TODOS LOS PERSONAJES, ESCENARIOS Y HECHIZOS CONOCIDOS PERTENECEN A JK ROWLING, YO SÓLO LOS TOMO, LOS MEZCLO Y AGREGO COSAS
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Capitulo 22:
Draco emergió de la chimenea en su departamento y encontró a los niños rodeándola en un mullido nido de mantas. Antares tenía en sus brazos a Scorpius y Altaír ordenaba galletas de chocolate en un plato. Los tres niños estaban rodeados de una infinidad de juguetes y almohadones.
Su madre estaba sentada en el sofá y los observaba en silencio. Narcissa veía a sus nietos con los ojos aguados, melancólicos. Ella se había ofrecido a cuidar a los niños mientras él iba al ministerio. Su padre, seguía enclaustrado en la mansión.
Luego de brindar testimonio, Kingsley les había pedido a Blaise y a él que fuesen a casa. Él mismo se pondría al frente de la búsqueda y les pidió que no interfirieran o las cosas podrían ponerse aun peor. Seria difícil, él quería matar a Potter con sus propias manos. Pero sabía que debía ver por el bienestar de sus hijos primero, Hermione no le perdonaría si los dejaba solos en un momento tan delicado.
- ¡PAPI!
Scorpius se deshizo de los brazos de su hermana y tropezó entre las mantas, juguetes y almohadones que habían colocado en el suelo, intentando alcanzarlo. Draco lo tomó en brazos y besó sus sonrosadas mejillas.
-hola campeón. ¿Cómo estás?
- ¿donde está mamá-mioni?
Scorpius había comenzado a llamar mamá a Hermione casi al instante de conocerla, imitando a sus hermanos mayores. Draco le había explicado que ella en realidad no era su madre y debía decirle Hermione, pero su hijo pequeño simplemente no hacía caso. Él insistía con tener dos madres, y nadie parecía poder hacerlo comprender que no era así.
Con los días simplemente habían dejado de corregirlo, e incluso Hermione solía decirle hijo. Cosa que hacía a Scorpius muy feliz al parecer.
- ella volverá pronto Scorp…
Dejó al niño en el nido frente a la chimenea y les preguntó a sus hijos mayores que estaban haciendo. Su mente viajó al pasado, cuando ellos le contaron sobre el nido para soñar. Al parecer Hermione había extendido a ellos la tradición de soñar despiertos frente a la chimenea.
- ¿papá, quieres unirte a nosotros?, estamos soñando para hacer que mamá vuelva pronto. ¿Sabías que los milagros si ocurren cuando los pides en este nido?
Él asintió y se quitó los zapatos para poder unirse a ellos. Draco sabía que eso era así, que el nido era mágico y que las cosas soñadas allí se cumplían. Después de todo, él había soñado tener una hija y ahí estaba ella, invitándolo a recostarse a su lado. Incluso Narcissa terminó reclinada entre las mantas. Era difícil decirle que no a la pequeña Antares.
- ¿dónde estábamos?... ah, sí. Yo les estaba contando sobre la boda de papá y mamá.
-¿puedes contármelo Tares?, no estaba y quisiera saber en qué pensabas.
Antares se arrastró hacia él y apoyó su cabeza rubia y llena de suaves rizos en su pecho, mientras le daba un tierno abrazo.
- estamos en una playa de arena muy, muy blanca. Mamá tiene un vestido muy bonito… y su largo cabello está suelto, como a mí me gusta. Tú también te ves bien papi, pero siempre lo haces. Mamá no sabe que organizaste una fiesta sorpresa y que todos están allí. Incluso esta el abuelo Lucius, y por primera vez no viste todo de negro.
- Fuimos de vacaciones los cinco y decidiste que querías casarte con ella ahí. Hiciste que todos tomaran trasladores y viajaran rápido para que los acompañaran en la boda.
- Cállate Tair. Soy yo quien está contando la historia.
Altaír alzó sus manos en tono de rendición. Cuando Antares contaba sus sueños no aceptaba que nadie agregara detalles. Era un poco egoísta, pero no tenía intenciones de discutir con ella, y menos cuando soñaban sobre su madre estando junto a ellos.
