TODOS LOS PERSONAJES, ESCENARIOS Y HECHIZOS CONOCIDOS PERTENECEN A JK ROWLING, YO SÓLO LOS TOMO, LOS MEZCLO Y AGREGO COSAS

-o-

Capitulo 16:

Su largo cabello castaño había sido magistralmente recogido en la nuca formando un intricado diseño y algunos bucles habían sido dejados libres para enmarcar su bello rostro. El maquillaje no era abundante, su belleza natural no necesitaba complementos.

El vestido color gris perla había sido elegido por su futura suegra y se abría en una suntuosa cola llena de bordados y cristales que brillaban como pequeñas estrellas. En síntesis ella estaba hermosa, no, ella era hermosa.

- Eres la novia más bella que vi en mi vida, Astoria.

- ¡Blaise!, gracias... ¿Qué haces aquí?

- me colé en esta ala de la mansión usando la credencial de padrino. Quería verte.

Ella le sonrió y como cada vez que lo hacia su sonrisa lo desbastó. Desde el preciso momento en que la conoció se perdió en sus ojos amables y en su sonrisa comprensiva. Ella era toda suavidad y por desgracia jamás seria suya. Su padre había rechazado varias veces dársela en matrimonio y ahora estaba a escasos minutos de casarse con Draco.

- ¿no hay manera de convencerte de que no hagas esto?, solo dilo y te raptaré de aquí. Haré lo que sea para que no cometas esta equivocación.

- lo siento Blaise. Pero sabes la respuesta...

- Entonces, ¿tengo que verte casada con un hombre que no te ama, aun sabiendo lo que eres para mí?

Las lágrimas empañaban sus oscuros ojos y sus piernas amenazaban con doblarse por el dolor que sentía. La única mujer que había amado de verdad estaba por casarse con su mejor amigo mientras que él amaba a otra. La vida era una perra injusta.

- Se que a la larga entenderás Blaise.

- no quiero hacerlo a la larga Tory, quiero hacerlo ahora, esto me está matando. ¿Es por el dinero?, maldita sea. Si tuviera más galeones, ¿te habrías casado conmigo?

- sabes que no es el dinero. Estoy enamorada de él. Yo vi algo que nadie había visto antes, yo lo hice incluso antes que Granger. Aunque él todavía era un ser frívolo y prejuicioso fruto de su crianza, yo pude ver su corazón durante la guerra. Nadie que sufriera como él lo hacía puede ser innatamente malo. Él está perdido ahora, necesita mi ayuda.

Astoria conocía a Draco desde niña y siempre le había parecido guapo, pero fue durante la guerra que se enamoró perdidamente de él. No de lo que él era, sino de lo que podría llegar a ser si era salvado del pozo donde se hallaba.

Ella había sido una muda testigo de su desesperación y nunca confesaría que todas esas tardes donde él conversaba con el fantasma de Myrtle la llorona, ella oía sus miedos desde uno de los cubículos del baño de mujeres del tercer piso. Ser amiga de la fantasma de ese baño había tenido sus ventajas.

- yo también te necesito Tory. Sabes que yo te amo. Sabes que yo te daría el mundo si me lo pidieses.

- lo sé Blaise y es horrible no poder obligar a mi corazón a que te corresponda con la misma intensidad. Sé que contigo sería muy feliz, cualquier mujer sería feliz contigo cariño.

- si sabes que serias feliz conmigo, ¿por qué no abandonas esta locura? Ven conmigo Astoria, te juro que amor jamás va a faltarte.

- lo sé, pero no puedo hacerte eso a ti. Jamás podría ser tan egoísta de hacer que te ates a mi sabiendo que yo no siento lo mismo que tu. Entiende que no puedo aceptar tu amor sabiendo que no tengo nada para darte a cambio. Eres un gran hombre Blaise Zabini, y sé que ahí afuera hay una bruja digna de tu enorme corazón.

