TODOS LOS PERSONAJES, ESCENARIOS Y HECHIZOS CONOCIDOS PERTENECEN A JK ROWLING, YO SÓLO LOS TOMO, LOS MEZCLO Y AGREGO COSAS
-o-
Capitulo 15:
Draco Malfoy el viudo más codiciado del mundo mágico, descendió de un alucinante Lamborghini gallardo ultimo modelo y de color azul noche, frente a un colegio primario muggle.
Era una maravilla que Blaise tuviese ese coche y se le hubiese aplicado un encantamiento para que se estacionase solo enfrente del colegio. Draco sabía conducir desde hacía un par de años pero no estaba seguro de poder estacionar correctamente aquella bestia.
Seguramente Blaise estaba sobre compensando algún problemita cuando se compró aquel monstruoso aparato muggle. Si no fuera por la mágica modificación en el coche, Draco no tenía idea de cómo hubiese hecho para estacionarlo correctamente sin avergonzarse así mismo.
Colocó las gafas negras sobre sus ojos grises y prendió el botón del saco de aquel traje ejecutivo que Zabini lo había obligado a comprar esa mañana. Draco usualmente no vestía esos trajes muggles, pero podría acostumbrarse a ellos. Eran prácticos, cómodos y con alguna leve modificación el seguro podría esconder su varita.
Algunos de los padres presentes voltearon a verlo mientras sus mocosos tironeaban de ellos para poder ir a ver el coche más de cerca. Blaise tenía razón, su entrada había causado el revuelo que necesitaba.
- ¿y ese quién es?
- no lo sé pero no me importaría darle un mordisco. ¿Has visto un trasero más lindo?
- ¡Vivian!, ¿Quién será?
- probablemente algún empresario que quiera vendernos algo en la reunión. Si se vende así mismo, lo quiero
- ¡Vivian!, te oirá tu marido...
- solo estoy recreando la vista Susan. No seas aguafiestas.
Simulando hacer algo en su aparato celular, que obviamente debería aprender a usar en algún momento, se quedó solo y en silencio a una distancia prudencial del resto de los padres de los compañeros de sus hijos. Desde ese punto podría oír lo que hablaban y seguir simulando que estaba muy ocupado para hacerlo. Esperaba que el elaborado plan de Zabini funcionase, se sentía ridículo haciendo aquello.
- miren ahí viene. Descarada… apuesto a que convenció al tipo negro para que le compre esa camioneta... ¿Oyeron?, la madre de Anthony Samuel dijo que es una viuda negra…
- ¿tú dices?
- por supuesto, mírala, dice trepadora en toda su cara. Y esa niña, va por el camino de su madre, yo se los digo… será una prostituta antes de los dieciséis.
- seguramente. Con esa madre… también creo que el niño es retrasado. No entiendo en qué punto esta institución se degrado tanto como para que acepten niños de esa calaña. Es una escuela familiar, esa come hombres no debería estar aquí, debería mandar a sus fenómenos a algún colegio para idiotas con madres bailarinas de burdel.
- ¡Susan!, Que mala eres… me encantas.
Estaban insultando a sus hijos y él hizo todo lo posible para no estallar contra esas mujeres que solo hablaban por celos. Sus mini bestias no solo eran tontas como Potter sino que eran feas como Hagrid. Blaise había dicho que eso sucedería, los muggles son demasiado idiotas para su propio bien, y si no fuera por el filtro de paz que Zabini había empujado en su garganta, él seguramente estaría lanzado crucios a diestra y siniestra.
Hermione terminó de estacionar la camioneta que Blaise había insistido en prestarle para que llegase al colegio. Por suerte había suficiente lugar detrás de un lamborghini que le aguó la boca. Ese era el tipo de auto con el que una chica como ella solo podía soñar en montarse.
Cuando los niños estuvieron abajo del coche, ella comprobó que las cuatro puertas estuviesen bien cerradas antes de tomar sus manos y caminar hacia la puerta del colegio. Había unos cincuenta metros entre la calle y el pórtico de entrada.
