TODOS LOS PERSONAJES, ESCENARIOS Y HECHIZOS CONOCIDOS PERTENECEN A JK ROWLING, YO SÓLO LOS TOMO, LOS MEZCLO Y AGREGO COSAS
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Capitulo 19:
Cuando el camarero dejó el pedido sobre la mesa, ambos hombres agradecieron, como las normas de etiqueta marcaban y ellos tan bien conocían. Aquella seria una reunión tensa, ambos lo sabían, y no tenían idea de cómo iniciar la conversación.
- Oí que serás padre. Felicidades.
- Así es, Muchas gracias. Nacerá a mediados de octubre.
- Me alegra. ¿De qué querías hablar Theo?
-Para ser sinceros, Draco, no tengo idea. Creo que ahora que voy a ser padre me he ablandado y quiero hacer las paces con mi pasado.
- Han pasado diez años de eso. ¿Por qué no lo dejas enterrado donde se supone debería estar?
- ¿Has logrado hacerlo tú?
-No, no realmente. Pero espero que no pretendas que nos sentemos como dos viejas banshees a llorar nuestros oscuros pasados. Tengo cosas mejores que hacer Nott.
Draco realmente no quería hablar de todo lo que había sucedido durante la guerra. Él sentía que había hecho las paces con su pasado en el mismo momento en que Hermione lo había perdonado, mientras estaban en Hogwarts. Solo Hermione y Nott sabían las cosas que él había hecho en ese tiempo, y realmente no consideraba que hablar de eso fuera algo necesario.
Pero comprendía a Nott, él había tenido el apoyo de Hermione y había podido curar sus heridas inmediatamente después de la guerra, Theodore no. Theo había huido apenas le dieron la amnistía y se había centrado desesperadamente en sus estudios de medicina, sin darse la oportunidad de sanar adecuadamente su corazón.
Ellos no habían sido realmente amigos, apenas podría decirse que eran aliados durante la guerra. Pero su conciencia le decía que él no habría sobrevivido sin Nott cuidando sus espaldas, así que le debía aquello. Además había traído al mundo sano y salvo a Scorpius e incluso lo había salvado de la muerte cuando estúpidamente bebió una de sus pociones más peligrosas.
- ¿Qué es esto?
- es un libro.
- lo sé capitán obvio. ¿De qué trata?
- una de las mujeres que salvamos de Malfoy Manor quiere publicarlo. Ha recopilado historias de lo que hicimos allí abajo. Quiere que lo leas, des tu opinión y quiere saber si tiene tu permiso para poner tu nombre.
- ¿tú estás de acuerdo con eso?
-al principio no. Pero voy a tener un hijo, me gustaría que piense que durante la guerra si hice algo bueno. No me interesa que los demás piensen que fui un mortífago con suerte, por salir bien librado. Pero si me interesa que mi hijo pueda enorgullecerse de su apellido. Creo que es necesario.
- bien. Dile que acepto que ponga mi nombre.
- aun no lo has leído.
- tengo tres hijos y un apellido vapuleado. Si crees que tu propio apellido saldrá del fango con ese libro, entonces el mío puede beneficiarse también.
- ¿no lo leerás?
- compraré una copia cuando salga a la venta.
- ¿confías en mi criterio?
Él le había confiado su vida durante la guerra. Draco no veía razones para no confiar su reputación a Theodore. Nott siempre había tenido más sentido común que él y con eso era suficiente. Además no tenía nada que perder, pero si podría ganar respeto para su familia.
- por supuesto que no confío Nott. Pero veo el beneficio en esto y asumiré el riesgo.
Draco se levantó de la mesa y dejó los tres sickles que había costado su café. Aquella reunión no había sido larga y aun no podían decir que fuesen amigos. Pero, quizá cuando volviese de sus vacaciones se plantearía volver a ver a Nott. La puerta había sido abierta, ahora había que ver si ambos lograban cruzarla.
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La casa se sentía vacía sin los niños. Draco y ellos se habían ido de vacaciones cuatro días atrás y aun le quedaba un día más antes de que volviese a verlos.
