Sus ojos de cachorrito daban verdadera ternura. Me había hecho sucumbir a mí ante sus peticiones y seguro que harían caer a Kotori también; lo presentía.
—Kotori-chan, por favor —Dijo Nozomi con una voz aguda y dulce. Al instante, un intenso rubor apareció en las mejillas de Kotori y esta, sin más que sucumbir ante los encantos de Nozomi, por fin cedió.
—E-Eso es injusto —Su voz fueron meros susurros—. Usar mis propios métodos en mi contra no se siente tan bien.
—¿Lo harás entonces?
—¡D-De acuerdo! —Dijo con ánimo—. Pero no será nada fácil. Empezaremos desde este momento.
—¡Genial! Tengo que apurarme y hacer cuatro hermosos vestidos.
—¿Cuatro? ¿Pero eso no es algo excesivo?
—Y tienen que estar listos pronto, muy pronto.
—E-Espera un segundo, esto es…
—Vamos a mi casa, podemos trabajar ahí y te enseñare a algunas de mis amigas.
—¿A-Amigas? ¿Quieres decir que hay más como tú?
—Así es, y todas desean tener a una linda maestra de costura como tú, Kotori-chan.
—E-Esto no era parte del trato.
—Demasiado tarde —Divertida, me dirigí hacia ella—. Ya aceptaste y ahora tendrás que pasar toda la noche con Nozomi. Siento haberte engañado.
—¡Ustedes! —Después de fingir una rabieta, la chica comenzó a reír—. De acuerdo, de acuerdo. Solo que tengo que ir a casa para pedirle permiso a mi madre.
—¡Yo también voy!
—¿De verdad me vas a seguir a todos lados?
—Quiero saber en dónde vive la señorita directora.
—¿Me estas escuchado?
En ese momento me sentía un poco fuera de lugar, aunque no me sentía del todo mal por eso. Por fin, después de algunos días, pude ver la sonrisa de Nozomi una vez más y con eso me bastaba por ahora. Podría arreglar las cosas con ella una vez que pasaran las elecciones del concejo estudiantil y el festival. Tenía tiempo para poner mis ideas claras y averiguar la razón por la que se había enojado conmigo. Tenía que darle una disculpa sincera para que todo volviera a ser como antes.
—¡Elichi! —Animada, Nozomi se acercó a mi lado. Kotori ya se había adelantado un poco—. ¿Vienes con nosotras?
—Lo siento, Nozomi, pero tengo cosas importantes que hacer en casa.
—¿De verdad? —dijo mientras hacia un puchero—. De acuerdo.
—Pero divierte con ella. Siento que se llevarán bien.
—Quizás tengas razón, pero tu siempre vas a estar primero que nadie —Sus palabras me estremecieron el corazón. Hacia un tiempo que no me sentía así a su lado. Aquel sentimiento que sentí aquel lejano día en el templo cercano regreso como si fueran fuegos artificiales.
—Tú también, siempre vas a ser la primera, Nozomi.
—Lo sé —su risa infantil desapareció en el aire mientras me daba la espalda—. Ya no hace falta mucho para el festival escolar, Elichi. Sólo espérame unos días más, ¿quieres? Te prometo que solucionare las cosa contigo cuando llegue ese día.
—¿S-Solucionar? —Ella ya caminaba frente a mí, mientras que yo solo podía ver cómo se alejaba. Su espalda parecía muy lejana para incluso poder alcanzarla—. N-Nozomi
—Prométeme que no faltaras a la escuela el día del festival.
Sus palabras resonaron en mi cabeza y un sentimiento cálido, pero a la vez nostálgico, me golpeó en el pecho. Frente a mí, ella ya parecía muy lejana. Los colores del ocaso, combinados con el púrpura de un próximo anochecer, le daban en la espalda. Nozomi, bajo los colores de otoño, parecía una persona completamente diferente. Al verla, sentí un vuelco en el corazón, como si la que estuviera frente a mis ojos en ese momento fuera la persona que tanto tiempo había estado buscando; aquel misterioso recuerdo de lo que era en verdad Nozomi.