- no hay mujer más digna que tu Astoria Greengrass. Me dices que no te atarías a mí sin amarme, pero te atarás a Draco sabiendo que él no te ama, que él quiere a otra. Eso no tiene sentido para mi, Tory.

- es distinto Blaise. Yo se que esperar, se que lo máximo que puedo desear de él es cariño fraternal y compañerismo en el mejor de los casos. No puedo dejarlo solo. Si lo hago, él se hundirá más y mas, Granger le mostró el paraíso y luego lo condenó al infierno, no quiero que esté solo ahí.

- ¿y qué hago con lo que yo siento por ti?, ¿rompes mi corazón y pretendes que lo tire a la basura?

- se que debes odiarme Blaise. Pero también sé que tu corazón sanará y que cuando la indicada llegue podrás dárselo por completo y ella si sabrá como apreciarlo. Yo no soy esa mujer Blaise.

Te mereces alguien que no pueda respirar si estas lejos, alguien que te ame tanto que solo pensar en perderte resulte doloroso, alguien que sonría solo de verte entrar en la habitación.

Odio lastimarte, pero no siento eso, eres mi amigo y no podría aceptar tu amor sabiendo que no es reciproco. No podría casarme contigo sabiendo que no podré hacerte feliz porque yo misma no lo seré si dejo solo a Draco.

Blaise pasó una de sus manos por sus ojos intentando borrar las lagrimas antes de que estas rompiesen el dique habían formado en sus pestañas y comenzaran a caer como silenciosos ríos de tristeza.

- ¿y qué harás si Granger vuelve?

- lo correcto. Haré lo correcto. Hare mi parte, cuidaré de él el tiempo que sea necesario hasta que ella vuelva y si ella lo hace y Draco decide que no quiere quedarse conmigo, lo dejaré partir con una sonrisa, aunque muera un poco por dentro.

- ¿tanto así lo amas?

- tanto así. No me importa lo que suceda conmigo, quiero verlo recomponer su vida. Tiene diecinueve años y solo fue realmente feliz durante nueve meses, quiero ayudarlo a sumar minutos a esa cuenta o al menos mantenerlo vivo hasta que ella vuelva y la reanuden juntos.

Su pecho dolía pero había comprendido que la lucha estaba perdida. Sus padres se habían negado a darle su mano, y ella no había podido darle su corazón. Todo se lo había llevado Draco, y aunque quería odiarlo en ese momento, no podía hacerlo. El infeliz no tenía la culpa de que las buenas mujeres se vieran atraídas a él como moscas a la miel. Maldito bastardo con suerte.

- espero que seas feliz Astoria. Espero que ese idiota comprenda lo que tiene, se ha quedado con la única mujer que he querido y no voy a perdonarle si te lastima. Puede ser mi hermano por elección, pero tú eres mi vida y no lo dejaré arruinar la tuya.

- gracias Blaise. Espero que este dolor que te estoy causando pase pronto y que encuentres rápido la mujer que sea capaz de darte lo que yo no puedo. Te deseo un amor tan grande que este día solo sea un fugaz recuerdo sin importancia.

- Gracias por tu deseo Tory. Pero no creo que ese día llegue, no creo que haya alguien a quien quiera más que a ti.

- la habrá, y lo sabrás en el mismo instante en que veas sus ojos y halles amor en ellos. Tu corazón lo sabrá Blaise, hazle caso en ese momento y todo saldrá bien.

Antes de irse, Blaise se inclinó para rozar fugazmente los labios de Astoria. Con ese acto estaba traicionando a su amigo, pero no quería dejarla ir sin haberla besado aunque sea una vez.

Había estado tan enamorado de ella, que durante los años en Hogwarts había tratado de olvidarla con cuanta mujer se acercara. Ella no estaba en su liga y jamás se había acercado temiendo deshonrarla con su estupidez. Cuando finalmente había tomado el valor, gracias a los consejos de Granger, ella lo había rechazado amablemente porque sus padres ya la habían prometido.

