Buen Día!
En esta ocasión, les quiero compartir este nuevo capitulo de la nueva temporada de Linda Locura.
Espero que disfruten el capítulo. Empezamos con algo tranquilo y chill después de todo lo que paso en el otoño, así que no esperen muchas cosas relevantes. Poco a poco nos iremos acercando mas al final de esta historia.
XXX
El inicio del invierno de la linda chica
Al otro lado de la ventana del salón de clases, se alcanzaba a ver como la niebla fría se acumulaba como pequeños tornados en el aire. Escarcha y humedad se adhería al cristal. Los árboles, casi desnudos después de mudar sus hojas, temblaban con las corrientes de aire que silbaban entre las ramas y las hacían crujir. Entre las nubes apenas si algunos haces de luz grisáceos se filtraban, dándole al día un aspecto sombrío
El cielo estaba gris y las nubes se acumulaban en el cielo, pero, aun así, algo en lo que veía me llenaba de un encantador sentimiento. Quizás era porque, inmersa en mis pensamientos, no podía dejar de recordar mi hogar. Aquellos días de invierno en Rusia se notaban muy lejanos de mis recuerdos, aunque, en días como ese, podía sentir como si el aire fuera el mismo.
El otoño había terminado. Aún podía percibir los estragos que había dejado en su camino. Las últimas hojas color escarlata se quebraban en el asfalto y los pálidos colores castaños habían sido reemplazados por colores fríos y nostálgicos.
También nuestros lugares en la clase habían cambiado. Ahora yo me sentaba más cerca de la ventana, mientras que ella seguía en el mismo lugar de siempre desde que iniciamos el año escolar. Ya no tenía excusas para poder verla de frente, o intercambiar sutiles palabras cuando estábamos en clase; eso me ponía un poco triste. Incluso la distancia entre las dos había sido reemplazada cuando empezó el invierno.
El año estaba llegando a su fin y todos, incluso los profesores y estudiantes de Otonokizaka, ya estaban listos para recibir el año venidero. Sin quererlo, también nosotras estábamos preparándonos para el fin de aquel año lleno de emociones dispersas y recuerdos que había construido en tan poco tiempo. Pensándolo en retrospectiva, ese año en Otonokizaka se me había pasado volando; no me imaginaba siquiera que me traería el año siguiente.
En esos días, no permanecíamos mucho tiempo en la escuela. De nada servía quedarse tan tarde si nos habían dejado salir temprano, y yo no tenía ninguna ocupación importante como para desear permanecer ahí.
Junto a Nozomi, seguí caminando a casa cuando las clases terminaban; aunque era raro que pasara mas de dos días seguidos. Incluso esos momentos a su lado habían cambiado. Caminábamos sin que ninguna de las dos hablara y, para cuando era el momento de despedirnos y tomar cada una su camino, no podía evitar pensar en lo incomoda que me sentía al verla partir. Sentía como si, en ese pequeño periodo de tiempo, me hubieran robado la voz y, desesperada y con mis torpes y nerviosas acciones, estuviera esperando a que ella tomara la iniciativa y me ayudará. Yo no podía iniciar ninguna conversación por mucho que en esos días tuviera que hacerlo; era difícil para mí tomar la iniciativa ya que ella siempre era la que me hablaba primero.
Tomando un respiro, me di cuenta de que el silencio me rodeaba. Al mirar alrededor, me percaté que ya no había nadie en el salón de clases a excepción de ella. Nozomi parecía, como siempre, perdida en sus propios asuntos.
Algo que también cambió con el invierno fue ver que, por fin, ella parecía esforzarse en sus estudios. Siempre la veía con los libros de texto en sus manos o escribiendo sin parar en sus libretas. Los dibujos sin sentido en cada una de las páginas poco a poco se iban haciendo menos, para ser reemplazados por las palabras que los profesores decían durante sus clases. Era inevitable para mí no sentir cierta distancia entre nosotras cada vez que veía a Nozomi estudiar en silencio; a pesar de que, al principio, hacer que estudiara era algo que quería lograr.
