Sabine, Marinette y Bridgette refuerzan sus lazos aprovechando un día de compras, pero Adrien es testigo en carne propia de lo peligroso que puede llegar a ser su abuelo. Un ataque akuma, por cierto, le hace ver a Bridgette que Félix sigue siendo valiente y leal, pero… que su salud no lo acompaña mucho. ¡GRACIAS POR LEER!


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIAS

La plaga todavía no ha sido purgada de estas tierras. Cuídense y cuiden de otros. Mantengan la distancia, lávense las manos, usen mascarilla y a resistir como mejor podamos.

Puede haber spoilers de la cuarta temporada.


"CONOCERSE DE NUEVO"

CAPÍTULO 11: Sospechas y amenazas

Panadería Dupain – Cheng.

Sábado 9 de enero de 2016. 9:50 hrs.

—¡Y aquí estamos, Bri! ¡La panadería! ¡Tu casa para cuando quieras! —Tom empujó la silla de ruedas al interior del local y rápidamente cerró la puerta— ¿No te parece lindo el logo? Mi Marinette lo diseñó.

—¡Lo lograron! ¡Mira Tom, que lindo lugar! —Bridgette inspiró profundo— ¡Y qué rico aroma! Como que engordé tres kilos no más de oler…

—¡Jajajajaja!¡El pan no engorda, Bri! Quien lo come sí, pero el pan no. —bromeó Tom de buena gana— ¡Pues claro que lo logramos! Y seguimos innovando día a día en nuestros productos.

Tom se veía muy orgulloso y sacó pecho. No tardó en ir por una baguette fresca y se la regaló a Bridgette sin pensarlo. Era el pan favorito de su cuñada y seguro que no había comido ninguna recién salida del horno desde que había despertado, aunque él mismo se encargaba de mandarle hogazas frescas todos los días. Bridgette se rió y no tardó en degustar el pan.

—¡Está buenísima, Tom! ¡Y todavía calientita! Moriré gorda y feliz como me sigas consintiendo.

—¡Cuando quieras, cuñadita!

—¡¿TOM?! ¡¿ERES TÚ?! —se sintió el grito de Sabine desde el interior del edificio.

—¡NO! Soy el lechero. —se burló Tom de buena gana— Tom todavía está a tres cuadras de aquí, mon amour.

Los pasos de Sabine no se hicieron esperar. La mujer estaba muy contenta ese día: junto con Marinette iban a llevar a Bridgette de compras por ropa nueva y para eso habían apartado todo el día. El plan era incluso almorzar fuera y tratar de pasar una buena jornada. Bridgette, por cierto, no estaba con pijama, sino con ropa prestada de su hermana, que su sobrina había adaptado a su gusto y talle.

—¡Qué payaso eres, Tom! —Lo riñó Sabine cuando entró al local— ¡me alegra tanto verte Bri! ¿Estás lista para un buen día?

—¡ESPÉRENME!

Marinette bajó las escaleras a las carreras, casi tropezando en el intertanto, pero logró recuperar el equilibrio en el último momento. La pobrecita tenía cara de haberse despertado de súbito.

—¡Ten cuidado, Marinette! Te he dicho mil veces que no corras dentro de la casa. —la regañó Sabine.

—¡Lo siento, maman! ¡Hola tía Bridggie!

—Hola cariño. Veo que ustedes dos están más entusiasmadas que yo.

—Por supuesto: nunca hemos salido las tres. —Sabine se puso las manos en las caderas y miró a Tom— ¿Crees que estarás bien solo, atendiendo la panadería?

—De esto no me voy a morir. ¡Ustedes vayan y pásenlo bien!

En ese momento entraron algunos clientes a la panadería. Una señora muy ancianita se acercó directo a Sabine y comenzó a preguntarle por pan y la mujer no tuvo más remedio que atenderla. Tom tomó un poco de distancia para atender a sus otros clientes, dejando a Bri a solas con Marinette.

—Veo que papa ya te pasó una baguette.

—No me quejo: está deliciosa. —Bri se comió otro trozo de pan, compartiendo un poco con su sobrina— El sector está muy cambiado y al mismo tiempo no.