El trío de arpías ya estaba ahí, odiaba a esas madres, sentía ganas de hechizarlas hasta el olvido cada vez que las veía. Ellas tenían un odio hacia ella que Hermione no lograba comprender. Sus hijos hacia solo dos meses que asistían a ese colegio y no creía que hubiese motivos para que los tratasen así.
Había procurado llegar lo más tarde posible para no tener que oír esos cacareos que pretendían ser discretos, pero que en realidad podían oírse a kilómetros a causa de sus chillonas voces. Quizá, si ellas no se metiesen tanto botox y silicona en el cuerpo, sus cerebros estarían lo suficientemente desinflamados como para pensar correctamente. Y darse cuenta de lo ridículas que se veían cuchicheando a los gritos. Le recordaban a Lavander Brown. Era un trío de Lavanders pero más viejas y mas frustradas.
Intentaba prepararse mentalmente para no arrancar sus cabezas cuando una figura extremadamente familiar y rubia llegó hasta ellos. Él se inclinó para besar y susurrarles algo a los niños.
Draco quería lanzarles un crucio a las tres viejas arpías que estaban insultando a sus hijos inocentes. Si no temiese arruinar la ventana de oportunidad que Blaise había creado para él, para que conquistase a sus hijos, él seguro las hechizaría. A la mierda el estatuto del secreto.
Al llegar hasta ellos, los niños y su madre se congelaron. Al menos no le pusieron mala cara, o si no, lo que pretendía hacer sería inútil. Draco estaba improvisando, ese no era el plan pero qué más daba, esas arpías tendrían que comerse sus palabras. Inclinándose disimuladamente rogó que los niños no lo rechazasen y le siguiesen la corriente.
- chicos, allí atrás hay unas mujeres mal educadas que están insultando a su mamá, podrían seguirme la corriente y fingir que me quieren, ¿solo por hoy?
- ¿por qué hace eso señor Malfoy?
- No me gusta que insulten a la madre de mis hijos Altaír. ¿Podrías llamarme papá? Es solo por hoy, para que crean la pequeña mentira que les diré así no insultan mas a tu madre... ¿Y tu Antares, me dirías papá?
Ambos niños asintieron. Puede que aun le temiesen a su padre y que no estuvieran dispuestos a convivir con él todavía, pero si pretendía defender a su mamá, entonces ellos podrían respetarlo por eso.
Draco se incorporó y simulando besar la sien de Hermione, la detuvo un instante para susurrarle como hacía en Hogwarts. Fue una mala idea, los recuerdos se dispararon tras sus ojos y sentía que le faltaba el aire. Debía recomponerse rápidamente si quería que aquello funcionase.
- sígueme la corriente Granger o tendré que matar a esas viejas gárgolas.
Hermione asintió. Estaba congelada, Draco estaba ahí y de alguna manera estaba tramando algo. No tenía idea de que podía ser pero sentir sus labios nuevamente sobre su piel había disparado una respuesta involuntaria en ella. Haría lo que él quisiera. Aun confiaba en él.
- adelántense chicos.
Los chicos caminaron delante de ellos y Draco la tomó de la cintura, como si ellos estuviesen bien. Como si él no la odiara por haberle ocultado a sus hijos. Esa situación era tan extraña…
Mientras se sonreían mutuamente, conversaban entre dientes y caminaban muy lentamente hacia el encuentro de los demás padres que aguardaban para entrar a la reunión.
- Sonríe Granger, eso es… buena chica. Finge que soy tu marido. ¿Puedes hacer eso?
El viejo veneno en su voz disparó la respuesta de ataque en ella. De pronto se sentía en segundo año de Hogwarts. Casi esperaba que él comenzara a llamarla sangresucia nuevamente.
- Depende. ¿Tú puedes fingir que mi apellido es Malfoy y no Granger? ¿O que al menos sabes mi nombre?
- Dado que esos niños que van ahí son míos, es obvio que se tu nombre. No seas una arpía tú también. Intento que los chicos me quieran. Blaise dijo que te insultaban y si yo aparecía, Altaír podría decidir que soy de fiar.
- ¿crees que mi hijo es tan estúpido como para creer ese juego?