Las cosas con Draco se habían enfriado un poco al volver de Japón. La prensa los había acosado y era muy difícil concentrarse en su relación cuando tenían periodistas intentando espiar por las ventanas de la casa.
En toda la semana anterior solo habían podido estar juntos, y a solas, durante un puñado de minutos. Los niños estaban felices de que estuviesen intentando estar juntos y se habían pegado mucho más a Draco en esos días. Cada vez que intentaban besarse sin que nadie los viese, Altaír o Antares aparecían junto a Scorpius, que parecía muy entusiasmado de ver más tiempo a Hermione.
Hermione estaba feliz con solo saber que sus hijos eran felices y que Draco no se hubiese arrepentido de darle aquella oportunidad. Habían decidido mantener los planes de vacaciones por separado, para que Draco fortaleciera aun más la relación con los mellizos, y luego seria turno de ella para viajar con ellos.
Esa tarde Ginny y ella se habían encontrado con Luna en Florean Fortecue y la rubia les había contado que esperaba un bebé de Theodore Nott. Ni Ginny ni ella habían visto a Luna luego de la graduación en Hogwarts y fue agradable reencontrarla, aunque de la Luna que ellas habían conocido en la escuela poco quedase.
La mirada soñadora que ella tenía cuando iban a la escuela había desaparecido. Solo había quedado su rostro amable y su voz suave. Ya no hablaba de criaturas que nadie podía ver ni decía cada cosa que cruzara por su mente.
Habían charlado de todo y nada durante un par de horas hasta que la noche cayó. Ginny quería que se quedase en la casa que compartía con Blaise, pero no quiso importunarlos. Extrañaba a sus hijos pero solo sería una noche más antes de que regresasen, sobreviviría.
Un anormal escalofrío la recorrió mientras caminaba hacia la sala en la oscuridad. Por alguna razón la electricidad se había ido y su varita estaba en su cartera donde la había arrojado al llegar a casa.
Desde que volvió a vivir en un sitio mágico, ella había retomado la costumbre de usar su varita para casi todo, y había olvidado comprar velas o cualquier otro elemento para iluminarse cuando la electricidad fallase.
El termino boca de lobo vino a su mente cuando llegó a la sala y ni un mísero rayo de luna se colaba por los amplios ventanales. Su instinto le decía que huyese, pero estaba desarmada y no tenía idea de hacia dónde correr en la completa oscuridad reinante.
De pronto las luces se encendieron y el miedo que sentía se hizo palpable. Sentado en su sofá, con una expresión en su rostro que no había visto desde que cargaban el horrocrux del medallón en el bosque prohibido, Harry hacia girar su varita con apariencia relajada.
Él tenía su cabello más largo que la última vez que lo había visto y sus ropas estaban arrugadas y sucias. Él aun vestía el uniforme de auror y Hermione tuvo miedo de lo que podía hacerle en ese momento.
- buenas noches querida. Llegué a casa. ¿Me extrañaste amor?
Su voz era fría, y su mirada era simplemente aterradora bajo los anteojos de montura redonda. Hermione maldijo el haber dejado su varita. Estaba segura de que él iba a dañarla y odiaba sentirse indefensa.
- ¿qué haces aquí?
- reclamo lo que me pertenece Hermione. ¡INCARCEROUS!
- QUE HACES, SUELTAME, SUELTAME HARRY.
Harry caminó hacia ella y sostuvo su rostro que rápidamente se había comenzado a llenar de lágrimas. Ella se veía hermosa esa noche y él se debatía entre limpiar su rostro o maldecirla por haberse entregado nuevamente a Malfoy.
-¡NO!, tu eres mía. Nunca debiste dejarme Hermione, no debiste hacerlo. Yo habría cuidado a tus bastardos, incluso podría haberlos querido hasta que nuestros propios hijos naciesen y pudiéramos deshacernos de ellos en Hogwarts o algún otro internado del que no pudiesen salir.
- nunca fui tuya, no soy de nadie.