- Scorpius lleva los anillos. Yo soy quien lleva las flores y es Altaír quien acompaña a mamá al altar. El sol se está ocultando y hay lucecitas en todos lados. ¿No es romántico?
-si nena. Lo es, suena muy bonito. Continua. ¿Crees que a tu mamá le gustaría una boda así?, sin planeamiento. Ella suele enojarse cuando no puede organizar las cosas.
- es verdad. A ella le gusta controlar todo, pero esta vez no. Ella está feliz porque estamos todos juntos otra vez. Y fin. Ese es mi sueño.
- ¿y tu Altaír?, ¿Qué sueñas?
- mi sueño es mas a corto plazo…
Altaír se sonrojó violentamente. Él llevaba días intentando mostrarse estoico y consolando a su hermana. Pero la realidad era que extrañaba a su mamá más que nadie. Se acomodó las gafas y despeinó sus cortos rizos rubios antes de reunir el valor para contar su deseo.
- dilo Tair. Nadie se ríe de los sueños de los demás.
- sueño que esta noche sea mamá quien me arrope para dormir...- Altaír miró a Narcissa sonriendo - no te ofendas abuela, pero extraño a mamá.
Antares dejó a su padre y abrazó a su mellizo. Los niños no eran tontos, y sabían que algo malo le había sucedido a su madre. No era normal que ella no los llamase o apareciese durante la noche para arroparlos, aun cuando le tocaba a su padre cuidarlos.
Narcissa tomó la mano de su hijo e intentó limpiar sus propias lágrimas. Ver a sus nietos tan tristes partía su corazón. No tenía una gran relación con Hermione, pero saberla alejada de sus hijos era doloroso.
-¿quieren saber que sueño yo?
- sí, papi. Cuéntanos.
- sueño que esta noche podamos dormir todos juntos, los cinco. Que sea mamá quien nos arrope. Sueño con la playa al atardecer y con mi hijo mayor llevando a su madre al altar. Sueño con verlos crecer felices y poder acompañarlos hasta el tren escarlata el día que les toque ir a Hogwarts. Pero más que nada, sueño que todos los sueños que ustedes tengan se hagan realidad.
- ¡YO QUIERO UN HERMANITO!
Todos giraron hacia Scorpius que se había unido al gran abrazo pero no había dicho nada. Él era el más pequeño y aunque aun no hablaba demasiado, parecía tener una comprensión mucho más grande de lo que los adultos juzgaban.
- ¿Por qué sueñas eso Scorp?
El niño se puso de pié y alzo su puño decidido.
- ¡quiero ser hermano mayor!
Todos, incluso Narcissa que antes lloraba, comenzaron a reír con las ocurrencias de Scorpius. Sin sus momentos hilarantes esos tres días, en los que Hermione había estado desaparecida, hubiesen sido insoportables.
Las siguientes horas transcurrieron con todos ellos soñando despiertos. Incluso Draco les contó a sus hijos como él y su madre había deseado tenerlos, aun antes de saber que nacería.
Los niños dormían junto a él y Narcissa preparaba café para ellos cuando el patronus de un Lince apareció en la sala. Al parecer, su nido lo había hecho de nuevo.
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Gabrielle cayó al suelo, muerta por su propia mano. Harry jamás había usado ese hechizo, pero era sorprendente lo sencillo de realizar que era. El maleficio imperio requería mucha inteligencia y dominio. El cruciatus requería ira. El avada… el avada solo necesitaba un movimiento de varita particular.
Arrastró el cuerpo de la francesa y lo colocó dentro de un armario. Más tarde vería que hacer con él. Necesitaba pensar rápido. Si Gabrielle había dicho la verdad, entonces era cuestión de tiempo para que llegasen hasta su escondite.
Grimauld Place estaba fuera de todo plan. Seguramente ya habían dado con la mansión y no podría volver a ese sitio pronto. Probablemente podría refugiarse por un tiempo en Privet Drive. Él había comprado la antigua casa de los Dursley hacia unos años pero sería sencillo que ataran cabos y lo buscasen allí también.
