TODOS LOS PERSONAJES, ESCENARIOS Y HECHIZOS CONOCIDOS PERTENECEN A JK ROWLING, YO SÓLO LOS TOMO, LOS MEZCLO Y AGREGO COSAS

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Capitulo 18:

Maldito Blaise, malditos aviones, maldita inauguración del maldito hotel en el maldito fin del mundo, malditos muggles, malditos todos. ¿por qué había accedido a hacer aquello?, un simple traslador les hubiese ahorrado cerca de ocho horas de tormento y no hubiese tenido que compartir ese asqueroso pájaro metálico con mas personas, y sobre todo no tendría que estar ocho horas tan condenadamente cerca de Granger y su perfume de rosas.

El karma era una perra malvada y rencorosa que se volvía a morderte cuando menos lo esperabas. Había hecho que Blaise se encargase del negocio hotelero para no tener que trabajar con Granger, y seis meses después estaba viajando con ella a inaugurar el nuevo hotel porque el estúpido de Blaise tenía una gira con las Arpías de Hollyhead que habían ganado el campeonato.

Draco no debería estar tan molesto por ese viaje, las cosas con Granger no habían empeorado en los últimos seis meses, pero tampoco podría decir que ellos tenían algo más que una relación cordial por sus hijos. Técnicamente él no debería estar tan inquieto como estaba.

Al día siguiente de que Antares lo hubiese rechazado por haber insultado a su madre, Hermione se había plantado en su casa con los niños y había hecho que se disculpasen con su él. Luego habían acordado no volver a discutir, al menos delante de los niños, y Draco tuvo que prometer que no volvería a beber.

La relación con todos sus hijos había mejorado notablemente en esos seis meses, inclusive Scorpius parecía reconocerlo como su padre. Draco sospechaba que para el niño él no era más que alguien que lo visitaba, mientras que su papá era Blaise. No podía culparlo, él realmente no había sido un buen padre hasta el momento.

Las vacaciones de verano habían iniciado y cuando volviesen de la inauguración del hotel en Japón, Draco llevaría a los niños de vacaciones y al regresar se irían con Hermione. Afortunadamente habían llegado a un acuerdo provechoso para todos, tanto Antares como Altaír parecían estar de acuerdo con pasar tiempo con él y lo mejor de todo era que se habían acostumbrado a decirle papá.

Draco poco a poco aprendía cosas de sus hijos e inclusive había días en los que no cedía a las manipulaciones de su hija y lograba corregirla cuando su temperamento Malfoy se mostraba en todo su esplendor. Cuando le tocaba estar solo con sus tres hijos, él realmente llegaba a admirar a Granger, ser padre a tiempo completo era realmente complicado.

Narcissa solía reírse de él. Decía que ahora era él quien tenía que lidiar con mini Dracos y aprendería de primera mano lo que él mismo había sido cuando era pequeño. Aunque según le habían dicho, el peor día de los niños no era ni la mitad del mejor de sus días. Granger tenía razón cuando decía que él había sido un idiota, esperaba que sus hijos fuesen mas como sus madres y no tanto como él.

El pájaro metálico había despegado y Hermione simplemente había sacado un libro muggle y comenzado a leer. Aparentemente ella planeaba usar las próximas ocho horas para ignorarlo completamente. No es que quisiera hablar con ella, nada más lejos de eso, pero al menos podría intentar no ignorarlo de eso modo, al fin y al cabo él era el padre de sus hijos.

¿Porque le había cedido el lado de la ventanilla si ella solo planeaba leer?, ver las ciudades por debajo del avión era difíci si tenía que ver a través del cuerpo de Granger. ¿Era necesario viajar con ropa tan muggle y ajustada? ¿A dónde había quedado el decoro?, ella era madre de dos niños pequeños, debería usar ropa más acorde. Camisetas ajustadas y vaqueros pegados al cuerpo no eran apropiados para una mujer con dos hijos. Ella estaba mal.

