Los últimos días habían sido un estrés, volver a su edad real, conocer a uno de los seres más fuertes (según lo dicho por haibara), saber que los Vongola están implicados en la mafia. Durante esos días ignoro las llamadas de Hattori incluso se enteró por Haibara que el detective apareció ante ella y exigió verlo.

Lo cual se ganó la ira de la científico que se molestó ante la interrupción del chico de Osaka. Ahora se dirigía a su hogar esperando la tranquilidad de esta para poder meditar lo sucedido en los días pasados, o eso pensó hasta que entro a su casa y sintió como alguien le abrazaba efusivamente.

– ¡Shin-chan!

La cantarina voz de su madre lo sorprendió y a la vez no tanto, miro a su padre quien bebía una taza de café en el sofá de la sala y le recibía con una tenue sonrisa. Se acerco aun con su madre pegada a él y tomo asiento.

–Que malo eres Shin-chan, ¿porque no le has dicho a Ran-chan que has vuelto?

No respondió porque no quería entrar en una discusión sobre si lo que hacía era correcto o no, su madre a pesar de saber cómo actuaban tanto su padre como el, siempre trataba de mediar la situación imponiendo a veces su filosofía, no le parecía mal después de todo personas como su madre eran necesarias en su vida, pero el mejor que nadie sabía que en ese momento no era el indicado para hablar con Ran.

Ella exigiría respuestas que merece saber, no obstante, el momento es el menos indicado y sabe que Ran es lo suficientemente terca para buscarlo hasta saber la verdad, y el no piensa exponerla a algo que él se involucró por su ego.

– Entonces serias tan amable de contarnos lo que ha sucedido.

La voz calmada de Yusaku logro aminorar sus sentimientos de culpa, aunque aún podía escuchar los reclamos de su madre, pero ambos hicieron caso omiso de ello, había cosas más importantes de que hablar.

La conversación fue lenta y pausada, incluso su madre escucho en silencio mientras Shinichi relataba lo sucedido en los últimos días, sus padres lucían algo preocupados por la inclusión de la mafia sobre todo porque ninguno había esperado que la compañía Vongola estuviera involucrada.

–Así que la mafia se ha involucrado debido a que la organización ha hecho enfurecer a uno de los arcobalenos, entonces los rumores no estaban del todo errados.

–¿Rumores? –Miro con curiosidad y confusión a su padre, quien tomaba con tranquilidad café.

–Como sabes hijo, a lo largo de mi carrera como escritor estuve involucrado en casos e investigaciones en favor de la creación de mis libros, eso me abrió las puertas a lugares que una persona normal ni pensaría en cruzar.

–Quieres decir que ya sabias sobre los arcobalenos.

–Hay ciertos círculos además de la mafia que los reconocen, como militares o gente de muy alto nivel, no me han mencionado mucho pero no fue difícil unir las piezas, el punto es que el rumor que corre por aquellos círculos es que la organización le quito algo de suma importancia a Reborn-san y este se ha dedicado a cazarlos, por eso es que se han vuelto más precavidos aun así el hitman ha dado con varios puntos de reunión.

– Entonces el aura escalofriante que sentí, no fue ninguna alucinación mía.

–Hijo no te diré que te retires, pero ten cuidado, sobre todo porque veras cosas que tu tacharas de deshonestas, debes recordar que son la mafia y que tú has hecho un trato con ellos, seres que ni el FBI o la CIA han podida atrapar o que siquiera conozcan.

Shinichi tan solo asintió sabiendo que tenía razón, pero no podía sacar la mirada llena de determinación de aquel hombre llamado Rokudo Mukuro, era cierto que ser un mafioso te hacía del todo menos honesto, pero no comprendía porque llegaban tan lejos, porque por lo poco que había observado y las palabras que le dijo aquel hombre, llego a la conclusión de que lo que estaban haciendo era por Kid.

El sonido de un celular rompió el estado meditativo de los Kudo, Shinichi se percató que se trataba del suyo, y mostro una expresión de tristeza al descubrir que se trataba de Ran, por lo que simplemente lo dejo sonado para seguir en la plática con sus padres.

Ya llegaría el momento de hablar con ella, pero ahora tenía algo mucho más importante que hacer.

Ran miraba con frustración su celular, Shinichi no respondía su celular y por si fuera poco nadie le había dicho que Conan se marchó con tanta urgencia. Su padre había estado feliz lo cual hizo que se ganara una cena fría y que su cerveza favorita desapareciera.

No sabía que estaba sucediendo pero estaba molesta porque tanto Shinichi y Conan tienden a correr directamente hacia el peligro sin importarle las consecuencias y lo peor de todo es que ellos le ocultaban algo de manera tan descarada aunque su padre la llamara paranoica o Sonoko le dijera que pensaba demasiado las cosas.

Le dolía demasiado porque aun cuando estaba enamorada de Shinichi antes que nada él es su mejor amigo y que no sea capaz de decirle que sucede, solo le dejaba con la duda si el realmente consideraba su amistad como algo valioso.

El sonido del timbre atrajo su atención y con rapidez fue a atender, no pudo evitar sonrojarse al ver a un hombre de cabellos castaños y ojos marrones sonreír con tanta amabilidad.

–Buenas tardes, esta es la residencia Mouri ¿Verdad?

Ran asintió algo embelesada, por alguna razón sentía un tranquilidad que emanaba de esa persona y le hacía sentir segura.

–¡Ran! ¿Quién es?

Escucho a su padre gritar, la chica dejo pasar al desconocido suponiendo que debía ser alguien que requería los servicios de su padre.