Tenía que armar una estrategia. Ahora era un asesino y lo estarían buscando. Viajar con ambas mujeres sería un suicidio. Debería dejar a Ginny y solo llevarse a Hermione con él. Aun no sabía si dejaría a su ex viva o muerta, como una advertencia para que no lo buscasen.
No tenía idea de a donde podría escapar con Hermione. No pensó que podrían encontrarlo tan rápido y los pasaportes muggles que había comprado ilegalmente demorarían una semana más en ser entregados.
Subió las escaleras hacia el cuarto donde su hermosa mujer lo estaba esperando. Aprovecharía el tiempo. Podrían irse ahora y vivir en los bosques como habían hecho antes, él aun conservaba la carpa del señor Weasley. Hermione recordaría ese tiempo en el que habían estado juntos en el bosque de Dean y seguramente se convencería de que su lugar era junto a él.
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Harry no había vuelto en más de media hora. Y con suerte no lo haría antes de que ella lograse soltar el grueso barrote de hierro de la gran cama donde él la tenia sujeta. Afortunadamente no había alcanzado a darle la poción para dormir antes de que el timbre de la casa sonase.
Necesitaba liberarse. Debía hacerlo antes de que Harry cumpliera su promesa de obligarla a acostarse con él. Aun no la había tocado mas allá de algunas castas caricias, pero a cada minuto el parecía mas inestable y temía que decidiese ir más allá.
No podía sentir ningún ruido proveniente de la planta baja. Hacia un rato que Ginny se mantenía en silencio. Hermione oraba porque no la hubiese asesinado. Sobre todo luego de oír las inequívocas palabras que le decían que Harry le había quitado la vida a alguien.
Pudo ver la sombra de los pies de Harry bajo el borde inferior de la puerta y sintió el clic de la llave introduciéndose en la cerradura. Estaba perdida. Él había vuelto más pronto de lo que pensó y el maldito barrote seguía tan firme en su sitio como al principio.
- qué bueno que sigas despierta mi amor. Tengo que contarte algo. ¿Sabías que es muy sencillo lanzar un avada? Es incluso más sencillo que un expelliarmus.
Harry jugaba con su varita y miraba a Hermione con los ojos desorbitados. Si antes parecía desquiciado, ahora simplemente se veía enfermo, loco.
- ¿Qué hiciste Harry?, ¿Qué hiciste?
- soy un mago Hermione, solo lancé un hechizo. Deberías estar orgullosa de mi, querida. He podido dominar otro hechizo sin tu ayuda.
- te conozco hace tanto tiempo Harry… ¿Qué te sucedió?
- fueron todos ustedes Hermione. Cuando ya no fui necesario para salvar al mundo de Voldemort, todos ustedes me olvidaron. Me usaron y luego me descartaron, casi morí por ustedes y ya no lo recuerdan. Sobre todo tú. Primero te enredaste con Ron, luego de lo que vivimos juntos en el bosque. Y después te fuiste con el asqueroso gusano de Malfoy, sabiendo cuanto te necesitaba. Abriste tus piernas para él, y luego pariste a sus bastardos.
- Harry termina con esto. Nunca sucedió nada en el bosque. Siempre fuiste un hermano para mí. Debes dejarnos ir por favor. Tú no eres un tirano sádico. Eres mi amigo. No nos hagas daño. Piensa en tus ahijados. Si me lastimas los dejarás solos en el mundo.
Las lágrimas fluían por las mejillas amoratadas de Hermione y su ojo izquierdo apenas si era una fina línea a causa de la inflamación. Harry la había golpeado más temprano, cuando intentó pedir ayuda por el pequeño ventiluz del baño.
- deja de hablar de tus inútiles bastardos. Comienza a olvidarlos. Darás a luz a mis hijos y no competirán por tu amor con ellos.
Harry guardó su varita en el bolsillo trasero de su pantalón muggle y comenzó a sacarse el cinturón. Sabía que tenía el tiempo contado para marcharse. Pero Hermione se veía demasiado sensual en ese instante. Y mientras lloraba, su pecho abundante subía y bajaba haciendo que su pene se endureciera hasta el punto del dolor.
