Bridgette ya tuvo suficiente de su auto lástima y pretende tomar las riendas de su vida. UN gran avance considerando las cosas. Adrien y Luka se las ingenian para provocarle una crisis nerviosa a Marinette y Félix descubre los moretones en los brazos de su sobrino. ¡GRACIAS POR LEER!


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIAS

La plaga todavía no ha sido purgada de estas tierras. Cuídense y cuiden de otros.
Mantengan la distancia, lávense las manos, usen mascarilla y a resistir como mejor podamos.

Puede haber spoilers de la cuarta temporada.


"CONOCERSE DE NUEVO"

CAPÍTULO 10: Retomando la vida

Residencia Marchant.

Jueves 7 de enero de 2016. 11:20 hrs.

Podría acostumbrarse a este aparato. El Tablet le estaba dando no solo acceso a internet, sino a un sinfín de distracciones, y sobre todo información útil. En su tiempo, el concepto de los tablets era algo impensado fuera de la ciencia ficción y aquí estaba usando una pieza de tecnología como salida de la serie Star Trek. En un principio había mirado el aparato con desconfianza, pero… ¡Hey! En serio podría acostumbrarse. Era más fácil aceptar el dispositivo que la silla de ruedas… o el hecho que tenía que pedir ayuda para ir al baño.

—Qué bajo he caído. —murmuró entre dientes.

Bridgette estaba de muy mal humor esa mañana, aunque no digamos que últimamente amanecía llena de alegría. La conversación con Fu la noche anterior la dejó igual que antes, sin respuestas: viejo mañoso seguía con esa manía de hablar mucho sin darles respuestas, aunque en esta ocasión en verdad no parecía tener la solución a todo y sus argumentos no habían sido nada convincentes. Por lo mismo había llegado tarde a la residencia, se desveló, la despertaron temprano para llevarla al hospital más cercano a hacerse algunos estudios y acababan de llegar.

Todo en pijama. ¡Ni siquiera ropa! ¡Qué humillante!

¡No tenía más que pijamas con sus pantuflas a juego! ¡Montones de ellos! De todas formas, colores y texturas. ¡Solo ropa para estar en la cama y dormir! Vale, se había pasado los últimos quince años en coma, pero ¿En serio no habían pensado en vestirla alguna vez? Como si ya no diera suficiente vergüenza teniendo que pedir ayuda para hacer algo tan simple e íntimo como ir al maldito baño.

—Necesito ropa de verdad… y zapatos. Aunque no me sean de mucha utilidad. —pensó apretando los labios.

Al menos tenía el Tablet…

—¿Sigue revisando el Ladyblog, mademoiselle?

—Si Bernadette. Lucille me dijo que existía y como acceder a él… está muy completo.

—¡Claro que sí! ¿No había algo parecido antes? Por último un fotolog…

—¿Qué es un fotolog?

—Una página web, donde se ponían fotos. Fue bastante popular. —Bernadette suspiró frustrada consigo misma— Aunque su auge fue después del 2003…

Bridgette frunció el ceño. Como que el hecho que le hablaran de cosas surgidas después del año 2000 como si fueran lo más normal del mundo comenzaba a irritarla, pero al menos tenía la presencia mental como para saber que la mayoría de las veces no había malas intenciones. Se sopló el flequillo y apretó los labios.

—No había de eso en mi tiempo, pero sí distintas webs. Nadja Chamack creó la página de los héroes de entonces.

—¡Cierto que hubo una página de esos héroes! Pero ni siquiera soportaba videos. —Bernadette suspiró pensativa— Quizás en qué están esos dos… si es que viven.

—¿Crees que estén muertos?

—Mucho se especuló al respecto en su momento —explicó Bernadette encogiéndose de hombros mientras llevaba a cabo sus quehaceres— El Alquimista y sus quimeras desaparecieron, al igual que ellos. Nunca más se los vio después de la última batalla. Quizás qué les pasó.