Él debió acercarse a ella cuando pudo, cuando Hermione lo animó a hacerlo. La Gryffindor no sabía quién era su enamorada secreta, pero sin embargo siempre lo había animado a confesar lo que sentía antes de que fuera tarde. Lastimosamente no había hecho caso a tiempo y la había perdido.

Cuando supo que su matrimonio con Malfoy se había anulado por primera vez, había rogado a su madre para que intercediera por él ante los Greengrass. Fue su condición de mestizo lo que no lo hizo elegible. Y ahora, luego de que Draco la había salvado de un matrimonio peor, se estaban por casar dejándolo a él como un impotente espectador de su peor pesadilla.

- te amo Astoria Greengrass. Siempre lo haré.

-o-

Era sábado por la mañana y Hermione estaba preparando un gran desayuno para ella y sus hijos. Dejaría que los niños durmiesen un rato mas y luego de desayunar los llevaría a la nueva casa de Blaise en Wiltshire para que Draco los buscase allí mas tarde.

Quince días atrás había sido la reunión de padres en el colegio de los niños y aunque durante toda esa noche habían actuado como una pareja, las cosas entre ellos seguían ásperas, por decirlo de alguna forma.

Para evitar problemas y no dañar mas a sus hijos. Hermione había optado por dejarlos en terreno neutral cada vez, para no tener que cruzarse a Draco e impedir así las grandes discusiones que tenían siempre que se veían.

El plan original de reconquistarlo no había funcionado, pues él no le permitía acercarse y de forma casi automática discutían cada vez que se veían. Hermione incluso estaba considerando abandonar la idea de volver a estar con él, quizá ese tren había abandonado la estación.

Hermione Granger ya no era una adolescente que idealizaba el amor. Era una mujer adulta con dos hijos que no podía jugar al romance toda la vida. Estar cerca de él sería muy difícil si seguía manteniendo la ilusión de volver a ser quienes eran en el pasado.

En el trabajo las cosas con Draco funcionaban un poco mejor. Ella no salía de su oficina durante su jornada y como las oficinas de él estaban en otro piso no se cruzaban salvo que convocaran a una junta general de directorio, cosa que no sucedía muy a menudo en el holding.

Por los próximos meses ella estaría sumergida en el planeamiento de una fusión de una empresa hotelera japonesa con una de las firmas hoteleras del Holding. Era un enorme proyecto y Blaise se lo había confiado entero a ella.

El dueño de la compañía socia era un Squib, de apellido Takemura, que poseía una gran cadena de hoteles muggles y deseaba instalar un lujoso resort cuyas espaldas darían al emblemático monte Fuji. La idea era que parte del hotel fuera mágico y parte muggle, lo que implicaba toneladas de tecnicismos, permisos y licencias de ambos mundos.

Hermione estaba emocionada. Ese era su primer proyecto grande en la empresa y si todo salía bien viajaría el mes siguiente con Blaise para cerrar la firma de contratos y comenzar la construcción del edificio.

Por suerte los padres de Hermione habían vuelto a Londres esa semana y se estaban quedando en el antiguo departamento de Blaise. Él había decidido que se mudaría y aquel lugar serviría para sus padres hasta que pudiesen instalarse definitivamente.

- maaamiii… buenos días.

- buenos días mi amor. ¿Cómo dormiste?

- muy bien. ¿Y tú?

- muy bien también. ¿Quieres waffles?

- ¿con jalea?, si quiero

- Si, con jalea de fresa, ten mi amor. Come mientras voy a despertar a tu hermano.

Antares solía ser la primera en despertar. Ella tenía una mala manía de amar el amanecer. Hermione casi podía culpar a Draco por aquello. Altaír era más como ella, detestaba las mañanas con pasión.

- ¿Tair?, cariño, es hora de despertar.

- mmmhmm…

- Altaír, despierta bebé.