Su sangre hirvió cuando habló despectivamente de sus hijos pero internamente agradecía que ellos estuviesen con Draco y no allí donde seguramente serian dañados por Harry.
- te equivocas. Me perteneces. Eres el premio mayor Hermione y eres mía, no pudo permitir que sigas manchando lo que es mío regalándote a Malfoy. ¿Él te ha tocado?
Hermione no respondió, Harry parecía desquiciado y cada vez que le respondía las cuerdas que apretaban su cuello y muñecas se ceñían aun más.
- ¡RESPONDE!, ¿HAS DEJADO QUE PONGA SUS INMUNDAS MANOS SOBRE TU CUERPO?, ¡RESPONDE!
Hermione intentaba soltarse de sus ataduras pero era en vano. Estaba indefensa y a merced de Harry Potter.
- lo hiciste, ¿no?, no eres más que una puta Hermione. Dejaste que te tocara nuevamente, estoy seguro. ¿Abriste tus piernas para él?, ¡ERES UNA VULGAR PROSTITUTA!
Vio rojo cuando el primer golpe hizo contacto con su rostro. La carne de su mejilla palpitaba y no se atrevía a decir nada porque sabía que podría ser peor.
- ¿sabes lo feo que es enterarse de que me engañas con Malfoy, por una revista?, Kingsley me mantuvo en una celda durante una semana por haber golpeado a Maclaggen por tu culpa Hermione. ¿Por qué insistes en ser una puta?, eres mi mujer, deberías comportarte como una dama.
El golpe con el revés de la mano impactó en la mejilla sana y ahora su rostro completo palpitaba por el dolor. Harry seguramente había visto las estúpidas revistas y de alguna forma pensaba que ella le debía alguna explicación.
- no llores Herms, no lo hagas. Para que veas lo bueno que soy, voy a perdonarte. Solo fue una trasgresión, estoy seguro de que no fue tu culpa, seguramente ese inútil mortífago te drogó. Tu no querías hacerlo, ¿no?, ¡CONTESTA!
-n…no...
Ella no quería hacerlo, pero probablemente lo más sabio seria seguirle la corriente, al menos hasta que se distrajese y le diese la oportunidad de recuperar su varita o huir.
- ves, sabía que eras inocente. Pero no puedo permitir que su esencia siga sobre tu piel. Antes de ir a nuestro hogar, quiero que te des una ducha. Quiero que limpies todo rastro de Malfoy de tu cuerpo, que me pertenece.
Hermione abrió mucho sus ojos y el pánico se instaló en su rostro, que comenzaba a colorearse debido a los golpes que él le había propinado.
- IMPERIO.
La voz del salvador del mundo mágico retumbó siniestra en la casa, al lanzar la maldición imperdonable. El rostro compungido de Hermione quedó inmediatamente en blanco y cuando soltó el fuerte amarre, ella caminó sin titubear hacia el cuarto de baño.
Él levitó una silla y se sentó a ver como ella se desnudaba y se introducía lentamente en la bañera que llenó antes de que ella llegase a la casa. Harry prendió velas y pétalos de rosa adornaban todo el lugar. Él había querido hacer algo romántico para ella pero la rabia de recordar que había estado con Malfoy había arruinado su sorpresa.
Hermione intentaba resistirse a la maldición pero nunca había sido lo suficientemente fuerte como para hacerlo, cada movimiento que hacía para desnudarse frente a él era un puñal en su pecho, pero su mente no lograba contrarrestar la maldición adecuadamente.
El agua estaba demasiado caliente y su piel se resintió al entrar en contacto con ella. Ella jamás había odiado a nadie, ni siquiera había querido odiarlo a él por haberla alejado de Draco en el pasado. Pero lo que le estaba haciendo ahora era demasiado, incluso para ella, y había descubierto que tan profundo quemaba el odio en una persona.
- eso es mi amor. Limpia tu cuerpo para mí. Eres tan hermosa. No puedo esperar a que me des hijos. Con tu inteligencia y mi poder, ellos serán invencibles.
