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MiyaFour vs Aobadivas
Universo Genderbend
Disclaimer: personajes no son míos
Epílogo (el último enredo)
Días antes de abordar su avión rumbo a Argentina, Oikawa le entregó, a cada une de sus amigues, una tijera para cortar cabello.
—Hace mucho le hice una promesa a Iwacchan. Le dije que, si una chica osaba romperle el corazón, iríamos a cortarle las mechas a esa desgraciada. Así que nada. ¡Déjenme fea y calva como mono! ¡Maldita sea, déjenme fea antes que me arrepienta! ¡AHHHHHHHH!
Y eso hicieron Makki, Mattsun e Iwacchan: le cortaron todas las mechas.
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Las MiyasFour ganaron su primer nacional. Fue también el último nacional que grabaron. Anunciaron el cierre del canal entre risas y lágrimas, agradeciendo a sus seguidores por todo el apoyo brindado en aquellos años.
Makki lloró a lágrima viva. Y decidió ella también publicar su última historia, la más rancia y extraña que pudo crear su cabeza, y la firmó como PinkDiva y se la dedicó a la youtuber Kodzuken, en plan venganza.
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Iwaizumi ganó una beca para irse de intercambio al país que ella quisiera. Eligió California: una ex voleibolista japonesa, autora de ciertos libros de instrucción física, se había radicado en esa ciudad y era la entrenadora de un equipo de vóleibol local.
Allá en California, su camino se cruzó, de manera inesperada, con su antigua rival de preparatoria. Ushijima Wakatoshi se había reducido el pecho y su ceño, por una vez relajado, le revelaba a Iwaizumi a una persona distinta a la que conocía.
Recordó aquella lejana tarde de debilidad que se cruzó con Ushijima, quien llevaba su misma herida.
Sin Tendou a su lado, Ushijima le parecía más insegura. Después de pasar la tarde junto a ella, al llegar la noche y repasar en los matices, Iwaizumi no pudo evitar pensar: maldite seas, Matsukawa.
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—Vimos la selfie —le decía Mattsun a Iwaizumi, usaba el plural para incluir a Makki, si bien no participaba de la videollamada—, ¿qué sucedió? ¿cómo fue…?
En California era de día, en Japón había anochecido.
—Resulta que Ushiwaka es hija de Utsui-sensei. ¿Cómo iba siquiera a sospecharlo? Me explicó que, tras el divorcio, su madre volvió a usar su apellido de soltera.
—No, no me refiero a eso. No sé si se trata de un efecto de la fotografía pero Ushiwaka se ve distinta ¿cierto? Como más… ¿esbelta?
—Ah, sí. Se ha reducido el pecho. Oikawa casi se desmayó cuando vio la foto. Me llamó para exigir explicaciones, fue bastante molesto.
Matsukawa podía creerlo. Lo que no podía creer, era el brillo que despedían los ojos de Iwaizumi cuando hablaba de la Ushiwaka.
—¿Cuánto tiempo estará Ushiwaka en California? —y sin darle tiempo a Iwacchan de contestar, se lo dijo con todas sus letras—. No seas necia, Iwacchan, y vuelve a verla, ¡vuelve a verla!
—¿De verdad lo piensas? Porque, es raro, en preparatoria nunca se me habría pasado por la cabeza, pero la verdad es que lo pasé muy bien con ella.
Y eso hizo, volvió a verla todos los días que duró la estadía de Wakatoshi en California.
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Tres meses después, Tendou Satori, quien caminaba despreocupada por las calles de Paris, leyó en su teléfono una noticia de su amiga Ushijima Wakatoshi, a raíz de la última derrota de Japón en los mundiales de vóleibol. La llamó por teléfono, sin importarle la diferencia horaria.
Hablaron largo y tendido, de todo un poco, entre otras cosas, de la madre de Wakatoshi que vivía en California, y si acaso había podido verla.
Fue que Tendou oyó una noticia de verdad extraordinaria.
—Creo que me enamoré, Tendou.
—¿Disculpa…?
