Aviso: Lemon yuuri, leve.
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-*Capítulo Final*-
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No era un día lluvioso, el sol particularmente era brillante, no así el corazón de Fighter, vestida de negro, al igual que todos en el funeral, más que venir por Taiki, eran las amistades de la pelinegra que la acompañaban, y por supuesto Diamante, Artemis. Al parecer el castaño líder de la compañía Star, solo había acumulado falsas relaciones en su vida, pero una cabellera azul, medio oculta atrás de un árbol llamo la atención de la pelinegra, soltó con delicadeza la mano que sostenía de Serena, y camino hacia esa mujer, creía conocerla de tiempo atrás.
- ¿Ami?
Lo era, y se veía claramente afectada.
-Yo, solo quise decirle adiós, yo...de verdad, siempre lo quise, me niego a creer que fue ese monstruo que dicen en las noticias.
Y si lo fue, pero Fighter debía reconocer que también tuvo un lado bueno, además a pesar del sufrimiento que causó, Taiki Star era y seria siempre parte de su vida.
Y regresando a ese lado maquiavélico que siempre lo caracterizó, pues realizo un complicado plan tan solo para matar a Serena, para separarlas, ¿Por qué se había soltado?
"...ya estoy cansada de sufrir"
Las palabras y lágrimas de Fighter, justo eso, Taiki quiso dejar de lastimarla, ya fue demasiado abusar de ella en el pasado, interponerse en su felicidad con Serena, quitarse de en medio era un modo de pedir perdón, un modo de evitar que Fighter fuera quien lo soltara al fin, porque Taiki estuvo seguro de que así seria, ya no quiso verla llorar, el mismo estaba cansado de luchar por un amor que nunca seria, aunque de seguro se llevó ese último recuerdo, el de su hermana luchando por no dejarlo ir, a pesar de todo.
-No fue ese monstruo- dijo Fighter realmente creyéndolo- solo, nunca lo entendimos- Ami sonrió levemente por esa afirmación-, tal vez lo que le dolió siempre, fue que desapareciste de su vida, ¿Por qué hasta ahora regresas?
-Tuve miedo de verle, hubiera caído en sus brazos, pase muchos años tratando de olvidarlo, pero a pesar de que hice mi vida, nunca lo olvide, solo, no quise faltar a mi juramento de serle fiel a mi esposo, estar aquí no puede contar como una falta de mi parte, ¿verdad?
Fighter asintió levemente.
-Gracias por amar a mi hermano.
Ami le dio un ramo de rosas blancas, las favoritas de Taiki, y se fue tan silenciosamente como llego.
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Dos meses después.
Fighter leía y firmaba varios documentos, Diamante le había aconsejado que lo más pronto posible cambiara sus fechas de presentaciones y arreglara los problemas legales que conllevaba algunas postergaciones. Por fin firmaba el último documento.
—Estoy agotada —dijo masajeándose la sien con la mano derecha y soltando la pluma en el escritorio - dame un respiro por favor.
Diamante asintió levemente, ella quería ver a Serena, quien por alguna extraña razón que no conocía había decidido no regresar a vivir con ella, Fighter por supuesto respetaba su decisión; Serena aseguraba que sólo quería darle un espacio a pesar de qué también quería acompañarla por su duelo, pero lo que no sabía la peli negra era la verdadera razón.
-No puedo más iré a verla.
-Mejor deberías hacerle caso, dense un espacio.
- ¿Eh? ¿Porque dices eso? ¿Desde cuándo la apoyas? Nunca ha sido de tu agrado.
Diamante hizo una mueca, no es que la apoyara, él sabía que Serena estaba embarazada, por supuesto eso le afectaría a Fighter y el no quería verla triste, no veía a la cantante solo como una máquina de hacer dinero, esa su representante, su protegida.
-Mejor espera a que ella te llame.
- ¡Tú sabes algo!
-Figuraciones tuyas, me enoja que te quite el tiempo...
- ¡Maldición, dímelo!
-No voy a meterme en su relación.
Fighter rio, si era el metiche número dos de su vida, después de Taiki, en paz descanse.
Ya sin decir nada salió apresurada dando un fuerte portazo, Diamante rápidamente le llamo a Serena.
-Va para allá.