Conforme fue acabando el otoño, me costó más acercarme a ella. Y no fue porque nuestra relación hubiera cambiado. Lo que pasaba es que aún me sentía un poco desubicada después de todo lo que había pasado.
Tranquila, me levanté de mi asiento y, contando incluso los pasos que tenía que dar para llegar hasta donde estaba ella, me acerqué despacio. Ni siquiera pareció percatarse de mi presencia cuando estuve a su lado. Intente no hacer ruido para no interrumpirla mientras miraba lo que escribía en su cuaderno. La página estaba en blanco, pero parecía que se esforzaba por lo que quiera que estuviera haciendo.
—No-zo-mi —dije juguetonamente. Mi voz inundó con su sonido cada rincón de la habitación. Se escuchaba extraña venido de mí, como si no me perteneciera—. ¿Quieres regresar a casa?
Su mirada permanecía en el cuaderno frente a ella, aunque, por la expresión en su rostro, supe que me había escuchado perfectamente. Sonreí al ver aquella sonrisa desinteresada en su rostro; era como si me pidiera que le diera más atención.
Tomé de mi mochila algo que solía llevar últimamente: un querido peluche que había conseguido la primera vez que salí con Nozomi; aquel lejano día en el parque de diversiones. Al sostenerlo entre mis manos, aquel muñeco de tanuki, extraño y con los ojos saltones, me arrancó una extraña sensación. Al mirarlo, pensé que pasaba las horas, perdida en aquel muñeco de felpa rechoncho.
—Non-chan quiere irse a casa también —Acerqué al muñeco a sus mejillas y ella, juguetonamente, comenzó a reír—. Vamos, vamos, es hora de regresar a casa —Dije con una voz animada, intentando que sonara como si fuera la de aquel extraño tanuki llamado Non-chan.
Su risa comenzó a resonar entre las dos. Al verla comportarse así, no pude evitar pensar en lo linda que a veces era. Seguí jugando con ella restregando el muñeco contra sus mejillas hasta que dejó de reír y me lo arrebató de las manos. Animada, lo miró fijamente por unos minutos. La sonrisa en sus labios desapareció; como si a la cabeza le llegara un repentino recuerdo.
—¿Nos vamos entonces? —Intente llamar su atención y romper con ese extraño ambiente—. Ya que salimos temprano, ¿quieres ir a comer algo? Quizás un parfait.
Aquellos silencios en los que no sabía lo que pensaba me llenaban el corazón de dudas. No sabía que decirle a continuación ni cómo reaccionar. Se había hecho muy difícil hablar con ella y, aunque no quería admitirlo, era difícil estar juntas.
Nunca solía tomar la iniciativa en nada y me costaba hablar de la forma en la que ella lo hacía siempre conmigo. Me esforzaba, pero, siendo sincera, había días en los que era cansado cruzar alguna palabra. Y no podía culparla; nunca podría culparla por lo que pasaba entre nosotras.
—¿Nozomi? —Intente una última vez. Ella aún sostenía al muñeco entre sus dos manos y lo presionaba como si recordara la sensación de algo parecido—. Si tienes algo que hacer, me adelantare y…
—Elichi —Por fin, después de un tiempo, me miró a los ojos.
Cuando nuestras miradas se encontraron, una sonrisa apareció en sus labios, provocando que, por mero impulso, le correspondiera. Su sonrisa se hizo más brillante; provocándome un estremecimiento en el corazón. Y, aun así, podía sentir la distancia que había entre las dos al verla a sus hermosos y brillantes ojos esmeralda.
—¿Si, Nozomi? —Esperé a que ella hablara, pero parecía que le costaba incluso pensar en que decir a continuación—. Si no quieres un parfait, puedes elegir esta vez. La última vez fuimos a un lugar que yo escogí, así que…
—No es eso lo que te quería decir —Sin saber si fingía ánimo o indiferencia, extendió las manos con el muñeco de felpa en ellas, mostrándolo como si fuera un descubrimiento reciente—. ¡Mira esto! ¡A pesar de que no ha pasado mucho tiempo desde que te regalé este muñeco, se ha vuelto muy grande!