Bridgette asintió con pesadez y volvió a centrar la atención en el Ladyblog. La administradora de la página, una tal Alya Cesaire, la mantenía actualizada y con las últimas novedades, incluyendo videos, audios, teorías y todo tipo de cosas. Incluso había recopilado los videos más impresionantes de la última batalla con la quimera, que no habían salido en la tele, lo que le daba un sinfín de información extra.

Hasta tenía imágenes casi exclusivas del akuma que había atacado hacia las 5 de la mañana ese mismo día, lo que solo le vino a confirmar sus sospechas de que los héroes estaban demasiado especializados en lidiar con estas criaturas y no con la enorme variedad de enemigos que podrían caerles encima.

En su momento Nadja había hecho lo mismo, pero no con estos resultados. ¡Argh! Apagó el Tablet y lo dejó a un lado, cruzándose de brazos. ¿De qué le servía todo esto si no podría hacer nada? No podía ayudar a los nuevos héroes ni aunque quisiera, no tenía como contactarlos, no tenía a Tikki con ella, estaba confinada a una silla de ruedas, en una residencia de enfermos, y rodeada por un sinfín de pijamas con sus pantuflas.

—¡Ni siquiera tengo ropa normal! —refunfuñó entre dientes. Se quedó pensativa unos instantes.

No. No podía quedarse ahí donde estaba. ¡Tenía que hacer algo por su vida! Ya fue suficiente auto lástima. ¡No volvería a caminar! Eso era un hecho, y mucho menos volvería a ser una superheroína. Lo más probable es que nunca más volviera a ver a Tikki, pero si se dejaba morir, entonces se estaba traicionando a sí misma. Se miró las manos y quiso llorar, porque de pronto tenía todas estas intenciones de salir adelante, pero ¿por dónde comenzaba?

¿Cómo retomas el hilo de una vida rota? Todavía tenía cosas que hacer, pero… ¿por qué todo se le hacía tan difícil?

—Tengo que salir de aquí… ¡No puedo quedarme así por siempre!

—Por supuesto, mademoiselle. ¡Y la ayudaremos en todo! —le respondió Bernadette muy seria. Bridgette la quedó mirando largo rato, con un nudo en la garganta.

—Necesito ayuda… —los ojos se le llenaron de lágrimas— No sé ni por donde comenzar…

Bernadette sonrió y se acercó a ella con amabilidad, poniendo una mano sobre su hombro en un afán de darle ánimos. Bridgette, sin darse cuenta, acababa de dar un paso importante en su rehabilitación y eso la tranquilizaba.

—Por el principio, Bridgette. Te daremos toda la ayuda: para eso estamos aquí. ¿Quieres que llame al terapista?

—Eso me gustaría… —respondió con apenas un susurro.

—Dame 10 minutos.

—Gracias.


Colegio Françoise Dupont.

Más tarde ese día. 16:57 hrs.

—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAGH! ¡QUÉ SUEÑOOOOOO! —Marinette se desparramó derrotada en su asiento.

¡¿Cómo miércoles lo hacía Adrien?! Ahí, tan perfecto y fresco como una lechuga, como si no hubieran enfrentado a una quimera y a un akuma la madrugada anterior. Ella se sentía como muerta en vida. Para variar un poco había llegado tarde al colegio, se durmió durante la clase de la profesora Mendeleiev, tuvo una pelea con Chloé y Lila se las había arreglado para hacerla quedar mal. Alya y Alix trataban de animarla, aunque no con mucho éxito.

Mylene no había ido a clases ese día. Estaba bien, solo con una fuerte crisis nerviosa por la experiencia, principalmente porque no recordaba nada, pero ya estaba segura en casa con sus papás. Seguramente volvería el próximo lunes.