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Fighter repaso cada una de las últimas horas que paso con Serena, abrazándose luego del funeral, recostadas en el sofá de su departamento, a Serena le encantaba ser mimada, pero esa ocasión la sintió lejana, y antes de eso, por más que tratara de recordar la pelinegra no encontraba el motivo del alejamiento, era cierto que no fue agradable posponer su boda, pero no por eso la rubia debía enojarse, quería que se casaran dos meses después del funeral no era mucha diferencia, ¿ o había cometido otro error? por más que lo pensaba la cantante no encontraba la respuesta, bajo de su lujoso deportivo y toco en la casa de Lita, ahí era donde Serena se encontraba.
Cuando Lita la vio no pudo ocultar su preocupación, pero no hubo sorpresa, estaban avisadas.
-Pasa- dijo un poco nerviosa.
Eso solo hizo que Fighter se metiera corriendo sin saludar, pensando que algo malo tenía Serena, pero no, la encontró sentada en la pequeña sala, abrazaba un cojín con forma de conejito, aunque más bien parecía que lo usaba como escudo, para ocultar algo.
-Hola.
Se veía un poco demacrada y más delgada que antes.
- ¿Estas enferma? - pregunto preocupada.
-Lita, puedes dejarnos solas.
-Claro- contesto no muy convencida.
-No, no estoy enferma.
-Pero luces pálida- dijo acercándose para tocar su mejilla, Serena se alejó un poco- me estas asustando, ¿qué te pasa?
-Yo, bueno, quería tiempo para poder decírtelo, es que, tu hermano murió, yo solo...
Serena comenzó a llorar, Lita reapareció, pero solo se quedó parada.
-No seas tontita, me has hecho mucha falta, si estuve algo ocupada intentando tener algo de tiempo libre, es gracioso, pero ya estoy aquí, si quieres, podemos casarnos antes, yo estoy bien, solo me haces falta tu para volver a tener luz en mi vida...
-Es que...yo- y quito el cojín que estaba usando de escudo, y Fighter pudo ver su vientre abultado, tenía ya cinco meses de embarazo- lo siento, lo arruine todo.
Fighter no podía quitar la mirada de ahí, sus ojos se abrieron tanto que ardían, se había quedado sin palabras.
-Yo no... bueno, es que, sucedió cuando estuvimos separadas, yo...-respiro profundamente Lita le tomo los hombros, su pequeña hermana ya no podía hablar más.
-Ella no lo planeo, no quería salir embarazada, se cuidaron- murmuro con pena-, se enteró justo cuando murió Taiki, pero en verdad te ama, pero no por eso quiso deshacerse del bebé como si fuera un estorbo.
-Lo lamento...-lloro Serena más fuerte.
-El padre...es...-apenas pudo decirlo la pelinegra.
-Kelvin- confirmo Lita- él no quiere meterse en su relación, pero quiere formar parte de la vida del bebé, si tu...
-Yo nunca imagine esto- la interrumpió Fighter- quería tener una vida contigo...
¿Quería? ¿Es decir tiempo pasado? Esperaba una gran pelea, decepción, gritos, insultos, pero no el final de todo; Serena se levantó y le tomo los brazos.
-Enserio te amo, por favor...
-También te amo, pero, simplemente... no puedo.
Se fue alejando de Serena sin querer tocarla, como si su cuerpo fuera de fuego o algún material toxico. Y salió rápidamente de la casa, justo en la salida se encontró con Kelvin, en ese punto Fighter ya estaba llorando furiosamente.
-Señorita Fighter yo...- no lo dejo terminar, le dio un puñetazo y subió rápidamente a su deportivo, dejando el rugido del motor como despedida.
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Kelvin sirvió de apoyo para Serena, después de todo era el padre del niño, ya en su séptimo mes de embarazo descubrieron el sexo, la rubia hizo un alto en sus estudios, pero le aseguro a Lita que regresaría, necesitaba prepararse, quería darle lo mejor a su pequeño, aunque claro, aceptaba de buena gana la ayuda del chico de lentes.
A veces, aunque no quería, escuchaba noticias de Fighter Star, una gran gala, una aparición en algún evento de beneficencia, la película en la que participo con su voz, dándole vida al cantante Seiya Kou, una versión alterna que sugirió la autora de sailor Moon, donde la princesa de la luna y el cantante de otro planeta quedaban juntos, una ilusión, Serena deseaba con todas sus fuerzas una versión alterna de su vida, donde Fighter la aceptaba con su hijo, y eran felices incluso con Kelvin en medio.