—¿Grande? —La miré sin entender lo que decía— ¿A qué te refieres? Es un muñeco. No es como si fuera a crecer.
—¡Claro que lo hace! Todos los muñecos crecen en algún punto de su vida —Después de muchos días, las historias de Nozomi se hacían más constantes. Sabía que comenzaría a divagar en cualquier momento—. Cuando un muñeco nace, tiene que estar al cuidado de sus padres, como todos nosotros. Después van a la escuela, se gradúan, obtienen un empleo para, finalmente, poder formar una familia.
—Estás diciendo tonterías, Nozomi, los muñecos no hacen eso.
—Si no lo hacen, ¿qué hace esta chica aquí en la escuela?
—Bueno, la traigo todos los días para que puedas jugar con ella.
—Eso quiere decir que está viniendo a la escuela, ¿no es así? —Sonaba lógico, aunque infantil. En esos momentos era mejor no contradecirla, sabía que se enojaría si lo hacía.
—Bueno, quizás tengas razón, pero aun así…
—¡Así que algún día formará una familia feliz! Me pregunto de quién se enamorará —Su sonrisa desapareció unos segundos— Me pregunto quién será la esposa —Como cayendo en cuenta, Nozomi recordó algo de golpe—. ¡Ya lo sé, ya lo sé! ¿Recuerdas a la linda señorita que encontramos el mismo día que Non-chan?
—Creo que la recuerdo —Me hice la tonta porque sabía muy bien de lo que hablaba.
—Si dices que la recuerdas, ¿cuál era su nombre entonces? —La mire con un poco de vergüenza. Aun no me acostumbraba a participar de esa forma en sus juegos.
—Elichi… —Dije con voz trémula y muy avergonzada. Sin embargo, al ver que me comportaba así, ella se mostró piadosa y no preguntó nada más.
—Se llamaba Elichi. Quizás ella y Non-chan podrían… —Una risa tonta salió de sus labios. En momentos así me costaba comprenderla del todo, así que deje que se le pasara.
—Quizás tengas razón, ambas hacen buena pareja ¿verdad? —Al menos eso era lo que pensaba que quería escuchar—. Pero, dejando eso de lado, Nozomi. Como te iba diciendo, ¿no crees que es hora de regresar a casa?
—¿A casa? —Me miró como si no entendiera a lo que me refería—. ¿Pero no se supone que tienes trabajo en el concejo estudiantil?
—No tengo nada que hacer el día de hoy —Apreté los párpados y liberé un prolongado suspiro—. El trabajo de secretaría es aburrido incluso para mí. Solo me la paso sentada esperando a que pase algo interesante. Además, la actual presidenta me dijo que no era necesario que fuera todos los días.
—¡¿Ella dijo eso?! —Nozomi se levantó molesta de su asiento para, después, volverse a sentar con tranquilidad—. ¿Cómo se atreve a decirte algo tan feo después de que te arrebatará el puesto de presidenta?
—Déjalo ya, Nozomi. Sabes que eso no fue lo que pasó.
—¡Pero si hicimos un gran espectáculo para que fueras la presidenta! —dijo, encogiéndose de hombros e inflando las mejillas—. No puedo creer que la escogieran a ella antes que a ti.
—Yo tampoco lo puedo creer, pero así son las cosas. Sigo pensando que mi discurso fue muy aburrido y, últimamente, no puedo dejar de pensar que, si no fuera por ti, quizás ni siquiera tendría un puesto en el concejo estudiantil. Así que ser o no ser la presidenta no me molesta; sé que algún día conseguiré el puesto —Despacio, llevé mi mano a su cabeza y acaricié su cabello—. Solo yo sé cuánto te esforzarte por ayudarme. Eso es lo único que me importa —Sus ojos se volvieron a encontrar con los míos—. Además, si alguien tiene la culpa, fue la directora por no decirnos que los alumnos de primero no podían ser candidatos para la presidencia. Solo jugó con nosotras, ¿no crees?