Todos en París estaban algo sensibles. El Alquimista había regresado y quien sabe cuántas semillas de quimera había plantado por la ciudad. Y si bien los jóvenes héroes de París habían controlado la situación, habían demostrado que les faltaba experiencia sobre cómo manejar a las quimeras. Muchos se preguntaban ya por los anteriores héroes de París.

—Al menos tenemos planes de evacuación para estos casos. —comentó Alya— Solo hubo que desempolvarlos un poco y adaptarlo a las circunstancias actuales.

—Los profesores dieron lata todo el día con eso. —gruñó Alix— ¡Las quimeras esto y aquello! ¡Como si no tuviéramos bastante con los akumas!

—Al menos se están tomando las medidas pertinentes —rezongó Marinette, irguiéndose— Solo esperemos que esto no signifique que el Alquimista regresó.

—La última vez se lo vio en junio de 1999. —explicó Alya ajustándose los lentes— Dejó una gran destrucción antes que los anteriores Ladybug y Chat Noir pudieran detenerlo. El hombre entró a las catacumbas perseguido por los héroes y ya nunca más se les volvió a ver a ninguno de los tres. ¡Hice toda una investigación!

—Tiene sentido. Estamos claros que el Alquimista escapó… —comenzó Alix.

—… O algún tipo que quiere imitarlo. —señaló Marinette.

—… Cierto, pero ahora lo ideal es que aparezcan esos héroes… o que los nuevos aprendan rápido.

Marinette suspiró. Todo eso era más fácil decirlo, que hacerlo. No pudo evitar preguntarse qué había pasado con sus predecesores, en verdad parecía que se los había tragado la tierra, o las catacumbas más bien dicho.

—Marinette… —le avisó de pronto Alix— Estás sangrando otra vez…

—¿Huh? —justo en ese momento una gota de sangre cayó sobre su playera. Marinette se tapó en seguida la nariz— ¡Qué molesto! He estado todo el día así… —se quejó mientras buscaba un pañuelo entre sus cosas.

—Me vas a tener que decir cómo te lastimaste, Ma–Ma–Marinette. —fue entonces que Luka apareció en su campo visual, ofreciéndole un pañuelo de tela— Odio tener que verte así. Ten: está limpio.

No lejos de ahí, Adrien miraba con creciente calma a Marinette. No se explicaba como la chica seguía en pie, tan linda y genial como siempre. Después del ataque de la Quimera y del akuma esa madrugada, él se sentía como muerto en vida, pero se manejaba. Había planeado confesarle sus sentimientos ese día, e incluso había intentado aprovechar la oportunidad que le dio el akuma de esa madrugada, pero se puso nervioso y Ladybug… pues entró en pánico y salió corriendo por alguna razón, dejándolo con la confesión en la boca. Supuso que tendría que esperar su oportunidad de nuevo…

… aunque a diferencia de otros días, fue bastante más proactivo hacia Marinette de lo que solía serlo en la civilidad, como si estuviera siguiendo el consejo de su Chat Noir interno para hacerle ver a la chica sobre la sinceridad de sus sentimientos. Esto había sorprendido a su círculo de amigos, quienes por primera vez veían al muchacho decidido y evidenciando que Marinette no era simplemente una amiga.

—En serio, mon poté. Sácale una foto, así te dura más. —le dijo Nino con calma.

—Déjalo Nino —pidió Nathaniel, quien esbozaba trazos en su libreta de dibujos— Adrien y Marinette me inspiran con su torpeza.

—¿Te inspiramos? —preguntó Adrien haciéndose el ofendido— ¿Por nuestra torpeza? ¡Explícate!

—Son adorables. Llevan montón de tiempo haciéndose ojitos y sin darse cuenta… y ahora que parece que te cayó la teja…

—… solo porque Luka se decidió a jugársela por Marinette… —añadió Marc como quien no quiere la cosa…

—No sabes ni como acercarte a Marinette. —concluyó el pelirrojo— Tu sigue así, tranquilo, a tu aire: nos están inspirando toda una línea de historietas.