Las primeras tres horas habían sido una tortura. Estaba completamente exasperado y para completar el cuadro Granger se había quedado dormida. Hizo varios intentos por quitarle el libro sin que se diera cuenta para poder leer pero ella lo tenía fuertemente apretado entre sus pequeñas manos y sabía que si la tocaba podría despertarla.

Había oscurecido y por más que quisiese, él no podría dormir, le resultaba imposible relajarse en un avión y además no dormía demasiado desde que tenía uso de razón.

Iba solo la mitad del viaje. Ya había hecho varios recorridos hacia el baño y de vuelta a su lugar, había contado los asientos en primera clase, el número de pasajeros y de luces encendidas. Había hecho un recuento de las cosas que tendría que hacer al llegar a Japón, de los asuntos pendientes que había dejado en Londres y Granger aun seguía durmiendo.

Habían pasado nueve años, dos meses y algunos días desde que la había observado dormir por última vez. Él quizá no debería estar haciendo aquello pero luego de cinco horas, su resistencia se había quebrado y comenzó a observarla. En otra vida él había amado hacer aquello.

Cuando estaban en Hogwarts el generalmente no dormía más de tres o cuatro horas por noche y el resto solía usarlo para observarla. Él incluso usaba sus noches en vela para contar las pecas que cubrían delicadamente su nariz y una vez llegó a contar el número de pestañas de su ojo izquierdo, se preguntaba si ese número había variado en todo ese tiempo.

Ella tenía seis pecas mas desde su último recuento y sus pestañas no habían cambiado. Seguían siendo igual de oscuras, aun se apoyaban sobre sus mejillas y se arqueaban graciosamente.

En esos meses su cabello había vuelto a crecer y ya no lo llevaba por debajo de la mandíbula ni lacio. Sus rizos habían vuelto, se veían suaves y lo invitaban a hundir sus manos en ellos. Sus dedos picaban por estirarse y jugar a enredarlos como hacia cuando dormían juntos en la torre de premios anuales.

Sus labios aun eran tan llenos y rosados como cuando los probó, por última vez, ese fatídico día que ella había decidido que aun no confiaba lo suficiente en él. Se preguntó si aun sabían tan bien como en esa época donde él podía degustarlos cada vez que le apetecía.

Mientras dormía, el pecho de Granger subía y bajaba acompasadamente. Draco podía asegurar, sin miedo a equivocarse, que sus senos habían crecido desde la última vez que los sostuvo. Cuando Astoria se embarazó, le había dicho que probablemente su pecho también crecería y quedaría más lleno luego de dar a luz a Scorpius. Probablemente todas esas curvas que Granger lucia se debían a la gestación de Altaír y Antares.

Hermione se removió en sueños y se acercó más a Draco. Él se tensó cuando ella apoyó su cabeza en su hombro y continuó durmiendo como si nada. Una punzada de nostalgia lo atravesó, ella solía hacer eso cuando estaban juntos. Granger parecía tener un radar hacia su pecho y no importaba de qué lado de la cama él se acostara, ella giraría dormida y lo usaría como almohada viviente.

Su primer impulso fue sacudirse para obligarla a que tomara distancia. Ella no tenía derecho a hacerle eso, no tenía derecho a traer recuerdos dolorosos a su mente. Estaba a punto de empujarla e insultarla pero a último momento no pudo hacerlo.

Su aroma a rosas y champú de violetas, su suave calor y el familiar peso sobre su hombro era una de las cosas que más había añorado en ese tiempo, y aunque ella no mereciese la comodidad, él no podía combatir su necesidad de volver a experimentar la paz que sentía en momentos así.

Amanecía cuando despertó. El sobrecargo anunciaba que pronto aterrizarían en el aeropuerto de Tokio. Bajo su mejilla podía sentir algo suave y cálido, por un momento no supo que era. Se incorporó y abrió perezosamente sus ojos solo para encontrarse con la mirada ambarina de Granger que también despertaba. Él se había dormido usando sus rizos como almohada.