—¡Sí, fue culpa de la directora! ¡Ella ocasionó todo esto! —Cuando tenía que echarle la culpa a alguien, Nozomi solía ser muy efusiva. Parecía disfrutar de verdad culpar a cualquiera con tal de no verse afectada.
—Aunque también está bien, ¿no crees? Así podemos pasar el mismo tiempo juntas después de clases sin preocuparnos. ¿O acaso no pensaste que hubiera pasado si me convertía en presidenta?
—¡Imposible! Si hubieras sido presidenta…
—Así es…
—¡No podríamos pasar mucho tiempo juntas! —La mirada de Nozomi decayó a su pupitre, donde, aún abierto, estaba su cuaderno y aquella hoja en blanco—. Eso sería feo. Pero estoy segura que podría visitarte en cualquier momento.
—Dudo mucho que nuestras superiores dejen que una chica ajena al concejo estudiantil moleste en horas de trabajo. Seguro que pensarían que estás estorbando y te darían un buen regaño.
—¡Imposible! ¡Nozomi no es un estorbo!
—¡Lo sé! ¡Me parece increíble que alguien llegue a pensar eso! —Con confianza, le mostré a Nozomi mi mejor sonrisa—. Pero si alguien llega a decirte algo tan horrible como eso…
—¡Elichi le dará su merecido!
—Me conoces muy bien, Nozomi —Animada, Nozomi dejó salir una dulce risa—. Así que, con eso claro, ¿nos vamos ya?
—¿Irnos a dónde?
—No me estás poniendo ni la más mínima atención ¿verdad?
—Pero tienes que regresar al consejo estudiantil.
—Sí, no lo estás haciendo —Últimamente me costaba más hablar con Nozomi por esos momentos en los que se perdía en ella. Era difícil saber, en ocasiones, si tenía que tomarme mi tiempo para hablarle o si debía de apresurarme para que entendiera todo a la primera. De cualquier forma, las cosas siempre solían terminar en donde comenzábamos.
—Vamos, Nozomi. No quiero llegar tan tarde a casa, pero de verdad quiero ir contigo a algún lugar. ¿Hace cuánto no vamos juntas?
—Ayer fuimos juntas.
—Bueno, si lo hicimos, pero… —Y en ocasiones ya ni siquiera sabía lo que yo decía. Era como si perdiera la noción del tiempo; o como si Nozomi me lo arrebatara.
—¡Elichi! —Con ánimo, me acercó el muñeco de felpa que tenía en sus manos para que lo sostuviera—. El día de hoy tengo que ir temprano a casa, así que no podemos ir a jugar.
—¿En serio? —Dije un poco decepcionada. Sabía que ese era un límite que no podía cruzar—. Pero esta tarde dijiste que tenías tiempo libre. Pensé que nos divertiríamos juntas.
—Estoy pensando cosas importantes, así que tengo que ir a casa temprano para poder aclarar mis ideas. Aunque, si me lo pides por favor, puedes venir a casa de Nozomi y ayudarme con las dudas que tengo que resolver.
—No creo que sea buena idea.
Sabía que, si le hacía caso a Nozomi, me metería en problemas. No era que no quisiera acompañarla y pasar tiempo a su lado, pero, en primer lugar, sabía que no soportaría mucho tiempo estando en aquel pesado ambiente e incómodo lugar y, en segundo, no creía que tuviera cabeza para seguir una conversación sin sentirme incomoda a su lado y con ganas de salir huyendo de ahí.
—Bueno, como quieras —Apresurada, Nozomi tomó su cuaderno y lo metió a su mochila. Se puso de pie de golpe y, antes de darme la espalda, me mostró una dulce sonrisa mientras se ponía su mochila al hombro—. ¡Nos vemos mañana, Elichi! —Corrió a la puerta del aula y, sosteniendo el marco, agitó animada su mano en el aire
Se fue sin decir una palabra más, dejándome sola en ese salón de clases. Me costó un rato captar la idea de que ya no estaba ahí y no pude evitar sentirme decepcionada por no darme cuenta antes de su ausencia. Miré a mi alrededor. Estaba sola, con el muñeco de felpa en mis manos y con el silencio abrumador rodeándome.