—Te prometo que ahí estaré —Conseguí decir, a pesar de que mi voz fuera casi silenciosa y Nozomi ya se encontrara muy lejos para poder escucharla.
Y así termina este capítulo. Espero que les haya gustado. La verdad, quería que el capítulo donde saliera Kotori fuera mas trascendente; no se como explicarlo la verdad. Quería que aportara algo a diferencia de los omakes pasado. Así que esto fue lo que salió al final.
Lo que sigue en esta historia será el invierno. Por fin, después de casi un año, si no es que fue justo un año, se terminó el otoño y con él todos los misterios de Linda Locura. Aun queda un pequeño tramo que recorrer con esta historia, y, quiero pensar, la última historia larga que escribiré. No quiero dar nada por sentado, pero siento que este es un buen momento de dejar esto por la paz. Ya no me siento con muchos ánimos para seguir, la verdad. Pero quien sabe, ya saben lo mentiroso que soy. Espero seguir escribiendo para este u otro fandom que aun tengo muchas ideas por compartir.
En fin. Como siempre, quiero agradecerles su paciencia con esta historia y el apoyo que se que muchas y muchos le dan. Sé muy bien que, a día de hoy, hay mucha gente esperando ver el desenlace, y, a decir verdad, yo también quiero que llegue pronto. Pero no apresurare las cosas. Si quiero que esta historia quede para la posteridad, quiero hacerlo bien. Así que me esforzare un poco mas para darle una conclusión que les guste a ustedes y a mí. Además. Quizás en esta semana les tenga otra sorpresa que no me cuesta nada escribir. Espérenla en estos días.
En fin, dejemos las cosas tristes de lado y pasemos a agradecerles a todos los que se dieron un tiempo de comentar el capítulo pasado que, por cierto, no sé si lo dije, pero fue uno de mis favoritos y note muy buena aprobación de su parte.
Robin Schultz: Espero que estés muy bien! Muchas gracias por tu comentario y, decir que esperaba mucho esa reacción pro tu parte. Pensándolo bien, creo que Michiru se lleva las bofetadas de todos y esta bien, con tal de no cachetear a Maki que, viéndolo bien, no tuvo la culpa por expresar por primera vez lo que sentía, creo que es bueno que tengamos a un enemigo en común. Por otra parte, con lo de Eli y Nico, de hecho era completamente intencional que el ship de esas dos surgiera para darle mas dramatismo a la historia y que se sintiera mas "dramático" por llamarlo de una forma. Y justo que lo mencionas, debo de agradecerte porque, si, parte de la inspiración del capítulo pasado fue gracias a tu petición. La verdad, ya tenia mas a menos planeado lo que quería escribir, pero no sabía cómo ejecutarlo hasta que me diste la idea. Pero también quiero decirte que no se me olvida que te debo esa historia, que hubiera sido la de celebración por el cumpleaños de Maki. Espero escribirla y cumplirte tu petición pronto.
gabi: Hola! espero que estés muy bien. La verdad fue mera coincidencia que Maki se encontrara en la habitación de Nozomi. Quizás su madre le pidió que la cuidara y dio la casualidad de que se entrara con Nico y después pasara todo lo que pasó. Oh quizás si fue la protectora de Nozomi para que Nico no la agarrara a guamazos jajaja.
SilentDrago: Hola silent! Espero y estés muy bien. Y pues en parte tiene razón con respecto a la inmadurez tanto de Nico como de Maki, pero, ¿realimenten le podemos pedir que ambas piensen con detenimiento en una situación así? Es decir, ambas son unas niñas aun, que se aventuraron, por decirlo de una forma, a experimentar lo que sentían en ese momento. Sus acciones, pienso, que estaban muy lejos de llamarse racionales y solo se estaban dejando llevar por lo que siente la una por la otra. Una de ellas quería expresarle la admiración que siente por la otra, y la otra solo quería protegerla a ella por no saber si es lo suficientemente capaz de corresponder a ese sentimiento en un momento en el que sentimentalmente no esta muy estable. Creo que la madurez de Nico viene de afrontar esa decisión a pesar de corresponder los sentimientos de su amiga y la madurez de Maki viene de saber las consecuencias de sus palabras y de sus deseos por no perder a Nico. Pero quien sabe, quizás me equivoco. En fin, me alegra leer que te haya gustado mejor la forma de narrar y muchas gracias pro tu comentario.