—Se ve más bonito en la primavera, sobre todo la Place du Vosges. —reconoció Marinette con entusiasmo— Cuando volvamos le diré a mi papa que te ayude a conocer mi cuarto y…

—Vi que hay un monumento nuevo en la plaza… Eso no estaba mi época.

—Oh. El monumento a los Héroes de París.

—Creí que estaba en la place Pigalle.

—Sigue ahí. Este es otro, de los nuevos héroes. —Marinette se llevó la mano a la nuca, con algo de incomodidad. No le gustaba hablar del monumento ese, se ponía nerviosa.

Inadvertidamente el gesto dirigió la atención de Bridgette hacia sus aretes, pero desvió la mirada casi en seguida. ¿Serían los miraculous? Algo en su corazón parecía decirle que sí, como que su alma los reconocía, pero su lado racional trataba de decirle que no podría ser posible: las implicancias de que su sobrina fuera la actual portadora de Tikki hacía que le diera un escalofrío en la espalda. Si ya le ponía los pelos de punta el saber que había una portadora de 14 años sin entrenamiento enfrentando akumas y quimeras, el tan solo pensar que fuera su sobrina la ponía muy mal. ¡¿En qué estaba pensando Fu?!

—Listo, todo bajo control —dijo Sabine al llegar junto a ellas, mientras se sacudía las manos— Es hora de que nos vayamos, que el día es largo.

—Claro maman. —Marinette tomó la silla por las asas— ¿Está bien si te llevo, tía?

—No tengo problemas. ¡Día de chicas, allá vamos!

Sabine se sonrió para sus adentros. Iba a ser un día divertido, o eso esperaba.

Tikki, en el bolso de Marinette, se asomó con el mayor de los sigilos, tratando de tener un buen ángulo de su exportadora. Al verla sonreír, se le alivió su corazoncito. ¡Si tan solo Fu la dejara conversar con ella!


Patio de la mansión Agreste.

Sábado, 11:34 hrs.

Adrien estaba esa mañana frente a la estatua de su madre, cantando una canción sobre un gatito en un tejado. Hacía frío, así que estaba abrigado, lo más que podía. Nathalie no lo había dejado salir sin tomar una leche caliente al menos. Esto era su ritual: desde la desaparición de su madre, le gustaba pasar unos momentos cerca de su estatua en el jardín los sábados por la mañana. Solía contarle como había estado la semana, sus aventuras, sus temores y anhelos, todo en el silencio de su mente, mientras tarareaba la canción del gatito que Emilie le había enseñado de pequeño.

Plagg, con cara de muy pocos amigos, se asomó del bolsillo y le siseó.

—¡Abúrrete Adrien y entra ya! Me estoy congelando hasta los bigotes…

—Shhh, Plagg…

—¡Va en serio! Te vas a quedar sin kwami como sigas así.

Adrien empujó a Plagg al interior de su bolsillo y lo ignoró en favor de la estatua. Suspiró apenado.

—… siento que ya debo dejarte, maman

—¿No te han dicho que no es sano hablarle a estatuas? —preguntó de pronto Marcel.

En el bolsillo, Plagg se esponjó con furia. Adrien se volvió hacia su abuelo y suspiró.

Grandpère, buenos días. ¿Dormiste bien?

—Todo lo bien que pueda esperarse —el hombre caminó hasta su nieto y enfrentó la estatua de Emilie— Ahí estaba la estatua de tu tía Elise.

—¿En serio? No sabía.

—Supongo que tu padre la sacó. Nunca quiso a su hermana. —Marcel frunció el ceño— ¿Puedes creerlo? Estaba celoso de una niña de tres años.

Adrien no dijo nada. No podía decir que eso le sorprendía: Gabriel era increíblemente egoísta cuando se lo proponía y supuso que la presencia de una hermana menor, el descalabro que eso significa en todas las rutinas de una casa, y perder el sitial de hijo menor, debió haberle amargado la hiel de forma espectacular. Su padre nunca fue bueno compartiendo nada.

—Supongo que este cambio no me molesta. —suspiró Marcel resignado— Emilie me caía muy bien, la pobrecita.

—Era difícil que mi maman le cayera mal a nadie.