¿Iba a violarla?, ¿o de verdad pensaba que ella estaría dispuesta a yacer con él y dar a luz a sus hijos? La bilis trepaba a su garganta mientras su cuerpo se movía independientemente de su voluntad, arrastrando la esponja de forma sugerente por sus piernas.
Luego de lo que parecieron horas, él le ordenó salir de la bañera y caminar hacia la habitación desnuda. El agua estaba fría cuando Harry estuvo lo suficientemente satisfecho con su aseo. Ya en el cuarto él eligió la ropa que debía vestir. Él tocó todo, desde su ropa interior hasta el suéter que debía ponerse.
La maldición imperius aun la mantenía apresada y por más que intentase resistirse no surtía efecto. Nada de lo que hacía era suficiente para librarse del dominio de Potter. Ya no le quedaban lágrimas por derramar y su garganta ardía por los gritos que había querido lanzar y no había podido a causa del hechizo.
- ahora escribirás una carta Hermione. Le dirás a Malfoy que te irás. Luego tú y yo volveremos por los bastardos. Mientras tanto, que los disfrute su padre por un tiempo. Mientras nosotros viviremos unos días como una pareja normal.
No, por favor no. Que no la obligase a romper el corazón de Draco nuevamente. Ella ya había roto la confianza del padre de sus hijos y no soportaría que lo hiciese nuevamente, aunque ella no fuese dueña de su cuerpo en ese instante.
Cuando ella intentó resistirse a moverse, él la tomó del cabello húmedo y la empujó hacia el escritorio que tenía en su habitación y le tendió pergamino y pluma para que escribiese. La mente de Hermione trabajaba a todo vapor intentando encontrar la forma de resistirse al imperio para poder hacerle saber a Draco que aquello era una trampa.
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DRACO.
*si estás leyendo esto TE habrás dado cuentA de que Me he idO. No he podido soportar estar separada de él. HARRY es Mi pasado, mi prEsente y mi futuro. HAce mucho tiempo que lo quiero. Lo SiEnto mucho. CUando lo considerES propicio Ten poR seguro que volveré A por los DOs niños.
Hermione.
Le daba vueltas una y otra vez a la carta y no podía comprender por qué había hecho aquello. Desde que habían vuelto de Japón ella había sido todo lo que él había anhelado. Él había logrado ver un futuro para la relación que los unía y ahora resultaba que ella había vuelto a irse, y esta vez lo había hecho con Potter.
- sabes Draco, algo está mal en esta nota. Y de hecho algo está rematadamente mal en la actitud de Hermione. Ella no abandonaría a los niños de esta forma.
- no sé si creerlo. Has visto la nota, es su letra.
- lo es, pero a la vez es una letra tensa, y el papel está rasgado por la pluma, como si ella hubiese intentado detenerla antes de que la letra se escribiese. Hay mayúsculas donde no debería. Es una nota demasiado extraña.
Blaise se arrojó al sofá de la casa de Hermione. Cuando Draco y los niños llegaron vía traslador al ministerio, ambos se habían sorprendido de la ausencia de la castaña. Ella no se había puesto en contacto con ellos desde la tarde anterior y Blaise había tenido un mal presentimiento, razón por la cual habían enviado a los niños con Ginny para poder investigar que había sucedido con Hermione.
- ¡lo tengo! ¿Donde hay pergamino y pluma?
- en la habitación de Hermione. ¿Para qué lo quieres?
- quédate aquí, creo que hay un mensaje oculto allí.
Blaise corrió hacia la habitación y pudo notar como el escritorio de Hermione estaba lleno de tinta en todas partes, ella era demasiado cuidadosa como para derramar algo de ese modo y no haberlo limpiado con su varita.
Con el corazón latiendo desbocado volvió a la sala y se sentó junto a Draco para ver si su teoría del mensaje oculto era real.
- probaré copiando aquí solo las letras mayúsculas fuera de lugar.
- no creo que sea problema Blaise. Hasta tú mezclas ambas letras cuando escribes.
- lo hago pero porque soy un tanto idiota. Hermione no.