Hermione se sentó en el borde de la cama de su hijo y tocó su frente. Su hijo odiaba despertar temprano pero jamás debía llamarlo más de una vez para que saliese de la cama. Como sospechó, Altaír tenía fiebre, y a juzgar por el pequeño hechizo de diagnostico, él tenía cerca de treinta y ocho. No era demasiado pero si lo suficiente como para que no se sintiese bien.

- ¿te sientes mal?

- me duele la garganta mami.

- descuida. Buscaré una poción pimentonica y estarás bien.

Altaír no era tan buen mentiroso como creía y por más que el plan era hacerse el enfermo, no podía mentirle a su madre. El propósito de Antares debería esperar.

- mami…

- ¿Qué sucede cariño?

- nada, ¿puedo quedarme hoy?

- ¿por qué?, hoy vas a ver a tu hermanito, Antares está desayunando, está entusiasmada por salir… Espera un momento ¿es por eso que dijiste que te dolía la garganta?

- lo siento mami, mentí. No te enojes, es que quería pasar un rato contigo. Como cuando Antares iba de compras con la abuela y el abuelo estaba en el consultorio. Si me voy con Scorp y su padre, no podré pasar un rato contigo.

- no tenias que fingir una enfermedad cielo. Podrías haberlo dicho. Reprimir tu magia para elevar tu temperatura corporal puede hacerte mal Altaír.

- perdón, no se me ocurrió otra cosa.

El gesto de cachorro apaleado de su hijo ablandó su corazón. Él aun era pequeño para estar saltando de casa en casa con padres que no podían estar en la misma habitación sin gritarse. Comprendía que quisiese pasar un tiempo a solas con ella. Antares a veces hacia lo mismo.

Ser mellizos siempre había implicado compartir a su madre, pero había días en los que alguno de los dos necesitaba estar a solas con su mamá sin nadie que los interrumpiese.

- llamaré a tu padre.

- ¿puedes decirle que estoy enfermo?, no quiero tener que explicarle por qué no quiero estar con él.

- solo por esta vez. Será un pequeño secreto bebé. Pero tienes que decirle, comprenderá si hay momentos en los que no deseas verlo. Así como yo comprenderé los días que desees pasar más tiempo con él. Te amamos hijo, y lo más importante es tu bienestar.

Besó la frente de su hijo y fue a su dormitorio para hablar en privado con Draco. Altaír tenía razón, si le decía que no quería verlo, Draco armaría un escándalo o la culparía por aquello y la verdad era que tenía la intención de no arruinar su sábado estresándose con las rabietas del padre de sus hijos.

- ¿Hola Draco?

- "que quieres Granger. Aun faltan dos horas y dije que recogería a los niños en casa de Zabini."

- lo sé, te llamo para avisarte que Altaír tiene un poco de dolor de garganta y algo de fiebre. No irá esta vez.

- "Llévalo urgentemente a San Mungo, llamaré a Nott para que vaya a revisarlo".

- no es necesario. Le he dado una poción pimentonica. Quizá solo tomó algo de frio. Con un poco de reposo estará como nuevo.

- "eso debería decirlo un medimago… y hasta donde sé tú no lo eres Granger".

- tienes razón Malfoy, no soy medimaga. Pero yo lo parí y sé que necesita. Lo he criado durante ocho años, soy su madre, así que sé muy bien cómo atenderlo cuando se siente mal.

-"puedes ser lo que sea. Y aunque seas una insufrible sabelotodo, eso no te hace medimaga y mucho menos una buena madre. Mi hijo está enfermo y exijo que alguien que sepa lo revise, Granger".

- escúchame bien Draco. Te llamé solo para comunicarte que Altaír no iría contigo esta vez. No lo hice para pedirte consejos sobre paternidad, medicina o lo que sea que se te haya ocurrido. Y así como yo no me meto en la forma en la que cuidas a tu hijo Scorpius, o a quien le pagas para que lo haga, te exijo que no te metas en mi forma de cuidar a mis hijos. Él solo tiene un resfriado que se curará con una poción. Si fuese algo mas grave no necesitaría tu bendición para llevarlo al hospital. De hecho, te enterarías una vez que él estuviese ahí. ¿Entendiste?