—Fue algo raro… nunca había besado a nadie…
—¿Besar? ¡De qué hablas!
Tendou no estaba para telegramas. Quería la telenovela completa, con los detalles jugosos y las suculencias. Ambas tuvieron que sentarse allá donde estaban, porque la conversación fue increíblemente larga.
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Makki regresó a Sendai para las festividades de año nuevo. Quedó con Mattsun para sacarse la suerte en un santuario. Iwaizumi y Oikawa habían enviado fotos desde sus respectivos países. Oikawa hacía trámites para obtener la ciudadanía. Iwaizumi regresaría a Japón la próxima semana.
—Tengo que advertirte algo sobre Iwaizumi —empezó Mattsun—. Ella me contó una parte. Luego la estúpida de Tendou me ha llamado para contarme su versión y para pedirme un favor. Por lo que más quieras, Makki, Oikawa no puede saber nada de esto.
—¿Te hablas con Tendou? Ughh…
—No, si ya sabes que no la soporto, pero no le quedó opción. Y, por esta vez, estoy de acuerdo con Tendou, pero Makki, por lo que más quieras, intenta guardar el secreto… ¿Te acuerdas de la selfie que nos mandó Iwaizumi? ¿Aquella en que salía con Wakatoshi?
—Ah, sí. Ushiwaka con copa B, qué increíble.
—Olvida el sujetador. Es que había más historia detrás de esa fotografía.
Tendou quería que Mattsun ayudara a Wakatoshi en su relación con Iwaizumi.
Y Makki, que no tenía idea de nada, solo quería chismosear la noticia, pero como Mattsun no la dejaba, desenfundó sus hojas rosas y escribió un nuevo fanfic, tras años de sequía.
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Kodzuken recibió notificación de la nueva historia de PinkDiva. Había migrado de fandom. Aburrida de la historia interminable de One Piece, ahora escribía de SnK. Mikasa y Levi, por supuesto, desafiando tabúes familiares, acabaron enamorándose luego que Eren, el amor común de ambos, huyera a Marley. Una historia de incesto, tentáculos, boda griega, luna de miel con orgía e inflación incluida, embarazos múltiples, viajes en el tiempo, el camarada Lenin, Bob Ross, y un tiranosaurio rex. Y, como siempre, dedicado a Kodzuken, su archienemiga.
—Esta mujer se ha vuelto loca.
Kodzuken le pasó el link a Akaashi, que seguía siendo su novia, y a SunaRin, con quien mantenía contacto, más el siguiente mensaje: «Mira la historia que ha escrito Iwaizumi Hajime». Pues bien, Kozume nunca llegó a saber que la chica del pelo rosa era realmente Makki, no Iwacchan.
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Akaashi, quien desde conocer el yaoi, había abandonado a Proust para siempre y actualmente leía más fanfics que Kozume, estaba convertida en toda una crítica de fanfictions. Se había hecho un nombre en el mundillo, bajo el seudónimo de Ak. Después de leer semejante paranoia, le pasó la historia a Omi-chan.
«¿Te acuerdas de la vez que unas voleibolistas fujoshis nos sacaron la madre a mí y a Kozume, por tu culpa?, pues Iwaizumi Hajime ha escrito esta nueva historia, lee y sufre».
Cuando llegó a la parte de los tentáculos, Omi-chan no quiso seguir leyendo.
¿Iwaizumi Hajime escribió eso? ¿No era ese el nombre de la nueva chica de quien tanto le hablaba Wakatoshi? Leyó movida por la curiosidad, y continuó luego por el horror. Porque, increíblemente, la tal Mikasa le recordaba mucho (pero mucho) a Wakatoshi.
Y, ya que Wakatoshi era su amiga, tuvo que advertirle que se alejara de esa tal Iwaizumi Hajime. Por lo que más quisiera, que tomara todas sus cosas y huyera, lejos de ella.