Por un instante se observaron y luego ella se sonrojó violentamente antes de enderezarse y comenzar a juntar sus cosas para prepararse para el aterrizaje. Draco no dijo nada, hablar habría hecho que ellos comenzaran a discutir o algo por el estilo.

Esa mañana la tendrían libre y por la tarde tendrían un par de reuniones antes de la gran fiesta inaugural de la noche. Habían organizado la agenda de forma tal que los niños no quedasen solos por tantos días. Los señores Granger cuidarían a los mellizos y los padres de Draco estaban a cargo de Scorpius.

El viaje al nuevo hotel les llevó otra incomoda hora en el asiento trasero de un auto de alquiler. Al menos podían observar por las ventanillas y distraerse con el paisaje, ignorando la cercanía del otro en el habitáculo.

El hotel era magnifico, debía admitir que Blaise había hecho bien su trabajo y, a pesar de ser mixto, todo estaba muy bien cuidado como para que los muggles no pudiesen sospechar absolutamente nada.

El gran salón de fiestas estaba siendo hermosamente decorado y no dudaba de que la fiesta de la noche iba a ser magnífica, aunque ni una pizca de magia se usase allí.

Draco había recibido la mejor habitación del hotel y sabía que Hermione estaba un piso por debajo de él, aunque eso a ella no parecía molestarle. O al menos no le molestaba tanto como a él le hubiese molestado si hubiese recibido algo menos lujoso.

Había pasado la hora del almuerzo y la primera reunión seria en el piso del comedor con uno de los inversionistas extranjeros. No tenía idea de quién era, él no había alcanzado a revisar todo en el proyecto, así que decidió bajar al piso de Granger para que le diese alguna pista de que era lo que el inversionista quería tratar ese día. Maldito Blaise, ni siquiera le había dado un resumen de sus obligaciones durante el viaje.

Cuando no la encontró en su habitación, decidió ir directamente al salón comedor. Probablemente ella ya se hubiese adelantado. Draco maldijo al llegar. Todo, desde que se había enterado que tendría que viajar con ella, había ido en picada y ahora su infierno se había calentado un par de grados más.

Granger ya estaba en el salón y a su lado el troglodita de Viktor Krum conversaba con ella haciéndola reír. No podía creer que lo hubiese admirado cuando iba a Hogwarts, definitivamente él era muy estúpido cuando era joven.

- buenas tardes Granger, Krum… ¿estás lista para la reunión con el inversor?

- buenas tardes Malfoy. Estamos listos. Viktor es nuestro inversor búlgaro.

Draco rechinó sus dientes. El tipo observaba a Granger como si fuera la última botella de agua en el desierto y eso lo ponía incomodo. Aquello era una reunión de negocios, no una cita. Y si era una maldita cita, ¿por qué mierda lo habían invitado?

Él nunca se había sentido tan ajeno y apartado en una reunión de trabajo de su propia empresa. Estaba bien, él no había llevado a cabo el proyecto del hotel, pero Krum y Granger prácticamente lo habían ignorado.

Él estaba pintado al oleo allí, y se hubiese ido si no fuera porque Krum cambio el tema estrictamente laboral y comenzó a preguntar por sus hijos. Si alguien comentaba algo a cerca de los mellizos, ese era un tema que le incumbía y no dejaría el sitio para que Granger hablase de los niños sin su presencia.

Antares y Altaír habían sido la comidilla de la prensa rosa durante meses y no dejaría que volvieran a ser objeto de especulación por parte de nadie, ni siquiera de las dudosas amistades de Granger.

La historia oficial hablaba de un romance fugaz que dio como resultado a ambos niños y que dada la extrema juventud de los padres y las filiaciones de ambos durante la guerra, los abuelos habían decidido esconder la existencia de los niños para darles una infancia tranquila, lejos de la prensa.

