La mansión estaba en esos momentos habitada solamente por tres personas, una de ellas inconsciente en el sillón. Los empleados del lugar fueron echados de la manera más amable por la señora Sonomi Daidouji, con la promesa de un aumento de sueldo a cada uno si no comentaban nada de lo ocurrido a nadie de la prensa. Los nombre de Tomoyo Daidouji y Syaoran Li eran lo suficientemente reconocidos en el continente asiático que no solo afectaría más de lo que ya están sus matrimonios, sino también a sus nietos y a la familia de su fallecida Nadeshiko. Suficiente fue el gran lío que causó su hija y el esposo de su sobrina como para seguir complicando las cosas. El sonido de sus propios tacos al caminar la tranquilizaba mientras escribía a Fujitaka para saber el estado de la castaña junto con Eriol. Tenía la esperanza de que se hayan ido hasta su residencia y que no hubieran cometido alguna estupidez.
Por otro lado, los pasos de Sonomi como protagonistas sonoros, lejos de tranquilizar, aumentaban la ansiedad de Tomoyo. Sus ojos estaban clavados en el sitio donde yacía el hombre, sin molestarse en limpiar las lágrimas que corrían por sus mejillas frías. Debió parar, sabía que ese estúpido juego tuvo que terminar antes de que iniciase. Comenzó con simples miradas fugaces que a veces se encontraban, creando una pequeña en sus ojos que rápidamente se cortaba con la realidad. Luego siguieron los halagos indirectos uno al otro, pero de los que nadie sospechaba por ser mejores amigos de la infancia además de tener parejas. De eso escaló a los pequeños roces, ya sean de manos u hombros cada vez que pasaban uno al lado del otro. Para la mujer se sentía como un juego de apuestas mezclado con un prohibido placer que definía como simple antojo para tranquilizar su conciencia de la realidad. Con cada acción quería aumentar la apuesta a algo más "peligroso", sabiendo que si jugaba de más con aquella llama que tenía entre sus manos iba a terminar todo en cenizas. Pero todo se volvió una obsesión que sabía que no iba a terminar cuando compartieron su primer beso, el cual marcó desde el inicio el fracaso del matrimonio entre Syaoran y Sakura.
"Esa noche tenía que estar con Sakura y las demás chicas en la casa de su madre, pero su amada prima, siendo la despistada que es, se olvidó de llevar el joyero que contenía el collar que le dio Fujitaka, el cual había pertenecido a Nadeshiko cuando aún vivía. La castaña le suplicó que fuera hasta ahí a buscarlo, ya que no estaba en condiciones de conducir hasta su departamento. Esa fue una batalla perdida para Tomoyo, ya que la mirada de gatito mojado de Sakura era su debilidad para decirle que sí a todo lo que le pidiera. Con las llaves que le dio, abrió la puerta del lugar y entró con rapidez para volver rápido a su lado. Sin embargo, al llegar a la sala soltó con sorpresa las llaves.
-Perdón, creí que estarías con Eriol y Yamazaki.- dijo ella sorprendida al verlo a Li en el departamento, sentado en el suelo con una foto en su mano derecha y un vaso de whisky en la otra.
-Debería, pero los dije que llegaría más tarde.- expresó mientras sonreía con algo de melancolía en sus ojos.
Ella sabía que lo mejor en ese momento era excusarse, tomar lo que vino a buscar y salir lo más rápido de ese lugar, pero su boca se abrió antes de que pueda cumplir con su idea.
-¿Quién es el de la foto?- la joven se sorprendió como sus instintos actuaron antes que su coherencia, pero ya no podía hacer nada. Menos después de que el joven le indicó con su mano que se sentara a su lado.
-Él era mi padre y el de al lado era mi medio hermano, Watanuki.- ante la declaración, la chica abrió grande sus ojos.
-No sabía que tuvieras un hermano.- expresó.
-Si.- dijo con tristeza.- Lamentablemente ellos murieron cuando tenía siete cuando el avión que los llevaba cayó.- Tomoyo se quedó sin palabras, sintiendo un vacío en su pecho. Supuso que Sakura no lo sabía ya que nunca se lo dijo.