Un día se aventuró a buscarla en el departamento, pero ya no la encontró, la cantante lo había vendido, otro día se topó de casualidad con Artemis en un centro comercial.
-Señorita Kino, su estado le sienta bien- la rubia tenía ya casi nueve meses.
Iba con su hermana buscando una ropa para el bebé, y algunos accesorios, no quiso un baby shower, y aunque estaba triste, era feliz por el bebé, pero no estaba para fiestas, aun no.
-Gracias.
-Ah, esa es una bonita muñeca, ¿tienes hijos?
-No, yo no, pero Luna si, y es una de las razones por la que no estamos juntos.
-¿Como?
-Yo amo mucho a Luna, pero no formalizamos nada por eso, ella me fue infiel hace mucho tiempo, resulto embarazada, yo quiero mucho a Diana, pero no es mi hija, no podemos ser una familia, y no lo veo posible, asi que tenemos una especie de noviazgo largo.
Serena reprimió un gemido de dolor, era como la confirmación de lo que ella viviría, aunque peor, Fighter ni siquiera le había comprado algo a su bebé, mucho menos proponerle un noviazgo o alguna relación de amistad, ella sentía que había perdido ya a la cantante, pero a pesar del tiempo, aun no lo quería aceptar.
- ¿Podemos tomar algo? ¿Gustas algo? - pregunto Lita interrumpiendo, no le gustaba el camino de la conversación.
-No muchas gracias, fue un placer verlas.
-Fighter...-murmuro Serena.
-Ella está bien, no se encuentra en Japón, no se cuando regrese, hasta luego.
-Y me caía bien- bufo Lita.
-Mejor...-dijo Serena con los ojos llorosos- sigamos buscando más cosas para el bebé.
Lita tomo con cariño el brazo de su hermana.
-Ya deberías tener un nombre.
-Tengo uno, y él lo sabe, es mi secreto, así le nombro, cuando estamos solos- comento con una leve sonrisa mientras acariciaba su vientre.
Esa noche Kelvin llego a cenar a la casa de Lita, tenían que hablar de algo importante, después de la cena, solo ellos se sentaron en la sala, Lita y su familia se fueron a dormir, mientras hablaban de cosas del trabajo de Kelvin, ella miraba la televisión, no es que quisiera ser grosera a propósito, pero un tema que deseaba evitar a toda costa.
-Aún falta la cuna, ¿verdad? - cuestiono ella mirando hacia esa esquina de cosas apiladas.
-No es de lo que deseo hablarte.
-Lo sé.
-Se que no quieres casarte conmigo, eso ya lo acepté, pero, ¿no vamos a vivir juntos?
-Eso sería lo mismo que ser una pareja, te quiero mucho, pero no te amo.
-Me lo has dicho muuuchas veces, pero, ¿no crees que será incómodo para la familia de tu hermana? digo, esta casa es pequeña, y bueno...
-Voy a alquilar un departamento, trabajare duro.
- ¿Y el bebé?
- ¡Pues a una guardería!
-Podrías dejármelo a mí, es decir, mi mamá está loca de emoción porque será abuela- Serena suspiro fastidiada, era una buena mujer, pero ya hasta tenía la idea completa de que escuela y trabajo podría tener su futuro nieto, era algo metiche- ella puede cuidarlo, estaría mejor que en una guardería...
De pronto la voz de Kelvin paso a segundo plano, en la televisión pasaban imágenes recientes de Fighter, y no estaba sola, iba con Rei, Mina, Yaten y una pelirroja que no conocía, en una fiesta en Seúl, el chisme es que no sabían quien era la pareja de la pelinegra, pero era muy notoria la cercanía de Fighter con la pelirroja, miro celosa, como su antigua prometida le sonreía a esa otra, se tocó el pecho.
Entonces una contracción llego, se dobló por el dolor.
- ¡Señorita Serena! ! ¡Está bien!
-¡Naaada bien, tonto!
-Que son esos gritos- llego Lita apresurada.
Y un poco de agua saliendo, había llegado el momento del parto.
