La súbita aparición del Premier Chat Noir ha puesto a la prensa de cabeza. Además, Marinette está a punto de repetir la historia y las Tsurugi se llevan un gran susto. Por su parte, Plagg descubre las migrañas de Tikki de muy mala manera. ¡GRACIAS POR LEER!


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIAS

La plaga todavía no ha sido purgada de estas tierras. Cuídense y cuiden de otros. Mantengan la distancia, lávense las manos, usen mascarilla y a resistir como mejor podamos.

Puede haber spoilers de la cuarta temporada.


"CONOCERSE DE NUEVO"

CAPÍTULO 17: El Primer Gato Negro

Les Invalides. París.

26 de enero de 2016. 20:27 hrs.

¡Clara! ¡¿Estás viendo lo mismo que yo?! ¡¿En verdad estamos viendo a…?!

Nadja, sé tanto como tú en estos momentos. ¡Las condiciones no nos dejan acercarnos más! Pero sí… ¡apareció otro Chat Noir! Y parece que es…

En ese momento las transmisiones se cortaron. Seguramente el equipo periodístico había sufrido algún percance y ahora las cámaras se centraban en los estudios, donde una estupefacta Nadja no cabía en sí de la sorpresa.

Por fuera de la veía muy profesional, pero por dentro fangirleaba nivel hardcore.

Estimada audiencia: nuestros corresponsales están teniendo dificultades y pronto retomaremos el contacto, pero tal como acaban de ver… ¡Ha ocurrido un verdadero milagro! No sabemos qué pasó con Chat Noir, pero… ¡Parece que el Chat Noir de los años 90 ha reaparecido!

Todo París aguantó la respiración, pendientes de las transmisiones de los noticieros. Nadie había quedado indiferente a los inútiles esfuerzos de los jóvenes héroes por controlar a la quimera y con horror vieron que primero Ladybug desaparecía, probablemente había quedado fuera de combate, que luego Chat Noir sufría heridas de importancia… y justo cuando pensaron que ya no habría solución posible y que todo estaba perdido, Ladybug reaparecía con renovados bríos y… el primer gato negro, el adulto, regresaba a la acción.

Porque era evidente que se trataba de aquél héroe de los años noventa. ¡El primer Chat Noir! ¡Después de quince años de larga ausencia!

Pero no digamos que los héroes le estaban prestando atención a las noticias. A diferencia de lo que había estado haciendo las últimas tres horas, tanto con la ciudad como con los héroes de París, la Quimera por fin estaba concentrada en un objetivo y ése era sacarse al Premier Chat Noir de encima. ¡Porque vaya que no la dejaba en paz! El traje no había cambiado mucho, excepto que ahora lucía un sombrero de ala ancha y una capa, dándole un aspecto mucho más siniestro que en los años noventa: lucía como un gato ermitaño que emerge desde las sombras para poner orden. Sus garras eran mucho más letales que antes y blandía su bastón con una destreza hipnótica. Se podía ver sus cabellos salvajes y sus ojos azules, encendidos como linternas, dando golpes precisos que solo parecían agobiar a la criatura.

Ladybug parecía haber recuperado la confianza en sí misma: si bien su inesperado partenaire estaba fuera de práctica y era mucho más mayor que su chaton, se notaba que sabía bien lo que hacía y eso volvió a infundirle ánimos. Gracias al esfuerzo conjunto lograron guiar a la quimera al río y provocar su caída, de plancha, sobre el agua. La criatura no lanzó manotazos ciegos y enfurecidos, sino que intentó por todos los medios atrapar la negra figura que se le escapaba entre los dedos… pero fue cuando se dio cuenta que estaba en el agua y ahí la pobre criatura tuvo un surmenage de proporciones bíblicas.

—¡Eso la detendrá un rato! —afirmó Premier Chat Noir aterrizando sobre la baranda de un puente y luciendo una sonrisa colmilluda. Se ajustó el sombrero en momentos que Ladybug aterrizaba junto a él, muy agitada y nerviosa, por lo que procedió a revolverle los cabellos— Epa Minibug. ¿Por qué haces tan agitada? Ni que fuera una quimera…

—¡Eso fue asombroso, Monsieur Chat! —reconoció la muchacha asombrada— ¡Y no se haga el payaso! Todavía no detenemos a esa cosa— Ladybug ladeó la cabeza al ver a la quimera chapoteando en el agua— ¿Qué le pasa?