- si se parece lo suficientemente a mí cuando era más joven, creerá cualquier estupidez que tu le digas Granger. Ahora actúa.
Quería golpearlo hasta hartarse. Desde que le había contado de los niños, él había vuelto a ser tan cruel con ella como cuando eran niños. Pero al menos esta vez no le decía sangresucia u otras cosas más insultantes.
Sonriendo aunque tuviesen ganas de llorar, llegaron hacia donde la maestra de los niños hablaba con los padres, antes de ingresar al salón.
A sabiendas de que los demás padres los rodeaban, Draco se dirigió a los niños y les pidió dulcemente que fueran al patio de juegos mientras él y su mamá estaban en la reunión. Hermione sabía que él probablemente estaba fingiendo ahora, pero no pudo evitar preguntarse si él hubiese sido tan atento si las cosas hubieran sido diferentes entre ellos.
El salón de clases era pequeño, demasiado colorido para su gusto y los pupitres seguramente harían que luciera estúpido sentado allí. ¿Por qué Hermione enviaba a sus hijos a un lugar tan corriente?
- Muy buenas tardes queridos papis. Soy la Señorita Spellman y soy quien da clases a sus hijos. Por favor les voy a pedir que se presenten y digan los nombres de sus niños así podemos ubicarnos.
Draco bufó irritado, la voz de la maestra era excesivamente dulce y chillona. Quizá debiese contratar institutrices para Antares y Altaír. Si, luego de ese circo buscaría docentes de calidad para que instruyeran a sus hijos en casa como a él cuando tenía sus edades.
- Soy Vivian Coleman y junto a Alfred somos los papás de Harriet.
"Si ese tipo es el padre de la niña yo soy la reina de Java. Ya cállate perra infiel. Es obvio que esa niña no comparte ni un poco de ADN con tu inútil marido"
Hermione detestaba a Vivian desde que la había arrinconado diciendo que no se acercara a su marido el primer día que dejó los chicos en la escuela. Si no fuera el único colegio del distrito camino al trabajo, ella hubiese sacado a sus hijos de ahí mucho antes de ese día.
Uno a uno los otros veintiocho pares de padres fueron presentándose ante la clase. Para ese momento, Antares y Altaír habían entrado al salón y estaban parados junto a ella porque querían saber si podría darles dinero para comprar alguna golosina.
- ejem… señor… ¿usted es?
- un momento Señora Spellman. Tomen niños.
En ese instante Draco extrajo un gran fajo de dinero muggle de su bolsillo y ante los demás padres del salón, le tendió más de cien libras a cada uno. Eso era demasiado dinero, pero Hermione sonrió con satisfacción. Que esas perras vieran que sus hijos no eran pobretones. Bien, puede que ella no tuviera todo ese dinero que él estaba dándoles pero al menos uno de sus padres podía consentirlos en cuando a lo económico.
- ahora sí… Soy Draco Malfoy y junto a mi esposa Hermione somos los orgullosos padres de Antares y Altaír.
- ¿Malfoy?, lo siento, creí que los niños eran Granger.
Hermione quería que la tierra la tragase. Susan, la arpía mayor, había sentido la necesidad de exponerla delante de todos. Realmente no había una necesidad real de remarcar que sus hijos no llevaban el apellido de su padre.
- Así es, si me permite puedo explicarlo señora…
- Susan, dígame Susan.
- bien Susan. Por mi trabajo debo viajar constantemente y lamentablemente no estaba presente cuando Hermione dio a luz y en el Hospital mug… eh… en el Hospital donde nacieron mis hijos, los anotaron con el apellido de soltera de su madre. Dado que no tengo dudas de que mis hijos son míos, la verdad es que no me he tomado la molestia de hacer el papeleo. ¿Alguna otra duda?
Draco estaba imponiéndose frente a todos esos muggles pretenciosos que solo vivían para enrostrarse el último coche que habían comprado. Hermione se sorprendió, él estaba usando la verdad a su favor, hasta ahora nada sobre los niños había sido una mentira.
En realidad ellos aun no habían llegado a un acuerdo para ponerles el apellido Malfoy a los niños. Hermione ni siquiera lo había mencionado por miedo a que Draco creyese que lo estaba presionando o que quería dinero.