—¡Pffff! Me alegra saber que mi desgracia les divierte. —gruñó Adrien, echándose sobre el respaldo— ¿Y dicen que nos llevamos haciéndonos ojitos con Marinette? ¡No me da ni la hora del día! Sé que le gusta alguien, pero no soy yo...

Las carcajadas no se hicieron esperar. Adrien tuvo un tic en el ojo: ¿este lote de qué se reía? ¿Acaso sabían quién le gustaba a Marinette y no le habían dicho? ¡Con esos amiguitos que se gastaba! Frunció el ceño molesto, quizás algo celosillo, pero se contuvo. Supo entonces que tenía que actuar mucho más rápido, pues la competencia era real. Sabía en su fuero interno que podría tener alguna oportunidad con su princesse, pero necesitaba información.

—¡Ya no se hagan los payasos y den información! —gruñó Adrien cruzándose de brazos— Suelten el chisme, y digan, ¿Quién le gusta a Marinette?

Las carcajadas se detuvieron en el acto.

—¿En serio no sabes? —preguntó Nino— ¡Medio colegio lo sabe!

—Y la otra mitad vive en un termo. ¡Y tú eres el alcalde! —añadió Marc. A su lado, Nathaniel dibujaba con nuevos ímpetus.

—Pues…

—Ese alguien será Luka si no te das prisa. —le dijo Nino mientras señalaba como el músico le pasaba en esos momentos un pañuelo a Marinette— ¡La tienes difícil, mon poté!

El Chat Noir que Adrien llevaba dentro se esponjó como gato en perrera y bien hubiera erizado el lomo y siseado de haber podido. Ahí estaba Luka, siendo todo galante con su princesse y él como pasmarote dejando que pasara. Sin pensarlo dos veces se levantó y cruzó la distancia a zancadas y antes de darse cuenta…

Pues abrazó a Marinette por la espalda, reposando su mentón en el hombro derecho de la chica, con cara de haber mordido ajos. Como buen gato, marcando territorio.

—Agreste. —lo saludó Luka sonriendo… a fuerzas.

—Couffaine. —reciprocando el sentimiento.

Marinette se paralizó del susto. Su nariz comenzó a sangrar más y de la emoción sus ovarios comenzaron a chillar, pero lamentablemente eso le desconectó el área racional del cerebro y se quedó ahí, abrazada por Adrien con Luka al frente, como en estado vegetal.

—¿Qué te pasa, Adrien? —Le reclamó Alix, temiendo que en verdad le diera un soponcio— ¡Suelta a Marinette!

—¡No le estoy haciendo daño! —exclamó con toda la inocencia… sin siquiera aflojar el abrazo.

—Solo la rompiste. —Alya dio un paso adelante para intervenir y a manotazos hizo que Adrien soltara a la muchacha— ¡Ya denle espacio, que la pobre se nos queda sin aire!

—Dale espacio, Agreste. —Luka se interpuso entre él y el objeto de su afecto, dándole un buen empujón, y procedió a limpiar la nariz de Marinette con el pañuelo, pero Adrien volvió a abrazarla de la misma guisa. — ¿Qué no ves que necesita espacio? —reclamó Luka muy molesto.

Sobra decir que la pobrecita se había paralizado de ansiedad…

—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

… aunque reaccionó más rápido de lo esperado.

Marinette en ese momento le dio un codazo a Adrien en el estómago y empujó a Luka con ambas manos. Acto seguido salió corriendo en dirección del baño con el corazón desbocado como en franco ataque de pánico. Alya se masajeó las sienes y salió tras ella.

—Dejen… yo la arreglo. —gruñó antes de alejarse— ¡Marinette!

—Par de simios idiotas —Protestó Alix— ¡Como sigan así se quedan sin pan ni pedazo!

Resoplando por la falta de aire, Adrien se puso de pie. Luka le lanzaba cuchillos con los ojos, por lo que correspondió la mirada acorde a las circunstancias.