—A las quimeras no les gusta el agua, las pone lentas y parece que les causara dolor. —explicó Premier Chat Noir— ¡No te emociones, petite! Todavía no la detenemos. —añadió guiñándole un ojo.

—¡Monsieur Chat! ¿Acaso el miraculous los pone payasos a todos?

—Es tan solo nuestra naturaleza, petite. —Premier Chat Noir se arregló el sombrero con una sonrisa burlona—. Adelante, activa el lucky charm antes que esa cosa decida seguir causando destrozos. Soy viejo y quiero ir a ver mi novela.

—¡En seguida, Vieux Chat Noir! —se burló Ladybug con una sonrisa— ¡Lucky Charm!

Si bien el plan era que Ladybug invocase cemento instantáneo, el Lucky Charm solo les dio redes de pesca industriales. La heroína suspiró decepcionada y Premier Chat Noir bajó los hombros.

—¡Te pasa por decirme viejo, Minibug! ¡Más respeto con tus mayores! —el gato se rascó la cabeza— ¿Alguna sugerencia?

Ladybug no tuvo que pensarlo mucho antes que los patrones moteados hicieran su aparición. Asintió con seguridad y compartió su plan con el mayor, y juntos lo pusieron en práctica, dándole un uso totalmente inesperado a la red que les permitió contener a la quimera. Premier Chat Noir guió a voces a Ladybug para proceder con la purificación de la criatura y cuando estuvo listo… una energía azul pareció rodearlo y no tuvo ningún temor en tocar la frente de Roger Raincomprix y así arrancarle el sello que el Alquimista había puesto en su alma. Sacó ese terrible recuerdo y cuando estuvo entre sus dedos, no dudó en destruirlo.

—¡Ahora Minibug! ¡Purifícalo! Respira profundo y a la de tres… Uno… dos… ¡Tres!

Ladybug ya había purificado quimeras con la guía de Jade Turtle, pero en esta ocasión se le hizo más fácil… quizás porque Premier Chat Noir no le dio ninguna meditación, solo le dijo que lo hiciera, o tal vez no. Lo principal fue que por fin la víctima de quimera pudo regresar a la normalidad.

Roger Raincomprix colapsó en el suelo, a un costado del río.

—Me fue más fácil purificarlo… no tengo tantas náuseas.

—Se te hará más fácil a medida que practiques, petite.

—Mientras consiga ayudar a la gente… —Ladybug tomó una de las redes y la lanzó en el aire para repararlo todo— ¡Miraculous Ladybug!

—Un té de orégano te puede servir. —Premier Chat Noir le revolvió los cabellos con bastante ternura, una vez que todo regresó a la normalidad— ¡Lo hiciste estupendo!

¡PREMIER CHAT NOIR! —se oyó la voz de Clara Contard en ese momento, acercándole su micrófono— ¡¿En verdad eres tú?! ¡Unas palabras para los ciudadanos de París que…!

—¡HSSSSSSS!

Sin pensarlo dos veces, Premier Chat Noir siseó como un gato callejero acorralado y de un salto se alejó de la escena. Ladybug alcanzó a encogerse de hombros a manera de disculpas y partió tras el mayor, perdiéndose en la noche. Clara y su equipo periodístico se quedaron en ascuas, pero entusiasmados.

—Sí Nadja. ¡En Efecto Era El Chat Noir Que Conocimos En Los Noventa! ¡Premier Chat Noir ha regresado!


Place du Trocadéro. París

Pocos días después. 29 de enero de 2016

¡BUEN TRABAJO!

Ladybug y Chat Noir chocaron puños con su naturalidad de siempre, pero se quedaron en esa pose por varios segundos mirando al cielo como esperando que les cayera una quimera encima. No era un temor infundado, pero ya habían tenido muy malas experiencias y no les hacía gracia tener que enfrentar otra de esas criaturas.

Del lado positivo habían descubierto que sí, podían aprender a destruirlas. Del no tan positivo, Fu no solo seguía reticente a darles mayor instrucción, sino que por lo visto quería tomarse el camino largo. De lado negativo… pues Félix y Bridgette habían decidido tomar la sartén por el mango y comenzar a corregir lo que el anciano guardián no había hecho. Y ya les estaban dando lecciones.