Liberó su erección y gateó sobre la cama mientras usaba sus rodillas para abrir las piernas de Hermione. Ella estaba semidesnuda en la cama. Más temprano él había usado su varita para cortar una a una las prendas que le había hecho vestir el día que la sacó de su casa.
Ese había sido un mal movimiento. No tenía idea de cómo haría para sacarla de la casa sin ropa. Probablemente debería ponerle las prendas de Gabrielle. La francesa parecía tener más o menos su talla y ya estaba muerta, así que no protestaría por el robo.
Hermione se retorcía mientras él arrastraba su lengua por su vientre expuesto y eso lo excitaba aun más. Estaba a punto de abrir sus piernas para penetrarla cuando un golpe lo lanzó hacia atrás con violencia.
La bruja había usado todas sus fuerzas para golpearlo con el barrote de la cama y la conmoción por el impacto lo alejó de ella. Ella se puso de pié y descargó otro golpe mientras gritaba con frustración.
Harry intentaba protegerse de los golpes de barrote mientras luchaba por alcanzar su varita. Que ella lo estuviese golpeando lo había descolocado por completo.
- te mueves y te mueres Potter.
Otro golpe descendió sobre él. Y a ese le siguieron otros en todo su cuerpo. Hermione le estaba devolviendo golpe por golpe con el barrote que había desprendido a tiempo de la cama de hierro.
- ¿sabes?, podría devolverte todo el terror que nos causaste a Ginny y a mí. Sé que te gustaría. Debería matarte por amenazar a mis hijos, por intentar violarme, por secuestrarme y por mentirme tantas veces. Sé que Draco te mataría, se que él lo haría. Debería llamarlo y dejarlo que se haga cargo de ti. Maldita y sucia cucaracha. Pero no lo haré. No vales la pena. ESTAS ACABADO POTTER.
Ese golpe impactó de lleno en sus rodillas y pudo sentir claramente como el hueso se astillaba por el violento impacto del metal.
- adelante. Mátame. No puedes hacerlo. Solo eres la puta de Malfoy. No eres nada, no eres nadie. ¡ASQUEROSA SANGRE SUCIA!
La puerta se abrió de golpe y Draco la atravesó varita en alto. Ver a Hermione sana y salva alivió su pecho, pero al reconocer su desnudez y como golpeaba a Potter hizo encender la más pura ira en su interior.
Lo mataría. La maldición asesina picaba en el borde de su lengua. Estaba seguro de que podría hacerlo. Mataría a Potter y vengaría todo el dolor que les había causado. Pero eso le haría las cosas fáciles. Él saldría ganando. Siendo un ex mortífago, matarlo solo le daría un pase directo a Azkaban y a Potter una tumba y probablemente un monumento.
Tampoco podía permitir que Hermione lo liquidase a golpes. Merlín sabia que ella estaba en todo su derecho de hacerlo picadillo con esa barra metálica, pero no podría dejar que la madre de sus hijos se arruinarse la vida por esa escoria que no valía ni el aire que malgastaba al respirar.
Corrió hacia ella y le quitó la barra de las manos, aunque no pudo quitarle las esposas. Usó su saco de vestir para cubrir su desnudez y la abrazó con fuerza temiendo que volviera a desaparecer si parpadeaba.
Potter gimoteaba en el suelo y podía oír claramente como los demás aurores subían en tropel las escaleras. Cuando sintió los gritos, él no había podido esperar y se había lanzado a la carrera para alcanzar a su mujer y rescatarla de ese mal nacido. Pero aparentemente, Hermione tenía casi todo bajo control.
-terminó Hermione. Todo terminó.
- yo… no sé como…
- hiciste lo que debías hacer mi amor. No te preocupes. Ven salgamos de aquí. Vayamos a casa. Ven conmigo Hermione, tus hijos están esperándote ansiosos.
Hermione se sintió a salvo por primera vez en muchos días. Los fuertes brazos de Draco la envolvían mientras la bajaba por la escalera en andas. Cuando él la acunó, ella simplemente cerró sus ojos y se dejó mecer por el amor de su vida. La pesadilla había terminado.
