Selena miraba a su alrededor en shock, sin creerse lo que le había pasado. Se levantó lentamente y caminó unos pasos hacia atrás antes de detenerse.
-Vale, Selena, creo que no estás loca, sino lo siguiente. Primero escuchas voces, ves cosas donde no las hay, babeas por un chico que te odia, luego el mismo chico te salva, pero te sigue tratando igual de mal – su voz se aceleró cada vez más a causa de la histeria-. Por si fuera poco, después de eso viste a una chica rubia fantasmal, la sigues, te hipnotiza y de repente te lleva a un mundo totalmente extraño, en el cual hay dos lunas, a través de un portal y ahora hablas contigo misma. Confirmado, estas algo más que loca- Selena soltó una risilla que aumentó a una carcajada histérica. Se agarró la barriga. Le dolía de lo fuerte que se reía. Un ruido le llamo la atención, cortando de lleno su risa. Las ramas de los árboles se agitaban a su derecha. Una voz vino de esos árboles.
-...aún no me puedo creer que tengamos que venir aquí. ¡Que se ocupe la familia real de este asunto! - una voz masculina protestó con hastío. Se oyó un resoplido.
-Cállate un rato, Alex. Me molestas. Deja de refunfuñar de una vez, pareces un viejo...ups, espera, es que lo eres-una voz femenina se burló de él.
-Chicos, bajad los humos u os lo bajaré yo. Estamos aquí en busca de la humana que atravesó el portal hace poco ¿no?
-Sí, cierto.
Selena se congeló. Humana que atravesó el portal. Eso la informaba de dos cosas: primero, ellos no son humanos, probablemente (por muy loco que pudiera parecer, no estaban hablando como si ellos lo fueran). Segundo, la buscaban a ELLA. Se giró y empezó a correr en la dirección contraria. Unos pasos se escucharon detrás de ella.
- ¡Mierda, se escapa!
Selena siguió corriendo sin parar. Esquivaba las ramas de los árboles como podía, a la vez que procuraba no tropezar. Empezó a cansarse poco a poco y disminuyó su marcha, sin poder evitarlo.
- ¡Ramas, cogedla!
De repente, las ramas de los árboles se lanzaron a por ella. La cogieron por los brazos y los pies. Selena se sacudió, aterrorizada. Un chico apareció ante ella. Tenía las manos alzadas, en un intento de tranquilizarla. Su cabello verde (¡Verde!) era corto y liso, mientras que sus ojos eran dorados con un poco de marrón oscuro.
-Hey, tranquila. No te vamos a hacer daño.
'' ¡Una mierda que no me lo vas a hacer!'', pensó Selena. Upss, al ver como el chico levantó las cejas, lo dijo en voz alta. Selena se retorció aún más. Intentó tirar de las ramas de sus manos para romperlas, pero estas la sujetaban firmemente. El chico se acercaba a ella cada vez más. Selena lo miró aterroriza, pero entonces lo sintió. Algo dentro de ella crecía sin parar. Selena se quedó quieta y entonces lo vio todo más claro. Miró con fiereza al chico y abrió la boca, pronunciando unas palabras que no sabía de donde habían salido.
-Llamas, quemad.
Las ramas ardieron en fuego azul, sin quemar a Selena. Ella cayó al suelo con un grito. El chico miró las ramas quemadas y luego a ella pálido.
- ¿Pero qué cojones...? ¡Tú eres humana!
Selena lo miró, furiosa. Ella también se había quedado atónita al ver quemarse las ramas con solo pronunciar esas palabras, pero no era tiempo de analizarlo. Era tiempo de correr. Se echó a correr nuevamente, ignorando el dolor que sentía en las piernas de tanto correr y de las heridas que le había hecho las ramas. El chico soltó una maldición.
- ¡Tierra, álzate!
La tierra la cubrió como una enredadera hasta la barriga, interrumpiendo su movimiento al enredarse en sus pies. Selena se quedó bloqueada, sin poder mover los pies. Golpeó la tierra con las manos, sin éxito. Intentó invocar otra vez las llamas sin conseguirlo. El chico apareció corriendo y se detuvo a su lado, pero lo suficientemente lejos para que no lo alcanzara. Se pasó la mano por el pelo, jadeando.
- ¡Chica, creo que tuviste antepasados conejos!
Un pensamiento no apropiado y algo fuerte pasó por la mente de Selena. Ella se rio, a pesar de la situación.