"DRACO T-E A-M-O. H-A-R-R-Y M-E H-A S-E-C-U-E-S-T-R-A-D-O"
-¡VES!, ¡TE LO DIJE! Cara rajada estaba detrás de esto.
- ¿estás seguro?
- Hermione no te dio el beneficio de la duda y perdiste ocho años de ver a tus hijos. No le hagas lo mismo Draco. El mensaje es claro. No puede ser casualidad.
- es una heroína de guerra, ella sabe más hechizos que todos nosotros juntos, ¿cómo crees que Potter podría haberla secuestrado y que la casa estuviera sin ningún signo de lucha?
- ¡accio varita de Hermione!
La varita de vid salió disparada de la cartera, que se encontraba bajo uno de los sillones de la sala, hacia las manos de Blaise. Potter no se había molestado en registrar la casa para llevarse la varita de Hermione. Él no pensaba que ella la necesitase, ni creía necesario perder tiempo en su búsqueda.
- el hijo de puta se la llevó Blaise. ¡EL HIJO DE PUTA SE LLEVO A HERMIONE!
- Debes calmarte. Tenemos que contactar a los aurores.
- él es un condenado auror Blaise, quien nos hará caso. Soy un exmortífago y Potter es el idiota que salvó al mundo mágico.
- lo es, pero Hermione es una heroína también. Aun debe haber alguien que quiera ayudarnos. Y si no, la buscaremos tú y yo. No te dejaré solo amigo.
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Había dejado a los niños con los padres de Hermione y volvía a su casa con la esperanza de que Blaise y Draco la hubiesen encontrado sana y salva en su casa. El mal presentimiento no la abandonaba y deseaba con todo su corazón, que su amiga se encontrase bien.
La puerta de entrada no estaba cerrada con llave y supuso que Blaise había vuelto. Se tranquilizó inmediatamente, si él estaba en casa, entonces Hermione estaba bien y con Draco.
Ginny ingresó a su hogar y mantuvo la esperanza de ver a su novio en el interior, hasta que un fuerte golpe en su cabeza volvió todo negro a su alrededor.
Cuando recobró la conciencia se dio cuenta que estaba en un espacio muy reducido, tendida sobre una cama demasiado pequeña y no tenia su varita. En su muñeca un brazalete de algo metálico restringía su magia y ni siquiera podía encontrar una pisca de poder para invocar su varita.
Alguien la había secuestrado y se hallaba en lo que parecía ser un armario pequeño. Por la inclinación del techo supuso que debía ser un armario bajo unas escaleras, sin duda aquello era una casa muggle.
Intentó abrir la puerta pero esta no se movió. Por lo que comenzó a gritar para que alguien la sacase de allí. No sabía que había sucedido pero estaba aterrada. Nunca le habían gustado los espacios reducidos y empezaba a sentirse claustrofóbica.
- ¡DEJENME SALIR!, ¡AYUDA!, ¡QUIERO SALIR DE AQUÍ!
Del otro lado de la puerta se oyó una voz que conocía demasiado y heló la sangre de sus venas. Harry reía del otro lado de la puerta. Estaba segura de que él había sido quien la golpeó y la secuestró.
- qué bueno que despertaste Ginevra. Temí que el golpe hubiera sido demasiado fuerte para tu pequeño cerebro.
-¿por qué me haces esto Harry?, ¿Qué te he hecho?
- sencillo. Me has humillado enredándote con ese Slytherin. Además mi mujer necesitará una sirvienta. A Hermione no le gustan los elfos domésticos, así que pensé traer un sustituto…
Ginny sintió pasos en el pasillo y supo que Harry se había marchado. No tenía idea de donde estaba, pero estaba segura de que Hermione también estaba allí. Harry se había vuelto loco, las había secuestrado, y no estaba segura de si no planeaba hacerles daño.
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N.a: fin del capítulo. Algo corto porque no quería dejar que el tiempo pasase sin publicar. Estamos entrando en un punto crítico de la historia, espero que les haya gustado. ¡HASTA LA PRÓXIMA!