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- Paciente Ginevra Weasley. Mujer, 26 años. Neumotórax por fractura costal. Fractura expuesta de brazo izquierdo y posible ruptura de bazo. Contusión cerebral. Se le administró oxigeno y se la estabilizó en el camino.
- por favor Ginny no me dejes. No me dejes princesa.
El paramédico vociferaba mientras bombeaba oxigeno con el respirador de mano. Theo oía el diagnostico y a su vez gritaba órdenes para que liberen el paso hacia el quirófano. Blaise solo podía correr junto a la camilla y tomar la mano derecha de Ginny que cada vez estaba más fría. Él estaba aterrado.
Era noche de luna llena. Y en su mesa de quirófano estaría nada más y nada menos que Ginny Weasley. Al parecer Potter la había golpeado hasta el cansancio y había perforado un pulmón cuando quebró una de sus costillas. Ella estaba realmente grave.
El hijo de puta estaba siendo atendido en la sala de shock y el hospital estaba infestado de Aurores. Hermione había hecho un buen trabajo rompiendo sus piernas, y Blaise había pateado sus costillas hasta que un auror lo detuvo. Como medimago, él no debería alegrarse de las heridas de un paciente, pero sinceramente, Theo pensaba que era poco castigo lo que había recibido, comparado con lo que él le hubiese hecho si hubiese tocado a su Luna.
La pobre chica estaba grave. Potter la había molido a golpes mientras la tuvo secuestrada. Hermione se veía mejor, pero sabía que había heridas que no dejaban huellas externas. Había sido Luna quien decidió que podía atenderla. Solo esperaba que asistir a Granger no afectara su salud o la de su bebé no nato.
Si Luna se sentía remotamente mal por culpa de todo lo que Potter había hecho, Theodore Nott arrancaría su piel a tiras.
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- listo. Con esto debería bajar la inflamación en tu ojo. El resto sanará pronto. Y el mareo pasará luego de que comas algo.
- gracias Luna
- no hay por qué Hermione. ¿Puedo preguntarte algo?
- dime.
- Harry, él… ¿te violó?
- no tuvo oportunidad. Me liberé a tiempo y pude defenderme.
El alivio inundó el rostro de Luna. Ella había convivido muchos años con la falsa idea de haber sido forzada y no deseaba eso para nadie.
- voy a darte el alta Hermione. Sé que estar aquí no te hará ningún bien. Ve a casa. Date una ducha, come algo y descansa con tu familia. La pesadilla terminó, lo prometo.
- Gracias Luna, y… felicidades por tu bebé.
Ambas se fundieron en un abrazo sincero. No había visto a Luna en casi una década. Ellas no habían sido grandes amigas en el pasado. Pero Hermione estaba segura de que el futuro se veía prometedor.
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Blaise estaba reviviendo su peor pesadilla, otra vez. Astoria había muerto tras esa puerta tres años antes. Su primer amor había muerto dando a luz al hijo de su mejor amigo. Y el amor de su vida, ahora luchaba por sobrevivir luego del ataque de quien todos consideraban un héroe.
Los tres días en los que no supo nada de ella no pudo comer, dormir o siquiera pensar en otra cosa que no fuera desollar a Potter. Él había lastimado tanto a Ginny en el pasado, y ahora osaba llevársela de sus brazos. Blaise no había tenido tanto miedo ni siquiera durante la guerra. Perder a Ginny lo destrozaría completamente.
- por favor Tory. No dejes que muera. Dijiste que allí afuera había alguien para mí. Alguien a quien amar. No te la lleves contigo Astoria. No hagas que quede solo nuevamente.
Uno a uno los Weasley comenzaron a llegar al hospital. Habían terminado contándoles a los padres de Ginny lo que Potter había hecho y ahora estaban ahí con él, esperando que ella sobreviviera a la cirugía de emergencia.
La señora Weasley tomó su mano y ambos permanecieron sentados observando la puerta del quirófano, intentando sanar a Ginny por pura fuerza de voluntad.
Draco había estado un breve instante con él, solo para comunicarle que llevaría a Hermione a casa. Blaise sabía que su amigo hubiese permanecido junto a él, si no fuera porque su propia mujer también había pasado por el mismo calvario. Él comprendía su ausencia.
