Selena miraba sin parar de Ryan a los tres desconocidos. El tal Azazel, ¿le había dicho alteza a Ryan? Selena parpadeó y soltó un grito, a lo que Ryan la miró con una ceja alzada.
- ¡Tú!... ¿Cómo que alteza? -Selena sacudió la cabeza- Espera, espera, ¿Qué haces aquí? ¿Qué es este mundo? ¿Dónde estoy? ¿Por qué me querían atrapar como a una presa? -señaló a los tres que estaban arrodillados- ¿Quiénes son ellos? ¿Por qué hay...?
Ryan se acercó a ella y le tapó la boca con la mano, molesto.
-Por la diosa Kira, cállate la boca.
Selena se quitó su mano, enfadada y perdida. Retrocedió unos pasos y se llevó las manos a la cabeza.
-No lo entiendo, no entiendo ¡NADA! ¿Cómo quieres que me calle la boca?
Ryan la cogió por la cintura y la acercó a él bruscamente. Acercó su cara a la de ella, dejando pocos centímetros de distancia.
-Silencio-le cortó fríamente.
Selena fue a protestar otra vez, pero Azazel tosió para llamar la atención. Se había levantado ya, igual que Alex y Danna. Los miraban con curiosidad y algo de recelo.
-Alteza, perdonad que os interrumpa, pero debemos capturar a esa...-por un momento se quedó indeciso, como si no supiera como llamar a Selena- extraña humana.
Ryan rodó los ojos y los miró por encima del hombro.
-Az, deja de hablarme de ''usted''. Llevamos siendo mejores amigos toda la vida, idiota.
Azazel sonrió abiertamente.
-Bueno, supuestamente tengo que dirigirme a ti con ese tono siempre ¿no? -preguntó con burla. Entonces, perdió su sonrisa y frunció el ceño.
-Por casualidad, ¿conoces a esta humana...digo...a esta extraña humana?
Selena rodó los ojos esta vez.
-Y dale con lo de extraña. Por cierto, Ryan, ¿podrías soltarme de una jodida vez? -esto último lo dijo entre dientes, intentando soltarse. Ryan miró a Azazel con una sonrisa. De repente, soltó a Selena para situarse detrás de ella. La cogió por la cintura nuevamente con ambos brazos y apoyó su cabeza en el hombro de ella, con una sonrisa felina.
-Chicos, os presento a la nueva Sacerdotisa real.
Alex, Azazel y Danna se quedaron con la boca entreabierta. Un poco más y se les cae, pensó Selena con gracia. Espera, ¿qué? Selena soltó una patada hacia atrás y le dio en las partes nobles a Ryan. Él soltó un grito y se cayó al suelo, agarrándose sus partes. Azazel y Alex soltaron un grito sorprendido y se echaron a reír a carcajadas. Danna también se rio y dijo entre dientes:
- ¡No más hijos para ti, Ryan!
Selena miro atónita a Ryan, ignorando que este se estaba rodando por el suelo con dolor.
- ¡¿Cómo que Sacerdotisa real?! ¡¿De qué hablas?!
Ryan soltó una maldición y se puso de pie, con la mano derecha aún en esas partes. Miró a Selena sorprendido y enfadado.
- ¡Casi me dejas sin descendientes, enana! ¿¡Pero qué fuerza es esa, chica?!-soltó un taco bastante fuerte al ver reírse a Alex y Azazel-. Algún día os tocará a vosotros, cabrones. Y en respuesta a tu pregunta, enana, te diré que es se-cre-to -esbozó una sonrisa maliciosa-. Menos mal que ese fantasmita te trajo a nuestro mundo. De otra forma me hubiera costado traerte.
Selena apretó los puños, cabreada. Después, un pensamiento se filtró en su mente. Había dicho... ¿chica fantasma? Selena lo miro, su rabia creciendo dentro de ella.
- ¿Chica fantasma? Tú... ¿viste como ella me arrojaba al portal y no la detuviste? Más importante aún, ¿quién cojones eres tú? - los ojos de Selena llamearon, literalmente. Se encendieron con un fuego azul, haciendo que el dorado de sus ojos destacara más.
Ryan la miró, serio.
-Hay cosas que no debes saber, pero, sí, vi perfectamente cómo te tiró al portal, lo que fue mejor para mí así que ¿para qué iba a detenerla? -Ryan se encogió de hombros.
Entonces, Selena lo vio todo rojo. Se lanzó hacia él, furiosa. Ryan, sorprendido, se dejó coger, evitando que Selena se cayera y se diera de bruces en el suelo. Evitaba cada puñetazo como podía. Selena encendió sus puños con fuego, sin aun entender cómo, y lo golpeó más fuerte.
- ¿¡Acaso entiendes como me siento?! ¡No conozco a nadie aquí, estoy asustada y perdida! ¿¡Que pasa con mis padres y mis amigas, ¿eh?!¡Estarán buscándome como locos! ¡YO...! -su voz fue apagándose, al igual que sus llamas. Apretó sus puños. Ryan la observó, precavido. De repente, unas lágrimas cayeron en su camiseta.
-Yo solo...quiero volver a mi casa-susurró Selena con voz rota. Se levantó y se alejó de Ryan, tapándose la cara con ambas manos. Un sollozo rompió el silencio que había caído. Alex miró a Selena con pena, al igual que Azazel y Danna. Ryan apretó los dientes. Se acercó a Selena y la abrazó. Ella lloró aún más y se aferró a él. Ryan se separó de ella y la miró fijamente. Acercó su rostro y susurró:
-Lo siento.
Después, la besó. Selena sintió como se iba adormeciendo cada vez más. Antes de caer inconsciente, lo miró con odio entre las lágrimas y susurró:
-Te odio.
Se desmayó. Ryan la cogió en sus brazos y la cargó a lo modo princesa. Azazel se acercó a ellos.
-Menos mal que la dormiste. Oye, Raidon-preguntó con voz tensa- ¿estás seguro de que ella es la sacerdotisa?
Ryan le contestó, sin dejar de mirar a Selena:
-Al cien por cien. Ya sabes que solo una persona en todo el mundo sabría identificarla y ese soy yo.