- sí, yo. ¿Tiene algo que ver con el Holding Malfoy-Zabini?
- pensé que esto era una reunión de padres para hablar sobre asuntos académicos. Pero si lo que desea es saciar su curiosidad, diré que sí. En efecto, soy el dueño de la empresa. ¿Tiene algún problema con eso?
- no, para nada. Trabajo en una de las empresas satélite. Pensé que usted seria mucho mayor, dado el tamaño del Holding.
- otra vez debo admitir que sí, soy bastante joven. Ahora por favor, ¿podemos concentrarnos en lo que vinimos a hacer aquí? Tengo compromisos con mi familia que no desearía aplazar por estar hablando de mi mismo.
Luego de la última frase, el padre que había interrumpido tuvo la decencia de mostrarse avergonzado y la reunión de padres inició como se suponía que debería haber hecho.
Hermione sabía que no tenía derecho a sentirse orgullosa de cómo Draco había manejado la situación, pero esperaba que su impresionante despliegue le hiciera la vida más fácil de ahora en más. Él podía odiarla, pero al menos se había molestado en dejarla bien parada en el colegio y no arrojarla a los lobos como la mujer que lo había privado de conocer a sus hijos.
- papis la escuela necesita un nuevo salón de computación. Es por eso que los convocamos. Queremos pedirles que nos ayuden a realizar colectas o ferias para comprar las maquinas y construir el aula.
Draco giró los ojos exasperado. No le sorprendía que los hubiesen hecho ir para eso. Por lo que sabía, sus hijos eran sobresalientes en lo académico así que seguro seria una cuestión de dinero.
Cuando las madres sugirieron venta de pasteles, kermeses y otras estupideces que no eran para nada rentables, a Draco se le ocurrió otra idea. Blaise había comprado una empresa constructora muggle hacia un tiempo y no lograban que se hiciese de un nombre. Construir un salón en un colegio importante de Londres quizá la catapultase a donde Draco quería ubicarla, en la cima.
- Un momento, disculpen, pero sus ideas no creo que sean efectivas. Si me permiten llamaré a mi socio…
Todo el salón se quedó en silencio con la interrupción de Draco. Él había sonado algo pedante, pero de nuevo, eso a Hermione le pareció bien. Mientras no insultase a nadie por ser muggle estarían bien.
- Zabini.
-"¿Draco?, ¡recodaste como usar el celular!"
-sí… Escucha el colegio de mis hijos necesita un nuevo salón. ¿Qué podemos hacer con eso?
- "bien hecho pequeño saltamontes, ¿estás jugando la carta, soy más rico que tú?
- Por su puesto… ¿hay otra mejor opción?
- "jajaja. Bien, diles que mañana el padrino de los niños, o sea yo, tu socio, irá con los arquitectos de la constructora. Y no digas MUGGLE."
- ok. Que sea mañana entonces.
Draco cortó la comunicación con una sonrisa suficiente. El exhaustivo entrenamiento al que lo había sometido Zabini, para parecer medianamente muggle, estaba funcionando. Tenía a todos comiendo de su mano y seguramente eso pararía las habladurías sobre sus hijos.
- Mañana en la mañana, el padrino de los niños, Blaise Zabini, mi socio, vendrá con los arquitectos de mi constructora. Confío en que podrán resolver este inconveniente
Hermione sofocó una risa. Blaise en realidad no era el padrino de Antares y Altaír, pero deseaba que lo fuera, él si valía la pena. Estaba maravillada, de alguna forma su amigo había sido lo suficientemente astuto como para predecir aquello.
- muchas gracias señor Malfoy. ¿Pero no es demasiado?
- no lo creo, es un proyecto que podemos manejar. A demás mis hijos merecen un lugar como la gente para aprender.
Las madres se comían con los ojos a Draco y Hermione quería saltar a sus yugulares. La habían acusado de come hombres y cuanto adjetivo despectivo se les había ocurrido y resultaba que eran ellas las que estaban desesperadas por hacerse notar por él. No sabía si era por su dinero o por todo él, pero todas las madres del salón parecían en celo y eso le daba asco.