—Pudiste insistir un poco, ¿no? —Miré el peluche de tanuki que sostenía—. Quizás podríamos haber caminado juntas al menos por un rato.
Sentí vértigo cuando me di cuenta finalmente de que de verdad se había ido. No me quedó de otra que hacer lo mismo. Tomé mis cosas y salí despacio del salón de clases. En el pasillo todavía había una que otra estudiante. Sin prestarle atención al camino que seguía, simplemente deje que mis pies me guiaran a la salida de la escuela.
Al salir, una fría corriente de viento golpeó mi rostro. El aroma frío del ambiente se metió por mi nariz. Los colores pálidos del día me parecían incluso extraños y melancólicos. Caminar sola era algo a lo que no podía acostumbrarme. Los primeros días en ese lugar era normal caminar sin sentir un vacío enorme en mi pecho. Pero después, cuando conocí a Nozomi, ese sentimiento fue desapareciendo poco a poco. Sin embargo, últimamente se había hecho muy común sentirme distante de todo lo que pensaba, de lo que sentía y, conforme los días pasaban, olvidaba que se sentía caminar a lado de Nozomi como comúnmente solíamos hacerlo. Últimamente, eran pocos los días en los que volvíamos juntas a casa.
Ya casi no salíamos juntas a pesar de que ambas teníamos tiempo. A veces ni siquiera nos hablábamos en todo el día. Se estaba volviendo muy difícil incluso verla a los ojos sin que a mi memoria no regresará…
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Conforme se fue acercando el invierno, cada que llegaba al portón de la escuela, una imagen se repetía día tras día. Al principio era difícil no prestarle atención a la chica que, cada tarde, esperaba paciente recargada contra la pared de la escuela. Pero conforme pasaron los días, esa imagen se me hacía lo más natural del mundo.
Como siempre, y sin pretenderlo, miré de reojo a la chica que se encontraba recargada contra la valla de la escuela. Era imposible para mí ignorarla, ya que destacaba por su uniforme de marinera azul marino y su mochila escolar al hombro. Su cabellera carmesí se mecía con el viento frío del invierno. Ese día llevaba alrededor de su cuello una bufanda esponjosa de color azul.
Siempre que pasaba a su lado me veía con una mirada nerviosa, con ganas, seguro, de decirme algo. Pero yo no tenía nada de lo que hablar con ella. Ni siquiera recordaba si alguna vez habíamos cruzado más de dos palabras en todo el tiempo que llevábamos de conocernos.
Como siempre, la ignoré y seguí mi camino. Pero, después de varios días, por fin se dignó a hablarme. Y le costaba mucho hacerlo. Lo supe con tan solo ver lo nerviosa que estaba a pesar de siempre parecerlo.
—¡O-Oye! —Continúe caminando a pesar de escuchar su voz. No tenía ganas siquiera de hacerle caso a pesar de los días que estuvo parada esperando a decir algo—. ¿E-Estás sorda? —Cerré los ojos y pensé en sus palabras. Un sentimiento familiar consumió mis pensamientos; no era la primera vez que alguien me llamaba de esa forma.
—¿Qué pasa, Maki? —Ni siquiera volteé a verla—. ¿Cuántos días pretendías seguir viniendo? ¿Acaso tu intención era sólo insultarme?
—No es mi culpa haberte insultado. Si me hubieras hablado primero, entonces...
—¡Así que eso era! —Por fin volteé a verla. Su rostro estaba rojo por la vergüenza. Su mirada ni siquiera podía permanecer un segundo viéndome fijamente. Incluso podía jurar que escuchaba su apresurado corazón— ¿Cómo iba a saber que era a mí a la que esperabas?
—¿N-No era obvio?
—¡No, no lo era! —Me acerqué un par de pasos a ella—. Nunca habíamos hablado las dos a solas. ¿Cómo pensaste que me daría cuenta?