Cuando la reunión terminó finalmente, Draco creyó que podría relajarse para retomar la agenda. Pero resultó que el inversor Japonés poco interés tenía en hablar de cosas laborales. Takemura había aparecido cargando un ramo de flores y había felicitado a Granger por la forma en la que había resuelto todos los problemas legales que habían surgido. Aquello estaba siendo muy poco profesional desde su punto de vista. Y le costó más de una respiración profunda no gruñirle al socio mayoritario del proyecto.

Draco recién pudo tranquilizarse cuando Granger anunció que necesitaba prepararse para la fiesta de la noche. Al menos con ella fuera del panorama, él podría entretenerse y dejar de ser una pintura en la pared delante de los inversores que pululaban por las instalaciones del nuevo resort y no hacían otra cosa más que alabarla sin importarle que el verdadero dueño de la empresa fuera él.

Se paseaba por la gran terraza que daba al monte Fuji cuando una bonita bruja se le acercó y le tendió una elegante copa de una bebida que luego supo era awamori. Se suponía que no debía beber, pero despreciar a la hermosa mujer hubiese sido un sacrilegio. Después de todo él era un hombre joven y soltero, dedicarse a coquetear un poco no lastimaría a nadie. Quizá ella fuera la respuesta a todo ese mal estar que había sentido desde que salieron de Londres.

Ella dijo llamarse Sayuri Matsumoto y era una de las invitadas a la fiesta de inauguración. Draco encontró que su conversación no era demasiado interesante pero aun así se mostró amable y prometió bailar con ella durante la fiesta. Quizá se la llevaría a su cuarto también, pero ella no tenía que saberlo aun.

Aun quedaban un par de horas para la fiesta y realmente no estaba de humor para conversar. Las reuniones de la tarde y el mismo viaje habían sido frustrantes, así que decidió irse a dormir para afrontar a la fiesta más descansado.

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- he dicho que no. Si tú no vas, yo tampoco. Es sencillo Draco.

- Hermione, has oído a Mcgonagall. Ella no considera prudente que esté en la fiesta. Ve con Blaise, diviértanse ambos por mi.

- Este iba a ser nuestro primer baile Draco. Me regalaste un vestido, se suponía que iría contigo.

- Hermione… no llores por favor.

- por qué son tan injustos contigo. Es el baile de navidad, tú deberías poder disfrutarlo también.

Hermione escondió su rostro en el pecho de Draco y lloró. En realidad no lloraba por el baile en sí, sino que lo hacía porque no creía justo que Mcgonagall le prohibiese a Draco divertirse en el baile.

Si Dumbledore estuviese vivo, el antiguo director le hubiese dado el voto de confianza a Draco. Pero como Dumbledore había muerto y dado que la directora Mcgonagall todavía no confiaba en Draco, él se perdería su último baile de navidad en el castillo.

- escúchame Hermione. No llores por favor. Quiero que sonrías, quiero verte salir de esta torre con tu precioso vestido y quiero que dejes a todos boquiabiertos como hiciste en el baile del torneo de los tres magos.

- no quiero ir sin ti.

- irás, abrirás el baile con Blaise y yo estaré aquí esperándote cuando termine. Eres la premio anual Hermione, no puedes faltar y Blaise no puede abrir el baile solo, no lo dejes hacer el ridículo. Sabes que Zabini no tiene sentido de auto preservación y es capaz de bailar solo en medio del salón.

Hermione había asistido al baile a regañadientes y solo para no abandonar a Blaise. Ella estuvo presente solo para abrir el baile y un momento durante la cena. Se había arreglado con esmero solo porque Draco se había plantado en la habitación para asegurarse que lo hiciese y había bailado en el centro del salón imaginando que no era su amigo quien la guiaba.