- "te recuerdo que Altaír también es mi hijo y tengo todo el derecho de opinar sobre su bienestar".

- una cosa es opinar, otra muy distinta es demandar. Llevaré a Antares a casa de Blaise cerca de las once vía red Flu.

Cortó el enlace telefónico y suspiró frustrada, mientras reprimía una lágrima rebelde. Todas las llamadas que tenían eran siempre en ese tono caustico y sus encuentros personales no eran mucho más amables. Si él le dijera sangre sucia seria el mismo Draco que conoció en su primer año de Hogwarts.

-o-

-¡Blaise!

- ¿Hola cariño cómo estás?, ¿me extrañaste?, porque yo a ti sí.

- ¿mi hija llegó?

- no aun. Controla tu humor Malfoy, ¿quien se cagó en tu café esta mañana?

- Altaír está enfermo y Granger es una negligente que no quiere hacerme caso y llevar al niño al hospital. Y aun así se atreve a cuestionarme como padre.

- ¿puedo opinar o me cruciarás?.

- bien, adelante. Di lo que tengas para decir.

- te ruego que si luego de oír lo que opino piensas lanzarme alguna maldición imperdonable, dímelo antes para ponerme a cubierto, tengo un almuerzo con mis suegros hoy y desearía llegar a tiempo. y de ser posible, en una pieza.

- escúpelo Zabini.

- bien, creo que Granger no aceptó tu amable ofrecimiento de llevar al niño al médico por una de dos opciones. Opción uno: Altaír no tiene nada grave, como ella dijo y solo necesita una poción pimentonica para sanar. Opción dos: ella estaba siendo benévola contigo diciendo que el niño está enfermo para que no te doliera el hecho de que Altaír no deseaba verte hoy.

- ¿por qué Altaír no querría verme?

- no lo sé, el niño aun no te acepta del todo Malfoy, además no tiene dos años como Scorpius. Es natural que no desee verte, o que quiera estar con su madre sin su melliza. O que simplemente le duela algo y no quiera salir de la cama. Diablos Draco, ¿ya olvidaste lo que era tener ocho años?, todos reprimíamos la magia para elevar nuestra temperatura y quedarnos en cama a holgazanear.

-no, yo no.

-daah, olvidé que eres hijo de Lucius "papi del año" Malfoy. Seguramente no te consideraba enfermo salvo que estuvieras sangrando al borde de la muerte…

En ese momento se activó la chimenea y la primera en salir fue Antares enfundada en un par de vaqueros muggles con decenas de mariposas pintadas en ellos y un suéter lila que combinaba a la perfección con las cintas que su madre había anudado a su peinado.

- ¡TIO BLAISEEE!

- ¡PRINCESA!, juro que has crecido desde ayer que te vi.

La niña había corrido hacia los brazos de Blaise y él la había envuelto para alzarla y hacerla girar mientras ella gritaba y se reía. Aunque estaba celoso, Draco tomó debida nota de que aquello parecía agradarle a su hija.

Hermione se unió a ellos y saludó a Blaise antes de entregarle un paquete con vaya uno a saber qué. Aparentemente él estaba pintado en esa habitación, ya que nadie le había dirigido siquiera una mirada.

- les traje Waffles. Dile a Ginny que los ponga un par de minutos en el microondas. ¿Dónde está ella?

- genial, podremos desayunar algo antes de irnos, Ginny duerme todavía… ¿Tu qué crees?, ¿seré destripado hoy?

-mmm no lo creo, quizá los hermanos de Ginny te miren feo porque te trajiste a su hermanita a vivir contigo antes de presentarte con ellos. Pero si Molly te aprueba, será pan comido. Además tienes los boletos para Arthur. Ellos te amaran Blaise. No los he visto en ocho años pero no creo que hayan cambiado tanto.