—Es tu culpa si Mari se lastima, Agreste.

—¡Tú empezaste, Couffaine!

—Y yo sin palomitas. —se quejó Nino con un suspiro.

Ya era oficial, señores, Adrien Agreste y Luka Couffaine eran rivales por el corazón de Marinette Dupain–Cheng. ¡Hagan sus apuestas!


Residencia Marchant

Ese día, poco más tarde.

En serio, no tenía idea que una persona necesitara tantos pijamas. Al menos estaba de mejor ánimo, hablar con el terapista le había ayudado mil montones y ahora por fin comenzaba a tener algo de esperanzas. Iba a ser difícil, pero al menos tenía las ganas de librar esa batalla y eso era algo. Sin embargo el resto del día se lo había pasado inquieta: pronto se aburrió de rebuscar en el Tablet y pasó a querer hacer cosas más prácticas, como intentar impulsar por sí misma la silla sin hacerse pedazos las manos, llamó por teléfono a Sabine, diciéndole que necesitaba ropa, porfió en salir por las suyas al pasillo (lo que había dejado más que agotada) y así…

Cuando por fin se quedó quieta, notó que si dejaba de hacer cosas iba a comenzar a sentir lástima por sí misma una vez más, así que decidió sacar toda la ropa que tenía en su habitación para hacer un catastro de qué tenía, qué no, qué conservaba y qué tiraba.

¿Adivinaron? Pijamas por montón. Algo de ropa interior, calcetines y… pantuflas. ¡Ah sí! Pijamas.

—¿Qué acaso tenía uno para cada día del año?

No tan así, pero casi. No podía decir que había estado mal vestida, ni mucho menos, pero bueno. Ya era hora de hacer un cambio: Sabine se había emocionado mucho cuando la había llamado esa tarde con la petición de comprar ropa, pues por primera vez desde que había despertado estaba tomando la iniciativa, como ahora.

—Sé más que en la mañana. —se dijo a sí misma Bridgette, mientras observaba las dos pilas de pijamas que había separado— Por ejemplo, todos esos se regalan.

Con algo de esfuerzo e ingenio, Bridgette reunió en su regazo todo lo que no volvería a usar, incluyendo un par de prendas íntimas que más parecían ser de abuelita que de una persona de su edad.

—Ahora necesito deshacerme de esto… ¡No lo quiero ver más!

Bridgette hizo girar la silla, con algo más de destreza y se dispuso a salir de su cuarto para preguntar dónde podría guardar toda esa ropa, cuando se encontró de narices con Félix.

—¿A dónde se supone que vas? —la saludó el abogado algo divertido, como lo hiciera tantas veces cuando eran adolescentes. Fue entonces que se fijó en la ropa interior que Bridgette había puesto encima de la pila de pijamas de los que se quería deshacer—. Errr…

Bridgette se encendió como semáforo. ¡Tenía que ser su suerte! Con cara de haber sido descubierta a mitad de una travesura y sin quitarle los ojos de encima Félix, la chica procedió rápidamente a esconder las prendas bajo la pila de ropa.

—Ah Félix. ¡Me descubriste en medio de algo!

—Eso veo. —le dijo Félix tras carraspear.

—¿A dónde vas con todos esos pijamas, tía Bridggie? —preguntó de pronto Marinette, apareciendo justo detrás de Félix.

—Err… tienes visitas hoy.

—¡Bonsoir, madame! ¡Es un gusto conocerla! —saludó un sonriente Adrien, apareciendo detrás de Marinette.

—¡Oh la lá! —exclamó Bridgette sorprendida— ¿Eres Adrien? ¡Eres igualito a Emilie!

—¿Conoció a mi maman?

—La vi en persona un par de veces nada más. —la mujer inspiró una buena bocanada de aire y se quedó viendo a los jóvenes— ¿Qué los trae a ver a esta pobre mujer?