Cuando la fiesta propiamente dicha inició, ella decidió escabullirse. Blaise había sacado a una de las hermanas Greengrass a bailar y a ella no le apetecía seguir sentada. Prefería por mucho irse a dormir. Había estado muy ilusionada con ese baile semanas atrás, pero al saber que Draco no podría asistir con ella, toda su ilusión se había marchitado definitivamente.

Cuando traspasó la puerta del salón de premios anuales la emoción la embargó. Cientos de pequeñas velas iluminaban el salón como si fueran estrellas y un gramófono inundaba el ambiente con una suave música. Draco estaba parado junto a las escaleras y llevaba puesto su traje de gala.

Sonriendo como solo él podía hacerlo, caminó hacia ella y la besó fugazmente antes de hacer una reverencia invitándola a bailar. Hermione se inclinó a su vez y extendió sus manos para que él la envolviese en sus brazos y comenzaran a girar en el espacio que Draco había hecho al retirar los sofás del centro de la habitación.

- no pude ir al baile contigo, pero traje el baile a nosotros. Feliz navidad Hermione.

- Feliz navidad Draco. Esto es maravilloso.

Hermione no podía creer lo que él había hecho. Llevaban cerca de un mes siendo novios y aun no lograba terminar de asimilar que él pudiera ser tan tierno y atento como era. El niño arrogante que la insultaba en los pasillos, había dado paso a ese chico dulce que ahora bailaba con ella.

- ¿Draco?

- ¿si?

- Gracias. Este ha sido el mejor baile de navidad de mi vida.

- yo soy quien debería agradecer. Soy tan afortunado… tengo a la chica más bonita del baile y no debo competir por su atención.

- nunca tendrías que competir por mi atención, me tienes embrujada.

Siguieron bailando en silencio como si nada fuera de la música y ese salón existiese. Estaban disfrutando un momento especial. Hermione había apoyado su cabeza sobre el pecho de Draco y en algún momento habían olvidado el ritmo de la música y habían comenzado a mover al compás de sus corazones.

- Draco, te amo…

- no tanto como yo, Hermione, no tanto como yo.

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Había dormido un par de horas pero hubiese sido mejor si ni siquiera lo hubiera intentado. Ni siquiera en sueños podía hallar la paz que necesitaba para afrontar aquella noche. Su estúpido cerebro se había dedicado a recordarle una y otra vez el baile de navidad que había compartido con Hermione en Hogwarts y se despertó anhelando algo que sabía no volvería a tener.

Su traicionera mente incluso le había recordado la primera vez que se acostó con Granger. Ella no había querido ir más allá de los besos hasta la noche del baile. Esa noche ella por fin se había entregado sin reservas y él había creído que logró tocar el cielo con ella en sus brazos.

Estúpido Blaise, si no fuera por su culpa él no estaría sintiéndose como la mierda a tantos kilómetros de su casa y tan cerca de Granger como para no poder confiar en su propia fuerza de voluntad. Él no era tan fuerte después de todo.

Granger había dejado claro que cuando volvió, lo había hecho con la intención de recuperarlo, pero que ante su rechazo ella había decidido no insistir. Había sido un golpe duro cuando tuvo que presenciar cómo les explicaba a sus hijos que a futuro, tanto ella como él, podrían tener parejas y no por eso dejarían de quererlos.

Draco había querido despotricar a viva voz cuando Altaír preguntó si Granger alguna vez tendría otros hijos y, restándole importancia al asunto, ella asumió que esa era una posibilidad.

A futuro, ella quizá encontrase a alguien y probablemente tendría otros hijos, tal como él había hecho con Astoria y su hijo Scorpius. Se había sentido traicionado cuando ambos niños no parecieron molestarse ante la perspectiva de padrastros y más hermanos. Él no quería asumirlo, pero muy en el fondo, Draco no quería que Hermione rehiciese su vida, al menos no sin él.