Luego de lo que parecieron horas, una enfermera les dijo que la cirugía había sido un éxito, pero que las siguientes cuarenta y ocho horas eran críticas. Si ella sobrevivía, entonces todo estaría bien.
La primera en entrar a la habitación a la que llevaron a Ginny fue su madre. Blaise hubiese deseado hacerlo primero, pero comprendía que la señora Weasley tenía prioridad allí. Luego entró su padre y finalmente sus hermanos fueron turnándose.
Luego de que todos comprobasen que ella estaba viva, fue su turno para ingresar. Su leona de melena de fuego parecía diminuta en la gran cama de hospital. Su hermosa cabellera había sido profanada. Los médicos habían tenido que cortar su cabello rojo para poder operar un hematoma subdural, producto de un fuerte golpe en su cabeza.
Seguramente ella estaría furiosa porque alguien había osado tocar su pelo. Blaise amaba su largo y lacio cabello rojo, pero más la amaba a ella. Y prefería tenerla así, con el cabello corto, y no muerta.
Cientos de pitidos, tubos y luces extrañas rodeaban su cuerpo. Una ingente cantidad de vendas cubrían sus heridas y sus altos y majestuosos pómulos estaban hundidos. Lucia demacrada, pálida y si no fuese por el trémulo vaivén de su pecho, Blaise la hubiese creído muerta.
- hola princesa. Te extrañé. Me diste un susto enorme. No vuelvas a irte. No te vayas sin mi Ginny…
Blaise besó su mano sana mientras se sentaba en la silla junto a la cama de hospital. No habría poder en el mundo que lo moviese de su lado. No apartaría su mirada de esa cama ni por un instante, hasta que ella la abandonase definitivamente y pudieran irse a casa a descansar.
Era su tercer día de guardia ininterrumpida, Blaise no se había movido del sillón junto a la cama de Ginny más que para ir al baño o comer algo, cuando la señora Weasley lo obligaba.
Las cuarenta y ocho horas críticas habían pasado. Ginny aun estaba delicada pero el peligro de muerte inminente había quedado atrás. Su leona seguiría allí por mucho tiempo más y esa noticia no tenia precio, el alivio que sentía era inconmensurable.
Blaise dormitaba sentado, apoyando su cabeza sobre el borde de la cama, cuando sintió una tibia caricia en su mejilla que lo despertó de inmediato.
- deberías afeitarte, hombre de chocolate. Y ya que estás, un baño no te vendría mal.
- Ginny…
-¿Dónde estoy? ¿Todo terminó?
- estás en san Mungo. Todo terminó preciosa.
- me alegra. ¿Y Hermione?
- en casa con Draco y sus hijos.
- ¿y…?
-¿Potter?, en Azkaban esperando su juicio.
- ¿estuviste aquí todo el tiempo?
- sí, tenía miedo de que te escaparas de mi.
- no vas a deshacerte de mi tan fácil bombón.
- te amo Ginny. No vuelvas a dejarme, moriría.
Blaise se incorporó y delicadamente cubrió los labios resecos de Ginny con los suyos. Había orado a quien quisiese oírlo porque le permitieran volver a ver su sonrisa.
- y yo... Blaise… mientras estaba en… ya sabes... Iré al grano. ¿Te casarías conmigo?
- no lo sé pelirroja. Debo pensarlo, no has puesto una sortija en mi dedo, ni te has arrodillado.
Ginny sonrió y luego gimió de dolor. Moverse le había recordado que ella estaba mal herida aun. Pero valía la pena. El gesto abatido de Blaise se había ido y lo había reemplazado su encantadora sonrisa, esa que era capaz de derretir glaciares.
- di que si y en cuanto pueda moverme, me arrodillaré.
- ¿eso es un comentario con doble sentido señorita Weasley? Estuviste al borde de la muerte hasta hace unos días y ya estás haciendo propuestas indecentes…
-¿qué si lo es? Con tú y yo en una cama, nos sobra el juez y los testigos.
- Solo comprobaba. Y la respuesta es sí, Ginny. Podría traer al ministro ahora mismo si lo pidieras.
