Un ataque conjunto entre quimera y akuma va a dejar a Adrien muy sacudido, tanto emocional como físicamente. Ese día comenzó difícil y se puso peor, pero al menos tiene buenos aliados. Claro… no tendrá ni medio respiro, porque las cosas de malas se van a poner mucho peor. ¡GRACIAS POR LEER!
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIAS
La plaga todavía no ha sido purgada de estas tierras. Cuídense y cuiden de otros. Mantengan la distancia, lávense las manos, usen mascarilla y a resistir como mejor podamos.
El uso de una pelotita antiestrés es recomendado
Puede haber spoilers de la cuarta temporada.
"CONOCERSE DE NUEVO"
CAPÍTULO 13: Trauma
Bois du Bologne. París.
Sábado 18 de enero de 2016. 11:27 hrs.
—¡ECHEN PAJA!
—¡NYAAAAAAAARGH!
Roi Singe y Chat Noir se pegaron un suelazo de aquellos con arrastrada incluida que los dejó viendo pajaritos volando alrededor de sus cabezas, pero no tuvieron tiempo para meditar su nueva posición en la vida cuando tuvieron que rápidamente hacerse a un lado y esquivar los golpes de la Quimera, que estaba con la idea muy fija de convertirlos en manchas en el suelo.
—¡Se Supone Que Lo Íbamos A Sujetar Del Cuello! —protestó Chat Noir apretando los puños y dientes en una actitud de frustración.
—¡TODAVÍA PODEMOS! —reclamó Roi Singe con ganas.
El entusiasmo era palpable, pero la quimera en cuestión eran palabras mayores. Los héroes de París se habían visto obligados a buscar asistencia de otros héroes, pues las cosas rápidamente se habían tornado color de hormiga… pues además de la Quimera…
—¡ENTRÉGENME SUS MIRACULOUS, MOCOSOS!
—¡VEN POR ELLOS MALPARIDO! —exclamó Ryuuko blandiendo su espada. A su lado, Ladybug hacía girar el yoyo a toda velocidad. Ambas sangraban por la nariz
Jade Turtle observaba en guardia en medio de ambos, sin esconderse. Era como estar viendo una pesadilla: se trataba de un ataque conjunto entre Quimera y Akuma y más que nunca se arrepentía de no haber tomado las medidas para instruir a los jóvenes portadores. Ya era grave que no lo hubiera hecho con Ladybug y Chat Noir, pero ¿los demás?
—¡Esto tiene que cambiar! Tengo que comenzar a entrenar a los muchachos. —se lamentó al tiempo que la Quimera hacía volar por el aire (de nuevo) a Roi Singe—. Claro… si sobreviven…
Félix y Bridgette lo iban a matar muerto y lentamente y estarían en todo su derecho. ¡Más cuando se enteraran que sus sobrinos eran sus sucesores! ¡Seguramente lo iban a despellejar! Jade Turtle se sujetó la cabeza a dos manos. ¿En serio creyó que nunca tendría que entrenarlos? ¿Qué los niños simplemente iban a lidiar con Papillón y ya?
—Soy un idiota, ¡debí haberlo sabido! —se regañó a sí mismo— ¡CHAT NOIR, ROI SINGE! A MI SEÑAL.
—EN ELLO…
Había que actuar rápido: si permitía que los héroes siguieran agotándose, entonces todo en verdad se iría al carajo. El anciano corrió hacia la quimera y rápidamente asistió a Chat Noir y a Roi Singe, quienes por fin pudieron comenzar a defender terreno.
—DRAGÓN DE AIRE.
—¡MOCOSA INSOLENTE! ¡MIS OJOS!
—¡AHORA LADYBUG!
—¡Lucky Charm!
Escuchar que la catarina invocaba el lucky charm le heló el alma a Jade Turtle. Purificar dos tipos de criaturas iba a estar muy complicado para la joven Ladybug y eso le preocupaba. ¡Incluso podría perder la transformación si lo intentaba! Lo que expondría su identidad secreta y afectar severamente su salud. ¡Tenía que actuar rápido!
—¡Todo esto es mi culpa!
Jade Turtle encerró a la Quimera en un campo de fuerza. Chat Noir y Roi Singe aterrizaron junto a él: ambos estaban cubiertos de cortes y heridas, pero con la adrenalina apenas se daban cuenta.