Suzume Tachibana: Muchas gracias por tus deseos de animo, espero que estés muy bien y me alegra leer que te haya gustado el nuevo capítulo. Y sí, como dices, fue un poco cruel al resolución que escogió Nico para dejar atrás lo que sentía por Maki, pero, siento que no le quedaba de otra si quiere protegerla. Aunque no lo sé, quizás si fue una solución muy extrema por parte de Nico. Espero que estés bien y cuídate mucho. Le pondría muchas ganas a mis estudios..., pero mi escuela está en paro así que jajajaja
FlanBacan: Dios, es el mejor nickname que he leído desde hace mucho. Hola! Espero que estés bien, es un gusto leer tu cometario. Que bueno que te gusto la historia y perdón por la demora entre capítulo y capítulo. Espero que apra el siguiente no tengas que esperar mucho. Me esforzare por traer la temporada de invierno lo mas pronto posible.
ARAMARU-CHAN 26: Hola! Espero que te encuentres muy bien. No puedo creer que sea casualidad que, justo el día en el que decidí actualizar esta historia, también recibiera un mensaje tuyo. Quizás fue porque viste el mensaje en Facebook, aunque me dijiste que no sueles utilizarlo, pero no sé, se me hizo una agradable coincidencia ver tu mensaje otra vez en una de mis historias.
Me agrado leer en tu comentario como le diste una solución al comportamiento de Nico y de Maki. Ambas estaban actuando según los impulsos de sus sentir en ese momento. Esta bien que Maki sea una chica que le cueste expresar sus sentimientos, pero tienes razón al decir que es una niña con los sentimientos alborotados y que quiere hacerle saber a la persona que quiere eso mismo. Por otra parte Nico, como también observaste, solo quiere proteger a Maki. Ella es la mas confundida al no saber como comportarse con todo lo que tiene cargar en su espalda; con lo de su madre, lo de Nozomi y ahora con lo de Eli. De verdad, mi deseo también sería que las dos huyeran juntas sin que nada mas importe, pero dudo mucho que eso las lleve a algún lugar, porque, siento, que tarde o temprano regresarían para darle solución a sus problemas inconclusos. Nico no dejó de lado a Nozomi a pesar de todo lo que ya le arrebato, y estoy seguro que Maki, por el amor que siente por Nico, no la dejaría sola a pesar de que ya la rechazaron. Una de las razones por la que el capítulo pasado se convirtió en mi favorito, es que cuenta esa sub-historia que realmente le da vitalidad a Linda Locura. Siento que los personajes en sí avanzan y no solo se dejan llevar por lo que hagan las dos protagonistas. Y eso me gusta mucho; porque Nico y Maki, que estaba un poco más apartada, no se quedan como personajes vacíos y fuera de la trama de la historia.
En fin, fue muy agradable volverte a ver por aquí. De verdad, al ver que casi legamos a doscientos cometarios, me siento feliz y satisfecho de que en ellos se encuentren personas como tú que me haba ayudado a mejorar. De verdad, muchas gracias.
Y esto lo digo por todos, ya que siento que, ahora que llegamos a tantos cometarios, pude notar cuantas palabras de apoyo de ustedes, y cuantos animos me dieron por continuar esta historia que, al final, les gusta tanto a ustedes como a mí. No pensé que, al escribir el primer capítulo , con aquella horrible idea surgida de un viaje a mi antigua escuela de música, salieran tan buenos momentos y recuerdos que nunca olvidare y que ustedes hicieron posibles.
En fin.
Sin Más. Muchas Gracias Por Leer y Por todo su Apoyo.