- tío, tío. ¿La tía Ginny está arriba?

- si corazón.

- iré a verla. Adiós mamá.

- Adiós cariño, te veré en la noche.

- Antares, ven, debemos irnos.

Antares miró a su padre y le lanzó una típica mirada Malfoy que no auguraba nada bueno. Luego corrió hacia las escaleras.

Ginny y Blaise se habían mudado a una nueva casa la semana anterior. Luego de que él le pidiese vivir juntos y ella aceptara inmediatamente, habían acordado ir a vivir a un lugar que sea de ambos.

Y ahí estaban, bajo protesta de Blaise, habían comprado a medias una casa de cuatro habitaciones a las afueras de Wiltshire. En una semana habían firmado el contrato y en tres días estaban completamente instalados en su nuevo hogar.

Cualquiera con un poco mas de sentido común diría que ellos iban demasiado rápido, pero para el corazón romántico de Hermione, aquello era lo correcto y estaba muy feliz por ambos.

- salúdame a Ginny. Suerte con los Weasley, solo se tu, les encantarás.

Un bajo e inexplicable gruñido se alzó desde la garganta de Draco. Blaise se había mudado con la ex de Potter hacia un tiempo y se lo veía asquerosamente embobado por los huesos de la comadreja hembra.

Su mente consciente sabía que no había nada entre Blaise y la madre de sus hijos pero, aun así, no podía ahogar los inexplicables celos que sentía cada vez que los niños eran cariñosos con él o Hermione era tan confidente y expresiva con su amigo.

Aunque la odiara, tampoco le gustaba verla cerca de otros hombres. El día anterior, en un estúpido impulso, había despedido a dos empleados por coquetearle. Daaah, debería buscarse una mujer, echar un buen polvo y dejar de hacer idioteces como esa antes de que le costara un buen amigo.

- Malfoy.

-Granger.

Hermione ingresó a la chimenea y desapareció en un remolino de fuego verde.

- ok, he visto glaciares más tibios que ese saludo. Al menos no involucró un duelo de hechizos que destruyera mi nuevo hogar… podemos considerarlo una victoria señores.

- cállate Blaise. Ve a buscar a Antares para que me vaya de aquí.

- si mami…

Blaise subió las escaleras y Draco se quedó mascullando su ira. Su hija lo había ignorado olímpicamente y la madre, salvo el saludo final, apenas había notado su presencia en la habitación. Ese día solo prometía empeorar.

- …¿En serio?, entonces compraré boletos y el lunes luego de la escuela iremos.

- siiii!. Tía Ginny, ¿irás con nosotros al cine?

- debo entrenar pequeña, pero haré lo posible para salir antes y acompañarlos.

- tío, tu eres el dueño de las Arpías, solo di que tiene que salir antes y listo.

- ves Ginny por qué te digo que aquí tenemos una pequeña serpiente…

- NOOOOOO, seré Gryffindor como mi mamá, o Hufflepuff. Ravenclaw no porque ahí irá Altaír.

- Hola Malfoy.

- Weasley… ¿Antares estás lista?

- Si…

Antares dialogó con Blaise y Ginny unos minutos mas y luego se despidió para entrar a la chimenea junto a Draco sin permitirle tocarla.

Cuando arribaron al departamento, Draco tomó suavemente el brazo de su hija y se hincó para hablar con ella. La niña estaba actuando raro ese día y no entendía por qué. Ella había comenzado a decirle papá luego de la reunión, y ahora ni siquiera le dirigía la palabra.

- princesa, ¿qué te sucede?, ni siquiera me has saludado.

- no me diga princesa señor Malfoy.

- ¿Qué te sucede Antares?, que te he hecho, ¿por qué has vuelto a decirme señor Malfoy?

- mi mamá lloró otra vez por su culpa. Le gritó por teléfono, le dijo que era una mala madre.