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A Wakatoshi le costó comprender lo que leía porque no tenía idea quien era Levi o Mikasa o Hannes (un participante de la orgía), aunque sí conocía a Bob Ross (personaje crucial para la historia) y estaba casi segura de que debería conocer al camarada Lenin de las clases de historia.
Decía Omi-chan que fue Iwaizumi quien escribió lo que ella tildó de «suciedad». Le dijo que se alejara de esa chica por ventilar así su vida privada. Por último, le dijo que esa Iwaizumi, la escribir aquello, la había traicionado.
Suponía que la «suciedad» se debía a todo el sexo sin protección. Algo así seguramente le daría asco a Omi-chan, quien se ponía guantes para todo. En todo caso, no sabía muy bien a qué se refería Omi-chan cuando decía que esa historia hablaba de su vida privada. A todas luces aquello era una fantasía. Los viajes en el tiempo seguían siendo material de ciencia ficción.
¿Debería hablarlo con Tendou, o directamente preguntarle a Iwaizumi qué significaba eso?
Iwaizumi acababa de regresar a Japón, a continuar sus estudios en Ciencias de la Salud. Decidió preguntárselo a ella. Así, le pasó el link vía LINE y si acaso aquello era una ventilación de su vida privada.
Iwaizumi sudaba de la rabia. Iba a matar a Makki, la puta traidora.
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Pero mucha gente quería matar a Iwaizumi Hajime por aquella historia tan horrorosa. Alguien le preguntó a Kodzuken por qué PinkDiva le dedicaba sus historias, y Kodzuken, que le guardaba rencor, respondió en sus redes que se debía a que ella y PinkDiva, cuyo nombre real era Iwaizumi Hajime (escribió el nombre completo a postas) se habían conocido años atrás, en la Miya-Camp, era una de las amigas de la famosa Oikawa.
Si bien por entonces, la famosa Oikawa era más bien un recuerdo con tintes nostálgicos entre la ahora llamada generación monstruosa, el nombre de Iwaizumi Hajime era cada vez más conocido dentro de esta generación, precisamente porque Ushijima Wakatoshi no hacía sino hablar de esa muchacha con quien se cruzase, y todo culminó en que no hubo monstruo que no leyera la historia de PinkDiva, y todos, absolutamente todos, se horrorizaron.
Salvo, quizá, Kageyama, quien no entendió demasiado.
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—No, te lo prometo, Iwaizumi Hajime no escribió esa historia —decía Bokuto a quien quisiera oírla—, es otra chica, una pecosa de pelo rosa. De ahí el nombre de PinkDiva. La conoces, participó en la Miya-Camp. Llegó hasta la final junto a su amigue Mattsun.
—Creía que en esa final se enfrentaron Kodzuken y SunaRin contra la famosa Oikawa y una amiga suya —respondían esas personas que habían aceptado oírla.
—Eso se suponía, pero no lograron abordar el tren y las reemplazaron Makki y Mattsun, que son otras amigas.
Pero, como Bokuto creía en tantas conspiraciones, nadie tomó en serio sus palabras.
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Al final, Iwaizumi habló con Ushijima. Después de semanas llenas de rumores, Iwaizumi tomó un tren hasta Tokio, al estadio de los Adlers, asustada de que aquellos días en California hubiesen quedado en nada.
Descubrió que Ushijima no era como el resto de las personas. A ella, un fanfic qué. Tendou la había preparado para cosas peores. Apenas la vio, Ushijima corrió hasta Iwaizumi, le entregó un balón, y como si fuese lo más normal, le pidió que practicaran juntas.
—¿No estás ni un poco molesta?
—Por qué habría de estarlo.
—Porque éramos tú y yo en esa historia. Tú eras Mikasa, yo era Levi, Oikawa claramente era Eren, con toda seguridad Bob Ross era tu amiga Tendou…
—Sí, lo sé. Como no me respondiste el mensaje, al final le pedí un resumen a Tendou. Vamos —Wakatoshi le entregó el balón de vóleibol—, le he hablado a todo el equipo de ti. Esperaban conocerte algún día.