—Tu madre era un ángel. Lástima que se fijó en tu padre. —Marcel suspiró y meneó la cabeza, como juzgando en silencio— al menos no se fijó en el otro infeliz.

Adrien prefirió hacer uso de su derecho a permanecer en silencio, sintiéndose cada vez más incómodo. Su abuelo lo inquietaba más de lo que quería admitir. No había tenido muchas oportunidades para interactuar con él, y las pocas veces que lo había hecho, solo había confirmado sus instintos de alejarse del hombre.

—… Hablando del otro infeliz…

—Discúlpame Grandpère, tengo que ir a mi práctica de piano. —Adrien intentó alejarse, pero Marcel lo sujetó fuertemente del brazo. —¿Grandpère?

—¿Así que Félix está peleando por tu custodia, verdad?

Algo en la mirada y tono de voz de Marcel le hizo fruncir el ceño. A Adrien no le gustaba el rumbo que estaban tomando las cosas y por lo visto a Plagg tampoco. Podía percibir como su kwami estaba flexionando las garras, como a punto de hacer una tontería para alejar al anciano de él.

—Sí. ¿Por?

La expresión de Marcel fue de odio y peligro. Sujetó con más fuerza a su nieto y hasta lo sacudió. Con mayor razón Adrien quería irse lo antes posible: bien que podría soltarse con relativa facilidad y echar a correr, pero su posición en la casa era delicada y pendía de un hilo. Y además debido a la situación judicial, no podía darse el lujo de meterse en problemas.

—Gabriel nunca debió haber tenido hijos. ¡Emilie fue la tonta que dejó que se reprodujera!

—¡No hables así de mi maman!

—¡Hablo como quiero de quien se me dé la gana, jovencito! —Marcel botó a Adrien al suelo con relativa facilidad y procedió a sujetarlo por la solapa de su abrigo antes de que pudiera escabullirse. El muchacho se pudo haber defendido de lo más bien, pero la situación lo tenía por completo sorprendido y quizás aturdido— Gabriel es un abusivo, nunca debió ser padre. ¡Soy el primero en reconocer que es un peligro que tú estés a su cargo!

—¡Suéltame, viejo! —siseó Adrien, sujetando la muñeca de su abuelo con fuerza. ¡Al carajo con las precauciones! Esto se estaba poniendo color de hormiga.

—Ja, ja, ja, ¡tienes agallas, muchacho, lo reconozco! Al contrario del pelele de tu padre a tu misma edad. Pero… —Marcel le dio un fuerte bofetón a su nieto, sacándole incluso sangre, aunque ni por eso lo soltó— NO Me Gustan Los Insolentes. ¡Conoce tu Lugar!

¡DÉJAME IR! —gritó Adrien desafiante, tratando de soltarse. ¡¿Qué diantres?! Su abuelo tenía más fuerza de la esperada.

—Escúchame con atención, niñato. Prefiero verte sufrir junto a Gabriel a que te vayas con el mala vida de tu tío. —Marcel entrecerró los ojos.

—¡Tú no decides eso, viejo! ¡Lo decide el juez!

—¡Prefiero verte muerto a que ese connard te lleve de la mansión! —Marcel soltó a Adrien, quien rápidamente puso distancia entre ambos— ¡Duerme con un ojo abierto!

—¿Qué está pasando aquí? —Nathalie apareció de pronto, muy enojada. Rápidamente caminó hacia Adrien, revisando su sanguinolenta nariz. —Monsieur Agreste. ¿Qué se supone que pretende?

—Solo le daba una advertencia al muchacho, querida. Después de todo, necesita crecer al lado de su padre.

Nathalie empuñó las manos y le mantuvo la mirada a Marcel largo rato. Adrien hubiera huido, pero no se atrevió a dejar a la mujer sola con su abuelo. Sabía que podía defenderse, pero de todos modos no era de los que corrían de situaciones así, dejando solos a sus seres queridos.

—Jejejejejeje, tu lealtad es admirable, muchacha. —le dijo Marcel— Está muy mal ubicada, en todo caso.

—Vámonos Adrien.

Nathalie giró sobre sus talones y rodeó a Adrien con el brazo, instándolo a entrar a la mansión junto con ella. Al hacerlo se dirigieron rápidamente al baño, siendo seguidos por un perplejo Gorila.