—Eres inteligente, ¿no? Supuse que lo sabías desde un principio.
—Maki, literalmente hay un par de chicas que te conocen mejor que yo en esta escuela. ¿De verdad pensaste que con el solo hecho de quedarte parada ahí todos los días te hablaría? —Su rostro se puso más rojo—. Ahora lo entiendo —Susurré.
—F-Fue tu culpa por no haberme hablado antes.
No quería torturarla más. Sentía que, si lo hacía, saldría huyendo en cualquier momento. Aunque eso no hubiera sido nada malo. No quería gastar muchas energías tratando de averiguar lo que quería. El simple hecho de estar conversando con ella en ese momento ya era algo agotador.
Me quedé callada unos segundos, esperando que ella comenzara a pedirme lo que fuera que tenía en mente. Sin embargo, se quedó ahí parada, con su rostro rojo como tomate y sus dedos y piernas temblando; no sabía si era por el frío o por los nervios.
—Me voy a casa —Me di la vuelta y comencé a caminar. Mentiría si decía que me interesaba lo que tuviera que decirme.
—¡Espera! —Repentinamente, su mano se aferró a la mía—. ¿No me vas a preguntar a qué vine? —Cansada, deje salir un suspiro.
—Sí, Maki, lo olvidé —forcé una sonrisa—. ¿Qué necesitas?
—Bueno se trata de… —Pasaron los segundos y siguió tartamudeando sin parar— de bueno… Ya sabes… Tú la conoces y…
—No vamos a llegar a ninguna parte el día de hoy ¿verdad? —Cansada de la conversación, me zafé de su agarre—. Quizás mañana con más calma puedas por fin aclarar tus ideas. Así que…
—¡Espera! —La miré a los ojos. Pequeñas lágrimas se deslizaban en la comisura de sus párpados. Me sentí un poco culpable por haberla hecho sentir impotente—. Escúchame, por favor.
Nunca había sido mi intención hacerla llorar, no sabía, en ese momento, lo desesperada que estaba y lo mucho que estaba esforzándose por no parecerlo. Despacio, volvió a tomarme de la mano. Temblaba frenéticamente; tuve miedo incluso de que en cualquier momento se fuera a desmayar.
—¿Quieres ir a comer algo? —Dije un poco resignada y tratando de ser lo más amable que podía—. La verdad, no tengo prisa por regresar a casa —Maki no contestó, pero siguió aferrada a mi mano—. Vamos entonces.
Ambas caminamos en silencio. No podía ocultar mi incomodidad por estar a su lado, y más porque sabía lo que significaba que estuviera ahí. No podía seguir haciéndome la tonta pretendiendo que no sabía lo que quería. Después de tantos días viéndola afuera de la escuela, me hacía a la idea de lo que quería hablar y, la verdad, yo no quería siquiera pensarlo. Hubiera preferido ignorarla hasta que se cansara.
Sin decir ni una palabra durante el trayecto, nos sentamos en una banca de un parque cercano después de comprar en un puesto un par de crepas. Ella mordisqueaba la suya en silencio y yo, tratando de ser paciente, espere hasta que pudiera y quisiera hablarme.
—¿No estás cansada de esperar todos los días afuera de la escuela? —Maki siguió pretendiendo que saboreaba su crepa—. Está comenzando a hacer más frío. Pudiste haber pescado un resfriado si yo no te hacía caso —Sus ojos estaban cristalinos, como si quisiera comenzar a llorar—. Vamos, dime de qué se trata, Maki. Sé que fui muy grosera contigo hace un rato, pero… —Su rostro infantil y apenado me recordó por un segundo a Nozomi; a la antigua Nozomi. Resignada, y sin querer alargar más ese encuentro, deje salir un suspiro; sabía que, si yo no lo decía, ella nunca hablaría—. ¿Está todo bien? —Permaneció en silencio—. Es acerca de Nico, ¿verdad?