Al acabar el entrenamiento, Wakatoshi invitó a Iwaizumi a comer en un restorán. Se les hizo tarde. Iwaizumi no alcanzó a abordar el último tren. Wakatoshi, en toda su inocencia, invitó a Iwaizumi a pasar la noche en su casa, y hasta allí llegó su ingenuidad.
Iwaizumi hizo las paces con Makki al otro día. Era feliz, tenía una novia maravillosa.
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Años después, el equipo japonés de vóleibol se enfrentó contra el equipo argentino, en las olimpiadas de 2021, y la generación monstruosa conoció, finalmente, a la famosa Oikawa.
Era tal cual la había descrito la Ushiwaka en sus días, quizá peor.
—Se los dije, se los dije tantas veces —repetía Bokuto, sin cansarse—, les dije que Oikawa no era la Oikawa que todos conocían, sino era otra Oikawa.
Nadie quería darle la razón a Bokuto. Iwaizumi Hajime, quien se había convertido en la entrenadora del equipo nacional Japonés, le estrechó la mano a esa Regina George que inspiraba odio y admiración al mismo tiempo.
—No te he perdonado que hayas renunciado a la ciudadanía japonesa —la criticó Iwacchan, sin alterar su sonrisa.
—Y yo no te perdono que estés de novia con la Ushiwaka —criticó a su vez Oikawa, tratando de disfrazar la emoción que realmente sentía al ver tan feliz a su mejor amiga—. Voy a derrotar a tu equipo en tres sets, ya verás.
Oikawa era una Regina George, y derrotó a Japón en tres sets. Makki y Mattsun fueron las japonesas que más celebraron aquella derrota.
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Luego razonaban las Miyas, reunidas en el restorán de Osamu…
—¿Entonces quienes fueron esa Oikawa y esa Iwaizumi que jugaron en nuestro torneo de vóleibol?
Pero las verdaderas identidades de Makki y Mattsun permanecieron, por siempre, en el anonimato.
Notas Finales
Llegado a este punto, quisiera agradecer a las personas que me acompañaron en esta historia, y espero haya sido de su agrado y se hayan reído y emocionado así como yo lo hice durante la escritura. Aunque suelo ser una persona de pocas palabras, esta vez quisiera explayarme y comentar cómo me siento.
Creo que recordaré esta pequeña historia con mucho cariño. Escribir enredos en la marcha, sin borrador, fue una tarea demasiado compleja. No estoy acostumbrada a manejar tantos personajes al mismo tiempo. Escribir acción supuso un reto para mí y puso a prueba todas mis habilidades. Los personajes estaban en constante movimiento, malinterpretando todo, y yo me preguntaba por qué me metía en esos jardines. Pero al final, la experiencia fue increíblemente divertida, lo pasé demasiado bien. Disfruté especialmente escribir a Makki, de quien he acabado enamorada, mi pequeña trol. Otro personaje con quien lo pasé tremendo fue con Wakatoshi girl, esa rayito de sol que al final encontró el amor hahaha. Tenía que darle amor, a ella y a Iwacchan, ambas se lo merecían.
Pueden criticarme por el epílogo, no me importa. Me he dado todos los caprichos que quería. He pensado en esta historia cada vez que salía a trotar, cada vez que me montaba en bici, cuando cocinaba, incluso cuando me iba a la cama. Tenía la historia clavada en la cabeza. Es una sensación que me gusta mucho, eso de estar completamente subyugada por una idea. Es solo un fic, podrán decirme, y más encima un fic genderbend, un género que no tiene muchos adeptos, pero he logrado escribirlo, he puesto a prueba habilidades narrativas que no tengo muy entrenadas, más o menos lo hice bien, y me siento increíblemente realizada, e increíblemente feliz de haber empezado y acabado este proyecto.
Le doy muchas gracias a Chiero-senpai, porque gracias a ella fue que surgió esta idea. También a Akaasha, (Ak, hahaha, eso lo hice claramente a postas) por apoyar este proyecto y por todos sus ánimos.
Nos leemos,
Javs