Fue llevada al hospital por Andrew y Kelvin, Lita tuvo que quedarse a cuidar a su hijo, llegaron sin problemas al hospital, mientras que Andrew inicio los tramites Kelvin acompaño a la futura madre de su hijo hasta que las enfermeras lo detuvieron, los dolores del parto hacían que la rubia gritara y llorara mucho.
- ¡Llega mi nieto! ¡Cielito bonito! ¡Chiquit...!- exclamo una voz chillona, era la madre de Kelvin.
Serena se preguntó enmedio del sufrimiento como era posible que hubiera llegado tan rápido, no le caía bien, pero tenía que aceptar que sería parte de la vida de su hijo, esa voz chillona se fue apagando, y la de Kelvin tratando de callar a su madre.
Como primeriza hizo lo mejor que pudo, pujo, grito, lloro más, sudo, y de pronto el llanto de la vida.
-Es un niño precioso- dijo una de las enfermeras- igualito a usted.
-Gracias a Dios- suspiro Serena sonriendo, mirando esos pequeños mechones rubios, y se desmayó.
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Cuando despertó, su cuarto estaba lleno de flores, globos, regalos, Fighter. Serena se preguntó si seguía en el mismo hospital, esa habitación se veía lujosa de lo normal.
- ¡Fighter! - dijo casi levantándose.
-Tranquila, bombón, quería que estuvieras cómoda.
- ¿Qué haces aquí? - pregunto con reproche- ¿no deberías estar con tu amiguita?
-Estaba allá, pero al pendiente de ti, quería estar completamente segura de que yo también deseaba ser madre.
- ¿Como dices?
-Me tome mi tiempo, bien pude decirte que no me importaba que tuvieras un hijo, pero no, no era algo que yo siquiera deseara, es decir, yo nunca me vi teniendo un hijo, no era algo que planeara.
-No comprendo.
-Te amo, nunca deje de amarte, pero necesitaba tener un espacio, no quise decírtelo, sé que fui cruel y egoísta, pero, también había la posibilidad de que no quisiera formar parte de esto, y también quise darte la oportunidad de que rehicieras tu vida con Kelvin, como una familia normal.
- ¿Normal? ¿Si estoy contigo no sería normal? - cuestiono enojada.
-Pues no, Kelvin es el padre, tú la madre, y yo, seré otra madre, ¿o que esperabas? ¿Qué yo fuera otro padre? no me gustan los vestidos, pero tampoco soy un hombre.
-Creo que ya me perdí, pero tú, ¡es que tú! ¡Andas con una pelirroja artificial!
-Kakkyu es una antigua amiga, amiga- puntualizo para calmar a la rubia-, la invite a Corea porque estaba muy triste, su madre recién murió, y peleo con su esposo, aunque seguro se van a arreglar pronto, ella también está embarazada, recién lo descubrió, lo que volvió a llevarme el centro de todo, tu, tu bebé, Kelvin, yo sentí que sobraba, pero más bien era que tenía miedo, no tuve una linda familia, y nunca pensé enserio hacer una.
- ¿Y ahora?
Fighter suspiro y le tomo las manos, beso ambas.
-Lo que trato de decirte, es… ¿te casarías con esta cantante tan tonta? ¿quieres formar una familia de otro mundo?
-Siempre- contesto llorando.
Se abrazaron gustosas, estaban seguras de que ahora si tendrían su final feliz.
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La boda fue tan hermosa como se habían imaginado, y aunque fue todo un escándalo que Serena se presentara con su hijo a la boda, eso no les importo a ambas, era tanto el amor que irradiaban, como un par de estrellas, o un trio de estrellas, pues Seiya era un hermoso bebé que formaba parte de ellas, o una pequeña constelación, porque Kelvin era un padre comprensivo, era vecino de ambas, abuela incluida, Fighter casi se arrepiente al conocerla. Haruka y Michiru se hicieron muy amigas de la pareja. Rei, Mina y Yaten igual, resultaron ser un trio fenomenal, Fighter aún se preguntaba como funcionaban tan bien, ellos se quejaban de que no hubiera matrimonios de tres.
Artemis y Luna siguieron en su eterno noviazgo, aunque el primero comenzaba a pensar que tal vez podrían ser una familia, tal como la cantante le había demostrado que se podía.