- Querida. ¿Podrías anotar que es lo que necesita la escuela precisamente?, para poner en sobre aviso a los arquitectos. Te aguardaré afuera con los niños.
Cuando Draco camino hacia la salida del salón todos los padres allí cambiaron su actitud hacia ella. Inclusive el trío de arpías dulcificaron sus voces.
- Draco, espera.
- ¿si querida?
- sabes, creo que deberías llamar a Blaise y suspender lo de los arquitectos. Antares y Altaír aun no se sienten cómodos en este colegio y probablemente yo decida cambiarlos pronto.
- ¿Cómo es eso Hermione?
- así es cariño, hay niños que molestan a Antares y se enzarzan en peleas con Altaír... ¿No es así Susan?, tu hijo golpeó al mío una semana atrás.
- Señora Malfoy. Me disculpo por la actitud de mi hijo, su madre y yo estamos avergonzados. Hablaremos con Thomas y no volverá a suceder.
- Es cierto señora Malfoy. Son solo niños, hablaré con el curso completo y trabajaremos en los modos. Dele una oportunidad a sus hijos de conocer mejor el establecimiento. Después de todo solo hace dos meses que asisten, es normal que aun no hayan encontrado comodidad.
Hermione se giró hacia Draco y con su mejor gesto inocente continuó con su maniobra. Estaba harta de las humillaciones, y por lo pronto estaba disfrutando del frente común que Draco había decidido armar con ella.
- ¿Qué opinas amor?
- Opino que ellos quieren que yo construya su salón Hermione. Lo dejo a tu criterio y de mis hijos.
- iré a buscarlos.
Una vez que sus hijos entraron al salón nuevamente, descubrió que ellos habían hecho un buen uso del dinero para las golosinas. Draco limpió el chocolate del rostro de Antares con un pañuelo y le sonrió antes de preguntarles a ambos que opinaban de la escuela.
- si dejan de molestar a Tary no tengo problema de permanecer aquí Padre.
- si dejan de golpear a Taír podemos quedarnos papi.
El corazón de Draco dio un vuelco. No solo su hijo le había dicho padre, sino que su niña le había dicho papi. Puede que ellos estuviesen actuando en ese momento, pero él podría vivir con eso. Usando la más fría de sus voces intentó intimidar a la maestra.
- ¿es eso cierto señorita Spellman?, ¿sus alumnos golpean a mi hijo e insultan a mi hija y usted no ha hecho nada?
- lo siento señor Malfoy, sabe, son treinta niños… es difícil controlar el comportamiento de todos ellos a veces.
- En caso de que mis hijos decidan quedarse, y si decide que aprecia su empleo, espero que usted ponga más empeño en que esto no vuelva a suceder… ¿Qué dicen chicos, se quedan?
- si todos los que le dijeron cosas a Tary se disculpan públicamente con ella, entonces nos quedamos.
¡Sí!, ese era su hijo. Altaír no solo protegía a capa y espada el honor de su hermana sino que exigía el respeto que merecía. Esos estúpidos niños muggles no sabían con quien se estaban metiendo.
- Se quedarán por ahora. Pero solo para que conste señorita Spellman, Soy abogada. Y si mi hijo llega otra vez con un ojo morado a casa, los cubriré con tantas demandas que mis bisnietos estarán en la universidad y todos, desde los directivos, pasando por usted y todo el árbol genealógico de quien lo haya golpeado, seguirán yendo a los tribunales.
Luego de que la maestra prometiera una disculpa a su hija y que jamás volvería a dejar que se los maltratase, Draco sacó a sus hijos y la madre de ellos del salón. Probablemente Hermione debería dejar de estar tanto tiempo con Zabini, las amenazas de demandas eran sus favoritas. ¿Ella y él?, no, no podía pensar en eso.
Cuando salieron del perímetro del colegio, rumbo a los autos, Hermione no pudo más y tuvo que reírse. La reunión había sido completamente bizarra y los muggles habían creído cada palabra que ellos decían. Sintió nostalgia al imaginar cómo hubiesen sido sus reuniones de padres si Draco hubiese estado a su lado desde el principio.