-Creo que eso era obvio, soy una chica-respondió desafiante. No se dejaría intimidar.
El chico alzó las cejas y también se rio.
- ¡Vaya, vaya con la humana-no-tan-humana!
Detrás de él, aparecieron otro chico y una chica. El chico tenía el pelo rubio, casi blanco. Sus ojos brillaban con un curioso color carmesí.
- ¿Ya la cogiste, Alex? Menos mal.
La chica la miró, también con curiosidad. Ella tenía el pelo corto y pelirrojo, a lo tipo chico. Los ojos de ella eran de un color verde claro.
- ¿Esta es la humana? Con perdón, chica, pero no pareces gran cosa.
Selena la miró, molesta. La chica alzó las manos con una sonrisa.
-Dije ''con perdón''.
El tal Alex los miró serio.
-Me parece que no es tan humana. Ella hizo magia de fuego. De FUEGO-lo último lo dijo con énfasis, incluso movió sus cejas arriba y abajo. El chico y la chica jadearon, atónitos.
- ¡Imposible! ¡Esa magia está extinguida!
-Pues lo hizo-replicó el otro cortante. Apretó los puños-y no solo eso, sino que también invocó fuego azul.
- ¿Fuego azul? ¿Me estas vacilando? ¡Eso sí que no es posible!
Selena intentó controlar su miedo. Inspiró hondo y se tranquilizó, manteniendo la mente fría. Tenía que soltarse a la de ya. Cerró los ojos y se concentró. Su mente vagó, intentando encontrar la fuente de poder que había sentido antes. Fue sintiendo como iba creciendo lentamente, pero con fuerza. Encendió sus manos con fuego azul y golpeó con ambas su prisión de tierra. Esta se hizo pedazos. El trio se quedó mirándola con la boca abierta. Alex la señaló.
- ¿¡Lo veis?!
Selena les sonrió desafiante. La adrenalina se había extendido por todo su cuerpo, manteniendo a raya la histeria y el miedo. Las llamas se extendieron. Selena alzó la mano y envió una bola de fuego al suelo delante de ellos tres, haciendo que se cubrieran para protegerse. Empezó a correr nuevamente. Alex resopló.
- ¿No te rindes, eh, coneja? Danna, ya sabes que hacer.
-Sí, sí.
El suelo se congeló debajo de Selena. Se tropezó y cayó de bruces. Intentó levantarse de nuevo, pero cayó otra vez. Se puso de rodillas e intentó derretirlo. Al no conseguirlo, los miro, atónita. Ellos sonreían con un poco de humor. Alex soltó una risilla.
-Cierto, cierto, en vuestro mundo el hielo se derrite con el fuego ¿verdad? Digamos que aquí las leyes de la naturaleza no se cumplen al pie de la raya. Ya lo verás...
-Basta, Alex. Ya sabes que hay que hacer.
El chico rubio miró a Alex, serio. Danna y Alex se miraron entre sí, sombríos. Danna tragó saliva.
-Azazel, ¿no podemos salvarla?
Azazel la observó. Danna tragó otra vez saliva y desvió la mirada. Azazel se acercó lentamente a Selena, con un aura de poder alrededor de él. Selena intentó levantarse. Lo consiguió. Se puso firme, mirándolo. Había intuido que iba a hacer con ella. Si iba a morir iba a hacerlo valientemente. Un poco contradictorio, ya que estas temblando como una gallina, pensó irónicamente Selena. Azazel se detuvo a pocos pasos de ella. Levantó la mano e invocó una espada de la nada. La miró con decisión y un poco de pena.
-Lo siento.
Hizo un movimiento y la espada se dirigió a su cuello. Selena observó con terror, pero a la vez valiente, como la espada se dirigía hacia su cuello. En el último momento, cerró los ojos.
-Quieto, Az.
Selena abrió los ojos lentamente ante esa voz. Delante de ella, se encontraba Ryan mirando a Azazel serio y amenazante, deteniendo la espada con su mano. Azazel abrió los ojos y la boca desmesuradamente, al igual que Alex y Danna. A continuación, la espada cayó al suelo. Azazel se arrodilló rápidamente, al igual que Alex y Danna. Selena los observó con sorpresa, su mirada alternando entre Ryan y los chicos. Azazel tragó saliva y dijo con voz firme:
-Bienvenido a casa, Alteza.