Lita no podría faltar, estaba tan feliz de ver a su hermana unida a la mujer que amaba, cuando le pidió a la cantante ayuda, nunca se imaginó que eso terminaría así.
Cuando Lita le reprocho a Fighter su lejanía, ella se disculpo diciendo que era una mujer de decisiones, tenia que pensar muy bien que una vez que aceptara al hijo de Serena, ella no se arrepentiría, o le reclamaría en un futuro por ello, además de que cuando se decidió, comenzó a realizar unos cambios en su vida, inicio vendiendo el departamento y compro esa gran casa que ahora era su hogar, era como quemar los puentes para no volver atrás, y bueno, también quería ver si Serena viéndose sola, era capaz de esperarla aunque no tuviera esperanza, o se iría con Kelvin, o incluso con alguien más, fue una apuesta arriesgada, pero Fighter no se arrepentía de haberlo hecho así.
Pronto llego el invierno, luego la primavera, Seiya casi caminaba, y era ya mas independiente, por eso aprovechando a la abuela fastidiosa – señora amable quiso decir- Fighter dejo encargado al pequeño con ella y Kelvin, unos días, para llevar a Serena a una mini luna de miel, pues no habían podido tener una, el viento las llevo hasta las paradisiacas playas de Aruba.
- ¡La habitación es inmisariamente espaciosa!
-Siempre quejándote del espacio.
Ambas vestían ropa holgada, y gafas, de ver a su amada vestirlo siempre que podía, Serena la había tomado cariño a ese accesorio.
-Es que seguro gastaste una fortuna, digo, podíamos viajar en turista, ¡pero no! La famosa idol: Fighter Star tenía que comprar un Jet privado.
-Te quejas, pero sonríes.
-Sonrió porque soy la mujer más feliz del mundo.
-Te equivocas bombón, yo soy la mujer mas feliz del mundo, tu eres la segunda, y muy afortunada que me atrapo.
-Soy muy lista.
Ambas se acercaron, Serena por el cuello, Fighter por la cintura, comenzaron a besarse lentamente, caminaron por puro instinto a la cama, el deseo estaba pintado en la mirada de ambas.
Pronto el atardecer ilumino dos cuerpos que se acariciaban desnudos, para ese momento la rubia ya había aprendido algunas cosas de su esposa, como que le gustaba que le acariciara el abdomen, que le besara las orejas, y que le lamiera el alma, pero Fighter seguía siendo la experta amante, la que le sacaba gemidos de placer, la que hundía dedos y lengua en sus entrañas, quien acariciaba con las manos sus rosados pezones, la que besaba y chupaba cada parte de su cuerpo.
-Aaah, mi amor- gimió Serena al borde del clímax.
-Te amo- ronroneo Fighter.
-Eres hermosa- abrió los ojos para admirar como la larga y suelta cabellera oscura enmarcaban el rostro de su mujer, los ojos, ¡oh esos ojos! ¡amaba esos zafiros con locura!
-Lo soy- río la pelinegra.
A Fighter le encantaba estar encima de ella, porque le gustaba tener el control, porque sabía, como enloquecía a la rubia el roce de su sexo con el propio, deslizándose sobre ella, sabía bien como acariciar su monte de venus, hasta disparar miles de fuegos artificiales en su interior, o descargas eléctricas desde el sur hasta el centro de su vientre, Fighter quien le quitaba el aliento, quien siempre la amaría, tal vez algun día dejaría ser la Madonna asiática, pero siempre seria su estrella, su todo.
Fin.
¡Por fin! ¡Hace mucho que no terminaba una historia! ¡Estoy feliz!
Pues todos fueron felices.
Fue difícil escribir ese pedacito de lemon, siempre se me han dificultado, pero espero haya sido de tu agrado. Bueno, fue difícil escribir todo, no me he sentido bien este dia (de salud) y aunque los animos no han estado muy bien últimamente, escribir me ayuda, aunque es difícil escribir deprimida, pero aprovechando mis cinco minutos de felicidad ¡helo aquí!
Gracias por los comentarios, siempre son una motivo para levantarme: Serenalucy, Abel Gregov, Emily Vargas L , Alex Mar Zarbritz , kinesukikinomoto, Serenity usagi, amely614, Vanely Moore ¡gracias!
¡Feliz cumpleaños Fighter!
¡Besos de tinta!