-Lo siento.- murmuró, mirando a su costado, pero sintió como la mano de Li tomaba su mentón y lo acercó hasta quedar a unos milímetros de su rostro. Así quedaron por varios segundos, ninguno se animaba a dar ese paso que cambiaría todo."
La mente de Tomoyo volvió a la realidad cuando sintió que algo se apoyaba en la mesa que tenía al frente. Sonrió levemente cuando notó que era una taza de té que le dejó su madre, por el olor dedujo que era de manzanilla, su gusto favorito. Al girar a su dirección sintió una punzada en su pecho. La mirada de la mujer era severa y llena de decepción.
-Me odias. ¿No es así?- soltó con amargura, mientras tomaba un sorbo de la bebida caliente.
-¿Si lo hiciera no crees que ya me hubiese ido?- respondió con molestia la mayor, que a diferencia de su hija, estaba con una taza de café.
-Supongo.- dijo sin más. Soltó un suspiró y analizó lo que iba a decir a continuación.- Lamento lo que pasó en la mañana, no debí gritarte de esa manera.
-Da igual.- respondió Sonomi con indiferencia.- Pero nunca me respondiste. ¿Por qué? ¿Por qué lo hicieron?- preguntó con dolor la mujer al no saber la razón de los tantos errores de su hija.
"De un simple beso pasó a uno lleno de pasión y necesidad. De un abrazó fuerte a caricias más íntimas. De estar en medio del living sentados pasaron a una cama, desnudos y jadeando. Todo fue tan rápido en la mente de la mujer que apenas comprendió la gravedad del asunto cuando todo había terminado. Sin responder a ninguno de sus llamados, se vistió rápidamente, tomó lo que venía a buscar y corrió hasta su coche. Entre lágrimas condujo hasta casi llegar con sus amigas, faltando dos cuadras. Ahí gritó y golpeó con fuerza el volante. No lloraba por lo que pasó, lloraba por no sentirse arrepentida de nada, sabiendo que estaba lastimando tanto a su novio como a Sakura. Se debatió entre lágrimas si confesar o no, pero prefirió el silencio, tratando de creer que lo que pasó solo sería una estúpida aventura de una sola noche. No arruinaría su amistad con la castaña por una bobería, por algo que no significó nada; no rompería su corazón por algo que nunca volvería a pasar. Por otro lado, Eriol no debía porque saber esto, no era nada. O por lo menos eso se repitió hasta tranquilizarse y llegar hasta la residencia. Ninguna de las chicas preguntó porque sus ojos estaban rojos, pensando que solamente habría discutido con Hiraguizawa. Prefirieron ignorar ese detalle por esa noche.
Después de todo, Sakura se casaba al día siguiente y debía estar espléndida."
-No lo sé.- se sinceró Tomoyo.- Creí que al principio era solo un interés pasajero, pero luego creció. Y creció. Creí que solo quedaría como una noche de desahogo y que todo volvería como antes, pero no pasó.- Esta vez, las lágrimas caían con más rapidez.- Pensé que al verlo casado con Sakura ese sentimiento iba a desaparecer, pero no pasó.- Confesó entre sollozos.
-Estas enamorada de Syaoran.- confirmó Sonomi en shock, pero esa afirmación era más para sí misma, que en todo este tiempo pensó que solo era algo carnal. Los ojos violetas de su hija demostraban que estaba muy equivocada.
-¡No!- exclamó con terror la joven.- ¡No es eso, es solo una estúpida pasión!- gritaba mientras tomaba con fuerza sus cabellos. -¡Sakura es la que está enamorada, yo solo estoy celosa!- dijo con más fuerza, antes de seguir sintió las manos de su madre tomando su rostro.
-Hija, por favor para.- dijo llorando.- Escúchame y escúchate: estás enamorada de Syaoran, entiende que esa negación está dañando más a las personas.