—¡Puedo detener a esta cosa por cinco minutos! Asistan a Ladybug y a Ryuuko con ese akuma —Jade Turtle miró fiero a Chat Noir, quien entendió en seguida la urgencia de su expresión— ¡La catarina debe recargar antes de intentar la purificación de esta Quimera!
—¿Está seguro, anciano? —preguntó Roi Singe rascándose la nuca.
—¡Por Supuesto Que No Lo Estoy! Pero No Hay De Otra.
—Vamos Roi. —Chat le dio un amistoso codazo— deshagámonos del akuma y veamos para que Ladybug tenga la privacidad que necesita.
Ambos héroes corrieron con Ladybug, quien en ese momento y ayudada por Ryuuko, reducían al akuma, destrozando el objeto que alejaba a la mariposa la que fue prontamente calcinada por la dragona. Dejando a Ryuuko con Roi Singe para lidiar con la víctima, Chat Noir tomó a Ladybug de un brazo, llevándosela a lo profundo del bosque en busca de privacidad.
—¡Chat! ¿Qué haces? ¡Vas para el lado contrario!
—¡La Quimera! Jade Turtle quiere que recargues antes de purificarla.
—¡Pero el lucky charm…!
—¡Solo podrá detener la quimera por cinco minutos! —Chat tomó a Ladybug por los hombros— Deshaz la transformación y recarga a Tikki. ¡Hazlo! ¡No pierdas tiempo!
Aprovechando que estaban a cubierto de miradas indiscretas, Chat Noir le dio la espalda y se alejó, como dándole privacidad. Rápidamente Ladybug deshizo la transformación, le dio sus galletas a Tikki, quien se las morfó todo lo rápido que pudo, y volvió a transformarse ni bien la kwami terminó de tragar. Ambos héroes volvieron con los demás a tiempo de ver como la Quimera estaba por liberarse del campo de fuerza. Jade Turtle luchaba con ahínco para mantenerla en pie, sudando la gota gorda, flanqueado por Roi Singe y Ryuuko, muy alertas los dos.
—¡Se tardaron! —exclamó Roi Singe divertido— ¿Ya se besuquearon lo suficiente?
—¡JA! Pero no. —gruñó Ladybug— ¿Y el akuma?
—La víctima está a salvo… —respondió Ryuuko limpiándose la nariz con el revés de su mano— Lo correteé fuera del bosque ni bien pudo mantener el equilibrio.
—¡Jóvenes! Prepárense para sujetar a esta cosa… ¡Ladybug! Purifica a la criatura tal como la vez pasada. Ryuuki, Roi Singe, tendrán que contenerla en mi lugar; Chat, ni bien veas que saco el sello de la mente de la quimera ¡LA CATACLISMAS!
Lo que vino sucedió muy rápido. Jade Turtle deshizo el campo de fuerza y la quimera se liberó con un gran rugido, descuido que Ladybug aprovechó para poner el yoyo sobre el corazón de la bestia, purificándola en el acto, con los efectos secundarios ya vistos la vez anterior. Roi Singe y Ryuuko no tardaron en reducir al pobre diablo que había sido quimerizado, quien se sacudía como poseído. Jade Turtle, sangrando también por la nariz, se apresuró en proceder a quitar el sello de la mente del hombre… y ni bien extrajo esa masa negra y putrefacta de la cabeza de su víctima, Chat Noir la destruyó.
—¡CATACLISMO!
Se produjo una suerte de explosión que sacudió todo el bosque. La víctima cayó desmayada, pero por fin exorcizada. Roi Singe y Ryuuko habían caído de rodillas como afectados por un golpe de corriente, y tanto Chat Noir, Jade Turtle y Ladybug tosían sangre.
—¿Todos bien? —preguntó Roi Singe mientras ayudaba al anciano a ponerse de pie. Ryuuko hizo lo propio con los otros dos héroes.
—No… —se quejó Ladybug entre toses, mientras se masajeaba el pecho— pero lo estaré…
—COFCOFCOFCAUGHR… ahí se fue mi pulmón…
—Tranquilos… COFCOF… ¡Ladybug!
—Ya voy.. cofcof… —la heroína tomó el lucky charm y no tardó en lanzarlo al aire— ¡Miraculous Ladybug!
El resto era historia. Miles de catarinas procedieron a curarlos y a restaurar la ciudad. El conjunto de héroes rápidamente se sintió mejor y tras las formalidades de siempre, cada uno procedió a marcharse por su lado. Jade Turtle se quedó unos momentos más como vigilando los alrededores, y solo se alejó cuando vio que los bomberos llegaban por la víctima aún desmayada. En ningún momento se fijó en Félix… quien refugiado tras un árbol, se inhalaba por el esfuerzo hecho hasta ese momento. Y no se veía nada feliz.
