La Fractura

Estaba en un campo de batalla, se sentí agotado, como si hubiera pelado toda la noche, además de que sentía el peso de sus ropas mojadas por la constante lluvia que no cedía. Su vista era excepcional, pero aun así en ocasiones la cortina de agua le impedía ver a lo lejos.

Sus reflejos siempre habían sido buenos, pero sabía que la vista de su hermano no era tan buena como hace algunos años, al parecer tenía alguna enfermedad que por el momento se había detenido pero los daños ya habían sido causados, así que a la vez que peleaba con los soldados enemigos, miraba de reojo a su derecha, vigilando a su hermano pelear, en caso de tener que ayudarle y por el otro lado, observaba si ese demonio no llegaba y se aparecía frente a él.

Sucedió sin previo aviso, una fugaz luz anaranjada apareció frente a él, como si de una flama intensa se tratase, cerró sus ojos por instinto por unos segundos, fue entonces cuando sintió un golpe fuerte en el costado de su cabeza y después un líquido frío resbalar por el costado de sus rostro. Enseguida todo se tornó oscuro.

Abrió los ojos sintiendo pesadez en su cabeza, intentó moverse, fue cuando descubrió que estaba amarrado. Sus manos estaban rodeadas por unas cadenas que colgaban del techo de la celda, las puntas de sus pies apenas tocaban en suelo. Maldita sea, había sido capturado, miró con desesperación hacia los lados en busca de un indicio de su hermano, pero no había nada, estaba sólo en ese lugar.

De pronto se escuchó que abrían la puerta, miró con atención. Entre las sombras, sólo podía vislumbrar un par de iris color rojo escarlata con unas pupilas alargadas. Así que eran reales los rumores, el heredero del reino enemigo era un demonio.

Despertó de golpe, miró el techo de su habitación por varios segundos, tratándose descifrar donde se encontraba. Su corazón latía con fuerza, su sueño se había sentido muy real, tan real que la cabeza le dolía un poco, estos sueños ya no le gustaban, de hecho comenzaban a asustarlo. Volteó en busca de consuelo, ahí estaba aún dormido el bobo de Naruto, tan tranquilo sin que nada pudiera perturbarlo, como lo envidaba.


Revisaba los papeles para la reunión que tendría en unos días contra la empresa de Naruto, pero no podía sacar de su cabeza aquellos ojos rojos, sabía que sólo se había tratado de un sueño, pero tenía la sensación de que esos ojos los había visto antes y cuando los recordaba, sentía un gran arrebato de ira, repulsión y odio.

Intentó despejarse de nuevo, pero ese maldito dolor de cabeza que tenía desde la mañana no se calmaba, ya había tomado una medicina pero de nada sirvió. Lo que comenzaba a asustarlo era que lo sentía en el mismo lugar en el que lo había golpeado en su sueño.

Un mensaje llegó a su celular, era el tonto de Naruto invitándolo a comer. No sabía cómo es que siempre lograba saber cuál era el momento exacto en que necesitaba alguna distracción, que lo calmaran, que lo escucharan, pero Naruto siempre hacía su aparición en el momento adecuado.

Dejo a un lado todos los pendientes, tomó su saco y salió para encontrarse con su novio. Tomó otro analgésico mientras iba en ascensor y respiró profundamente, esperando que con eso se fuera calmando su dolor, pero no servía de nada.


-¿Te sientes bien?

Como de costumbre, llegó al restaurante antes que Naruto, pero eso ya no le importaba era un logro que Naruto llegara temprano a su empleo, pedirle más sería avaricia. Naruto lo había encontrado sobándose donde le dolía la cabeza y con los ojos cerrados, en un vano intento de desaparecer la jaqueca.

-Me duele la cabeza-le respondió y pudo ver la preocupación en los ojos de Naruto.

-¿Desayunaste?

Negó con la cabeza-Sabes que en raras ocasiones lo hago, desde que desperté lo tengo.

-¿Fue por la pesadilla que tuviste?