Tomoyo cerró con fuerza sus ojos y se rindió en los brazos de su madre. Gritó y pataleó por varios minutos hasta sentirse cansada. En ese momento aceptó su triste realidad: se había enamorado del esposo de su hermana del corazón. ¿Cuándo? No lo sabía. ¿Cómo? Menos. Pero esa era la verdad.
-¿Qué debo hacer?- preguntó por primera vez en su vida a su madre por consejos. Ella, que siempre fue la niña tranquila, perfecta y que controlaba sus sentimientos, ahora era una mujer desorientada y dentro de un pozo extremadamente profundo del que dudaba poder salir.
-Hacer lo correcto, Tom.- la dulzura en la voz de su madre la tranquilizaba.- Habla con Sakura y cuentale la verdad.
-¿Crees que me perdonara?- preguntó, con un poco de esperanza de que su madre le dijera que sí, pero al no escuchar nada se dio cuenta de que eso sería imposible.- Debería divorciarme de Eriol. ¿No es así?
-Será lo correcto si es que ya no hay amor.
-¿Pero y los niños?- al terminar esa frase sintió otra punzada en su pecho. La culpa de haberles destruido a la familia que ellos creían perfecta le carcomía el alma lenta y dolorosamente.
-Con el tiempo lo entenderán y comprenderán que fue lo mejor. Además, ambas sabemos que Eriol sería incapaz de despegarse de sus hijos, siempre estará para ellos al igual que vos.- la mujer sonrió con más tranquilidad ante las palabras de su madre. En el fondo se sentía agradecida que ella no la abandonara en estos momentos tan difíciles que provocó por su indecisión y falta de honestidad con todos (incluyéndose).
Miró nuevamente al castaño, quien no se había movido ni dado señales de querer despertar desde que entró en su estado de inconsciencia. Sonomi también lo miró.
-No creo que despierte antes del mediodía, lo mejor será que descanses. Mañana será un día pesado.- la chica sabía que "pesado" era una palabra más agradable a lo que en realidad pensaba su progenitora, pero no iba a discutir ahora sobre el verdadero significado de una palabra.
Necesitaba dormir. Necesitaba dejar de pensar, aunque sea unas horas.
Se despidió de su madre antes de entrar en la habitación, donde se recostó sin poder conciliar el sueño. Pasaba el tiempo y en su cabeza nada más veía las imágenes de su amante en la cama, desnudo, mientras la miraba con pura seducción.
"-Debemos parar.- dijo mientras terminó de peinarse.
-Lo sé.- respondió el hombre, sentado en la cama mientras miraba la ventana.
-No, no es así. Si lo fuera ya lo habrías hecho.- atacó con molestia.
-Al igual que vos.
Ninguno dijo nada, siempre era lo mismo después de cada encuentro. Sin embargo, ninguno podía avanzar luego de eso y todo se reiniciaba en la próxima visita.
-Sakura ya no es la misma. Ya no sonríe como antes y empezó a fumar.- habló Tomoyo a la vez que se acostaba en la cama.- Eriol se esfuerza por ser un buen marido, pero…
-¿Sientes que no cambia nada?- preguntó el castaño.
-Exacto.
-Lo mismo me ocurre con Sakura.- esto último hizo que frunciera el ceño la mujer.
-Deberías esforzarte para que sus intentos resulten.- miró con asombro al ver como su amante se ponía sobre ella y la miraba con seriedad.
-Aunque lo intente no puedo. Cada vez que veo sus ojos verdes recuerdo unos violetas. Cada vez que huelo su perfume de cerezas me recuerda al de vainilla. Todo lo que ella es me recuerda a ti, lo quiera o no.- confesó él, mientras las lágrimas de ella se acumulaban.
Luego de eso hubo un beso; luego del beso volvió a ocurrir el secreto mejor guardado de ambos."
La puerta comenzó a abrirse lentamente y luego de unos segundo fue cerrada con velocidad. La mujer vió con asombro a Syaoran de pie frente a su cama.
