Si tenía que ser sincero, no había estado tan mal. Erwin le había invitado un té arábico, según decía la carta y compartieron una porción de galletas (algunas tenían forma de corazón, lo cual le incomodaba un poco, pero no iba a demostrarlo). La conversación fue agradable, a pesar de que Levi no estaba realmente interesado en Erwin, sino más bien al revés, no fue un interrogatorio hacia su parte. El otro chico le hacía pequeñas preguntas intentando romper un poco el hielo, pero también agregaba información personal de la que Levi podía fácilmente sentirse relacionado y comentar algo al respecto. La mayor parte del tiempo hablaron de sus estudios y un poco de cómo son sus rutinas de día a día, lo difícil que era balancear el estudio y los quehaceres que conllevaban.

Al salir de la pequeña cafetería, Erwin le ofreció ir a pasear por un parque que había a unos minutos de distancia, pero el otro se negó. Después de las palabras que Erwin le había dedicado sobre su interés amoroso, realmente solo sería una irresponsabilidad de su parte pasar más tiempo con él y seguir dándole ilusiones.

Permitió que le acompañara a casa, o más bien a un lugar cercano, porque tampoco se sentía cómodo con que supiera en dónde vivía. Toda la situación era simplemente difícil de creer para Levi. Jamás había salido con alguien, y mucho menos había pensado en sentirse atraído por una persona. No estaba seguro de si volvería a pasar por algo así. Agradecía la experiencia que Erwin le ofreció, pero prefería no involucrarse con nadie en ese sentido.

El solo pensar en vincularse románticamente con alguien más, le hacía sentir sumamente incómodo.

"¿Por aquí está bien?", preguntó Erwin, sacándolo de sus pensamientos. Levi asintió, mirando algo incómodo hacia otra dirección. No sabía qué decir, no sabía qué debería hacer en una situación así. ¿Cómo se rechaza a alguien? Ni siquiera sabía si debía ser amable o no. Solo sabía que las cosas debían acabar ahí.

Miró a Erwin, éste le devolvió la mirada y le regaló una suave sonrisa.

Se armó de valor e iba a soltar las palabras definitivas, pero el otro le ganó.

"¿Qué piensas de mí?", preguntó el más alto, girándose un poco hacia Levi.

La noche de invierno estaba fría, pero iluminada por algunos faroles de la ciudad. Había personas pasando por las calles a pesar de la baja temperatura, pero Erwin se encargó de dar un clima de intimidad entre ambos, solo interactuando con el barista de la cafetería.

Ante la pregunta, el aludido sintió un peso en su estómago. En cualquier momento sentiría nauseas. Solo quería irse.

"¿Crees que tengo algo de oportunidad?", volvió a inquirir el chico, ahora extendiendo una mano y tomando suavemente la mano del otro, casi como si supiera que a Levi no le gustaba el contacto físico y temiese asquearlo.

Ante el silencio de su acompañante, Erwin ya sabía la respuesta. Ante la actitud del muchacho hacia él, ya sabía la respuesta, pero eso no significaba que no iba a esperar un rechazo directo para rendirse definitivamente.

Tuvo su respuesta cuando Levi soltó su mano con cuidado, guardando ambas manos en los bolsillos de la ligera chaqueta que llevaba. "Lo siento", musitó y desvió la mirada. "Realmente no estoy interesado en el romance, pero si gustas podemos seguir en contacto amistoso".

No sabía si sus palabras eran las correctas, pero era lo que sentía. Hablar por mensaje con Erwin había sido divertido para él, no iba a negarlo. Haber salido con él y hablado de cosas menores también había sido divertido, tampoco iba a negarlo. Solamente no quería dar un paso en falso si sospechaba que no estaba listo, ni tampoco tenía claro lo que sentía. Tal vez si llegaban a acercarse más, sin presión de otro tipo de sentimientos entre ellos más que el de amistad, Levi podría llegar a plantearse la idea de nuevo ya habiendo pasado el tiempo. Pero nada aseguraba el futuro, por lo que solo no quería ilusionar o dañar a Erwin por su propia inseguridad y miedo al futuro.

Erwin borró de a poco su sonrisa. Ya se lo esperaba. Quizás fue demasiado insistente o quizás fue demasiado directo, pero lo que sintió al conocer a Levi no podía esperar y sabía que tenía que actuar en ese momento, de lo contrario, el joven se le podría escapar entre sus dedos.

Ambos querían cosas opuestas. Uno seguro y más que consiente de lo que quería, y el otro lleno de dudas y sin tener certeza alguna de lo que quería.