—¿Tu abuelo te pegó con el bastón? —le preguntó mientras le revisaba la nariz.

Non… —Adrien frunció el ceño— Con la mano… un bofetón.

Connard. —siseó Nathalie entre dientes, sorprendiendo al muchacho— Adrien, escúchame, solecito. ¡No quiero que te acerques a ese hombre!

—¡No tengo ni la más mínima intención de…!

—¡No te hagas el valiente! Ese hombre es peligroso. ¡No te imaginas cuánto! —Nathalie terminó de parchar a Adrien en silencio— Eso debería bastar.

—Nathalie… ¿Hay algo de deba saber?

Non. Ahora vete.

A regañadientes, Adrien salió del baño y se fue directo a su cuarto, más confundido que nunca, dejando a Nathalie sola en el pasillo. La mujer entrecerró los ojos y se apretó el puente nasal al cabo de un rato. ¡Esto iba de mal en peor! Si seguía así tendría que informarle a Félix sobre lo ocurrido, pues Gabriel ni siquiera se había mosqueado cuando vio a su padre maltratando a su hijo.

Y eso no sería lindo.

—Creo que no tendré más opción que hacerlo —se dijo a sí misma en un susurro.

Odiaba a Félix con su alma, pero el bienestar de Adrien le importaba mil veces más que cualquier odio que le pudiera tener al abogado y esto ya estaba alcanzando ribetes muy peligrosos. ¡Tenía que hacer algo!


Residencia Marchant.

Tres días después. Martes 12 de enero de 2016. 10:45 hrs.

—¡ATENCIÓN!

—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

Un gran forado se abrió en aquella pared y los escombros saltaron por todas partes, cayendo sobre los presentes como lluvia de piedras. La evacuación se puso aún más urgente que nunca: el área afectada era el gimnasio en donde se realizaban la mayor parte de las rehabilitaciones y al momento del ataque akuma, estaba en pleno uso.

El staff apenas tuvo tiempo para reaccionar cuando ya tenían al akuma encima, destrozándolo todo, por lo que tuvo que afanarse y adaptarse con rapidez al giro de los eventos, haciendo verdaderos malabares para sacar a sus pacientes de ahí, aunque no era fácil.

—¡MOCOSOS IRRITANTES! ¡QUÉDENSE QUIETOS PARA QUE LOS PUEDA APLASTAR!

—¡ATRÁPAME SÍ PUEDES!

—¡DAME TU MIRACULOUS, GATO!

Chat Noir evadió la acción del akuma, aunque eso hizo que la criatura golpease una pared, lanzando otra lluvia de escombros. Martín aprovechó de levantar a Bridgette y tratar de salir de la línea de fuego.

—CHAT NOIR, ¡DEJA DE HACERTE EL PAYASO! —se oyó el regaño de Ladybug, mientras atacaba al akuma— ¡POR AQUÍ!

—¡YA ME HARTARON!

El akuma, un paleontólogo muy enojado con el mundo, sobre todo con los jóvenes héroes que no lo tomaban en serio, tuvo un berrinche de aquellos y comenzó a disparar fósiles en todas direcciones. Los héroes se dieron a la tarea de distraerlo todo lo que podían para permitirle al personal de salud que pudiera evacuar a los pacientes, pero algunos de los fósiles golpeaban personas y estas…

… pues como que se convertían en velociraptors. Al menos obedecían al akuma.

—¡Ya estamos casi! —exclamó Martín, quien llevaba a Bridgette cargando en brazos— Un poco más y estaremos fuera…

—¡¿Y los héroes?! ¡Son Niños!

—¡Han salvado la ciudad miles de veces! Estarán bien.

Martín tuvo que evadir algunos escombros mientras tenía la mirada fija en la única salida que tenían. No podía ayudar a otros, llevaba a Bridgette en brazos, así que su plan era sacar a su paciente de ahí y volver a ayudar al…

—¡ATENCIÓN!

—¡MARTÍN!