Abrió los ojos de par en par, ¿Naruto se había dado cuenta de su pesadilla?, ¿en qué momento?, si cuando él había despertado, Naruto dormía plácidamente.

-Estuviste muy inquieto anoche-continuó Naruto-intenté despertarte pero no logre hacerlo, apretabas los dientes con fuerza.

Ahora lo entendía, Naruto tenía ojeras debajo de los ojos, debió de haber estado despierto gran parte de la noche por su culpa, así que la manera en que lo había encontrado en la mañana sólo había sido un actuación. Naruto guardó silencio y comenzó a ver la carta, era su forma sutil de decirle que estaba dispuesto a escucharlo si quería hablar.

-Debe ser el estrés del trabajo, sólo eso.

-Jamás te ha afectado el trabajo de esa manera-recalcó Naruto, lanzándole una mirada por encima del menú del restaurante.

-Jamás había tomado enserio la competencia-le dijo con una sonrisa seductora y miró el menú, sabiendo que Naruto había tenido una sonrisa de triunfo en su rostro.

Mientras comían pudo notar que Naruto estaba muy ansioso, ya sabía lo que significaba y lo que quería su novio, pero como le había mencionado que no había desayunado, este no había tenido las agallas de decirle que salieran de ese lugar de inmediato, así que sabiendo que podía volverlo aún más loco, comió lentamente tardándose más de una hora en acabar su comida.

Cuando tomó el último bocado, Naruto enseguida llamó a la mesera y le pidió la cuenta. Le encantaba ver como intentaba contener su ansiedad y sabía lo que haría una vez que le trajeran su tarjeta de crédito de regreso, lo tomaría de la mano para llevarlo al lobby del hotel y pedir una suite de inmediato.

-Debo volver al trabajo-le dijo con seriedad mientras esperaban que les entregaran la llave.

-No mientas, vi cuando enviaste el mensaje para avisar que te tomarías la tarde libre.

Sonrió por breves momentos, hasta que les hubieron entregado la llave y se dirigieron al ascensor.

Ambos se colocaron en cada extremo del ascensor, con las manos en sus bolsillos, sin mirarse ni por el rabillo del ojo, era su manera de contenerse, hasta que estuvieran en el territorio correcto, además de que el ascensor tenía cámaras de seguridad, y no estaba de humor para estar de exhibicionista en esos momentos.

Se abrió la puerta del ascensor y miró a Naruto para indicarle que saliera primero, lo siguió sin prisa y espero con paciencia a que abriera la puerta. Naruto por su parte estaba desesperado, tanto que no lograba meter la tarjeta de manera correcta por la ranura de la cerradura, así que tuvo que quitársela de las manos y hacerlo el mismo.

Entró el primero, comenzó por deshacerse el nudo de la corbata. Naruto había cerrado la puerta y lo miró por un momento, como siempre queriendo ocultar su ansia y no lanzársele encima, pero le era imposible controlarse, así que como siempre se abalanzó sobre él atrapando con desesperación sus labios y desabrochándole el cinturón mientras se besaban.

Él tampoco se quedó atrás y le arrebato el sacó y la camisa a Naruto del cuerpo, seguro después le reclamaría la compostura de los botones que habían salido volando, pero ya no podía esconder tampoco el deseo que había sentido, mucho autocontrol había tenido en la recepción y el elevador. Naruto le abrió la camisa y lo aventó a la cama, lo volvía loco ver el flequillo rubio caer sobre esos ojos azules ocultando un poco la lujuria que reflejaban.

Naruto delineo la curvatura de su cuello con sus labios y lengua, mientras que él, desabrochó el pantalón de este y escabulló sus manos por debajo de ellos, apretujó sus glúteos un rato y después acarició la bronceada espalada de su pareja.

Los besos de Naruto ardían contra su piel, sus ojos estaban cerrados dejándose llevar y sabiendo que Naruto estaba cerca. Sintió cuando bajó la bragueta de su pantalón y le quitó la ropa de la parte inferior de un solo movimiento. Los labios ajenos besaron y mordisquearon su entrepierna mientras la mano derecha de su pareja acariciaba su miembro, se aferró con fuerza a los cabellos rubios, esas tiernas caricias lo volvían loco, pero debía de controlarse para que durara lo más que se pudiera.