El más alto asintió ante la respuesta.

"Que tengas buenas noches, Levi", deseó.

El nombrado tomó eso como una despedida. Sin ningún otro ademán, se volteó y caminó hacia su complejo de departamentos. Sabía que Erwin debía estar aún tras él, pero no se giró en ningún momento y por el contrario comenzó a caminar más de prisa.

Sentía que iba a vomitar en cualquier momento.


El tiempo había pasado lento. Levi aún resentía lo que había sucedido, sobre todo después del incómodo encuentro en la biblioteca:

Él iba a ir a estudiar como solía hacer, un día miércoles. Tenía todo preparado para pasar horas encerrado y sin distracciones. Fue a su sala favorita, donde hay siempre silencio, acomodó sus cosas y comenzó a revisar sus notas.

No fue hasta que pasaron casi veinte minutos que notó que Erwin también estaba ahí. Estaba sentado más atrás, por lo que era más probable que él lo hubiera visto antes. Levi sintió que debía ir a saludar o por lo menos hablar un poco: si se ponía en el lugar de Erwin, comprendía lo valiente que debía haber sido para abrirse hacia un extraño de esa manera (él jamás podría) y ser rechazado después de tal proeza, debía ser como una patada en la cara.

Literalmente, lo mínimo que podía hacer era saludarlo.

Se giró en su silla y miró a Erwin, quien estaba leyendo en su asiento. Después de un momento, él se percató de que era observado y levantó la vista, conectando con la de Levi. Fuera de todo pronóstico, Levi levantó una mano y le saludó. Pero, lo que aún más desconcertante, fue que Erwin no respondió y volvió a su lectura.

El otro casi entró en pánico. De manera interna. Le había ignorado por completo una persona que hace un par de semanas no dejaba de mandarle mensajes ni llamarle.

¿Tan mal había recibido la respuesta de Levi?, ¿será que ya se había olvidado de él y lo ignoraba ya que no tenía mayor interés en él?

…¿Estaría enojado con él?

Tenía más preguntas en su mente, pero ante la hiperactividad de su cerebro, era difícil identificar cada una y darse el tiempo de responderlas una a una. Aunque, realmente, era imposible que él mismo pudiera responder preguntas que no tenían que ver con él.

Sin embargo, lo que le dejó la mente en blanco, fue notar cómo después de un rato Erwin pasó por su lado sin decirle nada, con su bolso y libros en él, llegando a la salida y abandonar la sala.

No podía entender qué le pasaba.

Posterior a ese evento, Levi intentó enviarle un mensaje al día siguiente.

Estaba en su departamento, con la cabeza en las nubes y obsesionada con el comportamiento de Erwin, lo cual no era normal considerando que seguía siendo un extraño y no debía preocuparse tanto por el actuar de un extraño. No comprendía por qué su cerebro había estado tan aferrado a la idea de que Erwin quería (quiso) estar con él, y él le rechazó sin darle una razón real del porqué.

Lo llevaba pensando varios días y había concluido que Erwin no era no-atractivo. Era bastante bien parecido a sus ojos. Aún no estaba seguro de si le importaba o no el hecho de que fuera un hombre, que de hecho se veía bastante varonil, pero al menos no era desagradable de mirar.

Así que le envió un mensaje. Naturalmente tardó horas en idear una excusa para hablarle, e intentó recordar todo lo que hablaron en su cita para poder usar algo de ese material.

'Tengo dudas sobre la milicia en Paradis
¿puedes hablar?'

Eso había enviado. No era del todo falso, ya que posterior a su reporte sobre Marley, su duda sobre los hechos históricos había aumentado un poco. (No tenía nada que ver que Erwin supiera tanto al respecto y quisiera saber él también al respecto.) Por lo que había buscado un par de libros más, crónicas de las personas que vivieron en esa época, encontró el diario de la reina más importante de Paradis y cómo fue que llegó al trono, pero no le quedaba claro cómo funcionaba la milicia en ese entonces.

Erwin nunca respondió.


Mandó un mensaje nuevamente.

'¿Te parece si almorzamos o algo el martes?'

No obtuvo respuesta.

Las idas a la biblioteca comenzaron a tornarse una búsqueda por el rubio. Se decía a sí mismo que era para ir a estudiar sin ruidos ni interrupciones de cualquier tipo (a pesar de que viviera solo en su pequeño departamento) y también le servía para no quedarse encerrado todo el día (como había indicado su psicólogo varias veces), pero cada vez que iba a una sala, revisaba y volvía a salir, pensando en que no se sentía cómodo ahí, pero en el fondo buscaba a Erwin.