La fiesta parecía desarrollarse con normalidad, pero Hermione aun no había llegado. Él había hecho los consabidos cortes de cintas y las fotografías protocolares, pero ella no había decidido aparecer.

Una banda muggle de rock había comenzado a sonar en el gran salón y al parecer, esas lentas baladas, serian la ambientación de la fiesta. Él hubiese contratado un cuarteto de cuerdas o alguna banda más tradicional, pero aparentemente había sido Blaise quien los había contratado y nadie se había molestado en consultarlo con él. Básicamente, como nada en ese inútil viaje.

La fiesta había iniciado hacia poco más de media hora. Draco estaba intentando concentrarse en su bebida y en lo que el vocalista de la banda decía, para no aburrirse. Estaba pensando en enviar a alguien que buscara a Granger cuando la vio descender por la gran escalera que dominaba parte del salón.

Ella se veía tan o más hermosa que en la noche del baile de navidad. El largo vestido dorado resaltaba cada una de sus curvas y el estúpido vocalista parecía estar poniendo en palabras todo lo que él estaba sintiendo en ese momento.

¿Quien había sido el gracioso que cronometró aquello?, Estaba casi seguro de que d alguna forma Blaise había organizado aquello para que Hermione apareciese cuando él estuviera pensando en ella y cuando una muy inoportuna canción estuviese describiendo exactamente lo que sentía en aquel momento.

Cada estúpida palabra de aquella inmunda banda muggle tenía razón. Desde que Hermione había vuelto, él solo había intentado no sentir nada por ella y lo único que había logrado, hasta el momento, había sido sentir mucho mas y eso lo había hecho comportarse como el idiota que solía ser.

Su sangre hirvió cuando vio a Krum esperándola al final de la escalera. Ellos parecían estar recreando el baile de los tres magos y él otra vez estaba sentado solo en un rincón viendo como todos se divertían sin él. Aunque, al menos esta vez, no tenía a Pansy colgada de su cuello.

Ella se veía hermosa y se sonrojó cuando Krum le susurró algo al oído. Luego comenzaron a bailar al ritmo de otra balada insulsa de aquella banda que no quería volver a oír en su vida.

Cuando ella comenzó a reír no pudo soportarlo más y caminó hasta ellos. Algo profundamente animal se había apoderado de él y no dejaría que Krum tuviese sus sucias manos sobre Hermione un minuto más.

- buenas noches Krum… Hermione...

-¿disculpe?

- disculpas aceptadas Krum... ¿Por qué demoraste en venir Granger?

- lo siento Draco. Antares quería verme con el vestido y me quedé charlando con ella por videoconferencia, no me di cuenta que se había hecho tan tarde.

- disculpa Malfoy pero Hermione y yo intentábamos bailar.

- te equivocas Krum. Tú intentabas bailar, ella… ella tenía éxito. ¿Quieres bailar conmigo Hermione?, prometo que yo no voy a pisarte.

Hermione aceptó bailar con Draco. Después de todo había deseado aquello durante años y por más que se hubiese resignado a no volver a recuperarlo, ella no se negaría a disfrutar la fiesta con él si se lo pedía.

Ginny había elegido aquel atrevido vestido para ella. En un principio se había negado a usarlo pero ahora, teniendo la mano caliente de Draco sobre su espalda desnuda, ella estaba agradecida.

No creía que aquella banda muggle fuese lo indicado para un baile formal, pero Blaise había insistido y de algún modo estaba funcionando. La fiesta estaba siendo todo un éxito por lo que oía de los asistentes.

- ¿Cómo están los niños?

Mientras bailaban pegados, Draco había decidido que conversar sobre sus hijos enfriaría un poco su sangre y lo alejaría de los impuros pensamientos que estaba teniendo a cerca de elegante cuello de Hermione y del profundo escote de la espalda de su vestido.

- están bien. Narcissa ha llevado a Scorpius hoy en la tarde a casa de mis padres.