¿Pueden culparlo?
Mansión Agreste. París.
Esa tarde, 14:50 hrs.
El día había comenzado difícil, pero apenas estaba comenzando. Adrien se limpió la nariz con el revés de su mano y echó a correr a zancadas en dirección de su cuarto, en donde pretendía asilarse hasta la llegada del Armageddon de ser necesario. Los llamados de Nathalie fueron inútiles, ¡no lo iba a convencer esta vez de tomarse las cosas con calma!
Si lidiar con un akuma y una quimera mesa mañana no hubiera sido suficiente, Adrien había sido sacado de clases por órdenes de Gabriel para asistir a una sesión de fotos de la que él no sabía nada. No le habían dicho para que no pudiera negarse: pretendían llevarlo al estudio y hacerlo modelar sin darle mayor opción a pataleo. No, no iba a modelar ropa interior, aunque sí trajes de baño, para que se fuera acostumbrando a la sensación, pero Adrien no solo estaba cansado, gruñón y todavía bastante asustado por los acontecimientos de esa mañana, sino que NO QUERÍA modelar nada de lo anterior, ni estaba de humor para hacerlo tampoco.
—¡Adrien! ¡Trata de comprender! Solo son trajes de baño. —Nathalie alcanzó a sujetarlo del brazo a media escalera e intentó razonar con él— Nada más. ¡Te prometo que no es ropa interior!
—¡Te escuché Nathalie! Lo parezco pero no soy tonto. —Adrien levantó la cabeza airado— ¡Tu misma dijiste que era para que me fuera acostumbrando!
—¡Ya has modelado antes trajes de baño!
—¡Pero Ahora NO ME DA LA GANA! —Adrien se soltó del agarre de Nathalie y retrocedió desafiante— ¡NO VOY A MODELAR NADA DE ESO! Ya no quiero seguir modelando.
—¡YA DÉJATE DE TONTERÍAS!
Gabriel estaba de pie en la parte superior de las escaleras. Al verlo, Nathalie y el Gorila asumieron una pose sumisa y bajaron la cabeza. Adrien sintió las manos frías y las empuñó con fuerza. Cuando iban camino a la mansión, ni bien salieron del colegio, había alcanzado a pedirle ayuda a Félix por mensaje de texto, por lo que se sentía algo más envalentonado que de costumbre. No obstante, ver la hierática figura de su padre al tope de las escaleras, bajando hacia él ominosamente le hizo saltar un par de latidos.
Esto comenzaba a asustarlo.
—Madura de una vez, Adrien. No porque te pongas a llorar vas a dejar de trabajar.
—¡No quiero modelar!
—No es tu decisión, jovencito. La sesión es a las 15:30: vas a ir y te vas a ver bonito, que es lo único para lo que sirves.
—¡Dije Que No Lo Voy A Hacer!
—¡Quiero ver que lo intentes! No me harás perder dinero, jovencito, ni medio euro más. ¡Vas a ir a esa sesión y ya!
Adrien lo miró desafiante, sin miedo en los ojos. Esto enfureció a Gabriel, pues supo en ese instante que ni a golpes iba a conseguir que su hijo se pusiera el maldito traje de baño y lo modelase. Tuvo un tic en el ojo: ¿en qué momento había perdido la capacidad de manipular a este hijo suyo?
—¡NO ME MIRES CON ESA INSOLENCIA! —Gabriel dio un paso hacia su hijo— Bien sabes que puedo hacer de tu vida algo muy difícil.
—¡Y vaya que lo has intentado! —gruñó Adrien, juntando todo el valor que pudo— ¡Me encantaría poder ver lo bajo que puedes llegar!
Adrien estaba asustado, pero envalentonado al mismo tiempo. Por fin se había convencido de que Gabriel no tenía ninguna potestad para obligarlo a trabajar y por su edad hasta estaba protegido por ley. Ya no le temía tanto como antes, aunque sí le dolía tener que reclamar así sus derechos. ¿Qué más podría hacer aquél hombre? ¿Dejarlo sin comer, sin calefacción otra vez? Nada se lo impedía, pero a él… ya no le importaba. ¡Que lo hiciera a ver como le iba! Y eso puso a Gabriel de muy mal talante: no le gustaba ver que su hijo se rebelaba a su autoridad, cuando debió haber sido sumiso como un corderito.