—Parece que ya no.

—Pues no.

—Pero sí se nos viene algo encima. —gimió Chat Noir— ¡Periodistas!

—¿Alya? Naaah, es… —Ladybug se volvió a donde indicaba Chat Noir y pegó un brinco del susto— ¡Nadja! ¡Vámonos, chaton!

Ambos héroes pusieron pies en polvorosa y rápidamente huyeron del acoso periodístico. La noticia del regreso de Premier Chat Noir había sido una literal bomba mediática. En aquellos escasos tres días, la prensa no había hablado de otra cosa, sacando imágenes y fotos de archivo y comparándolas con las obtenidas el pasado martes. Por supuesto, esto quería decir que había muchos interesados en sacarle una entrevista a los jóvenes héroes de París para preguntarles al respecto y si había algo que Ladybug y Chat Noir no querían en ese momento, pues era justamente dar entrevistas.

Aterrizaron sobre un techo cercano y tras asegurarse que los helicópteros de prensa no los seguían, saltaron hacia los callejones, por donde se escurrieron a lugar seguro. Las alarmas de los miraculous ya parpadeaban con rapidez y los muchachos deshicieron la transformación.

—¡Tikki! ¿Todo bien? ¿No te duele la cabecita?

—Todo bien. —le dijo Tikki mientras recuperaba aliento— Aunque si tienes una galletita…

—Y luego me dicen a mí el glotón. —refunfuñó Plagg, ya comiéndose su queso— ¿Y qué es eso del dolor de cabeza? —añadió curioso.

—¡Nada que te interese, calcetín apestoso! —Tikki recibió su galletita y voló bien enfurruñada al bolso de Marinette en busca de refugio. Esto hizo sospechar a su portadora: puede que no se sintiera muy bien.

—Jejejejeje, mejor la dejamos tranquila, ha sido una semana difícil.

—¿Tikki está bien? —preguntó Adrien confundido, mientras se ajustaba el cabestrillo. Con el traje desaparecía y quedaba en libertad de usar su brazo, pero una vez que volvía a la normalidad, tenía que acomodarse un poco más.

Marinette asintió, haciendo un gesto con los ojos que le dio a entender que no iba a hablar de eso con los kwami cerca. Adrien supuso que luego la chica ya le mandaría un mensaje explicándole la situación por lo que no insistió. Plagg por su parte quedó pasmado: no se esperaba esa reacción de Tikki, y por unos segundos bajó las orejitas.

—Vámonos a casa.

—¿No deberíamos irnos por separado?

—Prefiero asegurarme de que llegues a salvo, Marinette. —le dijo Adrien con galantería— Estamos en un lado malo de la ciudad y te ves como un pastelito dulce.

—¡Quiere decir que te ves apetecible!

—¡PLAGG! —ladró Adrien.

—Jejejejejejejejeje. —Marinette sonrió y apartó el rostro— En parte tienes razón. Te invito a un pastel.

—¿En qué me equivoqué, ma princesse?

—En que no soy un pastelito dulce.

—Errr.

Marinette lo dijo muy en serio, dejando a Adrien sin palabras. Plagg se asomó en el bolsillo y bufó para llamar la atención.

—Como adulto que soy, Marinette, lo que dijiste es peligroso. Nunca sabes qué pervertidos andan dando vueltas. Por fea que seas igual te pueden atacar por el mero hecho de ser… ¡OUCH!

—¡MARINETTE NO ES FEA! —Adrien le dio una suerte de coscorrón a su kwami con los dedos— Es la muchacha más linda que conozco, ¡No Vuelvas a Decirle Así en mi Presencia!

Tras defender el honor de Marinette, dándole un zape a Plagg, Adrien se llenó de vergüenza. Se tapó la boca y miró hacia el lado, al darse cuenta de que la chica tenía una furiosa tonalidad rojo italiano en el rostro. Ambos balbucearon para romper la tensión, pero de pronto Marinette pareció escuchar algo y rápidamente buscó en su bolso… Tikki estaba echa bola y sujetaba su cabecita con fuerza, quejándose quedita.

—¡Ay, no! ¡Tikki! —Marinette se mordió el labio y metiendo la mano en su bolso, acarició a su kwami— Sí está con jaqueca…

—¿Estará bien? —preguntó Adrien preocupado. Plagg voló al bolso de Marinette, angustiado, sin que pudieran detenerlo.