Marinette se rió nerviosa y puede haber sudado la gota gorda al ver a Adrien de reojo. Lo sucedido a la salida de clases todavía lo tenía en la retina y eso la tenía descompuesta, aunque no de mal humor (solo muy ansiosa, aunque de buena manera). Adrien se llevó las manos a la nuca, no sin antes acicalarse los cabellos. Félix rodó los ojos: su sobrino daba la impresión de ser un tierno minino.

—Pues… vine a verte a ver como estabas, tía. —explicó Marinette jugando con sus dedos— Me encontré con Adrien en el camino y se ofreció a traerme.

—Así llegábamos más rápido y aprovechaba de conocerla, madame. —explicó Adrien con gusto, sacando pecho— Nos trajo el Gorila… nos encontramos con mi tío Félix aquí a la entrada.

—No los dejaban pasar. —explicó Félix con cierta resequedad— Hay recepcionista nuevo, no los conocía.

—Tampoco te conocía a ti, tío.

—Ya tendrá tiempo para arrepentirse. —rezongó el abogado como quien no quiere la cosa.

Bridgette rió de buena gana, sorprendiendo al grupo. En serio el humor le había mejorado mucho y no se encontraron con una mujer cansada y derrotada. Esto hizo suspirar a Marinette de alivio: sabía muy bien que su tía no lo estaba llevando nada bien y sus padres estaban muy preocupados. Fue entonces que se fijó en la pila de pijamas, tanto la que su tía llevaba en el regazo como la que había dejado sobre la cama.

—¿Estás eligiendo ropa, tía?

—Sí… tengo muchos pijamas. Y estos de aquí no me gustan.

—Dámelos, creo que les puedo dar un buen uso.

—¡Marinette es muy talentosa! —exclamó Adrien— Hace ropa genial, ha ganado varios concursos. ¡Incluso le ha diseñado cosas a Jagged Stone!

—¿Jagged Stone? ¿Logró triunfar por fin?

—Estaba iniciando su carrera en 1999. Ahora es un artista consagrado. —explicó Félix, antes de volverse a los adolescentes— ¿Sabían que estaba en la misma secundaria que nosotros? Un curso más que yo, si la memoria no me falla.

—Uy. Como Luka ahora respecto de nosotros.

—Él está dos cursos encima de nosotros, casi por irse al Lycée… —Adrien puso cara de haber mordido un limón— gracias a Dios.

—¡No seas así, Adrien! Luka es un buen amigo.

—Hmpf. Sí claro. Buen amigo.

Félix y Bridgette intercambiaron miradas, pero no dijeron nada más que sofocar unas risitas o rodar los ojos. Marinette tomó los pijamas desechados y los puso en el suelo, saliendo brevemente a buscar una bolsa en donde echar todo. Ya vería como reciclaría esas prendas luego. Luego se apañó a la tarea de ordenarlo todo, pues su tía, al sacar la ropa de sus cajones, había dejado un buen desorden. Así que bajo la dirección de Bridgette ambas se afanaron en arreglarlo todo. Félix y Adrien se dedicaron a observarlas y a ayudar ocasionalmente, sobre todo cuando Bridgette parecía tener problemas con la silla. En menos tiempo del esperado ya tenían todo listo, incluso Marinette había aprovechado para tomarle las medidas a su tía.

—A todo esto, Adrien. —aprovechó de preguntar Félix, cuando Bridgette y Marinette se hubieron enfrascado en una conversación— ¿Qué te pasó en el brazo?

—¿En el brazo? ¿A qué te refieres? —preguntó el muchacho con nerviosismo. Félix entrecerró los ojos, y en un rápido movimiento, lo apresó por la muñeca derecha, le levantó el brazo y dejó al descubierto su piel.

—¿Crees que no los vi? —Preguntó muy grave, exponiendo los moretones— ¿Hay algo que necesite saber? —preguntó sin ocultar su aprensión.

—Errr…

—¡FUI YO!