–¿Qué quieres mocoso? –Kogoro miro con desdén al joven frente a él, lo cual fue una mala idea porque la mirada amable que poseía fue cambiada por una fría y peligrosa que solo duro por una fracción de segundo pero que aun así logro su cometido– ¿Qué necesitas?

Kogoro cambio su tono de voz, no importaba que hubiera imaginado aquella mirada, la presencia del joven le mantenía alerta y su postura solo le decía que el joven desconocido no era alguien a quien tomar a la ligera.

–Buenas tardes, lamento interrumpir su tarde. Mi nombre es Tsunayoshi Sawada soy un mensajero de la compañía Vongola.

–¿Se refiere a esa gran compañía que ha sido reconocida en los últimos años? – Ran no pudo evitar hablar ya que igual que su padre estaban asombrados por el anuncio.

–Exacto.

Tsunayoshi no dudo en responder la duda de la joven, se sentía más cómodo con ella, era amable y más receptiva tenía la suficiente sensatez para no mostrar sus actitudes frente a un potencial cliente y no juzga tan rápidamente por la apariencia. A diferencia del padre que muestra un gran potencial, el cual se está desperdiciando de la manera más absurda.

De alguna manera la actitud boba que observo los últimos días le recordaba a su padre Iemitsu, no obstante reconoce que al menos en situaciones que sean peligrosas mantiene un ojo más agudo, sobre todo si es por el bien de su hija. Un ejemplo perfecto es que pudo sentir su leve instinto de matar.

–En unas semanas tendremos un evento, y se me ha dado la orden de solicitar el apoyo del gran detective Kogoro.

–¿Temen que suceda algo?

–No tenemos certeza de eso, pero creemos que si un detective reconocido como usted está ahí, quizás tenga una visión diferente que la policía y note cosas que ellos podrían descartar con facilidad.

–¿En dónde será el evento?

–Paris.

–¡Paris!

Tsuna no pudo evitar sonreír ante el grito de ambos Mouris, de alguna manera era algo cómico y le recordaba a Ryohei.

–El presidente de la compañía planea hacer un desfile de moda para recaudar fondos en beneficio de orfanatos que hay en parís y algunos en Japón, algunos de los diseñadores y modelos tanto de parís como de Japón han accedido a cooperar, por lo que se imagina que habrá mucha gente y puede haber problemas. No se preocupen por los gastos, todo correrá por cuenta de la compañía.

–Acepto –Kogoro estaba emocionado por la oferta, sería una buena forma de animar a su hija quien se notaba decaída por la partida del mocoso.

–Muy bien, una semana antes del evento me comunicare con usted para darle el día y la hora de salida, aunque por cualquier cosa dejare una tarjeta para que se comuniquen con una de las asistentes de la compañía por si desean incluir a alguien más en el viaje.

–¿Esta seguro?

–Por supuesto.

Después de unos minutos más de charla Tsunayoshi se despidió con una sonrisa, al salir del lugar fue recibido por cierto espadachín que se mostraba divertido.

–¿Sucedió algo bueno mientras no estuve?

–No mucho, solo que Hayato me amenazo con asesinarme sino te protegía como corresponde.

–Supongo que esta estresado porque lo deje a cargo allá en Italia.

–No mucho, Shoichi le está dando una mano.

–¿Es así? Entonces todo debe estar en orden.

Ambos empezaron a caminar por las tranquilas calles de Tokio, ambos iban vestidos de manera semi formal, aunque atraían la mirada de chicas y algunos chicos, algo que para ellos ya era natural.

–Se que sonara tonto mencionarlo, pero no crees que te estas arriesgando mucho con ayudar a los conocidos del detective.

La expresión de Tsunayoshi no auguraba nada bueno, Takeshi sabia que varias de las manías que su amigo tenia eran debido al hitman, pero que se estaba conteniendo porque ambos eran familia y esperaba que terminara de hablar.

–Lo digo porque cuando todo esto termine, tu tendrás papeleo como para al menos 1 mes.

El espadachín no pudo ocultar su sonrisa había cosas que no cambiaban como la expresión de pánico de su amigo, recordando que odia lidiar con documentos. Entendía a su amigo y su afán de proteger a todo inocente, pero a diferencia de su versión joven llena de ingenuidad, a veces no podían salvarlos a todo.

Era cierto que harían lo que fuera por la gente pero ellos estaban en una fina línea entre ser vigilantes y estar en el bajo mundo, los Vongola habían cambiado con la llegada de Tsuna pero eso no significaba que eso lo resolvería todo. Por eso Tsuna decidió que vivirían en el bajo mundo pero con sus propias reglas y si cualquiera que se opusiera sería el enemigo.

–No me recuerdes cosas tristes, pero aun así protegeré a todos ellos. Por el bien de Kaito.

–Tsuna.

–Kaito perdió a su padre, quien por amor se convirtió en un ladrón y trato de hacer lo correcto al destruir a Pandora. Yo haré lo que sea necesario para protegerlo a él, no importa todo lo que deba usar y a quienes deba ayudar. No arriesgare la seguridad de Kai por nada del mundo, después de todo si fallamos puede que Shinichi Kudo sea un obstáculo que debamos eliminar.

La mirada color chocolate fue reemplazada por una de un tono naranja que remarcaba la determinación de sus palabras, Takeshi no dijo nada ante las palabras de su amigo y jefe. Estaba seguro que no deseaba acabar con Shinichi pero entendía que no arriesgaría la seguridad de la famiglia por nada del mundo.

Solo esperaba que ese joven detective, entendiera que sus elecciones cobraran un precio, el cual podría ser demasiado alto. Después de todo aquel sentido de justicia era admirable pero a veces el mundo no era tan justo como a muchos les gustaría creer.

Ellos lo habían experimentado en ocasiones desde que Tsuna fue elegido como el sucesor de los Vongola.