Debió haberlo golpeado.
Aunque nunca era tarde para comenzar…
—¡Tú a mi no me vienes con esas insolencias! —Gabriel dio un paso hacia adelante dispuesto a darle una lección. ¡Iba a perder dinero si Adrien no iba y modelaba! Ya había firmado los contratos y el prestigio de su marca estaba en juego. ¡Adrien tenía que modelar los trajes de baño y la ropa interior! Así tuviera que machacarlo a golpes— Vas a ir a la sesión y…
En el momento en que el muchacho se preparó para recibir el golpe, Félix se interpuso entre ambos y sujetó la mano de Gabriel con bastante fuerza. Sorprendido, el diseñador fulminó a su hermano mayor con la mirada al tiempo que Annelisse se apresuraba en llegar junto a Adrien y apartarlo de ahí.
—¿Qué se supone que haces aquí, perdedor?
—¿Qué se supone que pretendes, hermanito? —Félix soltó a Gabriel, pero no se movió ni un centímetro— ¿Obligando a Adrien a modelar cuando te dijo que no?
—Son solo trajes de baño. Así se acostumbra a la ropa interior. ¡Ni que fuera la gran cosa!
—Adrien es un menor de edad y ya lo tienes sobreexpuesto. ¡Te dijo que NO!
—¡Argh! No me vengas con moralidades. —Gabriel retrocedió un paso y se arregló el traje— ¡Son solo trajes de baño! Ni que lo fueran a violar.
—Que Adrien no quiere modelar. ¡No es NO! —Félix no le quitó los ojos de encima a su hermano en ningún momento— ¿Estás bien, Adrien?
—… Sí.
—¡Yo sabré lo que él quiere o no! Soy el padre del idiota ese. ¡NO TÚ! Consíguete tu propio hijo y deja de meterte en lo que no te importa.
Félix se mordió la lengua. Quiso decirle de todo, hasta de lo que se iba a morir y como lo iban a enterrar, pero se contuvo. Después de todo había un proceso judicial el curso y no podía arriesgar ningún desliz de su parte que derivase en una sentencia en contra. Annelisse en ese momento se interpuso entre los hermanos, aumentando la distancia entre ambos con los brazos, y procediendo a escaldar a Gabriel con la mirada.
—Mi cliente no quiere modelar, monsieur Agreste. —la agresividad de su tono de voz y lenguaje corporal hizo que Gabriel frunciera el ceño. La abogada lo intimidaba y bastante, pero no iba a dejar que eso lo afectara— Como siga insistiendo en forzar al menor en hacer algo que expresamente se ha negado, personalmente me voy a asegurar que usted entre al registro de abusadores de niños.
—¿Y Usted Qué Se Ha Creído? ¡Nadie Me Amenaza! Menos Una Niñita Como Usted. —Gabriel sacó pecho.
—JAJAJAJA, ¡Qué caradura! ¿Acaso cree que hablo por hablar? A estas alturas debería conocerme, monsieur Agreste.
—Usted es solo una mujer. Para registrarme como abusador, ¡Primero tiene que haber una orden de protección!
Nathalie se palmeó la cara. La metida de patas de Gabriel comenzaba a tomar ribetes épicos. Junto a ella, el Gorila suspiró sonoramente, pues estaba pensando lo mismo que ella. Verán, ¿sobre la orden de protección? Solo preguntaré… ¿recuerdan que Félix detectó moretones en los brazos de su sobrino?
—¿Qué no te dijo tu abogado que YA SE INTERPUSO UNA a favor de Adrien? —preguntó Félix de pronto.
—Conociendo a Jean Paul, seguro se le olvidó.
—¡¿Qué carajos?! —Gabriel levantó la cabeza de la sorpresa— ¡Nathalie! ¿Es eso cierto?
—Dejé la confirmación en su escritorio hace unos días, señor. El recurso de protección al menor existe y es válido.
Gabriel se quedó callado. Recordaba que habían dejado información importante en su escritorio, pero que la ignoró olímpicamente, creyendo que solo se trataba del reporte de notas de su hijo. Sí vio a su padre revisándola, pero como concernía a Adrien supuso que no tenía nada que pudiera interesarle. ¿Un recurso de protección? Pero ¿Por qué? ¿Acaso porque lo tenía sin calefacción? ¡Qué niño tan llorón!