- ¿En serio Granger?, ¿demandas?
- no tengo dinero. Soy abogada Malfoy, es mi única herramienta. Además ellos no saben que no soy ese tipo de abogada.
Altaír caminaba muy serio delante de ellos. Le había gustado como todos se disculpaban con su mamá y estaba contento porque se disculparían con su hermana por haberle dicho cosas feas. Estaba agradecido con su padre pero no estaba listo para exteriorizarlo.
Draco sintió que alguien tiraba de su mano mientras caminaba unos pasos por detrás de Hermione. Y cuando vio de quien se trataba, se llenó de un sentimiento cálido como siempre que ella se permitía mirarlo. Antares le sonreía y le pidió que se inclinase y besó su mejilla.
- gracias papi.
- ¿por qué?
- por venir a defendernos.
- No tienes que agradecerlo, lo hice porque los quiero. ¿Crees princesa que llegarán a quererme algún día?
- no sé. Mi mamá a veces llora a la noche cuando cree que no la oímos, pero sabemos que es por tu culpa. Aunque hoy sonríe, así que… puede ser, pero solo si te portas bien.
Hermione y Altaír se detuvieron a cierta distancia a observar el intercambio padre e hija. Antares volvió a besar la mejilla de su padre y corrió hacia su hermano. A su madre no le pasó desapercibido el pequeño "traidora" que Altaír le lanzó a su hermana mientras subían al automóvil de Blaise.
- gracias por haber venido Malfoy. Sé que esta no es tu zona de confort.
- Olvídalo Granger. Fue divertido y además, que quede claro, lo hice por mis hijos.
Hermione se despidió, al igual que él, con un gesto de cabeza y subió a la camioneta. Se marchó tratando de no distraerse con la imagen de Draco en el espejo retrovisor. No quería usar a los niños para acercarse de nuevo a él, pero esa tarde había sido lo más parecido a un encuentro amistoso que habían tenido en todos esos meses desde que había vuelto.
-o-
- ¿crees que funcionará?
- estoy seguro de que será un completo fracaso. Pero al menos los obligará a estar en una habitación sin hechizarse.
- eres tan bueno hombre de chocolate…
- lo dices porque quieres una parte de mi.
- te equivocas. No me conformo con solo una parte…
Blaise rió lo más discretamente que pudo para no despertar a su ahijado que dormía en la otra habitación. Él y Ginny estaban cuidando a Scorpius esa tarde, mientras Draco iba a la reunión de padres de sus hijos.
Él la había pasado a buscar, con el pequeñito, por el estadio de las Arpías y ella no se había podido resistir a pasar tiempo de calidad con esos dos. Tenía que admitir que Malfoy era un malnacido, pero hacia niños muy lindos.
Las cosas entre ella y Blaise iban muy bien. Se veían dos o tres veces a la semana, cenaban en alguna de sus casas, tenían maravilloso sexo, reían por estupideces y, algunas noches como esa, cuidaban al hijo de Malfoy mientras se relajaban tomando una copa de vino frente al televisor.
Ellos no habían hablado de sentimientos aun. Ni siquiera tenían un titulo para lo que ellos tenían. Simplemente se acompañaban y compartían sus cuerpos cuando les apetecía.
Pero había una cosa que Ginny jamás confesaría, ella se compraba cada semana las revistas del corazón, muggles y mágicas, para ver si Blaise salía con alguna belleza colgada de su brazo. Dado que no tenían un titulo en particular, Ginny temía que Blaise saliese con alguna de sus conquistas a los cocteles de sociedad donde, usualmente, él tenía que asistir por su trabajo.
Hasta ahora nunca había salido en ninguna revista y eso la aliviaba, aunque no del todo porque ella también estaba con él y casi nunca salían de sus casas. Quizá el tuviese alguna belleza que veía cuando no estaban juntos.
A esa altura estaba segura que si Blaise dejaba de buscarla o decidía que seguía siendo un agente libre, ella quedaría destrozada. Había días en los que reunía todo su valor y se convencía de tomar el toro por las astas y pedirle que formalicen la relación que hacía más de dos meses tenían. Pero luego recordaba su matrimonio fallido y las palabras crueles de su ex esposo volvían a echar raíces, haciéndola sentir poca cosa para ese hombre.