—¡SUCRETTE!

—¡Largo, calceta sucia! —gruñó Tikki con evidente malestar, tratando de apartarse del Kwami. El olor a queso solo agravaba su ya creciente migraña.

—Ven aquí Plagg.

Adrien tomó a Plagg y lo sacó del bolso. Tikki en verdad debía sentirse muy mal, pues hasta gruñona estaba. Marinette cerró el bolso, pero lo aferró contra su pecho.

—Mejor vamos, tendré que darle a Tikki su medicina…

—¿Medicina? —graznó Plagg acongojado. Llevaba un tiempo sospechando que los dolores de jaqueca que Tikki insistía en ocultarle eran cosa problemática, pero ¿así como para necesitar medicina kwami?

Adrien asintió y se metió a Plagg en su bolsillo con cuidado, dado que el pobre lucía como si le hubieran dado una paliza. Salió junto a Marinette del callejón y comenzaron el camino hasta la panadería, que estaba relativamente cerca, prestando atención a como la ciudad volvía a la normalidad tras el ataque akuma. Marinette iba de los nervios y por eso se sentía un asco de persona: Tikki la preocupaba terriblemente, pero como siempre le pasaba una vez que desactivaba la transformación y Adrien estaba involucrado, sus ilusiones comenzaron a jugarle sucio. Se tapaba la cara con las manos y trataba de amortiguar un calor inexistente. Cada tanto le daba miraditas a Adrien que el pobre tonto no sabía cómo interpretar.

No era la única que se sentía asco de persona. Adrien también creía que lo era… Tikki estaba enferma, Plagg hecho pedazos y ahí él hinchando pecho solo por tener a Marinette a su lado. ¡Y la estaba llevando a casa! Primera vez desde que sabían sus identidades que la chica le permitía caminarla a casa. ¿Acaso tenía que pedir un deseo? ¡Si era así pedía tener el coraje suficiente para decirle sus…?

—¡MA–MA–MARINETTE!

Adrien rodó los ojos como seis vueltas seguidas. Luka llegó hasta ellos apenas estacionando la bicicleta y aunque recuperó la compostura casi en seguida, no dudó en darle un abrazo a Marinette. La chica, sacada de onda, se quedó de una pieza.

—¡Luka!

—Couffaine.

—¿Estás bien, Marinette? —le preguntó, ignorando a Adrien— ¿No te pasó nada?

—Err... este… arrr… ¿lo dices por…?

—¡El ataque akuma!

—¡Ah, era eso! Pues… sí, estamos bien. Adrien me acompañaba a casa de hecho. —Marinette rió con nerviosismo— ¿Te lastimó el akuma?

—No.

—Lástima… —carraspeó Adrien llamando la atención— Pero sí es bueno saber que estás entero.

Al menos Adrien era honesto con su segundo comentario. Intercambió miradas con Luka, ambos midiéndose otra vez, nuevamente dejando a Marinette fuera de esto. La chica sintió que le sudaban las manos. En serio, esta extraña rivalidad entre Luka y el amor de su vida la tenía muy confundida, y de hecho la angustiaba.

—¡¿Se puede saber cuál es el problema de ustedes dos?! —protestó sin pensar, poniendo las manos en las caderas.

—No voy a retroceder, Couffaine.

—Yo menos, Agreste.

—¡¿De qué están hablando ustedes dos?! —Marinette se interpuso entre ambos— ¡Basta!

El único que se dio por aludido fue Adrien, quien al ver a Marinette interponerse le bajó los humos a su intensidad. ¿De qué se ponía territorial si Marinette no tenía idea lo mucho que en verdad la amaba? Tomó aire y cambió la actitud, apartándose.

—Disculpa, ma princesse. —dijo Adrien hinchando el pecho— Pasa que Luka quiere lo mismo que yo… y en eso debo ser egoísta.

—¡Vaya, Adrien! Tuviste el coraje de decir eso.

Marinette se llevó una mano al pecho. ¿De qué estaban hablando esos dos? Frunció el ceño e infló los cachetes. No estaba entendiendo nada… o quizás estaba tan nerviosa que por lo mismo se había bloqueado.

—Puedo decir eso y mucho más.

—Lo pongo en duda. —Luka se volvió a Marinette con un gesto galante— ¿Te acompaño a casa?