Naruto lamió la punta de su miembro, para después abarbar más extensión, primero simulando como si de un helado se tratase, para después meterlo y sacarlo de su lengua, hasta lograr que los gemidos se escaparan de su boca. Naruto sabía cuándo detenerse para no llevarlo tan rápido a clímax. Lo volteó de espaldas delicadamente y beso la base de su nuca. Sentía el cálido aliento del contrario cerca de su oreja. A Naruto le gustaba siempre saborear todo su cuerpo, le besaba mientras acariciaba de manera intermitente su miembro.

Sus cuerpos estaban tan cerca que sentía lo duro de su pareja contra sus glúteos. Naruto sabía que una de sus partes débiles era entre su cuello y espalda, justo donde tenía tres extraños lunares que parecían formar un triángulo.

-Tus lunares son peculiares-dijo Naruto mientras lo besaba en ese punto.

-Cállate-le dijo en tono relajado, dando entender que no hablara y siguiera con lo que había empezado.

Naruto besó sus glúteos e hizo que gimiera cuando lo mordisqueo de manera juguetona. Sabía lo que venía, pero siempre que Naruto lo hacía, un escalofrió le recorría la espalda. La lengua de Naruto delineo su entrada, varias veces y luego se introdujo en esta simulando penetraciones, preparándola para lo que se avecinaba. El índice de Naruto se abrió paso en ella y se movió de arriaba hacia abajo varias veces, logrando que se aferrara con fuerza a las sábanas. Sintió la punta del miembro de Naruto tocando su entrada, al tonto le gustaba a veces hacerla de emoción, obligándolo a que su cuerpo de forma innata levantará su trasero, como si le rogara que lo hiciera.

Entró dentro de él y comenzó a moverse a un ritmo normal, Naruto logró que ambos de pusieran de lado, levantó su pierna derecha para poder entrar mejor. Por su parte, volteó hacia donde estaba Naruto y atrapó sus labios, mientras con su mano derecha sostenía su rostro con delicadeza para que sirviera de punto de apoyo.

Las estocadas fueron aumentando de velocidad progresivamente, mientras la mano de Naruto acariciaba su miembro, lo que hacía que se esforzará más por contener su placer por más tiempo. Los gemidos de ambos, como el chocar de sus sudorosos cuerpos y el ligero tronar de sus labios era lo que se escuchaba en las cuatro paredes que los rodeaban.

Ambos se cansaron de la posición en la que estaba, así que Naruto salió de él y lo dejó acomodarse como él quisiera. Se colocó a horcajadas sobre él, acomodó el miembro de Naruto en su entraba, sintiendo como se deslizaba en interior. Naruto fue el que lanzó un quejido esta vez, las manos de este se habían colocado en su pelvis, mientras que sus manos en los pectorales de Naruto para tener un mejor apoyo.

Movió su pelvis con gran velocidad, tomando por sorpresa a Naruto, quien aumentó la fuerza del agarre dejando que las yemas de sus dedos se marcaran su nívea piel y poco a poco encajando las uñas sobre esta. Naruto también lo ayudaba a moverse más rápido, diciendo su nombre entre gemidos.

El miembro de Naruto en su interior alcanzó ese punto y con ello gimió grave y con fuerza, quería sentirlo de nuevo así que se esforzó por moverse más rápido y en la dirección correcta. El placer comenzaba a nublar sus vista, la habitación a su alrededor se veía borrosa, fijo su vista en Naruto, a quién aún veía con claridad, podía ver como tendía sus ojos cerrados y gemía sin poder controlarse.

De pronto sus manos se movieron lentamente hacia el cuello de Naruto y no supo cómo ni porque pero un arrebató de ira, odio, como si alguien más lo estuviera poseyendo, apareció en su interior y de la nada apretó con fuerza el cuello de su novio.