… un fósil le pegó directo en la espalda a Martín, lo que hizo que se cayera de bruces, soltando a Bridgette, quien también se vino dolorosamente a tierra. Sin embargo la chica no se movió una vez que se detuvo, sino que se quedó en la posición que quedó, totalmente inerte. Martín, ahora convertido en un velociraptor, apenas la olisqueó antes de acudir al llamado del akuma.

—¡ATRAPEN A LOS HÉROES, MIS SECUACES! ¡Y QUÍTENLES LOS MIRACULOUS!

El ritmo de los héroes pareció cambiar. Ladybug se tornó muy ansiosa al ver como su tía no se movía e intentó llegar a ella, pero los velociraptors y el akuma no la dejaban en paz. Chat Noir tampoco estaba mucho mejor. Bridgette en ese momento levantó la cabeza: se había estado haciendo la muerta y así esperar el momento adecuado para escapar.

—¡Ahora o nunca!

Con dificultad, pero motivada por las ansias de sobrevivir, Bridgette comenzó a arrastrarse hacia la salida. Otro de los terapistas logró levantarla unos momentos, pero nuevamente fue afectado por el akuma y se convirtió en velociraptor.

—De todas las cosas que podrían haberme pasado…

GRRRRRRR

La criatura fijó miradas con ella y comenzó a acecharla. El akuma estaba más ocupado de los héroes y obviamente no tenía tiempo para controlar a sus secuaces dispersos. Asustada, Bridgette retrocedió, tratando de pensar a toda velocidad como ponerse a salgo…

—¡Lagartija bonita! ¿Qué no te acuerdas de que eres un ser humano?

—¡GRRRRRRRRRR!

Sin hacer movimientos muy bruscos y sin perder de vista al velociraptor, Bridgette comenzó a deslizarse por el piso, impulsada por sus codos. Por el rabillo del ojo vio un objeto a su derecha y aguantó la respiración. Si era lo que creía, entonces podría tener una oportunidad, así que la aprovechó.

—… ¡AAAAAAAAAAAAAAAAH!

El velociraptor saltó al lugar en donde estaba ella en el momento en que Bridgette rodó fuera de ahí. Quiso la buena suerte de la chica que la criatura se enredara con algunos escombros, lo que le dio tiempo a Bridgette de tomar el extintor que había visto y activarlo, echándole todo su contenido en la cara de la criatura.

—¡ALÉJATE!

Furiosa, la criatura se sacudió el químico de la cara y no perdió tiempo en atacarla, ni bien se disipó un poco la cortina de humo. Bridgette nunca dejó de mirarla a los ojos: esto iba a doler, seguro, pero ya no podía hacer nada para mantener a la cosa esta a raya.

Fue entonces que Félix apareció de pronto y golpeó el abdomen del velociraptor con un taser… que por obvias razones colapsó en el piso.

—¡TZZZZZZZZZZZZZZZT!

—¡FÉLIX!

El hombre se veía mucho más agitado de lo normal, pálido y tratando de controlar su agitada respiración. Se llevó la mano al pecho en lo que le daba una patada al velociraptor, mostrando evidentes signos de dificultad para respirar. Bridgette se preocupó: nunca lo había visto así, pero no tuvo tiempo de preguntar. Félix, haciendo caso omiso de su salud, se le abalanzó encima y tomándola en brazos, se dispuso a ponerla a salvo.

—¡Estás respirando rarísimo!

Félix no le respondió, aunque no de antipático. Por lo visto, o ponía a Bridgette a salvo, o hablaba, pero no las dos cosas. Sentía como si tuviera los pulmones y la tráquea en llamas y estaba perfectamente consciente que no estaba jalando suficiente oxígeno. En ese momento Ladybug activó el lucky charm, irónicamente un extintor, pero no le pusieron atención. Bridgette por fin estuvo a salvo fuera del gimnasio gracias a los esfuerzos del abogado. Dos enfermeros corrieron a asistirlos, y los ayudaron a alejarse todo lo que podían… pero tuvieron que parar, dado que Félix no parecía dar más de agote y apenas se podía mover. Bridgette se tuvo que sujetar de la pared para evitar que la alejasen del abogado.

—¡Monsieur! Cálmese —le dijo el enfermero, dándole golpes en la espaldita— O empeorará su ataque… ya casi estamos a salvo, ¡Un esfuerzo más!