Non, merci. —afirmó Marinette con timidez— Adrien ya me acompañaba.

—¿En serio? —Luka sonrió amable y miró a Adrien con calma— ¿Y no prefieres que te acompañe yo?

—Luka, este… ¡en verdad preferiría que…! —Marinette se calló de golpe cuando de pronto tuvo a un sonriente Luka a centímetros de su rostro. La ansiedad de la chica contrastó con la galante calma del muchacho.

—Te llevo a casa y a la luna si quieres…

—¡Aparta Couffaine! —Adrien, usando su brazo bueno, sujetó a Luka y lo apartó de Marinette— ¡Espacio personal!

Marinette se llevó una mano al pecho y casi sin poder creerlo vio como Adrien obligaba a Luka a retroceder algunos pasos. ¿Acaso había pasado? ¿En verdad se le había acercado tanto? Estuvo a centímetros de darle un beso, ¿no? ¿O había sido idea suya? ¡Enfrente de Adrien! Por todo el chocolate de París. ¡Quizás qué idea se iba a hacer Adrien! Quería mucho a Luka, pero era su amigo, no material de novio y aunque en algún momento creyó. ¡Oh, ADRIEN IBA A PENSAR QUIZÁS QUÉ COSA! Y…

—Yo acompaño a Marinette a casa, Agreste. —le dijo Luka dándole un empujoncito— Vete Puedes irte.

—Gracias, pero yo ya estaba acompañándola, Couffaine. —Adrien entrecerró los ojos y hasta siseó territorial.

—Mejor vete, con ese brazo no puedes hacer nada —Luka volvió a empujar a Adrien, y tuvo el descaro de guiñarle el ojo a Marinette.

—¿No tienes cosas que entregar en otro lado? —Adrien devolvió el empujoncito, esta vez señalando los paquetes que Luka tenía en su bicicleta.

—Pueden esperar. Y me quedan a la pasada —el muchacho apartó a Adrien con el brazo y volvió a pararse cerca de Marinette, incluso tuvo la osadía de intentar acariciarle una mejilla— Quieres que yo te acompañe, ¿verdad?

—No, ¡Ya me lo había pedido a mí! ¿verdad, Marinette?

Adrien se arrepintió ni bien pronunció esas palabras. A Marinette le temblaban las manos y el labio, estaba a punto de echarse a llorar. ¿Por qué? ¿Acaso quería que la acompañara Luka? Esa era una opción muy clara, pero al mismo tiempo no le cuadraba en absoluto. La chica miraba entre ambos sin saber qué decir.

—Creo que mejor me voy sola.

¡¿QUÉ?! ¡NO! Iré contigo: un akuma acaba de atacar. ¡Quizás aparece una quimera!

¡DIJE QUE VOY SOLA, LUKA! —Marinette se refregó los ojos— Por favor, necesito pensar.

A Marinette se le rompió el corazón cuando vio la cara de decepción que le puso Adrien. Y eso le dolió a ella, ¡En serio necesitaba sincerarse con su partenaire! Pese al miedo que eso implicaba, que Adrien fuera incapaz de ver más allá de Ladybug y… ¡Tenía que llevar a Tikki a casa! Estaba enfermita y seguro sufriendo.

—¡Me voy a casa!

Marinette dio un sorpresivo giro sobre sus talones para echarse a correr a lo que le dieran los pies, sin poner mucha más atención por donde iba. Quiso su atolondramiento que tropezara con una baldosa mal puesta en el suelo, lo que la hizo tropezar y caer finalmente de bruces… en el pavimento. Rápidamente se incorporó para quitarse del medio, solo para ver ese auto rojo y escuchar esa horrible frenada…

SCREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEECH

Todo ocurrió en menos de 10 segundos. Lo siguiente que sintió Marinette fue que alguien la sujetó de un brazo y con fuerza la jaloneó sobre la acera, trastabillando de manera tal que volvió a caer de bruces junto con otra persona. Ese alguien no dudó en protegerla con su cuerpo y ahora se quejaba quedito.

—¿Estás bien, ma lady? —le susurró Adrien, mientras se incorporaba sobre sus rodillas, completamente adolorido. El hombro le llegaba a arder de dolor.

—¡Adrien! Tu brazo…

—¡Agreste, Marinette! —Luka se agachó en seguida junto a ambos, bastante asustado y asegurándose que los dos estuvieran enteros.