¿Cuál era la obsesión que tenía? No lo entendía. Solo lo buscaba con la mirada por las cabezas de los otros estudiantes que se ubicaban a estudiar en las salas individuales o grupales.

A veces pensaba que se estaba volviendo loco. Pensaba en cómo estaba adaptando su cuerpo el rechazo que efectuó como si fuera un trauma o como si le debiera algo a Erwin. Se comenzaba a sentir mal si lo pensaba demasiado tiempo: ¿por qué le había rechazado de esa manera? Quizás con un poco de sinceridad de su parte, pudo haberse explicado mejor. Pudo haberle hecho entender al otro que era él el problema ya que él no sabía lo que quería, y no tenía que evitarlo. Podría haberle dicho que quizás necesitaba conocerlo más, que no era necesario ignorar sus mensajes.

Podría haberle explicado sus problemas relacionales, sus problemas de ansiedad. Estaba seguro de que Erwin, con su carácter amable, lo hubiera comprendido y hubiera dado espacio a que Levi fuera acercándose de a poco a él.

Le había dicho que era interesante. Eso fue lo que le llamó la atención: ¿Cómo podía pensar eso de él, sin siquiera conocerlo? ¿Fue algo que dijo, algo que hizo?

Nunca se había sentido así. Tenía tantas preguntas y la frustración de no poder encontrarse con Erwin le hacía sentirse más preocupado, más dolor de estómago.

Levi le llamó por teléfono. No hubo respuesta de la otra línea.


La situación parecía empeorar para Levi. Hange se lo hizo saber una tarde que fue a verlo y, sinceramente, él no solía contar sus cosas, pero en ese momento necesitó ventilar lo que estaba pasando. Intentó controlar el ritmo de sus palabras y su respiración, lo que menos podía permitirse era exaltarse en demasía y pasar por algún ataque de ansiedad o similar, por lo que explicó todo lo más calmado posible hacia su acompañante.

Hange le escuchó pacientemente, preguntando lo mínimo solo un par de veces, pero permitiendo que sea su amigo quien hablara todo lo que debía soltar. Sin embargo, contaba con la disposición de asistirlo si es que era necesario.

"Mi opinión quizás no tiene mucho peso…", comenzó Hange, moviendo el cuello y masajeándose con una mano. La verdad es que era una situación extraña. "Pero, si has intentado contactarlo y él no quiere verte o hablarte, deberías dejar de buscarlo… ¿por qué lo buscas si quiera?", preguntó, con algo de duda.

Levi agachó la cabeza y suspiró.

"Ni yo lo entiendo", respondió, "creo que es porque me siento mal por rechazarlo, pero después de estas semanas, no lo sé, solo quiero hablar con él. Fue estúpidamente agradable hablar con él", sentenció.

Hange se quedó en silencio un momento, antes de decir: "Ahí tienes tu respuesta".


El tema no había pasado a mayores, ya que de todas maneras la universidad no iba a entender el estado mental por el que estaba pasando y le iba a perdonar la entrega de trabajos o rendición de exámenes. Su mente lograba concentrarse por poco tiempo antes de volver a pensar en Erwin, pero en sus momentos de estudio intentaba apartar todo pensamiento intrusivo. Se enfocaba en mantener sus notas y responder de buena manera a sus obligaciones, mal que mal le servía para escapar un poco de lo que estaba sintiendo y la frustración que le generaba no poder encontrarse con el otro muchacho. Le dejó un par de mensajes más, el último de ellos solo pidiéndole si podían hablar, sin excusas de por medio ni invitaciones de tercera. Ninguno de sus mensajes fue respondido, menos sus llamadas atendidas.

Quizás Erwin había encontrado a otra persona, pensaba descansando sobre su cama. El techo era súper interesante de observar cuando estaba perdido en pensamientos. Quizás Erwin no quería seguir en contacto con él porque le dolía haber sido rechazado sin que si quiera se le diera una oportunidad.

Y su mente iba ahí. ¿Cómo sería si realmente le hubiera dado una oportunidad? Una oportunidad justa.

Levi suspiraba al imaginarse más salidas con él. Ahora que era invierno no era tan divertido salir al frío o cuando llovía, pero seguramente mantendrían contacto hasta la primavera. La primavera era famosa por hacer florecer los sentimientos, y en verano quizás podría haber indagado mejor en Erwin y decirle que comenzaba a sentir cosas por él.