Félix hizo un gesto despectivo con la cabeza y se volvió hacia Adrien, mirándolo lleno de frialdad, pero mucha preocupación. Le revolvió los cabellos y le pasó su mochila, que el muchacho tomó con timidez.
—Adrien, cariño. Te regresaremos a clases. —le dijo Annelisse, dándole la espalda a Gabriel y arreando tanto al tío como a su cliente hacia la salida— Hiciste bien en avisar…
—¡Eso, pedazo de inútil! ¡Cobarde! Escóndete tras las faldas de una mujer. ¡Nunca te harás hombre si sigues…!
—Tú te escondías tras las faldas de mi maman, Gabriel. —siseó Adrien de pronto, mientras bajaba los escalones.
Gabriel se quedó de una pieza, sorprendido ante la súbita insolencia de su hijo. ¡Claro! Seguro se sentía envalentonado por la presencia de su abogada y el vago perdedor de su tío. ¡Ya le enseñaría una lección! Apretó las manos. ¡Una vez que estuvieran a solas le iba a enseñar realmente quien era Gabriel Agreste!
El grupo salió sin mayor incidente de la mansión y él se quedó hirviendo de rabia. Nathalie cruzó miradas con él, pero antes que su asistente pudiera decirle algo, él le gritó alguna grosería y decidió ir a encerrarse en su despacho, con ganas de akumatizar a medio Francia. No hubo subido dos escalones cuando se encontró que Marcel lo miraba burlón.
—¡Has salido tontísimo! No puedes ni imponerle tu autoridad a tu hijo. Qué inútil.
Y sin otra palabra, el anciano giró sobre sus talones y procedió a encerrarse en su despacho. Que era el suyo, pero del que su padre lo estaba echando lentamente sin que pudiera hacer nada.
Por lógica, su humor se desmejoró incluso más.
Habitación de Adrien.
Día siguiente. 17:45 hrs.
—¿Cachorro?
Plagg observó en silencio. Ni bien habían regresado del colegio, Adrien se abalanzó sobre la puerta de su cuarto y no solo le echó llave, sino que también corrió un mueble cercano para bloquear el acceso. Si quería salir, bien que podía hacerlo como Chat Noir, pero no se iba a arriesgar que el único acceso a su cuarto estuviera descuidado. Había pasado una pésima noche y su único solaz había sido estar en clases. Había tenido que volver a la mansión el día anterior y aunque Gabriel no le dijo nada, esas miradas que le dedicó le pusieron los pelos de punta. Súmenle a eso que vio a su abuelo paseándose cerca de su cuarto en actitud casi depredadora, lo que no hizo nada para calmar sus ansiedades. Calma, le dijo Félix en su momento, ¡te voy a sacar de ahí!, añadió con seguridad.
—Cachorro… vamos a estar bien. ¿te parece que vayamos a dar un paseo? —intentó animarlo Plagg— Llevamos mi queso, unos sándwiches o simplemente vamos a ver a la Coccinelle. ¡Dijo que me tendría tarta de queso!
El kwami estaba preocupado: él mismo había dormido pésimo. No había nada que lo esponjara más que saber que Marcel Agreste estaba durmiendo bajo el mismo techo. ¡Ardía en deseos de mostrarse frente a Félix y reclamarle que sacara de ahí a su cachorro! Pero que lo hiciera ya, que no esperara las excusas tontas de un juez malparido que para colmo de males se había ido a TAILANDIA.
—Tú siempre pensando en comida, ¿verdad Plagg?
—Claro, la comida es deliciosa, sobre todo el queso. ¿No te apetece un buen pedazo de camembert?
—Eeew, no. Gracias, pero no gracias.
—¡Qué vergüenza, cachorro! ¿Qué clase de francés eres que no te gusta el camembert? Eso es como traición a tu patria.
—¡Oh, claro que me gusta el queso! Pero no el camembert. —Adrien rascó la cabeza de Plagg— Por tu culpa huelo a eso todo el día.
BANG, BANG, BANG.
—ABRE LA PUERTA.
Ambos pegaron un brinco. La puerta se sacudió con fuerza y para horror de ambos, el sillón que la había estado bloqueando se deslizó al costado como por arte de magia. Plagg se puso gris del susto y sintió que el corazoncito le explotaba en el pecho. ¡Eso solo podía significar una cosa!
—¡Cachorro! ¡DATE PRISA! HUYE.
BWAAAAAM
—Así te quería pillar.