—¡¿Qué le pasa a Félix?!

—… dificultades respiratorias. —explicó el otro enfermero. Otro profesional llegó a asistirlo, principalmente con instrucciones para controlarse.

Félix no tardó en buscar su inhalador en su bolsillo, que por fortuna encontró ahí y cuando lo sacó, quienes lo asistían tomaron la indirecta y ayudaron a tomar la medicina. Bridgette había olvidado el ataque akuma, los destrozos, el terror y el cómo Félix había llegado a socorrerla quizás de donde, solo para concentrarse en su gato y su dificultosa respiración.

—¡MIRACULOUS LADYBUG!

Miles de catarinas fueron liberadas por París. Rápidamente restauraron la ciudad a su condición original e incluso aliviaron a Félix de sus esfuerzos respiratorios. Quienes se encontraban ahí miraron expectantes y aliviados a su alrededor, suspirando de que por fin lo peor ya había pasado. Bridgette seguía sin prestarles atención a nada de eso y se las ingenió para llamar la atención de Félix y que éste le tomara la mano.

—¡¿Estás bien?! ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Ya puedes respirar mejor?! ¿Por qué…?

—Corrí mucho… no soy el de antes. —explicó Félix evidentemente agotado por los esfuerzos, y aliviado de poder respirar mejor— Estoy fuera de forma.

—¡¿Usas inhalador?! ¡¿por qué?!

—Pues…

—¡¿Todos bien por aquí?! —preguntó de súbito Ladybug, quien con la mirada revisó a Bridgette. Chat Noir mantuvo la distancia, pero tampoco les quitaba los ojos de encima.

—Todo bien, Ladybug. ¡Gracias por salvarnos! —le dijo uno de los enfermeros.

—¿Alguno está herido?

BIP, BIP, BIP…

—Vamos ma lady. —le dijo Chat, poniendo su mano en su hombro— ¡Me alegra que estén bien!

Ladybug se mordió el labio, pero asintió. Ella sabía que Chat Noir estaba incluso más aprensivo que ella, pero no podían quedarse mucho más de lo estrictamente necesario. El gato hizo una cómica reverencia y se fue por donde había llegado, seguido de Ladybug, quien se resistió con toda su fuerza para no mirar atrás.

—Me da vergüenza —reconoció uno de los enfermeros— Esos dos son unos chiquillos y nos salvan día por medio, ¿y nosotros?

—Nos cuidan a quienes estamos incluso más indefensos —balbuceó Bridgette, apenas desviando su mirada— También son héroes.

—Háganle caso a Bridgette, señores. —Félix tomó una buena bocanada de aire, mientras se masajeaba el pecho— Sabe de lo que habla.

Bridgette bajó la mirada avergonzada y volvió a mirar en la dirección en la que los héroes se habían ido, sin alcanzar a ver como obligaban a Félix a tomar otro puff de su inhalador como medida de precaución. A simple vista solo parecía un recatado gesto de humildad, pero en verdad…

… tuvo una corazonada.

—Siento que quedó algo en el tintero… —se dijo a sí misma.

Continuará

Por

Misao – CG

Publicado el domingo 30 de mayo de 2021


Próximo capítulo: Ahora sí son celos

… ¿quién era ella? Desde que había despertado y a pesar de haber pasado varios días con Félix, no sabía mucho de su vida. Casi todo se lo había dicho Sabine o sacado a tirabuzones. Su gato no parecía tener muchas ganas de compartir su actual vida con ella, alegando que era aburrida y llena de tribunales, cuando era evidente que tenía un poco más de vida social. ¿Esta mujer era parte de su vida? ¿Quizás alguna novia? ¿O aquella buena amiga suya que solía nombrar de tarde en tarde?


Notas finales: Como que le tengo miedo al capítulo de Optiygami. Aquí, yo actualizando esto y en poco más de una hora estrenan el capítulo. Voy a morir de estrés, en serio, tengo muchas expectativas. Vamos a ver qué pasa. ¡Gracias por darme una oportunidad!

Y hablando de oportunidades, ¿leyeron lo nuevo de Abby? VAYAN. No quiero morir sola de ansias. ¡VAYAN!

Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!