- agradezco la intención, pero una bata color vomito no es algo que imagine como vestido de novia…
Ginny volvió a acariciar la mejilla barbuda de Blaise y sonrió. Esta vez no lo hizo demasiado, porque aun le dolía todo su cuerpo.
- te amo pelirroja.
- No tanto como yo hombre de chocolate.
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Podía sentir el pesado brazo de Draco rodeándola, como si temiese que podría escaparse mientras él dormía. Lejos de incomodarla, sentir su suave respiración y su fuerte agarre la hacía sentir segura, feliz.
Habían pasado cinco meses desde su secuestro y él no había permitido que se marchara. Había exigido que ella y los niños viviesen permanentemente con él en su casa. Él no había aceptado un no como respuesta.
Draco había estado tan paranoico los primeros días que había hecho que los magos de más renombre, especialistas en seguridad, levantaran todo tipo barreras mágicas en la casa. Probablemente, descontando Hogwarts y Gringotts, su nuevo hogar fuese el sitio más seguro del mundo.
Hermione estaba desnuda bajo las sabanas. La noche anterior se había dormido sin ponerse el pijama. Estudiaba la manera de deshacerse del agarre de Draco sin despertarlo para poder vestirse, ya que pronto despertarían los niños, y no le apetecía que la encontraran en esas fachas.
Cada vez que se movía, Draco ajustaba más su férreo abrazo. Como si fuera alguna clase de serpiente constrictora que no estaba dispuesta a liberar su presa. Estaba a punto de despertarlo cuando la puerta se abrió de golpe.
- ¡PAPI, MAMI!, ¡DESPIERTEN!, ¡VINO EL TIO BLAISE!
Tres voces infantiles coreaban llenas de energía y saltaron sobre la cama despertando de golpe a Draco. Scorpius saltó sobre su padre y sin querer golpeó su entrepierna. Altaír y Blaise, que estaba en la puerta, se encogieron de dolor empático. Mientras Hermione reía a carcajadas e intentaba tapar su desnudez con las sabanas.
Cuando Draco vio a su amigo en la puerta, automáticamente interpuso una almohada entre Hermione y los ojos de su amigo.
- ¿qué haces aquí Blaise?, ¿tú no tienes una casa o una novia?. ¿Por qué vienes a joder a mi casa tan temprano?
- buen día libélula. Vine a desayunar con mis ahijados.
- tú lo que haces Blaise, es escaparte de la organización de la boda.
- ya sabes el dicho muggle Hermione. Soldado que huye… vamos chicos, vayamos a la cocina. Dejemos a papi y mami vestirse.
Blaise se giró dando la espalda a la gran cama matrimonial y esperó a los niños. Que se colocaron en fila tras él y todos juntos salieron haciendo un extraño baile, mientras su padrino cantaba una tonta canción sacada de una película muggle infantil.
- ¿te duele?
- como el demonio. Estoy seguro que Scorpius tiene un radar para patearme justo allí. Dice que quiere ser un hermano mayor, pero juro que hace su mayor esfuerzo para dejarme estéril.
- es un bebé, Draco. Aun no mide su fuerza.
Hermione besó su mejilla y salió de la cama contoneándose mientras se dirigía al baño de la habitación.
- ¿vienes?
Por toda respuesta, Draco saltó de la cama y corrió tras ella. Podría estar dolorido a causa del reciente golpe que su hijo le había dado. Pero jamás despreciaría a Hermione invitándolo a bañarse juntos.
Por primera vez en su vida todo estaba bien. Todo estaba en orden y era realmente feliz. Potter se pudriría en Azkaban. Theodore había sido padre, Blaise se casaría pronto. Y una sombrilla en la playa de las islas de Bahamas los esperaba para unas merecidas vacaciones en el paraíso.
Fin.
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N.a: ¡fin del último capítulo! Gracias a todos/as por haberme acompañado en esta historia. Pero tranquilos/as que aun nos queda el epilogo. Gracias por todos los review y follow. Saber que les gusta lo que escribo y leer sus teorías es la más grande motivación que tengo para hacer esto. Sin más, ¡HASTA LA PROXIMA!