Con las justas, Plagg alcanzó a esconderse en el momento en que la puerta se abrió de golpe. Marcel entró a la habitación y caminó directo hacia él, como una agilidad que no se condecía con alguien su edad. Adrien se puso en guardia y trató de mantener la distancia con él, pero algo en el ambiente se opuso a su voluntad y más pronto que tarde sintió como su abuelo lo tomó por el brazo.
—¡Es Hora De Que Aprendas Una Lección, Mocoso Insolente!
—¡SUÉLTAME!
Marcel no le hizo caso. Con más facilidad de la esperada, lo sacó a las rastras de la habitación, pese a todo lo que se revolvió el muchacho. ¿Qué estaba pasando y porqué de pronto su abuelo tenía tanta fuerza? Adrien no lo sabía, excepto que tenía que escapar lo antes posible.
—¡Monsieur Agreste! —exclamó Nathalie alarmada, tratando de ayudar a Adrien en vano— ¿Qué Cree Que Hace? ¡Suéltelo!
—¡No te metas, perra! Esto es asunto de familia.
—¡Monsieur Agreste!
Nathalie intentó intervenir por la fuerza, pero Marcel simplemente la detuvo con la mirada. Adrien se dio cuenta que lo estaban llevando directo al despacho de su padre y eso le sentó muy mal. Todos sus sentidos le chillaban para que escapase lo antes posible, que no dejara que lo arrastrara al interior de la oficina, así tuviera que lastimar a su abuelo o a él mismo. Usó la gravedad a su favor, se negó a usar sus pies, le clavó las uñas al anciano, quiso morder, ¡se resistió como gato salvaje!, pero su abuelo no cedió ni un centímetro y aunque se vio obligado a arrastrarlo, pues lo hizo.
—Te Dije Lo Que Te Pasaría Si Te Acercabas A Ese Inútil De Tu Tío. ¡Prefiero Verte Muerto Que Con Él! Ahora sabrás a qué me refiero.
—¡DÉJAME, CONNARD!
—¡Eso, suplica por tu vida muchacho! A ver si te pones creativo.
Desde el suelo, Adrien logró dar un giro sobre su eje ayudado por las piernas y logró que Marcel perdiera el equilibrio. El anciano cayó de bruces, soltándolo, por lo que aprovechó para ponerse de pie y salir corriendo a la salida más cercana. No tenía idea qué pretendía hacer su abuelo, pero todos sus instintos le decían que huyera lo más lejos que pudiera EN ESE INSTANTE. Estaba por comenzar a bajar por las escaleras en dirección de la entrada principal, cuando algo se enredó en sus pies.
—¡JAJAJAJAJAJAJAJA! CORRE SI PUEDES AHORA.
Adrien perdió el equilibrio y se fue de bruces por las escaleras, sin alcanzar a darse cuenta de que el hall de ingreso no estaba desocupado. Quienes estaban ahí se giraron en su dirección justo en el momento en que se estrellaba contra el descanso…
—CRACK—
El grito de dolor no se hizo esperar.
Continuará
Por
Misao – CG
Publicado el sábado 5 de junio de 2021
Próximo capítulo: Sentencias
… Alya puso a su sobrina histérica: era una pose muy parecida a alguien que se lleva las manos a la cabeza, o a la nuca, quizás para arreglarse el cabello, ajustar algún adorno o… quitarse los aretes. Bien se podría identificar con otra cosa, pero Bridgette sabía bien qué buscar…
—¡Ya, ya, pero no pensemos en eso! Me pone muy mala recordar esas cosas y no vinimos aquí para hablar de cosas…
Bzzzt, Bzzzzzt.
El celular de Marinette eligió sonar en ese momento, avisándole de un mensaje. Uno común y corriente, pero por alguna razón le dio mal yuyu. La chica se excusó, intuyendo que era algo grave, y desbloqueó el teléfono para ver de qué se trataba. Era un mensaje de Adrien…
Notas finales: Jejejejejejeje, ¡qué lindo cliffhanger acabo de poner! ¿No les parece? Espero que me hayan hecho caso y sacado una pelotita, que el capítulo, ahora que lo pienso, estuvo bastante movido. ¡Muchas gracias por los ánimos colectivos! Y de aquí los veo el lunes, para que sepan del destino de nuestro querido solecito.
Y hablando de oportunidades, ¿leyeron lo nuevo de Abby? VAYAN. No quiero morir sola de ansias. ¡VAYAN!
Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