En otoño volverían a clases, saldrían juntos y tendrían sesiones de estudio. Erwin le invitaría a comer y Levi le enseñaría su departamento. Le contaría su vida entera, si tan solo pudiera volver a verlo.

Sus pensamientos iban lejos. Levi no sabía lo que era el amor, pero el dolor de su estómago no era normal, a veces tenía nauseas, pero tampoco era del todo desagradable.

Realmente no sabía qué estaba pasándole. Solo estaba seguro que quería hablar con él. No sabía qué diría, pero quería preguntarle muchas cosas.


Había pasado casi un mes, y por fin Levi lo encontró. Entre medio de los infinitos estantes que albergaban libros, en la sección de Ciencias Sociales. Estaba con un libro en sus manos, curioseando hoja tras hoja.

De manera casi inconsciente arregló su cabello un poco y se acercó a él, sin darle segunda vuelta a tal acción. Lo primero que salió de sus labios, fue aquello en lo que había estado dando vueltas en su mente durante todo ese tiempo: "Erwin", le llamó.

El aludido pareció desconcentrarse y se giró hacia Levi. Le miró fijamente, mientras el otro se acercaba. Al acortar la distancia casi cayó en el impulso de abrazarlo para cerciorarse si era real, pues tanto tiempo había pensado en él que no estaba seguro si no era su mente jugándole un truco.

Lo próximo que salió de si, fue lo segundo que más había estado pensando.

"¿Así que encontraste a alguien más?", inquirió, enfado matizando su voz.

Erwin suspiró ante la pregunta.

"No necesitas saber nada", respondió el más alto, dejando al muchacho helado.

Lo vio guardar un libro y tomar otro, darse la media vuelta y dejarlo solo.

Levi era una persona tranquila. A veces podía tener conductas violentas que trataba de corregir en terapia, pero nunca fue realmente impulsivo. Tenía deseos de impulso, pero los reprimía y así podía pensar las cosas de manera más calculadora. Por otro lado, su instinto era bastante confiable, así que cuando vio a Erwin irse y dejarlo ahí, sospechó que si realmente no le decía las cosas que quería decirle, tal vez no lo volvería a ver y quedaría con ese vacío en sí.

Le siguió.

Erwin se había ubicado en una mesa a leer el libro que tomó. Había otros estudiantes cerca, pero en definitiva él estaba solo leyendo. Interrumpió su lectura con un fuerte manotazo sobre la mesa. El rubio le miró con expresión de sorpresa ante la figura de Levi y la fuerza con la que había sido propinada su mano contra el mueble.

Algunos estudiantes alrededor también se giraron ante el ruido, que se había hecho aún más sobresaliente debido al silencio de la biblioteca.

"¿Eso fue todo, Erwin?", preguntó Levi. "Dijiste que yo era interesante sin conocerme, luego me llamaste sin cesar y luego no dejabas de responder mis mensajes, y ¿eso fue todo? Pensé que alguien con tu carácter intentaría dar un poco más de sí. Sé que yo te rechacé, pero si te pido volver a hablar, lo mínimo que espero es una respuesta decente de tu parte y no ignorarme como un cobarde, maldito estúpido", soltó.

El aludido lo miró sin expresión alguna en su rostro, ni siquiera reaccionó al insulto.

"No tenemos nada de qué hablar, y respeté tu decisión de quererme lejos", contestó Erwin, elocuente.

Sin embargo, la respuesta desencadenó otro golpe a la mesa, esta vez con puño cerrado. Gesto que no sobresaltó al rubio en lo más mínimo.

"Jamás dije que te quería lejos. Y para que te lo grabes en tu tonto cerebro, te he pedido volver a hablar porque no he podido dejar de pensar en ti", respondió Levi, sin medir realmente lo que decía. Y, antes de salir de ahí, agregó: "aunque supongo que ni te importa ahora, solo te rompieron el ego y te rendiste, qué desperdicio de persona".

Levi caminó hacia la salida con pisadas pesadas, notó a la bibliotecaria caminar hacia su dirección.

"¿Qué es este escándalo?", preguntó la mujer, él la ignoró y siguió su camino.

De pronto notó pequeñas lágrimas que se habían formado en sus ojos, debido a hablar de esa manera, sus emociones se habían descontrolado un poco. Con una mano se deshizo de ellas al salir de la biblioteca.

Levi caminó, no supo cuánto, pero eventualmente se detuvo para regular su respiración y comprobar el estado de su cuerpo. Tenía que recuperar compostura si no quería explotar a la vista de extraños en la calle. El día estaba nublado y hacía frío, pero él no sentía nada.