El timbre sonó y por la hora, estaban seguros de que tenía que ser Draco. Ese día había dejado su hijo con Blaise porque la niñera tenía el día libre y no quería cargar a sus padres con un niño que había alcanzado la edad crítica de las preguntas constantes.
- hola pequeño saltamontes. ¿La cagaste por completo o hiciste algún avance?, dime que trajiste mi auto sano y salvo.
- Antares me dijo papi…
- Eso es un buen paso. ¿Qué más sucedió?
- y besó mi mejilla…
- ajá, suele hacer eso. ¿Hiciste algo bien ahí?
- dijo que si me portaba bien podría quererme.
- es lógico. Es una chica inteligente.
- ¡ME DIJO PAPI, BLAISE, MI HIJA ME DIJO PAPI Y NO FUE DELANTE DE LA GENTE, O POR COMPROMISO. DIJO QUE PODRIA QUERERME SI ME PORTO BIEN!
- ¿Qué pasó Blaise, que mosca le picó a Malfoy?
- una que se llama Antares. Ella lo embrujó, igual que a Lucius. Apuesto que en unos años esa niña dirá salta y esos dos preguntarán, ¿qué tan alto?.
Blaise le dio un cachetazo a su amigo. Mas por la necesidad de molestarlo que por sacarlo de su ensoñación a cerca de su hija reconociéndolo como su progenitor.
- hey, ¿por qué fue eso?
- estabas en trance hipnótico, tuve que sacarte de tu lugar feliz Malfoy.
- idiota. ¿Dónde está Scorpius?
- duerme. Puedes ir a buscarlo.
- ok. Buenas noches Weasley.
- buenas noches Malfoy.
Cuando Malfoy se fue finalmente con el niño dormido, Blaise la acorraló contra la puerta del departamento. Y comenzó a besar despacio y de forma decadente su cuello y orejas.
- estamos solos señorita Weasley.
- estamos solos señor Zabini.
- ¿Qué tienes en mente?
- no lo sé, sorpréndeme.
- tu realmente no querías decir eso.
-¿eh?
- ven. ¿Confías en mi Ginny?
Blaise la arrastró casi corriendo hacia su cuarto y le pidió que se sentara en la cama. Ginny no tenía idea de que estaba haciendo él, pero siempre que a Blaise se le ocurría algo extraño ella experimentaba niveles de placer nunca antes vistos.
Ella se veía preciosa con sus vaqueros azules ajustados y una camiseta de las brujas de Macbeth, pero se vería aun mejor desnuda en su cama. Abrió la cómoda e indagó en el cajón de las corbatas. Debía admitir que la ropa muggle era mucho más funcional que la mágica, los muggles usaban corbatas y a él le encantaba darle nuevos usos cada vez.
Para la ocasión eligió una corbata de seda azul marino. Ese color contrastaba con su cabello de fuego y no haría más que resaltar su cremosa piel salpicada de pecas, que él juraba que algún día se tomaría el tiempo de contarlas una a una con besos.
Ginny se sobresaltó al perder la visión, pero se relajó al sentir las suaves manos de Blaise anudando la fresca tela sobre sus ojos. La noche estaba empezando a calentarse.
- ¿confías en mi Ginevra?
- si
- ¿me dejarás hacerte lo que quiera?
- siempre que no me lastimes…
- sabes que nunca lo haría preciosa. Relájate, y déjame hacerte lo que quiero.
Con los ojos vendados pudo percibir como él se inclinaba para abrir la cremallera de sus botas. Centímetro a centímetro pudo oír como el metal cedía y luego como él alejaba el cuero de su pierna.
Sus rodillas temblaron cuando él la puso de pie gentilmente y desabrochó con mimo sus vaqueros. Una corriente poderosa eléctrica recorrió sus musculos cuando él bajó los pantalones suavemente, enviando respiraciones calientes sobre su piel.
- debes decirme si lo que estoy haciendo no te gusta. Hasta ahora solo estoy quitándote la ropa, ¿se siente bien Ginevra?