Draco estaba a punto de ir a buscar a Granger y lanzarle varios hechizos por haber puesto a su hija contra él de esa forma.

- ¿ella te contó eso?

- no. Yo la oí a escondidas. Ella dijo que no era cierto, dijo que una pestaña había entrado en su ojo. Pero yo escuché cuando le gritaba. Debí haberme quedado en casa con mi hermano y mi mamá. Vine porque mi hermanito no tiene la culpa de que usted sea malo.

- lo siento Antares, déjame explicarte, no llores por favor.

- ¿por qué le grita a mi mamá?

- fue un mal entendido princesa, no quería hacerlo. Me puse nervioso porque tu hermano está enfermo.

- no, no lo está. Tair no quería verte y fingió estar enfermo para quedarse con mamá. Yo si quería verte y acordamos que la próxima él vendría solo para que yo pasara un día de chicas con mamá. Pero luego le gritaste a mi mamá, y ella lloró, y yo ya no quiero verte. Eres malvado.

Grandes lagrimas corrían por el rostro de su hija y no tenía idea de que hacer para calmarla. Saber que su hijo no deseaba verlo como había dicho Blaise era una puñalada, que Granger le hubiera mentido solo hacía que sangrase más, y ver a su niña tan triste era el golpe mortal. Él definitivamente daba un paso hacia adelante y retrocedía seis. Al paso que iba, sus hijos lo odiarían completamente antes de poder conocerlos del todo.

Un fuerte grito de angustia vino del cuarto de Scorpius, él había roto a llorar de forma inexplicable y Antares corrió a verlo dejándolo solo junto a la chimenea con el corazón en el puño.

Cuando pudo salir del estupor, Draco caminó hacia el cuarto de Scorpius y vio a su niña consolándolo mientras la nana los miraba enternecida.

- ¿Qué le sucedió?

- Nada Señor Malfoy. Scorpius estaba jugando cuando oyó a la niña gritar y comenzó a llorar, luego ella entró y solo están abrazados ahí.

Si… ese día solo podía empeorar…

- no llores Scorp. Pronto seré grande y te llevaré a casa conmigo. Te prometo que no te dejaré solo con tu padre. Mi mamá tiene un corazón enorme, ella te va a querer mucho.

- ¿mami?

- sí, mami. Mi mamá es muy bonita y buena. ¿Vamos a compartirla?

El niño comenzó a golpear sus manos en gesto divertido. Él se acercó a la cama donde ambos estaban y Antares se sentó de forma tal de ocultar al niño de su vista mientras le daba la espalda.

- Amanda, ¿podemos ir al parque con Scorpius?

- no lo sé pequeña, tu padre debe autorizarlo.

- él lo hace. ¿No es así?

Draco estaba patidifuso. Su dulce hija estaba sacando a relucir un carácter que nunca le había visto hasta ese instante. No solo se cernía sobre Scorpius como si quisiese protegerlo de él, sino que le lanzaba una mirada tan encendida que por un instante olvidó que ella apenas tenía ocho años.

- Está bien Antares. Iremos al parque.

- preferiría que usted no fuera señor Malfoy. Si lo desea puede atender sus asuntos tranquilo. Amanda y yo cuidaremos a mi hermanito.

- Tares, por favor, lo siento. No me hables así.

Por Merlín, ¡le estaba suplicando a una niña de ocho años!, ¿en qué momento se había convertido en un miserable mendigo?. Su hijo mayor no quería verlo, su hijo menor apenas lo reconocía, y su hija lo despreciaba. Sep, él no tenia ningún tipo de autoridad moral para opinar sobre paternidad. En ese instante, él daba asco.

-o-

N.a: capitulo de transición. Bastante corto e intrascendente pero no quería dejar pasar tanto tiempo sin actualizar. Espero que les haya gustado. En el próximo veremos la visita de Blaise a los Weasley y el día de los mellizos con sus padres. ¡HASTA LA PROXIMA!