Por fin su mirada se encontró con la mía. Sabía que tenía que haberlo dicho desde un principio, pero el solo hecho de recordar ya era algo agotador y doloroso para mí. La miré con seriedad, esperando a que, por fin, sus palabras fluyeran después de tanto tiempo en silencio.
—Ayúdame —Dijo simplemente, con una voz llena de sentimientos—. Yo le hice algo horrible a Nico. Y no es como si quisiera pedir tu ayuda o algo por el estilo. La verdad, preferiría estar muerta antes de siquiera pensar en que tú podrías ayudarme. Pero yo sé que… —A pesar de la petición, en un momento así no pude sentir empatía por ella. Lo único que quería era que dejara de hablar; pero sabía que no lo haría—. Yo sé que ella no quiere verme nunca más. Tú eres la única que puede hablar con ella. Porque ella… —Sus labios temblaron con desesperación. Su cara se puso más roja de lo que ya estaba. Pequeñas gotas de lágrimas se deslizaron desde sus ojos hasta su barbilla—. Ella solo te escuchará a ti porque le gustas. Ella no va a aceptar la ayuda de nadie más.
—¿Eh?
Ni siquiera sabía qué sonido era ese. Simplemente había dicho lo primero que pensé al escuchar la repentina confesión de Maki. Al ver su rostro rojo y que aún derramaba alguna que otra lágrima, supe que hablaba completamente en serio.
—¿Puedes repetir lo último, Maki? Creo que no estoy entendiendo.
—Ella no va a aceptar la ayuda de nadie más. —Apenada, desvió la mirada. Aun si pretendía sentirme molesta, estaba más confundida que nada.
—No te hagas la tonta.
—¡Le gustas, ¿feliz?! ¿Acaso no es obvio? Siempre que estamos juntas está hablando de ti. Siempre dice lo mucho que te admira y confía en todo lo que hagas. ¿No sé porque lo sigue haciendo incluso después de todo lo que pasó? Sigo sin entender qué es lo que te vio de interesante —Esta vez, más que avergonzada, me parecía que Maki ocultaba muy mal el hecho de que estaba celosa—. Como sea. Lo que quiero decir es que es más seguro que te escuche a ti. Es realmente molesto.
—¿De verdad piensas que te ayudaré después de escuchar como hablas de mí? —Asustada, Maki me miró directo a los ojos, como si se percatara por fin de lo que había dicho—. Mira, creo que estas entendiendo mal las cosas, Maki.
—No, lo entiendo muy bien. Es por eso que, tragándome todo mi orgullo, tuve que venir todos los días a pedirte ese favor.
—Pues, si sigues con esa actitud, será mejor que me vaya —Tome mis cosas y, realmente molesta por tener que tratar con ella, estaba dispuesta a irme.
—¡Espera! —Me detuvo una última vez—. Por favor. Te lo estoy pidiendo por favor. ¿Acaso no quieres arreglar las cosas con ella?
—Yo no tengo nada que arreglar. Tú eres la que arruinó las cosas con ella. Eres tú la que me está pidiendo algo imposible. Además… —Miré con nostalgia el cielo grisáceo— siempre se va temprano a casa y no hemos vuelto a hablar desde hace un mes —Volví a ver a Maki a los ojos, ella parecía, esta vez sí, derrotada y decepcionada—. ¿De verdad piensas que me va a escuchar? Sabes lo que pasó ese día. Después de lo que dije no hay forma de que quiera que la ayude.
—¡Pero eres la única en la que…!
—Suficiente, Maki… —Decaída, por fin me soltó—. Ya es suficiente. Prometí dejar todo eso de lado y seguir mi vida con tranquilidad. Las cosas por fin se calmaron con Nozomi y yo ya no tengo nada que ver con su pasado —Cediendo por fin, Maki miró cabizbaja el asfalto. Parecía que todas sus energías fueran drenadas de repente—. Tu deberías de hacer lo mismo. Deja que todo lo que pasó antes se quede en el pasado. No ganas nada con torturarte a ti misma.