Draco la hizo girar y cuando volvió a su posición original la tomó mucho más cerca de lo que estaban antes. El aire a penas circulaba entre ellos. Hermione podía sentir esa electricidad y magnetismo que solo él tenía y que siempre supo encandilarla.

Cuando Takemura se presentó ante ellos y le pidió permiso para bailar con Hermione, Draco la cedió a regaña dientes. Jamás fue bueno para compartir y esa noche su egoísmo estaba a tope. Su sangre hirvió cuando el empresario japonés puso su mano en el mismo sitio donde él la había tenido segundos antes.

Si no fuera por Sayuri, él hubiese golpeado al tipo por estar propasándose con la madre de sus hijos. Él no podía permitirse que Granger fuese cortejada por un extranjero. Si ella se casaba con un extranjero había probabilidades de que alejara a los mellizos de él.

Draco no estaba listo aun para admitir que no eran los extranjeros los que le preocupaban, sino cualquier hombre en general. Su fuerza de voluntad se estaba resquebrajando rápidamente mientras la observaba bailar con otro y casi no le estaba prestando atención a Sayuri mientras la guiaba distraídamente por la pista de baile.

Cuando Takemura finalmente la soltó, él inmediatamente comenzó a buscar la manera de deshacerse de Sayuri antes de que Hermione lo viese o comenzara a bailar con otro hombre.

No quería ser descortés con la señorita Sayuri, pero cuando vio a Granger caminar hacia el ascensor, decidió que el baile también había acabado para él. El último resquicio de auto conservación se había ido con la última copa, y su voluntad había sido minada cuando Krum besó su mejilla al despedirse de ella.

La crema y nata de la sociedad muggle y mágica estaban aquella noche y cuanto más quería acercarse a la salida, mas personas parecían empeñadas en conversar con él y no logró llegar a tiempo para subir al mismo ascensor de Granger.

Le llevó cerca de diez minutos llegar a su habitación. El hotel era condenadamente grande y sus piernas no eran lo suficientemente rápidas. Golpeó la puerta como un poseso, si se detenía a pensar aquello probablemente dejaría ir la oportunidad y no sabría cuando volvería a estar tan cuerdo como estaba en ese instante. Porque su verdadera locura era el mantenerse alejado de ella.

La inmensa cantidad de pasadores que había usado para mantener su cabello ordenado estaban fastidiándola en ese momento. Haber bailado con Draco había sido lo más hermoso que le había pasado en mucho tiempo, pero verlo bailar con otra la había desilusionado rápidamente, dejando un sabor amargo en su boca.

Alguien estaba golpeando su puerta como si la vida se le fuera en ello y caminó hasta allí con el corazón en la boca. ¿Qué estaba ocurriendo?, ¿que clase de loco llamaba a su habitación de aquella forma tan brusca? Por seguridad tomó la varita de la funda de su muslo. Si fuera un mago con malas intenciones, él probablemente habría volado la puerta, pero era mejor prevenir que curar.

Cuando la puerta se abrió ella aun llevaba puesto su hermoso vestido, pero su cabello ya no estaba ordenado en un fino peinado, ahora caía como una cascada de bucles desordenados dándole ese aspecto salvaje que tanto amaba.

- lo siento, pero tengo que hacer esto antes de que pierda el valor.

Hermione no comprendía lo que Draco quería decir hasta que la envolvió en sus brazos y le dio un beso abrasador. Sabía exactamente igual que en sus recuerdos, sabia incluso mejor que en sus más tórridos sueños y al fin era real. Draco la estaba besando y ella hubiese vendido su alma para detener el tiempo en ese preciso instante.

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n.a: fin del capítulo. Espero que les haya gustado. La canción que Draco escucha se llama Trying not to love you de Nickelback. De hecho esa es la canción que inspiró gran parte de este fic, así que si a alguien le interesa puede escucharla o simplemente imaginar que Draco escuchó otra cosa. HASTA LA PROXIMA!