-¿Qué haces aquí?- cuestionó Tomoyo enojada, lo menos que quería en esos momentos era su presencia.
-Tenemos que hablar.-expresó el castaño mientras se sentaba a su lado.
-¿Ahora quieres hablar? ¿Después de toda la escena que hiciste frente a Sakura, Eriol y mi madre en el patio de mi casa, donde tranquilamente pudieron haber estado mis hijos?- su indignación fue aumentando con cada palabra y tuvo su clímax en las últimas dos.
-En serio lo lamento, no debió pasar así.
-No debió pasar eso ni nada de lo que hicimos.- respondió mirándolo con ira.
-No creas no lo sé, a mi también me duele haber lastimado mi mejor amigo y a mi esposa.- la culpabilidad se hacía presente en su voz.
-Pues no parecía.- atacó nuevamente.
-Al igual que vos.- esa frase siempre la decía en sus peleas, siempre terminaban la discusión porque Tomoyo sabía que era verdad. Era como atacar a un espejo.
-Ya todo se sabe ahora. Ambos nos deben estar odiando.- dijo ella mirando al techo, tratando de encontrar una solución en el cemento.
-Lo sé. -dijo el castaño mientras la miraba.- Pero ahora me siento más tranquilo.
-¿Tranquilo?.- preguntó sin entender el porqué, mirándolo con preocupación.
-No me malinterpretes, eso no significa que no sienta culpa por todo.- explicó, acercándose hasta sus labios, rozandolos.- Pero ahora puedo luchar por ti, Tomoyo. Ya no quiero continuar mintiendo para aparentar que todo está bien; ya no quiero seguir con este teatro. Por favor, Tomoyo, acabemos con esto de una vez.
Esta vez, Syaoran era el que pedía terminar con todo, pero no lo que ella quería, sino con todo lo que provocaba que ellos estén separados.
Nuevamente, las lágrimas se deslizaron en su piel blanca. Sabía de sobra que amanecería hinchada y con ojeras por todo el líquido que salió de ella esa noche, pero no le importaba. Ya no le importaba nada. Ya todo termino, lo que quería y lo que no. Su matrimonio con Eriol; su relación con Sakura; tal vez las amistades que tuvo desde la primaria y mucho más que ahora no pensaba pero que luego sí. Lo único que sabía que le quedaría con seguridad serían sus hijos y su madre; y Syaoran.
-Nos iremos al infierno.- dijo, escapando una pequeña risa que logró relajarse aún más.
-Pero juntos.- terminó Li con un beso. Esto duró mucho más que todos los que se habían dado. Se convirtió en una sesión que duró minutos hasta que finalmente las costumbres ganaron. Hasta que el deseo los invadió.
Esta vez, sin embargo, fue más especial y se sentía como la densidad del ambiente se desvaneció. Cuando se terminó el encuentro, se tumbaron uno al lado del otro, mirándose a los ojos, ambos se dieron cuenta que la mirada del otro estaba despejada y más brillante que lo que estaban cuando eran niños.
Ya no había marcha atrás, pero si la hubiera, ninguno de los dos retrocedería. No ahora que estaban finalmente juntos.
Notas de la autora: Jeje, ha pasado mucho tiempo desde que la actualice, pero mi mente entró como en un paro al no saber cómo seguirla. Tenía otro orden esto, pero lo cambié por este que me gustó más. Decidí adelantar el punto de vista de Tomoyo porque decidí que no van a haber todos los capítulos que me hubiera gustado desde un principio. La razón: la facultad no es tan fácil como lo imaginé y últimamente me cuesta encontrar motivación en hacer las cosas que me gustan. Pero estoy decidida a terminar esta breve historia, aunque lleve un poco de tiempo.
En fin, espero que les haya gustado este capítulo. ¡Un saludo a todos! uwu
Caro90 SS: Gracias por el apoyo, trataré de actualizar más rápido la próxima parte :3
Guest: La pequeña Sakura tendrá el final que se merece: uno en el que esté feliz y conforme uwu
James Birdsong: Thank you! :3