Marinette intervino lo antes posible, luciendo muy alarmada. Al verse centro de la atención, se mordió el labio e hizo pucheros. Adrien la quedó viendo con la boca abierta, como preguntándole con telepatía en qué demonios estaba pensando.

—Err… Me caí en el colegio y por sujetarme de algo… pues… me afirmé de Adrien con más fuerza de la esperada.

Félix entrecerró los ojos. Dudaba que eso hubiera pasado, pero no tenía pruebas.

—Es verdad tío. También fue culpa mía, no alcancé a sujetarla bien.

—Me pasa toda la vida. Soy muy torpe.

—Hmpf.

—Tiene sentido. —dijo Bridgette con calma— Yo pasaba cayéndome… aunque este señor de aquí jamás quiso atajarme.

Mea culpa. Ahora no te dejaría caer. —Marinette y Adrien abrieron los ojos como platos y se tragaron todas las explicaciones posibles. Se quedaron viendo a sus tíos, en especial el rubor que de pronto le había aparecido a Bridgette en el rostro— AHEM. Enanos… adelántense a la sala de estar… les seguimos en seguida.

—Claro tío. ¡Vamos Marinette!

—¡Corriendo! —quiso el destino que Marinette trastabillara un poco, siendo equilibrada por Adrien— ¡PERDÓN!

—¡Sin caerse! —se burló Adrien mientras salían corriendo.

Dejaron solos a los adultos, con la habitación algo más ordenada, pero mucha tensión entre ambos.

—Si me sujetabas, chaton— le dijo Bridgette de pronto— Nunca me dejaste caer mientras fuimos héroes…

—De haber sabido que eras tú… tampoco lo habría hecho como civil… ma lady.

—De eso no me cabe duda. —Bridgette fijó la mirada en la puerta de su habitación— A todo esto, ¿lo viste?

—¿Ver qué?

—¿El destello rojo que seguía a Marinette o será que quiero ver cosas que no están ahí?

Non. —Félix arqueó una ceja— No seas tan dura contigo misma. Puede qué…

Félix se quedó helado. Hacia pocos momentos que había sujetado a Adrien por el brazo derecho y revelado unos moretones defensivos. Obviamente iba a notificar a Annelisse sobre el hallazgo a la brevedad posible, de hecho debería hacerlo YA, pero… pero…

… pero…

… ¿Acaso ese anillo que usaba Adrien… no se le hacía familiar?

Continuará

Por

Misao – CG

Publicado el viernes 28 de mayo de 2021


Próximo capítulo: Sospechas y amenazas

… y se fue directo a su cuarto, más confundido que nunca, dejando a Nathalie sola en el pasillo. La mujer entrecerró los ojos y se apretó el puente nasal. ¡Esto iba de mal en peor! Si seguía así tendría que informarle a Félix sobre lo ocurrido, pues Gabriel ni siquiera se había mosqueado cuando vio a su padre maltratando a su hijo.

Y eso no sería lindo.

—Creo que no tendré más opción. —se dijo a sí misma en un susurro.

Odiaba a Félix con su alma, pero el bienestar de Adrien le importaba mil veces más que cualquier odio que le pudiera tener. ¡Tenía que hacer algo!…


Notas finales: Ahí tienen a Félix que le cayó la teja, lo mismo a Bridgette. Y todo por un accidente… y hablando de caer la teja, Adrien también fue bendecido con una y ya evidenció sus intenciones… aunque Marinette no parece haberse dado cuenta. Por cierto, les debo pedir disculpas por haber actualizado tan tarde estos días… pasa que por culpa de mi Musa y de Abby, que no hace más que avivar la inspiración, me puse a escribir un nuevo Fic y me está entreteniendo horrores… Jejejejeje. ¡Gracias por darme una oportunidad!

Y hablando de oportunidades, ¿leyeron lo nuevo de Abby? VAYAN. No quiero morir sola de ansias. ¡VAYAN!

Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!