¡MARINETTE DUPAIN–CHENG! ¡¿COMO ES POSIBLE QUE NO TE FIJES POR DONDE VAS, BAKA?! —Kagami no era una chica feliz.

¡¿SE PUEDE SABER QUÉ FUE TODO ESTO?! —Tomoe Tsurugi tampoco era la personificación de la felicidad.

Tatsu casi había atropellado a Marinette. Los buenos reflejos (y frenos) del vehículo y la rápida reacción de Adrien evitaron una tragedia de marca mayor. Luka en seguida los ayudó a ponerse de pie, asegurándose de quedar entre ella y Adrien, pero rápidamente los revisó a los dos como quien se asegura que no había más daños. El rubio se sujetaba el cabestrillo evidentemente adolorido hasta las lágrimas, pero sin quejarse más de la cuenta. Las Tsurugi se bajaron del auto y se apresuraron a verlos. Kagami les soltó un vendaval de insultos en japonés y francés y Tomoe los juzgaba en silencio. Luego ya tendría una charla con su hija con relación a las palabrotas, pero en ese momento debían ser dichas. El susto no había sido menor.

—¡Se pudieron haber matado! ¡¿Qué les pasa?! —terminó de reclamar Kagami.

—¡Basta Kagami! —chistó Tomoe, quien se volvió a los muchachos— ¿Están heridos?

—Estoy bien. —admitió Marinette— Solo fue la caída, pero… ¿Adrien?

—Solo un poco, ARGH, sacudido… —Adrien apretó los dientes. El dolor le tenía paralizado el brazo.

—Mejor vas al hospital, Agreste. Pudiste haber agravado tu fractura. —comentó Luka preocupado— ¡Casi me muero del susto! —el joven músico se veía en serio preocupado. Muy rival de Adrien podía ser, pero era una persona decente— ¿Necesitas una ambulancia? Te ves pálido.

—Me duele… pero… aguanto bien.

—¡A mí no me lo parece! —gruñó Kagami todavía asustada.

—¡No se diga más! Adrien: súbete al auto. —ordenó Tomoe— Te llevamos a casa. Y al hospital de ser necesario… Tu tío tiene que saber esto.

—Vete con ellas, Agreste. —dijo Luka— Yo acompaño a Marinette a casa.

¡NO, DIJE QUE VOY SOLA! —ladró Marinette de mal humor, aunque cruzó miradas con Adrien y tuvo ganas de llorar. Kagami, observadora como era, entrecerró los ojos; fugazmente le dirigió una mirada a su madre con la esperanza que la mujer hubiera detectado el tono de voz de Marinette y apañara en algo.

—Couffaine. —Kagami le clavó la mirada a Luka— Vete. Yo me encargo.

—Pero…

—¡No era una pregunta!

—Tatsu: abre las puertas. Marinette, súbete al auto sin chistar. ¡Tus padres también deben saber esto! Kagami, acomódalos en el asiento de atrás.

—¡Pero Puedo Perfectamente…!

—¿Tú ya no te ibas? —le gruñó Kagami a Luka mientras comenzaba a cumplir la orden de su madre. Tomoe dio un golpecito en el suelo con su bokken.

Luka entendió que de momento era mejor una retirada. Ya llamaría luego a Agreste para preguntarle como seguía, e intentaría visitar a Marinette, pero no se atrevió a ir en contra de las Tsurugi. Kagami instaló en el asiento trasero tanto a Adrien como a Marinette, procurando dejar a su amiga al medio para que así pudiera viajar junto a Adrien. Tomoe, cosa rara, se subió en el asiento del copiloto y con un solo comando de voz Tatsu enfiló hacia la panadería. Una vez que la dejaron con sus padres y Tomoe les hubo explicado y disculpado por la situación, enfilaron el rumbo hacia el departamento de Félix.

—¿En serio no quieres ir al hospital? —le preguntó Kagami.

—No. Estoy bien.

—Irás al hospital ni bien hable con tu tío. —decretó Tomoe— ¡Eso ni se discute!

—¿Qué fue lo que pasó? —preguntó Kagami en voz baja al cabo de unos momentos. Adrien se quedó en silencio, pues él mismo no terminaba de procesar bien lo ocurrido— Habla.