Por fin se rindió. Se quedó quieta. Su mirada estaba perdida en el suelo. Quizás lo que le había dicho era algo imposible para ella. Pero incluso yo, que con mi terquedad supere la verdad que tanto buscaba, en ese entonces por fin estaba tranquila. Y no quería que esos días tranquilos se terminaran para empezar de nuevo. No quería seguir metiéndome en los recuerdos de Nozomi, porque sabía que no podría solucionar nada.
—Me voy a casa, Maki —La miré una última vez—. Está anocheciendo, y seguro que se preocuparán por ti si llegas tarde —Sus labios se movían, como si entre dientes estuviera diciendo algo; o como, con frustración por mis palabras, estuviera maldiciendo internamente—. Aun así… —Levanté la mirada—, gracias por pedir mi ayuda.
Di un par de pasos pensando que la desesperada chica me detendría de nuevo. Muy en el fondo deseaba que lo hiciera. Muy en el fondo pensaba que se levantaría y volvería a insistir hasta que cediera. No le hubiera costado mucho convencerme. Pero ese día, ella no volvió a insistir.
Espero que les haya gustado este capítulo. Como dije, no tiene mucha relevancia, solo es para introducir la temporada de invierno y final de Linda Locura (o si la tiene). En cualquier caso, qué piensan que pasará después de que Eli ya sabe por fin la verdad del pasado de Nozomi? Después de ese otoño, parece que por fin puede tomar un respiro, pero me pregunto si realmente quiere dejar de lado todo lo que vivió con Nozomi y vivir en esa tranquilidad. No lo sé. Lo que si sé es que Maki quizás tome mas relevancia en los próximos capítulos tratando de arreglar las cosas con Nico. Pero para ello tendremos que esperar y, espero, que no sea por meses como la última vez
En fin, esta semana planeaba hacer un pequeño maratón de actualizaciones e historias nuevas como la última vez, esto para compensar mi ausencia. El día de mañana subiré una sorpresa la cual no estoy seguro si subirla también aquí o dejarla solo para Wattpad. El día de mañana la publicare en mi Facebook para que puedan ver de que se trata y ahí preguntaré si quieren que esta "nueva historia" también la suba a esta plataforma. Por otra parte, tengo un par de historias escritas y continuaciones que no son muy relevantes, espero también subirlas esta semana. De igual forma quería experimentar con otro Fandom y escribir historias de Genshin impact con mi pareja favorita del momento: Ganyu y Keching. Pero ya pensare en eso luego. No olviden seguirme en Facebook: Biso47 Fiction
Suzume Tachibana: Hola, espero que estés muy bien. Creo que te cambiaste de nombre, pero la verdad ya no me acuerdo muy bien. Después de desparecer comencé con las lagunas mentales. Bueno, pasando a tu review, Siento haberte agarrado en un momento sensible e inestable, pero me alegra que hayas disfrutado el capítulo pasado aun así. Gracias por compartir un poquito mas de tu vida y pues ya no estoy de vacaciones, asi que la propuesta de vivir juntos se pospone, creo. La verdad me esta costando un poco responder las Reviews, y no porque no sepa que decir, sino que ya ni me acuerdo como lo hacia. El caso es que te deseo lo mejor y espero que hayas estado bien en estos meses de ausencia. Cuídate y nos leemos pronto.
SilentDrago: Un gusto volver a leerte Silent, espero que andes bien y, por ahí me entere en facebook que es tu aniversario de escritor, ¡Felicidades!. Bueno, pasando a la Review, decir que es probable que Kotori no salga más. Los omakes son simples capítulos para darle un respiro a la historia principal, y no es seguro que los personajes que aparecieron ahí vuelvan a salir; tal es el caso de Hanayo y Rin en el primer Omake o de Honoka y Umi en el segundo. Por otra parte, me alegra leer que el capítulo anterior te pareció ligero; como Omake, para desviar un poco la tensión de la historia principal, supongo que cumplió su cometido. En fin, felicidades y espero que estés bien.
Sin Más, Muchas Gracias por Leer y por Todo Su apoyo. Nos leemos pronto