Sintió miedo, porque sus manos seguían aferradas a Naruto, quien obviamente comenzó a asfixiarse y a decir su nombre a manera de súplica. Pero el miedo se disipó y poco a poco comenzó a sentir lo que parecía una extraña satisfacción, así como un gran deseo de no tenerse. Naruto ya había llevado a sus manos a las de él, en un intento de quitarla, pero le era imposible.

La falta de aire era notable en Naruto, sus ojos estaban comenzando a ponerse rojos, así como su rostro, pero él no podía detenerse, deseaba continuar lo que estaba haciendo, lo disfrutaba incluso una sonrisa maquiavélica se forma en sus rostro, mientras veía como la vida se escapaba de los ojos de su pareja. De la nada, como si lo hubieran golpeado o traído de nuevo a la realidad, dejo de sentir esa felicidad y apareció el temor.

Soltó a Naruto de inmediato y se quitó encima de él, pero Naruto no respondía, había perdido el conocimiento. Sin pensarlo, lo acomodó, buscó su pulso, el cual era débil y comenzó a darle compresiones en el pecho para combinarlas con respiraciones de boca a boca. No supo cuántas veces lo hizo, pero no se detuvo hasta que Naruto recuperara el aliento, al hacerlo, este buscó enderezarse y le dio espacio para que lo hiciera.

Sus piernas y brazos temblaban, ¿qué era lo que había hecho?, ¿por qué lo había hecho?, ¿qué demonios estaba pasando con él. Estaba pálido del susto, se acercó a Naruto, pero se detuvo, él lo había provocado todo, casi mataba a su pareja, ¿cómo se supone que debía hacerlo?

Cuando Naruto se hubo reincorporado, le sonrió, lo que hizo que se sintiera peor.

-Fue interesante, pero la próxima vez que quieras intentar algo nuevo, avísame, por favor.

Tomó sus ropas, se vistió y huyó del lugar, no podía ver a Naruto, le había hecho daño y no tenía idea de por qué. Algo muy malo le estaba pasando, primero lo había golpeado, después había querido romperle esa botella de vino en la cabeza y ahora casi lo mata mientras tenían relaciones, ¿acaso era un psicópata y no lo sabía?


Inventó una excusa para no volver al departamento ese día, no tenía el valor de encontrarse a Naruto, quien seguro lo trataría como si nada hubiera pasado. Paso toda la tarde examinando sus recuerdos, tratando de entender que era lo que había sentido y porqué, pero no lo comprendía, él amaba a Naruto, ¿por qué querría hacerle daño de esa manera?

Aquél momento había sido como si alguien lo poseyera, al inicio se sentía como un mero espectador dentro de su cuerpo, como si alguien más estuviera controlando pero después ese sentimiento desapareció y él estaba consiente de desear hacerle daño a Naruto y lo había disfrutado.

Jamás había creído que buscaría ayuda de ese tipo, pero además de que no tenía amigos y no tendía el valor de contárselo a su hermano quien era su confidente en muchas cosas, decidió buscar la ayuda de un especialista. Buscó por horas en internet a un buen psiquiatra, tal vez debió de ir con un psicólogo primero, pero estaba desesperado, así que se fue con un puesto más alto. Pero por más nombres que el internet le arrojaba no sabía cuál escoger, entonces recordó a su tío, un respetado neurocirujano, tal vez él podría recomendarle alguno.

Se quedó dormido en su oficina, cuando miró su celular, tenía varias llamadas pérdidas de Naruto, apenas las estaba revisando, cuando tocaron a su oficina, iba a decir que estaba ocupado, pero antes de que pudiera, una voz conocida llamó por su nombre, era Naruto. No había nada que pudiera hacer, él tenía llave para entrar a ese lugar, así que sólo esperó a que entrará y lo encontrará con una expresión como un niño regañado que acaba de ser atrapado en una travesura muy grave.

-Te traje una muda de ropa y el desayuno.

¿Por qué actuaba como si nada pasara? ¿Por qué no le tenía miedo, el estaría aterrado de estar en su posición?

-Gracias-dijo esquivando la mirada.