- si…
- excelente. Confía en mí, no te haré daño. Eres hermosa.
Un escalofrío la atravesó cuando él deslizó sus grandes manos sobre su cintura mientras subía su camiseta de forma desquiciantemente lenta hasta deslizarla por su cabeza. Ella no podía ver nada y solo podía oír sus respiraciones, su corazón y el rozar de las telas.
Ella no llevaba sostén y él rozó sus pezones como si del aleteo de una mariposa se tratara. Una ola de placer rompió contra ella. Luego sintió sus pasos y pudo presentir que Blaise se hallaba a su espalda.
Casi con reverencia, él corrió su cabello y depositó un beso en cada vertebra de su espalda hasta donde esta perdía su nombre. Y luego usó sus manos para bajar el último trozo de tela que la cubría, sin contar la corbata que cubría sus ojos. Ella estaba completamente desnuda y lista para él.
Por un momento él se alejó y ella tembló de frio. Quiso quitarse la venda pero él amablemente se lo prohibió. El calor que la había abandonado regresó a ella cuando Blaise volvió a pararse a su espalda y tomó sus manos para elevarlas hasta depositarlas en su cuello, juntas.
En esa posición ella estaba completamente apoyada sobre su cuerpo y podía sentir su palpitante erección sobre sus nalgas. Él comenzó a explorar su cuerpo con las manos mientras apoyaba la cabeza en el hueco de su cuello y dejaba húmedos besos que hacían temblar sus piernas.
- abre…
Ginny hizo lo que le pidió mientras él introdujo una mano en su intimidad y comenzó a estimularla mientras seguía atacando su cuello. Ella estaba segura de que si él no hubiese enlazado sus manos tras él, caería al suelo porque se estaba derritiendo con cada movimiento que él hacía.
- ¿te gusta?, dame lo que quiero Ginny. Di mi nombre amor.
Él la sostuvo contra su pecho mientras un arrollador orgasmo la recorría y amenazaba con no permitirle permanecer de pie.
- aun no he terminado contigo pequeña, ¿puedes caminar?
- si…
-Necesito que te arrodilles sobre la cama.
Ginny hizo caso. No veía la necesidad de rehusarse a una orden cuando él estaba causándole tanto placer. Él puso una mano en su cadera y con otra empujó su espalda gentilmente para que se inclinara sobre la cama dejando su trasero expuesto para él.
- hermosa.
Gritó ante la intromisión. De improviso él se introdujo profundamente en ella, llenándola y la sensación fue más de lo que podía soportar.
Con acompasados movimientos Blaise envistió contra ella una y otra vez mientras usaba sus manos para estimularla. Ginny solo podía apoyar su mejilla sobre las sabanas y no morirse ahí mismo a causa de lo que él le estaba haciendo.
Ella casi colapsó sobre si misma cuando cabalgó otra ola de placer. Quizá fuese la prohibición en su visión, la completa sumisión a la que se estaba sometiendo o simplemente Blaise era un dios del sexo. Ginny podría jurar que él mejoraba su desempeño cada vez que se veían.
- ¿estás ronroneando?
- mmmm, no. Pero me siento como un gato completamente saciado y holgazán.
- eres aburrida Ginevra. Eso fue solo juego previo… no me digas que estás saciada o lloraré como un bebé…
- jajajajaja. Nunca podría tener suficiente de ti, hombre de chocolate. Jamás me canso de ti Blaise.
La sonrisa de Blaise murió en su rostro, él estaba repentinamente serio. ¿Había dicho algo malo? Merlín, dime que no lo ofendí de alguna forma. Estúpida, estúpida, estaban teniendo una noche maravillosa y ella tenía que arruinarlo.
- entonces ven a vivir conmigo Ginny. No te vayas en la mañana…
-o-
N.a: hola, perdón por la demora!, estoy culminando mi otro fic y dejé este un poco de lado. Pero les traje algo de limonada como compensación por la espera. Una vez que termine de escribir el otro fic prometo que me dedicaré solo a este que aun está leeeeejos del nudo, y más del desenlace. Ténganme paciencia. HASTA LA PROXIMA!