—Verás…

Y así con calma, Adrien relató lo sucedido. Al final, Kagami simplemente le dio un zape y se palmeó la cara.


Habitación de Marinette.

Media hora después

—¿Sucrette?

Plagg se asomó a la casita de Tikki. Había salido sin permiso del bolsillo de Adrien y se refugió en el bolso de Marinette, dejándose llevar por la chica cuando esta se bajó del auto y entró a la panadería. Ya volvería tras asegurarse que su Sucrette estaba bien, después de todo, el departamento de Félix no estaba tan lejos. En todo momento Tikki permaneció hecha una bola y tan adolorida que ni siquiera registró que estaba ahí y eso puso al kwami muy mal.

Cuando Marinette sacó a Tikki del bolso y la depositó en su cajita, Plagg tuvo el cuidado de esconderse y solo asomó la nariz cuando estuvo seguro de que la muchacha no volvería. Para esas alturas ya le había dado la medicina a Tikki.

—¡Tikki! —Plagg miró a todos lados y se acercó a la kwami— Sucrette…Bonita…

—Plagg… vete. Apestas a queso…

—Nunca había sido un problema. Miau…

—Ahora lo es.

Tikki se acurrucó en su nidito. En esos momentos lo que más necesitaba era silencio, calma y oscuridad. Tenía frío, la cabeza se le partía de dolor y sentía como si le hubiera pasado una estampida por encima. Plagg sintió las tripas heladas… si Marinette había sabido qué hacer y qué medicina darle, eso quería decir que no era la primera vez que Tikki se sentía así de mal. ¡¿Y por qué él no sabía?! Tikki era su cónyuge, ¡¿Por qué no le habían dicho?!

—Estás enferma… ¿desde cuándo?

—¡Vete Plagg! No es el momento.

—No me dijiste… —Plagg sintió su corazoncito encogerse— ¿Por qué no me dijiste?

Tikki apretó los ojos y se revolvió en su nidito, dándole la espalda. No quería enfrentar a Plagg en ese momento. No quería que la viera así de enfermita, no quería que la viera en medio de una migraña que seguro no se le quitaría en unos tres días. ¡Hubiera sido mejor que nunca lo supiera!

Sucrette

Plagg se le acercó quedito y frotó su cabecita contra ella.

—Ahora no. —Tikki se tapó la boca y nariz. El olor a camembert era demasiado fuerte y le hacía muy mal. Tuvo que reprimir un par de arcadas.

Plagg sintió su corazoncito negro y sarcástico apretarse en su pecho. Lo que más quería en ese momento era acurrucarse junto a Tikki y ronronear hasta que la kwami se sintiera mejor, pero el rechazo fue doloroso y tajante.

Su Sucrette sufría dolores y no lo quería cerca… No le había dicho que estaba enferma y las posibilidades que le dijera sobre esto acababan de evaporarse como humo. Eso lo hizo sentir horrible.

—Te amo, Sucrette. —le dijo en un susurro casi imperceptible, solo para sus oídos, antes de irse.

Tikki, todavía en su nidito, hizo un puchero y segundos después rompió en llanto, que solo terminó por agravar su migraña.

Continuará

Por

Misao–CG

Publicado el lunes 14 de junio de 2021


Próximo capítulo: Abriendo corazones

El nerviosismo del gato lo tenía con los pelos de punta, pero aun así y con todo y torpeza, era sincero. La noche anterior había ido a dejarle los tuppers a Teresa y cuando entró a la casa, vio que la mujer estaba llorando con una película e iban justo al final, en la parte en que el protagonista le confesaba sus sentimientos a la chica y le pareció bonito. Buscó información en internet y consideró que podía decirle lo mismo que Mr. Darcy le dijo a miss Elizabeth Bennet para confesarle sus sentimientos. Solo esperaba que diera resultado: en serio se había esforzado…


Notas finales: Adrien está a horas de confesarle a Marinette sus verdaderos sentimientos. Pasaron un buen susto con ese casi atropello, por cierto, así que eso puede que le haya removido las neuronas. Ahora Plagg me odia en este momento por la situación en la que lo puse con Tikki. ¡MUCHAS GRACIAS por darle una oportunidad a este fic!

Y hablando de oportunidades, ¿leyeron lo nuevo de Abby? VAYAN. No quiero morir sola de ansias. ¡VAYAN!

Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!