Naruto comenzó a acercarse a él, pero el sólo buscaba la manera de alejarse.

-Sasuke, tranquilo, no pasó nada. No sabía que tuvieras esas fantasías, pero descuida no pasó nada.

Había caminado hasta él y lo acorraló contra el librero, sintió la mano de Naruto tomar su mejilla y obligarlo a verlo. Lo besó apasionadamente. Al principio él no quería, pero para su cuerpo Naruto era como una droga para él, así que no había manera de quitárselo de encima.

-Dobe-le dijo cuándo dejaron de besarse y le sonrió con arrogancia. Lo cierto es que estaba actuando sólo quería que Naruto pensara que ya se había tranquilizado, por qué quería que se fuera y lo dejará solo.


Naruto debió tragarse su actuación porque le sonrió y se fue. En cuando cerró la puerta se dejó caer al suelo. Tomó su celular y miró el contacto que su tío le había enviado, sin pensarlo dos veces pidió una cita con el psiquiatra ese mismo día.

Estaba sentado en un consultorio amplio, con las paredes de color blanco, cuadros de pinturas abstractas, con una pequeña mesa frente a él, que lo separa del otro sillón donde seguramente se sentaría el doctor que no tardaba en llegar.

-Siento la demora-dijo una voz que sonaba a una persona mayor, se supone que se trataba de un hombre, pero tenía tintes femeninos. Si tuviera cinco años se sentiría aterrado de esa persona.

-Soy el doctor Orochimaru Hebi.

El médico se sentó frente a él, se trataba de un hombre delgado, su tez era demasiado blanca, tenía el cabello negro y lacio, recogido por una coleta de caballo, sus ojos era de color miel con unas gafas cuadradas encima de ellos, sus rasgos eran muy finos lo que lo hacía cuestionarse sobre su sexo.

-Usted es Sasuke Uchiha, ¿cierto?

Sólo asintió, no tenía idea de cómo debía de darse este tipo de cosas.

-Generalmente no acepto a personas que no sean canalizadas directamente a mí, pero tu tío es un buen amigo mío, así que hice una excepción.

-¿Todo esto es confidencial verdad?

-Así es-dijo el hombre son seriedad- Entonces dígame Señor Uchiha, ¿cuál es el motivo de su visita.

No pudo responder de inmediato, de hecho primero pensó en disculparse y retirarse, tal vez sólo estaba cansado y exageraba las cosas. Pero cuando estaba a punto de flaquear recordó a Naruto inconsciente sobre la cama a causa suya.

-He sigo agresivo con mi pareja últimamente-respondió apenado y avergonzado.

El doctor tomó su libreta y su pluma, por lo visto comenzaría a tomar notas para determinar su grado de locura.

-Define agresivo.

Se quedó callado, era cierto que siempre había sido una persona cerrada, frívola, poco sociable, pero jamás se había visto como un demente en potencia.

-Cambiaré la pregunta-dijo el doctor- ¿Cuándo ha sido agresivo con él, qué ha sentido?

Hubo un silencio antes de que pudiera responder la pregunta-Deseos de asesinarlo- se sorprendió el mismo de sus palabras, hasta ahora no había podido comprender lo que había sentido en todas estas ocasiones, pero esas palabras de sus propia boca, eran perfectas y eso lo aterraba.

-De acuerdo-el doctor pareció acomodarse, como si por fin sus palabras lo hubiera hecho digno de él

-Respiré profundamente, es claro que usted está un poco alterado, cuénteme como fue la primera vez que sintió que era agresivo con su pareja.

Hizo lo que dijo el doctor, pero no sirvió de mucho. Comenzaba a arrepentirse de haber acudido a ese consultorio, no porque creyera que no era agresivo, sino porque temía que ese doctor encontrará algo más oscuro en su interior que él desconociera.


Hola!

¿Qué les esta pareciendo este fic?

No se si este pareciendo muy oscuro o perturbado. Sólo espero logre plasmar mi idea original.

Espero sus comentarios :D y gracias por los que han dejado.