Se sentó en un banco cerca del parque al que había llegado sin querer y se quedó ahí, analizando las cosas que había dicho. La verdad era que no había sido su mejor selección de palabras, ni tampoco su mejor momento, pero al ver a Erwin ahí, sin reaccionar a nada de lo que decía, le hizo sentir bastante enojo. ¿Cuál era su problema?, ¿realmente, qué buscaba esa persona y qué fue para él? Pasaron tiempo juntos, unos cuantos mensajes y llamadas, ¿solo eso?

Entonces, ¿por qué se torturaba así mismo de esa manera?

En realidad, la pregunta real de todo eso era, ¿por qué lo alejó antes de tiempo? ¿Hubiera cambiado en algo si sus palabras en ese momento hubieran sido distintas, más sinceras y menos a la defensiva y con miedo?

Una voz a su espalda. "Yo tampoco he dejado de pensar en ti, Levi"

Levi se giró para ver a Erwin tras él, algo agitado y recuperando aliento.

"Lo siento", dijo, llegando cerca de él, "tardé en darme cuenta que tenía que ir a buscarte", agregó.

De nuevo, Levi no sabía si era producto de su imaginación o no.

Erwin se sentó a su lado, pero resguardando espacio, y, por primera vez, Levi no sintió la necesidad de alejarse aún más.

"Lo siento", volvió a repetir el rubio a su lado. El aludido le miró fijo, atento a sus palabras, "algo de razón tuviste en lo que dijiste, sí me dañó un poco el ego que me rechazaras y, en realidad, sé que querías seguir en contacto, pero yo tampoco quería ilusionarme más contigo", explicó, ahora mirando al otro a los ojos.

Parpadeó una vez. Parpadeó dos veces. Desearía ser como Erwin Smith, tan sincero y abierto con sus palabras, que ignoraban cualquier barrera de defensa y simplemente atravesaban directamente hasta su ser.

Levi asintió, y entonces preguntó lo tercero que más rondaba en su mente.

"Dijiste que yo era interesante, pero no me conocías, ¿por qué lo dijiste?", preguntó, algo de emoción corrió por sus venas al sentir que por fin podía preguntar lo que quiso saber por tanto tiempo.

Su acompañante le sonrió y se acercó un poco a él. Volvió a tomar una de sus manos con suavidad, Levi se lo permitió, solo un poco.

"No todas la personas escuchan, Levi. No de la forma que escuchas tú. No todas las personas comparten, tampoco, no de la forma en que compartiste conmigo esa vez, siendo que no nos conocíamos de nada", explicó, "quedé impresionado. Cuando estudias ciencias sociales, comienzas a notar las pequeñas cosas de las personas. Puedo decir que noté dudas en ti, pero aun así actuaste de manera interesante. Estoy fascinado por entender más de ti", agregó después.

El otro notó un absurdo sonrojo en su rostro. Realmente no esperaba una respuesta de ese calibre. Una de sus manos soltó la de Erwin y llevó ambas palmas hacia sus mejillas, intentando cubrir el tinte sobre ellas.

"N-no puedo ser la única persona que sea interesante o que actúe así, es ridículo", dijo Levi, respondiendo desde su lado lógico. "Tú eres ridículo, Erwin", afirmó después, desviando la mirada hacia abajo.

El aludido rio. Su risa llenó los oídos de Levi.

"Tú preguntaste, yo respondo lo que es", dijo Erwin, volviendo a acercarse un poco más, antes de preguntar: "Si te parece bien, ¿quieres tener otra cita conmigo?"

La respuesta de Levi fue fruncir el ceño, sin dejar de sostener sus mejillas. Pese a lo estúpido que estaba resultando todo, decidió ser honesto con Erwin.

"Sin presiones de romance, acepto", dijo.

Pero Erwin sabía que habría romance desde el momento en que Levi aún recordaba las primeras palabras que había dirigido hacia él.


Notas de la autora: AAAA, hasta aquí pueden considerar la historia completada c: Solo pienso agregar quizás un capitulo más como -extra- de cómo se desarrollan algunos temas más a profundidad y desarrollar un poco más la relación de ambos, pero es como bonus así que veré qué tanto gusta la idea ;u; (aunque si tengo ganas de escribirlo)

Pequeña publicidad a mí misma: Estoy empezando otra historia con esta misma pareja, por si quieren echarle un ojito, es una idea que personalmente me llama mucho la atención y me gustaría contar con un poco de apoyo para continuarla ;;u;; así que si quieren le dan fav solo si les gusta.

Nos leemos (creo, espero) en el extra c: